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Nota exclusiva para Sam:
(Ojala puedas leerla)
Hola Sam ^^
Ya leí tu último comentario. No tienes por qué disculparte, yo abogo por la libertad de expresión y estás en todo tu derecho de decir lo que opinas, aunque admito que me pasé de cursi, otra vez, pero ya lo corregí. Ojala pronto subas esos fics que has escrito, pero debo decir que, como lectora, soy muy exigente n.n
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Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leonardo desde hace 22 años. Yo escribo exclusivamente para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo y pase a leer mis divagaciones.
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CUENTA CONMIGO
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Se oye el rítmico rebotar constante de una pelota de basquetbol.
- Pon atención, Oku [Roble]. – dice Leonardo, es él quien está botando la pelota; la toma y la lanza.
¡PAF!
No encesta y la pelota rebota en el tablero, pero Usagi salta y la atrapa; sus pies, que no calzan sus zapatos tradicionales sino unos modernos tenis, regresan al suelo.
Usagi viste jeans, una playera y una gorra con el logo de los Knicks de Nueva York con la visera hacia atrás.
Leonardo también viste jeans y camiseta.
- Tienes que botarla, Nadare [Avalancha]. – le dice Leonardo a Usagi.
Usagi ya había visto la manera en que Leonardo juega con la pelota, e imita sus movimientos.
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El botar de la pelota comienza con lentitud, pero pronto, Usagi comprende lo sencillo que es este nuevo juego que está aprendiendo.
El bote de la pelota es preciso gracias a las manos hábiles del samurái.
- Me agrada más "Gintsu". – dice Usagi; da un pequeño salto, lanza la pelota y… ¡encesta!
Ambos espadachines continúan discutiendo sobre el sobrenombre de Usagi.
- ¡Bien! – Leonardo vitorea; va por la pelota – Aprendes rápido Gintsu. – vuelve a su posición botando la pelota, cerca de la línea de los tiros libres.
- Un amigo de la infancia me llamaba "Sumoru". -
- ¿Amigo de la infancia? – Leonardo deja de botar la pelota, curioso por saber más.
Hasta ahora, Leonardo jamás había imaginado que Usagi, en su niñez, debió tener amigos de su especie. Se siente un tonto: Usagi creció en una aldea rebosante de habitantes aunque de diferentes especies, pero sin duda, debió tener amigos "conejo".
- Se llama Kenichi. Cuando niños, Kenichi me llamaba "Enano" porque era más bajo que él, sin embargo, años después que nos volvimos a encontrar, tras su largo entrenamiento en la Escuela de Esgrima, y mi instrucción con mi Sensei Katsuichi, yo había obtenido mayor estatura que él. –
- Así que Kenichi, como aquí decimos, se llevaba pesado contigo. -
Usagi piensa por un momento el significado de las palabras de Leonardo antes de responder.
- De la misma manera que tus hermanos y tú, Leonardo-san. -
- Exacto. – dice Leonardo con una sonrisa; después de todo, Usagi sí tiene un amigo que ha sido como un hermano.
Leonardo bota la pelota un par de veces antes de lanzarla al aro de la canasta y… encesta.
- ¡Sí! - corre por la pelota, la toma y se la lanza a Usagi quien la atrapa – Por lo que me dices, Kenichi es un samurái. –
- Hai. Ahora es el gobernador de nuestra aldea. -
- Pero algo me dice que tú eres mejor espadachín que él. –
Usagi no puede ocultar una sonrisa de orgullo.
- Es una de las ventajas que brinda el errar por el mundo: se obtiene suficiente práctica durante los viajes. -
- Me imagino, pero ojala no te haya oído Rafa, - echa un vistazo rápido a la habitación de él - sino, no va a dejar de molestarnos al decirnos "Sumoru" a los otros, especialmente a Mikey. -
- No debes preocuparte, Leonardo-san; eres joven y continuarás creciendo por unos años más. – comienza a botar la pelota mirándola fijamente – Los niños crecen muy rápido. –
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La voz de Usagi ha sonado un tanto sombría.
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Leonardo ha descubierto de nuevo esa mirada en los ojos de rubí que le inquieta tanto, esa mirada que refleja que hay una devastación total en el corazón del samurái.
Estaba hablándole de su amigo. ¿Será que su amigo Kenichi está en problemas?
Usagi levanta la cabeza mirando la canasta, eleva los brazos, y lanza la pelota…
¡POF!
Encesta de nuevo y Usagi sonríe por su triunfo.
Los ojos rojos vuelven aparentar normalidad.
Usagi corre por la pelota, la toma y se la lanza a Leonardo quien la cacha.
Leonardo tiene funestos pensamientos sobre el amigo de Usagi; algo terrible debió sucederle a Kenichi, por eso Usagi no es capaz de ocultar su dolor del todo. Él también debe aparentar que nada sucede; sonríe.
- Mis hermanos y tú y yo podríamos formar un equipo de basquetbol. – hace girar la pelota sobre la punta de su dedo índice – Somos cinco, y un equipo se forma con cinco integrantes. –
Usagi asiente. Sabe a la perfección que es imposible que sus amigos ninja sean aceptados para participar con equipos humanos, pero le divierte la idea de formar un equipo de cuatro ninjas y un samurái.
- Con que ahí están. – se oye la voz de Rafael al ir bajando las escaleras.
Rafael, Donatelo y Miguel Ángel se han vestido con ropas humanas.
- He estado enseñándole a Usagi jugar basquetbol. – dice Leonardo cuando sus tres hermanos pisan la cancha de juego; detiene los giros de la pelota y la toma entre sus manos - ¿Quieren ver qué tanto ha progresado? – sonríe con poca modestia por demostrar lo buen "maestro" que es.
Leonardo invita a sus hermanos (los cuales tienen una actitud muy seria), a jugar un partido de basquetbol; le vendría bien un aguerrido encuentro para despejar su mente, pero…
- No. – dice tajante Rafael – Los tres tenemos cosas más interesantes que hacer. –
- ¿Más interesantes? – pregunta confundido Leonardo; no esperaba esa reacción de sus hermanos.
- ¡Sí! – Miguel Ángel exclama de repente (no pudo quedarse callado por mucho tiempo) - ¡Vamos a ir a…! – pero Donatelo le tapa la boca.
Donatelo y Rafael le lanzan a Miguel Ángel amenazadoras miradas, así que él debe aplacar su emoción por decirle al hermano mayor lo que van a hacer.
- Bye. – sin más, se despide Rafael.
Leonardo sigue a sus hermanos con la mirada hasta que suben por el elevador, luego, continúa botando la pelota de básquet.
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No tiene que preocuparse por ellos, pueden cuidarse por sí mismos, además, Usagi lo necesita más en estos momentos.
Lanza la pelota hacia el panel, pensando en Usagi.
Usagi ha perdido a un amigo…
La pelota va descendiendo rumbo a la canasta.
… por eso su dolor es tan inmenso…
La pelota cae dentro de la canasta.
- ¡Bien hecho Leonardo-san! – Usagi aplaude.
… como él también ha perdido a un valioso amigo.
La pelota rebota varias veces antes de irse rodando por la cancha.
Leonardo no se mueve de su lugar.
- Leonardo-san… -
Usagi ha notado el cambio de actitud del ninja.
A Leonardo ha dejado de importarle las lecciones de basquetbol; va rápidamente a la habitación de Rafael.
Usagi no duda en seguirlo.
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Rafael, Donatelo y Miguel Ángel han ido al parque de diversiones; invitaron a Abril y a Casey a ir con ellos.
Los chicos les platican a sus amigos humanos sobre la visita de Usagi mientras caminan entre la multitud.
- Desde que llegó Usagi, - comienza a decir Miguel Ángel – Leo ha estado muy raro. –
- Leo no nos ha comentado nada en absoluto sobre el lugar al que llevó a Usagi ayer por la noche. – dice Donatelo.
- Debió haber sido algún 'antro' porque los dos llegaron bebidos. – dice Rafael – pero si nos hubieran llevado hubiéramos armando un tremendo pachangón que hubiese durado hasta que amaneciera, para no decepcionar al Orejón, que se le ve que sí se le da la bebida. –
- Leo no quiso darme un masaje después de la pelea con Usagi sí yo también salí herido; - dice Miguel Ángel - tampoco nos incluyó en el juego de "que Rafita no te atrape"; hasta resulta que tiene un apodo, y no es el que le puso Rafa sino uno más chido, y no lo sabíamos, pero Usagi sí. -
- Hasta le cocinó algo que nunca nos ha cocinado a nosotros. – dice Rafael.
- Excelente observación, Rafa. – dice Donatelo.
- ¡Sí es cierto! – dice Miguel Ángel – Esa comida que hizo Leo olía súperduper rico, pero nunca la ha incluido en el menú, y lo digo porque soy un experto en reconocer todo tipo de comida, desde una sopa Maruchan hasta un sushi recién hecho. –
- Tampoco nos invitó – dice Donatelo – para instruir juntos a Usagi en el juego ráfaga que es el basquetbol, de esta manera hubiera sido más ilustrativo para el chico que viene, no sólo de un mundo diferente sino de una época antigua, y de mayor facilidad de aprendizaje para él. –
- Por eso no los trajimos, - dice Rafael - para que se les quite lo 'gandalla'. -
Casey y Abril han escuchado atentamente a sus amigos tortuga, luego, se miran con seriedad, segundos después… empiezan a reír.
- ¡Jajajaja! –
Dejan de caminar para poder reír a todo pulmón. Los chicos también detienen sus pasos.
- ¡¿De qué se ríen?! – Rafael se molesta.
- No… puedo creerlo… ¡Jajajaja! – dice Casey, o eso intenta entre carcajadas.
- Chicos… - Abril contiene mejor su hilaridad – están celosos de Usagi… ¡Jajaja! -
- ¡¿CELOSOS?! – los chicos se sorprenden por la conclusión tan rápida que han sacado sus amigos humanos.
- ¡Sí! - dice Casey - ¡Están celosos! ¡Jajajaja! -
- Chicos… - Abril respira profundamente compadeciéndose de los tres adolescentes – Díganos: ¿Cuántas veces nos ven a nosotros? -
- Del diario. – dice Rafael.
- ¿Y Leo cuántas veces ha visto a Usagi? -
- Contando esta visita, tres. – dice Donatelo.
- Entonces, ¿no creen que Leo tiene todo el derecho del mundo de estar con su amigo, que sólo ha visto tres veces desde que lo conoció? –
Miguel Ángel, Donatelo y Rafael desvían la mirada, incómodos por su comportamiento.
- Saben que su hermano no es un chico egoísta; - agrega Abril - ya les contara todo lo que se ha divertido con su amigo. –
Miguel Ángel, Donatelo y Rafael siguen sin decir palabra y mirando hacia cualquier otra parte.
- Bueno, - dice Casey con un tono consolador y abrazando por el cuello a Donatelo y Miguel Ángel – nosotros también tenemos derecho a divertirnos. –
Rafael sale de ese estado de pena y baja el cierre de su chaqueta.
- Pues también él. –
Los demás voltean a ver a Rafael.
Rafael les muestra, con una enorme sonrisa de triunfo en los labios, un oso de peluche color amarillo marfil y que lleva atado al cuello un gran moño color chocolate.
- ¡Ogima! –
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Eso de estar pensando hasta dónde debe quedar un capítulo siempre se me complica, pero espero que esté haya quedado bien así, y para quienes estuvieron preguntando por Ogima, ya apareció n.n Estoy muy agradecida con todos ustedes, mi estimados lectores, porque este lindo OC ha sido muy bien recibido en el mundo de TMNT.
Comentarios, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, aplausos, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, jalones de oreja, etc., etc., todo es bienvenido.
Muchas gracias por tomarse su tiempo y leer mi fic.
n.n
