Bueno niñas llegó el final sic sé que he tardado un poco pero no he tenido demasiado tiempo y creo que la palabrita merecia pensar un poco.

Espero que os guste. Besitos para todas.


Despedida

Ahora y para siempre

Cinco horas

En cinco horas su mundo, su rutina, todo lo que conoce, o casi todo, va a cambiar considerablemente.

Es extraño, saber que no volverá a pasear por los inmensos corredores, ni a ver caer la nieve desde la torre del reloj, ni a dormirse en clase de Bins, ni a planear una buena broma encerrados en el cuarto de baño, ni… buff. Tantas cosas…

Lo peor, no estará todos los días junto a ellos, al menos no junto a todos ellos, porque bueno de James es difícil separarse una vez que le conoces, además que sería difícil no verle viviendo en su casa.

Cuatro horas cuarenta y cinco.

El baúl a medio hacer descansa en mitad de la habitación, tiene que ser cosa de magia pero le parece más pequeño que cuando comenzaron el curso, la mitad de las cosas no caben y se amontonan sobre la cama, podría dejar alguno de los libros, pero siente que necesita llevarse todo lo que pueda, todo lo que le recuerde su estancia allí para que cuando pase el tiempo no termine pensando que fue un sueño.

Cuatro horas treinta.

Se sienta en el suelo, junto a la ventana. Es uno de sus sitios favoritos de la habitación, donde siente la suave brisa del verano que ya se acerca, desde ahí puede abarcarlo todo con la mirada, al fondo la puerta, oscura, vieja como el propio castillo y en una esquina los nombres de los cuatro. Anoche los grabaron con magia para que todos puedan recordar que los merodeadores estuvieron allí, no es que los profesores pudiesen olvidarlo en breve,se dice sonriente, pero las futuras generaciones deberían saber que estaban en una habitación importante, donde se fraguaron muchas de las bromas que se convertirían en leyenda, seguro.

A un lado los escritorios y al otro las camas, con sus doseles rojos como el vino y el escudo dorado de su casa.

Además ese es su sitio favorito de la habitación por una razón más y puede que la más importante de todas. Allí fue donde se besaron por primera vez.

No fue un roce de labios de esos tontos que dan las chicas, no, fue un beso de verdad, con lengua, saliva y dientes, con sentimientos que te vuelven del revés y te dejan la piel erizada, que te ponen el corazón a cien por hora y lo único que escuchas es el latido de la sangre.

Incluso teniendo los ojos cerrados como ahora puede sentirle aunque no pueda verle, su piel le reconoce, el aire se llena de su aroma, a bosque, a tinta, a pergaminos y libros viejos. Podría distinguir ese olor entre millones de olores. El olor a Remus.

Quedan cuatro horas cuando se sienta a su lado.

- Porque te conozco, pero podría llegar a parecer que estás pensando, o peor, que estás triste por dejar el colegio.

Sirius sonríe sin abrir los ojos e inclinando la cabeza se apoya en el hombro huesudo de Remus.

- Capullo…

Se quedan callados durante un rato, deleitándose en la cercanía de sus cuerpos, en los sentimientos que flotan en el aire pero que son demasiado abrumadores como para transformarlos en palabras.

- ¿Sabes? creo que todos nos sentimos así, la sala común está llena de alumnos de séptimo, a cada cual más triste y desanimado.

- Deberíamos hacer una fiesta. Emborracharnos y que nos castigaran y…

Remus le empujó sonriendo

- No seas tonto Canuto, ya no pueden castigarnos.

- Ya…

Se abrazó a él con tanta fuerza que Remus dejó escapar un quejido

- Canuto, me asfixias…

- Te voy a echar tanto de menos…

- No pienses que te vas a librar de mí tan fácilmente.

- Pero no será lo mismo, no estaremos juntos todo el tiempo como ahora, no podremos dormir juntos.

- ¿Así que es eso lo que te preocupa?

- Ya sabes que no gilipollas, pero…

- ¿Pero qué?

- Que estaremos separados, y encontrarás a alguien que le gusten los libros tanto como a ti – su voz empezó a ser un murmullo – y yo claro, le odiaré y me dejarás y te preguntarás como pudiste estar con alguien como yo, y…

- … Y dejarás de decir tonterías.

Remus le estrechó entre sus brazos

- ¿Realmente piensas que eso puede pasar? No seas tonto, Canuto… Sirius… mírame.

Cuando esos ojos azules y brillantes se posaron en él lo único que pudo hacer fue suspirar sonriente.

- Sirius te quiero, y no creo que haya nada que pueda cambiar eso. Será difícil, estoy seguro, pero si ponemos de nuestra parte no creo que tengamos grandes problemas. Además ¿no eres tú el que siempre dice que no hay nada que los merodeadores no podamos conseguir? pues aplícate el cuento – le sonrió – y deja de ponerme esa cara que pareces una Hufflepuff llorona.

Con un movimiento de varita Remus consiguió meter todo lo que había sobre la cama ordenadamente dentro del baúl de Sirius.

- Listo.

Tres horas cuarenta y cinco.

Sirius se levanta de un salto y tira del brazo de Remus para alzarle.

- Si alguna vez le cuentas a alguien esto lo negaré y te cruciaré ese culo de licántropo que tienes pero… no te haces idea de cuanto voy a echar de menos todo esto.

Remus le mira sonriente y le acaricia la cara mientras retira un mechón de pelo rebelde que le cubre los ojos.

- Lo sé Canuto.

Se abraza a él y suspira, es duro para todos enfrentarse al incierto fututo y dejar la seguridad del colegio pero más para ellos dos, un paria social y un príncipe desheredado.

Pero antes de que todo se vuelva demasiado serio y tengan que lanzarse a la vida real pueden seguir siendo dos adolescentes durante un rato, así que sonríe de medio lado y le murmura al oído.

- Aún quedan más de tres horas para marcharnos y espero que me expliques con más detenimiento que era eso que dijiste de mi culo.

Remus nota la sonrisa en su cuello y las vibraciones de su risa en su propio cuerpo. Sirius sella la puerta con un leve giro de muñeca y le dice al oído con esa voz profunda que Remus sabe que le domina más que la luna.

- No es demasiado tiempo para todo lo que estoy pensando, pero te aseguro Lunático que vamos a darle a esta habitación la despedida que se merece.

Remus sonríe e intenta contestar algo coherente pero Sirius le está besando y ya no hay nada en el mundo que le importe más que responder a ese beso. Ya habrá tiempo para pensar después…