Capitulo 10:
- ¡Bravo!, ¡Bravo! – vitoreó Ethan cuando Harry termino de tocar la melodía en piano – ¿Ahora puedo intentarlo yo? –
- El trato fue que yo tocaba, y tú te irías a dormir terminando la melodía, ¿No es así, jovencito? – le recordó Harry con voz tranquila, sonriéndole cariñoso.
- Awww, ¡Pero quiero tocar! – se quejó Ethan haciendo un puchero.
- Eso no te funcionará en esta ocasión, jovencito, hicimos un trato y ahora te toca a ti cumplirlo – le respondió Harry impasible.
- ¿Ni siquiera un pedacito de la melodía? – intento convencerlo Ethan, haciendo que su voz sonara lo más suplicante, y mirándolo con cara de perrito abandonado.
- Ni siquiera un pedacito – acotó Harry sonriéndole divertido – Ahora ve a lavarte los dientes, que en unos minutos más subo a... – pero el sonido del timbre le interrumpió.
- ¡Yo abro! – exclamó Ethan, y salió corriendo en dirección a la puerta para evitar ir a dormir.
En cuanto la abrió y contemplo a aquel hombre rubio, se irguió, y con fría elegancia, lo recorrió con la mirada.
- ¿Se le ofrecía algo? – le preguntó por fin, y su voz sonó fría y distante, pero sin llegar a ser maleducado.
- Quisiera hablar con tu padre – le respondió Draco con voz impersonal, pensando en que de pronto, ese niño se estaba comportando con él, como lo había hecho con aquel otro hombre.
- ¿No cree que es muy noche para estar importunando? – le preguntó Ethan, y le dirigió una mirada reprobadora, sin cambiar su tono frió e indiferente.
Por suerte, Draco no tuvo tiempo de responder, porque en ese momento, Harry apareció en el pasillo.
- ¿Quién es, Ethan? – le pregunto acercándose.
- ¡Nadie papá! – exclamó Ethan cerrándole la puerta al rubio en las narices – Sólo un vendedor ambulante –
Sin embargo, el timbre volvió a sonar, y ante la mueca fastidiada de su pequeño, Harry se acerco a abrir.
- Dra... Draco... – murmuró cuando lo vio.
- Tienes un niño muy simpático, Harry – le saludo a su vez Draco, mirando de reojo al pequeño, que le sostuvo la mirada retante y frió.
Harry desvió la mirada hacía Ethan, preguntándose por qué su hijo había hecho algo así, si apenas comenzaba a conocer a Draco.
- ¿Qué es lo que quieres? – le preguntó no obstante, manteniendo el control sobre su voz impersonal.
- Necesito que hablemos – le respondió Draco, y la mirada que le dirigió, le bastó a Harry para saber de lo que quería que hablaran.
- Ethan, ve a lavarte los dientes, en unos minutos voy a arroparte – le ordeno, y aunque Ethan hubiera deseado protestar, no lo hizo, porque el tono serio de su padre, no admitía replica alguna.
- Esta bien – respondió resignado, pero antes de irse, le dirigió una fría mirada a aquel hombre – Buenas noches, señor – y diciendo esto, se retiro hacía las escaleras.
Harry apenas se aseguro que su hijo subiera las escaleras, antes de cerrar la puerta y dirigirle una mirada gélida a Draco. Al mismo tiempo, el rubio pudo sentir la mágia de Harry rodeándolos a ambos.
- Habla lo que tengas que hablar y lárgate – le acotó Harry antes de que Draco pudiera decir nada, y aunque su voz fue bajita, destilaba frialdad y veneno en cada palabra – Pero escucha bien lo que te digo, porque no lo repetiré de nuevo, y tampoco consentiré que sigas haciendo lo que quieres: Me dirás lo que vayas a decirme, y después de eso te marcharas de Alemania y nos dejaras en paz a mi hijo y a mi –
- A nuestro hijo, Harry – le corrigió Draco, y ante la mirada asombrada del moreno, le mostró el acta de nacimiento de Ethan.
- ¡No es tu hijo, Draco! – le atajó Harry recobrándose de la sorpresa inicial, y arrebatándole el acta de las manos.
- Ethan nació en agosto de 1998, lo que quiere decir que ahora tiene ocho años, y que cuando tú y yo terminamos, tenías dos meses de embarazo – le dijo Draco, haciendo un esfuerzo considerable por mantener el control de si mismo. Ya había olvidado lo fácil que el moreno lograba sacarlo de sus casillas.
- ¡También pudo haber sido un parto prematuro, so tonto! – le espetó Harry molesto.
- ¡No me creas idiota, Harry! – grito Draco ya molesto por las constantes negativas del Gryffindor, presintiendo que no importase que tan algo gritaran, nadie los podría escuchar – La única forma de que Ethan tenga la edad que tiene, halla nacido en el momento que nació, y no sea mi hijo, es que justo después de que termináramos, te hubieras metido a la cama con el primer estúpido que vieras, ¿Acaso el despecho te orillo a comportarte como...? – pero no terminó la frase, porque antes de eso, el puño de Harry se estrello con fuerza en su rostro, haciéndolo que diera unos cuantos pasos hacía tras debido al impacto, antes de que lograra recuperar el equilibrio.
- ¡Que tu fueras un bastardo, no significa que yo también fuera a caer tan bajo como para revolcarme con el primer idiota que se me parara enfrente! – le espetó Harry furioso.
Durante algunos segundos, Draco lo observó asombrado, y aunque una parte de él estaba furiosa porque Harry seguía negándose a decirle la verdad, y aparte lo había golpeado, también sabía que se lo merecía, porque esa frase que había lanzado a causa de la frustración, había sido demasiado hiriente y completamente falsa; Él mejor que nadie sabía que durante todo el tiempo que anduvieron, Harry fue mucho más fiel que él, y que después de haber terminado, tuvo que enfocarse de lleno en los entrenamientos para sobrevivir a la batalla final que ya se veía venir.
- Entonces, ¿Por qué no hay otro nombre junto al tuyo? – le preguntó sobándose la mejilla en donde Harry le había soltado el puñetazo, intentando que su voz sonara calmada, aunque más bien había sonado frustrada - ¿Dónde esta el verdadero padre del niño? –
- Eso no es de tu incumbencia, Draco – le acotó Harry dándole la espalda mientras sujetaba la perilla de la puerta dispuesto a entrar en la casa; Antes de volver a hablar, cerró los ojos intentando tranquilizar sus nervios y calmar el coraje que sentía bullir en su interior – Es mejor que te marches y no regreses. Aquí ya no hay nada para ti, todo lo que pudo haber, lo abandonaste aquélla noche en La Sala de Los Menesteres sin contemplación alguna –
- ¡Es verdad! – exclamó Draco, y fue el sonido derrotado y dolido en la voz del rubio, lo que detuvo a Harry de girar la perilla para abrir la puerta y entrar a su casa, más no se volvió, permaneció de espaldas a él con los ojos fuertemente cerrados mientras escuchaba – Aquella noche cometí el peor error de mi vida, y no ha pasado una sola noche en que no me arrepienta de ello, en que no extrañe el sonido de tus risas, el brillo de tus ojos, tu buen humor y tu positivismo, y en más de una ocasión desee tener en mis manos un Giratiempo para regresar a aquella noche y evitar decir todo aquello, para evitar perder lo único que realmente importó en mi vida, para evitar perderte a ti... No me di cuenta en ese instante, pero cuando salí de esa habitación, no sólo renuncie a ti, también renuncia a ser feliz... –
- Es triste que te hallas dado cuenta tan tarde – murmuró Harry en voz lo suficientemente alta como para que el rubio lo escuchara con claridad, intentando sin éxito, que su voz no denotara la tristeza que sentía.
- Voldemort iba a matar a mis padres, Harry – intentó explicarle, aprovechando que parecía estar dispuesto a escucharlo, aunque aquello sonó más a una suplica que a una explicación, pero no le importo, ahora ya no tenía importancia que rogara, no si con eso podía obtener aunque fuera una pequeña oportunidad de volver a estar a su lado – No tenía más remedio que unirme a él, y no quería que te lastimaran, por eso decidí romper cualquier relación contigo, porque de esa forma, aún si mis barreras mentales no funcionaban y Voldemort lograba leer mi mente, no me podría usar para llegar a ti, ya que tú no confiarías en mi... Lo hice por protegerlos... –
- Aún si por eso hubiera sido, tenía derecho a saber – habló Harry, aún dándole la espalda, e intentando que su voz sonara indiferente, aunque no logro desterrar del todo aquel matiz de dolor – Con esa decisión no sólo destruiste tu vida, Draco, también destruiste la mía; Tomaste una decisión por mi, sin saber lo que yo diría o haría, y ahora estas enfrentando las consecuencias de ello... Lo siento, yo no puedo hacer nada por ti... –
- ¡Te lo suplico, Harry! – pidió Draco, y antes que Harry lograra darle la vuelta a la perilla, Draco lo tomo de la mano hincándose a su lado.
Lentamente, Harry se volvió para contemplar a Draco, y se asombro al ver los ojos brillosos a causa de las lágrimas contenidas.
- Sé que fui un estúpido, se que cometí muchos errores y que no tenía derecho a elegir por ti en algo que también te afectaría, pero en ese momento me pareció lo mejor para ambos... Yo... Yo tenía pensado hablar contigo después de que la batalla terminara si es que salía con vida, pero te mantuvieron en San Mungo durante muchos días, y en Hogwarts te mantuvieron constantemente vigilado y en clases particulares, lo que me impidió acercarme. Lo intente en muchas ocasiones, pero me fue imposible llegar hasta ti, y de pronto, un día me entere de que habías desaparecido del Londres Mágico junto con Granger y Weasley. Te busque, ¡Juro que te busque!, pero los Weasley se negaban a decirme tu paradero, argumentaban que no lo sabían, y ni aún los mejores investigadores pudieron dar contigo, y te busque por más de dos años... – le explico, aferrando con decisión el brazo de Harry para evitar que se le fuera, y no le importo que su voz se escuchara desesperada, o que aquélla maldita lágrima escapara de su ojo con rebeldía.
- Son palabras que en aquel momento me habrían convencido, pero has tardado ocho años en decirlas, Draco – le dijo Harry intentando que su voz no temblara demasiado, aún cuando una parte de él pedía a gritos que lo abrazara y le perdonara todo lo que había sucedido – En verdad lo siento… Quizás… Quizás lo mejor sea que cada quien siga su camino y… - pero sus palabras fueron acalladas por los labios de Draco, que desesperado ante lo que escuchaba, se levanto y aprisionando a Harry entre su cuerpo y la puerta, lo beso con desesperación.
Durante algunos segundos Harry no se movió, demasiado asombrado ante lo que Draco estaba haciendo, y cuando lo hizo, no fue exactamente para separarlo. Había anhelado durante noches enteras sentir aquellos labios sobre los suyos una vez más con aquella misma pasión, que no fue consciente de cuando comenzó a corresponder el beso.
Las manos de Draco aferraron el cuerpo moreno con posesividad mientras ambas lenguas se enlazaban intentando ganar terreno la una sobre la otra. Habían sido tantas noches de desear aquello, que no se detuvo a pensar en nada, sólo en saborear de nuevo aquellos labios, de poder volver a tocar aquel cuerpo que durante años le había sido negado, y pronto, una de sus manos comenzó a acariciar la espalda de Harry, zafando la camisa para poder introducir ambas manos y tocar la cálida piel morena.
- Draco, detente – pidió Harry apartando la boca mientras intentaba recobrar la respiración.
- Por favor, Harry, te lo suplico – pidió Draco en un susurro desesperado intentando normalizar su agitada respiración, sin apartar el rostro del de Harry, apoyando su frente en la del moreno buscando aquellos labios que el moreno ya no le permitía alcanzar – Sólo… Sólo dame la oportunidad, no necesitas hacer nada, yo te probare que estoy arrepentido y que no volverá a suceder… - le siguió susurrando.
- Ya no hay nada que debas o puedas hacer, Draco, date cuenta esa noche destruiste todo lo que había, que destruiste mi vida y estuviste muy cercas de destruirme a mi, que levantarme me costo muchísimo, que si no hubiera sido por Hermione y Ron, no estaría en estos momentos aquí… – le susurró Harry apartando la cara para evitar que Draco volviera a besarlo, e intentando que su voz no temblara o se quebrara. Sentía un hueco en el estomago ante todos aquellos sentimientos que le inundaban, y los ojos se le habían llenado de lagrimas que se negó a soltar – Por favor vete y déjanos en paz, Draco, si… Si en verdad aún sientes algo por mi, en nombre de eso que sientes, vete de Alemania y… - al escuchar todo aquello, las manos de Draco aflojaron un poco su agarre en torno a la cintura de Harry, sintiendo como aquellas palabras se clavaban como filosas dagas en el centro de su corazón - Y no vuelvas nunca más… Por… Por favor…No vuelvas… – cerró los ojos al escuchar aquello, y unas cuantas lagrimas escaparon de sus ojos, al tiempo que sentía el cuerpo moreno darle la espalda y abrir la puerta, para alejarse de sus brazos dispuesto a entrar en la casa.
No levantó la mirada ni le impidió alejarse, porque de pronto ya no se sentía con la confianza o el valor de hacerlo, porque por primera vez se daba cuenta del real daño que le había causado al moreno, y por eso no vio las lágrimas que bañaban el rostro del moreno cuando se volvió a mirarlo sin ser capaz de ocultar en su voz el dolor que sentía.
- Yo… Lo siento, Draco, siento… Siento mucho que hallas dado una vuelta en vano… espero… Espero que puedas hacer tu vida de nuevo… Adiós… - le susurró, observando por ultima vez al rubio, cerró la puerta bajando la mirada la suelo.
Aún cuando había escuchado la puerta cerrarse y la despedida definitiva del moreno, no se movió de donde estaba, y tampoco se molestó en secar las lágrimas que ahora corrían libres por su rostro, porque ya no tenía importancia alguna. Poco a poco, el peso de todo aquel dolor le obligo a hincarse con la frente recargada contra la fría madera de la puerta, dejando que el dolor, la desesperación y la frustración salieran de su cuerpo en forma de aquel amargo llanto.
Sin saberlo, del otro lado Harry se había dejado caer al suelo con la espalda recargada contra la puerta, y con la cabeza contra las rodillas, también lloraba el dolor que su propia alma sentía, con una sola pregunta rondando su cabeza sin descanso alguno.
- "¿Habré hecho lo correcto?" –
Holas!
En verdad lamento haberme tardado tanto s El capitulo ya lo tenía desde hace varias semanas, pero no había tenido chanse alguno de subirlo, en primera, porque trabaje durante las vacaciones, y en segunda, proque ya he regresado a la escuela -.- Para quienes quieran una explicación algo más larga y leen Herencia Veela, ahí podrán encontrarla xD
Igual tratare de actualizar cuanto antes el siguiente capitulo que ya lo tengo casi terminado! Así que sólo tenganme paciencia, por favor!
Y gracias por sus comentarios! n.n
