Capítulo 10: La vida te da sorpresas

Tomoka fue a casa de Sakurano en domingo, como habían acordado, para preparar los obsequios que entregarían a Ryoma y Kikumaru. Le harían a cada uno un muñequito igual a ellos mismos, hasta con su ropita de tenis. Miles de cosas pasaron por sus cabezas mientras cortaban las telas

Lo hacían todo con mucho amor y delicadeza, realmente se esmeraban en que les quedara bien. Tomoka y Sakurano empezaron a coser. Con cada puntada de hilo Sakurano pensaba en Ryoma, y Tomoka, al pegarle los cabellos, pensaba en como les daría la vuelta para que quedaran como los de Kikumaru.

-Espero que a Ryoma le guste-comentó Sakurano un poco insegura
-¡Pues claro que le va a gustar amiga!-le dijo Tomoka- ¡Te está quedado increíble!
- Si pero... -confesó finalmente la chica-....es que... no sé si pueda entregárselo
-¡Vamos Sakurano! Algún día tendrías que hacerlo, y mañana es ese día-le dijo su mejor amiga intentando convencerla
- Ya veré-suspiró. Entonces recordó porque hacía esto: Quería charlar a solas con Ryoma, o algo a lo que si pudiera llamar conversación.

Intentó entonces tranquilizarse, después de todo, lo haría mañana por suerte, y no esa noche. Tomoka por su parte, estaba impaciente, sabía que a Kikumaru le iba a gustar, y lo estaba haciendo con mucho cariño y dedicación. Sakurano empezó a hacer la ropita para el muñequito de Ryoma. De verdad que había logrado que realmente el muñeco se pareciera a él

-¡Auh!- Exclamó de pronto Tomoka, alterando el apacible ambiente de esa noche
-¿Que pasó Tomoka?- Preguntó Sakurano un tanto sobresaltada por los gritos de Tomoka
-¡No, no es nada, es solo que me puyé con la aguja!
-¡Tomo-chan, no cambias!-le dijo la otra chica con una gotita estilo animé.

Tomoka estaba loquita por que amaneciera. En serio que tenían sueño, así que cuando por fin le pudo arreglar bien el cabello, se dispusieron a dormir.

- Buenas noches, Sakurano
- Buenas noches Tomoka, mañana será otro día.

Al día siguiente, Sakurano se levanto bastante temprano. En seguida se aseó, y se vistió con su uniforme de Seigaku, y todavía Tomoka no despertaba. Trató entonces de ver como se peinaba, y justo cuando se hacía las trenzas se despertó Tomoka.

-¡Ahhh!- exclamó Tomoka-¡Ohaio Sakurano!
-Por lo visto dormiste muy bien-comentó la chica
- ¡Hai! Bueno, me voy a bañar- le dijo la castaña a la vez que se dirigía al baño, para echarse bastante agua en la cara.
Cuando terminó de alistarse, vio a Sakurano en la cocina preparando unas orihimes para el almuerzo.

Sakurano no había pensado en Ryoma en toda la mañana, hasta que lo vio llegar a Seigaku. Ambas se detuvieron de caminar, entonces Sakurano sujetó fuertemente la carterita que tenía en las manos mientras miraba hacia abajo con un sonrojo en sus mejillas. Tomoka posó su mano suavemente en el hombro de Sakurano, como una señal de apoyo hacia su amiga.

Siguieron caminando, hasta que llegaron a clases. Tomoka se sentaba justo al lado de su amiga en la clase de Geografía. En serio que quería concentrarse, pero la imagen de Ryoma (sentado a dos sillas de ella) no la dejaba en paz. No podía prestar atención a los mapas, sólo pensaba en su momento a solas con Ryoma, que estaba cada vez más cerca. Trataba de tranquilizarse, quería poner su mente en blanco y concentrarse en la clase, pero su esfuerzo era casi inútil

-Las montañas de la isla Honshu son conocidas como Alpes Japoneses. El volcán más elevado es el Fujiyama con 3·776 metros; otros importantes son el Asosán, Minami, Adzumayama, Asamaya...bla bla bla- De pronto eso era todo lo que escuchaba Sakurano, solo bla bla bla.
-Ryousaki-san, ¿me podría repetir cual es el volcán más alto del país?-la sensei de pronto interrumpió al ver la ausencia mental de Sakurano. Sus palabras helaron a la chica ¿¡Kami-sama cual será!?
-Ehhh... Es el...Fujiyama – Sakurano no tenía idea así que respondió al azar, pero dio en el clavo, ese era. La verdad respondió ese porque fue el primero, o más bien el único que escuchó

La maestra la miró por unos segundos y decidió continuar con la clase.

A la salida Sakurano sabía lo que debía hacer, así que se decidió a buscar a Tomoka para dirigirse a las canchas de tenis. Los chicos estaban en prácticas ese día.

-Han estado practicando muy duro, de seguro están fatigados-pensaba Sakurano- Voy a dar una vuelta por ahí a ver si encuentro a Tomoka.

Luego de caminar un rato encontró a Tomoka hablando con una chica que ambas conocían, era la llamada por Momoshiro "hermanita de Tachibana"

-Disculpen, hola-saludó Sakurano
-¡Konichiwa! ¿Como estas Sakurano? –le saludó Ansu-¿Y los chicos?
-Creo que están en práctica estos días-Le dijo Tomoka

Además de jugar tenis, a Ansu le gustaba también escribir y escuchar música, así que llevaba consigo su cuaderno y su I-pod.

-¿Y qué te trae por Seigaku?-preguntó Sakurano
-Pues pasaba por aquí y... ya saben, pasé a saludar
-Mmm...-A Tomoka se le despertó la curiosidad-¡Aquí como que hay gato encerrado!
-¿Y ustedes, en que están?-preguntó Sakurano intentando empezar una conversación
-Pues ahora mismo debemos dirigirnos a la cancha de tenis- respondió Ansu
-Ya veo -comentó Ansu- ¡Las cheerleaders de Seigaku! Y qué raro que ese niño Ryoma no está por aquí
-No, pero por ahí viene el baka de Horio-comentó Tomoka con cara de no aguantarlo- ¡Es insoportable!

Horio no llegó a donde estaban las chicas, sino que al ver a Ansu corrió con el chisme hacia donde estaban los muchachos. Momoshiro estaba sentado tomando agua, luego de practicar por horas su juego y su Smach

-¡Momoshiroooo! ¡Momoshiro!-Horio gritaba tan alteradamente los demás se acercaron
-¿Que, que pasa?- Su reacción inmediata fue ponerse de pie. Momoshiro estaba un poco sobresaltado, pensaba que había pasado algo grave
-Visita, tienes, Ansu-dijo Horio con las manos en las rodillas tomando aire entre las palabras.
-¿Que, qué?- Se había quedado sin entender
-¡Ansu!-gritaron los demás.
-¡Mmm!- En seguida se enrojeció y los nervios le hicieron una visita. Solo ella hacía ese cambio en Momoshiro
-¡Uh Momo tu novia vino a verte!-dijo Inui divertido
-¡Y te va a hacer cariñitos!- le dijo Ryoma tratando de molestarlo
-¡Por Dios Ryoma, no sabes lo que dices!- le dijo Momoshiro, ahora un tanto sonrojado

Por más que quería no lo sabía disimular, ¡en serio que no! Momo no sabía ni qué pensar, y conociendo a sus amigos, lo iban a molestar incluso después de que ella se fuera. Ryousaki sensei y Tezuka estaban mirando, y no tardaron en venir y unirse a la conversación.

-¿Qué pasa aquí?- preguntó una voz un tanto grave
-¡Es que a Momo le ve su novia hoy!-respondió Ryoma entre risas, pero grande fue su sorpresa al ver que esa voz provenía del capitán Tezuka Kunimitsu.

Oishi y Kikumaru le lanzaron sus miradas de enojo sabiendo lo que se aproximaba

-¡Qué bien! Ahora a darle 20 vueltas a la cancha.- dijo el capitán, como siempre muy frío
-¡De nada Tezuka!-susurraron los muchachos