No recibí comentarios en el capitulo anterior, pero decidi seguirlo viendo que me agregaban a favoritos. Pero, por favor, si les gusta comente. Gracias.

Capitulo 10

"Me voy para tu casa mañana, si te parece bien- Dylan".

Kurt releyó por quinta vez el mensaje que le había llegado hacia media hora. Estaba cansado, debía dormirse, pero también debía responderle. ¿Por qué era tan difícil decir que sí o que no? Porque no lo sabía.

Dylan era ahora su amigo, no podía ponerlo en duda. Le había dicho sobre Blaine, pero… era tan incomodo. Kurt no era tonto, sabía que su amigo quería ser más que eso, pero él no estaba listo, mucho menos después de lo que paso con Blaine.

¡Y Blaine! Tarde o temprano tendrían que hablarlo, y él estaba seguro de que era más temprano que tarde. Tendrían que verlo en clase y en el ensayo de los Warblers.

Tampoco podía evitar a Dylan, después de todo lo que le dijo fue para que no saliese herido, aunque lo estaba.

"Claro" fue lo único que puso antes de poner su celular en la mesita que estaba a su lado, apagar la luz y tardar un minuto en dormirse.

"Concéntrate en el camino", se dijo Dylan segundos después de casi chocar contra otro auto.

Iba a odiarlo. Kurt iba a odiarlo. Pero tenía que decírselo porque la culpa le estaba matando.

¡Maldición! ¿Por qué tuvo que inventar esa mierda? Pudo haberle dicho lo que sentía, pero no lo dijo del todo. ¿Por qué? Porque sabía que, pese a que Blaine podría no sentir lo mismo, lo elegiría a él.

Una bocina lo saco de sus pensamientos: estaba yendo a 60 cuando todos iban a 80. Tal vez era porque temía llegar a la casa de los Hummels o porque temía morir conduciendo rápido y sobre pensando al mismo tiempo. Aceleró.

Al momento de estacionarse en frente de la casa de Kurt no salió del auto, no. Esperó cinco minutos, suspirando y aspirando, tratando de tomar coraje ante la situación.

"Es tiempo"

Tocó la puerta, mientras se mordía el labio: su tic nervioso. Un sonriente Kurt le abrió la puerta y lo invitó a pasar. No importaba si fuese dentro de su casa, en la calle o en Dalton; Kurt siempre se veía bien.

_ Justo iba mandarte un mensaje_ dijo Kurt dirigiéndose al comedor, Dylan le siguió._. Estoy solo y mi papá me pidió que cuidase la casa, así que no podremos salir.

A Dylan no le importó mucho aquello ya que nada podía hacerlo más fácil.

Kurt puso a calentar el agua, mientras sacaba dos tazas.

_ Tengo que hablarte sobre lo que te dije de Blaine…

Kurt hizo una seña con su mano para que no hablase más y se puso a hacer los cafés.

_ ¿Cuántas cucharadas de azúcar quieres?

_ Dos. Escúchame, en cuanto a lo que te dije el otro día…

_ No_ dijo Kurt, mientras se sentaba cerca suyo, después de haber servido los cafés._. Lamento haber reaccionado como lo hice, pero debes entenderlo. Blaine es mi amigo y necesito hablarlo con él.

Las manos de Dylan empezaron a sudar, su boca a resecarse y la habitación empezó a dar vueltas y vueltas. Si se lo decía él, lo odiaría y si se lo dijese Blaine… también. Terminaría enterándose tarde o temprano. Debía decírselo, porque no quería estar pensando cuanto tardaría Kurt en darse cuenta.

_ ¿Te encuentras bien?_ preguntó un preocupado con Kurt. Dylan miró a esos preocupados ojos azules y recordó la primera vez que se vieron, la bondad en él.

Él solo se limito a asentir, mientras tomaba un trago de café.

_ Hola Kurt… Oh.

Ambos fijaron su mirada hacia la puerta, donde había acabado de entrar Finn, quien ahora se sentía incomodo. ¿Estaba interrumpiendo algo?

_ Finn, él es Dylan, un amigo. Dylan, el es Finn, mi hermanastro.

_ Hola._ dijo Dylan sonriendo, mientras le tendía la mano.

_ Mucho gusto_ dijo Finn estrechando su mano.

_ ¿Eres el novio de Kurt? ¿Y qué paso con…?

_ ¡Finn!_ dijo Kurt mientras el rostro tomaba el color de un tomate.

_ No, no soy su novio._ respondió Dylan, quien estaba divertido con la situación.

_ ¿No estaba interrumpiendo nada, entonces? ¡Gracias a Dios!

_ ¿Necesitas algo, Finn?_ preguntó Kurt, irritado.

_ Solo me haré un sándwich e iré a ver la tv._ dijo Finn para luego dirigirse hacia la heladera.

Dylan se encontraba incluso más incomodo que antes al ver a Finn. Claro, él le había dado un minuto más para respirar, pero ya era lo suficientemente difícil con tener a Kurt cerca.

_ ¿Te gustaría salir? Digo… Finn puede cuidar la casa._ preguntó Kurt.

Dylan le respondió sonriendo.

Blaine podía disfrutar tanto ir a Starbucks, como estar sentado en un banco en la plaza mientras veía caminar a la gente. Eso era lo que estaba haciendo, porque no podía ir a una cafetería sin pensar en Kurt.

La gente pasaba. En lo que iba, ya había visto a varias chicas trotando con sus auriculares en los oídos, madres con sus bebes, gente que paseaba a sus perros, amigos riendo; pero lo que más le dolía ver era a esas parejas felices. Y, sin embargo, era reconfortante ver a la gente pasar, concentrarse, por unos segundos, en que música estaban escuchando los que pasaban corriendo sin fijarse en nadie, como se llamarían esos bebes, de qué estarían riendo esos amigos… cuanto se querían esas parejas.

Pero su corazón se detuvo, su sangre se helo al verlo… al verlos. Se levantó y se dirigió hacia ellos.

Necesitaba una explicación.