¡Hola a todos! Una vez más...

He aquí el capítulo final, ¿a qué no se lo esperaban eh? Como dijo mi buena amiga: Sofi-chan. Luego el epílogo.

¡Espero no decepcionarlos! Y gracias a todos los que me han dejado reviews.

¡Seguiré contando con ellos!

¡LOS REVIEWS SON GRATIS, PUEDEN DEJARME UNO!

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El Esposo Perfecto

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Capítulo 8: Aquí estoy, amor...

2 Años Después.

Suspiró cansada dejándose caer con fuerza en el asiento trasero de la larga camioneta, miró a los lados las cámaras, los televisores y los micrófonos; recordó cuando llegó a Europa sola y sin trabajo, alquiló una pequeña habitación en Gran Bretaña y ahí vivió por un tiempo hasta mudarse a Irlanda.

Con su excelente referencia de New York, trató de encontrar trabajo pero nada de lo que ofrecían le apetecía, de pronto surgió un nuevo amor por las entrevistas y decidió arriesgarse al reporte de los deportes. Gracias al canal donde ejercía el trabajo se enteró de muchas cosas, como que Inuyasha no se había casado quedando de nuevo como uno de los solteros más deseables, del mundo.

El fuerte frenó de la camioneta la sacó de sus pensamientos, el regordete de la cámara la miró algo intranquilo.

- Kagome, no vayas a cometer una estúpidez de nuevo. Recuerda que si ésto no sale bien, perderemos nuestros trabajos. - suspiró cansado mientras ella reía.

- ¡Debiste haber visto tu cara cuándo le pregunté a Adam Sandler, si se había tirado al director de la película! - siguió riendo - ¡Y él respondió! - imitando su voz - Lo siento pequeña pero entre bananas y manzanas prefiero las cerezas -

El camarógrafo alzó una ceja levemente molesto.

- Si claro Kagome, eres graciosa. ¡Ahora a trabajar! - casi le escupe la cara.

- No te enojes, amargado - susurró.

- ¿Qué dijiste? -

- ¡Nada! - se zafó de su mirada agria mientras caminaban a la entrada del lugar.

La gente estallaba en gritos y fanfarrias, los chocaban a diario mientras pequeñas maldiciones salían de la boca de ambos. Estaban empezando a molestarse de la muchedumbre pero había algo, mucho más importante que el ruido.

- Oye Bob - le susurró Kagome a un lado - ¿A quién entrevistaremos? - una tonta risita surcó sus labios.

- ¿Eres tonta o te haces? - sus ojos destallaban mucha irritación. - ¡Te dije una hora antes que entrevistaríamos al corredor de autos! -

Los ojos se le abrieron de par en par esperando algo peor, pero habían muchos corredores en el mundo; de seguro no era el mismo que ella pensaba.

- Si esa parte la sé, pero no me has dicho el nombre del corredor -

Bob se volteó con furia y la cara roja, pero poco a poco sus facciones se fueron suavizando, inmediatamente bajó la cabeza y alzó la cámara pero al parecer ésa tenía una falla.

Supo que algo no andaba bien, su camarógrafo siempre la reprendía por su mala memoria para los nombres, algo en su interior le pedía a gritos que voltease pero estaba tan sumida en sus propios pensamientos, que nunca esperó a que ese "algo" la sorprendería llamándola.

- Kagome - susurró con la voz ronca por la sorpresa.

Ella se tapó la boca con gracia mientras volteaba algo sonrojada.

- ¡Sesshomaru! Cuánto tiempo - lo abrazó con fuerza.

- Lo mismo digo. ¿Eres reportera? -

- Para el canal de deportes - sonrió feliz.

- Me alegro mucho saber que te ha ido bien, ¿irás a mi boda? -

- No lo creo Sesshomaru. - bajó la cabeza dolida - Después de la muerte de mi madre, no he estado muy bien. -

¡Mentira! Sólo no lo quería ver a él, a ése del que se enamoró y jugó con ella.

- Inuyasha estará feliz de tenerte ahí con nosotros -

¡Y bingo! Justo en el blanco.

- Es la persona que menos quiero ver. - se cruzó de brazos mirando a un lado.

- No se casó, ¿lo sabes? -

- Si. ¿Pero de qué me sirve eso ahora? Quise decirle que lo amaba, pero él ya estaba decidido a comprometerse con Sango. - hizo una mueca con la boca de desagrado - Me lastimó demasiado, igual que Kouga -

- No compares Kagome, tal vez mi hermano es terco, necio y bruto. Pero te quiere. -

- ¿Por qué me dices todo ésto? - entrecerró la mirada.

- Porque será a él a quien entrevistarás. - su voz se notaba fría.

- ¿Y qué? Si he de verlo bien, ¡no moriré por eso! - se dio la vuelta - No moriré - susurró inaudiblemente.

- Eres estúpida - la miró con cierta molestia, ella giró el cuerpo sorprendida - Mejor habla con él, pregúntale que sucedió después de la boda. No saques conclusiones apresuradas de una mierda que podría terminar siendo tu perdición. -

- Sesshomaru -

- Adiós Kagome, y espero que ésta vez hagan lo correcto - con un ademán se despidió desapareciendo entre el enorme pasillo.

- ¡Ya está! - Bob enfocó su camára de nuevo pero sin encontrar a Taisho - ¿Se fue? - suspiró resignado - Ni modo, vamos - se preocupó un poco por el estado callado de Kagome, pero sin darle importancia la tomó del brazo y se la llevó de ahí.

La gran multitud ovasionaba a Inuyasha, le sangraba el corazón y el alma de solo recordar sus besos, sus abrazos, su dorada mirada. Lo amaba más que a ella misma, ¿debía averiguar sobre el después, o lo dejaría así? ¡Maldición! No podía, tenía que hablar con él.

Se alejó de Bob por unos minutos, recorrió a paso lento la enorme pista de carreras mientras miraba a todos lados, la larga cabellera negra se vamboleó a lo lejos con gracia, el traje de corredor blanco con rayas azules y plateadas se le pegaba al cuerpo, notándolo más deseable que muchas de las veces en las que lo vio. Respiró profundamente calmando sus nervios, alzó la mano y con un impulso de seguridad le gritó.

- ¡Inuyasha! -

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Él volteó intrigado, al ver ese cabello chocolate con esas facciones femeninas y esos ojos con pequeñas lágrimas, la respiración se le agitó mostrando una sorpresa más grande que sus nervios.

- ¿Kagome? - anonadado la vio fijamente, sintió el tiempo pararse y el viento revolotear sobre ellos.

- ¡Gana esta carrera! - sonrió extasiada - ¡Y hazlo por mí! - se dio la vuelta corriendo donde el camarógrafo.

Inuyasha sonrió satisfecho, mostrando una felicidad que hace mucho no compartía consigo mismo. Se tronó los dedos y moviendo su cuello a los lados se ajustó la chaqueta blanca, montó el Ferrary azul eléctrico y deslizando la llave por la cerradura la giró, haciendo rugir el motor.

- ¿Lo conoces? - preguntó Bob mirándola de reojo.

- Un viejo amigo - canturreó.

Se dio inicio a la carrera mientras se escuchaba el bullicio de la gente, Kagome se mordió la uña del dedo pulgar nerviosa, Bob la miraba de reojo severamente intrigado.

- ¡Vaya Tom! - habló el locutor desde la cabina de arriba - ¡Inuyasha se la esta jugando con el alma, nada más mira esos cambios de velocidades! -

- ¡Estas en lo cierto, Heath! - le respondió Tom - ¡Hace mucho que no lo veía correr de esa forma, al parecer tiene algo por lo que luchar esta tarde! -

Kagome sintió las mejillas arder, de alguna forma sentía que estaban hablando de ella y más que nerviosa, estaba feliz. Por primera vez veía a Inuyasha correr de esa manera, y todo gracias a ella.

- ¡Mira esa vuelta, se esta llevando a los demás pilotos por la borda! - aludió Heath emocionado.

- ¡Hasta su hermano Sesshomaru esta siendo dejado atrás, esta carrera es increíble por primera vez en 5 años, Inuyasha ha estado corriendo como un campeón! - siguió Tom.

- ¡Faltan solo 3 minutos para que se termine y ya la gente empieza a gritar su nombre! ¿Crees que por fin logre llevarse el premio? -

- ¡Claro que si, Heath, ha demostrado ser un ganador! -

Los 3 minutos restantes pasaron dejando a Inuyasha como el vencedor de la carrera, la multitud se paró emocionada gritando porras y armando un enorme bullicio. Kagome estaba shockeada, él había ganado la carrera y para ella, Bob la pellizcó por un brazo sacándola de su ensimismamiento.

- Te toca Kagome, ésta entrevista es nuestra - preparó la camára mientras la alzaba posando un ojo por el lente.

Kagome retuvo el aire por unos segundos cuando lo vio acercarse, estaba tan jodidamente atractivo y tenerlo tan encima de ella no la ayudaría en nada, sabía que las palabras se le trabarían y esa entrevista sería un desastre.

- Señor Taisho, hizo una muy buena carrera. El públicó lo ovacionó desde capo a fin, dígame ¿cómo se sintió? - él la miraba fijamente, Kagome tragó saliva.

- Me siento honrado de formar parte de éste equipo en la liga de carreras, obtener éste título sin duda que me hace un hombre muy afortunado - sonrió.

- ¿A quien le dedica éste triunfo? - sabía que esa no era la mejor pregunta, pero ¿qué más podía decir?

- A mis padres que en donde quiera que estén, espero que me vean. A mi hermano que hoy fue un digno contrincante. Y a...- vaciló antes de responder, respiró sonoramente - La mujer de mi corazón, la que aprendí a amar en tan poco tiempo pero que me enseñó lo bueno de la vida, y que aunque hayan tropiezos y no todo sea tan maravilloso como se pinta, siempre en ella encontraré esa paz que tanto he anhelado - sus dorados ojos la penetraron intensamente.

- Que hermoso señor Taisho, espero que sea muy feliz en su futuro. ¡Felicidades por el triunfo! - se volteó sumamente nerviosa y con las manos temblando - Éstas fueron las palabras de Inuyasha Taisho, nuevo ganador la liga de carreras, transmitiendo desde Irlanda vamos contigo...- pero antes de que terminara Inuyasha le cogió el micrófono y apartándolo a un lado, la acercó bruscamente a su cuerpo.

- Te amo Kagome -

Rozó sus labios con delicadeza pero ella se apartó un poco girando el rostro sumamente sonrojado.

- ¡Bob apaga la camára! -

- ¿Estas loca? ¡Esto si es una noticia! - burlándose de ella se apartó un poco para obtener una mejor imagen.

- ¡Bob qué apagues la maldita camára te dije, hazme caso porque voy a ir a patearte las bolas y juro que te dolerá más que...! - pero Inuyasha entre su desesperación la besó.

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Una estruendosa carcajada se escuchó desde la sala de la enorme mansión, había dejado solo a Inuyasha 5 minutos, y ya le había puesto mal el pañal al bebé.

- Te dije que no era así - volvió a reír, él la vio molesto con una mueca de enojo.

- ¡Pues no lo sabía, además nadie te mandó a que fueses a la absurda boda de ese mequetrefe cara de lobo sarnozo malholiente...! - cogió aire - ¡De Kouga! -

- ¡Te he dicho que no le digas así! Además fui por Ayame, recuerda que es mi compañera en el noticiero - entrecerró la mirada - ¡Deja los celos de macho herido que no te quedan! -

- ¿Macho herido? - se hizo el ofendido - ¡Y si, estoy celoso de que mi mujer se vaya sin mi! -

Kagome sonrió relajándose, pelear con Inuyasha se había vuelto una rutina muy divertida.

- Venga Inuyasha, sabes que te amo - lo abrazó melosamente - Tanto que me he comprado el conjunto rojo de encajes que te gustó. -

- ¿El de la tienda de Sango? - la miró de reojo.

- Si cariño, y como quiero que me lo quites con los dientes - ronroneó rozando los labios.

- Me estas provocando - le dio un pequeño beso.

- Y yo he esperado mucho -

Dejaron dormido al pequeño bebé de sus amigos, se dieron vuelta y entre besos y abrazos llegaron a la recámara. Habían pasado 3 años desde la carrera y 1 de haberse casado, estaban realmente felices y ya nada ni nadie podía interrumpir su amor.

- ¡Inuyasha, amigo! -

Bueno, tal vez sí, pero ese no era el mejor momento.

- ¡Miroku maldito insolente, espero que valga la pena lo que vienes a decirme porque sino, puedes olvidarte de tener mas descendencia. Idiota! - se paró de la cama poniéndose su boxer blanco mientras Kagome se tapaba la desnudez.

- He venido por Kohaku, pero no hay problema amigo - sonrió nervioso - Sigan con lo suyo -

- ¿No pudiste venir a buscarlo por la tarde? - gritó enojado - ¡Te voy a matar! - estiró los brazos provocando una huída de Miroku.

- ¡Inuyasha! - reprendió Kagome - Tengo algo que decirte - apretó las sábanas - ¡Estoy embarazada! -

Los ojos se le abrieron con sorpresa mostrando cierta alegría, pero al ver la expresión nerviosa de ella supo que algo no andaba bien.

- ¿Qué pasa, nena? - le sonrió sensualmente yendo hasta ella.

- Son 2 - una risilla tonta apareció en sus labios dejando a Inuyasha desmayado a mitad de camino. - ¡Inuyasha! -

Se bajó preocupada, pero más que preocupada estaba muy intranquila al tener que explicarle que en realidad, no eran 2.

Sino 3.