Uhu! Ya estamos en el deceno capitulo! :D me alegro mucho de que esta historia vaya prosperando bien, y es mi historia mas leida :3 muchas gracias a la gente que la sigue la lee y se toma su tiempo para dejarme un comentario. Este capitulo es corto pero es que me marcho cinco dias a Sicilia, Italia, y claro, al menos queria dejar algo hecho (:
Polonia aparece en este capitulo! :)
Bueno, en el capitulo :)
Capitulo 10:
Subí la vista para ver la reacción de Ludwig. Sus ojos se habían llenado de lágrimas y se mordía el labio inferior.
-Feliciano...- murmuró. Le sonreí sin poder evitarlo y le acaricié la mejilla. Nuestros rostros se fueron acercando hasta que nuestros labios estaban a milímetros. Ninguno de los dos se movió hasta que yo me puse un poco nervioso y junte nuestros labios. Ludwig me tomó de la cintura y profundizo más el beso. Parecía que no era la primera vez que él besaba a alguien, cosa que me dio celos, pero si era la mía, al menos de esa forma y verdaderamente no sabía que hacer. Le agarré de las solapas del uniforme intentando seguirlo en el beso hasta que él se separó lentamente, cuando casi nos habíamos quedado ahogados. Nunca pensé que se podría llegar a sentir tan bien. - Recibiste mis cartas...- murmuró. Asentí con una sonrisa. Él también sonrió y suspiró. Subí una mano hasta su pelo perfectamente ordenado y lo removí un poco.
-Me gustaría haberte contestado...
-Lo puedes hacer ahora.- me propuso. Los dos nos sentamos en su cama y él me acarició la mejilla. - No sabes cuanto te he echado de menos.
-Pues seguramente lo mismo que yo, vee~
-Veo que sigues teniendo ese tic.- sonrió. Baje la cabeza sonrojado.
-Solo me viene cuando estoy muy feliz. - le volví a abrazar y cerré los ojos. Él suspiró y me apretó contra su pecho. - Luddy ¿Yo puedo estar aquí?- le pregunté. Sentí como movía la cabeza y levanté mi rostro para ver como negaba con la cabeza. Arrufé las cejas y me separé de él.- No quiero que tengas problemas por mi culpa.- él me tapo los labios con uno de sus dedos enguantados y me sonrió levemente.
-Tranquilo nadie vendrá. Feliciano, no sabes cuanto he esperado para verte, para poder abrazarte, para poder decirte que te quiero, para poder besarte...- susurró Ludwig antes de volver a cerrar la brecha entre nuestros labios. Me apretó mas contra él, está vez trazando mis labios con su lengua, haciendo que pasase entre ellos y me acarició toda la boca con la lengua, haciendo que fuera incapaz de hacer algo, simplemente me deje llevar por él. Cuando se separó otra vez, de nuevo estábamos sin aire, los dos jadeando. Me sentó encima de su regazo y me abrazó, escondiendo su rostro en el hueco de mi cuello.
-¿Dónde esta Gilbert?- le pregunté, de repente acordándome de su hermano.
-Mañana será trasladado aquí, estaba en Belzec*. También os echa de menos, se alegrará mucho de veros, aunque... En estas condiciones.- murmuró el alemán. Yo sonreí.
-No te preocupes, vee~
-¿Kiku leyó la carta...? Lo que han dicho... Que llegaron noticias de la traición con un americano...- murmuró.
-Lo siento... Por Gilbert. Kiku me lo explicó, cuando se fueron con su hermana y...- murmuré. Ludwig solo asintió. - ¿Es por eso que le tratan mal? ¿Como lo han descubierto?
-No, no es solo por eso. Su padre fue acusado de traición cuando dejo el ejército japonés para volver a Alemania con sus hijos para llevárselos a territorio neutral. - Ludwig suspiró.- Para los japoneses la lealtad es muy importante así que fusilaron a su padre por traidor y buscaron al resto de la familia. Llegaron hasta dónde se encontraba Kiku y se enteraron que mantenía relaciones con un Americano, pero como estaba en tierra de Aliados no pudieron hacer nada. Cuando supieron que había regresado a Alemania dieron información al gobierno nazi para que acusaran a Kiku de homosexual y le trataran igual o peor que a un judío. Cuando se enteraron que se encontraba aquí en Auschwitz... Hoy mismo se han encargado de buscarle...- acabó con un susurro. Le apreté las manos, intentando no llorar.
-Me podría pasar lo mismo... A mi, a Lovino...- susurré. Él me acarició la cabeza y me beso el pelo.
-No dejaré que os pase nada, a ninguno de los tres. Mañana, si Kiku no ha vuelto, me encargaré de ir a ver que le pasa. Tranquilo ¿si? Mach dir keine Sorgen**.- me aseguró Ludwig. Sonreí levemente, un par de lágrimas bajando por mis mejillas.
Al cabo de unos pocos minutos me estaba durmiendo en sus brazos así que volví a mi cama y me abracé a mi hermano quien se movió un poco y me abrazó él también. Oí como Ludwig me susurraba "Buenas noches" y me pude dormir con una ligera sonrisa
Nos despertamos con una horrorosa sirena que hizo que casi no explotaran los tímpanos. Gruñí un poco, todo el cuerpo me dolía a causa de ayer y mi hermano también se levantó quejándose.
-Juden erwachet!***- oí la voz de Luddy y alguien mas gritar. Sus palabras no me herían tanto porqué sabía que él no lo sentía, o al menos eso quería pensar, quería creer que el me amaba de verdad a pesar de ser un judío. Nos levantamos rápidamente. Una vez estuvimos en la Appellplatz me di cuenta de que el Sol aún no estaba ni en el cielo, justo empezaba a salir, quizás nunca me había despertado tan temprano, pero aún así, sabía que ni que durmiera durante diez o nueve horas no sería capaz de recuperarme.
Nos pusimos todos en fila otra vez y nos dieron un trozo de pan y con un cucharón nos dieron un trago de agua. A pesar de que parecía ser poca cosa y el pan estaba duro para nosotros ya era mucho pedir que nos lo dieran dos veces al día. No nos podíamos sentar a comer, teníamos que comer de pie bajo la observación de los alemanes para que no nos guardásemos ningún trozo para mas tarde. Al cabo de unos diez minutos todo el mundo tenía que haber comido así que nos volvíamos a separar por especialidades e íbamos todos corriendo hacía la fábrica. Aunque me sentía mas cansado que el día anterior tenía mejor los ánimos, el haber podido hablar con Ludwig me había ayudado mucho y sin duda sus besos me habían dado energía.
Me fije que a mi lado había un chico rubio, quizás un año mas joven que yo o de la misma edad que se tropezaba con sus propios pies y sus pantalones ya que le iban enormes. Su cabello rubio parecía haber sido muy bonito antaño pero ahora estaba sucio. Estuvo a punto de caerse pero con las fuerzas que me quedaban le sujeté del brazo para que no cayese y le mataran. Sus ojos verdes llenos de tristeza me miraron un momento y sonrió.
-Dzięki...****- murmuró en un idioma que no conocía. Arrufé las cejas y puse cara de confusión y él se dio cuenta de que no entendía su idioma. - Ah perdón... O sea... Quería decir gracias...- murmuró sin aliento. Le sonreí de vuelta y continué corriendo a su lado junto con mi hermano que iba justo delante de mi.
Una vez llegamos a la fábrica, no sin antes haber oído un par de disparos, hicimos lo mismo que el día anterior, hacer paneles de madera si saber porque. Está vez me puse al lado de mi hermano y el chico rubio que iba conmigo se puso a mi lado, el primer lugar que encontró. Nos pusimos a trabajar tan buen punto los nazis empezaron a gritar. Yo no despegaba mi vista del panel de madera pero mire de reojo al chico rubio quien también estaba trabajando pero con cara de asco y bufando.
-¿Como te llamas?- le pregunté en un susurró. Él levantó la vista y arrufó las cejas. Le había hablado en alemán y él parecía no entenderlo así que le hablé en hebreo y le pregunté lo mismo.
-Feliks Łukasiewicz.- me respondió en un acento que se podía oír claramente pero aún no podía descifrar de dónde era. ¿Quizás ruso..?
-Yo me llamo Feliciano Vargas.
-Como que eres italiano ¿verdad?- me preguntó con una sonrisa de lado. Parecía haberse recuperado de correr. Asentí con la cabeza impresionado que hubiera adivinado de donde era.- Ya se veía, como que tu acento es muy evidente y con el apellido ni digamos.- me explicó.
-Oh... ¿Y tu de dónde eres?
-Pues de aquí claramente.
-¿Aquí...?
-Polonia.- me contestó pero seguido se puso un dedo encima de los labios indican dome que me callara. Uno de los soldados pasó por nuestro lado en aquel momento y nos observó con detenimiento. Una vez estuvo lo suficientemente lejos el polaco se volvió a girar. - ¿Y este quien es? Como que parecéis gemelos.
-Lo somos, pero ssh... No se lo podemos decir a nadie por lo visto. Se llama Lovino.- el mencionado solo movió ligeramente la cabeza "saludando" al rubio. - ¿Tu también eres judío?- el polaco negó con la cabeza y se estiró el pijama para mostrarme que tenía un triangulo rosa en el suyo con una P en medio. Me fije el mío y tenía dos triángulos que formaban la estrella de David de color amarillo.
-Aún no te han marcado la nacionalidad, quizás no lo hagan... La P significa que soy Polaco, osea, eso ya lo pueden poner porque no me avergüenzo y el triangulo rosa significa que soy homosexual...
-¿Homosexual? ¿Te gustan los hombres?- el rubio asintió con la cabeza. -¿Y que te hicieron?- le pregunté desesperadamente.- Tengo un amigo que lo acusan de homosexual y se lo han llevado y yo ,y, tengo miedo, y si le pasa algo yo...- el polaco me paro poniéndome una mano encima de la boca. Sus finas cejas estaban casi juntas y bufó.
-Lo pase muy mal cuando llegué... Como que todos los malditos nazis se aprovechaban de mi.- hasta Lovino empezó a escuchar en aquel momento, preocupado por lo que le pudiera pasar a Kiku.
-¿Se aprovechaban?- cuestionó el italiano mayor. Feliks asintió con la cabeza y vi que un escalofrío lo recorrió.
-Me violaron al menos tres veces... No se... Deje de contarlas, como que estaba fatal. Y encima después nos quieren matar a nosotros cuando ellos son unos degenerados.- se giro y agarro el panel de madera. - Después de violarme y escupirme me pegaron, me insultaron...- pude ver que sus ojos se habían llenado de lágrimas y dolor.- El tercer día de tenerme encerrado en una habitación pequeñísima me hicieron salir y me pusieron en un barracon como a los demás. Como que se pasa fatal el ser diferente aquí... Pero yo no me avergüenzo de nada...- murmuró Feliks.
-Nosotros también lo somos.- murmuré. Él levantó la cabeza.- ¿No se lo dirás a nadie verdad?
-No, no, tranquilo, como que no te iba a hacer eso. - me aseguró. Nos quedamos otra vez callados al oír voces de alemanes que se acercaban de nuevo. Por mala suerte uno de los oficiales se quedo casi todo el día postrado delante de nosotros por lo que no tuvimos oportunidad de hablar menos cuando se fueron durante media hora, el pequeño descanso que tenían los nazis para comer, mientras que nosotros teníamos que seguir trabajando. Por mala suerte no podía saber la hora ni los horarios que teníamos ya que los nazis se habían encargado de que nadie pudiese conservar sus relojes.
Una vez las horas de trabajo se hubieron acabado tuvimos que correr de nuevo hacía el campo. Otra vez pasamos por debajo el arco que pretendía darnos esperanzas, pero yo no necesitaba aquello. Mire a mi alrededor y vi que Ludwig era uno de los que estaba haciendo guardia en la puerta. Le sonreí y pude apreciar que levemente el me devolvía la sonrisa.
Solo necesitaba a Ludwig para tener esperanzas.
*Belzec: fue el primer campo de concentración alemán. Se encontraba en Polonia, cerca de Varsovia.
**Mach dir keine sorgen: No te preocupes (alemán)
***Juden erwachet!: Judíos despertad o levantaos (ya no me acuerdo) alemán.
****Dzięki: gracias (polones)
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Sayonaraa
