Bondad y buenos deseos - parte 1

Lo peor de volar al amanecer, es tener que soportar el sol en la cara mientras te despiertas. En dirección al pueblo, se encontraba una cartero alada, exhausta después de estar volando 2 días para cumplir un encargo específico. Si no fuera por el inusual frío de la estación nevada, se habría echado de buena gana una siesta en alguna nube para recuperar fuerzas, pero eso tendría que esperar a cuando llegara al destino y entregara el paquete.

3 días antes, pueblo de Northwest Mines Town...

Una pony terrestre recibe en su domicilio a una de sus amigas, una pegaso comprometida con su trabajo, en la que deposita su confianza de llevar a cabo una entrega. Después de pasar por delante de varias vitrinas, se detienen enfrente de una pieza que corresponde al museo de otra localidad.

-Siento muchísimo tener que pedirte esto de manera tan repentina, pero Gentle insistió en que era una emergencia.- Undying Knowledge prepara el artículo junto a una nota explicativa

-¿Y no hubiera sido mejor haberlo enviado ant...?

-Ha sido ahora cuando me he percatado de que era necesario, mi poder tiene sus límites.- Gentle Colors aparece por detrás de Fast Feather, interrumpiéndola. La expresión pesimista de la unicornio no concuerda con la tonalidad del rosa de su pelaje cuando rodea a la pegaso por el flanco derecho. Al ponerse de frente para dirigirse a sus 2 amigas, el efecto desaparece cuando deja al descubierto la tonalidad naranja de su propio lado derecho. Ahora puede atisbarse con claridad la preocupación en su rostro.

-Ha localizado movimiento en el norte. Feather, eres la única de nosotras que puede llegar lo bastante rápido para ver que es lo que puede estar causando eso... y si ocurre algo, vuelve inmediatamente.- un escalofrío recorre el lomo de la pegaso al notar la seriedad de estas palabras.

-¡Exagerada, seguro que no ocurre nada! Anímate Feather, te guardaremos parte de la cena de Hearth's Warming Eve para cuando vuelvas.- Undying Knowledge tranquiliza a Fast Feather, quitando hierro al asunto.

Volviendo al presente...

-...y de esa forma se fundó Equestria ese día, que celebramos con la festividad de Hearth's Warming Eve en homenaje al calor de la fogata que unió a las tres razas de ponies ¿contenta?- Cuttercloud suspiraba de aburrimiento, terminando de enseñarle a la changeling sobre el origen de la festividad después de que esta le insistiera. Necesitaba que Onyxa pudiera salir de casa sin peligro... y pronto, si con los especiales que había visto en televisión se había puesto así, miedo le daba pensar en lo que haría el día de Hearts and Hooves.

La fémina le entregaba una nota, cabizbaja. "0j4lÁ pud13r4 1R A v3r l4 d3C0r4c1Ón d3L pu3Bl0" decía resignada en su habitual caligrafía.

-Estoy seguro de que podrás verla antes de que las retiren, confía en mí.- le reconfortaba el pegaso blanquiazul con una pezuña apoyada en el hombro. Onyxa le sonrió, agradecida. -De hecho, he estado pensando que podrías usar tu capacidad de mimetización para ello, podrías disfrazarte de algún pony anónimo de la tele y pasarías totalmente desapercibida.

Cuttercloud todavía no la había visto cambiar de forma, y esa habilidad le tenía impacientemente intrigado, sobretodo después de ver la perfección con la que podía imitar las voces, así que se sirvió de la circunstancia del momento, para usar ese plan como excusa disimulada de que su invitada le hiciera una demostración. Onyxa se entusiasmó ante la idea, y asintió ilusionada antes de cerrar los ojos y poner una expresión concentrada. Rodeándose de un remolino verde durante un instante, la changeling bajo una nueva apariencia... bueno, no tan nueva.

Ante Cuttlercloud ahora se hallaba su doppelganger cuál espejo tridimensional. No salía de su asombro ante la exactitud con la que Onyxa había replicado su aspecto, al punto de prácticamente clonarle. Rodeándola lentamente por el lado izquierdo, su mirada analítica observaba cada resquicio de su perfecta copia, con especial atención a cada pequeño detalle, cuando tuvo que dejar escapar un jadeo de sorpresa al llegar al lado derecho. Una segunda ala reposaba de forma simétrica a la otra, un reemplazo perfecto del apéndice antaño perdido, rememorando los pasados días de gloria, evocando los recuerdos de lo que fue y no pudo ser, haciendo volver una realidad como la bestia que surge del pozo para llevarse una víctima al oscuro abismo. La respiración del inválido se tornaba hacia la hiperventilación por segundos mientras el otro pegaso en la sala luchaba contra el miedo que le provocaba la reacción angustiosa de Cuttercloud, cuando este último echó a correr sin previo aviso hasta atravesar la salida trasera de la casa.

La nieve ahogaba los gritos de su frustración, enmudeciendolos hasta el volumen de un sollozo mientras las lágrimas desaparecían en el blanco manto. La changeling observó impotente la escena durante media hora, sin saber que hacer debido al pensamiento de que aquello era culpa suya. Después de haberla acogido donde otro le hubiera abandonado a su suerte, de haber sido capaz de encontrar la forma de sustentar su apetito, de incluso tratarle con el mismo tacto, paciencia y empatía que a cualquiera, sino mas, que a los habitantes del pueblo, ella le acababa de hacer daño, mucho daño. La forma en que Cuttercloud reaccionó ante la visión del ala faltante se alojaría en su memoria como indicativo de la, para ella, desconocida razón por la que el pegaso no soportaba el hecho de ver volar a nadie mientras ahogaba sus penas cuando se veía forzado a ello. Cuando Cuttercloud miró a su izquierda al escuchar un ruido, encontró a Onyxa tumbada a su lado sujetando una botella de sidra, con el arrepentimiento y la culpa enturbiando líquidamente sus ojos.

-Como sigamos al raso, nos vamos a congelar...-

Al día siguiente. Era la víspera de la festividad, y las calles bullían de gente haciendo tiempo hasta la hora de la cena, en un vaivén de cascos y zarpas que recibieron a Fast Feather cuando esta terminó el encargo que la había hecho tener que volar hasta esa región. A pesar del calor que unía a todo el mundo por esa fecha, un frío antinatural penetraba en su uniforme de invierno, haciéndole lamentar no haberse traído un mejor abrigo. Estirándose con un escalofrío, entró en la cafetería mas cercana para reconfortarse con alguna bebida que le ayudara a entrar en calor antes de emprender el viaje de vuelta, todavía intentando discernir el motivo por el que Gentle Colors le había enviado hasta la frontera del reino. Se llevó un susto cuando cayó en la cuenta de que había recuperado la sensibilidad de las orejas al entrar en el local, pensando que no se le habían caído por poco.

-Esta última nevada se le ha ido de las manos.- a la pegaso le llegaba la conversación de una mesa cercana mientras tomaba asiento.

-Papá, te repito que esto no ha podido ser cosa del departamento. Es imposible que salgan así de fuertes con la normativa de seguridad vigente.-

-No seas cazurro, sabes que precisamente esa normativa incluye pautas para cuando se filtran elementos climáticos fuera de la jurisdicción.-

-¡Esa es la cuestión, no se ha localizado la procedencia!-

-Ergo, alguien debe haber metido la pata e intenta escurrir el bulto. Anda que no he visto ese tipo de casos en mi carrera, sobretodo tratándose de equivocarse al redactar un informe de ráfagas de viento.- el señor High lanzaba una mirada inquisitiva a su hijo después de decir eso. Rainier Windly llevaba años cargando con la maldición de ser el orgullo y al mismo tiempo la vergüenza de su padre, solo ellos dos conocían el motivo de esto, y habían aprovechado los últimos momentos antes de la cena para tratar un asunto relativo a ello.

-Se lo vas a confesar este año, o lo haré yo ¿entendido, Rainier?- sentenciaba el jubilado con autoridad. Su primogénito no pudo hacer otra cosa más que agachar la cabeza y aceptar que llevaba demasiado tiempo atrasando algo a lo que tenía que haber hecho frente hace mucho. A unas cuantas calles de distancia, Cuttercloud estornudaba.

Sabía que iban a meter la pata con la nieve. Con su superior ahora jubilado, sabía que el sucesor no sería lo suficiente exigente a la hora de organizar el clima de uno de los días mas importantes del calendario. Al menos la gente no se veía tan afectada... sobretodo ella. A su lado le acompañaba una unicornio azul celeste de crin rosada, mirando en todas direcciones con la misma expresión de los potros que por la tarde estuvieron con los morros pegados a los escaparates. Habían dedicado la mañana a elaborar el aspecto con el que Onyxa pasaría inadvertida, tomando como referencia anuncios de la tele y el catálogo que Cuttercloud había llevado a casa. En un alarde de humor picaresco, la cutie mark de este aspecto era el rostro en caricatura de un gato reflejándose en un espejo.

La aglomeración de gente había resultado ser una ventaja antes que un inconveniente. Todos estaban tan ocupados en sus propios asuntos que cualquiera pasaba desapercibido con el mínimo esfuerzo, ni siquiera varias personas que Cuttercloud había reconocido se pararon a saludarle, aún cuando algunas caminaron por delante suya. Quizás lo único que evitaba la perfección de esa ocasión eran las frías ráfagas de viento que se sucedían a ratos, obligando a que la changeling se tuviera que arrimar a pesar de llevar encima un suéter. Poco rato después habían llegado a la plaza principal, donde estaba instalado el árbol. Onyxa no cabía en sí de gozo, mirando maravillada como este se erguía majestuoso, atestado de elementos decorativos desde la base hasta la copa, con un adorno especial en su punta mas alta. Fue entonces cuando una ráfaga de viento especialmente mas fría la hizo estremecerse frustrada. Cuttercloud suspiró resignado.

-Debería darte esto mañana, pero veo que lo necesitas urgentemente.- el pegaso blanquiazul se llevó un casco a su alforja, extrayendo algo con nerviosismo y algo avergonzado. -Onyxa... feliz Hearth's Warming-

El ambiente, su propia ilusión, la emoción del momento, y ahora incluso un presente. Aquel cúmulo de experiencias fue demasiado para la changeling, que de manera inconsciente volvió a su aspecto original. Poco tardaron en empezar a formarse murmullos, en detenerse los pasos y enmudecerse los villancicos, pues ahora los ojos de todos los ponies se posaban en ella. Todavía embelesada por el momento, Onyxa seguía mirando el regalo con ilusión, sin darse cuenta del alarmismo que reflejaba Cuttercloud... hasta que una bola de nieve le golpeó con bastante fuerza en la cara, haciéndole perder el equilibrio en dirección de caída al suelo. Después de la primera bola, Cuttercloud no permitió que las siguientes alcanzaran a la changeling, que se ponía en pie todavía confusa al tiempo que se limpiaba los rastros de nieve de la cara. Haciéndola sujetar el paquete envuelto en papel festivo, el pegaso le hizo señas de que se mantuviera agachada mientras mantenía a raya la lluvia de proyectiles níveos.

-Invasor.-

-Parásito.-

-¡Ultracuerpo!-

Una furiosa ráfaga invernal enmudeció la exhibición de insultos momentáneamente, cosa que ayudó a los guardias locales a entrar en acción cuando se calmó. Enfundados en ruidosas piezas metálicas abrigadas, una pareja de representantes de la ley entró en la plaza, caminando con autoridad hasta el lugar donde Cuttercloud había resguardado a Onyxa bajo el árbol conmemorativo. El pegaso blanquiazul no mostró intención de recibirles para colaborar en la identificación de lo que podría tratarse un soldado, muy probablemente perteneciente al ejercito que trató de tomar la capital del reino durante la boda real. En medio de esto se interponía una furiosa mirada que prevalecía sobre la cansada respiración de un cuerpo castigado por el escándalo que se había dado. Los guardias sabían que no podría hacerles frente entre su actual estado y la superioridad numérica, y la huida tampoco era una opción con la evidencia que delataba su incapacidad para emprender el vuelo.

-Se nos ha comunicado el avistamiento de un changeling. Por el decreto real aprobado hace unos meses, todo aquél que entre en esa categoría debe compadecer ante un tribunal por atentar contra la corona. Queda revocado su derecho a una entidad defensora que no sea el propio acusado, apártese o se le arrestará a usted también por obstruir el cumplimiento de la ley.- La indiferencia conque sonaron las palabras resaltaba la frialdad del entorno.

Cuttercloud se contuvo, resignado e impotente ante la imposibilidad de no poder hacer nada que pudiera mejorar la situación, y haciéndose a un lado. Los guardias indicaron a Onyxa que se pusiera en pie, requisando por la fuerza el regalo a pesar de que ella puso resistencia. Bajo la inquisitiva mirada de la muchedumbre, la changeling era esposada y guiada por la calle hacia el puesto de reclusión mas cercano. Mientras los pasos seguían siendo el único sonido que se escuchaba en ese momento, en el interior de Cuttercloud surgía un odio paralelo al del resto de los demás.

-No es justo- empezó a susurrar varias veces, cada vez mas alto, haciendo que aquellos cerca de su posición comenzaran a girar la cabeza. Sus odiosas expresiones solo alentaban a la furia que iba creciendo junto al contraste de la cada vez mas baja temperatura. Cuando ya no soportó ver a tanta gente juzgando a la changeling de esa forma, su contención se agrietó y pudo escucharse en toda la plaza.

-¡NO ES JUS...- casi todo se congeló en ese momento. Literalmente congelado. La expresión de Cuttercloud quedó capturada dentro de una capa de hielo que lo cubría totalmente, así como al resto de transeúntes. Detrás de la multitud de una acera, el hijo del señor Highs ayudaba a este último a ponerse en pié, el unicornio enfrente suya lo había empujado sin darse cuenta justo antes de que comenzara el revuelo que el pegaso blanquiazul estuvo a punto de provocar.

-¡Papá! Menos mal que eras tú el que llevaba los paquetes de ropa- suspiró Rainier al comprobar que el jubilado no se había hecho daño. Ambos quedaron impresionados ante el panorama, pasando la vista sobre las heladas figuras que tenían a sus alrededores, cuál representación del belén a réplica de tamaño real. Pocos segundos duró el silencio sepulcral de aquella estampa, que fue roto por un aullido procedente del cielo, descendiendo en volumen a medida que se acercaba en proximidad.