A la mañana siguiente desperté por el suave olor a rosas, abrí mis ojos y me giré hacia donde estaba el olor, provenía de la mesilla de noche, era una rosa roja, la tomé entre mis manos y vi que traía una pequeña nota...
Tranquila regresaré por ti
Que extraña nota. Me giré para volver a la cama y me encontré con la sorpresa de que Tai no estaba, salí de la casa en su busca, cuando abrí la puerta sentí como mi corazón se resquebrajaba en millones de pedazos, Tai lung estaba besando a May.
Se separaron y Tai lung me miró sorprendido
-Tigresa no es lo que...-
Regresé a la casa obligando a las lágrimas que se quedaran conmigo, no quería llorar por un imbécil como él. En cambio comencé a entrenar muy duro dando golpes asesinos a los pobres muñecos de madera que intentaban con todas sus fuerzas aguantar mi furia.
-Tigresa...-
Ignoré su voz y comencé a golpear con más fuerza a los pobres muñecos imaginando momentáneamente que eran Tai lung. desquitaba toda mi rabia, sufrimiento, dolor y coraje en esos golpes.
-Tigresa por lo menos deja que te explique- rogó Tai lung
-No te escucharé-
Sin importarle nada Tai lung comenzó a hablar
-Tigresa cuando yo salvé esta alea May se enamoró de mi, intentamos ser algo más pero yo no podía estar con ella porque cada vez que la veía a los ojos te veía a ti, veía tu reflejo en su mirada-
Sentía que me desgarraba los nudillos con cada golpe pero aun así no paré, mi furia solo aumentó cuando Tai lung confesó aquello
-Entonces ella es mi remplazo cuando yo no estoy- dije en un tono frío
-No Tigresa, no es lo que piensas. Ella intentó que fuéramos algo más pero yo no podía jugar con sus sentimientos mientras en mi mente solo existías tu...- su relato se detuvo cuando la primera gota de sangre cayó.
Me cargó en brazos mientras yo solo me removía y trataba de alejarlo de mi, porque ahora su toque que antes me parecía mágico... ahora me lastimaba. Cada vez que lo miraba esa imagen volvía a mi.
Sin darme cuenta Tai lung curó y vendó mis heridas, mis manos punzaban por los golpes excesivos.
-No tenías que hacerte daño- dijo mientras tomaba mis manso con cuidado
-¿Porqué no me lo dijiste antes?- pregunté miran como acariciaba mis nudillos con cuidado
-¿Qué hubiera cambiado?-
-Que la habría despedazado cuando luchamos "amigablemente"- dije cruzándome de brazos ignorando el pequeño dolor en mis nudillos
-Tigresa no tienes que ponerte celosa-
Esa palabra me hizo enrabietar, ¿celosa yo?, ¿de esa gata de barrio?, tenía que ser una broma
-Yo no estoy celosa, estoy furiosa de que no me contaras tu pasado-
-Pero si ya lo sabes todo-
-Al parecer esa relación no, ¿que tal si yo te dijera que cuando nos volvimos a ver Po y yo éramos novios y nos acostamos un par de veces?- vi la furia en su mirada
-No te pases de lista-
-Dime, ¿que hubieras hecho?-
-Lo habría matado-
-Eso es exactamente lo que siento por tu "amiguita"-
-Ella no es nada para mi- dijo serio
-Pruébalo...-
Sin darme tiempo a más se abalanzó sobre mi y me besó apasionada y desesperadamente, intente resistirme pues aun estaba dolida por esa escena pero Tai con sus caricia y ronroneos se encargó de hacerme cambiar de parecer y que correspondiera a su beso.
-Te prometo que jamás volverá a pasar eso, con nadie...- dijo muy seguro
Veía en sus ojos la verdad y no me quedó de otra que aceptar su promesa pero por si las dudas estaría alerta.
El resto del día nos la pasamos platicando de todo lo que había ocurrido en esos años en los que no nos habíamos visto y sentí como si un hilo invisible se entrelazara entre nosotros haciéndonos más cercanos.
-Por cierto gracias por la rosa-
Tai lung me miró extrañado
-¿Cuál rosa?-
Tomé la rosa de la mesilla de noche y en menos de un segundo Tai lung la tiró por algún lugar de la habitación
-Yo te envié esa rosa- dijo enojado
-¿Entonces quien fue?-
-Fue el panda, ¿acaso no reconoces su olor?-
Olfateé el aire y por primera vez pude notar una débil pero persistente esencia de Po
-Lo mataré-
Tai lung salió velozmente de la casa, yo solo pude seguirlo pero había desaparecido en la negrura de la noche, comencé a olfatearlo pero lo que olfateé fue algo que me espantó... sangre.
Corrí hasta donde ese olor me guiaba y cuando llegue lo primero que vi fue a un pobre aldeano desangrándose, me acerqué a él pero solo susurró sus últimas palabras
-Panda...-
El aldeano murió entre mis brazos y rápidamente lo cubrí con piedras simulando una tumba, esta vez Po se había pasado de la raya, ahora era un asesino.
Cuando terminé escuché un gruñido de un animal herido, me dirigí hasta allá y vi a Po sangrando de un brazo, me miró y sus ojos se iluminaron.
-Tigresa, estas bien. Que alivio, ven vámonos- me ofreció mientras sonreía
-Yo iré con un asesino- dije mientras me ponía en posición de ataque
Po de inmediato cambió su mirada alegre a una de enojo, se abalanzó sobre mi golpeándome con fuerza que jamás en la vida lo había visto desarrollar, parecía que en realidad quería hacerme daño. Tai lung se lanzó contra Po quitándomelo de encima, Po atacaba a diestra y siniestra con golpes cargados de fuerza y potencia. En un momento de la batalla Tai lung lanzó lejos a Po y caminó hasta mi lado.
-¿Estas bien?- preguntó preocupado
Una lágrima rodó por mi mejilla cuando lo vi frente a mi lleno de golpes y cortes que sangraban, sin contenerme lo abrasé, no quería que el saliera dañado por un estupidez que se había metido en la mente de Po. Nos separamos y a lo lejos vi a Po mirando incrédulo la escena, su cara cambió de una fría a una dolida y después de enojo.
-¿Qué le has hecho a Tigresa?- preguntó a Tai lung
-No le he hecho nada más que amarla- declaró sonrojándome
-No, yo la amo y ella nunca se comportado así conmigo-
-Eso es porque yo no te amo- dije viendo como Po tenía esperanzas en sus ojos
-Tigresa recapacita, él no es bueno, él es el enemigo- dijo tratando de convencerme
-No Po, Tai lung no es mi enemigo, él me a amado desde que era una cachorra y sus sentimientos no han cambiado. Él no es mi enemigo, es... mi compañero y lo amo más de lo que algún día podré amarte a ti- ante mis palabras Po solo pudo mirar iracundo a Tai lung
-Tigresa se que estás confundida y que le tienes miedo a Tai lung...-
-¿Crees que le tengo miedo?- dije escéptica
-Si no, no habría otra razón por la cual te comportes así con él, se que te llevó con el contra tu voluntad y yo he venido a rescatarte- dijo mirando victorioso a Tai lung creyendo que la guerra estaba ganada... que equivocado estaba.
-Yo le dije que quería ir con el, me despedí de todos porque los amo pero eso no significa que Tai lung me llevó contra mi voluntad-
Estaba harta de esta conversación, miré a Po una vez más para decirle que se fuera y que nos dejara en paz pero entonces vi algo oculto tras su espalda, parecía una especie de calamar negro.
-Tai mira-
Ambos miramos a Po y poniéndonos de acuerdo en silencio nos abalanzamos sobre él, Tai lung trataba de atacarlo mientras que yo con mis garras maté a ese calamar. Po cayó pesadamente al suelo, Tai y yo miramos al calamar ahora muerto como se desvanecía en el viento hecho polvo.
-Eso debió de haber hecho que Po actuara como lo hizo-
-¿Pero quien se lo implantó?-
En menos de lo que esperaba una banda de Bueyes nos rodeó con cientos de lanzas
-¡Tigresa cuidado!- Tai lung me cubrió con su cuerpo
Los bueyes lanzaron unas pequeñas granadas que comenzaron a liberar un extraño gas que nos hizo perder la consciencia.
