- Título: Entre tú y el mar: mis dos grandes amores.

- Autor: Babi Cullen

- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- Esta historia es de mi completa autoría, aunque no los personajes de la saga.

2.- Escribo solo porque me gusta. No soy una experta y puede que tenga muchos errores, pero trato de hacer lo que se puede.

3.- Espero que a ustedes también les guste.

ENJOY!

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Después de aquel día en el que creí que moriría entre las manos de mi padre no había podido regresar por miedo a que me fueran a molestar por lo que había dicho. Ahora toda mi familia se enteraría de que yo me había enamorado de mi vecina, la maestra de mis sobrinos y una mujer a la que apenas había visto en unas cuantas ocasiones. Eso era maravilloso.

Pero bueno, que más daba si era la verdad. Tarde o temprano se estarían enterando y no podría hacer nada para evitarlo.

Por el contrario, Bella aun no lo sabía y no me atrevía a expresarle lo que sentía en verdad ¿Qué tal si ella no sentía lo mismo? ¿Qué tal si me quedaba en la friend zone y nunca llegaba a pasar nada entre los dos? Eso sería humillante a más no poder.

El incesante sonido de mi teléfono y los ladridos de Pepper me despertaron de mi reparador sueño y no me quedó de otra que despertar.

Apagué la alarma y me fui a preparar para ir al acuario a trabajar.

El camino se me hizo eterno, pero al llegar una sonrisa apareció en mi rostro al ver que era lo que había en ese lugar.

Uno de mis ayudantes me informó que Lotus había dado a luz la noche anterior y que, por fin, teníamos a la nueva integrante de la familia del acuario junto a nosotros. Esa era una noticia que hace tiempo quería escuchar y por fín había ocurrido.

A paso acelerado me acerqué al recinto de mis amadas pequeñas y en su interior me encontré con la imagen más hermosa que podía haber presenciado. Lotus cuidaba a su pequeña cría, que estaba sobre su pecho, mientras nadaba por la piscina del lugar.

Era una pequeña hermosa e igual a su madre cuando la rescaté hace unos años atrás.

— Felicidades, abuelo— palmeó mi espalda y yo solo sonreí más aun

Me había vuelto el abuelo de una pequeña nutria y no cabía más de felicidad.

Me retiré nuevamente hacia los lockers para poder prepararme para el trabajo y buscar mi maletín con lo necesario para la primera revisión de la pequeña nueva integrante.

— Hola— saludó alguien a mis espaldas y, al voltearme, vi que Bella estaba justo a mis espaldas. Estaba hermosa.

— Bella, que sorpresa— le sonreí y me acerqué a abrazarla a modo de saludo— ¿No trabajas el día de hoy?

— No. Están arreglando una parte de la escuela y nos dieron el día libre… Puede que hasta nos den la semana si es que no se soluciona el problema— respondió y luego miró sus pies— yo… Quería saber si tu… ¿Desayunaste?

Solo pude sonreír más grande. Se veía hermosa, tierna y… Me encantaba.

— La verdad es que no, pero tengo que hacer unas cuantas cosas antes— le respondí y ella solo lo lamentó— Ahora, si me quieres ayudar podemos terminar antes y ahí si podemos ir a desayunar algo

— Pero… ¿Y tú jefe no se molestará? — inquirió y le resté importancia. Era verdad que Aro podía molestarse, pero no me importaba si podía tener a Bella a mi lado.

La llevé a que se cambiara por algo un poco más cómodo y que pudiera ensuciar, así su ropa no resultaba manchada y no tenía que tirarla luego.

Luego nos fuimos al recinto donde estaban mis amadas nutrias. Lotus aún tenía a la pequeña en el agua, pero en cuanto me vio entrar con el balde con pescado, se acercó a la orilla.

La saludé con un par de cariños, así como a Seiku, y luego tomé a su bebé en mis brazos.

— Te presento a la pequeña cría de Lotus. Nació anoche— le mostré a la bebé nutria

— Es hermosa ¿Cómo se llama? — inquirió con una sonrisa

— Aún no tiene nombre— le informé— Pero si quieres puedes colocárselo.

— ¿En serio? — asentí ante su emoción— Pues… Déjame pensar… ¿Aniak?

— ¿Aniak?

— Si, como el río en Alaska. Es un lugar hermoso, como ella

Sonreí por su respuesta y asentí. Era lindo, original y algo más simple: lo había elegido Bella.

Me agaché para dejar a la pequeña en el suelo y poder revisarla, pero ella no quería estar conmigo en ese momento.

La pequeña nutria se lanzó al agua y todas las personas que miraban detrás del vidrio se reían por la escapada magistral que había hecho. Bella y yo tampoco podíamos dejar de reírnos.

— Lotus, trae a tu pequeña a acá— le pedí a la madre de la cría de nutria, mi pequeña más amada.

Ella de inmediato me trajo a su bebé hasta la plataforma para que yo la tomara y, de pasada, le diera su trozo de pescado que tanto adoraba. De todas maneras se quedó en la orilla, pendiente a lo que ocurría con su bebé.

Bella miraba todo completamente embelesada y admirada por los pequeños animales.

— Ven pequeña Aniak. Vamos a ver qué tal estas— le dije a la pequeña nutria acariciándole su peludo cuerpo

— ¿Quieres que te ayude en algo? — me preguntó Bella

— ¿Podrías acercarme la balanza? — le pedí y ella me la facilitó, acercándola más a donde yo estaba

Tomé a la pequeña con cuidado y la deposité en el recipiente para pesarla. Menos mal, como aún era pequeña, no se movió demasiado y pude obtener una buena medición.

Luego volví a sacarla y la dejé en el suelo de la plataforma, asegurándome que no fuera a lanzarse nuevamente a la piscina

— ¿Quieres que la sujete? — me preguntó Bella y asentí, tendiéndole unos guantes para que se los colocara. Ella lo hizo hábilmente y pronto sostuvo a Lotus para calmarla y que así me pudiera colocar el fonendoscopio para auscultarla.

Tomé el aparato desde mi cuello y me lo posicioné en el lugar donde iba. Me acerqué a la nutria y comencé a revisarla, pero ella estaba muy inquieta.

— Tranquila Aniak, ya termino—le decía, pero ella seguía tratando de huir hacia el agua y a donde estaba su madre.

Luego de terminar con eso comencé a revisar su cuerpo buscando alguna lesión o algo parecido, pero todo parecía ir normal. Seguí con sus ojos, nariz, boca y aletas. Todo estaba en perfecto estado.

— Ok, solo queda esto y termino ¿Vale, Aniak? — tomé el termómetro y medí su temperatura mientras Bella la calmaba— Tranquila pequeña, sé que no te gusta pero ya termino.

Cuando el termómetro pitó vi el valor y este estaba normal.

— Bueno, ya terminamos— dije anotando el valor en la ficha

— ¿La dejo irse? — preguntó Bella

— Sí, déjala en la orilla y ella sola se lanzará al agua. Dale un trozo de pescado— le dije y ella así lo hizo.

Miré como Bella hacia lo que le había dicho con una sonrisa y no pude evitar imitar su gesto. Era agradable compartir el mismo gusto por los animales.

La revisión terminó sin contratiempos, aunque si me llevé fue un pequeño rasguñó por sus pequeños dientes en mi mano, pero nada grave.

— ¿Estás seguro que tu jefe no se molestará? — me preguntó por enésima vez

— Bella, tranquila.

Le sonreí ampliamente y la abracé. Ella aún estaba preocupada de que Aro nos fuera a descubrir, pero es no ocurriría pues él salía muy poco de su oficina.

Después de pedirles a los chicos que me cubrieran, nos fuimos a una pequeña cafetería que estaba cerca del acuario y que era donde compraba mi desayuno cada mañana. Ahí tenían el mejor cortado que había probado.

Nos sentamos en una de las sillas que estaba cerca de los ventanales y pedimos lo que cada uno quería. Ella un jugo natural de naranja con unas tostadas francesas y yo un cortado y un gran trozo de tarta de arándanos.

Estuvimos conversando de todo y de nada a la vez. Ella era muy agradable y daba igual el tema de conversación que tuviéramos, me hacía sentir cómodo y hasta nos reíamos de cosas sin sentido. Era excelente pasar tiempo con ella.

— Eres maravillosa— suspiró profundamente sin dejar de mirarla y ella solo se sonrojo, agachando la mirada ¡Ay no, de nuevo pensando en voz alta!

— Gra… ¿Gracias? Bueno… No sé qué decir— rió de forma nerviosa y yo no podía querer más el salir corriendo del lugar, pero no podía hacer eso.

— Yo… Lo siento, no quería ponerte nerviosa— me disculpé nerviosamente y ella negó aun roja

— No hay problema, es solo que me pillaste desprevenida— aclaró y asentí. Ahora sí que no sabía que decirle y estaba nervioso— Tú también eres alguien muy agradable y… guapo— se sonrojó aún más y creo que me puse igual que ella

Ok, si no se lo decía ahora lo más probable es que nunca lo hiciera asi que… Ahí vamos

— Bellamegustas— dije rápidamente y ella mi miró sin comprender nada. Parecía realmente confundida— Bella, me gustas. Desde el primer momento en que te vi me pareciste alguien muy linda por fuera y con el pasar del tiempo me di cuenta que también lo eras por dentro. Pero me daba miedo admitir lo que sentía por miedo al rechazo y porque, la verdad, no he salido con muchas chicas en mi vida, no sé cómo expresar lo que siento.

Ella solo sonreía ampliamente y me miraba con ternura ¡Ay, no! ¡Esa mirada no!

— Lo sé, soy un tonto

— Para nada, eres tierno. Tú también me gustas, Edward, pero pensaba igual que tú. Pensé que alguien como tú no se fijaría en mí y me daba miedo decirte lo que sentía.

— Es…raro todo esto— admití secando mis manos con la tela de mi pantalón. Muy bien Edward, aquí vamos— Bella… Yo… Quería saber si tu… Si te gustaría… No sé… ¿Ser mi novia?

— ¿Novia? — No, me dira que no. Quedaré en la friend zone— Pues… Podríamos intentarlo.

Sería un solterón, me quedaría solo. Ahora mismo me iría a comprar una caja de helado y… ¿Había escuchado bien?

Ella seguía sonriéndome amablemente y sus ojos brillaban como dos estrellas en la noche.

Me incliné sobre la mesa que no dividía y ella se acercó un poco más. Cogí su rostro entre mis manos y la besé en los labios haciendo que ella me devolviera el gesto.

El miedo, los nervios y la vergüenza habían quedado en el olvido y solo podía pensar en lo feliz que estaba. Bella me había aceptado.

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Lo sé, no tengo perdón de nadie. Ausente por tantos meses y dejándolas sin capítulos… Completamente inaceptable. No daré excusas porque solo agravan la falta, pero si puedo decirles orgullosamente que ¡Soy enfermera! Los cinco años de estudio al fin acabaron y soy una orgullosa enfermera ¿No es genial? Bueno, creo que eso explica mi ausencia todos estos meses por el termino de internado, la preparación del examen de título y luego las merecidas vacaciones… Pero regresé, así que no desesperen, y este regreso vuelve con los capítulos restantes y un sinfín de aventuras más que espero compartir algún día.

Bueno, besitos a las que aún quedan por ahí y espero algún día me perdonen.

Babi Cullen