Es loco amar, salvo que se ame con locura
Disclaimer:Solo los personajes que no podáis reconocer me pertenecen, los demás, son de Rowling, y no, no soy ella.
Muchísimas gracias a Zory, By.me, Alba Diggory-Black, kaori-Potter, chukii, lira21, Sonia, Emma Bovary, bonny, Lidia y Clara Black por los reviews en el capítulo anterior.
Ahora, de verdad, pediros disculpas, porque este capítulo debería estar subido desde el 31 de Octubre, ero, por motivos ajenos a mi, no pude subirlo. Se me borró lo que llevaba escrito, que era casi el 50 x 100 del capítulo, luego los exámenes y formatear el ordenador… espero que me sepáis perdonar. Como compensación, os traigo un capítulo más largo. Mucho más largo de lo que estáis acostumbradas.
Además, tengo que haceros una recomendación musical, para que escuchéis con este capítulo. Don't Cha (Pussycat Dolls), Angel (Robbie Williams), Where were you last nigh (Nightwish), I'd Do Anything (Simple plan), When the stars go blue (The Corrs & Bono, U2), girlfriend (Avril Lavigne), I don't wanna miss a thing (Aerosmith), Aprendiz (Malú), Moriré (Iguana Tango) y Que más dá (Efecto Mariposa)
Bueno… tras esto, esperar que os guste…
APB Producions se enorgullece (más que nunca) de presentaros un capítulo parido con sudor y sangre!
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31 Octubre 1976
10. A song for you
Había sido la primera, la primera vez que, cuando se transformaban en animagos, Sirius se entregaba a la luna. Había sido algo salvaje, algo casi cruel. Pero al haber tenido el corazón roto, ardiendo en llamas hasta acabar por consumirse, había logrado convertir su cuerpo en pero y su mente en animal, de una forma que tan solo Lunático lograba conseguir. Se había entregado a la luna. Sin reservas.
Había buscado su autodestrucción, haciendo algo que ningún animal se había atrevido nunca a hacer. Había atacado a Lunático, atacado a un licántropo, como, si de alguna forma, intentase autodestruirse. Sin embargo, el lobo no le había hecho daño. Tal vez un instinto más fuerte que el ansia de sangre le decía que Sirius era su amigo, casi su hermano. Tal vez lo eran realmente. O tal vez el licántropo entendió que el perro buscaba su autodestrucción, y una venenosa crueldad del lobo le impidió dársela.
El resultado de aquella noche, había sido, que Remus había acabado con una nueva marca de dentelladas en un costado, que, por primera vez, no eran suyos. Y Sirius… De no haber sido por el hechizo de precaución que habían aprendido en la biblioteca, cuando aprendieron a convertirse en animagos, no habrían podido recuperarlo.
Todos los magos llevan dentro un animal. Y sólo los animagos se esfuerzan por encontrarlo. Y de ellos, solo los que, en medio del dolor, la rabia o la agonía, se entregan a la otra parte de su esencia, pueden quedarse en su forma salvaje y animal para siempre.
Y eso fue lo que le pasó a Sirius. Se entregó a su instinto, a su animal interior, para olvidar lo que había hecho, para olvidar lo que le había hecho a Beth, y de alguna forma, buscar en la luna, una forma de perdón. De modo que hicieron falta los poderes combinados de Remus, Peter y James para convertir al perro negro en un adolescente encogido y cubierto de barro.
Con el paso del tiempo, la situación no había mejorado en absoluto. De hecho, cada día, parecía ir a peor. Y eso, Remus, lo notaba. Porque sus amigos eran su manada, y cuando un miembro de la manada está débil, el lobo jefe no duerme, y no lo hará hasta que vuelva a recuperarse. Y Sirius está mal, y es un miembro primordial de la manada.
Llegaba todos los días, pasadas las tres de la madrugada, apestando a alcohol barato. Se metía en cama, y lloraba hasta caer dormido. Tanto Remus como James fingían que no se daban cuenta, y Peter, realmente, no se daba cuenta de nada. Y era mejor, puesto que si el más pequeño de los cuatro se enteraba de lo de Sirius y Beth, sería el final de la manada. De todas formas, si Peter o Beth no mataban a Sirius, lo acabaría haciendo su hígado cirrótico.
Y aquella mañana, la situación no era diferente. Remus se levantó de la cama, y cruzó la habitación de puntillas, para llegar a la cama de Sirius y colarse entre las cortinas del dosel, para encontrarse a James, sentado en un rincón, mirando a Sirius preocupado.
Fue una sola mirada la que intercambiaron. Una mirada con la que se entendieron.
-¿Qué tal está?-preguntó Remus con voz queda.
-Mal.-replicó James con un susurro.-Anoche… anoche me dijo que prefería morirse a vivir sin ella, Remus… ¿En que hemos fallado¿Qué consejo no le dimos…?
-No era un consejo, James, era hacerle ver que no puede sobrevivir a los problemas solo. Nos tiene aquí, y nos necesita, aun que ni él se de cuenta.
Otra cosa que había cambiado. No habían vuelto a dormir juntos desde Tercer Año, ya que tras el descubrimiento de su licantropía, se amontonaban en una cama para dormir, y hacerle notar a Remus que no estaba solo. Él no había estado solo, y ahora le correspondía hacer a él lo que Sirius le había hecho. Apoyarlo siempre. Pese a que habían empezado a considerar mariconadas el asunto de dormir juntos, y por eso, ahogaban la rabia, el miedo y la frustración con la almohada, en lugar de compartirlo con su manada.
El moreno que dormía, se revolvió levemente, antes de despertarse. Su aspecto no era el que había sido en alguna ocasión. Del guapísimo casanova solo quedaban ojeras marcadas, pelo despeinado, barba de tres días y ojos enrojecidos.
-¿Qué cojones hacéis aquí?-la voz áspera debido al alcohol barato y a no dormir. Otra cosa que había cambiado… el carácter.
-Nos estábamos pajeando de ti, Canuto, ya sabes… nos pones cachondos.-replicó James con sorna.
-Que te folle un pez, Cornamenta-le espetó el chico de ojos grises enrojecidos.
-Confío en que lo haga Lily-repuso el chico de gafas con una sonrisa gamberra.
Remus negó con la cabeza, disgustado, mirando a Sirius, que se quedó repentinamente pensativo.
-Cornamenta, quiero hacer algo…-susurró de repente.
-¿Morirte?-espetó James con dureza, parpadeando, sin embargo, inocentemente.
Sirius lo fulminó con la mirada, al tiempo que su rostro se iluminaba con lo más parecido a una sonrisa que había esbozado en una semana.
-No James. Voy a recuperar a Bethany cueste lo que cueste, así que, me vas a dejar participar en ese rollo que te traes con Evans…
-Vale, Sirius… tú participas en el concurso, pero las canciones te las elijo yo-dijo James con una triunfante sonrisa.
-Ah, no, Cornamenta, de eso nada, que tú estás muy gilipollas con tu pelirroja y me pondrás a cantar ñoñerías-dijo Sirius levantándose.-Las canciones las elijo yo, que por lo menos no estoy tan gilipollas en el tema del amor.
Remus y James intercambiaron una mirada. Sirius estaba más gilipollas en el tema del amor. Pero no les correspondía a ellos escarbar en la herida. Lo único que podían hacer era intentar evitar que Peter se enterara, o la Tercera Guerra Mundial estallaría en su cuarto.
Al menos, Sirius volvía a tener una meta, un motivo por el que vivir, y lo haría. Lucharía, recuperaría a Beth, o moriría. Porque Sirius Black no conocía la derrota en su vida. Sirius Black no se rendía. Y no lo haría jamás.
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Como un cristal roto a pedradas, como un papel quemado hasta ser reducido a cenizas, como un corazón apuñalado hasta que se detuviese. Así se sentía Beth. Rota, dolida, maltrecha, usada, si. Pero sobre todo… engañada. Había querido a Sirius. Con toda su alma. Y… para qué engañarse. Todavía lo quería. Con todas sus fuerzas.
Pero no podía estar con él. No cuando la había traicionado, engañado, mentido…
Sorprendentemente, ella, tras la rabia y el dolor iniciales, se lo había tomado bastante bien. De hecho, se había sorprendido a sí misma, intentando tirar hacia delante en lugar de dejarse vencer, caer, aplastar, por la situación.
Sus amigas se lo habían tomado bastante peor. Sobre todo las Gryffindor, porque, tras haberles prometido que no tendría nada con Sirius, habían tenido una relación en secreto, y él la había engañado, así que, cuatro personas que no entendían la falta de lealtad, se lo habían tomado como una ofensa casi física hacia ellas, y manifestaban tendencias homicidas hacia Sirius.
Y ella no quería que le hiciesen daño, ni quería olvidarlo. Quería pensar que con el tiempo, la herida del pecho dejaría de doler, y podría volver a respirar.
Otra cosa de la que se había percatado, era de que Sophie y Jack estaban más cerca el uno del otro, como si una amistad se hubiese forjado entre ambos a raíz de cuidar de ella y quedarse dormidos los dos en su cama, acariciándole el pelo mientras no dejaba de llorar. Eso habían sido las dos primeras noches. Después había fingido estar bien, y dormía con un hechizo insonorizante en las cortinas, llorando a gusto y pegándole puñetazos a la almohada, ahogándose en su propio dolor.
Pero ella no moriría. Ella iba a vivir, porque ella no era su madre, que había muerto de amor. Ella era fuerte, era inteligente, y su sabiduría le bastaba para sobrevivir a lo que fuese. Y no moriría. Por Sirius no.
Llegó a la Sala Común, componiendo su mejor sonrisa, y se encontró con que su hermano y Sophie ya la estaban esperando para bajar a desayunar.
-Buenos días.-dijo con dulzura.
-Buenos dias, princesita.-dijo Jack.-¿Qué tal has dormido?-preguntó acariciándole el pelo.
La pregunta implícita, era si había llorado por él.
-Bien.-mintió. Había llorado. Como siempre.
-¿Bajamos a desayunar?-preguntó Sophie animada.
Bethany asintió, fingiendo un entusiasmo que distaba mucho de sentir.
El camino hacia el Gran Comedor fue silencioso, y, de hecho, Sophie fue la única que habló un mínimo, para comentar que hacía frío. Una vez allí, en lugar de ir a sentarse en la mesa de Ravenclaw, como era costumbre, se fueron a sentar a la mesa de Gryffindor, donde Jeyne y Alice hicieron un hueco a Beth y Sophie.
Sirius levantó la cabeza, como si de una forma sobrehumana hubiese notado la presencia de Beth. Y sus ojos se encontraron, con la intensidad de dos almas que sufren de la misma forma, de dos personas que se aman y se entienden. Verde con gris, conectados. De pronto, se sintieron desnudos.
Beth desvió la mirada cuando Jeyne le tiró del brazo, y a la rubia la invadió un latigazo de dolor al dejar de mirar los ojos grises del amor de su vida. En ellos había visto la derrota a la que el moreno estaba siendo sometido, el sufrimiento, y la mimetización del sufrimiento de ambos, siendo un sufrimiento único, partido en dos. Porque ellos eran una única persona, partida en dos.
-Bethany, deja de atormentarte por gilipollas que no merecen ni la sangre que corre por sus venas-masculló la chica, fulminando a su futuro cuñado con sus ojos, que aquel día eran color cielo.
-Si yo no sufro.-replicó ella desafiante. El carácter de Bethany había cambiado. Antes era luz, dulzura y cariño. Ahora, generalmente estaba a la defensiva, como un gato con las uñas desenfundadas, y saltaba a la mínima.
-Si, Beth, lo que tu digas-replicó Jeyne.
-Beth, cielo, si quieres demostrarnos que ya lo olvidaste… participa en el concurso de Lily.-dijo Alice con dulzura, pero con un brillo desafiante, característico de los Gryffindor, en la mirada.
Bethany alzó la ceja derecha, dorada, muy, muy lentamente. Era una Ravenclaw. Razonaba. Pero tenía demasiada sangre de Gryffindor corriendo por sus venas; había demasiado de Sirius en su interior. Más de lo que ella misma se imaginaba.
-Lo haré.-sentenció.
…
Remus estaba sentado al lado de Sirius, y sus ojos se achicaron en finas rendijas cuando Sophie, SU Sophie, la Sophie de Lunático entró en el Gran Comedor, con Bethany, que cada día parecía más rota, y la luz que antes irradiaba parecía apagada, y con Jack, el hermano de su amiga.
No entendía por qué el lobo gruñía al verlo, ni por qué a él su presencia se le hacía difícilmente soportable, pero el caso era que cada vez que el rubio rodeaba la cintura de Sophie con el brazo, o le daba un beso en la mejilla, Remus, el adorable, dulce y pacífico Remus Lupin sentía instintos de arrancarle la cabeza.
Se percató, en los tres segundos que pudo apartar la mirada y los pensamientos de Sophie, que Sirius y Beth se miraban, y alguien con un instinto como el suyo, alguien que ve más allá de lo físico, lo animal, vio como, en aquella mirada, ambos sufrían, y al mismo tiempo, se querían, de una forma, que casi daba miedo.
Se volvió hacia su amigo, que acababa de fijar la mirada en el cuenco vacío que tenía ante él. Le dio una palmada en la espalda, haciendo que el moreno lo mirase, con los ojos grises extrañamente acuosos, y le dedicó una media sonrisa, tranquilizadora.
Se levantó y caminó hacia donde Beth estaba sentada, y se hizo un hueco entre Jeyne y Beth, antes de volverse hacia la rubia, con una sonrisa y mirarla a los ojos. Intentó olvidar, ignorar, no sentir, la cercanía de Sophie, pese a que el olfato le gritase que estaba allí.
-¿Cómo estás?-preguntó a Beth.
Ella, lentamente, esbozó una media sonrisa, cargada de dolor, eso pudo notarlo, y luego lo abrazó con todas sus fuerzas.
Se sentía extrañamente confortada porque Remus, uno de los mejores amigos de Sirius, estuviese allí, abrazándola. Sintió como se le llenaban los ojos de lágrimas, y las contuvo, parpadeando con fuerza.
Luego, se separó de Remus y lo miró a los ojos, con las manos enlazadas a las del chico. Siempre se habían llevado muy bien, desde el principio de los tiempos…
-Supongo que no tiene ningún sentido decirte que estoy bien, cuando deberías saber de sobra que es mentira…-dijo con suavidad.
-Claro que no tiene sentido, nena, pero ya sabes que estoy aquí para lo que necesites…
Beth dudó un segundo y medio, mirándolo a los ojos con intensidad. Luego miró al suelo, respiró profundamente y volvió a mirarlo a los ojos.
-Remus, por favor… ¿harías algo por mí?-preguntó con voz dubitativa.
-Claro, nena, lo que sea-aseguró él con firmeza.
-Cuida de Sirius, por favor-pidió con un hilo de voz, mirándolo a los ojos, con intensidad, casi con desesperación.-Ya que yo no puedo…
Remus respiró profundamente. Beth olía a coco. Era dulce, y estaba enamorada.
-No te voy a engañar, Beth, pero tampoco quiero que te sientas peor… es solo que… él está mal… muy mal-susurró.
Ella cerró los ojos, respirando profundamente. Se alegraba de que Remus fuese así. Directo. Bethany prefería la verdad, sin paños calientes, a que la engañasen inútilmente.
-Remus… yo… créeme, que no quiero que sufra, porque lo quiero, y mucho, pero… no puedo perdonarlo…
-Acabarás haciéndolo, Beth, lo sé. Eres demasiado buena como para guardar rencor a nadie, pequeña.
-Remus… esa Beth murió. Ahora sé lo que es pasarlo mal, y hazme caso, porque nunca más volveré a pasarlo mal por un chico… jamás…
-Bethany… Sirius nunca más te hará daño… Sé que necesitas tiempo, pero…
-Pero nada Remus, eres un cielo… y te preocupas por los demás de una forma que casi da miedo, cielo, pero… es imposible-susurró Bethany, intentando sonar más decidida de lo que realmente estaba. Porque sabía que si Sirius volvía, como antes, a insistir, a intentar volver a ganarse su cariño, ella caería. Pese a que lo único que Beth deseaba en aquel momento, era acabar con su vida. Quería seguir adelante, pero lo único que veía delante de ella, era un precipicio oscuro, que la incitaba a saltar.
-Bueno, vale… me voy con él… y te prometo que no dejaré que le pase nada malo-aseguró, antes de darle un beso en la mejilla a su amiga y marcharse hacia donde Sirius estaba sentado.
Beth estaba mal, Remus lo sabía, lo notaba. Se volvió hacia Sirius, que lo miraba interrogante, intentando ignorar la sensación de vacío en el estómago, que le producía el hecho de que Sophie no le dirigiese la palabra.
-¿Cómo está?-preguntó el moreno con la voz enronquecida.
-Rota, Sirius… pero es fuerte. Más fuerte de lo que nosotros pensamos… y te quiere, más de lo que ella misma entiende…
-No merezco que me quiera…-dijo Sirius, tan, tan bajito, que si no fuese porque Remus era un licántropo, y por ello tenía el oído más desarrollado que el resto de los humanos, no lo habría oído.
-No, no te lo mereces-replicó Remus, secamente.-Pero es algo que ni tu ni ella podéis evitar.
Sirius suspiró.
-Lunático, gracias, tío… -susurró Sirius poniéndose de pie.-Me voy a cambiar, para la mariconada de concurso esa…
Todo, mariconadas incluidas, por recuperar a su niña.
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Caminaba en silencio, sintiendo que no debería estar allí, pese a que no hubiese una sola norma que estipulase que su presencia allí estaba prohibida.
Dudaba. Su corazón, su alma, su todo, estaba lleno de dudas, de miedo, incertidumbre, y sobre todo, se hallaba encerrada es su soledad. Amy, su mejor amiga, se había ido. Sin avisar, sin despedirse, dejando una mísera nota encima de la cama de Erika, solo eso, para dejar atrás siete años de amistad.
Lyanna se encontraba en medio de la gran biblioteca de Hogwarts, rodeada de libros más antiguos que ella, haciendo que se sintiese pequeña, muy pequeña e insignificante. Allí había magia. Magia en su más puro estado. Había conocimiento, sabiduría. Magnificencia. Poder.
Y ella era pequeña, mezquina. Estaba sola, muy sola. Prácticamente devorada por la magnificencia del lugar, buscando, intentando encontrar… Aun que, siendo realistas¿cómo iba a encontrar un hechizo para saber si estaba embarazada o no en una biblioteca escolar?
Caminaba oculta, casi enterrada por las estanterías, en la penumbra que otorgaba la varita en la más remota oscuridad de la biblioteca, en los solitarios pasillos, cuando todavía no llegaba la débil luz matinal.
No veía nada, absolutamente nada que pudiese ayudarla. Estaba sola buscando. Su hermana pasaba la mayor parte del tiempo con Darcy, y Erika se había sumido en un mutismo absoluto, desde la partida de Amy, de modo que Lyanna estaba sola, absolutamente sola, intentando buscar algo que la redimiese del miedo que sentía.
Cuando estaba a punto de darse por vencida, cuando quiso claudicar y olvidarlo todo, para que fuese lo que Hécate quisiese, su mirada y su varita tropezaron con el lomo de un libro encuadernado en pelo rosa, con letras doradas que rezaba 1001 hechizos útiles para brujas desesperadas.
Casi lo arrancó de la estantería, con un brusco tirón. Si allí no encontraba lo que buscaba, no lo encontraría en ninguna parte, y necesitaba encontrarlo… era eso o morir de incertidumbre.
Se dejó caer en el suelo, con el libro abierto sobre las rodillas, y buscó, a punta de varita, en el índice, algo que pudiese servirle de ayuda. El pergamino era antiguo, y estaba ilegible en algunas partes, pero, finalmente, Lyanna, encontró lo que buscaba.
Elmagicpregnancytest era un hechizo bastante sencillo, pero bastaría para aliviarle las dudas, el dolor y el miedo. Pasó las páginas con febril determinación, y llegó a la página donde aparecía, antes de arrancar la hoja de mala manera y empotrar el libro de malos modos, de nuevo a la estantería, con impaciencia.
Se metió la hoja, torpemente doblada, en el bolsillo de la túnica, y salió corriendo, impaciente, a hacerse el test.
Corrió hacia el baño, aquel baño que tanto significaba para ella. Era, con total seguridad, el lugar donde su posible hijo había sido concebido. El lugar donde, cinco años atrás, en Segundo Año, había perdido la virginidad, con el guardián de Slytherin de Séptimo de aquel entonces.
Se metió en un cubículo y se sentó en la taza, con el pedazo de pergamino desdoblado sobre sus piernas, pasándole el dedo por encima, leyendo las instrucciones.
No iba a atreverse. Eso pensó cuando un ramalazo de pánico la sacudió de pies a cabeza. Pero, sacando un valor que no sabía que tenía, se puso de pie, y se puntó al vientre, tal como indicaba el pergamino.
Cerró los ojos asustada. Quería y no quería.
-Incertum Probo-musitó con temor.
Fue como si la invadiese la agonía. Sintió como algo caliente, que quemaba, entraba en su interior, como si miles de pedazos de carbón ardiendo se deslizasen por su cuerpo. Y entonces, el dolor cambio. Paso a ser como si le apuñalasen el vientre con un carámbano de hielo. Dolía. Mucho.
Cayó de rodillas, sin que sus piernas pudiesen sostenerla, y apoyó el rostro contra la pared del cubículo, al tiempo que sobre sus ojos se materializaba una esfera de luz cegadora, que le obligó a cerrarlos y dejarse caer…
Cada vez dolía más, como si hinchase, como si acuchillase, como si ardiese, como si matase. Estaba sola. Si algo salía mal con el hechizo, nadie vendría a ayudarla. Estaba sola, y dolía. Mataba.
La esfera de luz pasó del blanco cegador al púrpura. Si se volvía rosa era que si, si se volvía azul era que no… y ella no sabía que esperar.
Dolía. Dolía tanto que se le saltaron las lágrimas, al tiempo que se llevaba las manos al vientre, cuando sintió como si arrancasen un pedazo de ella, y su varita cayó al suelo.
La esfera luminosa se volvió de un fucsia que casi parecía rojo sangre, y luego se disolvió. Lyanna respiró profundamente, con una gran cantidad de sentimientos embargándola. Se sentía feliz, porque saber que tenía un pedacito de vida ajena en su interior le hacía sentirse bien. Estaba asustada, porque iba a ser madre de un bebé cuyo padre desconocía. Si, vale, sabía que sería Sirius o Edd, pero tenía muy claro que ninguno de los dos se haría cargo. Estaba sola.
Y si, se sentía sola, muy, muy sola. Terrible y angustiosamente sola. Como si la situación estuviese a punto de aplastarla. Pero, sobre el miedo, brillaba la esperanza, el placer, de saber que en su interior, albergaba vida.
Recogió la varita y se llevó la mano izquierda al vientre, acariciándolo con cuidado, con cariño.
-Mi niño… pedacito de vida… hablaremos con tu padre… descubriremos quien es y hablaremos… y te aseguraremos un futuro, vida mía…
Se puso en pie, y salió al baño, poniéndose de perfil ante el espejo. No se notaba, pero ella sabía que estaba allí.
-Crece, mi vida, crece sano… te quiero.
Ahora, Lyanna tenía una razón decente para vivir.
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James dejó a Lily en la entrada del hueco de las escaleras de los dormitorios de las chicas. Se miraron a los ojos, y ella esbozó una dulce sonrisa, al tiempo que se sonrojaba.
Estaban así, desde el jueves anterior. Se miraban, se sonreían, se soportaban, se besaban. No habían aclarado el cien por cien de sus sentimientos. Pero estaban así, se sentían cómodos, y les bastaba a ambos.
-Entonces… ¿Rojo y negro?-preguntó James, con un brazo poyado en la pared en la que se apoyaba, también, Lily.
-Si-susurró ella con una sonrisa, mirándolo a los ojos.
-Pues entonces, Lily, sube ahí, y ponte preciosa para mi-susurró el chico, llevando la mano que tenía libre a la cintura de la pelirroja.
-James… creía que yo siempre estaba preciosa para ti-susurró ella con un puchero y un parpadeo tímido.
James soltó una risita.
-Ay, Lily… acabarás volviéndome loco…-dijo él, en tono falsamente decepcionado.
-Creía que ya te volvía loco, James-dijo ella.
Parpadeo inocente, premeditado. Sonrisa dulce, casi venenosa. Y James cayó. Muerto.
Sus labios se precipitaron sobre los de Lily, con hambre, como si el desayuno que acababa de tomar no hubiese sido suficiente para calmar su hambre. Los labios de Lily eran como pétalos de rosa. Suaves, fragantes y dulces. Y James, como cada vez que la besaba, creyó que acabaría volviéndose loco. Loco de verdad. De esa locura sana y dulce que nos da el amor.
Se separó suavemente de ella, al tiempo que la tomaba de la cintura con las dos manos, atrayéndola hacia su cuerpo, antes de volver a besarla, con los brazos de Lily rodeándole el cuello, esta vez. Un beso más íntimo, más suyo, más cargado de pasión, más maduro. Sin nada que ver con los dulces e inocentes besos que se daban en los recreos o por los pasillos.
Ese beso, pedía algo más. Exigía algo más. Quería manos recorriendo la piel de Lily, quería labios como pétalos recorriendo el lóbulo de la oreja de James. Quería pieles ardiendo, rozándose, siendo una.
Las manos de Lily, volviéndose locas, bajaron del cuello de James hasta su corbata, se enredaron en ella, aflojándola levemente, al tiempo que los labios del chico descendían por el cuello de su pelirroja. Sus manos, en su fina cintura, la apretaban contra él, al tiempo que ambos perdían el control.
Lily no entendía demasiado bien qué le pasaba. Sólo sabía que necesitaba que aquello no parase. Que James no la soltase. Que sus manos entrasen bajo su blusa. Sentir sus manos. Sabía que con él no le pasaría nada malo. Jamás.
Las manos de Lily, rozando su cuello, aflojándole la corbata, estaban minando su autocontrol. Tenía que sentir su piel, su cuerpo… tenía que hacerla sudar, hacerla arder… Quería hacerla gemir. Necesitaba que Lily gimiese en su oído, como hacía un año. Necesitaba que Lily le susurrase que no le hiciese daño. Necesitaba hacerle el puto amor de una puta vez. Eso era.
Pero no eran horas. Tenían que vestirse, tenían que arreglarse. Tenían que presentar un concurso.
Haciendo un esfuerzo más allá de lo posible, James se separó de los labios de Lily, rozando su nariz con la de la chica.
Esbozó una sonrisa y acarició su mejilla con una mano, con sus frentes unidas.
-Lily…-ambos respiraban con dificultad.
-James…-ella esbozó una sonrisa y depositó un beso en su mejilla.-hoy… hace… un año.
James le dio un beso en los labios.
-Lo sé, preciosa, lo sé.
-Y… me gustaría celebrarlo…-caída de párpados, inocente, falsamente inocente.
-Y a mi…-susurró él.-¿Te parece que esta noche, tras el concurso… vayamos a dar un paseo en mi escoba?
Ella cerró los ojos.
-James… tengo pánico a las alturas-susurró contra sus labios.
-Te prometí que te enseñaría a volar, Lily-dijo, muy serio, mirándola a los ojos.-Y lo sabes. Nunca te dejaré caer-añadió con dulzura.
Lily lo sabía. Aquella mirada de James significaba promesas de amor, de seguridad y de no caerse nunca. Sus manos seguían en su cintura, que era el lugar en el que debían quedarse para siempre.
-James…
-¿Si…?
-Esta noche…
-Si…
-Quiero volar…
En todos los sentidos.
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Mirar al techo. Gran tarea. Entretenida. Nótese el sarcasmo.
No podía más. Quería morirse. Al menos así podría salir de allí de una maldita vez, y ver el mundo de nuevo. Podría dejar de aburrirse.
Diane sabía que la magia era voluntad y concentración. Y ella necesitaba levantarse. Lo necesitaba de verdad, con todas sus fuerzas. Aun que solo fuese para caminar hasta la ventana, poder ver los terrenos… el campo de Quidditch. Aun que sabía que si veía los postes de gol sentiría una nostalgia irrefrenable, y le dolería más… sería mucho peor…
Pero no podía permanecer allí, sin sentir una escoba vibrando entre las piernas, el viento en la cara, entre el pelo; el cuero de la Quaffle blando y suave entre sus manos, Jeyne volando con el pelo llameando como si fuese una antorcha, y la pequeña y escurridiza Kate, que no era atrapada ni por las Bludgers más certeras de Sirius.
Los extrañaba a todos, incluso a Black, pese a lo que le había hecho a su pequeña Beth. Pero lo que más extrañaba era pasear con Edd por cualquier pasillo de los pisos superiores, perdidos, hablando de cualquier cosa sin importancia…
Diane estaba viva, pero para estar viva así, prefería estar muerta, porque la vida así, a alguien como ella, a alguien que es vitalidad pura, no le sirve de nada. De modo que Diane, preferiría estar en cualquier otro sitio antes que allí. Y eso incluía dos metros bajo tierra.
Giró levemente el cuello, todo el movimiento que podía realizar a parte de cerrar los párpados y abrir la boca, hacia la ventana, y vio que ya era de día, pero Edd no había pasado todavía a visitarla. Tal vez fuese que para ella el tiempo pasaba más despacio que para los demás, pero la verdad era que Edd a veces tardaba eones en ir a verla.
Cerró los ojos. Centrándose en sentir la magia. Su magia. Ese torrente inagotable que corría por sus venas, más espesa que la sangre. Y la notó, como un segundo corazón que latía en su interior, en total armonía con el primero. A cada bombeo, notaba su poder, su magia. Solo tenía que centrarse y canalizarla.
Era como un zumbido inaudible, que la envolvía, como la electricidad estática, como volar, como sangrar, reír y llorar. Era su sangre, etérea, mágica. Quiso moverse. Y la magia es concentrarse, y se hace la voluntad.
Notó como si una ola de calidez la cubriese. Más que notarla, la sintió. Sintió calor, luego frío, y calor de nuevo. Luego notó como las piernas le hormigueaban, y sintió la acuciante necesidad de moverlas. Intentó incorporarse, y soltó una muda risita complacida al notar como su cuerpo respondía sin problemas. Adoraba moverse… lo adoraba tanto…
No se paró a pensar. Sintió. Sintió el placer que levantarse le proporcionaba, y al rozar el frío suelo de piedra con el pie descalzo, experimentó un escalofrío de placer. Caminó despacio, al principio, y luego casi corrió hacia el alfeizar de la ventana, donde se apoyó, mirando el cielo, grisáceo y plomizo, pero que le pareció el espectáculo más hermoso que había visto en su vida.
Escuchó una exclamación a su espalda, y se volvió, para ver a Edd, que la miraba, incrédulo, con una ceja levemente alzada, sus ojos grises brillando con fuerza, y su flequillo rubio cayendo sobre su frente, haciéndole parecer todavía más tímido de lo que era en realidad.
Su hermana se había ido, lo había abandonado, y ahora ella era todo lo que él tenía en el castillo, era todo lo que necesitaba en la vida, o eso decía. Por eso esbozó una media sonrisa, mirándola con algo similar a la adoración, pero que se convirtió en una mueca del pánico más atroz imaginable, cuando Diane notó como algo empezaba a resbalarle por la frente.
Se llevó la mano allí, al tiempo que Edd cruzaba la enfermería corriendo para llegar junto a ella. Al mirar la mano, comprobó que lo que le escurría por la frente era sangre, y que, de hecho, tenía el pijama lleno de sangre, y la sangre le corría por los brazos.
Diane soltó un gemido de angustia, al darse cuenta de que se le habían reventado las pústulas. Miró a Edd consternada, al tiempo que empezaba a llorar de golpe, mientras las piernas le fallaban y dejaban de sostenerla.
La última conciencia que tuvo, fue de Edd rodeándola con sus brazos, sin importarle que estuviese recubierta de sangre, y oírlo llamar a la enfermera a gritos, antes de que todo se volviese negro.
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El Gran Comedor prácticamente lleno, al tiempo que empezaba a oscurecer el día, ya.
La tarima donde normalmente se alzaba la mesa de los profesores se había convertido en un escenario, que tenía como fondo una cortina negra, y que estaba coronado por luces de colores.
Había docenas de pequeñas mesas redondas, en las que se sentaban por grupos los que iban a estar en el público. El jurado, compuesto por Dumbledore, Slughorn y Flitwick, se sentaba en una mesa alargada, justo delante del escenario, y, tras la escena, Lily y James se miraban, con una mezcla entre nervios y fascinación.
James intentaba contener las babas. Habían acordado vestirse de rojo y negro, pero nunca creyó que Lily se vestiría así.
Tenía una minifalda negra, de cuero, que James jamás se había atrevido a imaginar, y una camiseta roja, sin mangas, y con un escote en pico muy, muy… para perder el control. La camiseta en cuestión tenía unos cortes a la altura de las costillas, que hacían que, cada vez que Lily se movía, se le viese la piel, blanca y suave, que el chico se moría por besar.
Pero Lily estaba demasiado ocupada intentando arreglar el pelo de James, que a penas se dio cuenta del hambre que había en los ojos del chico, que la miraba.
-¿No hay manera de…?-pregunto intentando aplastarle el pelo.
-No, Lily, es indomable…-dijo con la voz enronquecida.
La pelirroja soltó una risita al tiempo que el reloj de campana anunciaba las seis de la tarde. La hora a la que empezaba el concurso.
James la miró a los ojos, con una sonrisa y la tomó de la mano. Se miraron en silencio, y salieron a la escena.
La mayoría de los alumnos estaban sentados mirándolos, y Lily se soltó de James con una sonrisa, al tiempo que ajustaba los hechizos amplificadores de voz, para que se escuchasen en todos los rincones de la estancia.
-Buenas noches a todos-dijo James con su más demoledora sonrisa, haciendo que las jovencitas de las mesas más adelantadas sonriesen atontadas.-Espero que estéis pasando una noche agradable, y que vengáis preparados con muchas ganas de fiesta, porque vamos a hacer pasar a nuestra primera participante de esta noche. Que mi guapísima compañera Lily, os va a presentar.
Todos contuvieron la respiración al mismo tiempo. Que James dijese que Lily estaba guapísima y no perdiese la cabeza y la virilidad era un milagro. Pero Lily se limitó a sonreírle y luego mirar a los espectadores, con sus penetrantes ojos verdes, esbozando una dulce sonrisa.
-Nuestra primera participante viene desde Ravenclaw, con un ritmo que ya nos gustaría saber seguir a muchas.-dijo con una cálida sonrisa, logrando levantar un murmullo de expectación del fondo de la sala.-Para todos vosotros, y cantando una canción de desamor, de desafío y de despecho, Sophie Langley, con Don't Cha.
El público estalló en aplausos, al tiempo que empezaba una cancioncilla de ritmo insinuante y cargado de morbo.
Sophie llevaba vestido un pantalón súper corto, con una camiseta de tiras, todo rojo, y unas botas de tacón alto, por la rodilla, rojas también. Y ante un aplauso de admiración, empezó a cantar.
-I know you like me (I know you like me).I know you do (I know you do). That's why whenever I come around she's all over you. And I know you want it (I know you want it) . It's easy to see (it's easy to see). And in the back of your mind,I know you should be home with me.-se acuclilló en el bordillo del escenario, dedicándole a Dumbledore una sonrisa pícara, a la que el anciano mago respondió encantado. Se puso de pie y, con un suave e insinuante movimiento de caderas, siguió caminando por el escenario, comiéndose el mundo.- Don't cha wish your girlfriend was hot like me. Don't cha wish your girlfriend was a freak like me. Don't cha, don't cha- al decir estose agachó sensualmente, entreabriendo las piernas.-Don't cha wish your girlfriend was raw like me. Don't cha wish your girlfriend was fun like me. Don't cha, don't cha.
Caminó por el escenario, haciendo coquetos guiños a la gente del público, y un chico en concreto, que albergaba una bestia en su interior, estuvo a punto de morir de un paro cardíaco, cuando la camiseta se le escurrió por un hombro, dejando ver que SU Sophie no llevaba sujetador.
-Fight the feeling (fight the feeling)-miró directamente a Remus a los ojos-Leave it alone (leave it alone)-esbozó una sonrisa dulce-Cause if it ain't love, It just ain't enough to leave a happy home-la sonrisa se le tornó pícara, al tiempo que le guiñaba un ojo-Let's keep it friendly (let's keep it friendly)- se encogió de hombros, componiendo su expresión más ingénua-You have to play fair (you have to play fair)-su sonrisa se volvió pícara de nuevo-See, I don't care, But I know she aint gon' wanna share-compuso un puchero, al tiempo que miraba a Remus a los ojos. Estaba cantando para él, bailando para él. Incitándolo a él.
Saltó del escenario y empezó a bailar la parte más movida de la coreografía en el suelo, entre un par de mesas de chicos de Hufflepuff, que estaban bastante alucinados.
-Don't cha wish your girlfriend was hot like me –empezó a mover las caderas sinuosamente-Don't cha wish your girlfriend was a freak like me –se dejó caer de rodillas en el suelo-Don't cha, don't cha , baby-se inclinó hacia delante, como una gata, estirando los brazos y agarrándose al suelo, al tiempo que su pelo, negro, caía por su rostro-Don't cha wish your girlfriend was raw like me –se endereza, quedando nuevamente de rodillas-Don't cha wish your girlfriend was fun like me- de un pequeño saltito, se pone en pie.-Don't cha, don't cha.
Subió al escenario de un salto, y empezó a cantar de nuevo.
Se acercó a una barra de streaper que había allí, y empezó a subir y a bajar, mientras cantaba, mirando al público con cara de niña buena y mirada maliciosa, haciendo que determinado licántropo luchase por controlar a su lobo interior de una violenta forma que resultaba dolorosamente insoportable.
-I know I'm on your mind, I know we'll have a good time, I'm your friend, I'm fun, And I'm fine, I ain't lying, Look at me, you aint blind
Aquello ya parecía un diálogo entre ella y Remus, de modo que aquella parte la susurró, de modo perfectamente audible para que todo el mundo la oyera, sin dejar de mirarlo a sus ojazos dorados, que parecían incrédulos, hambrientos y salvajes.
-See, I know she loves you (I know she loves you)-señaló a Remus, entre la multitud, al tiempo que esbozaba una sonrisa-I understand (I understand)-se encogió de hombros, soltando una sonrisita pícara-I'd probably be just as crazy about you, If you were my own man- guiñó un ojo a dumbledore que aplauidía entusiasmado a su coreografía.-Maybe next lifetime (maybe next lifetime),Possibly (possibly)-asintió con la cabeza, haciendo un juego de miraditas con el director-Until then, Oh friend your'e secret is safe with me.
Dijo
adiós con la mano a Alice, que le aplaudía desde una
mesa del centro de la sala, encima de la mesa, gritando y
aplaudiendo. Mientras cantaba, Sophie se dio cuenta de que todos la
estaban aclamando… Pero ella sólo tenía ojos para
él.
-Don't cha wish your girlfriend was hot like me. Don't cha wish your girlfriend was a freak like me. Don't cha, don't cha- movió las caderas, de forma sinuosa.-Don't cha wish your girlfriend was raw like me. Don't cha wish your girlfriend was fun like me. Don't cha, don't cha- mueve nuevamente las caderas, mientras la música empieza a declinar, y se va del escenario, caminando de forma sensual, haciendo que todo se venga abajo entre silbidos y aclamaciones.
James y Lily volvieron a salir a escena, con una sonrisa, y todo el Gran Comedor, al completo, contuvo la respiración al darse cuenta de que el moreno tenía una mano en la cintura de la prefecta.
-Genial esta chica.-dijo James con una gamberra sonrisa.-Pero ahora, pasamos de las sensuales curvaturas de las Ravenclaw a la garra y la fuerza de un Gryffindor.
-Si, porque, este chico, según él, tiene el corazón roto, y lo peor de todo, es que, según tenemos entendido, se lo partió él mismo, intentando arreglar cosas que no tienen solución por si mismas.-Lily estaba al tanto de la situación real, por medio de James.-Chicas, pillad los cubos y calderos, porque Sirius Black viene directo a entrar en lo más hondo de vuestros corazones, con la canción de Angel.
Unos acordes de piano empezaron a sonar, al tiempo que Sirius salía al escenario, haciendo que las chicas, en general, ahogasen un profundo suspiro. Tenía una camisa blanca, con los dos primeros botones desabrochados. Un pantalón vaquero negro, y el pelo mojado, cayendo a ambos lados de su cara. Se aferró al micrófono, mientras la música sonaba, y empezó a cantar.
-Isit and wait. Does an angel contemplate my fate. And do they know. The places where we go. When we're grey and old-le estaba costando horrores cantar aquello.-'cos I've been told. That salvation lets their wings unfold-cerró los ojos, miró al suelo, y volvió a abrilos, mirando al público-So when I'm lying in my bed-amago de sonrisa a una chiquilla de Cuarto Año-Thoughts running through my head.And I feel that love is dead-casi se le escapa una lágrima.-I'm loving angels instead.
Se bajó del escenario, y fue cantando alrededor de las mesas, acariciando las manos que se levantaban hacia él.
-And
through it all she offers me protection. A lot of love and
affection.Whether I'm right or wrong. And down the waterfall.
Wherever it may take me. I
know that life wont break me. When I come to call she wont forsake
me-al
cantar, se dio cuenta de que Beth lo quería, porque un ángel
como ella, nunca dejaría de amar a alguien, por muy cabrón
que fuese, por mucho que fuese él.
-I'm
loving angels instead-guiñó
un ojo a Peter, que estaba tarareando emocionado.-When
I'm feeling weak. And my pain walks down a one way street
I look
above. And I know ill always be blessed with love-el
amor de Beth era lo que lo estaba haciendo cantar. Recuperar lo que
había perdido.-And
as the feeling grows. She breathes flesh to my bones. And when love
is dead. I'm loving angels instead-volvió
a subir al escenario.
-And through it all she offers me protection-entonces se percató de que todo el mundo estaba en pie, con las varitas encendidas, moviéndolas al compás de la música, cantando con él. Con él, que todo aquello lo hacía por su Beth.-A lot of love and affection. Whether I'm right or wrong. And down the waterfall. Wherever it may take me. I know that life wont break me. When I come to call she wont forsake me.I'm loving angels instead- terminó mirando al suelo. Solo esperaba que Beth lo estuviese escuchando, en algún lugar. Que se diese cuenta de que ella era su ángel. Su único ángel, el amor de su vida, y la mujer por la que moriría.
El Gran Comedor se vino abajo entre aplausos, al mismo tiempo que Sirius saludaba con la mano y se metía tras el escenario. Cerró los ojos, y se dejó caer contra la pared. Necesitaba a Beth de una forma desmesurada. Era dolor en estado puro. Una herida que supuraba, candente.
Lily y James salieron nuevamente al escenario, y el moreno se revolvió el pelo, mirando a Lily con una sonrisa, que la pelirroja respondió con otra. Habían estado tras la escena, con los cantantes que esperaban su actuación, y a más de una de las chicas que había allí dentro, Bethany entre ellas, se les habían escapado las lágrimas, y la rubia se puso histérica. Jeyne iba a matarla como se le corriese el rimel.
-Después de esta actuación que ha estado, no por que sea mi mejor amigo, genial, os dejamos con un nuevo concursante, que mi Lily-guiñó un ojo a la chica, y la audiencia contuvo la respiración. Pero Lily se limitó a sonreír.-Os va a presentar.
La pelirroja soltó una risita.
-Que nadie, nunca más, se atreva a decir que en Hufflepuff no tienen ritmo y mucha marcha, porque allí estará Justin Darcy para demostrároslo con I'd Do Anything.-dijo Lily, sonriendo, al tiempo que una música muy movida empezaba a sonar.
Justin Darcy, el niño bueno, el que nunca en su vida había roto nunca un plato, el monumento escultórico griego de Hufflepuff, salió a escena con un vaquero desgastado y roto por las rodillas y bajo el culo, una camisa azul cielo y el pelo de punta, altamente engominado, y un brillo travieso, nunca visto en sus profundos ojos azules.
Agarró el micrófono y empezó a cantar, mirando a un par de chiquillas de su casa, que le pidieron que les dedicase la canción
-Another day is going by, I'm thinking about you all the time-marcaba el ritmo de la canción con el pie.-But you're out there. And I'm here waiting.-tiró del micrófno poniéndolo en horizontal, y cantando luego sobre él -And I wrote this letter in my head. 'Cuz so many thing were left unsaid. But now you're gone. And I can't think straight.
-This
could be the one last chance to make you understand-arrancó
el micrófono del soporte y empezó a moverse por el
escenario, todo un portento a la vitalidad y al movimiento.
Cualidades impensadas en un chico tan modosito.-I'd
do anything.Just
to hold you in my arms. To try to make you laugh. Somehow I can't put
you in the past. I'd do anything Just to fall asleep with
you-señalando
al público en general-Will
you remember me? 'Cuz I know I won't forget you-negando
con la cabeza, haciendo que alguna que otra adolescente se marease
sobremanera.
-Together
we broke all the rules. Dreaming of dropping out of school-marcando
el ritmo con el pie, sonriendo con cara de niño bueno y mirada
de chico malo.-And
leave this place to never come back.
Notaba que faltaba alguien en especial, a quien cantarle la canción, la única persona a la que le cantaría aquellas cosas.
-So now maybe after all these years. If you miss me have no fear I'll be here-señalando al suelo con el dedo.- I'll be waiting.
-This could be the one last chance. To make you understand. And I just can't let you leave me once again.-se arrancó la camisa, quedándose con una camiseta negra, sin mangas, que dejaba entrever que el chico debía hacer pesas con los libros de la biblioteca.
-I close my eyes and all I see is you, I close my eyes-notaba, oía, como todo el mundo en el Gran Comedor lo coreaba. Y le encantaba.- I try to sep, I can't forget you. Nanana(...)-se tiró por el suelo, de rodillas en el escenario, resbalando y quedando de rodillas, siguió cantando, mientras todos, de pie, cantaban, saltaba, y lo aclamaban como locos.- And I'd do anything for you
Se puso en pie, saltando, con su público.
-I'd do anything to fall asleep with you. I'd do anything there's nothing I won't do. I'd do anything to fall asleep with you. I'd do anything 'Cuz I know I won't forget you.-terminó la canción con una enorme ovación del público, que, de no ser por los hechizos repulsores que Lily había puesto, se habría subido al escenario.
-Chicas, calmadme esas hormonas, que si no se os acumularán demasiado y os denunciarán por violadoras.-dijo James con una gamberra sonrisa.-Bueno, bueno, y ahora, tras este agitado bailecito, una chica con poco cuerpo y mucha voz, que Lily va a presentaros.
La pelirroja esbozó una sonrisa, y se volvió hacia el público.
-Esta chica viene de Ravenclaw, y, pese a que normalmente es la dulzura hecha carne, ha decidido dejar sus sacos de azúcar bajo la cama, y viene dispuesta a dejarnos sin aliento. Con todos vosotros, Bethany Redford, cantando, Where were yoy last night.-dijo la pelirroja, haciendo que se crease un murmullo asombrado.
¿Cómo iba a estar la dulce y diminuta Bethany Redford a punto de marcarse un gothic metal encima de un escenario?
Jack entrecerró los ojos. ¿Cómo iba a estar su hermanita del alma a punto de cantar algo como aquello?
La música empezó a sonar, y Beth salió al escenario, con un short negro de cuero y un corsé negro, que le llegaba a la cintura. Unas botas altas, con tachuelas de metal, del mismo color que el atuendo, y el pelo más rizado que ondulado, con los labios pintados de rojo sangre y los ojos pintados de negro, brillando, verdes, intensos… desafiantes.
-Still, spinning round in my head. How I regret everything that I said. Why did I tell you to go, saving my pride but losing my soul-estaba cantando, escupiendo una rabia que sentía, hacia Sirius, hacia el amor que se negaba a abandonarla.-I'm here all alone, still wait by the phone. The hours go by. What else could I do but to cry.
-I call and I call just to make things right-golpeaba el suelo con un pie, siguiendo el ritmo, deseando romperlo todo.-Have I lost the fight. Where were you last night-toda ella energía. Furia, pasión que desbordaba por su piel, por su voz.- I beg and I cry I keep asking why, where were you last night. Where were you last night-se puso de rodillas.
-Lost, in the dark and my fears. If only you saw the tracks of my tears-pasó un dedo pos su rostro, imitando el recorrido de las lágrimas, mirando pícara a Alice, que estaba en una mesa cercana, luego sacudió la melena, casi rizada, y miró a Dumbledore, alzando levemente una ceja. Bethany Redford acababa de insinuársele al director.-I think I'm losing my mind. Where did you go and what did you find-se puso en pie de un salto.
-I'm
here all alone-hizo
un barrido con el brazo, abarcando todo el Gran Comedor.-Still
wait by the phone. The
hours go by. What else could I do but to cry-giró
sobre si misma, haciendo que los rizos formasen una nube a su
alrededor.-I
call and I call. Just
to make things right-marcando
el ritmo con el pie, contra el suelo, sintiendose viva, por fin,
desde que había dejado a Sirius.-Have
I lost the fight. Where
were you last night.I
beg and I cry. I keep asking why. Where were you last night. Where
were you last night
-I
call and I call just to make things right-se
paró en seco, mientras la gente empezaba a dar palmadas al
ritmo de la música.-have
I lost the fight. Where were you last night I beg and I cry. I keep
asking why. Where were you last night. Where were you last
night
Bajó del escenario, y caminó por entre la gente que se paraba a mirarla. Llegó a la mesa donde estaban sentados su hermano y don Wood y se subió a ella.
-I'm here all alone. Still wait by the phone-mirando a su hermano con una sonrisa de pícara superioridad.-the hours go by. What else could i do but to cry.
De un salto pasó a la mesa siguiente, ocupada por unos chicos de Tercer Año de Gryffindor.
-I call and I call-pasó a otra mesa, en la que estaban unas muchachitas de Primer Año, de Hufflepuff, que le aplaudieron al pasar.-just to make things right- pasó a la mesa de Alice, que cantaba y palmeaba como loca, y que le gritó "esa es mi niña" al pasar.-have i lost the fight- pasó a una mesa donde estaban los de Slyhterin, entre ellos Regulus Black y Severus Snape.- Where were you last night-de un salto, se subió a la mesa del jurado, donde Dumbledore palmeaba entusiasmado, moviendo la cabeza de un lado a otro con el ritmo de la música.-I beg and I cry-de un salto, volvió al escenario, girándose en el aire, para quedar de frente al público.
-I call and I call, just to make things right have i lost the fight. Where were you last nightI beg and I cry. I keep asking why Where were you last night.Where were you last night. Where were you last night. Where were you last night
La canción se acabó, y todos aplaudieron a Beth, que era la que, hasta el momento, más chicha había enseñado. Por eso, cuando Lily y James salieron al escenario, todavía duraban los aplausos, que fueron disminuyendo en intensidad hasta cesar. James se acaró la garganta. Lily tenía una sonrisa en los labios. Su niña lo había hecho bien. Había dejado el listón bien alto.
-Bueno, tras esta actuación, que a más de uno ha gustado-empezó James. Sabía que Sirius debía estar muriéndose, o ahogado en babas, o ahogado en dolor.-Pero todavía nos queda…
-Si, porque ahora, también de Ravenclaw, tenemos a una chica que viene a enseñarnos que, a veces, no se puede luchar, por ejemplo, contra la luna…-dijo Lily.-Destiny Taylor os trae Can't fight the moonlight.
Destiny salió a escena, al tiempo que la música empezaba a sonar. Tenía un pantalón negro de cuero, y una camiseta roja de tirantes, con rayas negras, y una pulsera de cuadritos rojos y negros. El pelo lo llevaba mojado, cayendo en pequeños bucles, a su espalda.
De espaldas al público, empezó a cantar.
-Under a lovers' sky. Gonna be with you. And noone's gonna be around-moviendo las caderas, lentamente, al ritmo de la música.- If you think that you won't fall. Well just wait until. Til the sun goes down.
-Underneath the starlight , starlight-alzó un brazo, intentando abarcar una inmensidad invisible.-There's a magical feeling, so right-bajó el brazo, y hizo un movimiento seco, lateral, con las caderas.- It'll steal your heart tonight.
Se giró, haciendo que el pelo se girase, alrededor de su cabeza, y miró al público. Una sonrisa surcó su rostro, al tiempo que avanzaba por el escenario, deseando comerse el mundo.
-You can try to resist. Try to hide from my kiss. But you know. But you know that you can't fight the moonlight-ladeó la cabeza, haciendo que el pelo le cayese sobre el rostro- Deep in the dark. You'll surrender your heart. But you know. But you know that you can't fight the moonlight-echó la cabeza hacia atrás, y miró a determinado sujeto de Gryffindor, que al oír hablar de la luz de la luna estaba poniéndose un poquito malo.-No, you can't fight it-descendió levemente, moviendo las caderas al ritmo de la música.-It's gonna get to your heart-se llevó la mano al pecho.
-There's no escape from love-eso lo sabía ella muy bien.-Was a gentle breeze. Weaves it's spell upon your heart. No matter what you think. It won't be too long.Til your in my arms-extendió los brazos, como queriendo abrazarlos a todos.-Underneath the starlight, starlight –alzó un brazo-We'll be lost in the rhythm, so right-añzó el otro-Feel it steal your heart tonight-los bajó, ambos, energicamente.
Se tiró de rodillas, echándose el pelo hacia atrás, mirando, con una sonrisa pícara a su hermana, que estaba en el fondo, en una mesa, con Erika.
-You can try to resist Try to hide from my kiss But you know But you know that you can't fight the moonlight-hechizo preparado de antemano. Agua cayendo del techo encantado sobre ella, haciendo que la camiseta se le pegase al cuerpo y el pelo al rostro.-Deep in the dark. You'll surrender your heart But you know But you know that you can't fight the moonlight-echó todo el pelo hacia atrás, haciendo que chocase, mojado contra su espalda, y se percató que tenía el pantalón y la camiseta empapados.-No you can't fight it. No matter what you do. The night is gonna get to you- se pso en pie, con una sonrisa triunfal. Estaba haciendo que todos bailasen, que todos cantasen, que la música la envolviese. Olvidado ya su pánico escénico.
-Don't
try then.
You're never gonna win. Part of me the starlight, starlight. There's
a magical feeling, so right. It
will steal your heart tonight-nuevo
torrente de agua, pero esta vez, no iba a cesar. Cantaría
bajo la lluvia, como siempre, desde pequeña, había sido
su sueño-You
can try to resist, Try to hide from my kiss But you know But you know
that you can't fight the moonlight-mojada,
empapada, cantando. Como
siempre había sido su sueño. Y
todo el mundo mojándose con ella.-Deep
in the dark
You'll surrender your heart. But you know. But you
know that you can't fight the moonlight
-No, you can't fight it- saltó del escenario, y empezó a moverse, entre la gente que bailaba con ella, acabando todos empapados.-You can try to resist. Try to hide from my kiss. But you know. Don't you know that you can't fight the moonlight-dio una vuelta sobre si misma, haciendo que su pelo mojado salpicase a todo el mundo, que bailaba a su alrededor-Deep in the darkYou'll surrender your heart. But you know. But you know that you can't fight the moonlight.-subió al escenario de un salto, quedándose de rodillas, y luego, fue inclinándose hacia atrás, hasta quedar completamente tumbada.-No, you can't fight it, it's gonna get to your heart
Todo el mundo aplaudió a rabiar. Y Destiny se levantó, saludó a todos con la mano, y dedicó una sonrisa a su hermana que la miraba emocionada.
Salió del escenario, al tiempo que Lily y James aparecía en él.
-Bien, esto ha sido la primera ronda. Ahora, los miembros de nuestro jurado, tomarán una decisión, y luego nos la harán saber, haciendo que queden tres personas para la siguiente ronda.-explicó James.
-Los que se clasifiquen en la ronda siguiente tendrán una actuación cara a cara, para ver quien de los dos gana al final.-explicó Lily.-en cuanto los miembros del jurado tengan una respuesta, os la comunicaremos-añadió.
Ella y James entraron en el backstage, y la pelirroja se acercó a donde Beth y Sophie charlaban, y las abrazó a ambas.
-Habéis estado fantásticas, chicas. De verdad.-dijo con una sonrisa.
-Gracias.-dijo Beth con un amago de sonrojo.
-Ni se te ocurra ponérteme roja ahora, Bethany.-dijo James con una sonrisa, acercándose a ellas.-Después de la que montaste ahí fuera…
La rubia soltó una risita y se ruborizó completamente.
-No ha sido para tanto…-se excusó.
Se oyó un bufido, que, contra todo pronóstico procedía de Sirius. El moreno estaba apoyado en la pared, con la mirada perdida, intentando ignorar el encogimiento que sentía su estómago al oír la risa de Beth. Intentando ignorar los instintos caninos que sintió al verla así vestida, o mejor dicho, así, prácticamente desnuda.
Beth alzó una ceja, mirándolo incrédula, y Sirius la miró a su vez. Y como en el desayuno de aquella mañana, sintieron aquella especie de conexión entre ambos, que los hacía sentirse desnudos. Y Sirius sintió la acuciante necesidad de abrazar la piel desnuda de su cintura. Pero no lo hizo, tensó la mandíbula y desvió la mirada, haciendo que Beth se sintiese liberada.
Lily y James volvieron a salir al escenario, y recogieron el sobre, de manos de Dumbledore, antes de volverse hacia su público.
Los cinco concursantes de la primera ronda salieron al escenario, en el orden que habían actuado.
-Y los clasificados son: Sophie Langley, con su canción, porque logró hacer que la temperatura subiese en el Gran Comedor. Sirius Black, que se nota que ha cantado desde lo más hondo de su alma. Y Bethany Redford, porque nos ha enamorado a todos con esa canción de desamor.-dijo James.
Todo el mundo aplaudió a rabiar.
-Y ahora, mientras los clasificados se van a cambiar. Los dos, que no tuvieron la oportunidad de clasificarse, nos cantarán una canción a dúo, porque me lo han pedido, y, extraoficialmente, no pude negarme. Pese a todo. Estos dos, se merecen un gran aplauso-dijo Lily, antes de que ella y James se retirasen del escenario, dejando a Destiny, empapada hasta límites insospechados, con toda la ropa pegada al cuerpo, y a Justin, que miraba a su amiga con una media sonrisa, intentando que sus ojos no se fuesen por el cuerpo de la chica.
La música, suave, empezó a sonar, al tiempo que ellos se separaban un metro y medio, se ponían de frente, el uno al otro. Aquello era como una tarde más. Ellos, juntos, cantando.
Aquella canción era la favorita de ambos, y la cantaban como una especie de diálogo.
-Dancin' where the stars go blue-empezó Justin, con voz suave. -Dancin' where the evening fell –contestó Destiny con dulzura. -Dancin' in your wooden shoes-volvió a decir Justin. -In a wedding gown-replicó Dest con una sonrisa, acercándose a él un paso. -Dancin' out on 7th street-Justin dio otro paso hacia Destiny-Dancin' through the underground. -Dancin' little marionette-Destiny se giró, alejándose de él un par de pasos, con una sonrisa.-Are you happy now? –ambos juntos, haciendo de sus voces la perfecta combinación.-Where do you go when you're lonelywhere do you go when you're bluewhere do you go when you're lonely I'll follow you ... -When the stars go blue-la voz suave y grave de Justin hizo que Destiny se estrmeciese por algo completamente ajeno al hecho de estar empapada. -Blue-por eso la voz le salió entrecortada, al tiempo que daba un pequeño pasito hacia Justin. -When the stars go blue-Justin se acercó un poco más a Destiny, extendiendo la mano hacia ella. -Blue-Destiny lo imita, y alza la mano, dando un pequeño paso. -When the stars go blue.-Justin de repente necesita tocar la mano de Destiny. De forma acuciante. -Blue-los dedos de la chica rozaron los de Justin. -When the stars go blue-avanzó un poco más hacia ella y agarró su mano. Entrelazaron sus dedos, mirándose a los ojos. Azul, intenso y cristalino. Verde, brillante y misterioso. La magia de Hogwarts y la música, fundidas en una mirada.-Laughing with your pretty mouth-Justin alzó las manos de ambos hasta rozar los labios de Destiny con la yema de su dedo índice. -Laughing with your broken eyes-ella sonrió, intentando por todos los medios no sonrojarse. -Laughing with your lover's tongue-la atrae levemente hacia él. No habría lenguas de amantes para Destiny, al menos, si él podía impedirlo. -In a lullaby-sus voces se alzaban juntas, de nuevo, haciendo que ellos se estremeciesen ante el sonido, y que todos los que los estaban escuchando se estremeciesen también.-Where do you go when you're lonely where do you go when you're blue where do you go when you're lonely I'll follow you…-dejaron la frase incompleta. -…When the stars go blue, -y Justin se encargó de acabarla -Blue-Destiny no podía dejar de mirar esos ojos azules, que la estaban volviendo loca.
-When the stars go blue,-Justin bajó la mano que tenía enlazada con la de Destiny, y la colocó en la cintura empapada de la chica. -Blue-Destiny así no podía cantar. Generalmente ella y Justin no tenían tanto contacto físico. Y la extraña sensación de ahogarse por contacto la invadía. -When the stars, when the stars go blue-el chico le dedicó una sonrisa, al notar que ella estaba tensa, por algún motivo en especial, que no alcanzaba a descifrar. -Blue-la sonrisa de Justin consiguió alborotar algo parecido a una centena de mariposas en su estómago. -When the stars go blue-Justin sacó la mano de su cintura y la colocó en su espalda, acercándola a él. -When the stars go blue-casi por inercia, las manos de Destiny se colocaron en sus hombros, mientras el hechizo de aumento de voz seguía envolviéndola.-Blue-sus voces enlazadas tenían un poder más allá de lo mágico. Era como una especie de orgasmo inacabado que ninguno de los dos entendía.-blue. -Stars go blue-Destiny intentó ahogar un suspiro que despertó la media sonrisa de Justin, que parecía tan confuso como ella, sin que ninguno de los dos supiese el motivo. -When the stars go blue-Justin hizo que ambos girasen muy lentamente.
-Where do you go…-Destiny cerró los ojos y se acercó un poco más a él, dejando la frase icompleta.. -When you're lonely.-Justin la terminó por ella, inclinándose hacia ella. -Where do you go when you're blue-a Destiny casi se le entrecorta la voz al notar el aliento de Justin sobre su rostro, sobre sus labios, antes de que el chico juntase la frente con la suya. -Yeah, where do you go-Justin pudo ver a Destiny, que abrió los ojos, y lo contempló considerablemente asustada. -When you're lonely-sus voces juntas, de nuevo. Bien, altas, pero las sentían como si fuesen susurros cálidos.-I'll follow you, I'll follow you,-y lo entendieron, al tiempo que los brazos de Justin se cerraban en torno a la cintura de Destiny. Que ninguno de los dos estaría nunca solo, porque donde quiera que fuesen, el otro lo seguiría. Siempre.-I'll follow you, I'll follow you, I'll follow you, yeah. -Where do you go.-Justin notó, con los ojos cerrados, como Destiny cerraba los brazos en torno a su cuello. -Yeah-Destiny susurraba, de una forma lo suficientemente audible como para que la oyese todo el Gran Comedor -Where do you go-susurró el chico antes de depositar un beso en su mejilla. -Where-Destiny necesitó todo el aliento que conservaba para susurrar esa única palabra. -Do you go-Justin acabó la última frase, al tiempo que el Gran Comedor, al completo, en pie, les aplaudía a rabiar. El chico, tal y como estaban, levantó a Destiny en el aire, abrazándola, y le dio una vuelta, haciendo que acabasen ambos empapados. La castaña se separó de él, sonriendo encantada, al tiempo que bajaba del escenario, directa a los brazos de su hermana, en los que se tiró, eufórica. Justin la siguió, de cerca. Algo extraño había ocurrido en ese escenario mientras cantaban. Algo se había forjado. Y él, lo único que tenía claro, era que no quería separarse de Destiny. Lily y James volvieron a salir al escenario, y el alboroto montado por los aplausos a Destiny y Justin, enmudeció tan deprisa que parecía que hubiesen echado un encantamiento silenciador. -Nuestra siguiente participante, es Sophie, que nos trae la canción de Girlfriend, con la que, seguramente, intenta lanzar alguna indirecta-dijo Lily alzando una ceja, mirando directamente a Remus. Entró Sophie, al ritmo de la música. Con un pantalón vaquero y una camiseta negra, sin mangas. Una pulsera de pinchos y un cinturón negro de tachuelas.- Hey! Hey! You! You! I don't like your girlfriend! No way! No way! I think you need a new one. Hey! Hey! You! You! I could be your girlfriend-aquella canción era energía. Energía pura y dura. Lo estaba diciendo, se lo estaba cantando, con todas las letras, al capullo de Remus Lupin. Podía ser su novia- Hey! Hey! You! You! I know that you like me. No way! No way! You know it's not a secret. Hey! Hey! You! You! I want to be your girlfriend- claro que podría ser su novia, cualquier ser humano que quisiese a Remus Lupin, al menos, un tercio de lo que ella lo quería, podría ser su novia.- You're so fine. I want you mine. You're so delicious. I think about ya all the time. You're so addictive. Don't you know what I could do to make you feel alright?-mirando a Remus, descarada, le guiñó un ojo.-Don't pretend I think you know I'm damn precious. And Hell Yeah. I'm the motherfucking princess. I can tell you like me too and you know I'm right-saltó del escenario, subiéndose a una mesa.-She's like so whatever. And you could do so much better-si, todo lo que atingiese a Remus, ella lo sabría hacer mejor que nadie.-I think we should get together now-de un salto, llegó a la mesa de Peter y Remus, y les sonrió, así como de pasada, antes de irse a la de Jack, sin saber que un licántropo estaba a punto de perder el control. ¡Que manía tenía la chica de no llevar sujetador!-And that's what everyone's talking about!-desde allí se volvió hacia Remus, y cantó mirándolo a los ojos.-I can see the way, I see the way you look at me. And even when you look away I know you think of me. I know you talk about me all the time again and again. So come over here, tell me what I want to hear-le hizo un movimiento con la mano, para invitarlo a acercarse.- Better yet make your girlfriend disappear I don't want to hear you say her name ever again (And again and again and again)-llegaría el momento, Sophie lo sabía, en que Remus solo pronunciase su nombre. Si, lo tenía muy claro.-She's like so whatever. And you could do so much better. I think we should get together now. And that's what everyone's talking about-saltó al pasillo, y medio corrió, al ritmo de la música, hasta llegar al escenario. -Hey!Hey! You! You! I don't like your girlfriend! No way! No way! I think you need a new one Hey! Hey! You! You! I could be your girlfriend-nuevamente encima des escenario, miró a Remus con descaro. Lo estaba provocando, vengándose, porque él había vuelto a salir con la Sanders.-Hey!Hey! You! You!I don't like your girlfriend!No way! No way! I think you need a new one. Hey! Hey! You! You! I could be your girlfriend-y sería la mejor novia que Remus Lupin podría tener, al menos, desde su punto de vista.-In a second you'll be wrapped around my finger-dibujó un circulito en el aire, con el dedo.-Cause I can, cause I can do it better. There's no other. So when's it gonna sink in? She's so stupid. What the hell were you thinking?!-sacudió el pelo, mientras se movía de nuevo, al ritmo del estribillo.-Hey!Hey! You! You! I know that you like me. No way! No way! You know it's not a secret. Hey! Hey! You! You! I want to be your girlfriend-con todas las letras, se lo estaba diciendo.-Hey! Hey! You! You! I don't like your girlfriend! No way! No way! I think you need a new one. Hey! Hey! You! You! I could be your girlfriend Todo el mundo aplaudió, a rabiar, a matar. Había estado fantástica. Lily y James se adelantaron, pues habían estado asistiendo a la actuación desde un lado del escenario… Mientras tanto en el backstage, Bethany y Sirius estaban solos. Completamente solos. De hecho, era la primera vez que estaban solos desde… el cumpleaños del chico. Era la primera vez que estaban a solas desde que lo habían dejado. Y Beth intentaba, por todos los medios, no mirar al chico, pese a que él no le quitase el ojo de encima. Bethany respiró profundamente. Una, dos, tres veces. Y juntando todo el valor que una Ravenclaw pudiese tener, miró a Sirius a los ojos, sintiéndose desnuda al instante.
Simplemente estaban mirándose a los ojos, pero Beth sabía, que, si no tuviesen que cantar, le importaría una mierda que le hubiese puesto los cuernos. Se acostaría con él allí mismo. Y eso, le daba miedo.
Le daba miedo, porque debería odiarlo, pero no podía evitar quererlo. No podía evitar amarlo, ni sentirse mal por aquella mirada gris, rota, que él le estaba dedicando.
Justo cuando, en medio de la hipnosis de su mirada, estaba a punto de avanzar hacia él, a abrazarlo, para que la tristeza de esos ojos grises se disipara, entró Sophie.
En el escenario, Lily tomó la palabra.
-Una nueva canción, una nueva actuación. Bethany Redford con la canción Aprendiz.
Y salió Beth a la escena, con el pelo recogido en una coleta que caía por su hombro derecho, en bucles. Un vestido negro, por el muslo, con un escote en pico, que hacía un asombroso contraste con la blancura de su piel. Unos zapatos con un tacón de vértigo, y una canción lenta, para dejarse la voz en el escenario. Echarle cosas en cara al capullo de su ex.
-Tus besos saben tan amargos cuando te ensucias los labios con mentiras otra vez. Dices que te estoy haciendo daño, que con el paso de los años me estoy haciendo más cruel. Nunca creí que te vería remendando mis heridas con jirones de tu piel.-cantaba a media voz, con dulzura, pese a que la canción requería más veneno, más despecho.- De tí aprendió mi corazón. De ti aprendio mi corazón. No me reproches que no sepa darte amor-dolor y despecho.- Me has enseñado tú, tú has sido mi maestro para hacer sufrir. Si alguna vez fui mala lo aprendí de ti. No digas que no entiendes como puedo ser asi. Si te estoy haciendo daño lo aprendí de ti- se agachó delante de un niño de Segundo Año, que le llevó una rosa roja, que agradeció con una sonrisa, antes de levantarse, y cantar con renovadas fuerzas.-Me has enseñado tú, maldigo mi inocencia te maldigo a ti. Maldito el maestro y maldita la aprendiz. Maldigo lo que amo y te lo debo, te lo debo a ti.-se llevó la rosa a la nariz, y la olisqueó. Olía de maravilla. Le encantaba.- me duelen tus caricias porque noto que tus manos son cristales rotos bajo mis pies-le gustaría poder mirar los ojos grises, tristes, derrotados, de Sirius, mientras cantaba eso. Le gustaría que le doliese tanto como a ella, o que dejase de dolerles a ambos.-Dices que te estoy haciendo , que con el paso de los años me estoy haciendo mas cruel. Nunca creí que te vería remendando mis heridas con jirones de tu piel. De ti aprendió mi corazón de ti aprendió mi corazón. No me reproches que no sepa darte amor-ella a Sirius Black no sabía darle otra cosa que no fuese amor. Ninguna otra cosa. O tal vez si, pero eso no lo sabía. Lo único que tenía claro, era que, aquello en lo que se estaba convirtiendo, era producto suyo, en exclusiva.- Me has enseñado tú, tu has sido mi maestro para hacer sufrir; si alguna vez fui mala lo aprendí de ti. No digas que no entiendes como puedo ser así. Si te estoy haciendo daño lo aprendí de ti –alzó un brazo, señalando a alguien indefinido.-Me has enseñado tú, maldigo mi inocencia y te maldigo a ti. Maldito el maestro y maldita la aprendiz. Maldigo lo que amo y te lo debo a ti.
Todo el mundo aplaudió, mucho, muchísimo. Tanto que Beth, que en aquel momento tenía el alma en los labios, casi se echa a llorar. Había cantado sus sentimientos delante de todo Hogwarts, y todos le aplaudían. Fue vagamente consciente de que las lágrimas corrían por sus mejillas mientras entraba en el backstage.
Sirius, al verla llorando se alarmó, y a punto estuvo de ir a abrazarla. Pero sabía que ella no querría eso. Así que, se metió la mano en los bolsillos, y se preparó para salir, a seguir cantando cursiladas para maricas, con la única intención de recuperarla.
En el escenario, Lily alzó una ceja, levemente, mirando a James. No tenía ni idea de si el plan del chico funcionaría, pero había tantas posibilidades de que Beth se reconciliase con Sirius como de que el calamar gigante se fuese a bailar un tango con las acromántulas del bosque.
-Y ahora-empezó James.-El chico al que todos estábamos esperando. Un amigo, de los que dan su vida por sus amigos, de los que están ahí. Y mucho mejor persona y cantante-añadió con una traviesa sonrisa.-Es tan, tan genial, que si fuese chica, me liaría con él-finalizó James, ganándose carcajadas de las primeras filas, miradas asesinas de las admiradoras del moreno, y de las suyas propias, y un leve empujón por parte de Lily.
-Lo que viene queriendo decir, es que Sirius Black va a cantar para nosotrs. Don't wanna miss a thing-dijo Lily apartándose, con James, del escenario, al que salió Sirius, esta vez con un vaquero azul claro, y una camisa negra de manga corta, que dejaba entrever sus brazos bastante musculosos.
La música empezó a sonar, suave, mientras Sirius se colocaba ante el público y se aferraba al micrófono, antes de empezar a cantar.
-I
could stay awake just to hear you breathing. Watch you smile while
you are sleeping. While you're far away and dreaming. I could spend
my life in this sweet surrender. I could stay lost in this moment
forever. Well, every moment spent with you, is a moment I
treasure-arrancó
al micro y se acercó al bordillo del escenario, cantando,
mirando a las niñas de Segundo Año, que le sonreían
embelesadas.-I
don't wanna close my eyes I don't wanna fall asleep 'Cause I'd miss
you, baby. And I don't wanna miss a thing
'Cause even when I dream
of you the sweetest dream would never do I'd still miss you, baby.
And I don't wanna miss a thing-
se giró hacia donde estaban sus amigos y les dirigió
una sonrisa, antes de quedar semi girado hacia el blackstage. Nadie
negaría nunca a quién le estaba cantando- Lying
close to you feeling your heart beating. And I'm wondering what
you're dreaming. Wondering if it's me you're seeing. Then I kiss your
eyes and thank God were together. And I just wanna stay with you. In
this moment forever, forever and ever-quería
estar con ella. Una
vez, para siempre, siempre, siempre... no volver a separarse de ella,
de sus labios, de su piel. Si era necesario, no volvería a
dormir, por miedo a que, al despertar, ella no estuviese allí.-I
don't wanna close my eyes I don't wanna fall asleep 'Cause I'd miss
you, baby. And
I don't wanna miss a thing 'Cause even when I dream of you. The
sweetest dream would never do I'd still miss you, baby. And I don't
wanna miss a thing. I don't wanna miss one smile I don't wanna miss
one kiss. Well, I just wanna be with you. Right here with you, just
like this I just wanna hold you close. Feel your heart so close to
mine. And just stay here in this moment for all the rest of time.-Se
giró de nuevo, completamente, hacia el público.-Don't
wanna close my eyes. Don't wanna fall asleep 'Cause I'd miss you,
baby. And I don't wanna miss a thing 'Cause even when I dream of you.
The sweetest dream would never do 'Cause I'd still miss you, baby.And
I don't wanna miss a thing I don't wanna close my eyes I don't wanna
fall asleep 'Cause I'd miss you, baby. And I don't wanna miss a thing
'Cause even when I dream of you. The sweetest dream would never do
I'd still miss you, baby. And I don't wanna miss a thing. Don't wanna
close my eyes. Don't wanna fall asleep, yeah I don't wanna miss a
thing. I
don't wanna miss a thing-terminó
la canción, y el público al completo se puso en pie,
aplaudiendo entusiasmado.
Sirius volvió a entrar en el backstage y fingió que no se daba cuenta, pero Beth estaba llorando a lágrima viva, apoyada en el hombro de Sophie. Fingió no darse cuenta, porque sabía que ella no quería que se diese cuenta. Porque su Beth era dulce e inocente, pero orgullosa, demasiado orgullosa.
Pero fue ella, la que, juntando una entereza mayor a la que creyó que jamás tendría, le habló.
-Sirius…-la voz de la rubia llegó hasta el chico y lo sacudió con violencia.
Él alzó la mirada, y sus ojos se encontraron con los de la chica. Sin pretensiones, desnudos.
-Buena actuación…-dijo con un amago de sonrisa. Sabía que le había cantado a ella. Sabía que había sido para ella. Y sabía que nunca había estado tan cerca de alcanzar su perdón.
Justo entonces, ella se sintió mal. Había estado a punto de rendir su orgullo, de rendir su voluntad… y eso era algo que no haría jamás.
-Gracias…-fue una sola palabra, pero encerraba tantas cosas en la voz de Sirius. Encerraba alivio, miedo, cariño, ternura, tristeza, dolor, y un amor infinito.
En aquel momento entraron Lily y James en el backstage, y la pelirroja se abrazó a sus dos amigas.
-Bueno, chicas, habéis estado maravillosas.-dijo con suavidad. Le dio un beso en el pelo a Beth.-Cariño, deberías hacerte algún hechizo, que se te ha corrido el rimel…-susurró Lily, haciéndoselo ella misma.
-Gracias, Lils-musitó la rubia, al tiempo que su amiga de Gryffindor se disponía a salir a escena.
James le pasó un brazo por la espalda a Lily, al tiempo que Dumbledore les entregaba un sobre, en el que estaban los nombres de las dos personas que pasaban a la siguiente fase.
Los tres concursantes, salieron por orden de actuación. Primero Sophie, luego Beth, que ya había recuperado el buen estado de su maquillaje, y por último, Sirius, que esbozó una media sonrisa. Sabía que SU Beth estaba a punto de ceder.
-Bien, según pone en este sobre-empezó Lily, mientras James abría el susodicho con dedos ágiles.-Pasan a la segunda fase, ambos, por haber cantado con el corazón y por haber desnudado su alma en este escenario, Bethany Redford y Sirius Black.
El Gran Comedor aplaudió a rabiar, tanto que casi se cae todo abajo, y tanto que las estrellas brillaron en el techo encantado.
Bethany se abrazó a Sophie y le dio un sonoro beso en la mejilla. Luego se volvió hacia Sirius, con el semblante serio, intentando estar lo más inexpresiva posible. Le tendió la mano, y el chico se la estrechó, haciendo que ambos sintiesen un escalofrío ante el contacto.
-En la tercera y última fase, ambos saldrán a escena juntos, y cantarán cara a cara, las últimas canciones, de modo que, nuestro jurado-James inclinó la cabeza hacia Dumbledore, Flitwick y Sughorn- pueda juzgar a ambos al mismo tiempo en escena.
-Y ahora, mientras ambos se van a cambiar-dijo Lily, al tiempo que Bethany y Sirius entraban en el backstage.-agradeceros a todos los que habéis acudido, porque, sin vosotros, todo el esfuerzo que hemos hecho yo y James-miró agradecida al moreno.-no habría servido de nada.
-Y esto se os acabará prontito, pero luego os tenemos una sorpresita, a la que han accedido nuestros encantadores elfos domésticos.-dijo James.-Así que, ánimo, que la sorpresa os gustará.
Mientras tanto, en el backstage, Bethany se acercó a Sirius con una media sonrisa. El chico le devolvió la sonrisa.
-Has estado genial¿sabes?-susurró ella con suavidad. Cambio de táctica a toda velocidad. Recubrir el corazón con una capa de hielo y separar su cuerpo, hacer independiente el cuerpo del alma.
-Gracias… tú tampoco has estado nada mal.-replicó é a su vez. No entendía nada. Solo sabía que sus almas se acercaban.-Esto… ¿te encuentras bien, Beth?-inquirió dubitativo.
-Claro que si, Sirius¿Por qué?-inquirió, consiguiendo separar el alma del cuerpo, dejar de sentir, para no sufrir.
-Porque…-respiró profundamente. A lo que había llegado… a arrastrarse de esa forma por una chica. ¡Qué cojones! Estaba enamorado- me estás hablando-añadió.
Ella soltó una risita, dulce, que hizo que Sirius se estremeciese por completo.
-Sirius, cielo, que entre tu y yo hayan pasado cosas…-carraspeó levemente.-no quiere decir que no podamos ser amigos…-dijo con cautela.
¿Amigos? Sirius se quería morir.
-Bethany, tú y yo nunca hemos sido amigos-susurró, intentando, por todos los medios, que no le fallase la voz.
-Lo sé, Sirius, pero, pese a todo, he descubierto que eres una persona que vale la pena tener cerca, que eres una muy buena persona… y no quiero perder lo que podamos tener… porque si, podríamos ser amigos.-dijo con dulzura, intentando no echarse a llorar.
La parte canina de Sirius se revolvió contra eso. No quería ser su amigo. Si la tenía cerca, sería suya. Si no, prefería que no le rompiese el alma con su cercanía.
-Bethany¿podríamos hablar después?-preguntó con suavidad. La voz de Sirius sacudió a la chica.
-No… sé si será una buena idea…-musitó dubitativa. Valía la pena intentar tenerlo cerca, porque con el lejos, no sabría vivir. Pero hablar con él, con aquella voz que implicaba tantas cosas. La voz de Sirius implicaba arrepentimiento, amor sin condiciones, sexo intenso y apremiante a altas horas de la noche. Y Beth lo quería. Y se sintió frágil.
-Vamos, Bethany, si quieres que seamos amigos, al menos, deberías poder mantener una conversación conmigo-dijo, con un leve, muy leve desafío en la voz.
Ella alzó una ceja, levemente.
-Ya veremos…
Al salir a escena, todo el mundo les aplaudió, a ambos, pese a que, en una mesa, Jeyne, Alice y Sophie fulminasen a Sirius con la mirada.
-Bien… Bethany, Sirius-James los miró con una sonrisa a ambos. Quería verlos juntos de nuevo. Bien para siempre.-Elegid quién de los dos va a cantar antes-añadió con una sonrisa.
Sirius miró a Beth con una sonrisa.
-Las damas primero-susurró con la voz ronca, y una exquisitez de maneras vestigio de una educación basada en la cortesía.
Ella asintió con la cabeza y se adelantó, dirigiéndole una sonrisa a Lily. La pelirroja asintió, y se volvió hacia el público.
-Y ahora, Bethany Redford os cantará Qué más da.-dijo la pelirroja, al tiempo que la rubia se adelantaba hacia el público.
Jack Redford entrecerró los ojos, al ver a su hermanita del alma con aquella minifalda vaquera tan… diminuta, y la camiseta sin espalda y con un escote suelo, muy, muy suelto, muy, muy negra. ¿Cómo se atrevía aquella enana a vestirse así?
La música empezó, ella agarró el micrófono, antes de, con el ritmo, saltar del palco, entre el público.
-Me dijo adiós y después se fue. Y aquí estoy yo, es tan simple.-cantó mirando al público. Se volvió hacia Sirius.-Ya no hay más, entiéndelo, que frío entre tú y yo.
Se encaramó a la mesa donde estaban Sophie, Jeyne y Alice, y se volvió hacia las mesas que tenía alrededor.
-Me dijo adiós sin mirarme. No me importó. No hay nada que nos ate. Ya no hay más, ya no hay porque, dar la vida por él. –saltó a la mesa de al lado.- Y si volviera, me iré si vuelve. Quizá no quiera volverle a ver.-de un saltó llegó a la mesa del centro del Gran Comedor.-Si te pierdo que más da, tú nunca me has querido y me da igual. Para ti sólo he sido un juego, una historia más. Si te pierdo que más da.(Que más da, me da igual)-cantó, mirando a Sirius. Luego, volvió a centrar su atención en el público.-Me dijo adiós sin preguntarme. No me dolió, no quise derrumbarme. Si solo fui otra mujer lo siento solo por él.
Se bajó de la mesa y empezó a caminar, al ritmo de la música, hacia el palco nuevamente.
-Y si volviera, me iré si vuelve. No hay vuelta atrás, ya no lo haré.-subió de un salto, y se volvió hacia Sirius, a quien le rechinaron los dientes, al verla tan preciosa, tan suya, y tan mala al mismo tiempo.- Si te pierdo que más da, tú nunca me has querido y me da igual. Para ti sólo he sido un juego, una historia más.-lanzó el micrófono al aire y lo atrapó con la otra mano.-Si te pierdo que más da, aún me queda vida y quiero más. Lo que importa es vivir sin miedo que aún hay tiempo, y yo, ahora quiero más, si tú no estás que más da…-dio la espalda a Sirius y empezó a caminar por el escenario.
Se volvió hacia Dumbledore con una coqueta sonrisa.
-Me dijo adiós, y después se fue.-se volvió hacia Sirius, nuevamente, y cantó la última parte con rencor, desahogándose del todo.- Si te pierdo que más da, tú nunca me has querido y me da igual. Para ti sólo he sido un juego, una historia más. Si te pierdo que más da, aún me queda vida y quiero más. Lo que importa es vivir sin miedo que aún hay tiempo, y yo, ahora quiero más.-terminó la canción con Beth sentada en el bordillo del escenario, con una sonrisa, mirando a su público, que le aplaudía entusiasmado.
-Bien, y tras esta asombrosa actuación, que ha dejado a más de uno sin aliento.-dijo James, cuando los aplausos cesaron.-Tenemos al segundo finalista de esta noche.-dijo señalando a Sirius.
-Si, chicas.-dijo Lily guiñándoles un ojo a sus amigas.-Porque Sirius Black nos va a cantar Moriré…-dijo, al tiempo que Beth se sentaba encima de una estatua que había allí, y se cruzaba de piernas. Le encantaba la voz de Sirius, le encantaba todo él, para qué negarlo. Y sabía que, como siguiese así volvería a caer en sus redes.
La música empezó a sonar, y Sirius, que se había puesto una camiseta negra, que se le ceñía a todos los músculos del torso, y un pantalón blanco, que le marcaba cosas que Beth añoraba tanto como a él mismo.
Se sentó en el bordillo del escenario.
-Tengo
tu sonrisa en mis labios, tu pena en mi llanto. Si quieres yo
moriré-cantaba
mirando a Beth de soslayo, dándole a entender que era solo por
ella, por quien hacía eso, por quien haría cualquier
cosa-Tengo
tu sabor en mi tacto, tu amor en mi canto. Si es por ti moriré.-se
volvió hacia el público.-Mi
río corre por tu caudal
Mi espina surge de tu rosal. Mi
casa se abre por tu portal. Sin ti ya no me queda suelo que pisar.
Saltó del escenario y empezó a cantar por el medio de las mesas.
-Y
moriré, si eres tú la razón no lo dudaré.
Y moriré si es por tu corazón
El mío daré…
por ti.-
se giró nuevamente hacia el escenario, para hacer el camino de
vuelta.-Tengo
tu ilusión en mis días, tu sal en mi herida. Si es así
moriré. Tengo tu pasión en mi cama, tu cuello en mi
almohada. Si mueres yo moriré.-subió
de nuevo al escenario, y miró a Beth, a esos ojos verdes que
acabarían volviéndolo loco, que estaban demasiado
brillantes para ser considerado normal.-Mi
río corre por tu caudal, mi espina surge de tu rosal, mi casa
se abre por tu portal… Sin ti ya no me queda suelo que pisar.
Volvió a sentarse en el suelo. Justo en el bordillo del escenario, donde unas chicas de Segundo Año lloraban emocionadas.
-Y moriré… si eres tú la razón, no lo dudaré. Y moriré… Si es por tu corazón, el mío daré… por ti. Mi casa se abre por tu portal...
El público al completo estalló en aplausos, y Lily y James se acercaron a Beth y Sirius.
-Bien, ahora, el jurado tomará una decisión, y sabremos quien de los dos será el ganador de este concurso.-dijo James con una sonrisa.
-Y ahora, mientras nuestros jueces deliberan, nosotros haremos unas preguntas a los finalistas, si os parece bien.-dijo Lily con una sonrisa, antes de volverse hacia Sirius.-Bien, Black, cuéntame¿Qué te ha llevado a participar en el concurso?
El moreno, con su más demoledora sonrisa, miró a la pelirroja, antes de mirar a Beth de soslayo.
-Intentar, cantando, recuperar una parte de mi mismo, que se perdió en el camino de la vida-dijo, con su normal aplomo y auto confianza.
-Vaya, un buen motivo-dijo Lily con suavidad, antes de volverse hacia Beth.-¿Y a ti¿Qué te impulsó a participar?
La rubia sacudió su melena con un deje de arrogancia que recordaba a Sirius, pero mucho.
-Determinadas personas creían que no sería capaz de hacerlo, y con esto, he intentado demostrarles que si lo soy…-dijo con una media sonrisilla desafiante.
-Bien… el jurado ha hecho su votación, de modo que solo nos queda comunicarlo.-dijo James abriendo el sobre.
-Ambos habéis cantado con el corazón, y se nota que la música salía del interior, de lo más hondo.-leyó Lily.-Pero, por la fuerza emotiva, y porque en sus palabras hay una veracidad sin precedentes.-miró a ambos.-Sirius Black es el ganador de este Primer Concurso de la Canción, en Hogwarts.
El público (en especial las múltiples admiradoras del chico, a las que se les caían las bragas) estalló en aplausos, y para sorpresa de varias personas, Beth, dejándose llevar por la emoción del momento, más un confuso montón de sentimientos que latían por todas las partes de su cuerpo, saltó al cuello de Sirius y lo abrazó con todas sus fuerzas.
-Enhorabuena, Sirius.-dijo antes de plantarle un sonoro beso en la mejilla. Sirius le rodeó la cintura con los brazos. Había echado tanto de menos el estrechar ese cuerpo frágil y cálido contra el suyo, que creyó que se volvería loco.
-Gracias, Beth.-dijo él con una sonrisa.
Y de repente, la sorpresa que Lily y James tenían preparada desde el principio del concurso, que habían acordado con los elfos domésticos. Una lluvia de chocolate, que cayó primero sobre Sirius, y por consiguiente, sobre Beth, y que luego, gradualmente, fue cayendo sobre el resto de ocupantes del Gran Comedor, que, en su lenta dispersión, se pararon a degustar la dulce lluvia que caía sobre ellos.
Sirius, que todavía tenía a Beth agarrada, y la propia chica, se miraban a los ojos, en silencio, con los brazos del chico alrededor de la cintura de la Ravenclaw. Se miraban, interconectadas sus miradas, diciéndose algo a un nivel superior, como si, en medio de un trance, sus almas estuviesen hablando, obligando a sus cuerpos a acercarse, como si quisiesen hablarse en medio de un beso.
De repente, cuando los labios de Beth estaban a punto de rozar los de Sirius, el chico le dio un beso en la frente.
-¿Podemos hablar luego?-dijo con suavidad.-Tengo que ir a evitar que Remus se ahogue en sus propias babas.-dijo con suavidad.
-Claro.-replicó ella, con una sonrisa.-Yo tengo que ir a evitar que tu cuñada se ahogue también.-dijo antes de saltar del escenario.
Una conversación entre ellos… de allí podrían saltar chispas…
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Llevaba allí sentado innumerables horas, sin atreverse a mirarla, sin atreverse, casi, a respirar. La mujer había llegado y se había afanado, de buena manera, para paralizar a Diane antes de que perdiese más sangre, y ahora, su novia yacía allí, con una macro dosis de Filtro de Muertos en Vida, y él contemplaba su cuerpo momificado, inmóvil.
No entendía por qué se había levantado. No entendía por qué. Pero ahora estaba a las puertas de un lugar donde no podía seguirla. Sabía que si su Diane se moría, él moriría con ella. No entendía cómo. Sólo sabía que en aquellos momentos era lo único que tenía, y que si ella se iba, él no tendría a nadie.
Se arriesgó a apartar las manos del rostro, aun a riesgo de que las lágrimas cayesen por sus mejillas, y vio la forma de su cuerpo, cubierto de vendas… y no pudo evitar que un sollozo se atrincherase en su garganta. Era un jodido cabrón. Lyanna le había dicho "ven" y él lo "había dejado todo", Diane incluida. Y ahora, por eso, ella estaba allí, en el borde mismo, de la muerte, con más posibilidades de caer que de quedarse a su lado.
Apoyó la cabeza en el colchón, justo al lado de su mano vendada y cerró los ojos, dejando que cayesen sobre la cama. Los intentos de la enfermera para hacer que se fuese, habían sido inútiles, básicamente porque él, como buen Hufflepuff, no paraba nunca hasta conseguir lo que quería.
Y ahora estaba allí, a oscuras, hablando con una chica que estaba vendada, en coma, y que, con toda posibilidad, no lo oía.
-Diane… mi niña… perdóname, por favor.-susurró.-Si yo no hubiese… si no me hubiese acostado con Lyanna… nada de esto habría sucedido…
Cerró los ojos, intentando dejar de sentirse así. Porque para él Lyanna no había sido nada. Había sido un polvo. Solo eso, o tal vez ni a ello había llegado. Sabía que se arrepentía, de una forma que nunca creyó que llegaría a arrepentirse de nada, porque no quería a Lyanna, y Diane estaba así por su culpa…
En aquel momento, se abrió la puerta de la enfermería, y entró Sophie por ella, que ahogó un grito antes de correr hacia él.
-Edd¿Qué ha pasado?-preguntó la morena dejándose caer de rodillas a su lado.
-No lo sé.-dijo él, con voz insegura.-Sólo sé que llegué a verla hoy y estaba de pie… y luego… luego empezó a sangrar… y había sangre por todas partes… y ahora… se va a morir…
Sophie estalló en llanto, al mismo tiempo que Edd ahogaba un nuevo sollozo, mordiéndose los nudillos. La morena se abrazó al novio de su amiga con fuerza.
-No se va a morir… nopuede morirse…-masculló con voz pastosa, entre lágrimas.
-No podré vivir sin ella, Sophie. Si mi Diane se muere no podré vivir sin ella…-dijo el chico, sollozando en el hombro de la Ravenclaw.
Sophie cerró los ojos. Había acudido a la Enfermería para contarle a Diane cómo había ido el concurso. Que Black había ganado, que Beth lo había abrazado, que casi lo había besado, que Remus estaba recubierto de chocolate, que no soportaría seguir sin hablarle, que lo quería… pero Diane no estaba.
De repente, como si se hubiese dado de cuenta de algo, Edd se separó violentamente de Sophie.
-Tú no deberías estar aquí-espetó.-¡Y menos de rodillas en el suelo!-masculló. Sabía que si le pasaba algo a alguna de sus amigas, Diane, en este mundo o en el siguiente, en todas las vidas que tuviesen, no se lo perdonaría jamás.
-Edd…
-¡Podrías contagiarte… y sé que Diane no querría que eso pasase nunca!-dijo obligándola a levantarse.
Sophie estalló en llanto con renovadas fuerzas, se giró y salió corriendo de allí. Necesitaba encontrar a alguien, a cualquiera que la abrazase y le dijese que todo iba a estar bien.
Edd se dejó caer contra la mesilla de noche de la cama de su novia. Cerró los ojos.
Si su Dy se iba por su culpa… para redimirse, para pagar sus culpas, se iría con ella.
Ahogó un sollozo, mordiéndose nuevamente los nudillos, y miró al techo de la enfermería.
-Diane, mi niña, no te mueras, por favor…
Una fuerza más allá de la naturaleza, más allá de toda magia, ya fuese Hécate, Merlín, algún dios o la magia misma, lo escuchó… o no.
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El pasillo estaba oscuro. Muy oscuro. Era negro, tan negro como el cabello del chico, tan oscuro como la puerta del infierno, aun que en el fondo solo fuese poca luz.
Caminaban en silencio, de la mano, sin mirarse, puesto que, aun que se mirasen, no se verían, debido a la oscuridad.
No sabían en que momento habían rendido la voluntad a los deseos, y se habían aceptado carnalmente, pero sabían que no había marcha atrás.
Caminaron de la mano hasta que llegaron al viejo almacén, y una vez allí, Regulus se volvió hacia Jeyne, que miró al suelo. El brazo de Regulus rodeó la cintura de Jeyne, suavemente, mientras su otra mano se colocaba debajo de la barbilla de la chica.
Se miraron a los ojos, gris con azul, cobalto con plata, diamante con zafiro. Y mientras tanto, lentamente, sus labios se acercaban, hasta que se encontraron.
Una mano de Regulus permaneció en la cintura de Jeyne, manteniéndola pegada a él, y la otra se enroscó en el pelo de la chica, aquel día completamente negro y liso. Las manos de la chica se cerraron, una en torno a los mechones disparados del muchacho, y la otra en torno a los botones de su camisa, mientras se besaban intensamente.
Regulus caminó a trompicones, con Jeyne pegada y abrazada, antes de dejarla sobre la mesa de madera, y empezar a besarla con suavidad, primero por la mejilla, mientras la mano de la barbilla bajaba, acariciando lentamente, la blanca piel de su cuello, mientras sus labios avanzaban hacia su oreja y mordisqueaban lentamente el lóbulo de esta.
Jeyne se separó levemente de Regulus y lo miró a los ojos. Él supo ver algo que brillaba en el fondo de los ojos azules de su prometida.
-Jeyne… ¿Qué te pasa?-preguntó en un susurro.
Ella desvió la mirada y se soltó de él, haciendo que el muchacho se alarmase. Sabía que le pasaba algo, pero el no saber el qué lo estaba asustando; después de todo, sus genes de Black lo obligaban a tener la situación siempre bajo control.
-Eh… Jey...-acarició su mejilla con suavidad.-¿Qué te pasa?-preguntó en un susurro.
-Nada…-musitó ella desviando la mirada.
-Sabes que me puedes contar lo que sea¿verdad?-murmuró contra su mejilla.
Ella tomó aire con brusquedad.
-Es que… Regulus, no sé si quiero seguir haciendo esto…-musitó ella sin mirarlo.
Él la tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo a los ojos.
-Jeyne, no se trata de que quieras, se trata de que debemos…-murmuró con suavidad.
-Pero… no tengo más motivación que la meramente carnal, al menos por tu parte… y no quiero verme atrapada en algo que me pueda hacer daño.-dijo ella cerrando los ojos.
-Jeyne…
-Regulus, tú no me quieres, no te vas a enamorar nunca de mi, y eso acabará haciéndonos daño a los dos.-murmuró.
-¿Acaso tu si te vas a enamorar de mi?-preguntó él, sintiendo como el estómago se le hinchaba, llegando a la altura del pecho.
-No, no creo que en un futuro me vaya a enamorar de ti, Reg…-reconoció ella.
Regulus cerró los ojos y apoyó la cabeza en su hombro, abatido. No era que él quisiese una historia de amor de las de libro; al fin y al cabo había sido educado para no enamorarse si no era estrictamente necesario, pero contaba con que un futuro lejano, Jeyne pudiese amarlo.
-Vaya… ¿entonces por que quieres que yo te quiera si tu no me vas a querer nunca?-preguntó, más dolido de lo que él mismo se esperaba.
-Regulus… yo te dije que no me iba a enamorar en el futuro, pero resulta que hay más tiempos que ese.-dijo ella, divertida.
-Pues menos mal.-dijo él con una sonrisa de puro alivio, antes de depositar un beso en sus labios; pero ella se apartó.
-Reg, cielo, mira… hasta que… nos aclaremos…
-No hay nada que aclarar, Jeyne… lo nuestro es cosa del presente y del pasado.-depositó un suave beso en la comisura de sus labios.
Jeyne cerró los ojos.
-Regulus… la verdad, nunca creí que diría esto… pero… necesito que me quieras.-musitó apoyando la cabeza en su hombro.
-Lo sé, Jey… yo también necesito quererte… necesito que esto funcione…necesito que seas feliz…-susurró contra su pelo.
Jeyne lo abrazó y hundió el rostro en su pecho. Regulus la envolvió con sus brazos, estrechándola con fuerza contra sí.
-Vamos, Jeyne, te llevaré a tu Sala Común.-susurró.
Ella negó con la cabeza, todavía sin mirarlo.
-¿Qué quieres, entonces, Jeyne?-preguntó en voz baja, separándose de ella, para mirarla a los ojos.
-Quiero dejar de estar confusa, quiero sentir que alguien me quiere, porque está demostrado que mi familia no lo hace…-sintió como la voz estaba a punto de fallarle.-Quiero dormir contigo esta noche, Reg…-musitó luego.
Él esbozó una sonrisa y la tomó de la mano.
-Está bien, Jeyne, vente a mi cama…-dijo empezando a caminar, para salir del almacén.
Caminaron en silencio, hasta llegar a la puerta de la Sala Común de Slytherin.
-¿Estás segura de que quieres entrar en la guarida del enemigo?-preguntó con una sonrisa.
Ella alzó una ceja, muy lentamente.
-Black, una Gryffindor nunca se acojona, y menos por esto.-dijo con una sonrisa.-Además…-compuso una dulce sonrisa, pasándole las manos por los hombros.-Sé que puedo confiar en ti, y que nunca dejarás que me hagan daño-añadió con suavidad.
Regulus depositó un beso en su frente.
-Claro que no, Jeyne, voy a cuidarte, para siempre… y voy a aprender a quererte.-te lo prometo.
Cuando un Black promete algo, lo cumple… con todas las consecuencias.
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Casi dolía mirarla, tan preciosa, tan pequeña y tan recubierta de chocolate. Sirius dedicó una sonrisa a Beth. Una sonrisa distinta a todas las demás. La sonrisa indefensa, la sincera, la enamorada, esa que solo ella había visto.
-¿Vamos a dar un paseo?-preguntó con suavidad, con la voz levemente enronquecida.
-Claro…-dijo ella levemente alerta.-Pero… ¿por qué conmigo?-añadió luego, mirándolo a los ojos, mientras se limpiaba un poco de chocolate de la cara.
-Porque eres la única persona con la que quiero celebrar algo, Beth, porque eres la única persona por la que he hecho esto…-murmuró sin mirarla.
Ella carraspeó, incómoda y nerviosa.
-Sirius… por favor…
-Beth… te quiero-susurró él.
Estaban en unas escaleras, en un pasadizo, y el moreno se puso de rodillas delante de la chica.
-Sirius… no-dijo con la voz temblorosa. Dolía. Dolía tanto que él le dijese aquello y que pusiese a prueba su orgullo.
-Bethy, mi niña… te lo suplico… dame otra oportunidad… perdóname… te juro por lo que más quieras, que no lo volveré a hacer nunca más.
Beth cerró los ojos. Encontró en su interior el orgullo que tenía, duro como una roca, y se aferró a él. Volvió a abrir los ojos, y tragó saliva con frialdad.
-Claro que no volverás a hacerlo Sirius Black, porque nunca más volverá a haber un nosotros. Tu mataste a la chica que podía amar. Ahora, en mi, solo queda resentimiento y odio…-y sin decir nada más, salió corriendo escaleras abajo, ciega, perdida, atolondrada, en busca de algo que no lograría encontrar jamás… No sabía estar sin él, pero, paradójicamente, no quería estar con él.
Se dejó caer y hundió el rostro en sus rodillas, sollozando. Lo quería, por Merlín, por Hécate, por todos los dioses del cosmos, si es que existían… lo amaba. Cada gota de su sangre era suya, era él, y él era ella, vivía en ella. Su sangre, compartida. No lo odiaba. Cómo podía odiar al hombre que le había enseñado el sentimiento más hermoso y puro del mundo. El hombre que la había hecho mujer en todos los sentidos de la palabra. Lo quería, tanto que cada minuto sin él dolía, cada gota de aliento que tomaba, sin él, quemaba… entendió que solo había una forma de olvidarlo, de que todo aquello dejase de doler… y era haciendo que a otros les doliese. Venganza contra la humanidad… dolor vengativo… venganza dolorosa contra gentes inocentes… Sirius había matado a la niña indefensa, a la niña dulce, a la Bethany que aprendió a amarlo.
Una mano se posó en su hombro.
-Vete, Sirius… déjame en paz… no vuelvas a decirme que me quieres… no vuelvas a joderme la vida…
-¿Bethany?-aquella voz no era la de Sirius. De hecho, era la de un amigo de Sirius. Peter.
-Ah… hola, Peter-musitó secándose las lágrimas.
-¿Qué te ha hecho Sirius?-preguntó con brusquedad.
-Nada, Peter, no te preocupes-dijo ella con suavidad.
Peter le pasó un brazo por los hombros.
-Sé que estás llorando por Sirius, Bethany.-dijo con suavidad.-Puedes contármelo¿sabes?
-No Peter… va a ser que no… no hay nada que contar…-se secó las lágrimas y sorbió por la nariz.
El chico le dio un beso en el pelo, en un hueco donde no tenía chocolate, y se puso en pie.
-No te preocupes, Beth… todo va a estar bien…
Y sin decir más, empezó a caminar hacia su sala común. Sirius había hecho daño a Beth. Le había jodido la vida… y pagaría por ello. A él no le importaba que le quitase a la chica. Al fin y al cabo, ya estaba acostumbrado a ello. Lo que le dolía con toda su alma, era que la hubiese hecho sufrir…
Y pagaría por ello…
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Cerró los ojos, mientras él tocaba nuevamente la melodía.
-Justin… ¿me harías un favor?-musitó Destiny, tumbada sobre una mesa, mientras el chico punteaba las cuerdas de la guitarra, acariciándolas con los dedos, de una forma que casi hacía que se pusiese celosa.
-Claro, Dest…-susurró.-Dime.
Ella se sentó y lo miró a los ojos con una sonrisa. El pelo empezaba a secársele, y formaba unos bucles indómitos alrededor de su cuello. De no ser por la chaqueta que el chico le había prestado, se habría congelado.
-Es que… verás… cuando estábamos en el backstage, no os podíamos oír cantar… y me gustaría que me cantases la canción que cantaste antes… si no es molestia-susurró, dibujando círculos en el aire, con el pie.
El chico esbozó una sonrisa y dejó, con cuidado, la guitarra en el suelo. Luego caminó con sus andares desgarbados hacia ella y se sentó al lado, en la mesa, antes de tirar de ella y tumbarla a su lado.
Estaban completamente a oscuras, y Destiny lo único que sentía era un cosquilleo en el estómago, y el aliento de Justin, dulce y cálido, en el rostro.
-¿Es completamente necesario?-dijo él con suavidad.
-Me temo que si-replicó ella con un estremecimiento.
-¿Tienes frío?-pregunto él preocupado, acercándose a ella y rodeándole la cintura con un brazo para atraerla hacia sí.
-Ahora no-repuso ella con una minúscula sonrisa.
La luz de las estrellas, que se colaba por la ventana, era suficiente para que Destiny viese brillar los ojos de Justin.
El chico acarició un mechón de pelo de la chica y acercó los labios a su oído.
-I'd do anything just to hold you in my arms, try to make you laugh, somehow I can't put you in the past-susurró.-I'D do anything just to fall asleep with you.-sus labios casi rozaban el lóbulo de la oreja de Dest.-Will you remember me? 'Cuz I know I won't forget you...
Destiny cerró los ojos. Le encantaba oírlo. Su voz suave, dulce y diciéndole aquello. Por un momento glorioso y efímero, llegó a pensar que él la quería y todo.
Justin tomó aire. Esperaba que ella considerase lo que le estaba diciendo como algo más que una canción, como sus sentimientos hechos letra, porque de otra forma… todo sería mucho más complicado.
-I close my eyes, and all I see is you, I close my eyes I try to sep, I can't forget you…-susurró en su oído. Se preguntó si sería apropiado besarla. De hecho, quería besarla. Con todas sus fuerzas. Pero sabía que si lo hacía, no se atrevería a mirarla a la cara durante una buena temporada. Por otra parte, estaba el hecho de que no volvería a tener jamás una oportunidad así.
Sin embargo, fue Destiny quien, ahogando un suspiro, estiró una de sus manos, heladas, y acarició su mejilla, antes de, con suavidad, guiarlo hacia sus labios, y rozarlos con timidez.
Fue solo un gesto, que hizo que Justin, al darse cuenta de que ella también quería que la besase, se hiciese cargo de la situación, de modo que, rodeando su cintura con un brazo y enredando la otra mano en su pelo, tiró de ella y la colocó sobre él, antes de besarla con suavidad, atrapando su labio inferior con los suyos. Justin nunca había hecho nada así con una chica, y tenía la sensación de que Destiny tampoco, y pese a todo, fue mágico.
Se separaron levemente.
-Just… yo…-empezó Destiny, como queriendo disculparse.
El instinto se sobrepuso a la razón, de modo que Justin, guiándose por sus impulsos, se limitó a volver a besarla.
Y así estuvieron, besándose y tomando confianza el uno con el otro, de una forma tímida, al principio, pero mientras se besaban, intercambiaban susurros y caricias, sonrisas y besos, se pasaron toda la noche.
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Estaba tirado en la cama, mirando al techo, sin verlo realmente.
-Sirius¿te encuentras bien?-la voz de Lunático le llegaba ahogada, como si le hablase a través de una pared de piedra. La misma pared de piedra que envolvía el corazón de Sirius. Había tomado la decisión. Olvidaría a Beth costase lo que costase. No volvería a arrastrarse por una tía. Porque más de lo que se había arrastrado, era imposible. Olvidaría a Beth. Le demostraría que era inmune al color de sus ojos.
-Claro que estoy bien, Lunático…-dijo forzando una sonrisa.
En aquel momento, se abrió la puerta del dormitorio, y por ella entró Peter, como una tormenta rubia en miniatura.
Una tormenta rubia que saltó sobre Sirius y empezó a darle puñetazos, antes de que el moreno se diese cuenta de lo que estaba sucediendo.
-Eres un completo hijo de puta, Black.-gritó, mientras empezaba a aporrearle.-Le jodiste la vida… le jodiste la vida y la hiciste llorar.
Sirius estaba harto de llevar golpes, de que todos le pegasen por cometer errores. De un empujón, se quitó a Peter de encima, y lo lanzó, casi, a la otra punta de la habitación.
-Lo hice por ti, Colagusano. Me dieron a elegir, entre ella y tú… y te elegí a ti… amigo-dijo, casi escupiendo la última palabra.
-Pues haberla elegido a ella. Black. Cualquier cosa menos hacerle daño.-espetó Peter, antes de meterse en el baño, y cerrar de un portazo.
Sirius se volvió hacia su cama y la emprendió a patadas con los pies de la misma.
-Joder-masculló con amargura, mientras arreaba un puñetazo contra una de las columnas del dosel.
Había perdido a Beth por no perder a Peter; y había perdido a Peter por haber perdido a Beth. Era un negado para la vida. La oveja negra de los Black, y una vergüenza para los merodeadores. Su vida no valía nada… y actuaría en consecuencia.
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En silencio, en medio de la noche, recubiertos de chocolate, y con ropajes poco cómodos, pero estaban juntos, que era lo que contaba.
James condujo a Lily hacia el campo de Quidditch, y se metió en el caseto de las escobas, para recoger su Barredora 3000 y acercarse a Lily, que se abrazaba el estómago.
-¿Tienes frío?-preguntó en voz baja, acercándose a ella.
-Un poquito.-reconoció la pelirroja.
-Ahora ya no lo tendrás-dijo tendiéndole la escoba.
Lily miró a James confusa, antes de que la escoba se elevase un metro del suelo y ella se apartase un paso hacia atrás.
-No tengas miedo, Lily…
-No es eso, James, es que tengo falda…
El moreno chasqueó la lengua, antes de tomarla por la cintura, levantarla en el aire y dejarla con una pierna a cada lado de la escoba. Luego, el mismo se colocó sobre la escoba, y cerró las manos sobre el mango, justo delante de Lily, dejándola atrapada entre su torso y sus brazos, con muy, muy poco espacio.
-¿Ahora tienes frío?-preguntó muy, muy cerca de su oído.
-No, James, pero sigo considerando esto totalmente innecesario-el chico había pegado una patada al suelo, teniendo como consecuencia que Lily soltase un grito.
-Lily, al fin y al cabo, fuiste tu quien me dijo que quería volar… -susurró él en su oído, antes de dar un suave beso en su mejilla.
-James, no me refería a este tipo de vuelo precisamente.-musitó ella, con las manos aferradas a los antebrazos del chico.
-Cada cosa a su tiempo, preciosa…-murmuró él, en su oído.-Y no tengas miedo, porque nunca te dejaré caer…-murmuró en su pelo rojo, antes de lamer un churretón de chocolate que corría por su mejilla.
Subieron, subieron y volvieron a subir, hasta que James soltó una mano de la escoba y rodeó la cintura de Lily con ella, pegándola por completo a él.
-Ahora, vas a abrir los ojos, pero antes, me vas a prometer que no vas a hacer ningún movimiento brusco-susurró.
Ella obedeció apoyando la cabeza en su pecho, pero solo vio estrellas a su alrededor. Se incorporó levemente, y pudo ver el lago, pequeño, allá abajo, y el castillo, del tamaño de una casita de muñecas.
-James…-Lily se quedó sin aliento.
-No te vas a caer, Lily. No dejaré que te caigas.-prometió, mientras ella giraba levemente el cuello y James besaba sus labios. Cerró los ojos. Ambos los cerraron. Y sintió, conforme la besaba, como Lily se relajaba, como empezaba a rendirse a él. Y ese fue el momento para poner la escoba a caer. Apuntó al suelo, y empezaron a descender en picado, hacia el lago.
Lily, asustada, fue consciente de que caían, pero no se atrevió a separarse de James. Simplemente siguió besándolo con suavidad, para que no se desconcentrase y perdiese el control sobre la escoba. Hasta que finalmente, con suavidad, sus pies quedaron sumergidos en el lago, y él se separó de ella.
-¿Estás bien?-preguntó con la voz enronquecida.
-¿Bromeas?-musitó ella.-Tengo un subidón de adrenalina inigualable…
James soltó una carcajada, antes de hacer que la escoba se elevase, y sacar los pies de ambos del agua, para luego, sobrevolar el bosque prohibido, bañados en la luz plateada de la luna menguante.
Hicieron tirabuzones, piruetas, amagos, fintas y caídas al vacío. Juntos, riendo, hasta convertirse en pelo revuelto y risita floja. Hasta que finalmente, James condujo la escoba hacia el campo de Quidditch y aterrizó en la parte de arriba de las gradas.
Se bajó de la escoba, al tiempo que Lily hacía lo propio, alisándose la falda. Y él se apresuró a tomarla de la cintura con fuerza, para evitar que, al no estar acostumbrada a las alturas y la velocidad, le fallasen las piernas y cayese al suelo.
-¿Qué tal?-preguntó con unas sonrisa.
-Genial, cielo, tenemos que repetirlo.-musitó ella pasándole los brazos por los hombros.
James dejó la escoba en el suelo, con cuidado, y se sentó en el suelo, tomando a Lily de la mano, para que se sentase con él. Pero ella, en lugar de sentarse a su lado, se sentó a horcajadas, sobre sus piernas.
Esbozó una sonrisa y le dio un suave beso en los labios. James rodeó la cintura de Lily con los brazos y profundizó el beso, mientras las manos de la chica se enredaban en los botones de la camisa roja de James, mientras se afanaba por desabrochárselos, al mismo tiempo que una de las manos del moreno reptaba por sus piernas, para empezar a acariciarla.
Lentamente, fueron perdiendo la ropa al tiempo que subía el calor entre ambos, y terminaron los dos desnudos, bajo la luz de las estrellas.
James miró a Lily a los ojos, y pudo comprobar que toda ella brillaba, casi plateada.
-Te quiero, Lily… para siempre.-susurró con dulzura.
Estaba desnudo, tumbado sobre ella, que en aquel momento, cerró los ojos, un instante.
-Yo a ti también, James…-tenía la voz tan ahogada en ansia y placer, que sonó casi como un sollozo.
Hacía un año. Un año exacto que habían sido el uno del otro. Y un año más, nuevamente… sellaban algo que ni ellos mismos entendían. Algo que era amor, del más poderoso. Algo que estaba sellado en un destino, a sangre y fuego.
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Hola a todos, espero, de verdad, que el capítulo os haya gustado.
¿Qué harán ahora Beth y Sirius, cuando quieren olvidarse el uno al otro de semejante forma¿De quien será el niño de Lyanna¿Podéis decirme de quien está enamorado Jack, y no vale a las que se lo chivé por MSN? Sophie ha cantado para Remus… ¿Tendrá alguna consecuencia? A parte, ella está destrozada. Es la única de sus amigas que sabe lo de Diane, que por cierto¿Sobrevivirá¿Qué consecuencias tendrá lo de Justin y Destiny¿Y el ostión de Peter a Sirius¿Y a Lily y James, en que cambiará lo ocurrido su relación¿Jeyne y Regulus… O.O?
Visto lo que ha pasado, no prometo actualización segura, pero espero que prontito, de verdad. Se vienen tiempos complicados… ¿o me lo parece a mi?...
A parte, tengo algo que comunicaros. Locura ya tiene F-log. Para contestar a todas las dudas, todas las sugerencias, para que conozcáis más cosas sobre vuestros personajes favoritos… y muchas cosas más… pasaos por www(.)fotolog(.)com(barra)lo(barra baja)cu(barra baja)ra.
Muchísimas gracias por estar ahí y tener paciencia. Gracias, también, por leerme!!
Besitos con sabor a Merodeador!! Os quiero mucho!! Sin vosotros, esto, no sería lo mismo!!
.:Thaly:.
