Capítulo 10

Supervivencia parte dos

Fue la mejor idea que había tenido en toda mi vida, en el momento que metí una pierna bajo los cobertores, un débil pero agradable calor comenzó a cubrir mi cuerpo, 15 minutos después y la combinación de los cobertores y calentones tenían caliente mi cuerpo, me relaje completamente y los parpados comenzaron a pesarme en el momento en que escuche suspirar a Edward.

-Buenas noches Edward.

-Buenas noches Bella.

El frio se había ido, sentía una calidez desbordante sobre toda la espalda pero aun así la soñolencia se estaba yendo de mi cuerpo, estaba tan tiesa que mi cuerpo exigía esterarse para poder sentir mis extremidades, intente levantarme pero un fuerte brazo en mi cintura me lo impedía, lo primero que sentí fue miedo, pero después de un segundo de conmoción recordé todo el día anterior y que compartía la cama con Edward, después de eso pude relajarme sobre el pecho de Edward, aunque no lo parecía tenia músculos fuertes, lo supe cuando intente zafarme otra vez y obtuve el mismo resultado de nuevo con la diferencia de que esta vez subió una pierna sobre mi cintura, lo que provoco que sintiera una extraña dureza en la parte baja de mi espalda, cuando intuí que era me levante de un salto de la cama pero este movimiento tan brusco termino despertando a Edward.

-Buenos días.

No podía mirarlo a la cara de la vergüenza que tenía y de seguro mi rostro era de 10 tonos distintos de rojo, para evitar su mirada comencé apagar los calentones.

-¿Sucede algo?

-No ocurre nada.

-¿Segu…

De pronto se quedó callado y no tuve otra opción más que girarme para verlo tratar de cubrirse cuando se dio cuenta de su problema mañanero, como si sintiera que lo observaba vi el rubor subir a su rostro y no pude contener la carcajada que se me salió.

-Lo siento, la verdad no sé qué decir.

-No pasa nada, iré hacer el desayuno.

En cuanto abrí el refrigerador escucho una puerta abrirse para después escuchar agua correr que supuse era la de la bañera.

Después de terminar de poner la mesa y tener servido el desayuno que consistía en tocino, y panqueques me dirigí al baño y toque.

-Edward el desayuno está listo.

-En un momento salgo.

Aproveche para tomar mi taza de café y salir al porche para ver cómo había dejado la lluvia el camino, pero lo que encontré fue granizo por todos lados, la puerta se abrió y Edward se colocó a mi lado y yo le ofrecí la taza que tenía con café que el tomo gustoso.

-¿Cuándo ocurrió esto?

-No sé, supongo que en algún momento de la noche mientras dormíamos comenzó a granizar.

-Pero igual, ¿Vamos a regresar no?

- En el mejor de los casos el granizo se derretirá a medio día y podremos irnos.

-¿Y en el peor de los casos?

-Si comienza a nevar será muy peligroso bajar o subir de la montaña, incluso para el auto de Emmett, pero no hay que preocuparnos, vamos a desayunar y después de eso llamaremos a mi padre para que nos diga si es seguro o no bajar.

-Está bien.

El desayuno transcurrió en silencio, en cuando terminamos de levantar la mesa me dirigí a la habitación por el teléfono satelital y contactar a mi padre que por suerte contesto al primer timbrazo.

-Hola pap…

-Estamos yendo por ustedes, viene una nevada esta tarde al pueblo, pero no tarda a llegar hacia ustedes y si eso pasa no podrán bajar hasta mañana en la tarde.

De seguro mi rostro estaba algo desencajado porque Edward me pregunto que tenía, le hice una señal para que me esperara un segundo, me dirigí al cuarto de mis padres seguidos de un Edward preocupado, y prendí la pantalla que maneja las cámaras de seguridad que puso mi papa cuando era niña para controlar que no me fuera de cabeza por un acantilado o me internara en el bosque sola, rápidamente encontré el punto que me interesaba y solté un suspiro de resignación.

-Lo siento papá, no pueden venir, acabo de revisar la cámara que tienes en el rio y está desbordado, y logro ver que se formó una capa de hielo sobre el camino, no pueden rodear el rio a tiempo y es peligroso.

El silencio en la otra línea era sepulcral, podía imaginarme a Charlie acariciando su bigote mientras pensaba a toda velocidad.

-Está bien Bella, el jeep de Emmett es fuerte, llegaremos.

-No Charlie, es muy peligroso y lo sabes, tienes que confiar en mí, he visto como controlas estas situaciones, ¿recuerdas la navidad pasada? Ocurrió lo mismo y no pasó nada, sé que hacer. Si suben y les ocurre algo, si te ocurre algo… no podría vivir con eso.

-Lo se campanas, pero estábamos tu madre y yo junto contigo.

-No te preocupes, Edward está aquí, lo manejaremos.

-De acuerdo, comienza los preparativos como siempre lo hacemos, estaré ahí mañana aunque tenga que subir el risco con los dientes.

-De acuerdo papá.

Colgué y le comente rápidamente la situación a mi compañero de encierro, y le di el teléfono para que llamara a su familia, mientras que el hacía eso me dirigí a la cocina y revise las provisiones que teníamos en la alacena, ya que la comida que nos había dado mi mama ya se había acabado, hice una nota mental para saber que traer de la alacena que se encontraba en el almacén que estaba en el cobertizo. En eso salió Edward que lucía algo mareado.

-¿Sucede algo?

-No es nada, solo tuve que tranquilizar a mamá y Alice que no dejaban de llorar, y eso es algo muy agotador. ¿Qué vamos hacer?

Solté una risa de lo agobiado que se miraba en este momento.

-No es gracioso.

-Lo sé, pero luces muy asustado, estaremos bien, ya he pasado incontablemente por esto.

-Pero estaba tu padre aquí.

-Sí, y yo soy la hija del sheriff, estoy entrenada para cualquier caso de emergencia, desde un secuestro hasta un tsunami, así que yo te protegeré, pero ahora tenemos que movilizarnos al cobertizo.

Despeas de todo mi monologo que hizo sonreír y destensarse a Edward, tomamos nuestros abrigos y salimos al porche.

-Ya estoy listo para la acción señora.

Sonreí mientras que le palmeaba la espalda.

-Haremos esto, primero iremos al cobertizo y tomaremos todas las provisiones que necesitamos, llenaremos de combustible el generador para que esté listo, tomaremos toda la madera que podamos y al final cerraremos toda la casa, como anoche.

-Suena como un buen plan para mí.

Tomamos valor y salimos al frio, rápidamente caminamos al cobertizo y comencé a quitar los candados de la puerta, ya adentro prendí el foco y fui directo al generador.

-Trae ese galón de gasolina, llenas el generador y después lo enciendes, yo iré sacando los calefactores que están guardados aquí.

Después de 10 minutos estaba listo el generados, yo había sacado 3 calefactores y dos cobertores grandes, un par de linternas y una caja de velas por si acaso fallaba el generados, cosa que nunca había pasado.

-Ya está listo, deja te ayudo con todo eso que traes.

-Gracias. Igual tenemos que regresar por la comida.

-Bien, regresemos por eso y por la leña.

Después de dejar todo lo que traíamos en la sala, salimos para juntar la leña que necesitábamos.

-Ya estamos llenos de leña, la llevare a la casa y después te acompaño por la comida Bella.

-Está bien.

Mientras que el hacía eso, volvió a entrar al cobertizo y camine directamente a los dos grandes muebles donde mi madre guardaba la comida de reserva para la tercera guerra mundial o la próxima hambruna o quien sabe para sobrevivir a la apocalipsis zombi. Estaba buscando la llave correcta cuando escuche a Edward llamarme, así que salía a ver que ocurría, lo vi agachado abajo del roble que estaba enfrente de la cabaña, cuando llegue a su lado mire sobre su hombro y había un pequeño conejo blanco temblando de frio, Edward lo tomo en sus manos y lo coloco entre él y su abrigo.

-Está muy frio-

-Llevémoslo al calor.

Nos apresuramos a entrar, busque una pequeña canasta, le coloque una frazada y metimos al conejo ahí, y lo colocamos cerca de la chimenea para que obtuviera calor.

-Dejémoslo aquí tenemos que apresurarnos, está bajando la temperatura, no tarda en comenzar a nevar y tenemos que tomar la comida y cerrar todo.

Corrimos al tejaban y por fin pude abrir el almacén, dejando a Edward con la boca abierta.

-¿Piensan alimentar a un ejército?

-Como ya viste a mi mama le gusta hacer mucha comida, tomare pasta, leche para nuestro amiguito, ¿Quieres más panqueques?

-Me parece bien, es una lástima hoy es domingo de pastel de carne en casa.

-Podemos hacer eso si quieres.

-No podemos hacer pastel de carne sin carne, y aquí hay pura comida en lata o bolsas selladas o empaques.

Rodé los ojos y tome un paquete de harina para la masa, algunas galletas y papas fritas como aperitivos, cerré con candado ese armario y me dirigí al armario de enseguida, al abrirlo me encontré con el congelados y el refrigerados, tome un paquete de carne, leche fresca, fresas, nutella y jugo, y me gire con una sonrisa de suficiencia.

-Estoy muy sorprendido la verdad, ¿Cómo le hacen para mantener en buen estado la comida?

-Están conectados a un pequeño generador que solo alimenta al refrigerador y el congelador, y una vez a la semana venimos a rellenarlo con combustible, y ver si falta algo, venimos muy seguidos, o vienen mis padres solos, o viene Charlie con sus amigos o solo para pescar, en ocasiones venimos Renne y yo a revisar y ya.

-Eso es muy conveniente.

-Así es, pero es hora de terminar.

Edward tomo la canasta que habíamos llenado de comida y comenzamos a cerrar el lugar, fui hasta la camioneta y coloque piedras enormes en las llantas por si acaso, ya dentro de la casa dejamos todo en la cocina y comenzamos a cerrar las ventanas y puertas, pusimos más leños y llame a papá para decirle que estábamos bien y listos para la nevada.

-Estoy orgulloso campanita, estoy en la casa de Carlisle, Esme y tu madre quieren hablar con ustedes.

Después de tranquilizar a mi madre durante 10 minutos, le pase a Edward el teléfono para que el hiciera lo mismo con sus mama. Después de colgar fuimos a revisar a nuestro amiguito que estaba dormido, pero pudimos ver que se estaba recuperando, Edward lo despertó y lo alimento con la leche tibia que trajimos y yo hacía pasta con carne para la comida de esa tarde.