GET BACK LOVE IN OUR HANDS

Bienvenidas de vuelta! Décimo capítulo, eso es como capítulo aniversario o algo así?

Mi nombre es Ginji Amano, tengo 17 años y estudio en la secundaria Mugenjo. Mi comida preferida es la pizza y siempre tengo problemas para llegar temprano a clases.

Este chico a mi lado es Ban. También llegó tarde hoy, no por quedarse dormido, sino por estar hablando en el pasillo fuera de hora. Ahora la Profesora Hevn nos dejó esperando afuera del salón como castigo. Recuerdo que en una ocasión así fue que nos conocimos.

Capítulo 10: Bailamos?

Ginji y Ban estaban castigados de vuelta fuera del salón. El jugueteo con sus llaves del aburrido Ginji hacía eco en el desierto corredor. Ban se veía inusualmente nervioso y concentrado, Ginji lo notó. También notó que empezó a mirarlo de reojo, y luego fijamente. Ginji disimuladamente se aseguró de tener todos los botones en su lugar.

- ¿Pasa algo?

Ban dejó la pared y se paró derecho, se acercó a su compañero, tan cerca que sus narices estaban a centímetros de tocarse.

- ¿Ban?

El chico castaño alzó una mano a la naciente del pelo y midió su estatura con la de Ginji. Luego le dio una vuelta mirándolo de arriba a abajo.

- ¿Ban…? –repitió el chico que no comprendía su comportamiento.

- Oye Ginji, ¿crees que pueda pedirte algo?

- Claro.

- Quisiera que me hicieras un gran, gran favor.

- Por supuesto Ban, lo que sea. –le sonrió.

- No digas "lo que sea" si aún no sabes lo que te van a pedir. –le aconsejó Ban.

- Está bien. ¿Pero qué es lo que quieres pedirme?

Ban sacó algo de papel de su bolsillo trasero, pero el mostrárselo a Ginji quedó sólo en la intención. Estrujó el papel en su mano, sin atreverse a dárselo.

- ¿Qué vas a pedirme? –repitió Ginji porque Ban ya se había quedado mucho tiempo callado.

- Mmmm… ¿Podrías encontrarte conmigo en el gimnasio de la escuela esta tarde después de clases? Te lo diré entonces. –respondió después de su minuto de inseguridad.

- ¿En el gimnasio esta tarde? Está bien. –aceptó sin entender mucho - ¿Pero no puedes decirme ahora?

- No.

- ¿Al menos adelantarme algo?

Ban negó con la cabeza mientras volvía a recostarse en la pared.

- Eres malo Ban.

Después de clases Ginji caminó hacia el gimnasio como Ban se lo había pedido. Su sombra se dibujaba larga y delgada a la luz naranja del ocaso; a lo lejos pudo ver al equipo de judo dejando el gimnasio y volviendo a casa. Ban aún seguía adentro; pensó que si se apuraba aún podía verlo con su uniforme de judo.

- ¿Ban estás ahí? –preguntó Ginji llegando.

- Entra y cierra la puerta –le ordenó Ban.

Ginji hizo como le pedía y caminó hacia donde Ban lo esperaba sentado. Se sentó también, delante de él y esperó a que Ban hablara primero. Como no lo hizo, preguntó quedamente para qué lo había llamado.

- ¿Ban, querías decirme algo?

- Quítate la ropa.

- ¿Eh?

- Quítate la ropa. –repitió Ban y se inclinó hacia él para empezar a desprenderle la camisa y el cinturón.

- ¿Qué? No. Ban, espera… Creo que antes deberíamos conocernos mejor –Ginji intentaba detenerlo.

- ¿De qué estás hablando? –se detuvo Ban. –Te lo pido porque quiero que te pruebes algo.

- ¿Probarme algo? ¿Y qué es?

Ban dudó una vez más y le dio el volante que no se había animado a mostrarle esa mañana.

- Es un concurso de baile, y quiero que seas mi pareja. –dijo al fin.

- ¿Yo tu pareja? –se sonrojó Ginji.

- Hay para la pareja ganadora un premio de 10000 yenes y un pase directo a la próxima competencia nacional donde habrá un premio de 18000.

- Pero… ¿yo? –repitió Ginji mirando el volante arrugado que Ban le había dado.

- Sí, pensé que podías ayudarme. Tengo todo preparado aquí, el lugar, la música, tu vestido…

- ¿Vestido?

- Sí, eso dije, lo tengo todo aquí –señaló un bolso que tenía justo al lado.

- ¿No querrás decir que yo me ponga eso?

- Pues sí…

- No, no quiero Ban, busca a alguien más.

- Nadie más puede, todos estarán ocupados y tú no estás en ningún club, podrías…

- Sí estoy –interrumpió Ginji- Estoy en el club de básquet.

- Pero dijiste que me ayudarías. "Sí, Ban, lo que sea", dijiste –Ban simuló su voz - ¿recuerdas?

Ginji lo miró cruzado de brazos, haciendo un pucherito.

- Vamos, si no lo haces por mí, al menos hazlo por el dinero. –le pidió Ban apaciguadoramente.

Ginji pensó que haría más cosas por él que por dinero.

- Está bien… -aceptó luego de mirar con recelo el bolso que Ban tenía su lado. – Pero Ban, yo no sé bailar.

- Eso podemos solucionarlo –dijo guiñándole un ojo.- ¿Qué tienes que hacer esta noche?

- ¿Vas a enseñarme?

Ban asintió con la cabeza.

- Pero antes…

De nuevo se lanzó a la tarea de quitarle la ropa a Ginji, con mucha resistencia de parte de este.

- Quédate quieto, no te muevas tanto –le pedía mientras intentaba pintarle los labios.

En ese momento la puerta del gimnasio se abrió y alguien los encontró en esa embarazosa situación. Ese alguien ahogó un grito.

- Natsumi-chan…

- No es lo que parece –le aseguró Ban.

Sin más remedio que hacerlo, para superar los malos entendidos, Ban le explicó todo.

La chica se vio encantada con la idea y se ofreció a ayudarles. Mejor dicho, se entrometió. Al principio Ban intentó echarla de todas formas, pero al final resultó ser útil.

- Si quieres hacerlo ver como mujer esa no es la forma. –dijo intentando corregir el desastroso intento de Ban.-Cuando las chicas queremos vernos lindas tratamos de ser más delicadas.

Revolvió en su cartera y pintó los labios de Ginji con un rosa suave y brillante, y utilizó sólo un poco de rimel.

- ¡Hermoso! –chillo ella después de ponerle una peluca rubia. –Y ahora Midou.

- ¿Qué!- protestó este.

- Sí, tienen que ser una chica y un chico, ¿no? Aún no sabemos quién de los dos lucirá mejor como mujer.

Natsumi se dio a al tarea de afeminar a Ban con ayuda de Ginji. La chica se veía cada vez más emocionada, y finalmente llegó a "entusiasmarse demasiado", y tras haber maquillado también a Ban (labios rojos, sombra azul, delineador negro y rimel) también los llenó de moños, aros y hebillas…

- ¡Están preciosos! –gritó súper emocionada al ver su obra maestra. Su obra maestra se veía agotadísima y con ganas de que se la tragara la tierra.

- ¿Qué más vas a ponernos ahora? –preguntó cansado Ban al ver que Natsumi volvía a buscar en su cartera; no creía que aún le quedara espacio para otro moño más.

- No, nada más. –contestó Natsumi recuperando su celular. No iba a ponerles, sino sacarles…

…Fotos.

- ¡Aaaah, deja eso! –Ban y Ginji intentaron quitarle el celular de las manos antes que siguiera sacándole más fotos.

- Sólo quiero un recuerdo. –decía muy divertida.

En medio del forcejeo y el griterío la puerta del gimnasio se volvió a abrir y Ban vio a la última persona que quisiera que lo encontrara en ese estado.

- ¿Qué le están haciendo a esa chica pervertidos? –gritó el capitán del equipo de fútbol.

- No está pasando nada. –le sonrió Natsumi librándose de los otros dos y guardando rápidamente su teléfono.

Shido miró la escena un momento y luego dijo:

- Sólo vine a buscar algo que es mío, ya me iré. –caminó en dirección opuesta al trío y buscó un bolso de gimnasia. Como lo dijo, se fue rápido.

- Vamos, ríete si quieres ¬¬.-le dijo Ban resentido cuando pasó a su lado.

- No lo haré –contestó Shido muy prudente – Si me riera de ti también tendría que hacerlo de mi amigo Ginji.

- Muchas gracias Shido. –le agradeció Ginji.

Mas al pasar le murmuró a Natsumi que quería una copia de aquellas fotos.

Ban echó a todos los intrusos del gimnasio y cerró la puerta de golpe. Se quitó el moño azul de la cabeza y lo tiró al piso. Su pelo volvió a caer a los lados.

Con la respiración aún agitada se detuvo y miró a Ginji.

- Estás muy linda –le dijo y el chico comenzó a sonrojarse. Y con mucha más ligereza agregó –Así que tú serás la chica.

Ginji se enojó por ese truco sucio, pero no tuvo manera ni tiempo de explicárselo, Ban ya estaba preparando todo para empezar con sus "lecciones".

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- ¡No puedo más! –se quejó Ginji después de un largo rato. Se sentó en el piso y vio cómo le temblaban las rodillas.

- Bien, descansemos un poco –dijo Ban sentándose también.

- No creo que pueda aprender a bailar en tan poco tiempo.

- No lo haces nada mal, sólo nos falta practicar un poco más. –lo animó Ban.

- ¿Pero no tenemos mucho tiempo o sí? ¿Cuándo es esa competencia?

- Mañana.

- ¿EEH? ¡MAÑANA? ¿Por qué no me dijiste? –gritó Ginji alterado.

- Lo decía en el volante, pensé que lo leíste. –Ban también gritó.

- No vamos a poder en sólo una noche.

- Ya te dije, sólo hay que practicar. No te enojes, no te lo hubiera pedido si pensara que no tenemos oportunidad. Piensa algo positivo… ¿qué harás con tu mitad del dinero si ganamos?

Ginji se tiró hacia atrás con los brazos extendidos y mirando el techo del gimnasio consideró por primera vez para qué usaría el dinero.

- Me iría a cenar –dijo al fin- y compraría todo lo que quisiera. Me gustaría un pedazo grande de carne. Con ensalada y papas. Y también pastas. Y pescado, y mariscos, y sopa de garra de oso, y albóndigas, y lasaña, y arroz salteado y empanadas, y cordero, sopa de tomates, pavo, ramen, hamburguesas, veinte variedades de pizza, tartas, embutidos, zapallo, fideos con tuco, lentejas, pan, miso, yakitori, ravioles con crema, choclo, pulpo, caldo de verdura, arrollado de carne con tres salsas, ensalada rusa… pero le sacaría las zanahorias porque no me gustan. Y de postre quisiera torta de chocolate, de frutilla, de vainilla, de crema, helado, licuado de banana, ensalada de frutas, merengue de crema y de dulce, duraznos en almíbar, ciruelas naturales, selva negra, helado de moca, bombones, masas, galletitas, piononos, tartas y batidos.

- Toma –interrumpió Ban dándole una lata de gaseosa. Ginji se incorporó y vio que había traído algo para comer.

- ¿De dónde lo sacaste?

- Lo compré afuera. Tuve tiempo de ir y volver y hasta escuchar tu postre. –le sonrió.

Se relajaron mientras comían, charlaron de cualquier cosa.

- Muy bien, ¿seguimos? –lo animó Ban después de la sobremesa.

- Ban estoy cansado. –protestó Ginji que, al contrario que su amigo que se sentía lleno de energía después de comer él sólo deseaba dormir.

- Sólo un poquito más –le pidió.-Este es el baile más importante y quiero que estés concentrado.

Ginji se levantó pesadamente.

- ¿Porqué este es el más importante?

- Porque es el que nos hará ganar ;)

- ¿Y cuál es? –quiso saber Ginji.

- Tango.

- ¿Tango?

Ginji tenía alguna idea. Era ese baile tan provocativo y elegante que había visto en las películas.

- Parece complicado… -comentó tras pensarlo un poco.

- Lo haremos sencillo. –le aseguró Ban.

Le pidió que se acercara y Ginji lo hizo. Tomó su mano y la llevó a su cuello, al mismo tiempo que la suya tomaba su cintura.

- Esto es algo extraño… n ñU

- Concéntrate. –le ordenó Ban.

De una forma muy simple Ban le mostró los pasos básicos y le enseñó a dejar que lo lleve. Era bastante fácil de entender en un principio: si el hombre avanza un paso, la mujer retrocede uno; si el hombre retrocede uno, entonces la mujer avanza. Pero eso no se parecía nada al tango.

Ban puso un poco de música y todo quedó más claro. Aunque no hacían mucho más que caminar en ciertas figuras por el gimnasio, parecía que estaban bailando. Ban le enseñó algunos pasos más y pronto dieron por terminadas sus clases.

Improvisaron un par de camas con los elementos mismos del gimnasio mientras Ban bostezaba y Ginji se quejaba de cansancio.

- ¿Será mañana, no? ¿Crees que estemos listos?

- Nos ha faltado muy poco –contestó Ban. –Tal vez deberíamos intentarlo con otro baile que hayamos practicado más… -cortó su frase un bostezo.

- Pero querías que fuera tango.

- Bueno sí, pero…

- Practiquemos un poco más. –le pidió Ginji con decisión.

Ban lo miró y le sonrió.

- Esa actitud es la que me gusta.

De vuelta la música y de vuelta su mano en su cintura.

- No te mires los pies –le ordenó Ban.

Ginji se vio obligado a mirar de frente a su compañero aunque prefería mirar a cualquier otra cosa. Esos ojos azules que tanto le gustaban lo estaban poniendo realmente nervioso.

Siguieron bailando con esa música suave mientras hablaban del concurso del día siguiente; Ginji pronto se olvidó de poner atención a lo que hacía y simplemente se dejó llevar por Ban. Así sin darse cuenta acabó la canción y le siguió otra, y luego otra, y una cuarta mucho más fuerte y enérgica y que –según le pareció a Ginji en ese momento-duraba más que cualquier otra.

Esa debía ser la canción favorita de Ban porque la bailó como ninguna otra. Olvidó que estaba con un principiante, olvidó los pasos lentos y sencillos, y Ginji tuvo que seguirlo lo mejor que podía.

Ban realmente bailaba muy bien. Más que eso, era excepcional. Ginji pensó que con la pareja adecuada podía ganar cualquier concurso unas diez veces.

La canción parecía no acabar más; tenía excitantes altos y bajos, como una montaña rusa, cuando parecía terminar, regresaba aún más fuerte. Ginji sentía que comenzaba a transpirar, y su corazón iba tan rápido como intentaban ir sus pies. De repente, de un modo muy abrupto, casi violento, la canción por fin terminó. La música había acabado pero aún seguía dentro de ellos, en el galope de sus corazones, en su respiración agitada, tanto la de uno como la del otro.

- Wow. –dijo Ginji quedamente al notar que de alguna forma su cabeza ahora estaba muy cerca del piso. Ban se las había ingeniado para doblarlo extrañamente sin que siquiera lo supiera.

El chico aún tenía los ojos cerrados en concentración, los abrió lentamente. Ginji los miró directamente, sin precauciones. Los estaba viendo más cerca de los que los había visto nunca (casi al punto de dejarlo estrábico), Ban estaba más cerca de lo que había estado nunca (de hecho su pelo podía tocarle la frente). Lentamente, tímidamente, Ginji se atrevió a acariciar su mejilla.

Ban lo soltó de inmediato y Ginji cayó pesadamente al suelo. El castaño se dio vuelta rápidamente y se estiró fingiendo un bostezo.

- Dijiste que estabas muy cansado, cierto? Mejor nos vamos a dormir, si? –habló más fuerte de lo que normalmente lo hubiera hecho.

- Sí… -aceptó Ginji y gateó hasta su "cama". Se evitó la molestia de bajarse porque ya estaba en el piso.

- Buenas noches Ban. –dijo Ginji. Ban apagó las luces y puso la música muy bajito para que sonara mientras se quedaban dormidos. Lo cual sucedió muy rápido.

Continuará…

100x100 BanxGinji, ya se los debía. Espero que les haya gustado, y espero que se me ocurra apurar un poquito las cosas, ya es hora X).

Muchas gracias por los reviews (trato de mantenerme al día pero a veces me atraso x,x), muchas gracias por leer y estar ahí. Y de verdad no se pierdan el próximo capítulo, porque tarde pero seguro, aparece alguien importante XP ¿y adivinen qué? llega para sabotear la ya muy saboteada relación de la pareja estrella n ñU. Espérenlo!

Especial: Gracias Angi por acompañarme hoy mientras estudiaba n-n, como mini agradecimiento, subo para vos hoy el capítulo del jueves. Xanx!