Robotech y sus personajes son una propiedad de Harmony Gold USA Inc., Mass Effect y sus personajes son propiedad de Bioware. No se obtiene beneficio económico alguno de esta historia.


Estoy de vuelta, después de un periodo un poco agitado. Pero no me he olvidado de la historia, y mientras haya gente leyendo y revisandola, seguire escribiendo...

Y los créditos dicen:

ferduran: Respecto del mencionado Roy Hunter (y la posible Stela Sterling...). Ese Roy en particular ha fallecido (muere antes de nacer en el ataque del regente al SDF-3, en el cómic "Preludio a las Crónicas de la Sombra". Como esta historia esta basada poderosamente en esa línea argumental, la posibilidad de que ese específico Roy Hunter aparezca, no se va a dar.

Ahora: Sería muy cruel de mi parte quitarle a los Hunter la posibilidad de tener descendencia (considerando que son una pareja que realmente me gusta y que quisiera explotar en muchos tipos de situaciones). Pero por otro lado, hay cualquier cantidad de fanfiction con respecto a los Hunter como padres (si revisas el archivo de en la sección de historias sencillas, encontrarás varios ejemplos, tanto en inglés como en español (y conste que en español no hay tantos, pero parece ser un tema que les gusta mucho a los hispanoparlantes)). Por lo tanto, no quisiera repetir una tendencia que parece ser dominante cuando de historias de Robotech se trata.

Resumen: No. Por el momento no va a aparecer Roy Hunter (no lo descartes tampoco, puesto que a veces no se completamente donde me va a llevar la escritura).

En general, aunque agradezco al finado Carl Macek por ensamblar la historia que tanto me gusta, no comparto ciertos aspectos de las continuaciones que planeo, y que me parecen risibles o sencillamente ilógicas (¡por favor!... ¿un pegaso robótico?, ¿Haydon como un dios?, ¿un subuniverso?). Por lo tanto, hay ciertos aspectos que no voy a retomar. Pero puedes estar seguro que Roy y Stela apareceran en algún momento.

En fín, basta de tonterías y mejor vamonos con la historia.


Intermedio parte 2:
Sombras del pasado.

Distritos de la Estación Espacial Omega
Sistemas Terminus,
Brazo Galáctico Norma

"Teniente Kaidan Alenko, Segunda División, Decimocuarto Regimiento del cuerpo de Infantería de Marina de la Alianza, estacionado en la SSV Normandía, en misión especial al servicio del Comandante Locke Shepard, primer Espectro humano, estatus: caído en cumplimiento del deber..."

Kaidan Alenko se sorprendió un poco. Esa descripción, que había rondado por su cabeza durante las últimas horas, parecía decir muy poco de él.

"Rescatado de una muerte ignominiosa, por un grupo de humanos y alienigenas de lo mas extraño, y forzado a cooperar, para recuperar información valiosa del antro mas peligroso de la galaxia". Eso sí parecía describir su situación de mejor forma.

En que momento se había desviado de la realidad de miseria y suciedad que le rodeaba, hacia la glamurosa (y falsa) descripción de su persona que harían los medios noticiosos en el espacio de La Ciudadela, era algo que no sabía con certeza. Había mucho (bastante en su opinión) de irreal en todo lo que le estaba pasando. Y el que ahora pisara la plataforma veinticinco de los niveles habitables de Omega, era la cereza del pastel...

Su mente vagó unos segundos hacia la escena que habían tenido treinta minutos atrás, después de haber repelido el ataque de la patrulla de los Soles Azules:


- ¡No te acerques muchacho!, quien quiera que seas, ¡un paso más y te dejaré un jodido agujero en la frente! - comentó Zaeed poniéndose en guardia y apuntando con el desarmado rifle de precisión al gigantesco soldado que se aproximaba.

- Yo tomaré eso - dijo Janice, apareciendo por detrás y tomando el rifle de las manos del caza-recompensas, sin que este pudiera hacer nada para evitarlo. El viejo mercenario no opuso mayor resistencia, cansado como estaba de semejante esfuerzo.

- ¡Espero que todo esto haya valido la pena Teniente Alenko... - dijo Dante, sin ocultar el disgusto en su voz y encarándose con el Centinela - ...porque acaba de hacer nuestra misión más difícil! -

- ¡Ya basta Capitán Dante!, hasta donde tengo entendido, solo concierne a mi preocuparme por eso, así que guárdese su enojo. Tenemos una misión que realizar y no estamos más cerca de cumplirla. Tranquilícese o me encargaré de que reciba una reprimenda ejemplar cuando regresemos al Arcángel, ¿está claro? - la chica lo encaró, desafiante.

El imponente hombre le lanzó una mirada que hubiera podido sublimar el aceite, pero la mujer del cabello lila la ignoró.

- ¡¿Esta claro? - dijo dando un paso hacia él. Era notorio que la diferencia de estaturas y equipo entre ellos no eran factores disuasorios. Dante apretó los dientes e iba a replicar algo, pero se lo pensó mejor y desistió.

- Solo procure que este idiota sentimental... - miró a Kaidan, quien adoptó un gesto indignado - ...no nos vuelva a meter en líos -

Por inverosímil que le pareciera al joven teniente, el gigantesco Dante se retiró. Le era difícil comprender como una muchacha pequeña y frágil en apariencia, y además una civil, podía poner en retirada a un soldado hecho y derecho como el otro. Era uno más de los misterios de Janice, en los cuales no quiso ahondar por el momento.

- Al menos el viejo sabe manejar bien un arma... - masgulló el capitán, como si su posición antagónica hubiera sido cosa del pasado, mientras se alejaba unos pasos del grupo, para resumir su posición de explorador.

- ¡Vete al carajo hijo!, ¡yo al menos tengo la decencia de identificarme ante el malparido que voy a matar! - respondió el viejo, levantándose como para encararlo. Janice se interpuso entre ellos.

- Dejemos las recriminaciones para mas tarde. Estoy de acuerdo en algo, sin embargo. Soy Janice Em, y estos son mis compañeros, el Capitán Angelo Dante y el Teniente Kaidan Alenko - dijo ella acercándose al viejo y lanzandole una barra energética:

- Su cuerpo parece haberse recuperado bien de sus heridas. Debe ser el efecto conjunto del medigel con las nanomáquinas que le inyectamos. Aparte de eso, debe de estarse muriendo de hambre -

Zaeed cachó la barra al vuelo, a medio camino entre el insulto y la sorpresa, mientras trataba de identificar su contenido. La abrió rápidamente y la miró, una especie de galleta con relleno, que olisqueó receloso. Se mantuvo en la indecisión de comer lo que la mujer le había ofrecido, pero sus tripas gruñentes lo obligaron a tomar partido. La primera mordida derrumbó sus posibles reparos:

- Hmm... ¡ah mierda! - dijo el mercenario saboreando la comida y batallando para no atragantarse con ella - Esta bien. ¡Pero no obtendrán nada de mí!. ¿De que grupo son?, ciertamente no son de la Manada Sangrienta, a menos que los jodidos Krogan hayan cambiado de aspecto de la noche a la mañana. Muchos juguetes... - señaló a Dante y su armadura - ¿son de Eclipse? -

- No. Somos parte de la Fuerza Expedicionaria Robotech. Dudo que haya oído de nosotros - aclaró Janice, sonriendo.

- Chiquilla, cuando has estado tanto tiempo en el negocio como yo, te enteras de muchas cosas que otros no saben... - la chica entornó los ojos en un gesto muy humano - ...pero tienes razón. Jamás había oído de ustedes -

- Ajá... el Teniente Alenko en realidad pertenece a la Alianza de Sistemas... - aclaró Dante, suscitando un exabrupto del mercenario.

- ¡Shhhh!... baja la voz - dijo susurrando y mirando con recelo a sus alrededores - A los hijos de puta de por aquí no le gustan los tipos de la Alianza. Una denuncia en publico y pueden darse por muertos. Yo mismo estoy en riesgo solo por estar parado junto a ustedes -

Kaidan sabía bien a lo que se refería el viejo. La última vez que había estado en ese lugar, su pertenencia a la Alianza había sido la causa de sus problemas.

- El tiene razón... - dijo, pero la voz del otro se escucho mas fuertemente.

- Zaeed... ¡Zaeed Massani!... - había bastante molestia en ese comentario. Kaidan volteo a verlo sorprendido.

- ¿Perdone? - preguntó.

- ¡Mi nombre es Zaeed Massani!. ¡Vetelo sabiendo chamaco irrespetuoso! - el mercenario se encaró con él, chispas saltando e sus ojos.

- ¡Mire quien habla de respeto, viejo!, ¡si no fuera por nosotros ahora mismo usted estaría muerto!. ¡Muéstrese al menos un poco agradecido! - Kaidan no se contuvo, lo que caló aún mas en el encendido animo del mercenario.

- ¡Nunca pedí tu ayuda mozalbete malcriado!, y además por lo que a mi concierne, ustedes podían haber sido daños colaterales nomas - dijo sin mostrar el mas mínimo arrepentimiento. Una risa burlona llegó desde atrás de ellos. Sin duda Dante estaba disfrutándolo mucho.

Alenko se acercó hacia él dispuesto a encararlo, pero Janice le puso una mano firme en el hombro.

- No necesitamos esto... - Lo detuvo hasta que sacó algo de los bolsillos de su armadura - Señor Massani, lo que queremos es encontrar una información y retirarnos tan pronto como sea posible. Usted es un mercenario, eso lo tengo bastante claro. ¿Que tan bien conoce este lugar? - pregunto la apócrifa mujer, señalando hacia los alrededores, donde muy poca gente transitaba por el lugar.

- ¡Maldita sea que lo soy, dulzura!. Primero: ¡Soy el mejor caza-recompensas que esta galaxia haya podido ver en mas de treinta años!. Segundo: ¡Conozco este jodido agujero de ratas mejor que la palma de mi propia mano!, ¡poca de la escoria de por aquí puede decir lo mismo! - mencionó, esponjándose como si fuera un pavorreal. Ninguno de ellos había visto semejante cantidad de ego reunida en un solo hombre.

- No le falta confianza al "viejo", según veo - volvió a masgullar Dante. Alenko sonrió para sí.

- Tengo una propuesta para usted - dijo la chica y el rostro del mercenario se endureció.

- No suelo aceptar trabajos sino es bajo previo contrato - dijo poniéndose en guardia. Tenía muy fresco en la mente el hecho de que su último "trabajo" casi lo había matado.

- No hay tiempo para un contrato, pero esto debería servir como garantía suficiente -

Janice le arrojó un par de objetos, que el viejo mercenario atrapo instintivamente. Solo cuando vio uno de ellos en su mano se maravilló de lo que había pescado. Sendos diamantes rojos, como había visto pocas veces en su vida. El mercenario lanzó un silbido y exclamó:

- ¡Podrían matarte por estos!... ¿de donde los sacaste muchacha? -

- Eso es irrelevante. ¿Tengo su atención o no? - pregunto la robot en un tono que dejaba claro que no iba a tolerar mas mierda de ninguna clase.

- ¡Maldita sea que sí!, ¿a quien debo matar? - Zaeed alisto sus puños. Una sonrisa de oreja a oreja surcaba su rostro.

- A nadie por el momento... Buscamos a un traficante de información. Un salariano que trabaja aquí en Omega: Rankar Haalaka - aclaró Kaidan, interviniendo. El hacker era lo suficientemente conocido, como para que un tipo como Zaeed lo hubiera oído mencionar por lo menos una vez.

- Mueva sus contactos y llevenos a él y habrá varios mas de esos para contribuir a su fondo de retiro - terminó Janice. Zaeed no dijo nada.

El matón a sueldo estaba impresionado. Esta chica le estaba soltando joyas que eran una rareza en muchos lugares de la galaxia. Y todo para encontrar a un particular contacto suyo. El mismo que había arreglado su fatal cita con los Soles Azules:

- Puede quedarse con ellos - dijo esbozando una mueca de picardía que hacía ver sus deformadas facciones mas horribles de lo que ya eran - El muchacho... -

- Kaidan... Kaidan Alenko - el soldado de la Alianza le devolvió la cortesía con la misma frialdad. El viejo sonrió forzadamente:

- El muchacho Alenko mencionó que debía mostrar un poco de gratitud. En otras circunstancias eso hubiera ameritado un par de tiros de "Jessie"... - levantó su rifle de asalto sin apuntarles - ...en la frente. ¡Pero esta es una situación extraña, maldita sea que sí!, así que, para no verme como un bastardo malagradecido, este servicio va por cortesía de la casa. ¡Ese malparido de Rankar tiene muchas preguntas que responder, y va a aprender a la mala a no traicionarme con los Soles Azules! -


Según el mercenario, estaban cerca ya del lugar donde su contacto residía. Habían tenido que pasar por algunos retenes y varios sectores controlados por grupos mercenarios. Zaeed había conseguido atavíos para ellos, (mejor dicho había robado de manera inmisericorde a algunos ciudadanos, quedándose con sus ropas). Dante los había seguido evadiendo la seguridad por encima de los techos. Janice no perdía detalle de los diferentes alienígenas que veía. Los Krogan, Turianos y Asari, que conformaban buena parte de la población llamaban su atención poderosamente. Un par de veces fueron detenidos por otra milicia para ser inspeccionados. Estos venían fuertemente armados, sin distintivos claros en los ropajes, pero un par de palabras de Zaeed y algunos sobornos y nadie hizo mas preguntas de las necesarias. En el ambiente hostil de Omega, figuras encapuchadas con pocos deseos de llamar la atención eran casi siempre la norma.

Entraron en un barrio mas custodiado que el resto. Elementos de las tres corporaciones de "seguridad" principales de Omega, custodiaban el lugar. Ante la pregunta de Janice, el caza-recompensas comentó que ese era uno de los barrios privilegiados, sus ciudadanos listos y dispuestos a pagar por su protección. El Centinela vio varios drones de seguridad y algunos robots humanoides de Hahne-Kedar en cada esquina, que, sin parecer demasiado amenazantes, escondían bajo su apariencia un arsenal listo para usarse. La seguridad era alta y la chica robot recomendó a Dante quedarse lejos del lugar y servir como avanzada, mientras ellos encontraban a su "contacto".

Penetraron por callejas estrechas y custodiadas, hasta que allí, en un edificio de tres pisos, apilado cerca de otros de la misma altura, se detuvieron:

- Estas son las bodegas de Saluva Interestelar, una empresa especializada en comercio de artículos de "comodidad", con sucursales en Illium y Omega... - Massani hizo una seña de comillas con los dedos - ...pero además es una fachada para el trabajo de Rankar. Ustedes... - señaló a sus compañeros - Acérquense a la recepcionista y díganle que venimos de parte de Lavinia, de Nos Astra, para pagar un trabajo que ella encargó -

- ¿Y que diablos significa eso? - pregunto Alenko. El viejo solo se llevó la mano a la cara, mostrando su poca paciencia.

- ¡Solo hazlo! - masgulló - Eso debería de dejarnos pasar sin problemas -

Janice no dijo nada y solo empezó a caminar, con Kaidan siguiéndola muy de cerca. Zaeed los vigiló, manteniéndose prudentemente a distancia. Cuando estuvieron frente a la recepcionista, una quariana a la que Janice no había perdido de vista un segundo, el joven comenzó:

- Venimos de parte de Lavinia, de Nos Astra. Hay una deuda que saldar con el señor Haalaka - señaló también a Zaeed.

La quariana los vio de arriba a abajo y tecleó un par de cosas en su pantalla holografica. La voz de sintetizador procedente de su casco, fue acompañada por la luz vocal que indicaba que estaba hablando:

- El señor Haalaka solo esperaba a una asari y un humano. ¿Porque mandaron a dos de ustedes? -

Kaidan iba a decir algo, pero Janice se le adelantó:

- Lavinia estaba al tanto, pero me temo que nuestra "asari" esta un poco indispuesta... ¿entiendes?, así que decidió que para compensar, mandaría a nuestros "mejores elementos" para el trabajo. Quizá después... si tienes tiempo, podemos hacer un "trabajo" para ti también... - dijo ella en el tono mas sensual que el hombre le había oído jamás.

La extraterrestre reprimió un gesto y solo meneo la cabeza:

- Keelah... ese tipo es cada vez mas depravado... - murmuró en voz baja y agregó - De acuerdo. Tercer piso oficina trescientos tres. Dejen sus armas y efectos personales en las cajas de seguridad a su derecha - Ella los dirigió hacia una estantería donde había cajas de seguridad reforzadas. Sin duda no les gustaban las sorpresas.

Ambos asintieron e hicieron una seña a su compañero, quien se acercó. Dejaron sus cosas en la sala y pasaron. Una vez que en el interior del edificio, y mientras estaban subiendo por el ascensor al tercer piso, Kaidan preguntó a Zaeed:

- ¿Como sabías que nos dejarían pasar? -

- Lavinia es un contacto mío del puerto de Nos Astra en Illium. Tiene un negocio prospero, en el cual con cierta regularidad me contrata para hacer "cobros difíciles" -

- ¿Y cual es su giro? -

- Servicios de acompañamiento profesionales, especializados en compañías "exóticas". Por lo menos así esta registrado ante la ley, pero todos los que la conocen saben, que el de Lavinia es uno de los prostíbulos legales mas lucrativos de Illium. Y es un hecho que de algunos años para acá. Rankar Haalaka se ha vuelto muy afecto a las fiestas de sexo intergrupal e interespecies -

Janice no dijo nada. Alenko trató de imaginárselo y su actitud conservadora protesto desde lo más profundo de su ser. No imaginó al demudado y aparentemente "poca cosa" Rankar, que había conocido hacía ocho años, como un ser depravado dispuesto a dejarse llevar por los placeres mas carnales.

Salieron del elevador y caminaron por varios pasillos, mientras la concurrencia de las pocas oficinas presentes los veía maniobrar, hasta llegar a la bodega trescientos tres, en un pasillo lateral del edificio. Al presentarse los hombres se pusieron a ambos lados de la entrada, mientras que la robot permaneció al frente. La puerta se abrió casi inmediatamente. Un salariano cuya piel era de color casi anaranjado, asomó la cabeza de lado a lado. Al ver al viejo mercenario, trató de cerrar intempestivamente, pero el pie de la robot bloqueo la entrada. Un empellón a la puerta y el grupo oyó un cuerpo desplomarse contra el suelo.

Un par de segundos después ya estaban todos dentro. Alenko vio a Rankar tumbado en el piso, agarrándose la cabeza. Zaeed se acercó a él y hablándole al oído, con una mueca de malsana satisfacción de oreja a oreja, le dijo sarcásticamente:

- Hola Rankar... ¡¿A qué no esperabas verme por aquí? -


Club nocturno Afterlife
Plataforma 258
Omega

Aria T´Lok había esperado ya bastante. Desde hacía más de una hora había dado la orden de mandar una avanzada para verificar el extraño suceso que los sensores de la estación espacial habían registrado. Hacía aproximadamente casi cincuenta y cinco de ellos, las comunicaciones se habían interrumpido con las naves de búsqueda, y tres minutos después los aparatos y comunicaciones electrónicas empezaron a volverse locos en un mar de señales contradictorias y confusas, lo que indicaba que quien quiera que estuviera allí afuera estaba jugando con ellos.

Se había retirado de su lugar habitual en el club, a una de las oficinas internas donde varios de sus subordinados coordinaban los pocos flujos de información que no habían sido interrumpidos. Ante la amenaza inminente de una posible invasión (no sabía quien se podía atrever a traer tropas a Omega, pero quien quiera que lo intentara era a partes iguales un idiota, un loco... ¡o alguien con unas agallas gigantescas!. Ella ponderaba mucho esto ultimo). Había ordenado a sus lugartenientes mandar a traer a los lideres de las guarniciones mercenarias hacía por lo menos treinta minutos, y aquellos aún no llegaban.

La paciencia, una de las virtudes Asari por excelencia, empezaba a brillar por su ausencia.

Si el Concilio quería jugar rudo, entonces tendría que enseñarles una lección. ("¡Nadie viene a Omega a tratar de asustar a la Reina Pirata en su propia casa!"). Mientras tanto estaba coordinando sus esfuerzos con las bandas de mercenarios y traficantes que habían accedido a cooperar con ella. Había algunos otros necios que no estaban dispuestos a trabajar para prevenir un posible movimiento hostil. Y había algunos más que estaban esperando el preciso instante para convertirse en una piedra en el zapato de Aria. Ella tenía reservado un tratamiento especial para estos últimos.

Así, mientras los reportes llegaban y veía un mar de gente entrar y salir de su oficina privada, ponderaba acerca de lo que estaba allá afuera, que un grupo de fragatas y un crucero no habían podido neutralizar. Había mandado a sus mensajeros a contactar personalmente a los otros planetas de los Sistemas Terminus con los que tenían acuerdos comerciales, pero pasarían algunas horas antes de que cualquier flota de refuerzo pudiera llegar a través del relé de masa para ayudarlos. Y no estaba segura de la lealtad de muchos de ellos.

Y encima de todo estaba la información que había recibido hacía casi cinco minutos...

Estaba ponderando la naturaleza de eso, cuando entró uno de sus asistentes, un turiano:

- Aria: Jaroth, Garm y Tarak han llegado -

- Hazlos pasar de inmediato - ordeno, levantándose.

El otro salió y enseguida tres alienígenas entraron. Sus miradas recelosas hablaban de lo poco habituados que estaban a conversar entre ellos. Pero si Aria quería verlos, era poco prudente rechazar una invitación, independientemente de quien fueran los compañeros de cama.

Tarak, un batariano cuya mirada cansina y medio perdida ocultaba una inteligencia sobresaliente para alguien de su raza, y que era el líder de los Soles Azules en Omega, fue el primero en hablar:

- Aria... un placer verte. ¿A que debemos el honor? -

- No empieces con tus juegos batariano... - lo reprendió Garm, un Krogan musculoso, y de apariencia pétrea, de mas de dos metros de alto, el líder de La Manada Sangrienta de Omega - no vinimos aquí a hacer caravanas Aria, si lo que tienes que decir es importante entonces... -

La Asari le lanzó una mirada férrea, que detuvo en seco los múltiples corazones del Krogan, y lo redujo al silencio. Ninguno de ellos olvidaba que la reina de facto de Omega no era una persona a la cual tratar a la ligera.

- Esto llego de Interferometría de los telescopios vigías de mayor rango. ¡Observen! -

La Reina Pirata desplegó la información, contenida en su omniherramienta. Era un registro de video, borroso y poco claro. Pero en él se apreciaba lo que parecían ser los restos de un grupo de naves de combate. Alguien hizo un acercamiento a la toma, y los que observaban pudieron distinguir varias de las veinte fragatas que había mandado a verificar la situación. Estaban en mal estado y no se veía actividad en sus cercanías. Se aumento el enfoque hasta infinito, y apareció una silueta difusa que parecía acercarse poco a poco hacia la imagen. Esperó unos segundos y de pronto la figura adquirió nitidez.

Era una nave de combate, gigantesca, si el acercamiento del telescopio no mentía. Estada rodeada de un cantidad incontable de cazas de combate que enfrentaban al único crucero que había mandado, para apoyarlas. Este había acortado distancias hasta llegar a combate "a rango de cuchillo". Los cruceros que la regidora de Omega poseía eran considerables (oscilando entre los quinientos y setecientos metros, casi tan grandes como los dreadnoughts de las flotas Asari, Turiana o Terrestre, y consecuentemente, armados con lo mejor que el mercado negro puede ofrecer), pero según podía apreciar, ni siquiera esas bestias bélicas tenían esperanzas de enfrentar a un enemigo así y salir victoriosos.

Ante los ataques de aceleradores de masa del crucero, la otra nave había desplegado una especie de barrera de fuerza, que había aguantado los ataques como si hubieran sido meras pedradas contra un escudo de acero. Habían lanzado un contraataque enviando solo un par de sus cazas, que habían burlado los disparos de los sistemas GARDIAN y lanzado dos misiles anti-nave. Estos habían impactado en los costados del transporte, sin que la barrera de efecto de masa pudiera hacer algo para detenerlos. Como resultado, el crucero había cesado su movimiento y flotaba en el espacio a la deriva, sin rastro de actividad de cualquier índole.

Aria detuvo la grabación en ese instante. Jaroth, el salariano líder de los mercenarios del Grupo Eclipse, y el único de los alienigenas que no había hablado, levantó la voz:

- No es una novedad para mí. ¿Pero que ha pasado con las otras naves? -

- Han venido de regreso y están en órbita, esperando cualquier movimiento de los hostiles. Hasta el momento no se han decidido a acercarse - Le costó un trabajo bien disimulado a la Reina Pirata pronunciar esas palabras. Pero si lo que el enemigo planeaba era una invasión (y según su proceder era muy probable), era mejor que sus improbables "aliados", lo supieran de inmediato.

- Interesante - comento el salariano con voz chillona - las capacidades de ese dreadnought exceden las de cualquier nave de las razas conocidas. Ni siquiera la "Ascensión del Destino" de las Asari se le compara... -

- ¡Lo sabía!. ¡Esos cobardes del Concilio jamás se atreverían a atacarnos, no después de lo de Edén Prime! - vociferó Garm, dejando ver la bravata típica de los Krogan.

- ¡Conviene que los aceleradores y sistemas GARDIAN de la estación estén armados y listos para disparar a la menor provocación! - comento Jaroth

- Lo están... - aclaró Aria con la misma voz fría que había conservado durante el encuentro - Pero no va a ser suficiente -

- Entonces va siendo hora de que nos digas para que nos mandaste llamar, Aria - contraataco Tarak, el batariano, con voz rayana en el desdén.

Aria no se inmuto. Por dentro estaba maldiciendo al "insolente cuatro ojos", pero después de lo que había visto, no estaba en posición de prescindir de cualquier ayuda:

- Todos ustedes al igual que yo, están empacando lo que pueden de sus materiales de trabajo y suministros de bienestar, tratando de reducir sus posibles perdidas. Y todos sabemos cuan grandes pueden ser, si ellos... - señaló figurativamente hacia afuera - …se deciden a invadirnos. No podemos pelear por la órbita de la estación, salvedad de mantenerlos alejados con disparos de nuestros aceleradores de masa. Pero hay algo que podemos hacer... -

Los tres alienigenas se miraron entre sí. Obviamente ya había pasado por sus cabezas ese pensamiento. Garm fue el primero en hablar:

- ¡Si esos miserables intentan una invasión van a pagarlo muy caro! -

- Ganar esta batalla va a requerir mas que un Krogan envalentonado, ¡pero si lo que se necesitan son soldados, Los Soles Azules están dispuestos!- continuo Tarak

- Eclipse tiene los medios y la tecnología para hacer eso y más -

- Ninguno de ustedes tiene cerebro suficiente sin embargo... - terminó Aria, con tono de sorna - Esto llegó de la plataforma dieciséis. ¡Observen de nuevo! -

La mujer lanzó una nueva proyección. En ella, el desembarco de un grupo de personas había quedado registrado. Dos hombres y una mujer, bajaron de una nave similar a los cazas que habían acabado con el crucero de Aria. Dos de ellos traían pertrechos extraños. Uno de los hombres portaba un traje similar a una armadura corporal, mas gruesa y poderosa en apariencia, que las armaduras de infantería de cualquier milicia. A su vez parecía un cruza entre aquellas, y un robot de vigilancia. El segundo hombre venía pertrechado con armas de la mejor calidad, pero era tecnología estándar, conocida por cualquier ciudadano de Omega. La mujer, sin embargo, traía una armadura corporal mas esbelta, y varios dispositivos pegados a ella, que no eran fácilmente reconocibles.

Los jefes mercenarios no perdían detalle de lo que veían. Cuando la proyección termino, Jaroth fue el primero en levantar la palabra.

- Eso concuerda con datos que obtuvimos hace poco, antes de que las comunicaciones cayeran. Nuestros radares detectaron la silueta de un caza, similar a los del primer video... - dijo, mostrando imágenes de ladar y otros instrumentos. La imagen de uno de los veritechs escoltando al dreadnought desconocido, mostrándose en paralelo a la silueta y una imagen borrosa del mismo vehículo:

- No hemos querido enfrentarlo, hasta saber de que se trataba y conocer mas de sus capacidades. Mis ingenieros coinciden en que es la fuente del bloqueo de comunicaciones -

- Eso concuerda también con otra información... - El batariano mostró una escena de batalla, donde los tres recién llegados disponían de una patrulla de los Soles Azules, junto con el vehículo que los acompañaba:

- Son realmente son peligrosos. Extrapolando la apariencia del tipo de tecnología que usan, con lo que hemos visto, podemos estar seguros de que vienen de la nave -

- Yo también tengo algo que mostrar - dijo Garm y batalló con su omniherramienta por algún tiempo, lo que le ganó miradas de reproche de los otros. Pero cuando la imagen que el Krogan quería mostrar se proyectó, inclusive Aria le prestó atención:

- Esto llegó a mis manos hace diez minutos, cuando sus mensajeros... - señaló a Aria - ...me encontraron -

En esa proyección, que salía de la herramienta del líder de la Manada Sangrienta, se mostraba a los tres recién llegados, acompañados por un cuarto hombre, que Tarak reconoció como Zaeed Massani (cuidándose bien de decirlo en voz alta). Estaban entrando en el distrito de Messer, en la plataforma nueve. La imagen mostraba como un guardia era sobornado, para que los dejara pasar.

Aria reprimió un gesto de ira. "¿Como se atrevían estos mequetrefes a esconder de ella información a todas luces importante?". Estuvo a punto de ceder a su impulso y restregar sus cuerpos contra el suelo, hasta que ya no quedaran facciones corporales distinguibles, pero se contuvo. No era el tiempo de recriminaciones, y además... si salían bien librados de esta, podría usar esas acciones como excusa para ajustarles las cuentas.

La regente de facto de Omega se levantó:

- Después de todo no son tan inútiles como parecen... - esbozo una sonrisa maligna - Si esos tres vienen de la nave, es obvio que lo que sea que estén buscando está aquí. ¡Hora de ir de cacería! - se levanto y acercándose a su armario, tomó una escopeta de él.

Los tres jefes mercenarios la miraron con una palpable sonrisa de alivio pintada en el rostro...


Edificio de Saluva Interestelar,
Distrito Messer, Plataforma Nueve
Omega

Cuando Rankar Haalaka despertó, Alenko y sus compañeros ya se habían acomodado en el pequeño pero confortable departamento. El salariano, atado como estaba con una cuerda de aspecto fuerte, probablemente traída por Zaeed, observo al viejo mercenario acercarse a él, deleitándose con un plato de comida en las manos:

- Zaeed, viejo amigo... ¡que t-tal!, ¿a... a q-qué debo el honor de tu visita? - dijo el traficante de información, sin poder evitar el nerviosismo, mientras lo miraba engullir un plato de una carne extraña, que parecía rojiza y muy suave a la vista, junto con lo que parecía una cerveza oscura.

- Mira toda esta comida y bebida... - dijo el mercenario, masticando un gran bocado, con la boca casi llena, en un despliegue de mal gusto y bajeza, que al prisionero le pareció sumamente vulgar - ...muebles caros, aparatos caros y hasta porno personalizado, no las estupideces que ofrecen en la Extranet... - el resentimiento en la voz del viejo no dejaba lugar a dudas:

- El negocio deja muy bien, ¿verdad Rankar?, ¡especialmente cuando "traicionar a tu socio" es el nombre del juego! - lanzó el plato hacia una de las estanterías, haciéndose añicos, e increpándolo con voz potente - ¡Vaya escándalo que se oye!, lástima para ti que el recubrimiento de tu cuarto sea a prueba de sonido. Nadie podrá oír tus gritos de dolor, ¡sapo miserable! - golpeo el pecho de su prisionero con su bota, proyectándolo hacia atrás, mientras reía a sin contemplaciones. El extraterrestre grito aterrado.

- No vayas a matarlo viejo. Yo también tengo cuentas que ajustar con él - oyó la voz de Alenko desde atrás.

- ¡¿Y tu que puedes tener en contra de este pobre diablo? - preguntó el otro y dio un trago largo de la bebida que aún tenía en la mano. El aludido emitió un quejido sordo que parecía mas un gimoteo.

- ¡Es responsable de la muerte de cinco buenos soldados de la Alianza!. ¡Yo podía haber sido uno de ellos, de no haber sido por mi suerte!... - Kaidan alzo la voz desde atrás, dejando salir un resentimiento que pocas personas sabían que tenía. No estaba muy de acuerdo con el trato que el mercenario le estaba dando a su ex-compañero, pero dentro de sí le alegraba ver al causante de la desgracia de sus amigos sufriendo:

- Me recuerdas, ¿verdad Rankar?. No fue hace tanto tiempo... ¡Solo hace ocho malditos años!. Recuerdas al comandante Dietler y a los otros que traicionaste, ¡¿verdad miserable? - Empezó a caminar hacia él. De pronto se detuvo. En algún momento del camino se perdió, y ahora ya no se reconocía a si mismo.

- ¡Basta señores!... entiendo su postura con respecto a nuestro invitado, pero es mejor que me dejen hablar con él primero - llegó la tranquila voz de Janice desde atrás de ellos.

Kaidan volteo a verla, sentada en una silla en la pared posterior del cuarto, mientras tecleaba varias cosas a gran velocidad en las múltiples terminales que el "chalet" de su prisionero tenía. La chica revisaba "mentalmente" las conexiones informáticas del hacker. A pesar de su incrementado poder de computo, cortesía de los traidores Haydonitas, la Extranet era un bocado excesivamente grande para ella. Recopilar, digerir y clasificar toda esa información podría tardarle años, pero era una fuente de datos sumamente valiosa, que no podía dejar pasar.

- ¡Zaeed!, ¡no dejes que me mate por favor!, ¡no quería hacerlo!... - lloró el amarrado desde su lugar en la silla -... ¡Vido Santiago vino a buscarme! -

- Vido... - murmuró el mercenario, acercándose amenazadoramente a él, su voz contraída en un rumor que parecía mas un gruñido sordo y animal - ¿Vido te pago para traicionarme? -

- ¡Él!... él me dijo... que podría darme mas créditos de los que había visto en toda mi vida. Yo no sabía que la cosa iba en contra tuya... ¡y cuando mencionó tu nombre me negué!, y él... - el salariano hablaba sin parar. Su vida dependía literalmente de ello.

- ¡Espera un minuto!, es la segunda vez que oigo el nombre de Vido Santiago en relación contigo, viejo... ¿que tienes tu que ver con él? - se entrometió Kaidan.

- ¡Eso no es de tu puta incumbencia niño! - el mercenario reaccionó violentamente encarandolo. Kaidan podía ver la furia incontenible en el rostro deforme y distorsionado del otro. El prisionero cerró sus ojos de anfibio, tratando de esconder el terror que a cada segundo se iba a apoderando más y más de él.

- ¡Dije que ya basta! - Janice se incorporó y se dirigió hacia ambos, separandolos con fuerza. Iban a protestar, pero ella los dejo atrás y se acercó al prisionero.

- Señor Haalaka. Mi nombre es Janice Em. Usted es un traficante de información bastante famoso aquí en Omega, según tengo entendido. Sucede que me interesan sus servicios - se acercó y levantó al extraterrestre caído, ante la mirada de desprecio de los dos hombres.

- Puedo conseguirle lo que sea... ¡lo que sea, con tal de que me libre de estos dos sicópatas! - el tipo casi se aferro a ella. La desesperación presente en sus ojos.

- Hagamos un trato señor Haalaka. Usted me consigue unas cartas de navegación espacial informáticas, actualizadas hasta el día de hoy, en treinta minutos o menos... Y yo haré lo que esté en mi poder para librarle de ambos - señaló a sus compañeros - Mi oferta expira en diez segundos, nueve, ocho, siete... -

- Esta bien, ¡esta bien!. Solo no me deje con ellos... -

Unos minutos después, el salariano había sido desatado y estaba frente a sus computadoras y sistemas táctiles. Zaeed estaba que echaba chispas y Kaidan no estaba menos molesto, pero Janice sabía que la prioridad era conseguir la información, así que pudo contener sus ansias. Rankar había dicho que tenía que conectarse directamente al flujo de la Extranet, debido a un bloqueo de comunicaciones que estaba teniendo efecto en Omega. Janice sabía de lo que estaba hablando (ella misma había ordenado a los gemelos Valverde hacerlo tan pronto hubieran desembarcado).

Mientras el tipo se conectaba directamente, quedando en una especie de trance, y conectando un cable blindado de comunicación directamente de la base de su espina dorsal a su maquina, Janice hizo lo mismo, lo que suscitó una mirada de asombro y sospecha de Alenko. El joven iba a protestar, pero la mujer robot lo detuvo:

- No ponga esa cara Teniente. Al igual que usted, tengo algunos secretos que no me es dado revelar. Sin embargo, y si salimos con bien de aquí, responderé sus preguntas - la mujer ya no dijo nada, y se sumió en el mismo trance que el salariano, probablemente para vigilarlo e impedir que fuera a lanzar una alerta mientras navegaba.

Eso no aplacaba las sospechas del joven. Tan suspicaz se había vuelto al pelear contra los Geth, que en su mente se había venido formando una idea. Una que se le antojaba inconcebible. Sin embargo, con sus actuales compañeros de viaje nunca podía estar seguro. Iba a despertarla, pero la mano de Zaeed posándose sobre él llamó su atención. Volteo por encima de su hombro, viendo al mercenario menear la cabeza en señal de desaprobación. A su vez este dio la vuelta e hizo una seña para que lo siguiera.

Sin mediar palabra, el viejo sirvió un plato de verduras y carne, similar a aquel cuyo contenido ahora decoraba una de las paredes, y trajo un par de cervezas, depositandolas en una ancha mesa, que dominaba el cuarto. Ambos se sentaron:

- Deja que la "pollita" haga su trabajo. No hay muchas como ella en este negocio, ¿sabes? - dijo el caza-recompensas, empezando a engullir la comida. Los modales no eran su fuerte, pero Alenko entendía su situación. Abrió la cerveza y dio un trago.

- Tienes una historia con ese miserable según parece... hagamos un trato. Una historia de guerra por otra. Si me dices cual es tu relación con el salariano, te diré que tiene que ver Vido Santiago conmigo - ofreció Zaeed de sopetón. Kaidan no esperaba que de pronto el matón a sueldo empezara a sincerarse, pero decidió no tentar a su suerte.

Tomó un trago de la cerveza y saboreando el regusto acre de la bebida, empezó:

- Fue hace ocho años. Como muchos otros del proyecto de Aclimatación y Templanza Biótica, yo había ingresado a la Alianza, para servir. Hacía unos tres años de eso, cuando el Alto Mando se acercó a mi para encomendarme una misión -

Recordó algunos detalles más, que no le mencionó al viejo. Era una situación altamente irregular, de pronto haber sido lanzado a acompañar a un grupo de operaciones especiales, a territorio eminentemente hostil como lo era Omega.

- ¿En que consistía? - pregunto el otro. El joven había tomado el cebo y activado la trampa. No le gustaba hablar de eso, pero ahora no era posible escapar.

- Me integré a un grupo de operaciones especiales, que trabajaba aquí en la estación. El objetivo era sustraer información de la organización mercenaria Los Soles Azules, que se habían involucrado en robos de materiales clasificados de la Alianza, Por lo menos esa había sido la explicación que se me había dado antes de partir... -

- Si eso, suena como algo que Vido y los otros harían... - el mercenario meneo la cabeza y se llevó una cucharada pletórica a la boca.

- ¿Conoces bien a Vido Santiago? - pregunto el Centinela, reasumiendo su postura inquisitiva.

- Termina tu historia y lo sabrás... - comentó el viejo, apresurando el bocado.

- El Comandante Dietler y su grupo necesitaban un especialista técnico, para reemplazar a uno de sus elementos, que había muerto en combate en la ultima misión. Mi entrenamiento de Centinela me hacía especialmente apto para el puesto, así que un día después partí a reunirme con mi nuevo equipo -

Kaidan recordó la cara de malicia de la subteniente Ramírez, uno de sus compañeros, cuando llego a recogerlo al puerto de desembarco. Lo estudió de arriba a abajo y comentó con su superior, el Capitán Shinohara, que no creía que tuviera lo necesario para trabajar con ellos. Trató de no prestar atención a ese comentario, pero casi enseguida Omega lo puso a prueba. El maloliente y podrido lugar que habían acondicionado como casa de seguridad estaba maltrecho y sucio, había poco o nada en cuestión de mobiliario y era de alguna manera peligroso para vivir, rodeado como estaba de indolentes alienigenas y humanos que no querían someterse a las decisiones de la Alianza o el Concilio. Todo un lugar para quedarse.

Cuando mencionó eso en voz alta, el capitán solo murmuró algo como: "Existen basureros peores en la Tierra. Ya te acostumbraras", antes de cerrar la boca completamente y retirarse a sus propios asuntos...

- Considerando que la inteligencia que teníamos acerca de los Soles Azules era poca, y no muy confiable, se decidió que pasaríamos como un grupo de mercenarios independientes establecídos en la estación espacial. Se contrato a un hacker, con poco tiempo de haber comenzado como independiente en ese entonces, pero muy calificado. Nada más y nada menos que nuestro conocido mutuo Rankar. Era el encargado de borrar cualquier pista de nuestro pasado e introducir nuestros falsos registros en la Extranet... -

- Como en los viejos manuales de la Alianza... - dijo el viejo reprimiendo una sonrisa. Alenko hizo caso omiso.

- Cuando llegué ya estaban aclimatados. Empece mi adiestramiento con ellos y al cabo de dos meses ya estábamos trabajando encubiertos. Siete meses después de mi llegada, un representante de los Soles Azules, un Mayor Cathka, batariano, de los hombres mas cercanos al circulo principal de Vido Santiago, nos indujo a la organización -

- Y luego le siguió una revisión de antecedentes de lo más fregadamente exhaustivo, ¿no es así?... -

- Sí. Aunque no tanto como el Comandante Dietler lo esperaba... - Kaidan pudo jurar que oyó al mercenario maldecir por lo bajo - Fue cuando estuvimos adentro, que empezó la verdadera labor... -

- Ganar acceso a los sistemas computacionales de la "compañía" y localizar la información... -

- Así es... Rankar trabajó para nosotros como analista, y yo solía encargarme de las operaciones de campo. Como me imagino que sabrá, había sido parte durante un tiempo, del Grupo de Operaciones Especiales salariano, pero por motivos de baja deshonrosa... o por lo menos así nos lo hizo saber, abandonó el servicio. Para su fortuna es suficientemente bueno... o hizo un trato suficientemente ventajoso, como para que sus ex-compañeros no vinieran a buscarlo a Omega -

- ¡Es toda una rata!. Pero es malditamente bueno, no puedo negarlo. Siempre me conseguía buenos contratos... - mencionó el otro y dio un largo trago a la bebida a su lado. El plato frente a él había quedado vacío. Al joven no le extrañó.

- A los seis meses de empezada la misión, tuvimos una oportunidad - continuo el soldado, recordando, como si fueran disparos en la oscuridad, fragmentos de una conversación que había tenido justo el día anterior a la misión:

- "... si alguno de nosotros queda vivo, tiene que llevar a Arcturus lo que vamos a conseguir. A como de lugar..." -

- "...¡mi pellejo está en la linea de fuego tanto como el de ustedes!, ¡creo que merezco saber aunque sea un poco, porque su jefe fue a sacarme en persona de Czarnobóg!..." -

- "...Haalaka informa que las contra-medidas están en posición..."

- "...tienes una misión que cumplir y espero que lo hagas como el soldado de la Alianza que eres. ¿Quedo claro?..." -

Obligó a su conciencia a regresar a la mesa, en la cual el viejo Zaeed ya no estaba sentado. Quizá había perdido la noción del tiempo, o algo había pasado, pero su cuerpo se puso en tensión inmediatamente. Volteo hacia ambos lados, buscando una respuesta, y la encontró en forma del mercenario trayendo otro par de cervezas para ambos.

- Necesitas refrescar tu garganta hijo. Y yo voy a aprovechar para tomarme otra a tu salud - dijo señalando la bebida oscura junto a él.

- Nomas no nos vayas a meter en problemas por tus hábitos alcohólicos - masculló el joven. Tomó otro trago de la nueva bebida y continuo:

- Ese día todo se fue al garete... La misión empezó bien, pero a partir de la extracción las cosas se complicaron -

Recordó otra vez. Podía mencionar los detalles como si hubiera sido ayer. Veía a Ramírez sometiendo a uno de los guardias (con quién en particular habían tomado unos tragos juntos, en un bar de mala muerte, lo que no impidió que ella le rebanara el cuello sin consideraciones), mientras el aplicaba una dosis de fuerza biotica al cráneo de otro.

No había muchos custodios en las instalaciones. Gran cantidad de ellos había salido a reforzar a las guarniciones de los distintos barrios de Omega y el perímetro de la base, en respuesta a los ataques que los hombres de Aria T´Lok habían mandado contra ellos, mientras que los mandamases habían salido a conferenciar con la mismísima Aria.

La estratagema del Comandante Dietler de crear una rencilla entre la gente de la Reina Pirata y los mercenarios, había funcionado a la perfección.

Todo iba bien. Habían ganado su acceso, merced de la derivación informática que él había hecho. Después había enlazado remotamente a Rankar, para que minara y destruyera la base de datos. El salariano había batallado, puesto que el sistema estaba preparado para repeler una posible invasión con una inteligencia virtual bastante molesta, pero que fue neutralizada. Hubo algo que llamó su atención sin embargo, y fue que se filtró una breve señal que Alenko no logró identificar:

- "Quizá fue algún truco de la I.V., pero Rankar se encargó de silenciarla rápidamente" -

Dejó en paz el asunto y en diez minutos estaban haciendo mutis, saliendo por la parte superior del edificio, merced de las botas magnéticas e impulsores de sus trajes...

- Al llegar a nuestro punto de reunión, nos dimos cuenta de que ni el Comandante Dietler, ni Rankar habían aparecido. El protocolo dictaba no esperar, pero O´Shea y Ramírez convencieron a Shinohara de hacerlo. No pasó mucho tiempo antes de que nos diéramos cuenta de que había sido un error. Las cámaras de seguridad captaron una partida de búsqueda y destrucción en las inmediaciones del refugio. Venía al mando de ella un batariano, de nombre Tarak, con el cual apenas si habíamos cruzado cuatro palabras en el transcurso de nuestra estadía. No había pasado ni media hora del incidente y los Soles Azules ya nos estaban dando caza -

- ¿Vido mando a perseguirlos, olvidándose de Aria? - preguntó el mercenario, sin soltar la cerveza en su mano.

- No. Parece que Tarak fue el de la iniciativa. Previendo una posible trampa, el extraterrestre había ordenado a una de las patrullas que aún estaban cerca de la base, que regresaran a investigar. Cuando encontraron los cuerpos y ningún rastro de nuestra presencia, no tardaron en sospechar... -

- Eso no explica tu interés por Vido... -

- A eso voy. Logramos escapar de ahí, a costa del sacrificio de Shinohara. Ramírez y los otros tuvieron que sacarme casi a rastras, por una salida de emergencia. El método de extracción iba a ser una nave de descarga de materias primas, pilotada por varios soldados encubiertos, que había llegado a Omega días atrás. Nos esperaba en el puerto numero dieciséis. Pero la gente de Tarak había bloqueado las rutas y la única opción para llegar era atravesar por las entrañas del distrito Melika...-

El mercenario soltó un silbido. El distrito Melika era uno de los barrios mas bravos de toda la estación espacial. Algunos de los matones mas sanguinarios de la galaxia provenían de ahí. El Centinela vio la cara del mercenario y no pudo menos que asentir:

- A medio camino del puerto, recibimos una transmisión de Vido Santiago. Nos invitaba a entregarnos, para evadir un destino peor de la muerte. Ante la negativa de Vorobiov, nos mostró... -

- Al Comandante Dietler, encadenado al suelo de un cubículo, donde había varios varrens famélicos, forcejeando para librarse de sus ataduras... Yo lo vi- terminó una voz que llegó detrás de ellos. Pertenecía a Rankar, que no hacía mas que mirar al suelo de forma intermitente. Janice no estaba con él.

Ambos, mercenario y Centinela se levantaron, observándolo fijamente:

- ¿Donde está la "pollita"? - pregunto el viejo, sin dejar que el muchacho continuara.

- Está atrás, revisando la información. ¡Tengo que hablar con ustedes! - comentó el salariano.

- ¿Y que nos vas a decir que no sepamos ya?, ¿que lamentas que las cosas se hayan presentado de esa forma?, ¿que tu no tuviste la culpa de lo que pasó con Dietler? - Kaidan encaró al extraterrestre, una rabia bullente dentro de sí animándolo a comportarse de maneras que quizá lamentaría.

- ¡Eso es cierto!... ¡lo que pasó no fue culpa mía! - insistió el hacker, su mirada pasando certeramente de la incertidumbre al miedo.

- ¡Han pasado ocho años Rankar!, ¡ocho años en los que por orden del Alto Mando he tenido que callarme lo que sucedió aquí, y en los que ninguno de ellos se ha dignado tratar de averiguar lo que pasó!. Ahora voy a averiguar la verdad y a confirmar lo que ya sospechaba, ¡maldito cobarde! - el pelinegro insistió, alzando los puños. Zaeed lo detuvo casi automáticamente:

- ¡¿Pero que diablos sucedió entonces? - preguntó haciendo que el muchacho volteara a verlo, pero la respuesta llegó de Rankar.

- Vido los insto una segunda vez a entregarse. Puedo jurar que vi la idea cruzar por los ojos de Ramirez y O´Shea, pero Vorobiov se rehusó... entonces los "collares-trampa" que contenían a los varren fueron desactivados y... -

Ninguno de los dos dijo nada. El caza-recompensas podía hacerse una idea de lo que había seguido después. Sonrió amargamente:

- Una cuenta más que tengo que ajustarle a ese malparido... - murmuró, sin que los demás le prestaran atención.

- ¡Después de eso, oímos un mensaje que se transmitió en los altavoces de Omega! - continuó Alenko - En el, Aria y Vido ofrecían a la población una cuantiosa cantidad de créditos para traernos, vivos o muertos... - la calma en el joven soldado empezó a desvanecerse - ...se desató una cacería. Vorobiov murió primero, enfrentando el solo a una horda de alienigenas y ganando tiempo para nosotros. ¡O´Shea pereció cuando uno de esos miserables acertó a su mochila, atravesando la barrera cinética y perforando la cubierta de uno de sus explosivos!... al menos no sufrió -

Kaidan se acercó al salariano, con clara intención hostil. El caza-recompensas iba a detenerlo, pero descubrió de pronto, que no le tenía mucha simpatía por el momento al alienígena.

- Y cuando llegamos cerca del punto de extracción... ¡nos lo encontramos! - el joven alzó un dedo acusador, que parecía hecho de fuego, hacia el traficante de información - No había reparado en lo extraño de las circunstancias de su aparición, pero de pronto caí en la cuenta de la señal extraña que había notado cuando se infiltró en la base de datos. ¡No era la inteligencia virtual, lanzando un mensaje de alerta!. ¡No podía haberlo sido! - su mirada se estaba trastocando peligrosamente e hizo al mercenario se puso en guardia:

- ¡Eras tú quien nos había delatado! - dijo lanzando un golpe que conecto sólidamente con la mandíbula del extraterrestre y lo mando al suelo, con un quejido inconfundible de dolor.

- ¡No era mi intención!, ¡tienes que creerme!- la voz llorona del salariano se levantó - ¡No lo hice a propósito!, mis ordenes decían que tenía que mandar esa señal - el miedo en sus ojos era patente. Kaidan se sintió envalentonado:

- ¿Ordenes?, ¿cuales ordenes?, ¿de que hablas? -

- El Comandante... - la voz de Haalaka se estaba quebrando.

- ¡No me mientas infeliz!. ¡Me vas a decir a hora mismo quien te dio esas ordenes, o no dejaré ningún hueso sano en ese cuerpo de sapo! - grito el joven, desplegando su aura biotica. Rankar tragó saliva.

- ¡Es en serio, no es ninguna mentira, si me dejas...! - la mirada de desesperación terminó con los últimos resquicios de paciencia del Centinela.

- ¡Dímelo ya, maldito sapo! - perdió la paciencia y lanzó un golpe que no conectó. Se detuvo a escasos centímetros, merced del grito desesperado del salariano:

- ¡Fue el Comandante en serio! - dijo invocando su omniherramienta, en lo que el centinela consideró un gesto hostil.

- ¡Desgraciado! - un puño azul impacto las visceras del salariano, quien a duras penas aguantó el golpe. Se dobló sobre sus piernas, cuan largo era, y terminó en el suelo, de rodillas. Kaidan lo tomó del cuello y empezó a estrujarlo. Con su biotica aumentando considerablemente su fuerza, podía romper fácilmente el cuello de su víctima...

- ¡COBARDE MISERABLE!. ¡NO TIENES REPARO EN MENTIR PARA SALVAR TU VIDA! -

Janice salió de no se donde, cayendo como un rayo sobre él. Apretó las manos del humano, empleando a fondo toda su fuerza para separarlas del cuello del extraterrestre, a quien parecía que se le iban a salir los ojos de las cuencas. Zaeed llegó también y le ayudo a la chica a someter al agresor. Los tres forcejearon unos segundos, hasta que lograron poner a Kaidan boca abajo, contra el suelo.

- No puedo permitir que haga eso Teniente - dijo la chica, soltandolo, cuando el otro yase había calmado - Esta criatura y yo hemos llegado a un acuerdo de protección -

- ¡Es un traidor miserable!, ¡debe pagar! - el soldado de la Alianza vociferó, levantándose para encararla.

- No es digno de confianza. Además yo tampoco le creo lo que acaba de decir. Lo mataría yo mismo en este instante si de mi dependiera - comento Zaeed sin agitarse demasiado, lo que solo hablaba de lo mucho que estaba acostumbrado a la violencia.

- No... es mentira - entre jadeos entrecortados, lenta y dolorosamente, el hacker tecleo algunas instrucciones. En una de las paredes, un proyector holografico se desplegó, con una grabación desplegándose en él:

La figura de un hombre caucásico, de cabello corto y facciones duras, pero semblante sereno, llenó el espacio de la habitación. Tanto al joven Centinela, como al viejo mercenario quedaron perplejos, al tiempo que la imagen del pupilo destacado que Zaeed había entrenado, y el jefe confiable que Alenko había conocido, aparecía frente a ellos.

La grabación era sucinta, pero muy esclarecedora. Durante tres minutos y medio el joven soldado de la Alianza contempló, como todas las especulaciones que había elucubrado durante ocho largos años, toda la montaña de investigación acerca de la misión que había llevado a cabo, todas las esperanzas que había albergado acerca de que todo hubiera sido un malentendido, se derrumbaban. Cuando la grabación terminó no pudo mas que dejarse caer en una silla, absorto en lo que acababa de escuchar. Pero fue Zaeed Massani quien comentó primero:

- La Alianza quería a Vido Santiago fuera del camino. Por eso mandaron a Dietler. Porque solo él o yo podíamos hacerle frente... -

- ¿Usted lo conoció? -

- Fue parte de mi grupo de operaciones especiales mientras pertenecí a la Alianza. Antes de que fundaran el N7, mucho tiempo atrás. Larga historia... -

- Lo que el comandante no quería... - continuo Haalaka, haciendo que todo el mundo volteara a verlo - ...era que su equipo fuera sacrificado junto con él. Conocía bien las capacidades de los Soles Azules, y urdió un plan para infiltrarse a la base de los mercenarios y escapar con valiosa información, mientras el llevaba a cabo la tarea encomendada por el Alto Mando. Cuido de no comentar a sus subordinados el plan completo -

- El crearía una distracción para hacer que los Soles Azules y Vido se enemistaran con Aria, y contando con lo bien que conocía al malparido, trataría de asesinarlo mientras duraba la confusión - comento Zaeed, sentándose también. Alenko lo miraba con los ojos desorbitados.

- ¿Pero porque ordeno lanzar la señal? - fue todo lo que Kaidan atinó a preguntar en ese instante.

- Porque sabía que si sus compañeros sospechaban de algo, tratarían de rescatarlo. Su intención era obligarlos a volver a la nave y dejarlo allí. Yo habría hecho lo mismo, puesto que es mas fácil evadirse de Omega en solitario, que llevando todo un grupo - aclaró Massani.

- Pero las cosas salieron mal, y el resultado fue lo que usted ya sabe, Teniente - terminó Janice, acercándose hacia la mesa - Señor Massani: Nuestro trato ha sido cumplido cabalmente. Pero no puedo dejar que mate a este salariano: Sus habilidades y conocimiento de sistemas informáticos, pueden servir a la Fuerza Expedicionaria, y en reciprocidad lo protegeremos. Como compensación, quédese con esto... - Janice depositó los dos diamantes rojos que le había mostrado previamente, sobre la mesa.

- Agregue dos mas de esos... y puedo dejarle vivo - lanzó una mirada de malicia al salariano, que solo atinó a estremecerse de miedo. Janice puso dos mas de las piedras, produciéndolas de uno de sus bolsillos. Los ojos del mercenario no daban crédito a lo que veía:

- ¡Ja!, algún día tendrá que explicarme como es que tiene la sangre tan helada, muchacha - comentó, mientras tomaba el botín codiciosamente.

- Quizá algún día... - comento ella y enseguida se dirigió a Alenko - ¿Se encuentra bien Teniente? -

Kaidan se despabiló. Su mente era un hervideo de pensamientos, pero tendría mucho tiempo cuando regresaran al "Arcángel", para digerir lo que acababa de escuchar:

- Sí. Mejor vamonos ya. ¿Entonces el nos acompañará? -

- Sí... tan solo hay que llamar a nuestra extracción y … - empezó a decir, pero la radio cortó el aire de tajo:

- [¡Alerta!, ¡Este es el Capitan Dante!, ¡estoy bajo fuego enemigo!. ¡Un grupo masivo de hostiles trato de sorprenderme, y ahora se dirigen hacia su posición!. ¡Tiempo estimado de llegada: Cinco minutos!. ¡Evacuen de inmediato!] -

Los tres soldados se miraron entre sí. Sin mediar palabra, Janice se echó al hombro al salariano, como si estuviera cargando un bulto, que protestó bastante pero no se resistió.

Massani y Kaidan abrieron la puerta y corrieron al salón principal, tirando y apartando a los poco incautos que se interpusieron en su camino.

Lo único que atinó a pasar por la mente del Centinela de la Alianza, mientras dejaban el ascensor de lado y subían por las escaleras hacia la azotea, era que su vida se había complicado de una manera brutal desde que conoció a las gentes de la Fuerza Expedicionaria. Si las cosas seguían así...

No iba a tardar en estar realmente muerto.


N.A: La escena de Kaidan y su relación con Dietler y el grupo de operaciones especiales da para más. Tuve que reescribirla varias veces, pero todo el material que redacté va a servir para una historia "compañera" de esta. Les avisaré cuando la tenga publicada.

Siguiente: Ultima parte del intermedio, y la última pieza del rompecabezas que va aproducir unas consecuencias inesperadas para todos en la historia.

¡Hasta la próxima!.