10. El plan
- Bueno, no sabéis de lo que me he enterado chicos. Es increíble, Arthur y Molly se las traen.
- ¿Qué, qué pasa? ¿Qué han hecho mis padres? – preguntó Ron.
- No os lo vais a creer.
- Pero suéltalo ya Hermione. No tenemos ganas de jugar a las adivinanzas – dijo impaciente Harry.
- ¿Os acordáis de que nos dijo Molly que Harry y yo ya salíamos en el reloj Weasley?
- Sí, ¿y qué pasa con eso? – volvió a preguntar Ron.
- Que no es el único cambio que han hecho en el reloj.
- Ya, también han quitado a Fred de él. Mis padres no aguantaban verlo todo el tiempo con la flecha apuntando hacia muerto – dijo Ginny y Harry la abrazó.
- No. Han hecho algo más. Lo han hechizado para que les muestre en qué habitación de la casa estamos cada uno, cuando estemos aquí en la Madriguera, claro.
Todos estaban atónitos, no se podían creer lo que les acababa de contar Hermione. Ron sólo atinó a decir:
- Pero entonces lo saben. Lo de que estamos saliendo, ¿lo saben?
- No tengo ni idea, pero tiene toda la pinta de que sí lo saben.
- No Hermione, no creo que lo sepan. Ron tenía razón antes. Mi padre habría matado a Harry y mi madre no se habría podido aguantar en silencio.
- Me está dando una tranquilidad eso de que Arthur me habría matado…
- Harry, ¿es que no sabías donde te metías? Yo sólo soy el más pequeño varón de una familia formada por muchos varones y sólo una chica a la que todos intentamos proteger mucho.
- Gracias Ron, ahora sí que me quedo más tranquilo.
- Venga Harry que has vencido a Voldemort, no me puedo creer que esto te ponga nervioso. – Dijo Hermione - Y a lo que estábamos. Si no saben nuestras historias, ¿por qué han hecho lo del reloj?
- Supongo que por miedo a que os vayáis otra vez, o ahora que seré mayor de edad, nos vayamos y estemos planeando nuestra huída.
- Entonces tampoco nos dejarían solos a los cuatro. Eso no puede ser –razonó Hermione.
- Puede ser que estuvieran preocupados por cómo estábamos de ánimos después de la guerra, sobre todo George, Ron y yo, por lo de Fred. Por si nos veían solos, sin ánimos de salir o encerrados en nosotros mismos. Y les debió sorprender que aparecieran Harry en mi habitación, y Hermione en la de Ron. Por eso se acercaron a nuestras habitaciones, porque les extrañó ver eso en el reloj. Yo creo que hasta deben pensar que el reloj está en mal estado.
- Si Ginny, creo que puedes llevar razón. Cuando bajé y Molly me vio en el salón le dijo a Arthur que el hechizo no funcionaba. Seguramente no era la primera vez que les pasaba lo de ver cosas "extrañas".
- Pues misterio aclarado entonces. ¿Qué vamos a hacer para que no se enteren? Si tienen el reloj, no nos podemos quedar solos las parejas si no queremos que sepan lo nuestro.
- Ron, me parece que no hay nada que hacer. Estamos atrapados. O se enteran y me matan, por lo visto, o no podemos quedarnos a solas. – Opinó Harry.
- Yo no me rindo hasta que Hermione lo haga. Si a alguien se le puede ocurrir algo para solucionarlo y llevarlo a cabo, es a ella.
- Hermanito, qué cursi te has vuelto últimamente, no hay quien te aguante.
- Cállate Ginny, que es precioso todo lo que me dice – dijo Hermione, y lo besó y le dijo – esto por lo que me dijiste esta mañana de que lo hacía todo bien – y lo volvió a besar – y esto por lo que me acabas de decir.
- Sí, todo eso está muy bien, pero no se nos ha ocurrido nada.
- Un momento Harry, se me está ocurriendo que el Finite Incatatem nos puede dar un par de horas de no funcionamiento del hechizo y podemos aprovechar ese par de horas. Lo difícil va a ser alejar a Molly del reloj para conjurar el Finite.
- Hermione, eres fantástica, lo sabía que ibas a dar con la solución. Lo de distraer a mamá, lo podemos hacer con un confundus por ejemplo. No hay problema.
- ¿Ronald estás pensando en hechizar a tu madre?
- ¿Acaso ella no ha hechizado un reloj para tenernos controlados y vigilados? Además, es por una buena razón, como tú hiciste a tus padres.
- Cuando te interesa sí pones todos tus esfuerzos para convencer ¿eh?
- Es que no aguanto más ver a estos dos besándose.
- Sí claro hermanito, seguro que es eso y no es porque tú quieras estar a solas con Hermione. – Ironizó Ginny.
Mientras tanto en el salón, Jane llevaba un rato pensativa y finalmente dijo:
- Creo que se me ha ocurrido la forma de vengarnos por lo que nos han hecho nuestros hijos y Harry por llevar a cabo su "misión". Hasta puede que sea divertido.
- Miedo me da lo que puede maquinar esa cabeza. ¿Qué se te ha ocurrido, cariño?
- Es sólo una broma, para vengarnos un poco de no saber nada de nuestros hijos durante un año y además creo que nos vamos a reír.
- Cuéntalo de una vez, Jane, que estoy impaciente por saberlo. – Dijo Molly.
- He pensado que podíamos hacerles creer que a Paul y a mí nos cae fatal Ron y que a Arthur y a ti os cae muy mal Harry.
- Eso no va a colar. Harry sabe perfectamente que es como un hijo para Arthur y para mí y que no nos cae mal.
- Pero puede creer que a pesar de ser un hijo para vosotros, no os gustaría nada como novio de vuestra hija.
- Sí, eso se lo puede tragar. Harry a veces es muy inseguro. Pero, ¿no nos estaremos pasando? Tanto Harry como Ron son muy inseguros y se subestiman mucho, no creo que gastarles esta broma sea bueno para ellos.
- Pues se lo tienen merecido. Los tres nos han hecho pasar malos momentos.
- Pero Ginny no tuvo nada que ver. Y ella también lo pasará mal. – Decía Molly indecisa.
- Ella tendrá que pagar por los otros también. Además ella no os ha contado nada de lo de Harry, ¿verdad? Pues que aprenda a confiar en los padres.
- Vale, me has convencido. ¿Entonces qué haremos, hablarles mal a Ginny y a Hermione respectivamente de Harry y Ron?
- Sí eso es, Paul y yo hablaremos mal de Ron a Hermione y vosotros hablaréis mal a Ginny de Harry.
- ¡Qué bien, siempre he querido probar mis dotes de actor!
- Pero si a ti nunca se te ha dado bien mentir, Arthur. – Se reía Molly del entusiasmo de su marido.
- Ya verás como ahora sí. Como es sólo para pasárnoslo bien mientras deciden contarnos la verdad, me va a salir.
- Jane, mucho pensar en venganzas, pero no hemos pensado dónde vamos a vivir. Tenemos que buscar una casa. – Le recordó Paul.
- Sí, tienes razón. Tenemos que comprar el periódico y mirar anuncios. O lo podemos hacer a través de una inmobiliaria.
- ¿Qué es una inmobiliaria, algo que no se puede mover, que le han dado con un inmobilus?
- No Arthur, una inmobiliaria es una agencia a la que la gente paga a cambio de que te encuentren una casa.
- Pero qué cosas tan raras hacéis los muggles. El otro día cuando fui a comprar al pueblo, - continuó Molly - vi una casa en venta muy cerca de aquí. Arthur, esa de los muggles, los Green, que está entre la de los Lovegood y la nuestra.
- ¿Qué te parece Paul? ¿Vamos mañana a verla? – le preguntó Jane.
- No sé. ¿Será seguro estar rodeados de magos? No lo digo por vosotros, es por locos como el vordetom ese.
- De magos sólo estamos nosotros y Xenofilius Lovegood y su hija. En cualquier parte de Londres vais a estar más rodeados de magos que aquí. Además, Voldemort ya no existe. Y piénsalo de esta forma, ahora que Hermione está saliendo con Ron, querrá estar más tiempo cerca de él, que mira que antes ya lo pasaba. – Intentó convencer Arthur a los Granger, le encantaba la idea de tener por vecinos a unos muggles y poder ir a visitarlos a menudo.
- Está bien, mañana a primera hora iremos a verla.
- Me alegro, Paul, seguro que no os vais a arrepentir, el pueblo de al lado es de muggles y seguro que podréis montar vuestra cínica de dientes.
- Je, je. Es clínica Arthur.
- Bueno, son cosas que pasan, tampoco es vordetom, es voldemort.
Las conversaciones terminaron por esa noche después de que los Granger informaran a Hermione de que la siguiente mañana irían a ver una casa cerca. Ella se puso muy contenta e invitó a sus tres amigos a ir con ellos.
