Hola a todos, como ya saben ni la historia ni los personajes me pertenecen, la historia original en inglés es de TheSpoilItOne y Footroza y los personajes ya saben a quién adjudicárselos.
NT: Acá les dejo otro capítulo, Quiero agradecerle a Lina0321 por embarcarse en esta aventura conmigo y traducir este capítulo.
Disfrútenlo.
POV Bella
CAPÍTULO 10
DÍA 5 – VIERNES
A la mañana siguiente desperté cuando Esme y Angela entraron a la habitación. Me di cuenta que alguien me había cubierto con una manta. Debí haber estado muy cansada, ni siquiera me moví y normalmente me despierto antes de que ellas entren. Esme se acercó a mí y me quitó la manta de encima, me liberó y retiró el tapón, debo admitir que hoy dolió un poco.
— Apúrate y come tu desayuno Isabella, tienes muchas cosas por hacer esta mañana —dijo Esme antes de salir y dejarme con Angela.
— ¿Qué pasa? —susurré mientras alcanzaba mi desayuno.
— Ultima mañana por tu cuenta, eso pasa —dijo antes de sentarse junto a mí, saltando emocionada.
— ¿Hoy es viernes? —no estaba muy segura de qué día era, incluso todos los días estaban mezclados en mi cabeza — ¿Qué sucederá conmigo? — empecé a sentir una opresión en el estómago, no creo que pueda terminar el desayuno ahora.
— Te alistan, te dan ropa, y te dan un Amo para el tiempo en el que estés en la Escuela —al ver mi expresión me miró como si me hubiese crecido una segunda cabeza—. ¿Qué creías que iba a pasar?
— Honestamente no tengo idea —le contesté. ¿Cómo se supone que sabría algo?
Angela negó con su cabeza. —Esto es emocionante Bella. Muestra un poco de entusiasmo —me sonrió. Casi me rio, mostrar entusiasmo, ¿esto era emocionante? ¿Estaba loca? No pude hacer más que sonreírle. Como siempre, escuchamos las pisadas de Esme y rápidamente nos arrodillamos en el centro de la habitación, agachamos la cabeza y entrelazamos los dedos tras ella, casi en sincronía. Si no hubiese estado un poco preocupada por las actividades de esta mañana, hubiese sonreído.
— De pie ambas y síganme —salimos de la habitación hacia el pasillo. Temía a que habitación nos iba a llevar. Cuando abrió la puerta vi que era la habitación donde Angela me había depilado. No pude evitar tragar en seco—. A la mesa, Isabella. Angela átala, no queremos feos accidentes, ¿no es así? —y con eso salió de la habitación nuevamente. Miré a Angela aterrorizada, pero ella solo me sonrió de forma reconfortante y dijo: — No te preocupes, solo tengo que depilarte nuevamente. Apúrate, no quiero que nos descubran hablando.
Salté a la mesa y dejé que me atará, incluso aunque no hubiese forma que me moviera teniendo una cuchilla cerca a mi piel. Al separar las piernas sentí como mi sangre se acumulaba en mis mejillas, totalmente avergonzada de que Angela me viera en esta posición.
— Hey, soy yo… ¿está bien? Confía en mí Bella, solo relájate y disfruta —asentí con la cabeza y traté de relajarme mientras Angela colocaba sus manos en mis piernas, instantáneamente sentí como mi cuerpo respondía al ella pasarme un paño caliente para limpiarme, me excité. Cerré los ojos y traté de no moverme al contacto. Dejé mi mente vagar un poco, se sentía como si hubiesen sido semanas sin estar en mi cama, con mi propia ropa. Ropa, eso era emocionante, incluso si era ese tipo de ropa. Estaría feliz con eso. Lo más importante era lo que significaba, que estaba más cerca de volver con James. Quería tanto irme a casa, verlo. Me preguntaba si me extrañaría, probablemente extrañaba mi comida, pensé sonriéndome a mí misma. ¿Cuánto cambiaría nuestra vida después de haber estado aquí? ¿Qué querría ahora? Pensé que íbamos a casarnos y conformar una familia, al menos eso era lo que yo quería, pero después de estar aquí estaba insegura de qué era lo que él quería de mí. Necesitaba hablar con él, pero eso no iba a pasar hoy. Entre más rápido terminara este programa, más rápido lo descubriría.
Angela me trajo de nuevo a la realidad mientras me untaba gel, y la boca de mi estomago se contrajo como también mis senos empezaron a doler, deseando ser tocados. Dios, Angela me estaba excitando tanto con lo que hacía que necesitaba una liberación pronto.
— ¿Lo estás disfrutando, Isabella? —Esme estaba al final de la mesa observándome. Realmente necesitaba aprender a no cerrar los ojos en este lugar. Me dejé ir tanto que no me di cuenta en qué momento entró. Tratar de no demostrar ninguna emoción era en vano, ella ya sabía que estaba excitada. Me sonrojé por haber sido descubierta disfrutando esto.
—Hazla disfrutar un poco más Angela, pero no dejes que se venga —Esme no se movió de lugar, mirándonos a Angela y a mí. Estaba mortificada por eso, me sonrojé aún más pero mis pezones estaban duros. Angela empezó a limpiarme, luego sentí que se frotaba las manos para untarme loción. Lo que me sorprendió es que Angela empezó por la parte superior de mis piernas bajando suavemente a mi centro. Se sintió tan bien que gemí duro, no pude evitarlo. Trate de moverme para detenerla pero olvide que estaba inmovilizada. Sus dedos se adentraron entre mis pliegos mientras gemía ante su tacto. Nunca me había sentido de esta forma, incluso sentí lágrimas en mis ojos… estaba tan cerca de venirme.
— Suficiente Angela —mientras se detenía y lavaba sus manos yo sentía ganas de gritar por la frustración. Era obvio que esa era la intención de Esme, sonreía mientras me desataba. Esme me llevó a la bañera y me bañó como siempre, asegurándose de tocar mi muy sensible clítoris. Era pura tortura, y odiaba que quería que continuara. Esta vez al secarme se aseguró de no darme ninguna clase de placer. Esme luego me vendó los ojos y me guió por el pasillo, caminamos bastante y no tenía idea de donde estábamos. Escuché como se abrió una puerta.
— De rodillas Isabella, no te muevas —dijo Esme y la escuché irse.
No sé cuánto tiempo estuve de rodillas, me empezaban a doler y no tenía idea de donde estaba. Oí como alguien se acercaba, me preguntaba quién sería y si lo conocía, sí era Carlisle o algún otro Dom.
— Muy bien, Isabella —era la voz de Carlisle. Aunque suene raro, me alegraba que fuera él y no alguien más que no conociera. Lo oí rondar por la habitación pero no sabía que estaba haciendo.
— Abre Isabella —supe que quería inmediatamente mientras me ponía en la boca su erección—. Estoy muy contento con tu progreso esta semana, Isabella —dijo mientras rozaba mis dientes por su longitud para volver a introducirlo por mi garganta, como le gustaba. Sentí sus manos acariciarme el cabello mientras envolvía mi lengua en su pene—. Estás avanzando tanto, debo decir que estoy orgulloso de ti. Mmm, más duro… —hice lo que pidió, relajé mi garganta para permitir que bajara más; lo sentí gemir y salió de mi boca, cosa que me sorprendió. Pensé que debía hacerlo venir.
Me quitó la venda de los ojos y me puso de pie. Pude ver por primera vez, era similar a donde había estado ya antes, quizás un poco más linda. No sabía que esperar, estaba completamente confundida. Luego me di cuenta que había ropa en la cama; Carlisle se acercó y cogió el corsé y empezó a vestirme. Hubiese sido más fácil para mí vestirme sola, pero era como si no fuera capaz o no se me permitiera hacer nada por mí cuenta. Todo se me fue quitado y no podía hacer nada. Mis senos estaban aplastados y tratando de salirse, era tan apretado que era casi doloroso. Cogió la falda y la envolvió en mi cintura, asegurándola por la cremallera, nuevamente estaba muy ajustado y no era cómodo, pero era ropa y no me iba a quejar. Nunca me atrevería a quejarme frente a Carlisle de todas formas.
— Eres mía Isabella, mientras estés aquí, yo soy tu Amo —estaba tan preocupada por la ropa que no lo noté sosteniendo un collar. ¡Mierda!—. Esta es tu nueva habitación por el resto de tu estadía aquí. Hasta que yo decida que estás lista para irte.
Tragué saliva y él continuó: —Usaras esto para demostrar a quien perteneces —miré el collar, era exactamente igual que los plateados que usaban Edward y Mike el otro día. Caminó alrededor de mí y puso sus manos sobre mi garganta. Asustándome un poco por lo que estaba a punto de hacer.
— ¿Quién es tu Amo Isabella? —dijo en mi oído mientras ponía al collar alrededor de mi cuello. ¿Podría responderle? No quería ser castigada todavía, así que me quedé en silencio.
— Puedes hablar Isabella. —dijo sonando complacido de que no hubiese respondido, así que supongo que hice lo correcto.
— Usted es mi Amo —dije un poco nerviosa. Esperando que esa fuera la respuesta correcta.
Dándome la vuelta, se inclinó y me dio un suave beso, me tomó por sorpresa que él pudiese ser así de gentil conmigo. Pasó su lengua por mi labio inferior pidiendo permiso para entrar, nunca se lo negaría. Su lengua masajeo la mía inmediatamente profundizando el beso.
— Tú eres mía Isabella, todo acerca de ti es mío, mientras estés dentro de estas paredes —dándome vuelta, él me apretó contra su cuerpo y pude sentir su erección entre mis nalgas.
Susurró en mi oído: — Incluso aunque estés así de cubierta Isabella, eres mía. Estás a mi disposición en todo momento —abrió la cremallera de mi corsé, para demostrar que tenía fácil acceso, tomó mi pecho toscamente en su mano. Los exprimió, acariciando los pezones, tuve que morderme el labio para contener un gemido. Después Carlisle me movió un poco sobre la cama y me inclinó sobre esta, moviendo la falda a una lado permitiéndole un completo acceso a mi trasero y a lo que quisiera. Esta falda bien podría no estar sobre mi cuerpo.
— ¿Ves cuan accesible eres para mí, Isabella? —dijo frotando mis nalgas— Siempre estarás lista para mí —dijo pasando sus dedos por mi coño y metió dos dedos. Carlisle gimió—. Estás tan mojada para mí Isabella, eres una chica buena.
Estaba tan sensible cuando lo sentí entrar en mí, moviendo sus dedos en mi clítoris, casi me vengo pero me contuve.
— Eso es Isabella, puedo decirte lo excitada que estás para mí, sé que estás cerca. Todo lo tuyo es mío ahora. Tu hermoso cuerpo es ahora mío, tu mente ahora es mía, tus orgasmos son míos. Me darás todo. Ahora voy a permitir que te vengas para mí Isabella —y él se adentro en mí, no puede evitar venirme.
No se detuvo pero se inclinó para murmurar en mi oído: — Mmm, muy lindo. Tan malditamente apretada y mojada. Otra vez, Isabella. Vente otra vez sobre mi polla —mientras entraba una y otra vez pellizcó mi clítoris mandándome a otro orgasmo, no pude evitar gritar.
Carlisle rápidamente salió de mí, golpeando mi culo haciéndome gritar de sorpresa.
— ¿Te permití hacer algún sonido? —Él me bajo de la cama y me puso sobre mis rodillas— Abre —me gruñó. Hice lo que me dijo mientras él metía su polla dentro de mi boca agarrándome el cabello—. Iba a venirme en tu apretado y mojado coño, pero si no puedes mantener tu maldita boca cerrada, debemos poner algo en ella. Haz un buen uso de ella —gruñó mientras yo chupaba duro queriendo complacerlo otra vez. No me gustaba enojado conmigo, así que lo chupé tan fuerte como podía, tomando todo de él. Lo oí gemir yo tarareé un poco haciéndolo gruñir. Empezó a follar mi boca marcando un ritmo adecuado para él, yo solo lo dejé empujar dentro y fuera de mi boca y después añadí dientes, a lo que él gruño. Me estaba volviendo bastante buena en ser capaz de tragar y respirar al mismo tiempo. Seguí chupándolo, dejándolo todo limpio. Mientras estaba aún flácido decidí hacer algo un poquito diferente, yo quería contentarlo un poco, así no sería castigada. Lo tomé aún más profundo y succioné sus bolas en mi boca usando mi lengua para lamer la parte inferior de ellas. Gimió y comenzó a ponerse duro, las saqué de mi boca y comencé a usar mis dientes y lengua para ponerlo duro otra vez.
Dejó caer las manos a los lados de su cuerpo mientras le daba un vistazo a su cara. Tenía sus ojos cerrados, parecía que se estaba concentrando duro para no perder la cabeza. Tomé esto como una señal para aumentar mis esfuerzos y rosé mis dientes otra vez y luego tarareé un poquito tomando todo de él de forma que estuviera en el fondo de mi garganta. Carlisle se apoderó de mi pelo otra vez tratando de controlar mis movimientos, establecer la velocidad a su gusto, follando mi boca otra vez, entrando y saliendo de mi garganta y boca. Sentí que su polla se sacudió y maldijo mientras se venía en mi garganta una vez más. Lo lamí limpiándolo, salió de mi boca y se puso de nuevo sus pantalones. Me dio palmaditas en la cabeza jugando con mi cabello, como si fuera un perro o un gato. Luego me levantó y me subió la cremallera del corsé, por lo que se volvió difícil respirar otra vez. Se acercó a la puerta y sin una segunda mirada salió de la habitación. ¿Qué iba a hacer ahora? Me quedé en medio del cuarto mirando a mí alrededor. Oí pasos y rápidamente me arrodillé en el suelo. Unos segundos más tarde, Ángela entró a mi nueva habitación con un vaso de agua por el que estaba muy agradecida, también me alegraba ver una cara amiga. Solo sentí alivio de que fuera ella.
Me levanté, le sonreí y ¡casi salto sobre la cama! Estaba tan contenta de tener ropa.
— ¡Felicidades Bella! —Ángela me dijo emocionada, dándome el vaso de agua que tomé con mucho gusto.
— ¡Estoy tan contenta de tener ropa! ¡Incluso si es esto! —todavía me sentía un poco extraña sin ropa interior, pero los mendigos no pueden elegir. Bebí toda el agua. No podía creer la sed que tenia, o el hambre.
— Oh, ¡escuché que Carlisle te quería! Aunque nunca se sabe muy bien hasta que tienes el collar encima —dijo con una sonrisa—. Suertuda.
¿Estaba loca?
— ¿Qué quieres decir con suertuda? pregunté sorprendida.
— Bueno, Carlisle es muy sexy, ¿no? —sentí mis ojos ensancharse con ese pedazo de noticia. ¿Qué hay de tu Ben?— Y escuché que tiene cierto fetiche sobre el que insiste —sentí arder mi rostro.
— ¿Tu quieres eso? —dije sin creer lo que estaba oyendo.
— ¡Dios, sí! —suspiró— No puedo pensar en nada que quiera mas, Carlisle tomándome por atrás así —empezó a soñar.
¡Estaba demente! ¡Ella podía tenerlo! Justo cuando estaba a punto de expresar mis pensamientos en voz alta, oímos los pasos subir por el pasillo. Mirándonos la una a la otra rápidamente nos arrodillamos en el piso.
Esme entró.
— Ángela casi es hora de la cena, ¿confío en que lleves a Bella al lugar correcto? —no esperó respuesta y se marchó.
Esperamos hasta que sus pasos se perdieron antes de hablar— Tienes que sentarte en la mesa de tu maestro con los otros sub —la mire con confusión—. Maldición, Bella ¿no tomas nada en serio? —dándome una sonrisa divertida. Ahora estaba aun más confundida— Tienes que sentarte con el grupo de Carlisle, básicamente cualquier persona con ese collar. Esta parte de la casa es su dormitorio, cualquier persona con ese collar está en esta parte de la casa. —dijo como si yo debiera saber todo eso. Mire el collar de Ángela y vi que era café.
— ¿A quién le perteneces? —pregunté con curiosidad.
— Pensé que sería obvio —ella me sonrió.
— ¿Esme? —ella asintió.
—Nuestro dormitorio es el de al lado, Ben quería que tuviera una especie de Dom amoroso a cargo de nosotros mientras estuviéramos aquí, así que él la pidió para nosotros cuando empezamos.
Eso me hizo pensar. ¿James pidió a Carlisle para mí?
— ¿Cómo la pidió? —pregunté urgentemente, necesitaba oír esto.
— Él solo preguntó, era una de sus preocupaciones —dijo encogiéndose de hombros. Eso no me dijo nada. Maldición.
— Vamos, deberíamos bajar antes de que lleguemos tarde, y no quiero perder nuestra cena ¿Y tú? —sacudí la cabeza— Oh, también después de la cena cuando seamos despedidos, necesitas ir al baño y volver a tu habitación. —salió de la habitación, señalando la puerta 'Habitación 4C', ok, podía recordar eso. Ángela me indicó que la siguiera poniendo los labios en los dedos diciéndome que necesitábamos estar calladas de ahora en adelante.
Caminando a la cafetería, no podía creer cuantos giros y vueltas eran, nunca sería capaz de encontrar el camino de vuelta a mi habitación. Tenía que seguir a alguno de vuelta a mi habitación. No podía creer lo hambrienta que estaba, me estaba muriendo de hambre, no había almorzado. Oh, bueno, ¡pronto tendría comida! Al entrar a la habitación estaba muy nerviosa, la última vez que había estado en esta habitación estaba desnuda y obligada permanecer ahí delante de todos. Ángela apuntó a la mesa en la que vi a Edward el primer día, le di una rápida sonrisa en agradecimiento e hice mi camino hacia la mesa, no estaba segura de donde sentarme. Dejé de tratar de resolverlo y rápidamente elegí un asiento y me senté, esperaba que no hubiera orden en los asientos. Había un asiento libre a ambos lados de mí, estaba sentada con los ojos bajos y sentí las dos sillas a mi lado ir hacia atrás y se sentaron en ellas, miré hacia mi izquierda y vi a Mike, mi corazón saltó a mi boca. Me asusté de estar sentada tan cerca de él y tener que comer. ¿Quién estaba a mi derecha?
Miré a mi derecha y ahí estaba Edward, yo sabía que iba a estar en mi mesa pero sentarme junto a él era una cuestión totalmente diferente. Tomé una respiración profunda y la solté. ¿Ahora qué iba a pasar? Todos en mi mesa se pusieron de pie y yo comencé a pararme, pero la mano de Edward me agarro del brazo y lo miré, sonrió y me puso de nuevo en mi asiento, dándome un gesto de la mano para quedarme. Le sonreí débilmente mientras estaba sentada ahí con torpeza sin saber por qué me quedé en la mesa sola y no podía seguirlos.
Edward regresó a la mesa con dos bandejas. Se inclinó sobre la mesa y puso una bandeja delante de mí susurrando en mi oído: —Sé que ya nos conocimos, pero soy Edward.
Me puse muy tímida y susurré mi nombre— Bella… —y le sonreí. Qué lindo era para ir y buscar mi comida.
— Mmm… Bella, me gusta —me sonrió cuando se sentó a mi lado.
Sentí la sangre recorrer mi cara cuando me dio vergüenza la implicación. La otra silla se movió a mi lado y Mike se sentó. Escogí este momento para estar muy interesada en mi comida y mirar hacia la bandeja delante de mí.
Sentí una mano en mi muslo izquierdo, deslizándose hacia arriba, rosándome. Se inclinó y habló en voz baja— Soy Mike, por cierto.
Este chico me estaba asustando, ¿todo el mundo tenía permitido tocarme así aquí? Traté de mover mi silla lejos de él un poco y choqué con Edward. Sentí un brazo alrededor de mi cintura que evitó que me cayera, lo miré para ofrecer disculpas y lo vi mirando por encima de mi cabeza a Mike articulando "¡Basta!" se veía letal, no me gustaría estar en el lado equivocado con él. El resto de la cena trascurrió sin más incidentes por lo que estaba agradecida. Seguí al resto de ellos mientras se ponían de pie y tomaban sus bandejas vacías a otra mesa y salían de la habitación. Solo esperaba que se dirigieran a los dormitorios. Por suerte para mí fue así, vi el número de mi puerta y entré a la habitación. ¿Ahora qué hago? Mierda, tengo que encontrar el baño. Por suerte para mi, era bastante fácil. ¿Estaba permitido que lo hiciera por mí misma ahora? Aprovechando mientras no había nadie cerca lo hice y me apuré a regresar a mi habitación, donde mi corazón saltó a mi boca y comenzó a martillar en mi pecho porque frente a mí, en medio de mi habitación estaba Carlisle. Rápidamente me tiré al suelo y bajé los ojos atando mis manos detrás de mi cuello. Dios, ¿va a castigarme ahora por no estar aquí?
— Muy bonito Isabella —dijo sonando calmado ¿eso era algo bueno? Necesitaba controlar mi errática respiración—. Levántate —dijo todavía en calma, y yo nerviosa, me puse en pie. Pasó su mano por mi cabello, luego ahuecó mis mejillas tan suavemente, acercándose. Me besaba muy suavemente, pasando su lengua por mis labios pidiendo permiso para entrar, que concedí de inmediato, quería que por favor no me castigara, besándolo de vuelta. Él era muy bueno besando, tenía que admitirlo, y era muy agradable cuando era suave y dulce. Todavía me asustaba un poquito, pero podía ver porque Ángela se sentía atraída por él.
— Estoy muy orgulloso de ti Isabella —dijo desabrochando mi corsé, acariciando mi hombro, se sentía tan bien. Él me estaba desnudando de manera cuidadosa y amorosa dejando caer el corsé al piso. Sus manos ahuecaron mis pechos masajeándolos, tentando mis pezones, pellizcándolos y retorciéndolos suavemente. Tuve que reprimir un gemido, se sentía tan bien. Soltó uno de mis senos y deslizo su mano a mi espalda, abrió la cremallera de la falda que cayó a mis pies. Sus manos aún estaban en mi espalda y me jaló más cerca de él, su erección presionando contra mi estómago. Se agachó y comenzó a besar mis hombros antes de morder mi lóbulo. Podía oír su respiración mientras murmuraba en mi oído: —Lo hiciste muy bien hoy Isabella. Estoy buscando seguir trabajando más contigo.
Tuve que luchas contra un temblor, estaba tan excitada por este Carlisle que me impactó. La mano en la parte baja de mi espalda se deslizó hacia arriba y agarra mi cabello, tirando suavemente hacia atrás, exponiendo mi cuello y procedió a besarlo; lamiendo y besando hacia abajo, tomó mi pezón izquierdo y lo mordió suavemente con sus dientes. Se dispararon escalofríos en mi columna. Dios mío, estaba sorprendida de lo mucho que quería que me tocara. Luego me sorprendió al levantarme al estilo novia y me acostó en la cama. Se inclinó hacia abajo, continuó chupando mi pezón, extendió la mano y ató una de mis muñecas con la correa de la parte superior de la cama. Cambió a mi otro pezón y luego hizo lo mismo con mi otro brazo. La mitad superior de mi cuerpo estaba restringido a la cama y yo estaba luchando por levantar las caderas del colchón. Él dejó mi pecho y comenzó a bajar, besando mí estómago, besando entre mis muslos donde contuve un suspiro. Sentí que cambiaba de posición al final de la cama mientras la cama se hundía con su peso. Colocó sus manos sobre mi tobillo desabrochando el brazalete que estaba debajo de ella, lo masajeo y beso antes de volver a atarlo a la cama. Repitió el masaje en mi otra pierna y me extendió aún más.
Estaba completamente indefensa y expuesta a él. Entonces Carlisle se movió de nuevo hacia la cama y lamió entre mis piernas, suspirando al probarme. No pude evitar dejar salir un gemido y levanté mis caderas hacia su boca.
— Déjame oírte Isabella… —dijo mientras adentraba sus dedos en mí, moviéndolos dentro y fuera, estaba tan mojada. No pude evitar gemir y levantar mis caderas de la cama, estaba tan cerca, se sentía tan bien, tan bien. Entonces él movió sus dedos hacia mi ano, presionándolos dentro de mí, metiéndolos dentro y fuera, dejé salir otro gemido y mi respiración se estaba volviendo más pesada, cerré mis ojos, no pude evitarlo. La sensación era demasiado. Sentí su cabello en mi estómago mientras succionaba mi clítoris y metía el tapón dentro de mí, dejé salir un grito por la sensación y me vine duro dentro de los labios de Carlisle mientras él continuaba succionando y lamiendo, todavía estaba gimiendo y levantando mis caderas por el más grande orgasmo que he tenido en mi vida. Carlisle comenzó a besar mi estomago de nuevo, besando cada uno de mis pezones hasta que volvió a mi cara. Se inclinó sobre mí, alejando un mechón de cabello de mis ojos.
— Duerme bien Isabella. Vas a necesitar tu descanso para mañana —dijo mientras se inclinó para besarme duro, dándome a probarme a mí misma en sus labios, no pude evitar devolverle el beso. Muy pronto se apartó de mí y no pude evitar el gemido que salió de mi boca mientras él salía de la habitación. ¿Qué quiso decir con 'vas a necesitar tu descanso para mañana'?, comencé a sentirme incomoda otra vez. Miles de pensamientos empezaron a correr por mi cabeza y dormir era la última cosa en mi mente.
