Capítulo 9:

El amanecer Texano no se comparaba con nada a otras ciudades de Estados Unidos. Era, para quien lograba contemplarlo con tranquilidad, como la octava maravilla del mundo. Esos colores resplandecientes que bordeaban al sol y se mezclaban con ese celeste pálido, sin duda daban una esplendorosa vista.

Un adormilado joven abrió los ojos. Se desperezó en la cama y observó el entorno sin ninguna prisa. Al girar la cabeza, vio a una mujer que dormitaba a su lado. Se acercó y empezó a dejar suaves y dulces besos alrededor de su rostro y delicado cuello. Luego pasó a su sedoso cabello, donde enredó sus ásperos dedos en esas largas y brillosas hebras de oro. Cindy, poco a poco empezó despertarse, sin embargo, eso no impidió que Jimmy continúe con su apasionada actividad.

-Jimmy eres tan adictivo- sin pensarlo dos veces lo atrajo hasta sus labios-Vamos tonto bésame.

El muchacho se colocó encima de ella y acerco sus labios a los de ella. Al encontrarse ambas carnosidades, empezaron una apasionada danza y con movimientos lentos, ya se hallaban fundidos en la locura.

-Cin hora de levantarse- le palmeó las nalgas y puso un pie en suelo- Me gustaría quedarme todo el día, pero tengo trabajo.

Cindy bufó y se arropó con las sabanas. Una mirada de decepción, se pudo apreciar en su rostro angelical. No quería alejarse del musculoso castaño.

-¿El servicio secreto verdad?- preguntó con consternación.

El joven al verla, le dolió encontrarla así. Quería estrujarla entre sus fuertes brazos y decirle cuanto la amaba. Que ella era la única y a la cual solo quería rendir su preciado tiempo, el resto de su vida.

-Pequeña, te prometo que pasaremos toda la noche juntos.- dijo en un tono suplicante.

Cindy intentó mantener la cordura para no caer por segunda vez en la locura, pero se le hacía muy difícil, James Neutron era el hombre más tentativo del planeta.

-Está bien, pero si no lo cumples. Yo te corto los testículos- lo último lo dijo en un tono cortante.

-Ummm-murmuró Jimmy- me encantaría sentir tus manos alrededor de mi erección- el joven estalló en risas y diciendo eso último se despidió de su amada rubia.

-Tonto-susurró para sí misma y se volvió acomodar en las sabanas.

James se encontraba caminando por la tranquila plaza de Retroville. Hacía una hermosa mañana con los pájaros en el aire y las mariposas revoloteando alrededor. De repente, un estruendoso sonido lo sacó de su ensimismamiento. Era la rutinaria melodía de su celular, sacó el aparato de su bolsillo y contestó.

-Hola aquí el agente James.

Una muy conocida voz, se escuchó a través de la comunicación. Jimmy se estremeció al oírla.

-Isaac, al fin contestas- lo nombró por su segundo nombre-¿Dónde estabas?

Jimmy se rascó el cuello y con voz ronca contestó:

-Señor Baker, disculpe he estado visitando a unos amigos- dijo nervioso- y se me olvidó ocuparme de mis asuntos.

Una entrecortada respiración se escuchó y Jimmy con cada minuto que pasaba, palidecía cada vez peor.

-Está bien lo entiendo-dijo comprensivo- sólo quiero hacerte una última pregunta.

El desesperado muchacho, se decidió a hablar:

-Sí, dígame- contestó con voz rasposa.

-¿Quieres seguir siendo agente?

Lanzó esa última pregunta como un dardo hiriente que se quedó atrapado en el cuerpo del ex genio.

CONTINUARA...