Bill aun estaba apoyado en aquel árbol en medio del bosque, seguramente pensando en como realizar su trato de forma precisa y sin hurgar en la mente de Stan.

-Debo hacerlo ¿Verdad?- Dijo mientras tocaba el ojo que estaba debajo de su parche-. Podré hacerlo... tranquilo.- se murmuró a sí mismo bastante inquieto.

El tuvo que volverse otra vez a su forma espiritual, en cuanto lo hizo se dirigió a la cabaña del misterio y apreció que su amado Stanley estaba durmiendo plácidamente en el sillón. El suspiro y no dudo más en meterse en su mente, dentro de ella intentó ponerse a buscar la contraseña lo pronto posible pero se percató que otras personas también entraron. Se acercó con cautela y observó a los sobrinos de Stan y al joven que antiguamente había conocido cuando le llegaba hasta las rodillas.

-Oh Dios, esto es malo.- Murmuró con algo de angustia-. Debo evitar que ellos vean esos recuerdos pero debo dejárselo en claro.

Él se interpuso en el camino de los tres y los menciono. Pino, estrella fugaz y signo de pregunta. Le divirtió (sobre todo el hueco en el niño pine y los dos muchachos brillante) al igual que lo inquieto... la profecía que estuvo intentando evitar, la extrañeza y el desequilibrio que intentó olvidar, estaba apareciendo de nuevo. Cuando terminó de hablar, el huyó y se resguardo en la oscuridad, necesitaba tan sólo conseguir cumplir el trato con Gideon y largarse, pero siempre mantenerse perspicaz y tranquilo delante de los demás.

Bill ya sabia en donde se encontraba aquella contraseña pero ahora su prioridad cambio, debía evitar que todo lo que Stan sabía no saliera a la luz.

Los muchachos recorrieron los grandes pasillos, observado detenidamente todas esas puertas. Los tres se separaron y por un lado Mabel prefirió ver si en la mente de su tío se encontraba algo relacionado con el amor y las tristezas de su anciano tio. Por otra parte, Dipper mientras buscaba el código se hayo con una puerta en particular que lo atrajo a abrirla.

-¿Por qué esta puerta destaca de otras?- Se preguntó a si mismo observando la puerta de color pastel que tenía tallado un corazón en medio- ¿Una de sus parejas, tal vez?- Él abrió y miro para adentro presenciando una escena extraña.

Stan era joven, tal vez unos treinta y algo de años, el estaba sentado en la silla de un extraño lugar grisáceo parecido a un laboratorio, tenía una expresión sería pero serena. Parecía pensativo.

-Oye ¿Por que estas aquí en un día como este?- Pregunto por atrás una voz algo frustrada.

-¿Un día como este? ¿A que te refieres Bill?- Pregunto algo desconcertado ante su pregunta.

-...- Bill lo miro con sorpresa para luego reírse por lo bajo-. Hoy es tu cumpleaños, Stanley.- Bill sonrío y le acarició el cabello-. Feliz cumpleaños.- Le murmuró con gentileza.

-Oh, gracias Bill. Había olvidado que era hoy.- Dijo con cierta vergüenza lo cual hizo sonreír al rubio.

-Detesto admitir esto de otras personas pero he de admitir que me eres adorable.- Le susurró Bill mientras se sentaba a su lado en aquel soso escritorio.

-¿Adorable? Estas degradando mi masculinidad.- Rió con gracia y logró obtener un sonrojo-. Aunque déjame decirte que tú eres la persona más tierna que he conocido.- Sus palabras sorprendieron tanto al demonio, como a el, sumiendolos a los dos en un sonrojo intenso que recorría sus rostros-. Ehh... quise decir... Ahhh... olvidalo.- Pidió aún más avergonzado haciendo que el rubio riera.

-Gracias Stanley.- Sonrió y extendió sus manos las cuales sostenían un regalo para él-. Es para ti. Feliz cumpleaños.- Volvió a repetir de forma adorable.

-No tenías que molestarte, gracias.- Tomó el paquete con nerviosismo y abrió el papel de regalo, dentro de el se encontraban dos cosas, un libro y una foto, esto último era una foto de dos personas que Dipper no logró distinguir pero estaba seguro de que era de su tío y alguien más, parecía una foto nostálgica por cómo la miraba Stan. Por otra parte, el libro estaba forrado por cuero negro y tenía sutilmente escrita una palabra en dorado: "Sabiduria"-. Esto...- Murmuró el castaño tomando el libro bordo a su lado y abriendo una página en especifico-. Bill... ¿Cómo conseguiste esto?

-Sabía que lo querías...- Se rió el rubio-. Además, es el primer tomo, no es tan peligroso como los otros... así que, esto te ayudará a saber lo que más quieras.

-¿Por qué no se lo diste a...- el no pudo terminar porqué Bill se apoyó en el respaldado de la silla y le besó la frente.

-Stan... creo que eso ya no importa. Le susurró mientras acariciaba su sólo hablar de ello, me atosiga.

-Perdona.

-Perdóname a mi Stanley... este pequeño demonio aún se encuentra indefenso.- Al decir tales palabras, Stan involuntariamente giró con la silla, se levanto y lo abrazó.

-Bill... ya te lo dije... Por más tonto que suene, yo intentaré protegerte mientras estas en estas condiciones.- Stan era más alto así que tomaba esa oportunidad para que el rubio no viera su cara enrojesida.

-Stan... no creía que serias mi pequeño caballero de armadura brillante.- Dijo burlonamente haciendo que el castaño lo viera con gracia pero aún sonrojado-. ¿Qué ocurre grandulon?- Le preguntó ante su mirada.

-¿Sabes? Quiero un tercer regalo.

-¿Qué cosa caballero de brillante armadura?

-A ti.- Dijo con una gran sonrisa llevandoselo al estilo nupcial.

-¡Stanley Pines! ¡Bajame!- Le gritó pero fue acallado por los labios de su protector y llevado a la "fuerza".

Dipper en ese momento cerró la puerta avergonzado por haber visto ese recuerdo. Pero realmente extrañado por que el rubio 1. Le dijo Stanley y no Stanford... es decir, le llamó por otro nombre. 2. Ese sujeto se veía igual que actualmente... 3. Buscará ese libro.

-Okey. Voy a olvidar eso momentáneamente, obtendre el código de la cámara fuerte, me encargaré de Gideon y recién veré el tema del amante del tío...- Al decir eso último, hizo una mueca de ascó y siguió mirando por las puertas aunque algunas ahora estaban cerradas con candados. Mientras por las sombras, Bill cerraba los recuerdos por simple precaución, pero se atonto mirando un recuerdo de el y Stanley y no se dio cuenta de que la niña, Mabel estaba por ese corredor. Cuando se percató de ello, salió disparado hacia el techo dejando la puerta abierta.

-Oh ¿Qué será ese recuerdo?- Se preguntó Mabel mientras se acercaba alegremente junto... ¿Dos chico muy extraños?

-Vamos a ver, tal vez sea cool.- Dijo uno de ellos haciendo que el otro sonriera.

Mabel abrió la puerta lo cual hizo que Bill se retorciera en aire de la vergüenza que sentía.

En el interior de la puerta se podía apreciar un bosque con árboles notoriamente viejos. Stanford estaba sentando en una rama mientras bocetiaba en un cuaderno algunos dibujos de criaturas extrañas.

-Hey.- Le llamó una voz desde atras-. ¿Que dibujas, Stan?

-Intentó dibujar aquella criatura de la cueva.- Contestó sonriente.

-Oh, eso suena genial.- Dijo Bill mientras se sentaba a su lado, en aquella gran y vieja rama, y veía el cuaderno del castaño mientras apoyaba su cabeza en su hombro-. ¿Te está gustando lo que te estoy enseñando?- Pregunto en un susurro el rubio.

-Te aseguró de que me fascina, es tan irreal. Tan maravilloso... gracias por enseñarme todo esto.- Stan dejó su cuaderno a un lado y acarició la cabeza del joven- ¿A donde me llevarás ahora?

-Tal vez... ¿Al lago o al cementerio?- Pregunto Bill mientras jugaba con el cuello de la camisa de Stan.

-¿Y si nos quedamos a...- Le miro picaramente mientras besaba su mejilla.

-Se va hacer de noche ¿Te gustará quedarte en plena oscuridad en un bosque infestado de criaturas de otras dimensiones?- Pregunto con énfasis en el hecho de que había monstruos.

-Da igual que haya. Simplemente quiero quedarme contigo.- Stan abrazo a Bill y lo acurruco en su pecho haciendo que el rubio riera-. Hey ¿Qué dije de gracioso?

-Nada, simplemente se me hizo tierno. Stanley Pines es la criatura más dulce que conocí en mi eternidad.- Dijo dulcemente haciéndolo sonrojar y que este le abrazara como un peluche.

-Es Increible...

-¿El que?

-El que desde te conocí me quedé totalmente embobado contigo.- Él acariciaba su rubia cabellera mientras sonreía tontamente.

-Eres un tonto, Stan.- Rió Bill mientras salía del agarre de Stanley.

-¿Ocurre algo?- Pregunto Stan asustado cuando este se safo.

-No.- Negó con una carcajada mientras con la magia que poseía acomodada hojas en el piso para hacer una cama improvisada-. ¿Te gusta?

-Me encanta. La espalda me está matando, así que esto lo resuelve todo.- Dijo mientras se tiraba en la cama con una gran sonrisa en su cara.

Igualmente que Stan, Bill se recosto a su lado y los dos pasaron minutos, tal vez horas, las cuáles pasaban rápidamente para los dos.

Se hizo de noche y la Luna llena se asomó por el cielo azul oscuro, las estrellas alumbraban como faroles pero lo que más brillaba para Stan era la sonrisa perlada del demonio.

-Se... que odias hablar de ello pero dime... ¿Por que te quedas después de que el se fuera?- En ese momento la sonrisa de Bill desapareció y simplemente lo miro.

-...- Mantuvo el silencio por un instante y luego habló-. Me quedé porqué sabía que esa máquina que construyó él, no era estable para un ser humano. Ustedes... son tan maravillosos. Poseen una corta vida la cual manejan a su antojo para luego morir plácidamente. Construyen cosas para luego destruirlos o desarmarlas. Crean historias imparables para su especie... pero lo extraño de ustedes es que... temen y desean lo desconocido... y cuando lo obtienen, los primeros se vuelven locos y luego de cientos de hombres y pruebas, esa extrañeza se vuelve cotidiano. Aún si entiendo miles de cosas... a ustedes, los humanos... no los comprendo del todo, aunque son fáciles de... manejar, por así decirlo. Aunque también es sencillo hacer que uno de ustedes, odie eternamente.- En ese momento Bill se perdió en sus pensamientos y abrazo más fuerte a Stan-. A decir verdad, humanos con una mente capacitada como la de él , podrian destruir fácilmente a mi y a mis amigos. Da un poco de miedo al decir verdad.- Lo último lo dijo en un murmullo casi silencioso pero audible para Stan, el cual lo abrazó y murmuró a su oído.

-Bill... nadie te lastimara. Nadie. Nunca lo hará si yo estoy aquí. Quédate a mi lado, ingresa en mi cuerpo sí es necesario... no quiero que nadie le haga daño a un dulce demonio como tu.

-Stan.- Fue un susurro que no duro nada por los labios del castaño atrapando sus suaves labios.

Cuando se separaron Stan se levanto y lo ayudo a Bill para que se parara.

-¿Que dices si volvemos a casa, preparo algo sabroso para cenar y comemos en la cama?- pregunto con una sonrisa.

-Me encantaría, amor.- Le sonrió un poco sonrojado y le tomo la mano, llendose los dos por el bosque, encaminados a la cabaña.

Mabel cerro la puerta con una sonrisa gigante a mas no poder y empezó a gritar de la emoción,hasta ella estaba sonrojada por lo que había visto dentro de esa puerta que ahora que lo notaba era de un colo amorronada con algunos corazones grabados.

-Mi tío... ¡Es demasiado tierno y adorable!- Grito al aire pero luego callo por un segundo-. Stanley... el tio...- Su cara cambio para luego suspirar-. Dipper no debe saber nada de eso... el tio... el debe tener sus razones... no voy a contarle a nadie sobre ellos y ustedes tampoco.- Le dijo a los dos muchachos que asintieron complaciendo a Mabel, la cual después salio corriendo aun emocionada por la nueva historia de amor que le podria contar a Soos y Wendy, en su pequeño club de fanfictions del pueblo.

Bill que aun estaba arriba, flotando por en sima del gran pasillo con su notorio color amarillo, desteñido por el rojo de sus "mejillas".

-Creo que shooting star me cae bien.- Murmuro mientras seguía a la niña, ella estaba cerca de la contraseña y Soos se había alejado a ver algo divertido, así que Bill tomo esa oportunidad y se transformó en Soos.

En cuánto Mabel tomo la alfombra y desveló la trampilla y dejó ver el recuerdo, Bill quiso actuar.

-Bien, vamos a destruir esto.- Dijo riendo mientras tomaba el hacha al parecer pesada.

-Espera, Mabel. Yo puedo destruirlo fácilmente con estos músculos.- Dijo el falso Soos mientras con sus poderes tomaba la puerta... lastimamente el verdadero regreso y Bill huyó mientras reía y abría las puertas de los recuerdos en señal de victoria. En eso, Gideon llamó exigiendo la clave de la caja fuerte.

-tranquilo niño, la clave es 14...- Mabel llegó corriendo con una pistola de juguete, y dio un disparo acertado hacia la trampilla del recuerdo, la cual calló en el pozo sin fondo que estaba atrás de Bill.

-¡Demonios!- Grito él con enojo.

-¡Esto es inútil! ¡Se canceló el trato!- Grito seguidamente Gideon-. Iré directamente al plan B.- Dijo enfurecido y acabó la llamada.

Bill calló por un segundo, en su mente estaba todo roto. El trato debía haber salido bien pero por lo contrario estaba todo, todo mal... Strade... Èl... me haría sufrir lo que estuve evitando tantos años.

-¡Tu... no sabes lo que has hecho!- Grito enfurecido, totalmente enloquecido.

Toda su conciencia se había nublado, estaba al borde descomunal de la locura, tanto que sólo volvió a su conciencia una vez que salió de la mente de Stan.

-...- Su cabeza estaba adolorida-. Tu... ¿Por que vuelves una y otra vez?- Pregunto mirando adelante de él-. Eres insoportable.- Bill intentó levantarse pero este fue ayudando por la persona que menos quería ver, Starde.

-¿Te ayudó? Después de todo... tenemos que hablar.- Sonrió seductoramente mientra apoyaba una mano en su cintura.

-¿Él tendrá que regresar, Starde?