El primer amor de la secundaria

Capítulo 9: Dime lo que ocultas


Marte 22 de Julio:

POV KARMA

¿Los milagros existen? ¿La suerte? ¿El destino? Quizás sea esa estupidez del hilo rojo o cupido realmente existe... Sea cual sea la entidad que me haya ayudado para que Nagisa corresponda a mis sentimientos.

No diré gracias. Solo prometeré no hacer más travesuras...

Por el resto del día. Claro.

Anoche no dormí no quise hacerlo, dado por el hecho de qué llegué a mitad de la noche a mi hogar, aunque el motivo principal era, sonando loco este argumento, si dormía y me levantaba al día siguiente pensaría que todo hubiese sido otro de mis delirantes sueños.

Pero no dormí ni soñé. Era la realidad, Nagisa y yo somos novios. Él me ama y yo también lo hago.

Esta vida no es tan mala como pensé.

Ya eran las 6:30, debo apresurarme en cambiarme e ir en busca de Nagisa, ya qué quedamos en subir juntos aquella montaña. Espero que esto se repita, todos los días hasta terminar la secundaria y, cosa que haré posible, el resto de mi vida.

—Tendré que contenerme demasiado cuando este con él—me dije como consejo.

Era como una hormiga a la cual si le pones un terrón de azúcar iría a devorarla en un segundo. Si tengo a Nagisa en frente de mí no aguantaría las ganas de besarlo y abrazarlo, ahora que tengo el derecho y ni hablar de "cosas pervertidas", pero eso más adelante... solo si mi auto control lo soporta.

Salí de mi habitación y eché una mirada a la puerta cerrada que estaba al final del largo pasillo. Bajé las escaleras y me estiré para sacarme la pereza que tenía. Pasé por la sala de estar, la cual sin sorprenderme permanece vacía, fui para el jardín en el cual no había rastro de persona alguna, pasé por el comedor y allí estaba la pista de que aquella persona desayuno y no se encargó de limpiar lo que usó.

—Por lo menos podrías haber lavado los platos—me quejé rascándome la cabeza—. Tendré que hacerlo yo...

Comencé a alzar las cosas y a encaminarme hacia la cocina, la cual estaba a una puerta de distancia. Fue cuando todas las ganas de hacer algo productivo desaparecieron, la cocina era un caos. Estaba claro que ella no sabía cocinar e intentó hacer un desayuno y fracasó como nunca antes alguien inexperto podía haberlo hecho.

—Podrá ser la mejor comerciante del país, pero es la peor cocinando—dejé los platos en un costado del desastre y salí del lugar en busca de mi mochila—Andrea vendrá en unas horas, que ella se encargue de esto...

Andrea, nuestra sirvienta, era la única capaz de encargase de desastres como estos. Tomé mi bolso y mi celular.

—Le mandaré un mensaje a Nagisa para alegrarme el día luego de ver ese desastre...

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POV NAGISA

—Nagisa estas más contento que de costumbre ¿Pasó algo?—preguntó mi madre, mi felicidad era notable a kilómetros de distancia.

—No en realidad—me limité a responder ocultando por completo la verdad.

Ella me miró con una clara expresión de no creerme, disimulé no haber notado eso tomando un poco de mi jugo.

Hoy es 22 de julio. Hoy comienza el invierno, hoy comienza mi noviazgo con Karma-kun. Hoy tengo que entregar el test de Koro-sensei...

Había podido completarlo, luego de volver del parque. Las palabras fluyeron con precisión ante la pregunta dos y la qué con más emoción respondí fue la número tres, esa que me permitía afirmar mi amor sin duda alguna. Pensar en lo difícil que antes me resultaba contestar y ahora de un minuto a otro había terminado lo que en días no me atrevía a escribir.

—Toma—dijo, de repente, extendiendo mi celular.

Estábamos desayunando, mientras mis sentimientos no se contenían y mi madre estaba más amable de lo acostumbrado.

—¿Eh?—dije sin creérmelo ¿Mi madre levantándome un castigo? Quizás este soñando…

Quizás... Esperen un segundo...

¡¿Y si todo esto es un sueño...?! Eso sería más lógico de creer ya que Karma-kun y yo estábamos saliendo. De repente mi sonrisa desapareció.

[¡Deja de pensar en tonterías!]

—¿Vas a quererlo o no?— estaba empezando a enojarse. Tomé el celular con la preocupación en el corazón—solo te lo estoy dando porque no estaré en todo el día y necesito estar al pendiente de ti. Una llamada que no me contestes y olvídate de ver la luz del sol.

Lanzó, al final, una pequeña y minúscula amenaza.

—S-Si-Respondí tragando saliva.

—Bien, debo irme. Nos vemos en la noche.

Agarró su bolso y salió por la puerta, lancé un suspiro una vez se marchó. Era incomodo tenerla cerca, más bien, tenía miedo de que con solo mirarme ella sepa que rompí la promesa. Mi celular comenzó a sonar, por lo cual me sorprendí ya que creí que no tenía batería.

—Al parecer ella lo cargó para poder ver los mensajes... Menos mal que le puse contraseña—suspiré aliviado observando el identificador. Un mensaje de Karma-kun.

[Nu-Nuestro primer mensaje como novios...]

Sentí mis mejillas calientes, la emoción se apoderó de mí nuevamente y como nunca antes sentí desesperación por querer leer lo antes posible un mensaje.

DE: Karma-kun

ASUNTO: "Nuestro primer mensaje como novios" Seguramente pensaste eso...

MENSAJE: ¡Buenos días Nagisa! Espero que no hayas supuesto que lo de amoche fue un sueño, porque no lo fue. Acuérdate que nos encontraremos en la estación a las 7:15 para ir juntos. Nos vemos.

—¡Es adivino!—me sorprendí sonriendo a la pantalla. Comenzando a escribir una respuesta.

PARA: Karma-kun

ASUNTO: De casualidad... ¿Eres adivino? ( ⊙0⊙ )

MENSAJE: Buenos días Karma-kun... ¡No me paso eso esta mañana! ಠ_ಠ Te estaré esperando con ansias. Nos vemos. ヾ(*´∀`*)ノ

ENVIAR

—Definitivamente es un diablo adivino—comenté en voz baja. Una vez terminé de desayunar levanté los platos y los lavé junto con los que mi madre había utilizado—Bien, todo quedó limpio—miré la hora, si no me iba ahora llegaría tarde y definitivamente eso no podía pasar, no en mi primer día como novio de Karma-kun.

Me coloqué la campera y la bufanda, tomé mi mochila y salí de la casa.

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POV NAGISA

El clima no había cambiado mucho desde anoche, claro que ahora había más nieve, la descripción más fácil sería que todo estaba increíblemente blanco. Era sorprendente ver como el paisaje cambiaba de unas horas a otras, el clima es sorprendente de ver. Lo bueno era que en estos momentos no nevaba por lo que no tenía que preocuparme por refugiarme en algún lugar.

Habían pasado tres minutos desde que llegué. El punto de encuentro era la estación cerca de mi casa. Eso significaba que Karma-kun tendría que tomar un tren para llegar hasta aquí y luego tomar otra para ir al centro, le dije que no era necesario tanto lió, que con encontrarnos en la estación del centro y subir la montaña sería más fácil, pero él se negó rotundamente.

Vivíamos lejos uno del otro, y… y ahora que lo pienso ¿Como hizo para volver a su casa anoche? Después de todo a esa hora no había trenes ni otros transportes.

—Que malo soy debía de haberlo invitado a quedarse en mi casa…—al segundo negué esa posibilidad—[¡¿Pero que acabo de decir, eso sería imposible con mi madre?!]

Suspiré haciendo que saliera un poco de humo. Estaba nervioso por verme con él, cuando lo hago no lo veré como un amigo sino como mi pareja...

Eso es. Karma-kun es mi pareja.

[Entonces ¿Debería comentar la promesa y mis dudas?]

Ya somos novios, ambos nos gustábamos ¿Cuál era el problema ahora?

Estoy inseguro.

Inseguro de lo que pensaran el resto de la clase ¿Dejaran de hablarnos? ¿Nos odiaran? Si bien Isogai-kun me ayudó para darme cuenta de mis sentimientos... ¿Los demás pensarán de una relación homosexual de la misma manera? Negué con mi cabeza ante esos pensamientos. Esta mal dudar de esa forma de mis compañeros.

—Cálmate, cálmate... Por ahora lo mejor será preguntarle a Karma-kun—me auto aconsejé en voz alta.

Karma-kun. Él también tiene derecho a opinar acerca de contarle o no a los demás sobre lo nuestro.

Y ¿La promesa?

Debía decirla también, pero me daba vergüenza hacerlo. ¿Qué pensaría él cuándo se la dijera? ¿Se reiría? ¿Se molestaría? Pero no decirle era como estar comprometido y engañar a esa persona con otra.

—Un paso a la vez—me dije nuevamente—disfruta el momento que estarás con él—respiré hondo sacando estas reflexiones.

De repente me sentí ansioso. Ansioso de tener los labios de Karma-kun entrelazados con los míos, por más que ese pensamiento hiciera explotar mi cabeza. Solo los había probado una vez y no podía sacarme su sabor de mi cabeza.

—Karma...—murmuré en voz baja bordeando mis labios.

Fue tan rápido que no pude reaccionar; lo único que logré ver fue unos cabellos rojos que se alzaban con la brisa del invierno con su mano izquierda levantó mi barbilla y con la derecha corrió mi mano dando paso a sus labios. Al principio quedé sorprendido por tal acción por lo que nuestros labios chocaron un poco. Soy un torpe besando. Pero eso no impidió que él continuara. Entrelazó sus dedos con los míos, yo tenía unos guantes azules y él las manos desnudas.

Sentir sus labios suaves y fríos me dieron ganas de calentarlos. Deje que el guiara el beso y cerré mis ojos. Tímidamente me deje llevar, después de todo ansiaba volver a saborearlos. La mano que estaba en mi barbilla se movió hacia mi mejilla, tocándola cuidadosamente, transmitiéndome tranquilidad.

Si tuviera que describir sus labios, con las pocas veces que los voy probando, diría que "suave" es la palabra ideal. Acompañado de una temperatura muy fresca y un gusto dulce.

[Nuestro segundo beso]

Cuando a ambos nos empezó a faltar el aire, nuestros labios se separaron. Ahora embozando una amplia sonrisa me miraba fijo a los ojos.

—Buenos días Nagisa.

—K-Karma-kun podrías esperar a que te salude primero antes de besarme...—propuse empezando a sonrojarme. Tendré que acostumbrarme a que me bese en momentos inesperados—Buenos días...

—Es que ya no podía aguantar saborear tus labios otra vez—tardaré en acostumbrarme a esto—Por cierto ¿Qué es eso de "Karma-kun"? La confianza entre nosotros aumentó por lo que no hay problema con que me llames a secas.

De inmediato sellé mis labios. Vaya había olvidado ese hecho pero debía intentarlo, después de todo, fui capaz de romper la promesa ¡Esto debería ser pan comido!

—Vamos Nagisa, repite conmigo Kar-ma, Kar-ma—sentía su burla entre líneas mientras su voz entonaba su nombre—. Yo ya lo he logrado Nagisa, ¿Lo ves Nagisa? ¡Es demasiado fácil Nagi-!

—¡Ya comprendí!—interrumpí avergonzado. Respiré hondo con seriedad y consiguiendo tranquilidad me atreví a tomarlo por sorpresa entrelazando nuestras manos. Inevitablemente nos vimos fijamente—Yo también puedo hacerlo, Karma.

El tiempo parecía haberse detenido en ese segundo en el que él abrió con sorpresa sus ojos, desvió la mirada con un sonrojo que también me hizo voltear a ver a otro lado. ¡Él se había sonrojado!

—C-C-Creo… Q-Que mori-riré Karma—dije sin soltar sus manos, todo lo contrario a eso, lo tomé con más fuerza reafirmando mi agarre—E-Eres dema-masiado… tierno.

Luego de aquella vergonzosa e inesperada escena-reacción que tuvimos ambos, compramos los boletos correspondiente al tren que debíamos de tomar, una vez dentro noté que estaba más vació de lo normal, quizás porque la nieve obligó a la mayoría de escuelas a cerrar sus puertas, aunque la secundaria Kunugigaoka no era esa clase de institución. El lado bueno es que logramos sentarnos uno al lado del otro.

—Nagisa, sé que sonaré persistente ante el asunto pero ¿No te molesta que te llame así, verdad?

El tema volvía a surgir pero esta vez él abandonó el "juego" de hace un momento, realmente se preocupaba por esto, y pensándolo mejor ¿Cómo no hacerlo? En un primer encuentro la idea la había rechazado rotundamente.

—Bueno... Creo que si somos novios llamarnos con las formalidades es algo absurdo—razoné—Además me ha empezado a gustar que me llames de esa forma—admití rascando un poco mi mejilla derecha con el dedo índice.

—Me gusta ver cuando tus mejillas se sonrojan por cualquier cosa que digo—comentó dedicándome una sonrisa burlona—, me pareció que tendría que preguntar ya que hace unos días me dijiste que no podía llamarte sin el "kun"

Moví la cabeza hacia otra dirección para evitar que el siguiera viendo mi cara. Sí, definitivamente eso pareció afectarlo bastante. Fue cruel hacer eso, quitarle la sonrisa a Karma, eso es algo muy cruel de hacer. Estoy agregando un nuevo motivo por el que soy un idiota y he herido a Karma.

En el segundo que el tren piso el freno para detenerse en la estación, cuando el movimiento inclinó mi cuerpo levemente hacia adelante lo recordé; quizás decirles mis dudas sería hacer que sufra más.

Mis dudas y mi secreto.

Por fin estábamos juntos, decirles mis estúpidas dudas era complicar las cosas.

—Por cierto Karma—hablé aun sin mirarlo y jugueteado con mis dedos para distraerme. Por lo pronto comentar esto sería lo mejor—¿Debemos decírselo a los demás?

—¿De nuestro noviazgo?—hizo una pausa—como tu prefieras—lo miré de reojo. Al parecer no le molestaba que los demás supieran o no de lo nuestro. A él no, pero a mi si...—. Me conformo con que sepas y tengas claro que ahora tú me perteneces—esas palabras las dijo con cierto eje de seriedad.

¿Desde cuándo Karma se hizo tan posesivo? Lo miré con la mirada desafiante ¡Yo también podía decir cosas serias y románticas!

—¡Entonces tú también me perteneces!

Ah otra vez… Sus mejillas se sonrojaron.

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POV AUTORA

El resto del camino Nagisa insistió con respecto al tema de decírselo a los demás o no. Al final ambos tomaron la decisión de no decir nada acerca de su relación hasta que sea el "momento indicado", por lo cual Shiota dejo muy en claro las reglas.

—Karma estas son las reglas para cuando estemos en clases, gente conocida, etc—el pelirrojo escuchaba aburrido esta conversación. Ambos estaban saliendo del tren—Regla 1: Altamente prohibido actos amorosos ya sean besos, caricias, palabras románticas y esas cosas. Regla 2: ¿Estas escuchando?

Preguntó al ver que el otro se quedó mirando una de las vidrieras.

—Nagisa te preocupas demasiado—contestó viendo los relojes que habían en la tienda.

—Solo estoy previniendo...—respondió poniéndose a la par del pelirrojo—[Creo que no estoy listo para decirle al mundo lo mucho que te amo]

—Oh ese reloj esta bueno—exclamó ignorando completamente lo dicho por su novio.

Nagisa suspiró resignado, le estaba dando muchas vueltas al tema sin disfrutar de su primer día de noviazgo.

—¿Ese de color dorado?—terminó uniéndose a la conversación.

—Sí, creo que podría comprarlo.

Al ver que su pareja se ponía feliz por ese reloj le hecho una mirada al precio. Sus ojos celestes casi vuelven al cielo.

—¿¡Por qué cuesta tanto!? ¡Con eso podría vivir por dos meses!

—¿En serio? No esta tan caro...

[Olvidaba que Karma viene de una familia con buena base económica, él sí puede darse esta clase de lujos...] Hablando de relojes, será mejor que nos apresuremos. Las clases iniciaran en quince minutos—notó el más bajo de ambos.

—¿Sabes? podríamos quedarnos en algún lugar para pasar un momento romántico—propuso con cierta picardía en aquellas palabras.

—Regla 3: No nos saltaremos las clases juntos porque levantaría sospechas—mostró tres dedos, sonriéndole con victoria a su pareja. Debía de admitir que era divertido ver a Karma fastidiarse por tales reglas—. Además faltar a clases está mal.

—Qué extraño—soltó de repente—. No has dicho nada de agregar el "kun"

—¿Quieres que lo in-?

—Déjalo, he batallado demasiado como para que volvamos al inicio—aclaró cruzándose de brazos—Presiento que estas reglas se me olvidaran en menos de una hora—agregó sarcástico, acercándose a la par de su novio.

—En ese caso me aseguraré de anotártelas en el brazo para que no se te olviden.

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POV AUTORA

El camino por la montaña resultó ser más tedioso de lo habitual; todo estaba cubierto de nieve por lo cual era resbaloso y el ambiente congelaba los músculos con cada paso.

—Qué bueno que no cayó mucha nieve—comentó el ojiceleste sonriendo, tratando de ir por el camino con menos cantidades posibles—. He visto en otros países que la nieve ha llegado a cubrir autos.

—Estúpido invierno—se molestó el pelirrojo.

Shiota sonrió ante el comentario. Faltaba poco para llegar hasta el edificio.

—No deberías ir por ese camino—advirtió el más alto. Si bien tenía menos nieve poseía partes de hielo congelado.

—Está bien—aseguró el otro siguiendo por donde andaba. Este procuraba no estar muy cerca de su "amigo" pues eso levantaría sospechas entre los demás.

Karma levantó la ceja, no era idiota. Desde hace una cuadra, antes de llegar a la montaña, su novio ya le había soltado la mano con la excusa de que le hacía calor.

[Si le hacía calor ¿Por qué no se quitó los guantes?]—fue lo primero que pensó, pero optó por no prestarle atención a eso, pero ahora también guardaba una distancia de él—[¿Algo va mal?]—Akabane estaba analizando posibilidades de aquel comportamiento pero se alarmó al ver que su amado estaba a punto de caer producto de una resbaladiza pisada—¡Nagisa cuidado!

Levantó la voz, se acercó a él tomándolo por la cadera balanceándolo hacia sí mismo para que no se cayera en la nieve, pero al hacer eso el piso congelado debajo de sus pies lo traicionó, resbalándose y cayéndose, con Nagisa encima, hacia la fría nieve. Ambos hicieron una mueca de dolor.

—Menos mal que la nieve esta blanda...—murmuró el pobre Karma mientras acariciaba los cabellos de su novio para ver si estaba bien. Este levantó la cabeza.

—¡Lo siento!—se alarmó sumamente preocupado—¿Estas herido?

—Caímos sobre nieve, aparte de estar más fría que el trasero de un oso polar no estuvo tan mal—sonrió divertido.

[¿C-Como sabes que el trasero...? No importa] Tenias razón ese lado estaba un tanto resbaloso—comentó—¿Cómo lo supiste?

—Conozco bien a mi enemigo—confesó haciendo reír al contrario, le quedaba claro que Karma tomaba como un oponente a la estación mencionada.

Shiota comenzó a levantarse, pero los brazos ajenos lo rodearon impidiéndole levantarse

—¿Karma?

—¿Todo está bien?—preguntó sutil. No quería presionar demasiado a las preguntas sobre el comportamiento del otro.

—Sí, no me he golpeado—respondió sin entender el sentido de la pregunta—. Tú cuerpo retuvo mi caída.

—Tienes razón—comentó dando por concluido el tema—[Estoy siendo paranoico] Eres demasiado liviano—alabó. Nagisa se sonrojo levemente.

—Karma ¿Puedes soltarme?—sus labios se curvaron en una pequeña sonrisita.

—Si me besas lo haré—propuso divertido.

—¿E-Eh? Pero... estamos cerca del salón, alguien podría vernos.

—¿Y eso realmente es algo muy malo?

Esa pregunta era como clavar un cuchillo en Shiota, no quería dañar a su novio pero tampoco quería que lo descubriesen, había hecho esas reglas para evitar esos acontecimientos pero debió suponer que Akabane no las obedecería, se buscó un chico que era de la clase rebelde. Lanzó un suspiro y finalmente accedió.

—Está bien... [Supongo que un pequeño beso no estaría mal. Sera uno corto. Además… yo también quiero besarlo, todo el tiempo de hecho]

Posó una de sus manos en la mejilla de su amado para comenzar a acercarse a los labios del contrario, cuando sintió la respiración tocar suavemente sus labios comenzó a cerrar sus ojos para dejarse llevar.

[¿Nagisa? ¿Lo prometes?]

Shiota casi gritó internamente al recordar ese momento de su pasado. Se apresuró a ponerse en pie y alejarse de Karma, el cual miró con intriga al contrario.

[¿Q-Que acaba de pasar?]—se preguntó dándole la espalda al chico que estaba en el suelo.

El pelirrojo parpadeó sorprendido ante la reacción de su pareja, rápidamente se reincorporó sacudiéndose la nieve de su ropa.

—¿Estas bien?—era obvia su preocupación.

—S-Si, es solo que...

Karma lo contemplo; estaba inquieto y nervioso, suspiró.

[Quizás estoy presionándolo demasiado]—pasó su mano por los cabellos celestes—Vamos, llegaremos tarde.

Fue lo único que dijo Karma antes de comenzar a andar. Shiota asintió con la cabeza para luego seguirlo.

[Quizás... yo todavía no pude...superar la promesa...]

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POV AUTORA

—¿Que están haciendo?—preguntó el ojiceleste al ver como todos estaban jugando muy entretenidos en la nieve.

Por fin habían podido llegar a la cima de la montaña y se había preocupado por el tiempo que le quedaba antes de que las clases iniciaran, pero realmente quería caer de rodillas al suelo al ver a sus compañeros fuera del salón demasiado entretenidos divirtiéndose.

—Oh ¡Buenos días Nagisa!—saludó Kayano—solo estábamos jugando con la nieve.

—Y ¿Las clases?—preguntó Karma aburrido.

—¡No tendremos!—contestó alegre Hinano, la cual salió de detrás de un muñeco de nieve lanzando nieve por todos lados.

—¿Koro-sensei está de acuerdo con esto?

—En realidad, él es el que propuso el juego—se acercó Sugino a responder—, bueno solo será las primeras horas, luego tendremos que entregar el test.

[¡El test!]—recordó internamente Nagisa mirando por el rabillo del ojo a su pareja—[¿Que habrá puesto Karma en el?]—Shiota trataba de ser optimista. Por más que aquella promesa lo atormentara debía ser positivo y disfrutar el tiempo con su amado—[Tengo curiosidad en ver que escribió]—de sus labios se escapó un sonrisita de enamorado.

—Entonces me iré a casa—Akabane se dio la vuelta para volver por donde vino—. Estoy cansado por subir esa estúpida montaña y lo último que quiero hacer es jugar en medio del frió.

Nagisa iba a detenerlo, hubiese resultado divertido jugar con todos un rato, además no quería que su novio se fuese. Iba a hacerlo cuando... una bola de nieve fue lanzada a la nuca del pelirrojo, todos se quedaron en silencio observando a la persona que lo lanzó.

—¡No te distraigas!—soltó Nakamura riendo a carcajadas—¡Nagisa-kun estará en nuestro equipo!—agarró del brazo al nombrado para llevárselo con ella.

El de cabello celeste se quedó en silencio mientras era arrastrado. Tadaomi junto con Irina se encontraban viendo como sus alumnos jugaban, Koro-sensei apareció detrás de ellos con ropas de Papá Noel, lo cual era ridículo por el mes en el que se encontraban.

—¡Bien nos dividiremos en dos equipos: A y B!

Equipo A: Isogai, Terasaka, Nakamura, Okuda, Kanzaki, Nagisa, Sugino, Kayano, Hazama, Hayami, Hara, Mimura, Muramatsu,

Equipo B: Okano, Kataoka, Sugaya, Chiba, Karma, Okajima, Kimura, Kurahashi, Takebayashi, Fuwa, Maehara, Yada, Yoshida.

Ritsu era el árbitro junto con "Rex" e Itona, quien recién había aparecido luego de dos semanas de reposo. Tan pronto como se deshizo de sus tentáculos y entró a la Clase E un inesperado resfriado hizo que se viera obligado a ausentarse. Ahora estaba sentado sobre las escaleras de la entrada al salón, observando fijamente a alguien en particular; quien estaba gritando a Kirara que deje de contarle historias relacionadas con gente muriendo en la nieve. Aun se recuperaba por lo que jugar en medio del frio no era conveniente para su salud.

El juego consistía en la "Guerra de nieve" tirarse bolas de nieve al que le fuera dado quedaba descalificado, el equipo que se quede sin jugadores pierde.

—¿Qué les parece si hacemos esto más divertido?—habló Ritsu desde el móvil de todos captando la atención de ambos equipos—El equipo que pierda deberá pagar un castigo.

Todos opinaron que sería más divertido de esa forma.

—Pero ¿Cuál será el castigo?—preguntó Kimura.

—¡Que el equipo perdedor tenga que bajar la montaña rodando!—gritó Nakamura emocionada.

Por más que la lógica dijera que esa propuesta no era nada segura, los ojos de la mayoría prendieron fuego por la emoción. Ahora todos estaban emocionados. El juego había comenzado y todos los alumnos se camuflaron detrás de árboles para no ser vistos.

Karma se había apartado del resto con la intención de desaparecer y descansar un rato, pero su mente comenzó a analizar la situación, su situación amorosa.

[Detesto el tener que pensar demasiado en el asunto. Necesito saber porque Nagisa anda comportándose de esa forma, quizás esto del noviazgo sea raro para él y le preocupe demasiado, bueno a mí también me pasa lo mismo... ¡Es difícil tenerlo cerca y no intentar besarlo hasta sacarle el alma!]—se detuvo un momento, lanzó un suspiro y metió sus manos en los bolsillos—[Quien hubiera pensado que un simple chico hiciese que me preocupase tanto por un tema]—sonrió para sí mismo—[Por lo pronto debería preguntarle qué es lo que sucede y ver si lo podemos solució-]

—Psss Nagisa—Akabane detuvo sus pensamientos, aquella voz provenía de unos árboles más adelantes.

El nombrado se giró y pudo ver a Isogai quien le hacía señas para que se acercara. Miró a su alrededor y una vez seguro fue hasta el lugar.

—¿Y cómo va todo?—le mostró una gentil sonrisa.

—Bueno, las bajas en nuestro equipo han sido de cuatro hasta ahora y las del ene-

—¡Ya Nagisa! ¡Solo cuéntame cómo te fue con Karma!—gritó emocionado.

—¿Co-Como sabes que pasó algo?—comenzó a sonrojarse, poniéndose bastante nervioso.

—Vamos, vinieron juntos y sonreíste como un enamorado pensando vaya a saber qué cuando lo ves.

[Y yo que pensaba que Karma seria el que nos delatara... Bueno Isogai ya sabía que entre nosotros había algo. Debería decirle después de todo en una parte gracias a él estamos juntos]

—Bueno... No-Nosotros...—su voz fue haciéndose más baja, al punto de que Isogai tuvo que acercarse para enterarse—so-somos novios...

Yuma casi grita de felicidad, su rostro lo delataba.

—¡Felicidades Nagisa!—dio una palmada en la espalda del otro—¡Espero se casen y vivan juntos por siempre!

—¡No digas esas cosas!—toda su cara se tornó color rojo.

—¡Espero ser el padrino de uno de sus hijos!—siguió bromeando.

—¡Ya basta Isogai-kun!—dijo avergonzado—[Yo… no creí que se pondría tan feliz, es reconfortante verlo decir todo esto]

Luego de reír un rato, por lo menos que el pelinegro lo hiciera, Shiota comenzó a ver si era correcto comentarle sus problemas, lo había ayudado una vez quizás una podía hacerlo de nuevo.

—Isogai-kun sé que sonaré molesto por lo que te diré ahora pero… necesito un consejo al respecto.

El chico no lo pensó dos veces y llevó su mano a apoyarse en el hombro del contrario en señal de apoyo, asintió con la cabeza atrayendo consigo una leve sonrisa de los labios del de hebras celestes.

—Gracias—soltó ante todo. El presidente retiró su mano y se concentró en lo que le dirían—Estoy inseguro...

—¿Inseguro?

Un ruido proveniente de uno de los arboles les llamó la atención, pero se calmaron al ver que solo se había caído un poco de nieve de una de las ramas de los árboles cercanos a ellos. Nagisa continúo.

—Si... Sobre la promesa y las dudas que tengo en la cabeza. No sé si decirle a Karma.

—Y ¿Tú qué crees?

Rebuscó en sí mismo una respuesta que dar, sabía que decirle era una buena opción, era su novio y este debía de estar consciente de lo importante que era esa promesa.

—Que quizás si debería decirle...—sinceró—Pero no sé cómo Karma reaccionará.

—Nagisa—suspiró y lo golpeó "amistosamente" en la cabeza.

—¡¿Por qué me golpeas?!—se quejó sobándose la zona afectada, grave error al estar en plena guerra.

—Para que se te aclaren las ideas.

—Es la segunda vez que me das un golpe...

—¿En serio? ¿Solo dos? Creí que iba más—parece que en su mente comenzó a recordar los sucesos para cerciorarse de que no era un error de cuentas lo que le decían.

Nagisa suspiró resignado ante ese lado sádico que había descubierto de su compañero

[Estoy actuando, nuevamente, como un idiota. Isogai-kun tiene toda la razón] Debo agradecerte nuevamente.

—No hace falta, después de todo la respuesta te la has dado tu solo—se incorporó para salir de aquel escondite y adentrarse a lo que era el campo de batalla—. Bien, vamos a-

No pudo terminar la oración ya que una bola de nieve, una más grade de lo normal, fue lanzada a su cara haciendo que cayera al suelo. Su acompañante se giró para ver de dónde provenía el ataque, los cabellos rojizos lo inundaron de alivio.

—¡Karma!—gritó el ojiceleste feliz de verlo, se olvidó por completo el hecho de que su amado fuese su enemigo, porque ahora era otra su prioridad, aunque de todos modos sabía que ninguno de los dos se atacaría—Tenemos que hablar.

—¡Claro!—asintió dejando caer la bolas de nieve que tenía en la otra mano, su aura oscura se borró en el instante en el que su Nagisa lo había visto.

Ambos chicos desaparecieron, dejando a un inconsistente Isogai en el suelo.

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POV KARMA

Yuma merecía esa bola en el rostro y ser enterrado debajo de diez metros de nieve por haber golpeado a mi Nagisa. Ambos nos detuvimos en un árbol muy adentrado del bosque, en un inesperado movimiento él tomó mi mano a lo que me negué y correspondí entrelazando nuestros dedos, no volvería a tomarme con la guardia bajo como las dos primeras veces.

—Estoy celoso—solté sin pensarlo.

—¿Eh? ¿Celoso? ¿Por qué?—preguntó confuso.

—De ese idiota de Isogai.

—¿Por eso fue que le apuntaste directamente al rostro?—ladeó la cabeza, sonriéndome gentilmente.

—Claro, se atrevió a pegarte—di como argumento—, me dan ganas de matarlo...

—No digas eso—me reprochó—. A veces es necesario un golpe para que pueda entender las cosas.

—Y luego dices que no eres masoquista—frunció levemente el ceño—. Si tanto quieres que te azoten solo dímelo y lo haré gustoso~

—¡Que no soy masoquista!—se quejó tratando de soltar mi mano. Lo cual fue imposible ya que me apresuré a sujetarlo por la cintura y hacer que nuestro espacio disminuyera.

Ya no aguantaba más tenía que besarlo realmente lo necesitaba; levanté su barbilla y junté nuestros labios, no opuso resistencia alguna por lo cual aproveché para poder profundizarlo más. Él tomo mi camisa, ya nos estaba faltando el aire.

—¿Venimos a besuquearnos o a hablar?—pregunté acariciando su mejilla.

—Es tu culpa por cambiar de tema—sonrió de manera dulce.

—Te amo—no pude evitar decírselo, es más, no debería contenerme tanto y solo convendría remarcar cuanto lo amo cada segundo de mi vida.

Él hundió su rostro en mi pecho, sentí como sus brazos me apretaban en un abrazo que daba a entender lo que estaba ocultando; era una clara señal de que estaba buscando las fuerzas para decir una palabra.

—Sabes que puedes decirme cualquier cosa, no me importa lo que sea. Yo siempre estaré a tu lado porque te amo y ni una simple promesa o dudas que tengas me harán dejar de quererte.

—Estuviste escuchando la conversación—lo oí decir sin sacar su rostro de mi pecho.

—Fue inevitable—dije sonriente—, de pronto te vi y fue tuve que seguirte.

Nagisa aflojó sus brazos y retiró su rostro dejando ver claramente la necesidad que tenia de querer hablar del asunto. Lo solté solo para quitarme la campera y acercarme a una roca lo bastante grande para que ambos pudiéramos sentarnos sobre ella.

—¿No te hará frió?—preguntó preocupado. Me senté sobre la roca e hice un gesto para que él se sentara entre mis piernas, haciendo que se sonrojara.

—Estaré abrazando a mi estufa oficial, así que estaré bien.

—No-No crees que sería mejor… Ya sa-sabes, que yo me siente a tu lado y no encima…

Oh… así que Nagisa es la clase de persona demasiado vergonzosa como para hacer cosas como estas, aunque él fue quien tomó mi mano en un principio. Me lo esperaba, es lo que hace que sea tan adorable. Aunque, de todos modos haré que cambie de opinión.

—¡Achuu!—estornudé, de manera fingida, para abrazarme a mí mismo y comenzar a temblar—Sí que hace mucho fri- ¡Achuu!

Al instante Nagisa comenzó a dudar y a compadecerse de su pobre y congelado novio. Dando pasos lentos se acercó a mí y se dio la vuelta, desde este punto de vista pude ver como sus orejas se ponían rojas, sonreí victorioso y lo envolví entre mis brazos para atraerlo y hacerlo caer entre mis piernas. Acomodé mejor mis brazos en su cintura y posar mi cabeza sobre la suya.

—Ahora si estoy mejor—sonreí aunque él no pudiese verlo.

—E-Ees un tramposo—Vaya, parece que se ha percatado de mi mentira pero de todos modos no se ha resistido demasiado.

—Corrección, soy tu novio tramposo—escuché que lanzó una risita tímida—[Esta posición es magnífica para nosotros ambos encajamos perfectamente, también hace que recuerde el día que quedamos encerrados en el almacén. Esta no es la primera vez que tengo a Nagisa tan cerca, y tampoco será la última]—me asegure de respirar el olor de su cabello, simplemente adictivo—Nagisa ¿Me dirás de qué va esa promesa?

Lanzó un suspiro de vacilación, besé su cabeza para calmarlo y él entrelazó sus dedos con los míos.

—Bien... Esa promesa la hice cuando tenía seis años...

Continuara...


Mis nekitos asesinos (NuevoApodoParaElPublico)

¡Lamento haber tardado tanto en actualizar! ;u; En otras novedades juro que me hice adicta a esperar sus comentarios :'D

¡Saludos! n.n

PD: Seguramente me mataran por haber dejado la historia en la parte de la promesa xD Esa promesa no es la gran cosa... No esperen mucho (?)