MI Muñeca

Sasori observó a la joven, no podía denominarla "niña" puesto que no lo era, sus ojos mostraban decisión sin un ápice de temor, fue así como alcanzó a decidirse por la marioneta que haría con ella hasta que le fuese de mayor utilidad.

Ella mantenía su mirada puesta en él hasta que una extraña sensación la invadió, su cuerpo se movía solo, era algo desagradable, pero resultaba fascinante cuando en poco se encontró con el recuperado control de su cuerpo subida a un mostrador frente a frente de Sasori, quedaba justo a la altura de aquellos ojos de intenso color granate.

Él quedó observando la intensidad de color de esmeralda de los ojos de ella mientras en sus labios se formaba una sonrisa – Ya ha sido decidido – Ella abrió un poco los ojos esperando saber qué iba a ser, en qué quedaría transformado su cuerpo tras su muerte pero… Antes siquiera de que una palabra saliese de sus labios para preguntar sintió algo semi-frío quedando a escasos milímetros de su rostro, ella había cerrado con rapidez los ojos, un acto reflejo que aún no había conseguido corregir, pero daba igual, algo se clavó contra ella con fuerza, una suavidad ruda que se habría paso sin problemas arrancándole un gemido que quedó ahogado.

Abrió los ojos con timidez descubriendo unos granates chocando contra su mirada, notó un frió posarse en su espalda acercándola más hacia el borde de la mesa sin que se pudiese caer por muy al borde que quedase, otra frialdad recorrió su mejilla descendiendo por su cuello hacia la nuca provocándole un escalofrío, y entonces, algo apresó su lengua por completo dejándola a su merced por completo.

Él había cerrado los ojos y ella los había abierto un poco más – Tú serás MI marioneta, ¿entendido? – Temari aún lo observaba con impresión, fijándose en aquel rostro afirmando con la cabeza pues no sabía que responder en esos momentos.