Capítulo 10
- Creo que deberíamos tener sexo.- Habló Sherlock sentándose en su puesto para mirarlo fijamente a los ojos, en un tono serio, normal, como si estuviera hablando de un experimento, un caso o un lugar al que visitar.
- ¡Que!- Le gritó casi escupiendo su té, nervioso, no estaba seguro de haber oído lo que pensaba haber oído.
- Creo que deberíamos hacerlo.- Continuó de lo más normal, poniéndose de pie, atravesando la sala para recoger su violín y el arco.
- ¿Co-Como sabes que deberíamos? – John habló lo más normal que pudo, pero definitivamente no estaba preparado para eso.
Sherlock no contestó la pregunta más que con una mirada que claramente decía "¿Me vas a hacer explicártelo?" – Ya hemos llegado bastante lejos, el siguiente paso ¿No está claro? Por otro lado, el sexo consensuado en una relación debe ser algo que no pase normalmente de la tercera semana de iniciada la interacción, como prueba absoluta de la pasión y amor mutuo...- Hizo una pausa. -… o como sea.
- En… una relación… – Pronunció bajo, muy afectado y paralizado. - ¡De donde diablos sacaste eso!- Casi le gritó en la cara.
- Internet- Contestó sin alterarse. – Según la información, obviamente no certera, pero se repite en varios… como decirlo, ciertos estudios, una relación seria debe tener sexo, iniciando esta actividad con un tiempo estandarizado de 3 semanas, desde el primer encuentro.-
- Sabes que eres un idiota ¿Verdad?- John lo miró indignado, aunque se sintió un poco alagado por lo de "relación seria", el otro sin duda había tenido demasiado tiempo para pensar y planificar, y eso siempre era malo.
La mente del detective era implacable y había investigado mucho, había generado varios esquemas mentales de cómo llegar a John, leía sobre el romance y el amor pero le provocaba todo tipo de malestares el pensar en ello, necesitaba idear algo y rápido porque ¿Qué ocurriría si John se aburría? Ese pensamiento llevaba rondándolo los últimos días, especialmente desde que notó que la cantidad de invitaciones se habían multiplicado la última semana, casi como si pudieran oler su soltería, y eso podía ser un problema porque ¿Y si él se aburría? Si necesitaba de una compañía más íntima, había avanzado a pasos agigantados en el desarrollo de sus sentimientos o como fuera que los pudiera llamar, lo quería y estaba dispuesto a hacer algunos sacrificios para apelar a la normalidad del doctor. Repasó mentalmente las líneas cliché que había memorizado, en busca de la más adecuada.
- Sherlock… ¿Desde cuándo que tomas en serio ese tipo de información? ¿Debo prepararme para más argumentos sin bases técnicas?- Apeló a la falta de consistencia en el argumento del detective, recurriendo a toda su astucia.
Así mismo el más alto no contestó a esa afirmación porque esa misma lo estaba molestando desde el principio de la conversación.
- Quiero que seas solo mío.- Encontrando la frase perfecta afirmó serio sin mirarlo y casi restándole importancia mientras revisaba un periódico.
¿Eso era una declaración? John avanzó unos pasos, le arrebató de las manos el periódico que el detective acababa de abrir, con el corazón desbocado y necesitó sentarse rápidamente para recuperar el ritmo normal, pero agregó sabiendo de dónde provenía ese comentario, porque casi le hubiera gustado creerlo, pero él ya lo conocía demasiado bien.
- Sherlock… tú sabes… que… bueno las demostraciones sentimentales no son necesarias de esta forma, eso hace que suenes como un robot, dime cual es el problema real.- Pasa la lengua por sus labios y pestañea rápido.
- No quiero que te alejes en busca de contacto físico y por lo que sé, es algo necesario.- Respondió inmediatamente sin dudarlo en un tono plano, suave, tomando y encendiendo el computador de John.
- Por dios Sherlock, eres idiota o ¿Qué?- Se sintió un poco ofendido, era cierto que necesitaba sexo, pero si él creía que se iría por ahí en busca de ello con cualquiera, lo ofendía y mucho, aunque por otro lado esa era la razón verdadera de su comportamiento y también era adorable, porque ¡DIOS! Ese era Sherlock Holmes preocupado por perderlo, sonrió escondiéndose tras el periódico, y habló con saña.
- Y si yo dijera que quiero que tú seas solo mío ¿Lo habías pensado?- Dice concluyente esperando que la conversación no siga.
Sherlock se mantiene en silencio unos momentos tecleando veloz en el computador.
- John… suena bien para mí…- Contesta serio, dejando el portátil sobre el sofá, mirando al doctor y poniéndose de pie. - …no me lo había planteado de esa forma, pero está bien.- Tomó sus pertenencias veloz.
- ¿A dónde vas?- Le preguntó aún sin analizar lo que le había dicho, viéndolo alejarse por la puerta.
- Debo conseguir ciertos elementos.- Fue todo lo que dio por respuesta desde el pasillo, saliendo.
Deliberadamente había dejado la computadora encendida y con todo lo que había buscado durante esa mañana y visto mientras hablaban.
- Por qué sigue utilizando mi computador... si tiene el suyo propio - Susurró al aire tratando de sonar molesto, se acercó y se sentó en el mismo lugar donde había estado Sherlock con anterioridad, tomó el aparato y revisó las páginas abiertas. – ¡Mierda! ¿Esto es lo que ha estado estudiando toda la mañana?- Gritó sorprendido, a grandes rasgos lo que pudo ver fue un foro de conversación donde recomendaban ciertos utensilios a tener en consideración para la primera relación sexual, una página pornográfica: gay, y una especie de libro online un Kama Sutra, gay también. Así recién se puso al tanto de la conversación que acababan de tener, porque significaba que él otro iba en serio, Sherlock le había dicho que estaba dispuesto a ser ¿A ser pasivo? John se restregó la cara con sus manos, no era que no quisiera en su totalidad, sino más bien que no se había hecho a la idea de hacerlo, no aún. Por qué sabía que la lógica terminaría estando en su contra, con una diferencia en estaturas tan amplia, por fuerza no se quedaba atrás pero su carácter mucho más dócil y considerando quien había estado llevando el ritmo de los últimos encuentros, todo estaba en su contra y todavía no sabía si estaba dispuesto a ser penetrado por el trasero. Sabía que la actitud de Sherlock no escondía malas intenciones, para él era completamente lógico que una parte debía dar y otra recibir, y necesitaba que fuera pronto porque si John necesitaba sexo, él se lo proporcionaría, eran simples matemáticas en su mente, pero lo que no había calculado era que el médico no estaba dispuesto a ser ninguna parte.
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Ya había pasado toda la tarde cuando el timbre del celular de John suena con un nuevo mensaje de texto.
- "Ven a Yard- SH-"-
Había tenido el tiempo suficiente para pensar y ya sabía lo que quería hacer. Mientras iba en el taxi hace una llamada, no muy larga y sin darse cuenta ya había llegado.
- ¿Qué pasa?- Habla agitado tras correr el trayecto final.
- Nada ya no hay caso.- Le contó con una mínima de pesar, había ido especialmente hasta donde el inspector para nada, y también había hecho ir a John, por supuesto eso no era lo que le causaba pesar, le informa que ya estaba todo terminado.
- Ah está bien ¿Nos vemos en la casa?- Le contesta de muy buen humor.
Sherlock lo mira intrigado, esperaba que John se enfadara o por lo menos estuviera molesto, tendría que invitarlo a comer por hacerlo perder el tiempo y así estar a mano, pero no fue así, trató de preguntar por qué pero no lo hizo.
- Greg me invitó a tomar unas copas, llegaré temprano.- Sonrió sincero y avanzó por el corredor.
Con sospecha decide no decir nada y camina a la salida quedándose a varios metros pero con visibilidad al despacho del DI.
Se despide sin muchas alabanzas y se dirige a la oficina de Lestrade sin poder evitar esa vieja manía de dar la media vuelta al estilo militar, con paso seguro entra, lo saluda de mano y conversa con él de algo que Sherlock no puede descifrar, mira de reojo a la oficina mientras escucha un discurso de Donovan, prestándole menos de la atención normal, la cual ya era mínima.
- Fenómeno despierta. - Termina diciéndole chasqueando sus dedos en frente del detective.
Anderson que miraba atento ríe estúpidamente y al final ambos se retiran al no recibir ninguna respuesta.
Sherlock observa sus labios con tal de saber que dicen, parecía que se ponían de acuerdo con el lugar, mientras Lestrade recogía sus pertenencias en un bolso de brazo, no tardó demasiado y salieron de su oficina hablando bastante felices.
Ese era el momento en el que podía actuar como una persona normal, volver a Baker Street y esperar por John. Ser medianamente normal y enviar a alguien de su red del bajo mundo a espiar, o ser completamente irracional y obsesivo e ir el mismo de incognito y espiar por sí mismo.
Le tomó solo un segundo esconderse en un pasillo para que ellos no lo vieran mientras iban saliendo.
Caminaron a un bar-restaurant a unas cuantas cuadras, uno que ya era reconocido como bar de policías, Sherlock sabía de ese lugar y no necesitó seguirlos de cerca para averiguarlo, sabía que irían allí, Lestrade también era predecible.
El lugar era como cualquier bar, oscuro, con música extremadamente fuerte, muchas mesas y letreros brillantes, al fondo la barra con la caja y el barman. Y sabía perfectamente donde ellos iban a sentarse; en el lugar donde hubiera más luz y menos ruido, eso le daba el tiempo de entrar y subir rápidamente las escaleras junto a la entrada, para esconderse en el segundo piso junto a los baños y varias mesas desocupadas.
- Dos cervezas por favor.- Pidió cortés John en la barra pasando dos billetes y dejando el vuelto como propina.
Que Lestrade le sugiriera salir por un trago fue lo más acertado de ese día, necesitaba pensar, un trago y un buen ambiente para hacerlo, no era que estuviera escapando de Sherlock Holmes, solo necesitaba pensar las cosas y en este caso, solo armarse de ese valor que posee más de 40° alcohólicos, porque él detective podía ser avasallador cuando se decidía a algo, y la mención de esa mañana lo había dejado atónito, simplemente no estaba preparado y nunca lo estaría, era un gran sentimiento abrazador, en sus pensamientos estaba primero el hecho de hacerlo con un hombre; nunca había tenido esa experiencia pero como médico estaba preparado para afrontar cualquier dilema, pero no solo era hacerlo con un hombre, era hacerlo con un hombre virgen, y más allá un hombre virgen con problemas sociales, eso le daba otro nivel de problemas e inminentemente le llevaba siempre a sentir que en alguna forma estaba abusando de Sherlock, no era como si él fuera el dios del sexo, estaba seguro de tener la más larga lista de citas y parejas que no llevaron a nada concreto o físico, pero como fuera, había estado por lo menos con otras personas, Sherlock por el contrario no se había acostado ni siquiera con una mujer, y él sabía que el detective no era gay, no era nada de hecho, no tenía inclinaciones de ese tipo y punto, y ahora le estaba diciendo que quería hacerlo y que estaba dispuesto a ser pasivo… Eso definitivamente era demasiado para su cerebro. Terminó su cerveza y pidió algo un poco más fuerte; Martini dry, lo vio en la carta y lo ordenó como Bond*
- Entonces a qué se debió este repentino cambio, hace tiempo que te invite.- Habló Lestrade no con el fin de recriminarle, sino solo para amenizar el ambiente, notó a John algo tenso.
- Bueno tenía tiempo, y hace mucho que no salía por un trago con un amigo.- Contestó con una sonrisa. – Me dijiste que querías preguntarme algo ¿no?-
- Si pero no es tan importante.- Contestó terminando la cerveza que le había llevado.
- ¡Vamos! Dispara.- El médico, se acomodó completamente recto en su silla, alerta.
- Bueno… ¿Qué tanto sabes sobre Mycroft Holmes?- No sabía si debía preguntarle eso a él o no, pero que más daba, era el contacto más fiable de Lestrade.
- ¿Qué?- John no se esperaba esa pregunta. - No creo saber más que tú, tú trabajaste de informante para él ¿No?-
- Si, pero en ese tiempo, todas las semanas recibía una llamada a la misma hora en la que me preguntaba por Sherlock y la información relevante, nada fuera de lo normal, sobre los casos en los que trabajaba, cosas por el estilo, jamás tuve real contacto con él-
No era gracioso para John hablar de eso. - Oh ya veo, entonces… ¿Por qué la pregunta? ¿Volverás a reportarle?- No podía dejar de beber y pensar en Sherlock.
Lestrade también toma un buen trago de Whisky había ordenado con una seña a un camarero. - No… es demasiado extraño de explicar incluso para mí.-
- ¿Tratas de hablarme de algo extraño referente a uno de los Holmes? De verdad, ¿cómo no podría entenderlo?-
- Ha ha ha lo siento John, recurrentemente olvido que vives con él.-
- Bueno que puedo decir de Mycroft, en general es bastante normal, su trabajo es su vida, se preocupa de cierta forma por la familia, y pese a haberse equivocado muchas veces y de que Sherlock afirma detestarlo, me parece una buena persona, o por lo menos trata de hacerlo lo mejor que puede.-
- Pensaba lo mismo.- Afirmó un poco perdido Greg.
- Aunque lo mejor que puede, no siempre es lo mejor, supongo que a él le toca tomar decisiones difíciles…-
- Supongo que si.- Greg le prestaba toda su atención.
- …aunque por otro lado es el bastardo más frio que conozco, y eso que vivo con Sherlock, y no olvides que por su culpa…- Comenzaba a enojarse.
- Tranquilo John, sin alterarse, creo que solo quieres darle un buen golpe en la cara.- Lo mira extrañado, porque lucía como un gato enfadado y a la defensiva.
- Eso es por decir poco.- Termina sin decir todo lo que había pensado, ya más tranquilo
- Me gustaría conocer a su madre, que cosa tan mala pudo haber hecho esa pobre mujer para tener dos hijos como esos.- Lestrade fue serio al decirlo.
John estalló en carcajadas sin poder parar y acabó su trago.
Continuaron hablando y bebiendo por un par de horas, hasta que una pareja se acerca a su mesa y saludan afectuosamente a Lestrade, se sientan junto a ellos, Sherlock miraba todo desde el borde del piso superior, podía ver una pequeña pista de baile, y las mesas del sector poniente, justo donde ellos estaban, pudo observar a John algo incómodo con aquellas personas, hombros rígidos, varios tragos más, comenzaba a pasar la vista por la decoración del lugar, movimiento nervioso de su pierna y golpeteo de dedos sobre la mesa, Lo vio quedarse media hora más a partir de la llegada de las frituras, el camarero les llevó un plato lleno de nachos y uno pequeño con salsa, a cuenta de la casa, John continuó hablando de vez en cuando y siendo agradable, pero él detective sabía que no estaba a gusto.
Cuando la conversación parecía haber terminado o cambiado de tema John se acercó a Lestrade y le avisó que se retiraría, este se levanta de su asiento y le extiende la mano para despedirse, pero John lo abraza sorprendiendo por un momento al DI quien inmediatamente y sin ningún reparo le devuelve el abrazo, no dura más de un segundo y se retira.
Sherlock solo mira atento sin dejar escapar detalle y lo sigue, baja las escaleras y sale rápido para no perderle el paso.
- SHERLOCK! - John lo intersecta fuera del local apoyado en el muro junto a la entrada, atrapándolo mientras salía a toda prisa. -¿Creíste que no te vería? ¿Una sombra mirando fijo durante varias horas sin mover un solo musculo? ¿De verdad creíste que no lo notaria? Había estado atento a sus movimientos de igual forma que él y también había logrado ver las reacciones del detective y se sorprendió por su pequeño arranque de algo que pudo identificar como ira tal vez. Se acerca a su oído y le susurra.
-¿Qué fueron esos Sherlock? ¿Acaso una pisca de celos?- Le habla despacio mientras ve al detective tomando su propio pulso desde su muñeca.
- Estás borracho.- Fue todo lo que contestó y le dio una mirada sostenida.
Pero era cierto John había bebido más tequila del que su cuerpo podía tolerar y cada vez se sentía más y más mareado.
No pasaban taxis.
Y podía ver como cada vez más alcohol llegaba a las venas del doctor, se tambaleaba un poco.
- Sherlock… te-nemos que hablar.- Dijo completamente fuera de sí, ya no se sostenía en pie y reía torpemente.
El detective lo miraba serio, sin entender plenamente de que sería, pero no debía ser bueno, no lucia bien, y solo pudo observar cómo se acercaba lentamente hasta sus labios hasta besarlos con una pasión exagerada.
Aún quedaba luz de día, en plena vía pública. Sherlock podía ver los autos pasar tras la espalda del doctor, que no se había preocupado por nada.
- Jo-hn…- Farfullo separándose un momento para sugerir lo inadecuado del lugar y hora, pero este no lo dejo hablar, lo agarró de las mangas del abrigo y lo empujó sin dejar de besarlo unos metros dentro del callejón junto al bar, justo tras unos botes de basura, haciéndolo retroceder hasta golpearse de espalda contra un muro de concreto, John lo beso con más desesperación que nunca antes, con demasiada fuerza, dejando moretones rápidamente en sus labios y cuello, el doctor sabía a alcohol pero predominantemente a tequila.
-Ahhh Sherlock. – Ahogó un gemido en las solapas del abrigo de este, luego tomo una de las delgadas piernas y las engancho a su propia cintura, comenzando a empujar su cadera contra la de Sherlock rozándose intensamente.
- Bésame.- Ordenó el ex-militar en un tono afligido, con el aliento ardiente en el mentón del detective, este obedeció posando sus manos a cada lado del rostro del otro y apretando sus labios lento y suave. El doctor hábil descendió sus manos ansiosas, desabotono y bajo el cierra del pantalón del otro, para meter su mano en su ropa interior sin aviso previo y acariciarlo sin pudor.
Obtuvo de respuesta un gruñido ronco apagado en la garganta.
–John… no te parece un mal lugar.- Habló por completo en éxtasis sin lograr abstraerse en su totalidad, en parte por el hedor de la basura en el contenedor junto, o el fuerte olor a orina del callejón, o lo húmedo de la muralla, o que cada uno de sus sonidos era ampliado por el eco del lugar, y podía ver ventanas de departamentos en la parte superior del edificio en el que estaba apoyado, hasta que sintió como John lo liberaba, su miembro en exposición directa con el medio ambiente, y estaba muy excitado, pudo verlo mirándolo serio, mientras aún sostenía su ropa interior y pasaba su lengua por sus labios finos relamiéndolos, sonrió dirigiendo su mirada hacia arriba buscando los ojos del más alto y metió el miembro completo succionando y apretando con su boca.
No perdió detalle de las acciones del otro, lo observo fijo, excitándose, viendo como John tenía sus ojos entrecerrados chupándolo detenidamente, avanzando por toda su extensión, Sherlock pudo ver como dirigía su mano a su propia entrepierna y se autosatisfacía, en ese instante, con esa imagen ya no podría resistir mucho más.
- Jo-hn ya…- Habló complicado y bajo.
John aprieta la base de su pene para cortar el orgasmo, lográndolo, baja los pantalones y su ropa interior hasta la mitad de sus muslos y besa el hueso derecho sobresaliente de su pelvis, no dice nada solo sigue mirándolo directo a los ojos y sonríe, continua besando la línea del hueso, hasta el muslo, y tomándolo con fuerza lo gira se escabulle entre el abrigo y aprieta con demasiada fuerza una nalga, Sherlock gruñe por la sorpresa y un poco de dolor, sus carisias se habían vuelto muy violentas y lo podía sentir tambalearse pese a que estaba de rodillas, apoyo sus codos en la muralla para afirmarse mientras podía sentir la caliente lengua se John lamer su trasero, mientras lo estrujaba en sus dedos, dejando líneas rojizas con sus uñas, dio pequeños mordiscos y uno demasiado fuerte y doloroso, marcando la mordida y rompiendo la suave piel, luego paso su lengua por la herida.
Sherlock sabía lo que pasaría y estaba totalmente de acuerdo, pero también sabía que John no estaba en sus cabales, él jamás dejaba más marcas que chupetones, sabía que esa mordida debía sangrar, estaban en un callejón hediendo, oscuro y húmedo, él estaba ebrio y era probable que después no recordará mucho, si seguía así de brusco quizás le provocaría daño al ser la primera vez, la balanza era extraña, sabía que no debía dejar que John lo hiciera, no de esa forma porque también sabía que él se arrepentiría más tarde, pero no estaba seguro de tener las fuerzas para impedirlo, porque con cada toque rudo del doctor estaba más cerca de correrse.
John profundizo y lo penetro con su lengua, humedeciendo toda la zona, se abrió paso y metió un dedo con cuidado sintiendo como estaba de apretado, sin dejar de masturbarlo.
-Ahh.- Un gemido ronco tras otro escapó del detective.
- Sher-lock.- Lo llamaba subiendo hasta quedar a la altura de su cuello y comenzando a frotar su propio miembro entre aquellas nalgas, sin dejar de tocarlo.
- John… un momento…- Pidió agitado.
Pero este no escuchaba lo que le decía y sus movimientos se hacían más torpes, apretó tan fuerte que Sherlock no lo pudo contener más, se corrió en la mano del doctor manchando el muro y jadeando fuerte. John se frotaba cada vez más lento, hasta que lo sintió desplomarse sobre su espalda.
Respiración lenta, cuerpo pesado y torpe, el doctor no se había corrido, no aún. Era el efecto del alcohol hablando. Se arregló la ropa rápidamente, sin perder al doctor que seguía apoyado en su espalda.
- Lo siento John pero es necesario.- Lo afirmó pasando su brazo por su cintura, le sostuvo el rostro unos segundos para mirarlo, se veía vulnerable, como jamás lo había visto, estaba sonrojado por el movimiento y por el alcohol, con los ojos nublados y pequeños, y la boca seca. Sherlock posó sus labios sobre los de él y aspiró fuerte su aroma mezclado con licor, se sacó el guante de una mano y metió sus dedos hasta el fondo de la garganta del médico y lo hizo vomitar.
John Watson no era un ebrio desagradable, no hablaba incoherencias, ni trataba de tener la atención, tampoco se quejaba, solo hacía bien lo que se le dijera en completo silencio, en el taxi solo se acomodó junto a Sherlock, cerró sus ojos y sintió como todo giraba, sintiéndose un poco mejor gracias a la ayuda extra, pero con mucho arrepentimiento, "demasiado temprano para beber tanto", se repetía mentalmente sabiendo que aún no daban las 20 horas.
Sherlock sacó a John del auto y le ayudó a entrar, hasta el descanso de la escalera, este corrió hasta el baño y devolvió lo que le quedaba de licor. Lo siguió con cautela.
- John tú… - Obviamente él no sabía bien que decir –… ¿Necesitas algo?- Terminó la frase no completamente convencido con su performance.
- Sherlock solho ciherra lda maldyitja puerrtha.- Gritó tratando de retener el contenido de su estómago.
Vomitó como no lo había hecho en demasiado tiempo, no recordaba haber tenido una borrachera como esa en años, pero necesitaba fuerzas, y muchas, y cuando un hombre se ve sobrepasado por el advenimiento de los sucesos diarios simplemente bebe. No estaba orgulloso de ello, y ahora se arrepentía de por lo menos dos o tres copas de tequila.
Cuando ya no se sentía mareado en demasía, se levantó del piso y lavó la cara varias veces casi tantas como sus dientes, salió confundido del baño y vio la puerta del cuarto de Sherlock abierta, fue directo a la cocina se tomó un vaso de agua al seco, y se sirvió otro, buscó en las gavetas algo para el dolor de cabeza, saco doble ración y tomó las pastillas, caminó lo más erguido y en línea recta que pudo hasta la mesa.
No lo buscó en el cuarto, pero sabía que él estaba ahí, lo escuchó pensar; como hubiera dicho el mismo detective. Dejó el vaso en la mesa mientras se sentaba torpemente y recargó su rostro en sus manos, mientras el detective comenzaba a rasgar notas al azar en su violín con un solo dedo.
- ¿Qué hora es?- Pregunto con la voz afectada.
- Faltan diez para las 21 horas.- Le respondió observando la hora en su celular. Para continuar rascando las cuerdas del violín solo con sus dedos.
John no podía centrarse en la realidad y ya había pasado una hora que sintió como si fueran segundos ahí sentado escuchando las notas. Estuvo ebrio, y ahora el alcohol comenzaba a abandonarlo, pero tenía dudas, lo de aquel callejón había pasado realmente, o se lo había imaginado. Reposó su cabeza y cuerpo sobre la mesa y escuchó como fuertes tambores los peldaños de la escalera resonar, la puerta deslizarse suave y la voz mucho más aguda de la Sra. Hudson.
- Chicos, hoy es el acto de beneficencia…- Habló divertida.
La mente de John retrocedió cuatro días, hasta el momento exacto en el que la señora Hudson había hablado con él para invitarlo tan cordialmente a esa actividad a beneficio de un grupo de adultos mayores al que pertenecía, a la cual había accedido gustoso, y era justo en esos momentos, se sintió aún más miserable.
- ¿John qué pasó? ¿Se encuentra bien?- Preguntó al doctor que estaba por completo pálido y decaído.
- Lo siento Señora Hudson, pero John está muy mal del estómago.- Contestó Sherlock desde el sillón sin levantarse.
- Oh ya veo, supongo que no podrán ir… es mejor así para que se recupere, quédense en casa, y Sherlock… cuida del doctor, cuando vuelva le prepararé un poco de caldo.- Fue lo último que dijo saliendo a paso rápido de la habitación, arreglada con un vestido de ocasión y maquillaje.
- Gracias… No quería mentirle a la Sra. Hudson.-
- De nada.-
Un momento incomodo, solo unos cuantos segundos antes de que el detective comenzara a tocar el violín nuevamente, cuando John escuchó las primeras notas tocadas con el arco, pese a que sabía que debía ser una bella melodía, era estruendosa a sus oídos en esos momentos sensibles.
- Dos whiskeys, cinco tequilas, un mojito y cuatro cervezas suelen tener ese efecto en el cuerpo humano, me sorprende que aún te mantengas en pie.- Habló rápido Sherlock.
- Gracias… aunque jamás vuelvas a hacer algo como eso.- Contestó en gratitud a la acción de emergencia en el callejón. De no haber vomitado ahí, quizás en esos momentos estaría inconsciente en su cama hasta el otro día.
Terminó de tomar su agua y esperó a que las pastillas hicieran efecto, con una latente exaltación y sentimientos de culpa, porque lo que había pasado en el callejón, o por lo menos casi había pasado, estaba mal, muy mal, esa bajo ninguna causa era lo que había planeado, y estaba casi seguro de haberle causado más dolor que placer con sus caricias, ese del callejón no era él, él jamás habría sido violento… o ¿No?
–Yo… lo siento…-
- Cállate John.-
- Sherlock yo… no...-
Recibió aquella mirada y no dijo más respecto a la culpa que sentía. Volvió a la cocina y sacó otro vaso de agua.
- Estuve pensando en lo que dijiste esta mañana…- Inició nuevamente la conversación tratando de no sonar nervioso.
- ¿Si? ¿En qué?- Contestó desde el sofá, estaba recostado tocando el violín.
- Tú sabes.-
Sherlock lo mira atentó esperando una respuesta.
- Sobre tener relaciones.-
- Oh eso… ¿Y?- Deja el violín recostado en el sillón y se pone de pie para acompañar a John a la mesa.
- ¿Y? Y no me parece justo que se decida de esa forma.-
- ¿Por qué?- Objetó mirando a John en profundidad, pero él no pudo sostenerle la mirada.
- Porque me imagino que tus anhelos de ser la parte pasiva deben ser tantos como los míos.- Recalcó el sarcasmo.
- No me importa serlo.- Agregó nuevamente Sherlock, provocando incomodidad en el otro, pero completamente interesado en la conversación.
- ¿Estás seguro? Crees que podrás controlarte cuando estemos en ello y dejarme a mí hacer todo lo que deba.- John no dudó en ser directo y conciso.
- Puedo decir que sí.- El tampoco duda.
- Iba a sugerir que lo dejáramos a una competencia o algo por el estiló, pero después pensé que si de algo intelectual se trata lógicamente tu ganarías o de habilidades militares o de fuerza yo lo haría, por lo que tampoco me pareció justo, después pensé en el azar, eso sería plenamente justo, pero si tu estas dispuesto a cederme tu favor, nos podemos ahorrar el juego.
- ¡Azar! Definitivamente azar. -Exclamó emocionado.
Continuará…
Aclaraciones
- Muchas, muchas gracias a todos los que leen, dejan reviews, y se pasan por aquí. Y más gracias aún a Ardaiz que me ha pateado hasta lograr sacar este capítulo!
- Una mención vaga de mystrade, a petición de una amiga (lo siento pero es todo lo que puedo hacer, la verdad es que esa pareja no me calza mucho)
- "John ordena un Martini Dry como Bond" (sip James Bond, en una de las películas de Pierce Brosman, Bond pide un Martiny Seco, agregué esto debido que al parecer a John le gustan las películas de Bond y como sea en su Blog personal dice que tuvieron una noche de Bond con Sherlock xD
- A todos los que se lo han preguntado, no tengo preferencia por ninguno de ellos como top o bottom así que quizás hago las dos.
