Rincón respuesta: Adagio10: jajaja casi me parto con lo de "que felicidad para mis pervertidos ojos" me alegro que te gustase. Ya veremos si se confirman tus sospechas muajaja ¡gracias por leer! /Izuspp: *^* me haces feliz con tus palabras ¿lo sabes no? jaja pobrecita mira que tener que contenerse xD y tranquila que aún hay fic para al menos un ratito ;)/ Elhy: no animes a Sebastian que capaz nos deja a Claude incapacitado xD aunque no creo que ya quiera irse ahora que ya tiene a su "gatito" jajaja ¡gracias por pasarte y reviewizar!/ grell li: O/O muchas gracias por tus palabras, no me esperaba tanta pasión xD Me hace feliz que te guste lo que escribo, está hecho con mucho cariño :D y no pasa nada por lo de los rivews ¡nos leemos!
Mi ser muy feliz cuando leer palabras vuestras ^/^
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cap.10.-La felicidad nunca viene sola
En Nueva York hace frío, un frío de mil demonios, sobre todo en Diciembre cuando nevaba como si el mundo fuera a acabarse convertido en un páramo helado. Mirando por la ventana, Sebastian pensó que era como vivir la película de Silent Hill con toda la niebla helada que había fuera, así que se fue hasta el sofá que estaba más cercano a la chimenea eléctrica, toma asiento subiéndose en él y flexionando las rodillas. Claude, que acaba de salir de la cocina toma asiento a su lado, tiene una humeante taza que huele a chocolate en su mano, Sebastian se apoya en él.
-¿Qué te pasa?
-Nada. Es el tiempo.—contesta el ojirrojo perdiéndose en el humillo de la bebida—Vas a engordar como te bebas eso.
-Bueno, si lo quemo esta noche...
-¿Y qué tal un gimnasio?
-Contigo me sale gratis.
Sebastian alza las cejas, Claude lo derrotaba cuando se ponía en ese plan. El ojidorado bebe chocolate y una línea se le queda dibujada en la comisura del labio superior, el ojirrojo se ríe y se la quita con un dedo relamiéndoselo después.
-Dulce.—comenta—¿Has terminado de repasar el guión? En cuanto pase año nuevo empezamos a rodar otra vez.
-Hablando de año nuevo—desvía el tema—bueno y de navidad en general. ¿Qué vamos a hacer?
-¿Te refieres a si la pasaremos juntos?—Claude le asiente, Sebastian parece cavilar—No veo por qué no, podría ser divertido. ¿O prefieres que nos separemos para ir a Europa?—en cuanto termina de formular la pregunta, Sebastian pega un bote—¡No! ¡Olvida eso, tú a Europa no te vas!
-¿Sigues sin fiarte de mi?—pregunta Claude tras casi atragantarse a causa de un súbito ataque de risa.
-Nunca me fiaré de ti. Recuerda que siempre has sido mi enemigo acérrimo.
-Cierto.—confirma pasándole la taza para que eche un trago. El ojirrojo se debate, pero finalmente bebe y cuando termina de tragar siente los labios del otro sobre los suyos, todo sabe a chocolate.
-¿Sabes? Creo que voy a bajar a por nata montada.—dice de repente levantándose del sofá de un salto.
-¿Para qué? Si dices que no quieres pillar peso.
-Oh tranquilo, como tú mismo dices—le guiña un ojo—contigo me sale gratis.
Claude capta la idea de Sebastian cuando éste ya se ha ido, y luego decía que todo lo pervertido era cosa suya. Sonriendo menea la cabeza, Noir maúlla a su lado y le hace aspavientos con las patas para que le rasque.
···········Merry Christmas & Happy New Year···········
La Navidad es una época muy bonita para pasar en pareja, sobre todo si es con tu primer amor. Aunque ni Claude era para Sebastian su primera pareja ni viceversa, se podía decir que el uno era para el otro como un primer amor de verdad a pesar de lo mal que se habían llevado en el pasado, pero claro, como siempre se dice del odio al amor hay sólo un paso y polos opuestos se atraen.
El día de Navidad tuvieron sus regalos además de una tranquila tarde por el centro en la que coincidieron con Agni y Soma, que se estaban regalando prácticamente lo mismo pero con un toque incluso más zalamero que Sebastian calificó de cursi y que hizo que Soma se enfadase con él hasta el punto de vengarse poniéndole la zancadilla mientras caminaban, por suerte la nieve de Central Park amortiguó la caída.
Y el día de Fin de Año Sebastian organizó pasarlo en el hotel The Peninsula New York, un lujoso hotel con spa en el que además la suite disponía de jacuzzi. Así entre burbujas y con una copa de champán en la mano ambos despidieron el año, claro que de eso no fue de lo único que disfrutaron, pues como Claude decía: "La cama no me va a servir sólo para dormir".
-Hey Claude mira, CH nos envía una felicitación de año nuevo. —dijo Sebastian mirando su correo desde la Tablet del ojidorado por la mañana. La mujer además de otros conocidos les enviaron felicitaciones de año nuevo, claro que a Sebastian la que más le gustó fue la de CH, pues ésta tenía dos gatitos de grandes ojos con sombrero de fiesta y matasuegras en la boca.
-Dentro de poco volveremos a verlos a todos.
-Claro. Esperemos que esta temporada vaya mejor.
-Un poco mejor sí.—asevera el mestizo dedicándole una sonrisa cómplice.
-¿Lo dices por algo?—preguntó haciéndose el loco.
-No—respondió arrastrando la vocal—que va, "mi amor".—Sebastian rió.
La segunda semana de Enero los dos actores volvieron al trabajo junto al resto de sus compañeros. En una primera reunión informativa con Edward y su equipo el director puso sobre la mesa una idea general de lo que traería esta segunda temporada consigo.
-En resumidas cuentas lo que va a pasar en esta segunda temporada es que—señala amenazante a Sebastian—vamos todos a por Eric.
-No me asustas majestad.
-Yo no tengo que asustarte, si no tus potenciales enemigos—cambia la dirección de su señal y ahora apunta a otras personas—¡Él, él y...!—para y mira para todos los lados—¿¡Dónde está potencial enemigo número 3!?
-Emm, se puso en contacto con la señorita CH e informó de que no vendría hasta que no fuera nece...
-¡¿Va en serio?!—ruge Edward agarrando por el cuello al técnico que le hubo respondido mientras Richard trataba de calmarlo.
A Sebastian, igual que al resto, le resbaló una gota por la frente; sus dos enemigos eran Ash y ese otro chico pelinaranja que hacía de bailarín en la primera temporada y que si no recordaba mal se llamaba Kyle, pero a él le producía más curiosidad ese tercer enemigo, ¿quién sería?
-Bien...—se serenó Edward tras casi asfixiar al pobre empleado—no importa, me las arreglaré para que CH le pague menos...a mí no se me torea. En cuanto al resto, ya sabéis lo que os toca, oh y por cierto Sebastian, te vamos a cortar el pelo.
-¿Qué? ¿En serio?
-Sí, en una de las escenas te van a cortar el pelo hasta dejártelo corto como siempre lo has tenido ¿algo que objetar?—preguntó con tono de "más vale que no haya ninguna queja".
-No, pero ya me había acostumbrado a él.—responde ondulándose una mecha.
-¡Mi Sebas-chan estará guapo como sea!—canturrea Grell agarrándolo de un brazo, el ojirrojo exhala aire.
-Bueno como sea, repasad bien los guiones, en una semana...¡volvemos a rodar!
-¡Yes!—exclamaron todos.
···········Dears, segunda temporada···········
Un hombre joven caminaba por las calles con una bandolera colgada al hombro, llevaba la bufanda bien enrollada y las manos escondidas en los bolsillos del abrigo a causa del frío. Echando un vistazo al reloj de la calle sus ojos grises se agrandaron, llegaba tarde, así que apretó el paso. Por fin tras unos minutos llegó a su destino, la entrada del MacarOn Café, y donde alguien ya le estaba esperando.
-¡Sage!
-¡Eric!—Su mejor amigo y compañero de medicina le abrazó con efusividad.—¿Dónde te metes? Me tenías preocupado.
-Tranquilo mamá, anda vamos a pasar que hace un frío que pela y tengo hambre.
Sage no puede evitar sonreír, Eric no cambiaba ni aunque le pagasen por ello, su extrovertida y rebelde personalidad hacían de él un buen amigo que siempre iba con las cosas por delante y que era capaz hasta de meterse en una pelea para defenderte. Ambos entraron a la cafetería y pidieron dos tazas de humeante café además de un plato con bollos, tras dar el primer sorbo Sage comenzó el interrogatorio.
-Eric Swan, últimamente has estado desaparecido y quiero saber por qué. Nunca me has querido decir en qué trabajas pero me huelo que tiene que ver con eso.
-Sage Suleyman ya soy lo bastante mayor como para tener que rendirte cuentas, y últimamente he estado desaparecido porque...—esboza una sonrisita traviesa—he estado con alguien.
-¿Alguien? ¿Quién?
-Alguien interesante a quien he conocido.
-No me digas que estás saliendo con ese alguien.
-No sé si verdaderamente se pueda decir que estamos saliendo pero lo que sí sé es que tenemos "algo".—ríe, Sage arruga el entrecejo.
-¿Y puedo saber quién es?
-Claro ¿por qué no? Es ése que justo va a entrar por la puerta.
-¿Eh?
Girándose para mirar donde señala su amigo él sólo ve un grupo de tres hombres trajeados que recién entraban y que se dirigían al mostrador a pedir directamente, se veía que ya eran habituales del lugar.
-Eric yo sólo veo a tres tíos de Wall Street.
-No exactamente de Wall Street, son abogados.
-Oye si es una broma y no me quieres presentar a esa persona—empieza a decir volviendo a su postura normal.
-Que no es broma, ahora verás—le rebate soltando después un silbido agudo pero no demasiado fuerte, algunas personas se giran, entre ellas uno de los abogados, que en cuanto ve a Eric abre los ojos como platos, se excusa con sus compañeros y va hacia ellos.—Hola Jared.
-¡Eric! ¿Qué haces tú aquí, no me dijiste que volvías a casa?
-Y vuelvo a casa, pero antes tenía que ver a alguien, y me dijiste que solías venir aquí—dice señalando a Sage, que mira de arriba a abajo al abogado—Sage, éste es Jared.
-Un placer...—saluda el ojigris medio ido tendiéndole la mano.
-Lo mismo digo.—responde el ojidorado estrechándosela.
-Sage estudia medicina como yo y compartimos piso, es mi mejor amigo como si fuera un hermano.
-Entiendo, bueno Eric debo irme sólo he venido a por algo de comer pero tengo que volver al trabajo.
-Claro, te llamaré...—asintió Eric rascándose un poco una mejilla, el abogado se despide con un gesto de la mano y vuelve con los otros saliendo del café.
-¿Es broma verdad Eric?
-¿Otra vez? Que no.
-¿Estás saliendo con un hombre, abogado, estirado y que te lleva cuántos años de edad?
-Sí, sí, sí y nos llevamos 6 años, no es tan mayor.
-¿Quién eres tú y qué has hecho con Eric Swan? El Eric que yo conozco no soporta a las personas estiradas como ese hombre y que además le lleven años de edad.
-Se puede cambiar...
-Tú no cambias.
Eric bufó, un segundo después se levantó de la silla y salió corriendo a la calle, Sage se quedó confundido, no esperaba haberle ofendido tanto, por la ventana le vio galopar tras el grupo de abogados hasta que los alcanzó y paró al tal Jared, y la boca le llegó al suelo de la sorpresa cuando vio a Eric estamparle un beso que también pilló de sopresa al abogado y a sus dos compañeros. La guinda del pastel ya fue ver como el abogado correspondía y mandaba a paseo con un gesto de la mano a los otros dos, que rieron con malicia y se fueron. Sage les vio pronunciar unas frases tras separarse y luego al abogado marcharse y a Eric volver.
-¿Qué, te lo crees ya?—preguntó tomando asiento.
-Después de lo que he visto tendré que creérmelo.
Eric sonrió triunfal, agarró un bollo y lo mojó en el café para después comérselo.
-¡Corten!—exclamó Edward—Muy buen comienzo, ¡escena siguiente en breve!
Los actores suspiraron, Edward irradiaba energía hoy y al parecer tenía toda la intención de hacer maratón de rodaje. Dando órdenes a diestro y siniestro hizo que el equipo montase la siguiente escena y que los actores volvieran al trabajo.
-¿Y cómo se supone que os conocistéis?
-Es algo complicado de responder.
-Ya, vamos que no me lo quieres decir.
Eric escondió un poco la mirada tras sus mechones oscuros, ya de vuelta en el piso que compartía con Sage éste se hubo dedicado a seguir con la preguntas, algunas de las cuales evitaba responder. No es que no se fiara del chico, sino que temía su reacción si se enteraba de lo que hacía, ¿y si ya no quería ser su amigo o tener nada que ver con él? Al mismo tiempo era una forma de protegerle de ese mundo.
-Mañana comienzan las clases otra vez.—cambió Sage de tema ante el silencio.
-Cierto. Buf, ya me había acostumbrado a no tener que verles las caras a los profesores.—ríe Eric.
-Estaremos más ocupados, ya es el cuarto año de carrera y habrá que hincar los codos hasta que sangren.
-Mierda tío, como tenga que estudiar hasta por las noches me tiraré por la ventana...—el pelinegro cayó en la cuenta de algo mientras hablaba, no podría trabajar siempre en el Bizarre Dolls si la cosa en la Universidad se ponía fuerte.—¡Voy a salir Sage!
-¿Eh, ahora?
-¡Tengo algo que hacer!—respondió agarrando su chaqueta—¡Nos vemos luego!
-¡Pero Eric...!
Sin embargo a Sage no le dio tiempo a detenerle, Eric ya había salido corriendo del piso.
-¡Bien muchachos! ¡Boss prepárate, sales tú!
Silbando la banda sonora de Harry Potter, Boss echa cuentas pasando billetes entre sus manos y haciendo fajos con ellos, alguien tocó a la puerta de su oficina y él dejó de silbar.
-¿Sí?
-Jefe, tiene visita.—contestó su fiel portero desde detrás de la puerta.
-¿Quién es?
-Uno de sus dolls.
-Que entre.—ordenó agrupando los fajos de billetes y guardándolos en una caja metálica.—Vaya vaya, pero si es mi mayordomo negro. ¿Qué te trae por aquí hoy?—saludó el hombre ante la figura que recién entraba y tomaba asiento frente a su escritorio.
-Tengo que hablar contigo sobre el trabajo.—planteó Eric sin rodeos, Boss entrelazó las manos y apoyó en ellas su barbilla—No sé si estaré disponible todos los fines de semana, la Universidad va a empezar de nuevo y...
-Y tienes que sacar la carrera. Comprendo...—Eric ocultó un poco la mirada, a pesar de que la frase parecía comprensiva era el tono lo que denotaba que no lo era tanto—Escúchame una cosa Black Butler, un jefe puede dar permisos a sus empleados pero lo que no puede es dejar que entren y salgan a placer; tú verás cómo te las arreglas, pero si quieres el dinero tendrás que venir o si no tendrás que buscar otro trabajo ¿me sigues?
-Sí.
-Bien, me gustan los chicos listos. Escucha Eric—llamó Boss, el ojirrojo se tensó, pues el hombre nunca llamaba a sus empleados por sus nombres, al menos eso le había dicho Nathan—me caes bien y tampoco es que quiera parecer un ogro de jefe, así que vamos a hacer una cosa: te daré libre el tiempo que tengas exámenes finales, ni más ni menos.
-¿Y a qué éste cambio de opinión?
-Soy así de generoso.
-¿Y a cambio?—Boss sonríe fiero y desentrelaza las manos.
-Que mala imagen tenéis de mi. De momento no te pediré nada, claro que puedo cambiar de opinión...
-Pida lo que quiera, no me asusta.
Boss se echó a reír a carcajadas y le tendió la mano a Eric para que la estrechase, era un trato. Lo que no sabían era que detrás de la puerta había alguien más aguardando para poder hablar con Boss y a quién no le había hecho mucha gracia la conversación.
-Maldito Black Butler, no siempre te saldrás con la tuya.—gruñó Blue Robin entre dientes dándose media vuelta para salir del lugar.
-¡Corten!
Los días se sucedieron en relativa tranquilidad entre ensayos y rodajes, todo iba sobre ruedas. Los actores se lo pasaban bien entre ellos, eran compañeros y colegas, ya se conocían lo bastante y sabían tolerarse, claro que lo que Sebastian no pensaba pasar por alto era el hecho de que ahora Grell acosaba a Claude tras que Will volviera a tumbarlo en el suelo de una llave de judo.
-Grell...te estás jugando que te envíe al hospital.
-Oh vamos Sebas-chan...tú lo tienes a diario ¿no me lo prestarías unos días?
-No caerá esa breva, lárgate.—gruñó el ojirrojo, el ojiazul ríe divertido sacándole la lengua y yéndose.
-Si hace tiempo me llegan a decir que te vería celoso por mi culpa me habría reído de aquí a la eternidad.—Claude que ha aparecido por detrás de Sebastian se apega a su espalda y susurra a su oído, el pelilargo se sonroja ligeramente.
-Cállate.
-¿O es que prefieres que te acose sólo a ti?
-Prefiero que busque un tanque de pirañas, se moje de salsa barbacoa y se tire dentro.
Ambos se ríen, Claude le besa el pelo. Desde lejos, Richard sonríe feliz y su hermano mayor alza las cejas al cielo; lo siguiente que rodarían ya tendría que ver con las amenazas, después Grell y Soma entrarían y finalmente Sage, todo eso ocuparía como mínimo una semana.
-¿Aún no ha contactado?—preguntó el rubio menor.
-Todavía no, y por lo que sé CH ya ha tenido algunos encontronazos por teléfono tratando de que venga.
-Bueno no aparece hasta dentro de un tiempo, casi al final de la temporada.
-Lo sé, pero quiero que se acostumbre e integre como todos. Míralos Richard, son como niños grandes, incluso tú eres más maduro que ellos.
-Gracias hermano.—respondió ofendido.
-¡No lo he dicho para que te ofendas!
Richard pone morros y Edward pone cara de ¿y yo qué he hecho?
-Buenas noches.
-Bienvenido ¿una copa?—preguntó el barman.
-No gracias, estoy buscando a uno de tus compañeros.
-Si preguntas por el otro barman hoy le toca bailar así que...
-No, busco a uno de los bailarines. A Black Butler para ser exactos.
-¿Tú también? ¿Qué coño le veis?—espetó ofuscado el bailarín que estaba apoyado en la barra con un vaso entre las manos.
-Robin no seas celoso.—bromeó el barman.
-Así que no te cae bien tu compañero.—aseveró el hombre acercándose al bailarín—No te preocupes, tú también estás estupendo y creo que vas a ser mejor.
-¿Entonces para qué le querías?
-Tengo una pequeña cuenta pendiente con él, me llamo Vincent, encantado.
-Blue Robin.—se presentó con normalidad, aunque sonrió con malicia al ver que esa misma malicia se reflejaba en los ojos contrarios—Con que deudas pendientes...
-Oh sí. ¿Te gustaría saber de qué tipo?
-¿Y si me lo explicas arriba?
-Será un placer.
Blue Robin sonrió y se llevó a Vincent tras las cortinas, rumbo a las habitaciones, Nathan, que esperaba a que Ion saliese de su cuarto los vio subir y casi ni se lo cree.
-No me jodas.
-¿Qué pasa Red?—preguntó Ion recién salido.
-Blue acaba de subirse con alguien, y adivina quién: Vincent Harvey, el tío con el que Eric ha estado teniendo problemas.
-Buf, dos de las cruces de Eric juntas, no sé si eso va a ser bueno.
-Oye Ion, a lo mejor Boss nos mata por llegar tarde pero vamos a mi cuarto.
-¿Eh, para qué?
-Mi cuarto pega al suyo, si apegamos bien la oreja a lo mejor oímos lo que dicen.
-¿¡Pretendes espiarlos!?
-No me fío de esos dos y Eric es mi amigo. No me dejó ayudarle con lo de ese tío pero ahora no se libra.—afirma encaminándose a su cuarto, el pelivioleta duda un poco pero finalmente también va.
-¡Corten! ¡Vestuario preparad a Grell y Soma! ¡Sebastian y Agni listos también, cambiamos de escena!
-¿Seguro que estará en casa?
-¡Que sí pesado, le llamé al teléfono y dijo que estaría, y no veas lo que me costó convencerlo de que me diera la dirección!
Ion y Nathan prácticamente corrían por las calles de la ciudad rumbo al piso de Eric, tras lo que escucharon la noche anterior los dos bailarines decidieron no quedarse de brazos cruzados. Por fin llegaron a su destino, tocaron al timbre de abajo y la voz de Eric les indicó que subieran a la cuarta planta; una vez arriba Eric les abrió no sin antes ojearles con cautela, como si no se fiara de que no viniesen vestidos.
-¿A qué viene esa cara?—gruñó el pelirrojo.
-A que se me hace raro veros vestidos.
-Cállate y déjanos entrar.
El pelinegro suspiró y se hizo a un lado, ambos bailarines entraron al piso, muy típico de estudiantes con libros por doquier, pero gracias a que Sage vivía ahí el caos no era peor. Los tres pasaron al salón y tomaron asiento.
-¿Y bien? ¿Qué era eso que urgía tanto que no podía esperar a la noche?—preguntó Eric cruzado de brazos, Nathan e Ion se miraron entre sí.
-Hemos venido a avisarte, tienes problemas.—respondió el pelivioleta.
-¿Ah sí, con qué?
-Vincent Harvey.—contestó ahora el pelirrojo, el pelinegro sintió algo de tensión—Ayer por la noche se presentó en el club buscándote pero se topó con Alex, que se lo llevó consigo.
-¿Blue Robin? Ja, sigue picado conmigo.
-No te reirás tanto cuando te contemos qué estuvieron haciendo aparte de...
-Eric ¿has visto mi manual de infecciones?—de repente Sage interrumpió en el salón, Eric se había olvidado de que él también estaba y tragó saliva—Ah tienes visita, lo siento, perdonad mi grosera forma de entrar.
-Tranquilo. Chicos éste es Sage Suleyman, mi compañero de piso—presentó Eric—y Sage, éstos son Nathan Steels e Ion Loguevich son mis...
-Compañeros de trabajo, un placer Sage.—terminó Nathan con rapidez guiñándole un ojo al peliblanco.
-Igualmente os digo.—respondió dedicando una encantadora sonrisa que hizo que el pelirrojo se riera pícaramente y que el pelivioleta enrojeciera gradualmente.
-Tu manual está en mi habitación, te lo cogí prestado.—volvió a interceder Eric dando una pequeña patada a Nathan.
-Ah vale, bueno, nos vemos.—se despidió desapareciendo por el pasillo.
-Córtate un poco Red Death.
-¿Por? Me gusta, es guapo. ¿Te lo estás tirando?
-¡No seas imbécil, por supuesto que no! Sage es como mi hermano.
-Ah entonces está libre.
-Nathan...
Después de que pelinegro y pelirrojo se peleasen durante un rato, Ion harto de esperar les lanzó dos cojines a cada uno y los devolvió al tema.
-Así que Vincent pretende hacerme chantaje a través de Alex, y como a él no le caigo bien ha accedido sin dudarlo.—caviló Eric tras que los dos bailarines le explicaran la situación.
-Deberías decirselo a Boss, él podría hacer algo.—aconsejó Ion.
-Ni hablar. Una de las razones por las que Alex me detesta, aparte de que porque soy mejor que él,—sonríe malévolo—es porque me considera el doll consentido de Boss.
-¿Qué?—se extrañó Nathan.
-Nada, cosas suyas y sus paranoias. Pero no voy a darle satisfacción de escudarme tras Boss, si quiere pelea—se cruje los nudillos—tendrá pelea.
-Ten cuidado Eric. Ese Harvey no es trigo limpio y aliado con Alex gana fuerza.
-No os preocupéis por mí, aunque no lo parezca, no estoy sólo.—les tranquilizó, cerró los ojos y vislumbró la cara de Jared en su mente.
-Bueno, nos tienes a nosotros.—sonrió Ion agarrando a Nathan.
-Lo sé, y lo agradezco creedme.
-¡Corten! ¡Muy buena muchachos!
Soma salió de escena y fue derecho a por Agni para darle un beso que por poco no lo tumba, y eso que él era más alto.
-¿Y esto?—preguntó después del shock.
-Es que estabas tan encantador en esa escena.—respondió Soma con una sonrisita divertida que Agni le devolvió para después besarle él.
-Tortolitos guardad algo para casa.—exclamó Edward—Bueno gente, lo dejamos aquí por hoy. ¡Claude, Sebastian mañana os toca a vosotros así que esta noche abstinencia por favor!
El ojidorado tuvo ganas de matar al director ahí mismo por decir tal cosa a voz en grito, y lo hubiera hecho si no fuera porque Sebastian estaba delante suyo y usando su camiseta como pelota anti-estrés para también evitar cometer asesinato.
-¿Me habéis oído?
-Sí majestad.—contestaron entre dientes.
-Como mañana vea una sola ojera haré que os rebajen el sueldo.
Burlando su manía de dar órdenes imitándole haciendo gestos con la mano y la boca, Claude se llevó a Sebastian del set mientras se despedían de todos. Se montaron en el coche y cuando el ojidorado iba a arrancar, pues era el suyo, se detuvo y atrajo a Sebastian hasta sí de un tirón.
-Que le den, no me puede obligar.
-Ojos que no ven director que no siente.—rió Sebastian tomando la delantera mordiendo los labios contrarios.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Mm quizás parezca algo soft pero lo hard viene después xD Es decir, se liará parda ya en los próximos capítulos, después de todo cualquier historia debe tener un malo como Dios manda (gracias a que esta vez no toca que sea una serpiente) jajaja
¡Nos leemos gente guapa que habitáis el mundo!
Atte.-Cherry Cheshire ;)
