Hola n.n
u.u otra vez casi un mes :S ¿Saben? Me he dado cuenta de una cosa, cuando publico a la semana del capi anterior, el siguiente tarda un mes para estar listo :S
Pero esta vez fue culpa de mi graduación: Como es obvio para la fiesta quería llegar FABULOSA y lo estuve pero para completar mi look me coloque uñas acrílicas: -.-¡ jamás me he sentido tan inutilizada… las uñas me impedían hasta abrocharme los pantalones ¬¬ fue realmente horrible, incluso perdí el interés por escribir porque con las uñas no podía hacerlo bien y rápido u.u y encima me atacó una horrible crisis de inspiración, mi musa se fue de vacaciones, llegue a un punto en que no quería escribir nada, ni en el cuaderno y mucho menos en la compu que para escribir una sola palabra tardaba muchísimo y lo hacía mal u.u incluso llegue a pensar en abandonar la historia y mis proyectos, pero fue solo una loquera de un par de días, esa absurda idea esta borrada por completo de mi mente…
En fin, disculpen todo el tiempo que les hice esperar y todo el que les hago perder leyendo esto… mejor ¡Lean el Capi!
Capitulo 10: Música y Deseo
Edward Cullen
-¿No puedes conducir más rápido? – Me preguntó, la mire con una ceja enarcada: iba ya a 120 km/h, si fuese Bella ya estaría riñéndome para que bajara la velocidad, pero ahí estaba el quid de la cuestión: no era Bella.
- Si puedo, pero ya excedí el limite – Hizo un puchero por el cual reí.
- Solo un poquito – Pidió – La velocidad no le hace daño a nadie – Aseguró, suspire pisando el acelerador a 140 km/h - ¡SIIIIIIIIII! – Exclamó con alegría.
- ¿Te gusta la velocidad?
- No sabes cuánto – Su sonrisa pretendió ser enigmática, la estuve mirando fijamente durante unos segundo, hasta que lo notó haciendo que se sintiera incomoda, por lo que cambió de tema. – Así que, tremendo auto ¿Pero qué? ¿Puros CDs clásicos? – Sonreí de lado volviendo la vista al frente y abriendo con una mano el espacio entre nosotros dispuesto para los discos.
- Adelante – La invité, no esperó ni un segundo en tomarlos todos y ponerlos sobre su regazo sin ningún cuidado, torcí el gesto.
- A ver que tienes aquí – Murmuró – Yiruma, Debussy ¿Kiss? – Me miró sorprendida – Wow, no imagine encontrarlo aquí, a ver que más… Michael Jackson, Frank Sinatra, Metallica, Madonna, AeroSmith, Andrea Bocelli… - Dejó de leer los títulos y me miró - ¿no tienes música latina?
- ¿Música latina? – No pude evitar sorprenderme
- Si, ya sabes, merengue, bachata preferiblemente salsa. – Dijo -… ya que en lo personal es mi favorita, Celia Cruz, Hector Lavoe, Gilberto Santa Rosa, Mark Anthony… él me encanta, sus canciones son ¡Fantasticas! Y muy bonitas, aunque tampoco me molesta el merengue, he escuchado algunos buenos: Bonny Cepeda, Olga Tañón y Liz principalmente, aunque realmente no se me da, y la bachata, pues realmente no me gusta mucho, pero Aventura es caso aparte, tiene muy buenas canciones con diversas temáticas, creo que mis favoritas son "El perdedor" y "Cupido"…
La deje que continuara con su monologo acerca de la música latina; estaba muy animada y yo por mi parte me sentía, por primera vez en décadas, realmente ignorante con respecto a música; jamás imagine que a Nessie le gustase ese género, menos a esas magnitudes.
-… Por supuesto todas están en español – Continuó – Pero no importa, una vez escuche La vida es un carnaval en ingles y créeme cuando te digo que para nada es lo mismo, en ningún sentido.
- ¿Te gusta la música latina? – Pude articular finalmente, aunque la respuesta ya es obvia.
-¡Por supuesto! – Exclamó – Tienes muy buenas letras, y son muy movidas, pero aun no logro agarrar el paso como debe ser, no sé bailar como lo hacen en el Caribe…
- ¿Pero… porque te gusta? – La corté sin darme cuenta, me miró con el ceño fruncido, con confusión – No me malinterpretes – Agregue de inmediato – Lo que quiero decir es ¿Eres latina o algo así?
- No que yo sepa – Contestó aligerando su expresión – Mis padres son del estado de Washington
¿Qué ese maldito estado va a perseguirme siempre de una u otra manera? Ya es la segunda vez que en medio de mi infierno me cruzo con alguien relacionado al estado de Washington, definitivamente la vida ha de odiarme. Negué con la cabeza poniendo toda mi determinación en evitar que mi mente volara a ese estado, y me concentré en la conversación con Nessie.
- ¿Entonces?
- Mamá tiene una amiga llamada Ana, es venezolana pero es una de las personas más desagradables que conozco… realmente lo único que le agradezco es haberle prestado a mamá cuando la conoció, un CD variado de salsa y merengue; lo escuche y realmente me gustó.
- ¿Así de fácil?
- ¿Debe ser complicado? – Cuestionó, negué y agregó – Bueno, después de eso comencé a descargarlas por internet, vi videos de personas bailando en sus fiestas allá en el Caribe y me anime, me inscribí durante un par de meses en una academia, aunque nunca aprendí a bailar como ellos.
Tuve destellos, de una niña de once o doce años, de ojos como café y cabello rubio dorado, que estaba rodeada de muchas personas de diversas edades; un hombre moreno de unos treinta recién cumplidos algo fornido vestido deportivo, tomó por la cintura a una mujer de piel negra de fácilmente cincuenta años con cuerpo de joven de treinta; a su vez que le decía a las personas a su alrededor que tomaran a sus parejas; ella se acercó a un rubio de ojos azul cielo (Similares a los de Nessie, no puede evitar pensar), el chico era mucho mayor, debía de entrar los veinte, y alto pero a pesar de que ella apenas le llegaba a la altura del pecho, no mostraron disgusto o inconformidad por la descompensación de altura, al contrario, parecían muy cómodos juntos.
- Aun no puedo creer que me convencieras Carlie – Dijo él en un susurró abatido por su poca voluntad a negarse. Ella se encogió de hombros y le tomó de una mano, y la otra la puso sobre su hombro.
- Necesito un parejo – Dijo sonriendo.
Me desconcerté ante la escena ¿Había logrado ver eso en su mente? ¿Había sido esa una escena de su pasado en sus clases de baile? ¿Pero quién era esa niña? Si no fuera porque sus ojos y cabello eran de colores diferentes, diría que era Nessie, aunque el chico de la escena la había llamado Carlie ¿Quién es Carlie? Y a todas estas, ¿Quién demonios es ese chico? ¡Arg! Como me estresa no poder leer su mente para tener todas las respuestas.
La escuche quejarse de que en la academia no la habían enseñado a bailar como en los videos de youtube, pero tenía algo más en mente en ese momento: ese pequeño destello había compartido una peculiaridad con otro que había tenido hacía unos momentos cuando le pregunte su edad, y la vi en pensamiento con una indefiniblemente hermosa sonrisa respondiéndome: "Dos", y lo peculiar era precisamente, que en ambas oportunidades, no fue como si yo lo viera en su mente, sino que presentaba una extraña claridad como si fuesen imágenes mías, propias.
-… puedo ponerte alguna para que la escuches, las traigo en el cel.
- Claro – Contesté siempre dispuesto a probar algo nuevo referente a música, en especial si ella es quien me hace la invitación. Comenzó a mover los botones de su teléfono hasta que consiguió la que quería.
- Te presento Edward, a Celia Cruz, la reina de la salsa y el guaguancó - ¿El qué? Pero no me dio chance a preguntar, del celular surgió una música lenta que era acompañada por una voz gruesa de una mujer que cantaba en español, pude entender perfectamente ya que a eso de la década de los cuarenta me dedique a aprender algunos idiomas.
Mi voz puede volar, puede atravesar
Cualquier herida, cualquier tiempo
Cualquier soledad
Sin que la pueda controlar
Toma forma de canción, así es mi voz
Que sale de mi corazón…
La música se tornó mucho más movida de un segundo a otro, podía distinguir el sonido de trompetas, tambores y timbales, los instrumentos formaban un agradable pero relajoso ritmo.
La cantante, Celia, tenía voz grave, pero que no por eso descuadraba, al contrario, se escuchaba realmente bien. Era algo diferente a lo que estoy acostumbrado a escuchar.
Nessie por su parte tenía una agradable sonrisa y me miraba al parecer queriendo determinar por mi expresión si me había gustado o no. El auto ya estaba estacionado en el aparcadero del centro comercial, pero ninguno de los dos nos bajamos.
- yo viviré, allí estaré – Comenzó ella de pronto en voz sumamente baja, claramente para que yo no la oyera, su español no era perfecto, de hecho, estoy seguro que ni siquiera domina el idioma, solo sabe la canción por fonética; pero al oír su voz melodiosa, deje de prestarle atención al celular, oírla a ella es mucho mejor que cualquier otra cosa.- mientras pase una comparsa con mi rumba cantaré, seré siempre lo que fui, con mi azúcar para ti, yo viviré, yo viviré.
Siguió cantando, de vez en cuando movía las manos como si fuese ella quien tocaba los tambores; Nessie tenía una gracia natural increíble, juro que podría estar allí viéndola por el resto de la eternidad sin dejar mi fascinación ni un segundo; deseaba que la canción nunca terminara para que no tuviera que dejar de cantar.
Doy gracias a Dios por este regalo
Él me dio la voz y yo te la he dado
¡Con gusto!
Sí, yo también le daba gracias porque estuviese ahí cantando, disfrutando esa canción, la cual, lamentablemente, terminó poco después.
- ¿Qué te parece? – Preguntó; parpadee y deje de mirarla al menos tan fijamente.
- Magnifico – Susurre – Cantas hermoso.
- ¡Me escuchabas! – Fue una afirmación, pensé que se sonrojaría, pero no lo hizo, aunque sin duda estaba apenada.
- Si, pero no te preocupes, tu voz es preciosa.
- Yo no tengo voz de salsera.
- Quizás, pero eso no quita que tengas la voz más hermosa que haya oído en mi vida.
- Déjate de tonterías Edward, vas a hacer que me sonroje – Me dio un golpecito en el hombro por el que reí de lado y baje del auto, apresurándome para abrirle la puerta, pero antes de lograrlo ella ya se había bajado, ni siquiera permitió que la cerrara.
- ¿Tienes algo en contra de la caballerosidad? – Pregunte mosqueado, ella rió.
- No – Dijo con simpleza – Pero me gusta hacer las cosas por mi misma – Rodó los ojos - ¿Y bien? ¿A dónde vamos?
- Ven – Le dije encaminándola para salir del estacionamiento hacia el primer piso de tiendas del centro comercial - ¿Por qué quisieras ir primero? ¿Pantalones, blusas, zapatos…?
- ¡Detente ahí! – Exclamó ella – Solo será una muda de ropa, nada más.
- Como tu digas – Dije sonriendo con cierta burla.
- ¡Edward, no me des la razón como a los locos! – Me retó deteniéndose con cierta indignación en su voz; la tome de la mano y la hale con sutileza para que siguiera caminando.
- Tu solo disfruta las compras Nessie…
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Nessie Black
Acepte que me siguiera guiando solo porque no quiero una discusión, pero mi mirada adoptó una expresión muy, muy, muy, muy, muy enojada. Pasamos varias tiendas sin mediar palabra, ciertas tenían ropa sumamente cara, otras un tanto más económicas; algunas vendían ropa "a la última moda" que a mi parecer eran trapos puestos con mal gusto; otras vendían piezas verdaderamente bonitas.
- Así que te gusta la música latina – Dijo Edward pensativo intentando romper el hielo mientras subíamos al ascensor. No le respondí ni cambie mi expresión enojada – Creí que habías dicho que lo tuyo es el Rock – Seguí sin responderle aunque no pude evitar poner los ojos en blanco y pensar que es un tonto: el que me gustara el Rock no significaba que estaba sorda y no pudiera gustarme otro género musical. - ¿No piensas hablar? – Negué con la cabeza, intente cruzarme de brazos pero me di cuenta que me tenía tomada de la mano; él lo notó y se mostró algo avergonzado – Lo siento – Dijo soltándome; ahora sí que me cruce de brazos justo cuando el ascensor se detuvo en el tercer piso.
Salimos y él me guió por los diferentes pasillos; me detuve un segundo ante la vitrina de un local al ver un sencillo pero hermoso vestido de verano; pero seguí caminando sin romper mi silencio cuando él me preguntó si me gustaba.
- Te comportas como una niña – Me reprendió, le saque la lengua como única señal de haberlo escuchado, después de todo, soy una niña - Como quieras, llegamos – Exclamó deteniéndose frente a un enorme local: Ocupaba aproximadamente el espacio de otros cuatro locales.
Se veía muy demasiado lujoso para cualquier mortal que no tuviera una chequera con un uno al que le siguieran muchos, muchos, muchísimos ceros.
- Si entro ahí me cobraran hasta el aire – Me queje.
- Pensé que no me hablarías - Se burló
- ¿De verdad vamos a entrar? – Pregunte al ver que se disponía a abrir la puerta.
- Pues, dudo que te permitan probarte la ropa aquí afuera – Dijo, rodé los ojos y entré, él me siguió.
Tal como temí, adentro todo era un lujo: la ropa carísima se hallaba dividida según si eran de hombre, mujer, joven y adulto, los accesorios se hallaban a la derecha, los zapatos a la izquierda; podía perderme fácilmente recorriendo el lugar.
Al fondo, unos lujosos vestidores con paredes de espejo permitían que se pudiera visualizar la ropa desde todos los ángulos, pero lo que más me sorprendió fue la pasarela que abarcaba buena parte de la boutique, con cómodas sillas de vanguardia alrededor para los espectadores. Creo que me quedé viendo la pasarela porque Edward se acercó a mi oído y susurró.
- La pasarela es para que el diseñador muestre sus nuevas joyas ante los clientes importantes, una vez por semana – Asentí mientras una mujer con sonrisa profesional se acercaba a nosotros.
- Es un placer tenerlo por aquí señor Amadeu.- Lo mire perpleja, así que ese era su apellido; Edward por su parte se había puesto algo rígido.
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Edward Cullen
¡Diablos! ¿Cómo he podido pasar por alto que según los documento que utilizaba acá en Boston me llamo Jasón Amadeu?
Sentí a Nessie observándome, por lo que desvié la mirada de la sonriente vendedora quien con muchísima amabilidad continuó hablando.
- ¿…En que puedo ayudarle en esta ocasión? ¿Quizás algo para la señorita?
- Por favor dime que no compras toda tu ropa aquí – Me susurró Nessie fingiendo un llanto trágico, reí: así que no le gustan las cosas caras.
- No toda – Sonreí aun más, realmente solo he entrado ahí una vez y fue por ordenes de Alice que desde Forks me había exigido remodelar mi guardarropa o tendría que venir ella y hacerlo por mí. Me dirigí a la encargada – Quisiera que le muestres a Nessie todas las prendas, que se pruebe y elija lo que quiera.
- De inmediato. - Dijo Katie, así se llama. Con ambas manos le señaló a Nessie el camino a seguir – Por aquí por favor – Hechó a andar y nosotros la seguimos hasta el área de ropa casual femenina. - ¿La señorita que talla es? - Preguntó
- Nessie – Dijo esta, Katie la miró sin poder esconder su confusión, oculte mi risa – Me llamo Nessie no señorita. – Pude ver su indecisión, pero al final la mujer optó por la mejor opción y sonrió con amabilidad.
- Como guste Srta. Nessie – Mi pedacito de cielo rodó los ojos, esboce otra sonrisa - ¿Podría decirme…?
- Soy talla chica – La cortó, la mujer comenzó a sortear las prendas y una tras una fue sacando blusas y pantalones de diversas telas y cortes; Nessie seleccionó unas cuantas, pero arrugó el ceño cuando sacó un traje tipo taller – ¿Por casualidad no tiene Jeans?
- Por supuesto, nuestro diseñador exclusivo ha confeccionado algunas piezas en Jeans, como puede ver por acá.
Sacó varios pantalones pero hubo uno que realmente sobresaltaba a los demás: Un conjunto de pantalón y chaqueta de Jeans rosa añejo con hilos negros; atrás, en la espalda de la chaqueta bordada en negro y resaltada en brillos plateados que le daban un efecto realista, habían dos alas que la abarcaban casi en totalidad. La tela en ciertos puntos parecía desgastada y justo debajo del codo derecho iba rota dejando unos hilos sueltos dando un aspecto descuidado y rebelde. El pantalón también rosado tenía claros matices negros, y en las rodillas parecía desgastado; por todo el lateral externo del muslo izquierdo y hasta la rodilla iba abierto con una cinta de Jeans negra entretejida de abajo hacia arriba por lo que al finalizar se deshilachaba cayendo desde la cadera.
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Nessie Black
No puedo creer que exista un conjunto tan perfecto: es juvenil, irreverente y ¡ROSADO! Al verlo sentí un flechazo, esto sí que es amor a primera vista.
- Ese es perfecto ¡ME ENCANTA! – Exclame más que emoción sentía un fuerte frenesí, un irrefrenable deseo por que fuese mío, debía serlo como fuera.
La mujer lo movió para que pudiéramos apreciarlo desde otro ángulo, y la cruel verdad me golpeó al ver la etiqueta con el precio; no pude distinguir los números, pero si se que vi al menos tres dígitos; no quiero ni imaginar el costo.
- ¿Cu… cuánto cuesta? - Pregunte con desilusión, solo sabiéndolo me obligaría a olvidarme de él.
- Nada de eso – Intervino Edward de inmediato – De precio me encargo yo, tú solo ve a probártelo junto con esto – No sé donde lo habrá sacado, pero al segundo me estaba señalando varias prendas en su mano.
- No voy a dejar que te gastes una fortuna en mi – Negué, resopló con impaciencia.
- Está bien, no te lo pruebes – Aceptó – Nos llevamos todo – Dijo a la mujer.
- ¡NO! – Negué – ¿Y si no me queda? Perderás tu dinero.
- Y quedara en tu conciencia – Dijo malignamente para luego agregar – Aunque estoy seguro que te quedara perfecto, solo quiero que te lo pruebes para que te convenzas de llevarlo.
- Me lo probare – Suspire abatida, ya me inventaría una excusa para no llevarme nada de eso. La mujer me guió a los probadores dándome el conjunto y la ropa. Tome mi tiempo para desvestirme y poco a poco me fui probando la ropa dejando el conjunto para el final, cada vez salía de los probadores pidiendo opiniones y me llevaba las mejores luego le devolvía a la encargada la prenda diciéndole que me gustaba y que no, pero aclarando que no me lo llevaría. Tras media hora al fin le tocó su turno al celestial conjunto pero ni siquiera me había subido el pantalón cuando llamaron a la puerta.
- Srta. Nessie – Era la mujer que atendía – Ábrame para darle esta blusa, le combinará con el conjunto a la perfección – Me puse mi blusa horizontalmente sujetándola con mis brazos para que no se me viera el brazier cuando entre abrí la puerta y saqué la cabeza. A lo lejos, observe a Edward entretenido visualizando algunos zapatos. La mujer me tendió una blusa negra sin manga tipo franelilla, la tome encantada y cerrar la puerta para ponérmela y sobre ella montar la chaqueta, modestia aparte me veo perfecta en el ángulo en que me mire, la ropa parecía hecha única y exclusivamente para mí.
Salí del vestidor para que pudieran verme, lo único que no me cuadra son las zapatillas que tengo puestas.
- Algo me dice que necesitas esto – Dijo Edward tendiéndome unos converse botines negros con una mariposa enorme, rosa y estampada, los tomé con prisa como si fuese a quitármelos luego, eran perfectos – Aunque de todas formas te ves hermosa.
- ¿Usted qué opina? – Pregunte a la mujer, necesito una opinión objetiva ya que parece que Edward no sabe decir otra cosa.
- Está hecho para ti linda – Contestó con una sonrisa.
- Bueno - Seguía indecisa, aunque mi determinación iba mermando cada segundo que pasaba, ahora más que me calzaba los zapatos; y es que por un lado todo es perfecto y me encanta pero por el otro, es demasiado costoso – Puede que si me lo lleve… pero solo esto y…
- ¿Por qué te pones arisca con la ropa? – Preguntó Edward - ¿Acaso no te gusta salir de compras?
- ¡Sí! – Exclame de inmediato: las compras me encantan. Observe a la mujer alejarse para darnos espacio de platicar, por lo que se puso a ayudar a una compañera a cortar unos panfletos – Salir de compras me fascina – Me volví al espejo y me moví un poco a ambos lados para verme mejor; él se colocó justo detrás de mí, podía ver su reflejo, y un poco más atrás a las dos dependientas.
- ¿Entonces cual es el problema? – Preguntó en un susurro – Todo esto es un regalo.
- Lo sé, y me gusta que me hagan regalos – Dije también en un susurro – ¿Pero que le voy a decir a mis padres cuando me vean con esta ropa nueva? No creo que a papá le guste saber que me andas regalando cosas.
Él se acercó aun más a mí, quedando solo a unos centímetros, y me puso una mano en el hombro, podía ver por el espejo su expresión preocupada pero sus ojos poseían una carga de ira; habló muy cerca de mi oído.
- ¿Es eso? ¿Todo el problema es tu padre? – No pude responderle porque no estaba preparada para lo que pasó: mientras me hablaba, a lo lejos una de las dependientas se había cortado con la tijera, por lo que solo en un segundo capte su olor. Vi el rostro de Edward fruncirse y endurecerse durante unos segundos pero supo disimularlo, yo por mi parte, me estremecí sintiendo acelerarse mi ritmo cardiaco al despertar algo en mí, pero no era nada bueno, ya que había experimentado eso antes y las consecuencias habían sido catastróficas; era un deseo irracional aunque no tenía claro de que, era como una acción de reconocimiento a ese olor en busca de mi alimentación movida por el instinto… instinto, odiaba esa palabra.
Sentí mi boca tensarse al igual que el resto de mi cuerpo, ante mi completo horror.
Todo sucedió en un segundo, pero cuando sentí la tensión en mi, el último paso que recuerdo antes de perder el control, me tape la nariz con la mano como medida desesperada y empuje a Edward lo más lejos posible de mi, intentando no hacerle daño.
- ¡No te me acerques! – Exclame llamando la atención de todos en la boutique.
- ¿Nessie qué pasa? - Preguntó asustado dando un paso hacía mi; me peque contra la pared sin destaparme la nariz; incluso deje de respirar par no sentir más el olor…ese olor.
- ¿Pasa algo? – Preguntó la mujer que nos atendía acercándose a nosotros, no era ella quien se había cortado, pero sin darse cuenta una gota de sangre había caído en su uniforme, y la traía consigo.
- ¡NO SE ME ACERQUE! – Grite desesperada observando ese minúsculo puntito carmesí, mi pulso temblaba cada paso de esa mujer empeoraba mi situación: el maldito deseo me estaba volviendo loca - ¡No lo hagan! – Suplique en un susurro.
- Nessie… - Podía ver la preocupación en Edward; él intentó dar otro paso hacía mi – Por favor…
Ya no podía soportarlo más, eche a corre a velocidad humana pero sin dejar de ser rápida, hacía el exterior de la tienda. Escuche sonar una alarma tras de mí, y veía a la gente señalándome, pero me tenían sin cuidado, solo debo alejarme de ellos, de sus olores y el de la sangre… solo eso.
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Edward Cullen
Mi desconcierto no pudo ser más claro cuando echó a correr, solo podía verle una explicación a su conducta, yo también había olido la sangre, yo también había sentido el deseo de lanzarme sobre las dependientas, pero los años de abstinencia supieron favorecerme a la hora de controlarme, pero ella… mis dudas, mis suposiciones parecía estar en lo cierto.
La alarma de la boutique sonó apenas hubo puesto un pie fuera; y fue eso precisamente lo que me impidió correr tras ella: Katie corría a la recepción dispuesta a avisar a los funcionarios de seguridad del centro comercial acerca del incidente. Fui más rápido que ella y le cancele la llamada apenas hubo descolgado el teléfono.
- No es necesario hacer un escándalo por esto Katie – Le dije con voz suave – Como te había mencionado antes, no llevamos esa prenda- Saque la tarjeta de crédito y se la tendí.
Ella la tomó mucho más relajada mientras hacía que la alarma dejara de sonar, me impaciente, se que el tramite tarda un par de minutos y yo quiero ir por Nessie.
- Voy a tomar sus cosas – Le informe, ella asintió con una sonrisa profesional; me apresure al vestidor, tome los Jeans cortos, las blusa el sweter, el bolso y las zapatillas de Nessie. Cuando volví mi tarjeta y una bolsa elegante nos esperaban junto a Katie quien metió las cosas de Nessie en la bosa.
- Fue un placer tenerlo de nuevo por acá – Dijo mientras yo tomaba mi tarjeta y me marchaba, sin embargo la escuche exclamar – Espero vuelva pronto señor Amadeu.
Pero sin la loca de su novia – Culminó en pensamiento, me enoje ¿Quién se cree ella para criticar a Nessie? Aunque no le preste demasiada atención, al contrario, me concentre en buscar de alguien que hubiese visto a Nessie mientras seguía el rastro de su olor que se había vuelto menos humano de lo normal en solo unos segundos.
Seguí su olor hasta el baño de chicas del segundo piso, pero entonces la vi afuera del centro comercial gracias a la mente de una mujer, estaba cruzando la calle… pero ¿cómo? Significaba entonces…
Entré al baño omitiendo las quejas de las mujeres, solo fui hasta la ventana del fondo que era hasta donde su olor me llevaba.
-¡No te habrás lanzado! – No pude evitar el horror al exclamar, a pesar de que la simple idea me daba la razón respecto a mis suposiciones sobre su semi vampirismo.
- ¡Salga depravado! – Gritó una mujer muy robusta amenazándome con su bolso; no me hice de rogar, salí con suma prisa. Ya ni me importaba si iba un poco más rápido de lo humano; baje hasta el estacionamiento que estaba desierto por lo que solo me tomó una fracción de segundo llegar a mi coche, subirme y ponerlo en marcha.
Pero no hube salido del centro comercial cuando la perdí de los pensamientos de las personas; al parecer había cruzado en una calle solitaria y había desaparecido de la vista de la gente.
- ¡Diablos! ¿Dónde te metiste? – Rugí acelerando aun más, saltándome un par de semáforos rumbo a esa calle donde Nessie había "desaparecido". Me tomó unos cuantos minutos llegar a la calle; los neumáticos chirriaron llamando la atención de la gente, cuando frene de golpe y me baje del auto con prisa.
El olor de Nessie estaba en el aire, pero la dirección del viento se lo llevaba y encima había otros aromas más concentrados, como el de café y tortas recién hechas provenientes de una pastelería.
Maldije mi suerte sin preocuparme en bajar la voz, ahora tenía que rastrearla, y eso precisamente no es mi fuerte.
Volví a subir al auto y me dirigí en el sentido de su aroma dejando la ventanilla abierta para tener más facilidad a la hora de seguir su aroma, sin embargo tuve que bajarme del auto un par de cuadras más allá ¡Demonios! Le perdí el rastro.
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Bella Swan
- ¡Bella! ¡Bella! – Las voces me llamaban con angustia, abrí los ojos con lentitud, todo a mi alrededor daba vueltas sobre mi; en especial dos rostros que me miraban desde un punto más alto.
- ¡Abrió los ojos! – Gritó Mary aliviada, escuchando muchos murmullos de alivio a mí alrededor.
- ¿Estás bien? – Preguntó una señora, si mal no recordaba yo la estaba atendiendo cuando, cargada con tres pares de zapatos, sentí un mareo y tropecé con un banquito y al caer me di en la cabeza con la mesita para colocar las cajas.
- Eso creo – Masculle llevándome las manos a la frente donde tenía un pequeño hilillo de sangre.
- ¡Ya! ¡Denle espacio! – Exclamó Ana con voz fuerte; la gente a mí alrededor se fue abriendo, mi amiga latina me tendió la mano para ayudarme a levantar. Acepte su ayuda. – Nos diste un buen susto Bella.
- Lo siento – Me disculpe con mis compañeras y las clientas que no dejaban de susurrar preocupadas – Estoy bien, no sé que me pasó.
- No sé, deberíamos ir al médico – Dijo la pelirroja – No es la primera vez que te pasa.
- ¡Estoy BIEN! – Exclame repentinamente molesta – No necesito ningún medico para que me lo diga ¿Está bien? Solo me tropecé.
- Bella…
- Hay trabajo – Corté a Ana de mal humor. Ella resopló pero no me sentí mal por mi comportamiento ni mucho menos, solo me gire y me dirigí a atender a mi clienta.
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Nessie Black
Me hallaba al otro lado de la ciudad al menos a diez kilómetros del centro comercial donde había huido; algunos árboles adornaban las aceras de la calle; y yo me hallaba entre las ramas de uno de ellos; escondida de la gente, con mira a los coches abrazada al tallo. Ese no era un chico con muchos peatones así que al menos no tenía que oler ninguna emanación deliciosa ni la extraña de Edward, ni ningún olor de sangre que me había despertado esa parte oscura, como maligna en mí.
Tomé una mandarina, fruto que suelo llevar en mi bolso y que ahora yacía en el suelo, pero antes le quite la concha para llevármela a la nariz; el olor era fuerte y llenaba mis pulmones y mi cerebro, haciéndolos olvidar aromas anteriores. Era una forma de no oler lo que me rodeaba, y así calmarme.
Mi rostro se torció ante cada inspiración siempre he odiado las frutas y vegetales, aunque me los como cuando mamá los cocina, siempre he preferido las carnes. Pensé en mamá y en la cena que prepararía esta noche, a ver si eso me hacía olvidar un poco el hambre atroz que sentía; o no hambre porque más bien lo que sentía era como una sed sin igual.
Sentí poco a poco mi boca destensarse, mi locura interna iba pasando.
Jamás me habría perdonado mostrarle a Edward esa parte de mí, perder el control en esa boutique con personas dentro. No abría podido soportar si le hacía daño a alguien; pero ahora, a varios kilómetros de distancia todos estaban a salvo y yo más tranquila… aunque solo fuese solo durante algunos minutos.
- ¿Nessie?
_OOO_
¿Qué les pareció?
Jajajaja, si, sus ojos están bien, no leyeron mal ni la página falló: ¡A Nessie le gusta la SALSA! O_O jajaja
Muchos preguntaran igual que Edward: ¿Qué? ¿Por qué? Y yo les responderé que:
Yo aun ni termino de creérmelo xD es una loquera que se me ocurrió de repente ya que sinceramente lo único de salsa que soporto es Marc Anthony… Realmente la idea principal era que le gustace el Rock pesado, algo fuerte; pero luego pensé que a la mayoría de los personajes de fics, pelis, series o lo que sea, que tienen un comportamiento como el Nessie, le ponen una de dos: o que le guste el pop o la balada para que valla de acuerdo a su personalidad, o que le guste el Rock para que parezca que no entra en estereotipos… y la verdad es que no quería que aquí pasaran ninguno de los dos casos…
Asi que mientras veía ¿Quien tiene la Razón? (Jajjajaja, siempre es buena un poco de propagande ¿eh? xP ojalas al menos me pagaran por hacérselas ¬¬u) La doctora Nancy me dio una revelación (si casi celestial y tal :P) un tipo que tenía un problema porque su esposa no quería que enseñará a bailar salsa… entonces me dije ¿Por qué no?... ya a algunos les había advertido que era un genero poco común en USA, y aun más al norte.
Siguiendo con esto, bien, la canción que apareció obviamente es Yo viviré interpretada por la fallecida (Q.E.P.D.) Celia Cruz
Bien, con respecto a Ana, solo quiero aclarar que el hecho de que sea venezolana no tiene nada que ver con que Nessie la considere desagradable, al contrario, yo misma soy venezolana y me considero muy agradable =D jajaja así que obviamente no es mi intención ofender a nadie, mucho menos a mis paisanas… Esto lo aclaro porque una amiga que lo leyó antes me comentó que sintió que estaba tirando una punta o algo, y nada que ver.
El conjunto de Nessie lo he visto en una Boutique, pero al contrario: Negro con matices rosas y de verdad que me enamoró! (L) pero para la historia decidí invertir los colores =D
Ahora sí, estamos hablando mucho para el tiempo que nos conocemos así que basta de palabrerías, a contestar reviews ^^
Joahannahcullen: Ya ves n.n Nessie tiene gustos muuy particulares jajaja, espero te halla gustado =D
wolfteam4ever: Hola me alegra que te guste ^^ lamento no tener un ritmo fijo al publicar para facilitarte las cosas...
Cynthia : lamento que esta actualizacion no halla sido tan pronta u.u pero bueno, te adelantare que teniendo encuenta que la historia esta en miercoles todo se comienza a, digamos, resolver (o quizas empeora) en viernes... pero el que falten dos día para que Edward comience a saber la verdad, no significan dos capis n.n
Damita: Gracias por tu comentario n.n espero este te halla gustado =D
InOhalKali: ¿Bella? Ya veremos =P
Maggy Blackeny: No te preocupes Maggy ^^ entiendo lo que es estar atareada... Kelsey está inspirada en tres amigas mias, tiene un poco de cada una, por lo que es un personaje que quiero mucho... y Steve, simplemente me encanta, es demasiado... complicado. Ahora Edward ¿Desde la vez pasada? ¿que te desagradó?
Sara: Gracias por tu comentario, espero te guste este capi =D
anisa: Lamento haber tardado tanto u.u
Ahora díganme, ¿Quién creen que haya llegado a romper la poca tranquilidad de Nessie?
El próximo capi se llamara: Mi León, Mi Ángel.
Saquen sus conclusiones ¿Por qué el titulo?
Nos leemos pronto
Besos^^
P.D: Diooos O_O entre la nota del inicio y la del final casi que escribo algo del tamaño del capi :S
