Emo Corner:
Omg tengo demasiadas ideas para este fic, el rollo: el desarrollo de las ideas, xD las pocas personas q leen diran: ¡Que pito toca Izayoi aqui! xD jajaja si, ella es mi personaje principal... de hecho a partir de este Cap voy a catalogar este fic como un Izayoi x Inu-no-Taisho... xD xq si se pillan la referencia de este fic dice "a veces una vida no basta para cumplir promesas hechas... y se tiene que reencarnar para cumplirlas" y si Inu no ta muerto, Kagome tampoco... y NADIE ta muerto xD entonces... es obvio... jajaja! yo y mis ideas locas u.u... pero es q me parece tan cortante en el anime q Taisho haya muerto así e Izayoi tambien ay nu poetitos... entonces... creemos nuestra propia historia... OJO xD YO NO RECIBO DINERO POR ESTO xD jajaja y bueno... les dejo con el cap 9 que acabo de terminar =( espero reviews por favor asi sea unos "..." o un "pudrete" pero alllgoooo xD jajaja chau!
Capítulo 9
Han pasado ya dos semanas en las que esa chica no ha despertado e Inuyasha no se ha despegado de ella –comentó Sango aburrida jugando con la cola de Kirara-.
Según lo que me comentó la señorita Kagome es un vivo retrato de la difunta madre de Inuyasha, debe de ser por eso –acotó Miroku-.
Pobre Inu, debe estar confundido, yo también lo estaría si encontrara a alguien idéntico a mi padre –dijo Shippou aflijido mientras agachaba la cabeza-.
Los tres que mantenían esa conversación estaban en los sembradíos de la aldea, ya que al pasar casi medio mes, no habían movido pie de ésta gracias a la insistencia de Inuyasha de esperar a que la chica con ropajes de sacerdotisa despertase.
Mientras en la cabaña, mientras Kaede le cambiaba los vendajes de la cabeza de la chica e Inuyasha estaba sentado apoyado en la pared simulándose dormido, Kagome miraba con inocente curiosidad una pequeña esfera de cristal que pendía de la empuñadura de la espada que cargaba la herida. A pesar de haber tratado de moverla cuando llevaron a su dueña a la cabaña, no pudo, siendo Inuyasha el único capaz de empuñarla y enfundarla, pero había causado un cambio en su sangre demoníaca al cual todos alarmó, pero sin embargo pudo levantarla y llevarla hasta allá, y curiosamente, al llegar, la espada lo había rechazado, poniéndose tan pesada como en un principio le parecía a Kagome, y cubriéndose de un campo eléctrico cargado de energía demoníaca.
Aquella esfera que veía con atención parecía ser el alma de aquella espada. En estos momentos era tan transparente que se podía ver hasta el otro lado, pero en cuanto alguna presencia extraña se acercaba se tornaba de un brillante rojo escarlata, como simulando la furia del alma encerrada allí sabiendo que el que intentaba poseerla no era su dueña.
Myoga hacía una semana había llegado y seguidamente desaparecido con el objetivo de buscar información acerca de aquella espada, pero no había regresado, o eso creía la chica, cuando sintió un golpe seco, el cual se había hecho el mismo Inuyasha con la mano abierta en el cuello. Le provocó risa ya que aquello sólo podía significar una cosa, y era que Myoga había regresado.
Maldita pulga, ¿averiguaste de donde proviene la condenada espada? –preguntó Inuyasha impaciente-.
Amo, pero ¿no se alegra que haya regresado? –dijo el anciano con lágrimas en los ojos-.
¡Habla! –dijo perdiendo los estribos provocando el pánico de la pulga-.
Myoga, ¿nos podrías decir que averiguaste? –dijo la chica con amabilidad mientras que pensaba que nunca había visto a Inuyasha tan irritable-.
Está bien, lo único que pude averiguar es que…
¿Una espada que tiene una esfera guindando en su empuñadura, de doble filo, y además desprende un aura demoniaca? Mmm… -se quedó pensando el anciano Totosai- se debe tratar de Jigoku-no-Mon.
¿Puerta del infierno?
Si, un muy representativo nombre si tomamos en cuenta que fue hecha con cientos de demonios agonizantes, es decir, que estaban vivos, esa espada la vi junto a su par Sora-no-Mon, cuando mi estúpido aprendiz vino a enseñarme sus obras maestras, y realmente lo eran, siempre y cuando no intentaras tocar sólo una a la vez. Una purificaba y la otra consumía, hasta el punto de destruir, el sabía eso y por eso siempre las cargaba a ambas.
Si una fue hecha con demonios la otra…
Con unos cuantos monjes y sacerdotisas que también estaban agonizantes, a contraste que estos se habían entregado para hacer la espada voluntariamente, y aparte sabían que no iban a durar demasiado porque ellos fueron los que mataron a todos los demonios que formaron a la otra espada. Creo que más tarde fue a buscar las armas el demonio para que las mandaron a hacer, y después de ahí no supe más de ellas, así que un desalmado no debió ser, y debieron tener una muy buena razón para crearlas.
¡Que horror!
Lo que no me explico es como una humana la puede tener, y peor aún como la puede empuñar siquiera. –dijo la pulga saltando hasta llegar a la cabeza de la anciana Kaede- es idéntica a mi señora Izayoi.
Puede ser que sea como mi hermana Kikyo y Kagome, ha pasado bastante tiempo cómo para que un alma reencarnase –dijo la anciana- aunque Kikyo reencarnó fue por rencor, un alma en paz normalmente no vuelve a aparecer en este mundo.
¡Feh! Me largo, están diciendo estupideces –se paró y salió de la cabaña sin esperar que nadie lo detuviese-.
Nee-sama… -susurró la chica en sueños a la vez que comenzaba a abrir lentamente los ojos dejando ver su color tan negro como la noche-.
¡Mi señora Izayoi ha despertado!
Mioga-sama no le digas así, ese no es su nombre.
Pero se parece.
¿Iza-yoi? –repitió la chica con una cara de confusión, a la vez que se sentaba- ¿Quiénes sois?
Yo soy Kagome, ella es Kaede-sama, y el es Myoga-sama –respondió la chica-.
¿Él? ¿la pulga tiene nombre?
Jaja, si –respondió Kagome mientras le resbalaba una gotita de sudor frío al ver la cara de molestia del anciano- ¿y cual es tu nombre?
¿Mi nombre? –e hizo gesto de estar recordando, pero repentinamente se llevó una mano a la cabeza y el rictus de su rostro cambió a uno de dolor- no recuerdo.
Mientras en la otra época, se encontraba un chico de negros cabellos e inusuales ojos azules claros en el templo en donde estaba el árbol sagrado, buscando por enésima vez en dos semanas una pista que le llevara en donde estaba la persona que más amaba, pero sin embargo siempre se le perdía llegando a ese punto.
Joven, ¿le puedo ayudar en algo? – preguntó la joven Naomi, madre de Kagome al chico que en ese momento estaba de espaldas a ella, causándole impresión cuando este volteó y dejo ver su rostro- lo siento, no me debes entender, debes ser extranjero.
Le entiendo perfectamente señora –dijo echando hacia detrás de su oreja un mechón de cabello, en un gesto despreocupado- estoy buscando a mi hermana.
¿La perdió por aquí? ¿cómo es? –preguntó preocupada-.
Es un poco más baja que yo, de cabellos negros largos y ojos azules, pero no claros como los míos.
Lo siento no la he visto – dijo después de hacer memoria, pero al dar la respuesta se arrepintió de alguna forma, el rostro tan despreocupado había desaparecido para darle paso a uno de profunda tristeza- quizás mi hijo o mi padre han visto a la muchacha, si me das un momento.
No lo creo, ella es muy buena ocultándose, supongo que iré a buscar por otro lado, muchas gracias –hizo una pequeña reverencia para luego darse media vuelta y comenzar a caminar hasta la salida del templo-.
¿Desde cuando está perdida?
Desde hace dos semanas –respondió volteando su rostro hacia Naomi- realmente, no se preocupe-.
Pero…
¡Yuki! ¿encontraste alguna pista? –dijo dificultosamente una mujer que recién había llegado corriendo hasta el lugar donde estaba el ojiazul, frente al árbol sagrado-.
La mujer, no podía pasar de los treinta años de edad, estaba vestida de forma ejecutiva: un suéter manga larga y de cuello de tortuga rojo, una falda negros que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, y unos zapatos de punta y tacón aguja igualmente negros. El cabello era largo hasta los hombros, cortado de forma recta con un flequillo que le tapaba una buena parte de su rostro en el lado izquierdo, rostro que estaba perfectamente equilibrado y con unos felinos ojos azules oscuro.
No madre, lo siento, ya le pregunte a los dueños de este templo y no saben nada de Ai –respondió-.
Pareciese como si la tierra se la hubiese tragado.
Ehm… disculpen. –intervino Naomi- ¿Qué edad tiene la chica a la que buscan? Si quizás la veo les puedo decir.
¡Sería muy bueno! Ella tiene 15 años, por favor si la encuentra llámeme –dijo mientras buscaba como loca algo en un bolso rojo que guindaba del brazo izquierdo- ya lo encontré –dijo sacando una tarjeta de presentación- Soy Kaho Shirakami y si le llegan a responder cuando llamen que estoy ocupada o algo, gríteles y diga que me pasen el teléfono de inmediato –acotó con una sonrisa- nos tenemos que ir muchas gracias –se despidió para luego halar aparatosamente al chico por su brazo llevándoselo casi a rastras-.
Eh… ok
…
Madre ¿por qué me arrastras de este modo? –dijo Yuki molesto al zafarse del agarre, ya habían descendido todas las escaleras del templo en esa posición-.
Tienes dos semanas sin ir al instituto, me llamaron del Saint's Rudolph.
A mi me interesa un bledo el instituto, quiero encontrar a Ai.
Ya no hay nada que hacer aparte de esperar Yuki Kurokami, tu mismo te diste cuenta que su rastro se pierde en ese templo –comenzó gritando para luego bajar su tono de voz a casi un susurro- yo también quiero encontrarla, no quiero perder a nadie más.
Lo siento –dijo mientras cruzaba sus brazos y veía a otro lado que no fuera la mujer delante de si que comenzaba a llorar-.
No, en realidad no te importa lo que yo sienta, después de todo eres uno de los dioses oscuros, sólo te importan tus propios sentimientos y las personas que los causan, yo no soy nadie más que una madre sustituta, pero si sigues así te destruirás, por favor.
Lo que tú digas, vámonos –dijo mientras entraba al auto que se encontraba delante de si-.
No sabes fingir tan bien después de todo, nee?
