Capitulo 10
Resignaciones
Un mes y medio a pasado y en ese tiempo Spartacus por fin logro ir a luchar al ejercito auxiliar fue poca su participación pero utilizar la espada de su padre en cada estocada era honrarlo una y otra vez incluso había utilizado la daga que su madre le dio en su cumpleaños numero 18 cada marca que le hacia era en orgullo así mismo y a la gran Republica de Roma, habían terminado victoriosos y muy emocionados además la lucha le ayudaba en no pensar en Ilithyia, había mejores cosas en que ocuparse que seguir pensando en ella.
Mira nunca le pregunto acerca de su acceso emocional tan dramático que tuvo antes de la boda de Ilithyia y él estaba agradecido de ello, habían retomado su relación y las cosas iban muy bien por lo menos tenerla en la villa ayudaba a que ella se sintiera segura de sus afectos, aun así seguía teniendo esa espina en su alma, realmente eso quería decirle Ilithyia en un momento ella se mostraba tan triste y de repente ella deja todo de lado, pero bueno eso era lo que tenia que pasar, era un tonto si el creía que en algún momento ella arriesgaría todo por él, pero el lo hubiera arriesgado por ella?, era una pregunta que no tenia respuesta y tampoco se sentía muy valiente en contestársela a si mismo, en que clase de hombre se hubiera convertido que hubieran pensado su madre y Mira de él, lo único que sabía realmente era que la extrañaba, sus ojos azules, su pelo rubio, su risa, ella se había mostrado ante él de una manera que ante nadie lo hacia, vulnerable, amorosa, pasional y ahora se lo daría todo a ese maldito, en algún momento incluso se llego a preguntar si Glaber podría hacerle disfrutar en la intimidad como lo había echo, si ella susurraría su nombre con sus caricias o lo nombraría en un grito cuando explotaba en placer, si el tendría la delicadeza de tocarla con ternura, pasión y de fijarse en cada detalle en su cuerpo, como ese pequeño y hermoso lunar que tenia en su pecho izquierdo el cual había besado una y otra vez hasta hacerla humedecer no se la merece se dijo así mismo aquella noche llorando en los brazos de Mira, ese maldito no se la merece, pero tampoco estaba seguro de merecerla el mismo…
-Hey Tracio-Romano rio Gannicus entre dientes.
-Gannicus cuando dejaras de ser un hijo de Puta, dijo sonriendo.
-Cuando dejes de ser una señorita hahahahaha, pronto regresaremos a Roma, ya estoy ansioso de tener mi verga en unas cuantas putas.
-Pero si aquí no las sacas de ninguna de ellas dijo Agron.
-Lo sé, pero las Romanas son mis favoritas, yo no se como se pueden satisfacer con una sola persona habiendo tantas en el mundo.
Los tres sonrieron…
-Peleas bien para ser un niño dijo Agron.
-No soy un niño, solo eres unos cuantos años mayor que yo.
Agron sonrió y le sacudió la cabeza; -Me alegra verte recuperado…
Spartacus asintió –Si continuo así pronto iré a las legiones.
-Si ya lo sabemos, pero por el momento somos la mierda auxiliar, en todo caso aquí o en las legiones cuando nos llegue la muerte todos seremos iguales.
-Yo no moriré y espero que ustedes tampoco lo hagan hermanos…
-Tenias que ser mujer y sentimental hahahahahaha, vamos chico nos espera una cena caliente antes de regresar a Roma tú mujer debe esperarte caliente ya hahahahaha.
-Gannicus basta!.
….
Hispania
La villa donde vivía era muy hermosa llena de flores y comodidades realmente no le hacia falta nada, lo más hermosos vestidos, las más exquisitas joyas todo estaba a sus pies pero nada de eso la hacia feliz, solo con sus esclavas se permitía ser ella misma y mostrarse con la amargura que envolvía su vida, fuera de ello se obligaba a sonreír diariamente entre gente que ya ni le importaba conocer, que lejos había quedado aquella parte de su vida cuando solo deseaba casarse con un hombre rico y le diera mucho más de lo que tenia, esa niña mal criada, berrinchuda y sola, a la cual Spartaco se había encargado de erradicar de su vida ahora su nombre era un solo eco en su propio corazón.
Despues de llegar a Hispania y pasar unas cuantas semanas decidió ir con Medicus a revisarla y confirmar sus sospechas, no importaba lo que pensara Gauis de ella era mejor si el sospechaba si su hijo no era suyo, para su mala suerte no lo hizo por el contrario pareció la mejor noticia que el Patricio pudo recibir.
-Un heredero y tan pronto dijo sonriendo acercándose para besarla, los dioses nos favorecen, haremos una fiesta para anunciar la llegada de mi heredero, espero que sea un hombre dijo sonriendo más para si mismo.
Ilithyia se pregunto si Spartacus hubiera reaccionado de la misma forma pero aun recordaba sus palabras "será una desgracia para los dos", ella había decidido que no seria la causa de frenar todas sus metas y vivir escondidos de Roma.
Lo único bueno de todo eso es que Glaber había suavizado su toque hacia ella tanto en lo emocional como en lo físico, quizás no sentía ningún placer pero había dejado de ser molesto.
Para anunciar la noticia de su heredero organizo una gran fiesta incluso su padre estuvo allí junto con esa maldita arpía.
-Hija los Dioses nos bendicen pronto tendré la alegría de ver a mi nieto en mis brazos, hace cuanto que deje de tenerte así y me das ese regalo nuevamente.
Ilithyia le sonrio a su padre con amor.
-Y cuanto dijo Medicus que tenias de embarazo sonrio Lucretia burlonamente.
Ilithyia sintió pánico pánico.
-Ilithyia!
-Seppia dijo aliviada, no sabes lo que me que alegra verte, como estuvo tu boda disculpas por no haber ido pero mi esposo tiene mucho trabajo aquí en Hispania.
-No te disculpes además no fue nada comparada por la tuya y que puedo decir de mi esposo por lo menos tiene cabello aunque en la cama no es tan horrible omo todo lo demás.
Ambas chicas rieron y vieron al hombre de quien hablaban al final Seppia tuvo razón la casaron con un hombre gordo y feo.
-Que dicen las noticias que la boda de Licinia superara la tuya, que envidia me dan, hombres tan ricos y apuestos.
A Ilithyia se le borro su sonrisa y asintió desganda.
-Oh no lo crees así?, que pasa amiga desde que te vi parece como si Jupiter te estuviera obligando a estar a qui.
-Nada… las presiones del embarazo solamente.
-Seras una madre muy joven y hermosa, eres tan admirada, deseada por tantos y ahora completamente suya.
Ilithyia sintió una agrura en su estomago y se llevo su mano a su vientre.
-Disculpas Seppia no me siento muy bien dijo retirándose hacia sus habitaciones.
Y así era sus días superficiales y solos fue peor cuando su padre regreso a Roma dejándola allí sin nada más que sus recuerdos.
-Aun rodeada de riqueza mí esposa no puede sonreir.
-Extraño a mi padre…
Glaber la tomo en brazos.
-Que deseas.
-Regresar a Roma.
-Tú padre es la unica razón para querer tu regreso?
-Gaius aquí estoy sola, nunca antes me había retirado tanto tiempo de él y realmente deseo que mi hijo nasca en Roma.
El la miro con molestia la solto de su abrazo y se sirvio una copa de vino con un ceño indesifrable en su mirada.
-Lo pensare…
Esa noche no fue amable ni pasional al tocarla.
Claudio estaba más interesado en su heredero que en Ilithyia la cual parecía cada vez más apatía y desinteres en todo, comia poco y en lugar de aumentar peso lo disminuía.
Así que decisio que si esa era la condición para que ella cuidara a su hijo regresarían a Roma inmediatamente.
…..
Roma
El senador estaba muy contento y tenía a todos los esclavos limpiando la villa y redecorando la habitacion de su hija, ella llegaría en cualquier momento y quería que todo fuera perfecto.
-Rapido mi hija tiene que ver todo perfecto casi tres meses fuera de casa deseo que ella vea todo lo que le gusta.
Mira hizo una mueca y rodo los ojos al escuchar todo eso.
Quien también estaba muy interesada en la llegada de Ilithyia era Lucretia aunque por diferentes motivos si sus sospechas eran ciertas solo era cuestión de tiempo de quitar de en medio a esa pequeña puta y su bastardo.
El primero en visualizarse fue Claudio y sus legonarios seguido por el carruaje de Ilithyia.
-Gaius!
-Albinus, gusto en verte me gustaría ir directamente al senado después de instalarnos y hablar de mi titulo de pretor.
-Tus ansias son más grandes que tu titulo, recuerda que sigues estando debajo de mí.
-Padre! Grito Ilithyia saliendo del transporte y abrasandolo con fuerza.
Claudio miro la escena con indiferencia dirigiendo a sus hombres a su sitio.
-Hija pensé que noteria más tu embarazo acaso estas enferma.
-Solo quería estar en casa…
-Todo esta como a ti te agrada.
Ilithyia sonrio sinceremente después de mucho tiempo se borra rápidamente al ver a Lucretia dentro de la villa y a Mira y otras esclavas tras ella.
-Bienvenida.
-Gratitud dijo secamente.
Se instalaron rápidamente y sin mayores noticias, Ilithyia se sentia muy nerviosa tenia casi tres meses sin ver a Spartacus, que pasaría el le devolveria la sonrisa, sabia que no estaba en la villa pero su ausencia la hacían sentirse más ansiosa, se preguntaba si realmente el habia regresado con Mira y si era feliz como ella se lo había pedido, una punsada de culpabilidad se apodero de ella cuando se descubrió pensando a si misma que no fuera así.
Pasaron varios días y Claudio se la pasaba más ocupado en el senado que estando con ella hasta que llego el día, los hombres de su padre llegaron Spartacus cuando llega decide ir en busca de Mira cuano se toma con su anhelo más oculto la ve tan hermosa comola ultima ves, sus ojos se encuentran y el tiempo para alrededor de ellos.
