Como me tardé mucho, pongo micro resumen; el capi anterior:
Minato se desesperó cuando a pesar de haber clavado enfrente y detrás las dos partes del tronco para atrapar al monstruo, uno de los brazos con garras se dirigió hacia Kakashi. El hombre mayor estaba tumbado en la poca tierra sobresaliente y su pierna herida no le permitiría moverse en el fango con la suficiente rapidez para quitar a Kakashi, a la vez que salir ileso…
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Observo como Madara respiraba trabajosamente y dejaba un rastro de sangre cada que caminaba. No había duda que había perforado al menos su intestino y riñón pero seguía de pie. Pero para Itachi lo que parecía una pequeña aparente derrota, era una ligera ganancia. Madara no estaba muerto pero podía ser herido y sentir dolor.
-Perdón Sasuke… pero será otra vez, ¡otra vez! En otra oportunidad. Creí que podía liberarte pero no es así… no… así que aún estamos sometidos. Pero es por poco tiempo, pequeño… ah, si tan sólo pudiera obtener un poco más de mi propio poder…
10
-Hemos estado luchando y viajando mucho, por favor espéreme un poco aquí.
Su ataque efectivamente había dado de lleno en el monstruo, dejando un gran agujero en su vientre para herirlo de muerte. Mas la trayectoria de la enorme mano con garras no podía detenerse y hubiese dado en Kakashi cortándolo en pedazos, de no ser por que Minato usó su técnica de movimiento rápido para apartarlo a la vez que daba el golpe final al monstruo.
Kakashi inevitablemente cerró los ojos cuando vió tan cerca su final, por eso su mente no captó el inicial desequilibrio de su cuerpo arrojado hacia atrás y luego el sonido de el mismo hundiéndose en el fango. Se levantó rápido ante la necesidad natural de sobrevivir cuando se está ahogando tras hundirse y con él, sacó el cuerpo herido de Minato. Por fortuna, el anciano había podido sobrevivir por el impulso usado para apartar al otro de la muerte, pero su espalda estaba seriamente herida.
Minato iba cargado en la espalda de Kakashi, hasta que llegaron a un paraje que lucía al menos un poco más seguro. El pantano llegaba a su fin y daba inicio el bosque cercano al castillo de Madara.
Parecía literalmente de nuevo un espantajo usado, con la ropa toda sucia y desaliñada, el cabello totalmente revuelto, su ojo visible cansado y alicaído. La diferencia era que su eterno gesto tranquilo y perezoso, ahora se notaba seriamente molesto.
Viéndolo así, Minato estaba lo suficiente irritado para pensar incluso en matar a Itachi, si la situación lo requería. Si Itachi no existía, igual y a Kakashi se le haría complicado recuperarse, pero tendría toda una vida para ello.
Sacudió la cabeza para quitarse de ese pensamiento, que si bien quería pensar no era egoísta, sí era al menos práctico. Pero no por ello bueno. Había comprobado él mismo que Itachi no era malo y amaba de verdad a su espantapájaros. Tanto así que más allá de consumar su unión física como un acto de necesidad corporal, estaba seguro que se habían amado. ¡Porque también estaba seguro de que eso había pasado! Por eso a pesar de la insistencia de Kakashi, al pedirle que regresaran al verlo tan herido, Minato no aceptó. De alguna manera en su pecho la intuición que nunca le había fallado, le decía que tenía que seguir.
-¿Pasa algo? –preguntó Kakashi, ante la mirada insistente de Minato. Él estaba enjuagándose una herida en el brazo, hecha por el monstruo que segundos antes acababa de vencer, mientras Minato estaba hundido en sus meditaciones. Por fortuna había sido susceptible al elemento rayo y Kakashi pudo vencerlo sin demasiadas complicaciones.
Habían traído en una cantimplora hecha del estómago de un cordero, la suficiente agua para varios días. Pero ese recurso se les había acabado debido a la enorme necesidad de hidratación por esfuerzo físico y ante el lavarse las heridas más aparatosas.
-Nada en especial. Sólo pensaba en ti y en Itachi, en lo muy extraño que es el amor; incluso no sólo dejó de respetar la naturaleza de lo contrario –dijo al referirse al espantapájaros amando a un cuervo, su enemigo natural,- sino que también rebasa en sí misma la barrera de la naturaleza del envase corporal –apuntó hacia el sur de su propio cuerpo riéndose, refiriéndose al hecho de que ambos fueran hombres.
Las orejas de Kakashi se pusieron coloradas. A Minato siempre le parecía gracioso que Kakashi, pudiera hablar pervertida y abiertamente de sexo debido a todas sus lecturas y su inicial encanto honesto al hablar sin tapujos, pero cuando se mezclaba en una charla los sentimientos sus orejas parecían farolillos. Sonrió al imaginarse que seguramente si se vieran estarían igual sus mejillas.
El sonido del viento pareció detenerse desde el oriente; para alguien que manejaba como propio ese elemento no fue complicado saber que algo cercano estaba interponiéndose en el curso del sonido desde ese punto. Minato eliminó su sonrisa y Kakashi inmediatamente se puso a la defensiva.
La enorme masa negra que se fue acercando, parecía arrastrarse dejando una aglomeración obscura y pegajosa a su paso. En la punta más alta aparecían aún un amasijo de cuervos que parecían fundirse los unos a los otros, aún profiriendo graznidos dolorosos en sus desencajados picos que se derretían para volverse uno con la horrenda masa que se removía y parecía en ciertas zonas erupcionar como si fuese lava negra.
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-Entiéndelo de una vez y para siempre, Itachi. No hay más verdad que esta: Somos hombres creados para un solo fin, el tuyo es servirme. ¿Crees que Minato te agradecerá el que luches conmigo? Te matará por el sólo hecho de regresar hacia aquí. No viene para llevarte de regreso, sino para destruirnos porque ahora sabe que posees mucha información y eres más peligroso que nunca.
Movió negativamente la cabeza, sosteniéndose la herida del vientre que aún no dejaba de sangrar. Sin duda tardaría en sanar.- He vivido como humano demasiados años de mi vida y tengo claro que si te dejo vivir entre ellos, a cambio de tu honor te darían vergüenza; te darán de odio por tu amor.
-Y aún así moriría sonriendo.- Afirmó Itachi vehemente, recargando su cansado cuerpo en el cristal de Sasuke.-No podía entender lo que no conozco, ahora estoy seguro. Las personas viven sus vidas atados a lo que ellos consideran como verdadero. La realidad es relativa porque se define por medio de lo que consideran verdad. Tú deseas crear tu propio mundo, ellos seguirlo conservando así que de todas formas es una ilusión.
-Bonito discurso.- Madara extendió los brazos dejando escapar energía. Los cortinales se movieron, permitiendo ver tras Itachi por fuera de la ventana, innumerables cuervos; algunos comenzaron a mutar en monstruos.- Perno ni aún así me fallaras. Aunque puedas no debes hacerlo, porque has decidido que tu verdad es la de ellos.- Sonrió malicioso.- Y no dejarás morir a este niño, incluso si eso significa traerme el corazón del espantapájaros. Aunque me odies, eso harás…
El silencio de voces reinó en la habitación, sólo se escuchaba el escueto ruido de los graznidos de los cuervos que se transformaban en guturales sonidos bestiales.
-Es así.
-Entonces ¿Qué estás esperando?. Ah Itachi, al fin y al cabo el ser hombres nos hace de la misma clase. No importa si es amor, codicia, odio… cualquier bonita palabra es útil para hacer guerra cuando no tenemos lo que queremos por pacíficos métodos. Yo lo intenté… pero Minato y sus lacayos no me lo permitieron. Estas fueron las consecuencias. No repliques más, estamos perdiendo tiempo y recursos.
-No pretendas ser superior a mi, Madara. Te serviré hasta que decida lo contrario. No quiero que muera Sasuke, sólo por eso aún estás con vida. No puedo romper el hechizo en que lo tienes sumergido, pero toma en cuenta algo… el cuerpo con el que me dotaste es mortal pero no igual este espíritu.- entrecerró los ojos.- No tocaré al hechicero, eso te corresponde.
-Entonces tráeme el corazón del espantapájaros.
-Contrario a ti como espíritu no violaré mi palabra…lo traeré. Me recreaste como hombre para ser su enemigo…cuando liberes a Sasuke, te dejaré vivir; traicióname y tarde o temprano serás destruido.
-No puedes hacer nada.- sonrió malicioso
-No algo que esté en tu pensamiento.
-Nhj… no cabe duda, te has convertido en "todo un hombre", Itachi;-le dijo con desprecio,- que ese sea el nuevo trato que cerremos entonces. Dilo también Itachi, me traerás el corazón del espantapájaros.
Itachi escondió su mirada con el flequillo y asintió.
-¡Así no!... De todas formas podré deshacerme de Minato, una vez que tenga el corazón de su espantajo. Estoy seguro que ahí reside todo su secreto.- Madara hecho al piso su propia sangre.- Liberaré a Sasuke cuando tenga el corazón del espantapájaros.
Itachi no pareció mostrar sentimiento alguno en el rostro. Con la mano manchada de sangre de su costado, salpicó encima de la sangre de Madara.
-Traeré el corazón del espantapájaros, Minato es tu asunto.
Minutos después, Madara salió sólo para retornar, le había echado algunos vendajes al suelo. Itachi terminó colocándose el vendaje; incluso había roto otra de las esferas rojas que contenían cautivo el poder de Itachi, para ayudar apenas un poco a su regeneración.
Hubiera podido utilizar para curar a Itachi, mayor magia para estimular las células de su cuerpo aunque eso significara acortar su vida mortal, al sobre esforzar la propia energía del cuervo, pero no lo hizo porque quería hacerlo sufrir. Como sucedía a toda criatura que Madara utilizaba; sólo usaba a la máxima potencia las propias capacidades naturales o mágicas de los seres, sin importarle que al exponenciarlas a ese grado los fuera matando. No era que le importara acortar ahora la vida de Itachi, sabía que podría cumplir su misión de todas formas. Pero merecía el castigo de enfrentar a su adversario estando herido.
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La pelea fue más difícil sin la ayuda de Minato. No se trataba de que Kakashi, estuviera desacostumbrado a pelear solo, pero estos monstruos eran más poderosos que aquellos que otras ocasiones hubiese enviado Madara.
La luz del medio día comenzaba a ser molesta, no había casi nubes que pudieran ocultar al sol que en su cenit parecía tener la luz como el agua que quería asfixiarlos con su vorágine de calor.
Sus cuerpos sudorosos y deshidratados, comenzaban a tener espasmos musculares de dolor. Minato estaba concentrando su energía en magia curativa para sanarse, no podía ayudar a Kakashi. ¡Ah si su cuerpo no cobrara el peso de los años! Ninguna de esas bestias ni distancias hubiera sido obstáculo para el maravilloso rayo amarillo que reinaba en Konoha.
El espantapájaros constantemente evitaba los ataques del monstruo; dentro de su desesperación hizo el insólito signo de los símbolos de fuego en sus manos, pudiendo lograr lanzar un ataque hacia la bestia viscosa. Interesado en la reacción, utilizó entonces sus rayos maximizando el movimiento de estos en busca de generar un calor que pudiera desintegrarlo. Para su fortuna funcionó. Si bien su magia de fuego jamás sería tan potente como la de Itachi, al menos le había servido observarla con su ojo y copiarla.
Con sus manos palpitando al requerir un descanso, Kakashi las metió a los bolsillos mientras se dirigía a su maestro disimulando su dolor. Se dejó caer sentado, curveando su ojo para mostrar que le sonreía.
-Después de todo creo que descansare. Me quedaré aquí un rato y luego te alcanzaré.- Minato había parecido meditabundo, hasta que le dio una escalofriante sentencia que no esperaba.- Tengo un plan… - Los ojos de Minato se pusieron acuosos. Kakashi se preocupó pero no preguntó nada. A pesar de lucir anormalmente opacos, los ojos azules de fruncido seño, mostraban una inquebrantable decisión. Se inclinó hacia los labios murmurantes de su maestro.
Kakashi no pudo evitar su sorpresa ante el escalofrío por esas palabras, pero no refutó; asintió en silencio, poniéndose en pie.
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Su maestro le había explicado cómo llegar y lo que podía recordar del castillo de Madara.
Su sorpresa fue mayúscula al encontrarse en el camino a nadie menos que Itachi.
Casi en una posición altanera sobre su caballo, con sus ojos carmín mirándolo fijamente y los cuervos volando a su alrededor o posándose en él, daba una escalofriante magnificencia. A pesar de eso, de alguna manera verle el rostro ojeroso y la muy leve inclinación de sus espesas pestañas, hizo que a Kakashi se le figurase que tenía un aire de príncipe atormentado.
-¡Yo! –saludó alegre.
-No tenías que haber recorrido el camino hacia tu muerte, pero me has ahorrado tiempo, Kakashi.- Itachi bajó del caballo, mostrando impertérrito su postura amenazante.
-Maa… a mi también me da gusto verte.- La voz sonó jovial. Sus ojos se curvearon como si estuviera sonriendo, pero sus cejas formaban un arco hacia el lado contrario.-Volvamos a casa.
-Prepara tus armas. El combate es a muerte.
Kakashi no podía negar que estaba decepcionado tras recorrer tantos kilómetros para verlo, luchar, vencer innumerables adversidades y sólo para escuchar esas palabras. Igual no se esperaba una muy calurosa bienvenida, pero al menos tras todo lo que habían pasado su actitud no era la más aceptable.
-No quiero pelear, al menos no contigo. He venido para ayudarte a recuperar tu "cosa" preciada para volver a casa. Así podrás estar tranquilo.
-Voy a arrancarte el corazón, es así como conseguiré mi tranquilidad.
No esperó respuesta a su oración. Los ojos de Itachi refulgieron en escarlata; acumuló en el centro de su mano una llamarada de fuego rojo que se trasladó a hasta la punta de sus dedos; los llevó hasta su rostro y exhaló fuertemente provocando que se extendiera hasta abarcar un gran perímetro. Kakashi se arrojó a un lado y rodó por el poco pasto incorporándose al instante. Tragó duro saliva al observar su chamuscada manga; al menos su instinto reaccionó y no le quemó la piel de gravedad.
-Va en serio- pensó con dolor. Sabía que tarde o temprano sucedería ese encuentro, pero no sólo hubo un momento de esperanza en que pensó no existiría, sino que incluso había días en que se había olvidado de que eran enemigos acérrimos.
La acción se repitió varias veces, Kakashi hacía lo posible por esquivar los ataques que cada vez eran más cercanos y rápidos. No había otra opción, tendría que salir victorioso y llevárselo aunque fuese herido de vuelta. Eso si tenía mucha suerte de vencerlo, porque era obvio que lo habían dotado de más de ese maravilloso y temible poder.
El bosque comenzaba a ser una zona peligrosa, amenazando con convertirse en un incendio forestal que lo consumiría en segundos. Salir de ahí era lo más factible y eso fue haciendo intentando a su vez esquivar los ataques de Itachi y golpeando a los numerosos cuervos que le atacaban. Sentía como una reminiscencia el ataque de los malditos animales y un risible temor al fuego, como si aún fuese de paja.
Al poder llegar a un sitio mucho más abierto respiró profundo para serenarse. El área tenía poco pasto seco, más tierra y mucho menos árboles; si se mantenía lo suficiente alejado de la periferia donde estaba, la ventaja de Itachi se reducía.
Su pie hizo un surco en el suelo por el derrape al detenerse. Tomó impulso del mismo y se lanzó contra Itachi, cuya inercia no pudo detener su trayectoria hacia Kakashi; mientras éste descubría su propio ojo escarlata, que le permitiría combatirlo al observar sus movimientos con mayor facilidad. Pero también consumiendo más rápidamente su energía, contrario a Itachi que siendo naturalmente suyos, esos útiles ojos siempre estaban encendidos en ese intenso color.
Itachi recibió el primer golpe en el rostro. Pudo reaccionar para tomar la muñeca de Kakashi aún cerca de su cara, sosteniéndolo así para asestar un ineludible golpe en la boca del estómago. Kakashi estaba lo suficiente tensó de todos los músculos para poder resistir el golpe, que a pesar de que le dejó casi sin aire no lo tiró al suelo. Zafando su brazo y aprovechando la leve inclinación de su cuerpo, levantó la pierna para dar una patada al mismo tiempo que Itachi lanzó otro puñetazo. El golpe encontrado los arrojó a ambos hacia los costados alejando sus cuerpos.
A Itachi casi se le había olvidado el excelente peleador con el que estaba tratando. Mas eran obvios los rastros de cansancio, puesto que sus movimientos no eran ni por asomo tan rápidos como en los simples entrenamientos.
Tras varios intercambios y esquivaciones de golpes, finalmente Itachi sacó la espada. Fue contenido el primer corte con las dos cuchillas de Kakashi, que fueron cruzadas para atrapar la espada dentro de la formada equis e intentó quitársela. No funcionó, pero eso sólo provocó que ambos comenzaran a pelear con el filo de sus armas sumado al combate.
-Nhg… -Kakashi apretó la mandíbula cuando la espada pasó demasiado cerca de su cuello y luego bajó con el fin de cercenar su brazo. De no ser por sus reflejos hubiera conseguido sin duda el efecto, mas el haberlo esquivado no fue suficiente porque dejó una profunda herida en el hombro que le hizo soltar una de las cuchillas y recibir de lleno una patada en el abdomen que lo mandó varios metros hacia atrás; su espalda se había estrellado en contra de un árbol.
-No tiene caso que aumentes tu agonía.- Itachi guardó la espada sin moverse de su lugar. La herida del costado le punzaba y la de su pierna comenzaría a sangrar en cualquier momento. Ambas heridas hechas por Madara.- Ríndete.- Hizo los movimientos precisos para invocar su técnica. Tres bolas de fuego fueron expelidas, golpeando a los árboles alrededor en vez de a Kakashi.
Precisamente para evitar eso se había ido de la zona, pero básicamente no había mucho lugar descampado de forestación. Los troncos lo cercaron. Kakashi quedó en medio sin poder tener lugar hacia donde correr. Sin duda tenía que cruzar el fuego de algún extremo para poder salir mas no sabía si Itachi, le estaría esperando en alguno de los puntos. Era eso o achicharrarse de todas maneras.
Sin poder evitarlo, bajó su máscara al sentirse ahogado por rabia contenida, temor y el humo que lo asfixiaba. Elevó la barbilla buscando a bocanadas aire puro para respirar. Ahí fue cuando vió la rama que le ayudaría a saltar hacia su libertad de morir quemado en la peor de sus pesadillas. Una de tantas.
-Esta es mi maldición… soy un espantapájaros rodeado de fuego después de todo.- bromeó para si. Dio una vuelta completa al grueso tronco, observando que estaba exactamente en el maldito centro de la hoguera improvisada, no sin antes tirar en el brevísimo trayecto una pequeña paja; terminó por regresar a su sitio inicial dando saltos para intentar escalar el árbol con prontitud y llegar a la alta rama.
Lo que no se esperó fue que precisamente desde arriba, Itachi estuviese descendiendo con la espada entre las manos. Esquivarlo significaba saltar con las llamas o terminar acorralado en el tronco, por instinto terminó atrapado, la segunda opción. Al mismo instante en que el cuerpo de Kakashi, golpeó en contra del tronco, la espada de Itachi quedó completamente enterrada en el piso debido a la fuerza de la caída, asomándose sólo la empuñadura.
La dejó ahí, dado que le tomaría tiempo que no tenía el sacarla; evitó el movimiento de Kakashi impactándolo con su propio cuerpo al apretarlo en su totalidad en contra del otro, entrelazó sus piernas y le sostuvo el cuello con ambas manos.
Kakashi se preguntaba cómo es que ese estúpido cuerpo mortal, incluso entre las llamas y con la amenaza latente a su vida, podía reaccionar de esa forma ante la cercanía de Itachi. Su corazón latía demasiado rápido y no compensaba el exceso de humo la falta de oxigeno en sus pulmones. Estaba tenso y sin poder moverse, sus manos estaban aferradas a las muñecas del moreno.
-Muérete de una vez.- Susurró, entrecerrando los ojos.
Los labios de Kakashi en su búsqueda de oxigeno estaban abiertos. Resecos por el calor y el cansancio. Las pupilas de Itachi, bailaron sobre el rostro que él mismo tantas veces había besado. Por supuesto no pasó por su cabeza besarle pero si un irremediable dolor frustrante por verlo así. El azote de los recuerdos le atacó de repente, haciendo que por un mínimo instante la fuerza en sus manos cesara.
Kakashi abrió uno de sus ojos y pudo notar con claridad la especie de confusión y dolor que cruzó la mirada y en el rostro de Itachi. Algo que pasaría quizá desapercibido por cualquiera pero no para él, que se embelesaba en observarlo con cuidado para conocerlo.
-…ta..chi… -murmuró Kakashi con dificultad. Soltó el agarre de su muñeca para poder acercar su mano hacia su rostro y rozarlo despacio con la yema de sus ásperos dedos.
Itachi apretó las mandíbulas y el agarre en el otro cuello. No podía ceder, el atardecer comenzaba y la vida de Sasuke se extinguiría pronto. Alejó una de sus manos, extendiéndola al unir los dedos para simular una especie de espada que enterraría en el pecho de Kakashi y por fin todo terminaría.
Algo atravesó desde atrás el pecho de Kakashi, terminando su trayectoria en el hombro de Itachi dadas las diferencias de estaturas.
Tras un "puff", Kakashi había desaparecido de entre sus manos.
Confundido observó que el dolor en su hombro se debía a nada menos que la cuchilla de Kakashi, que había sido arrojada desde el otro lado del tronco y había atravesado este para herir a Itachi.
-¿Pero cómo?...
Itachi se cubrió con la capa que le sirvió para evitar sus propias flamas para cruzar hacia el otro lado. Se arrancó del hombro el arma, observando anonadado a Kakashi en cuclillas, tomando aire fuera del fuego. Ya no traía puesto el chaleco, este se encontraba a los pies de Itachi aún incendiándose, seguramente eso había utilizado para ayudar a cubrir su cabeza del fuego al salir.
-Hiciste una copia de ti mismo.- Musitó casi incrédulo Itachi, ¡no sabía que Kakashi pudiese hacer eso!
-Por algo soy el guerrero copia, ¿no te jode la idea, mi estimado, o prefieres que lo haga yo?
Itachi entrecerró los ojos, suspirando fastidiado. Esto estaba tomando no sólo más tiempo sino con cada momento que pasaba se le hacía más complicado. En el aspecto de que cada que escuchaba su voz o estaba cerca, su corazón parecía detenerse un instante para luego latir inmisericorde veloz. Eso no podía ser sano.
Itachi corrió hacia Kakashi, fue ahí cuando notó que claudicó. Fue apenas un muy diminuto centímetro que se inclinó de más, pero fue suficiente para notar que le había dolido apoyar una de sus piernas aunque no demostró dolor en el gesto. Ahí fue cuando notó una apretada tela sobre la pierna. Y se había encogido apenas un poquito hacia el lado de la herida en el costado.
-¿Yo hice esas heridas?… ¡no!… él entonces llegó así.
Kakashi corrió hacia él, fingiendo lanzar un golpe sólo para pasar de Itachi y regresar de nuevo hacia el descampado lejos de los árboles.
Aunque normalmente los ojos de Itachi, podían ver a través del humo y las flamas a sus enemigos, esta ocasión todo parecía borroso, dado que había ocupado mucha de su energía para poder otorgarla a Sasuke. Había hecho creer a Madara que podía así, con las enseñanzas que efectivamente recibió de Minato, dar a Sasuke una extensión a su vida. La demostración falsa de fuerza para retar a Madara le costaba caro. Sólo lograría ayudar a Sasuke hasta el amanecer, puesto que al drenar el cristal la energía del chico también lo hacía con la poca que Itachi, le había dado con el hechizo. Y que lo había dejado también más limitado.
Para cuando cruzó las llamaradas, se había retirado la capa que comenzó a quemarse. Le costaba trabajo respirar, pero mantenía la boca cerrada aparentando tranquilidad. Corrió buscando con la mirada a Kakashi.
-Es imposible que hubiese huido tan rápido… mi caballo regresó al castillo.
Se detuvo de repente. Con un codazo dio en el pecho de Kakashi que se le arrojó encima sorpresivamente. ¡Pero no era más que otra copia que desapareció al instante del impacto!
Tuvo que hacerse hacia atrás para esquivar el golpe que iba hacia su barbilla cuando sorpresivamente, Kakashi salió debajo de la tierra. Poniéndose aún un poco de puntillas, Itachi sostuvo fuertemente la manga del otro para bajarlo hacia el suelo de nueva cuenta evitando que se alejara. Kakashi tiró otro golpe con la mano libre, que Itachi esquivó de nueva cuenta y a su vez lanzó otro. El maldito espantajo se movió, pero no permitiría que se fuera impune. Giró la muñeca abrió la mano y le tomó rudamente la nuca para acercarlo hacia si y hacer que se ahorcara con su antebrazo.
Lo que no se esperaba es que el idiota se hiciera más hacia enfrente sin importarle asfixiarse y le estampara los labios de lleno en los suyos. Aunque su cuerpo tuvo un espasmo monumental, Itachi pudo tener la lucidez suficiente para asestarle un puñetazo en las costillas que le dolió más al propio Itachi, porque lo había hecho con el brazo, cuyo hombro había sido atacado por la cuchilla.
Kakashi saltó para alejarse unos metros, no sin antes haberse llevado también un cabezazo que lo dejó viendo lucecitas. Ni hablar de que a Itachi le pasó lo mismo a pesar de que él lo dio.
Su maldito espantapájaros tenía la cabezota dura y eso que ya no traía puesto el protector de la frente.
-No Itachi, no es tu espantapájaros.- le dijo una voz interna como regañándolo. Durante la batalla había sucedido muchas veces lo mismo.
Kakashi cayó agotado de rodillas al piso, sus piernas no podían soportarlo mas tiempo. Incluso su tórax se fue hacia enfrente irremediablemente, apenas pudo poner los codos para no irse de bruces por completo, quedando así con las cuatro extremidades tocando el suelo y la cara a centímetros del mismo.
Itachi no tenía mejor suerte, pero si se desplomó con más decoro, al sólo dejar caer su rodilla y sostener su cuerpo con la mano menos dañada y el brazo bien extendido, que le permitía aún verticalidad en el cuerpo.
-Si me matas, Madara liberará lo más preciado para ti.- Murmuró Kakashi, aún jadeando.
Itachi levantó la mirada; eso era demasiado obvio, pero negado desde el inicio decirlo en voz alta por ambos. Para Kakashi, la sola idea de sentirse querido pero superado por algo que no conocía siempre le había sido agria. El hecho de ser asesinado por el propio objeto de su afecto y deseos con tal de dejárselo a aquello que Madara tenía cautivo, nunca le fue demasiado atractivo. Aunque nunca lo dijo, todas las veces que con desprecio había nombrado a la "cosa más preciada" o "más amada" se había imaginado a otra persona. Alguien amado por quien Itachi, que le había mostrado cariño tan honesto, sería capaz de asesinarlo como mostraba sin compasión.
Para Itachi la idea en sí misma también era desoladora.
-Si hubiera otra opción… Es así. Por eso no debo demorar más tiempo con toda esta falacia. Tengo sólo hasta el anochecer para recuperar lo más preciado.- Itachi se puso en pie, con ese aire distinguido que le caracterizaba.
Inicialmente el regresar con Madara, había sido un plan que realizó con Minato sin que Kakashi estuviese enterado. Pero nunca terminaron de consolidar la idea. Itachi se percató de que no todos los humanos son iguales y sabía que su permanencia con ellos por mas tiempo sólo haría que Sasuke estuviera en más dificultades; que Minato y Kakashi estuvieran en cada vez mayor riesgo. Le hubiera gustado postergarlo, ¡pero Kakashi lo había ido a buscar! Si Madara tenía a Itachi, de cierta forma evitaría que buscara un enemigo más poderoso que seguro al final encontraría, por eso decidió irse. No toleraba la idea de que alguien más lo tocara.
-Maldición… ¡prefiero ser yo mismo su verdugo!- apretó las mandíbulas. Kakashi lo interpretó como el esfuerzo por caminar. Señaló el pecho de Kakashi.- En tu corazón debe residir el secreto para que los cuervos de Madara, no se transformen en abominaciones sino en humanos verdaderos. De no ser así tú también te hubieras convertido en un monstruo. Mis ojos siempre han podido notar la concentración energética en tu pecho.
Kakashi tocó su pecho, dibujando una sonrisa pequeña al sentirlo latir y recordar a Minato. Recordaba el día que le provocó tanto dolor físico pero luego tanta dicha, cuando el hechicero lo había dotado con una caja por corazón, que se volvió tan humano como él y su paja con el paso del tiempo.
Kakashi pudo notar claramente, que a pesar de aparentar tranquilidad, Itachi debía estar lo suficientemente desesperado para develar esa información.
-Y es por este terco corazón que aún late, que tú tienes tantos problemas.- Kakashi entrecerró sus ojos y los curveó con una tristísima sonrisa, ahora visible gracias a que se había bajado la máscara desde momentos atrás.
Itachi tragó duro saliva, acercándose con más lentitud.
-Entonces… -suspiró Kakashi,- como yo… todos esos cuervos estaban convirtiéndose en humanos; la gran diferencia es esto.- Dio un par de palmaditas.- Y obviamente los fines para los cuales seríamos creados, ¿no es así?.- Se incorporó para ponerse de rodillas y sentarse sobre sus talones.
-Eso no tiene ningún interés para mí. Minato tiene su propia perspectiva al igual que Madara; él también creará humanos a la vez que Minato y poblaran la tierra. ¿No es tu fin velar porque los seres humanos sean creados?, ¿Qué te importa entonces para los fines que los utilicen? A ellos no parece importarles. Míranos.
Kakashi asintió. A partir del alma y cuerpo terrestre ya existente de Itachi, usando el grandioso poder del espíritu había podido convertirlo en humano. Kakashi había sido creado inicialmente para combatirlo. Las palabras de Itachi no estaban exentas de razón, pero la gran diferencia radicaba en que Kakashi, si creía en lo contrario. Si eran importantes los fines para los que los crearían. Pues si bien Kakashi inicio como una herramienta luego de observar sus grandes avances, Minato lo había terminado tratando como a un igual al reconocerlo y dejar de tratarlo como una simple arma de batalla. No quería imaginar un mundo donde Madara fuese quien creara a los humanos indicándoles que siguieran un camino vacío y sucio como el suyo, que tenía en un doloroso predicamento a Itachi.
-Si importa… porque mi maestro fue quien me permitió venir por ti… porque también importas, Itachi.- Tragó duro saliva.- Dijiste que con este corazón tendrías lo más preciado, supongo que eso te hará feliz, así que haré un trato contigo… espíritu cuervo, espíritu sagrado de fuego…
Itachi se tensó cuando Kakashi, sacó un arma de su bolso. Tenía que estar atento a sus ataques porque no podría alargar mucho más tiempo la batalla.
-No es hora de tratos, sino de que mueras, estúpido idiota.
-Lo se porque ya no tengo de todas formas más fuerza para combatirte, me vencerás. Pero si seguimos con la batalla no lo tendrás aunque me mates, porque terminarás calcinándolo… o yo destruiré mi corazón para que no puedas usarlo.- se apuntó con la punta de la daga.- El trato te conviene y por supuesto a mi.
Itachi se tensó. La sola idea de imaginar a Kakashi que sucumbía ante sus flamas era aterradora pero totalmente cierta.
-Muy listo. Ninguno de los dos se rendiría y ahora que sabes la verdad, más que por sacrificio serías capaz de destruir tu corazón para ganar la batalla aunque murieras.
-Sip, Madara no tendría lo que quiere, ni tú tampoco. Si le echan a perder el día a mi maestro tendrán también su parte.- Sonrió de medio lado curveando sus ojos.- Maaa sería un día triste para todos si eso pasara.
-¿Estás chantajeándome para que vaya contigo? No servirá, buscaré la forma de mantener completo tu corazón aunque termines hecho cenizas.
-No Itachi…- Kakashi dirigió la punta de la cuchilla hacia el centro de sus clavículas, para sorpresa de Itachi.-Ya es tarde para que nos vayamos. Según lo que dices, de esta batalla esto es la clave.- se puso en pie con dificultad.- "Esto" no hará que se gane esta absurda guerra, pero al menos retrasará su resultado. Tener el corazón que me dio te dará tu maldita cosa, al imbécil de Madara sus esbirros y a mi maestro tiempo para terminar la cosecha, a la que por cierto no le falta mucho por madurar. Él no perderá, es inútil su burdo intento. Vivió sin mí tantos años y podrá seguirlo haciendo… luego de mí vendrá alguien más fuerte que yo, ilusos. Yo no tengo el secreto de dar la vida, ¡yo también fui traído a ella! -elevó la voz.- Si bien obtendrá uno que otro elemento con su "investigación", le harán falta muchos siglos y hechizos por aprender.
La cuchilla se clavó despacio hasta una quinta parte mientras hablaba, sin tocar nada vital pero comenzando a entrar en su cuerpo. Kakashi no hizo amago de dolor en el rostro, sólo entrecerró los ojos. La respiración de Itachi se aceleró al observar cómo se hundía el filo en el pecho.
-Daré… el último corte hacia abajo dependiendo de tus palabras. Lo cortaré o lo dejaré intacto… No me mentiras, lo se… De ti depende de que lo destruya o te lo de. Si me juras que no lo atacarás más… No tú… no creo que él pueda crear enemigo más temible ni formidable para mi maestro.
-No me interesa ni Minato, ni su maizal.- Se sinceró Itachi, sorprendiéndose de que a pesar del nudo en la garganta en que lo estaba ahogando, pudo hablar. Pero su voz no estaba impregnada de la frialdad de momentos atrás, sino de la voz suave que usaba sólo para hablar con complicidad con Kakashi.- Si le doy tu corazón a Madara, me dará por fin la libertad… y a él.
Kakashi tragó duro saliva. Si había un alguien.
-Además, cuando no tenga con qué atarte, podrías destruirlo. –dijo serio, mas con una mirada esperanzada.- Por mi maestro haré cualquier cosa, he sido creado para morir de ser necesario para salvaguardar el maizal y a él; lo protegeré incluso cuando no esté por medio de tu promesa… No temo morir, estoy satisfecho con mi vida pero me lamento de ustedes que quedan vivos. Me iré como buen amigo de la muerte si tú me prometes todo eso…
Itachi sonrió con ironía e incredulidad, echando sangre en el suelo a los pies de Kakashi.
-Lo prometería si acaso me lo dieras. Pero no me cumplirás, con tal de protegerlo, serás capaz de destruirlo. De tener mi libertad no tendría razones para atacar jamás a Minato ni sus creaciones y yo mismo buscaría la manera de saldar cuentas con Madara, incluso si eso significara destrozar luego tu corazón, ¿no es obvio que lo estoy haciendo de alguna forma?...-dijo a modo de burla para asentar su postura.- ¿Qué puedo hacer?... ¿Sasuke o tú?... Detenme… usa tu poder sobre de mi, dame la excusa perfecta para echarte la culpa; pídeme que pelee para ti, para protegerte… para que me quede contigo, porque no tengo otro motivo para abandonar a mi niño a su suerte. En todo caso de qué serviría si lo harías por tu maestro.
El inusitado sonido de músculo y hueso rasgándose pareció ensordecerlo y traerlo de su abstracción. Por inercia Itachi terminó por dar los tres pasos que los separaban y se hincó frente al cuerpo que cayó de rodillas para sostenerlo. La espalda de Kakashi estaba inclinada hacia enfrente por lo que Itachi no podía ver su rostro. El cabello desordenado y gris terminó rozándole el rostro, cuando la cabeza de Kakashi reposó en el pecho de Itachi, de su boca se escuchaban suaves susurros entrecortados.
-… prome… maestro… maizal… son lo más preciado.
Kakashi parecía haber dicho más palabras entre las otras; pero su agonía las hacía inaudibles. Por debajo de Kakashi, Itachi observó un intenso brillo que opacaba el montón de sangre que se escurría por todos lados- … tú… mi más amado.- Dijo ya con un hilo de voz. Elevó el rostro para buscar sus labios.
Itachi notó el gesto e inmediatamente se fundió con él en un beso. Los labios de Kakashi dejaron de moverse, sin importarle, Itachi siguió sus contornos mientras apretaba el cuerpo entre sus brazos contra su pecho. La sangre que comenzó a manar de la boca contraria no fue un impedimento, tampoco la sensación de asfixia que se le instaló en el pecho y la garganta. Lo abrazó fuerte, tanto como si quisiera que se fusionara con él. El sabor a su sangre mezclado con su saliva iba a enloquecerlo de dolor. Sólo por eso se alejó apoyando su frente en la cabeza.
Antes de los últimos rayos de luz, Kakashi dejó de vivir. E Itachi sintió que a pesar de que su propio corazón latía, moría un poco con él.
No, NO ha acabado el fic. CONTINUARÁ.
Culut Camia _ intentaré publicar un capitúlo cada semana, que ya no faltan muchos. Lexkai Raven, como verás Itachi no tiene intenciones de ser precisamente un sacrificio, y no pudieorn jugar a nada mas que a los soldaditos XP. Y la fanatica del kakaita XD! el que me llegara tu comentario me recordó que tenía que publicar; el fic está terminado, sólo que se me olvida subirlo! Gracias por leerlo y ser pacientes.
