El beso de la amistad -Harry&Luna

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-¿A dónde crees que van los muertos Luna? -le pregunta Harry sentándose junto a ella después de terminar la tumba de Dobby.

La brisa mueve los cabellos largos y rubios de la chica mientras esta le regala una dulce sonrisa.

-Me gusta la teoría de los muggles, sabes... ellos dicen que van al cielo, a un lugar mejor... -responde ella mirando el atardecer -, me gusta pensar eso... que mi madre sigue cuidándome desde arriba...

Harry la observa, y se pregunta por qué en los momentos de mayor tensión la busca a ella. Ha soltado unas pocas palabras cortantes con los demás, pero con ella siente que podría escucharla hablar durante toda la noche. Aquella voz suave, y esa forma de hablar tan sutil no dejan de sorprenderlo, de tranquilizar su temeroso palpitar.

Harry observa el atardecer junto a ella, y de repente siente como su mano se posa sobre la suya en la arena. Sus miradas se encuentran.

-No es tu culpa Harry...

El sonido de las olas es lo único que se escucha después de aquellas palabras, las olas... las olas tienen el mismo color que los ojos de Luna, aquellos que le brindan una serenidad más grande que el propio sonido del mar...

-Sé que seguramente estés asustado, pero quiero que sepas que creo en ti, sé que podrás hacerlo, sé que podrás derrotarlo, ¿me prometes que no te rendirás? -le pregunta suavemente.

Harry lleva una mano a la mejilla de la chica y la acaricia suavemente, sorprendiéndola.

¿Por qué cuando la mira siente su corazón palpitar acelerado? ¿Por qué le gustan sus labios, sus ojos, su cabello...? ¿Por qué siente una extraña emoción cada vez que la ve? Luna siempre ha estado allí, siempre ha confiado en él, nunca se ha alejado como los demás, nunca ha desconfiado... nunca...

Todas estas sensaciones lo hacen acercarse y depositar un dulce beso en sus labios, la chica se queda de piedra mientras Harry Potter se apodera de su boca.

¿Qué está haciendo? Piensa en Ginny... piensa en la guerra, en que pronto tendrá que marcharse, buscar los últimos horrocruxes que quedan...

Harry se separa de ella después de un instante, siente como Luna lo mira con aquellos ojos grandes, tan atónitos por lo que su amigo acaba de hacer...

No se atreve a mirarla directamente, sabe que lo que ha hecho está mal, por eso, se levanta bruscamente y da una excusa tonta para marcharse.

-Iré... iré a preguntar por la cena...

Luna se queda allí, atónita, lleva una mano a sus labios y los toca. Una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro.

Harry Potter le ha dado su primer beso. Y le ha gustado.

I

Los días pasan y Harry se sorprende de la actitud de Luna, su amiga actúa normal, sigue mirándolo y tratándolo de la misma forma que siempre, ¿es qué no está enojada por el beso que le dio días antes? El elegido está bastante confundido. Luna es realmente impredecible, ¿y si en realidad está ofendida y no lo demuestra? ¿o sí solo quiere olvidar lo que sucedió?

Harry se persigue con esas ideas, molesto, enojado sin saber por qué razón. Cree que debe dejarlo pasar, que es imposible pensar en sus relaciones ahora que tiene una guerra rozándole los talones, pero no ha podido evitar darse cuenta de que cada vez Luna está más metida en su corazón. Ahora escucha cada cosa delirante que dice, con sumo interés, como si fuera la cosa más maravillosa del mundo, o se la queda mirando más de lo que debería...

Harry quiere creer que no es amor, pero cuando se encuentra el mismo comentando algo de los nargles se da cuenta de que está acabado. Siente algo fuerte por su amiga rubia, y no es precisamente amistad...

-Traigo sabanas limpias -dice Luna tocando su puerta, antes de que pueda detenerla, la chica entra y lo ve en ropa interior -¡Lo siento! -exclama y se esconde detrás de la puerta.

Harry bastante ruborizado, se coloca los jeans con rapidez tropezándose con sus propios pies. El golpe inesperado hace que Luna se asome y vea a Harry frotándose la cabeza en el piso.

-¡Harry! ¿Estás bien? -le pregunta arrodillándose junto a él, los cabellos larguísimos de Luna le hacen cosquillas en el rostro. El chico suelta una risa, y la bruja le sonríe.

Luna se ata el cabello y luego lo ayuda a levantarse del suelo.

-¿Te lastimaste? -dice suavemente apoyando delicadamente su mano en la cabeza de su amigo.

-Estoy bien -murmura él sintiéndose anonado por el dulce contacto.

-¿Mañana se marchan? -pregunta ella con cierto aire de tristeza.

Harry asiente y Luna deja caer su mano para luego colocar las sabanas limpias en la cama. El mago la ayuda mirándola de vez en cuando, intentando descifrar sus expresiones, su comportamiento...

-Los extrañaré -confiesa la chica nostálgica -, si les pasa algo yo... -suspira y niega con la cabeza -, no tengo que pensar así, por los nargles, debo... debo pensar en positivo... lo siento.

-Estaremos bien, lo prometo -le dice Harry y aquellas palabras logran tranquilizar un poco el corazón de la bruja.

La chica comienza a acomodar las almohadas queriéndolas dejar perfectas para su amigo.

-Luna... -musita él sentándose en la cama, decidido a hablar del tema a pesar de los nervios que siente.

-¿Hmm?

-¿No estás enfadada? -suelta al fin. Los ojos grandes y claros de la bruja se posan en él, curiosos.

-¿Por qué debería estarlo? -pregunta sentándose junto a él.

-Bueno... te he besado -dice con una sonrisa indecisa, clavando su mirada en el suelo.

Hay un profundo silencio, casi infinito para Harry, donde Luna lo observa pero él es incapaz de devolverle la mirada.

-¿Crees que haberlo hecho estuvo mal? -le pregunta sorprendiéndolo.

-¿Qué? No-no lo sé... yo...

-Es la primera vez que me dan un beso de amistad, por eso te lo agradezco Harry, no creí que me consideraras de esa forma, asique... gracias. Me ha gustado mucho.

La expresión de Harry es de puro desconcierto.

-¿Eh?

Hermione entra a la habitación de repente anunciando que ya está la cena servida.

Harry se lleva la carne a la boca aun atónito. ¿Un beso de amistad? ¿De dónde ha sacado eso?

En la mesa todos hablan animadamente, Ron cuenta unos chistes, haciendo a todos reír, en especial a Luna que parece estar encantada. Pero Harry está en otro mundo, en el mundo de Luna, intentando comprenderlo, analizarlo, ¿cómo es que ha podido llegar a esa conclusión?

Y al día siguiente, el trío se marcha, dejando la casa de Bill y Fleur atrás. Y a pesar de todos los inconvenientes que sufren, Harry no puede sacarse de la cabeza aquello del beso de la amistad. La quiere, la extraña, desea decirle que está equivocada, que su beso fue más que eso... que ha comenzado a sentir algo tan fuerte que apenas puede dejar de pensar en ella.

Por eso cuando Luna lo ayuda aquel día de la batalla de Hogwarts, no puede evitar preguntárselo.

-Luna... ¿quién te ha contado sobre el beso de la amistad? -le pregunta mientras caminan por los pasillos, buscando al fantasma de la hija de Rowena Ravenclaw.

-Ron -contesta con una sonrisa -, cuando me besaste estaba muy sorprendida, pero él nos vio, entonces se acercó y me explicó todo. Realmente es un buen chico, si no fuera por él seguramente ahora estaría muy confundida.

Harry se queda con la boca abierta. ¿Ron le había mentido de esa forma? ¡¿Ron los había visto?! Ahora lo entiende todo, por eso su mejor amigo había estado algo distante desde aquel día... Harry no sabía que pensar, que creer, por un lado entendía a Ron, seguramente había estado furioso por haber engañado a su hermana, pero por otro lado... había engañado a su amiga, a Luna, se había aprovechado de su inocencia...

-¿Harry? -susurra ella notando su preocupación -¿Sucede algo?

El chico niega con la cabeza, sabiendo que ya habrá tiempo para explicaciones.

La guerra termina. Harry por fin se siente libre, sabe que desde ahora las cosas se tornaran más fáciles, que podrá... podrá aclarar todo.

Por eso, cuando entra al Gran Comedor, busca a Ginny y le confiesa de sus recientes sentimientos. La pelirroja no se lo toma muy bien, hasta le propina una bofetada delante de todos, pero Harry aun así se siente feliz.

La lluvia comienza a escucharse, una tormenta se ha originado sobre Hogwarts, el golpeteo de las gotas se escucha insistente sobre el castillo, y Harry camina, camina hacia afuera, en busca de su chica.

La ve. Es la única que está en el Patio de Baldosas dejándose mojar por la estruendosa lluvia. Luna baila debajo de la lluvia, con una sonrisa de oreja a oreja, en un baile extraño, incoherente, pero que para los ojos del elegido es el baile más bonito que ha visto en su vida. El baile de la victoria.

Se acerca, y Luna le sonríe al encontrarse con él, lo toma de las manos y lo obliga a girar y a girar, como si fueran niños. A Harry le gusta esa sensación, sentir su radiante felicidad, ver sus ojos brillantes, notar que el miedo ha desaparecido de su rostro, sentir la alegría de que todo ha terminado.

El mago la obliga a detenerse, y la toma de las mejillas mientras la lluvia cae sobre ellos. La mira profundamente con aquellos ojos verdes brillantes, perdiéndose en el gris de los de ella.

La sonrisa de Luna se borra de a poco al sentir su corazón acelerado otra vez, tan extraño... como aquella noche en la playa...

-¿Qué clases de besos conoces? -susurra el pegado a ella, mirándola desde cerca, sintiendo ese perfume natural a flores...

-Besos... besos de amistad... -contesta torpemente -, besos... besos de esos que se dan las personas que se aman...

Los ojos de Harry viajan hasta sus labios, los acaricia con las yemas de sus dedos. Se siente tan suave, tan mojado... Luna cierra los ojos inconscientemente y el chico se acerca sin pensarlo.

Su boca atrapa la suya en un beso suave, en ese beso que Harry ha estado esperando por tanto tiempo. Después de un tiempo se separa un poco de ella y apoya su frente contra la suya.

Luna abre un poco los ojos y lo mira.

-El beso que te di en la playa fue un beso de esos que se dan las personas que se aman... -le confiesa en un murmullo, sorprendiéndola -, y los de ahora también Luna...

Vuelve a acercarse y esta vez toma sus labios con más intensidad, deseando que ella se dé cuenta de lo que lo hace sentir. Amor... hambre... desesperación.

La ama, la ama de mil formas, ama su alegría al bailar, ama cuando arruga la nariz al concentrarse, ama cuando habla de los nargles, ama cuando tiene sueño y se duerme en cualquier parte...

Y poco a poco, Luna le devuelve el beso entre suspiros, llevando sus manos a su camisa mojada, aferrándose a ella con fuerza, permitiéndose hacer lo que por tanto tiempo había anhelado sin darse cuenta... ella también lo ama, lo ha amado desde el primer momento que le sonrío, desde el primer momento en que se convirtió en su amigo...

Amor. Sí... es la única respuesta de por qué su corazón se siente acelerado cada vez que lo ve.

Y Harry la abraza, baila con ella bajo la lluvia, riendo, porque ambos saben que este será un nuevo comienzo. Una nueva etapa de su vida, una que compartirán juntos hasta el final.