Título: La pieza faltante
Claim: Johan Andersen/Yuuki Juudai, implícito soulshipping y bridgeshipping.
Notas: Post-series. Situado en la siguiente reencarnación de Juudai.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Misteriosa
Tema: 16. Aplauso


Los planes de Juudai de ir a Noruega se habían visto truncados durante al menos un mes más debido a su falta de dinero. Viajar desde Japón hasta Noruega requería una fuerte cantidad de dinero que él no poseía ni juntando todos los ahorros de su vida y por supuesto, pedirle ayuda a sus padres no era una opción. Tampoco podía decantarse por el método de materializar un monstruo y hacer -trampa- como había hecho para llegar a la Academia de Duelos, el viaje era peligroso, largo y sobretodo arriesgado para su identidad. Si alguien veía un dragón gigante surcando los cielos, por muy buenos que fueran los hologramas de esa época, nadie sería capaz de creerlo.

Así pues, a Juudai sólo le quedó la opción de trabajar. Yubel le había dicho que en su vida anterior, cuando andaba falto de dinero, trabajaba, así que no tuvo más alternativa que hacerle caso. Los primeros días no le fue fácil encontrar algo bien remunerado y anduvo de aquí para allá por las céntricas calles de Tokyo haciendo recados, hasta que, defendiéndose de unos tipos que querían robarle el deck, alguien lo vio teniendo un duelo y venciendo atronadoramente a sus oponentes, momento en el cual fue contratado por un salario mucho mejor.

No era de mucha monta, como los duelos que hacía Edo Phoenix cuando vivía, con todo el estadio lleno de personas y tecnología de último modelo; tampoco era como el de Kaiser, donde se arriesgaba la vida por un duelo; pero pagaba lo suficiente a su estrella: él durante un mes. A la gente le fascinaba su -viejo estilo- que ya casi era obsoleto con la llegada de los monstruos Exceed y que sin embargo, todavía terminaba con oponentes que tenían decks más avanzados.

Así que además de su modesto salario, de vez en cuando también recibía dinero de los -amables contribuyentes- como le decía su representante, monto con el cual no le fue difícil conseguir un boleto de salida del país.

—Luces contento —el boleto era de tercera clase y Juudai se encontraba apretujado en medio de otras dos personas, pero ni eso conseguía borrarle la sonrisa del rostro. Había sido difícil deshacerse de su 'representante' y del trabajo, que había mejorado en popularidad gracias a él; pero ya conseguido el dinero, nada le retenía más en Japón.

—Estoy contento —dijo por todo lo alto el joven, atrayendo las miradas entre curiosas y desaprobadoras de los pasajeros cercanos—. ¿Cómo no voy a estarlo?

Yubel le sonrió, sintiéndose orgullosa del arduo trabajo que lo había visto realizar y sobretodo de que ninguna queja escapara de sus labios, pese a que la situación a futuro no pintaba para ser muy prometedora u holgada económicamente.

—Te diré algo —llevaba tiempo sintiéndolo, justo desde el mismo momento en el cual llegó a escuchar el corazón de Juudai latir por primera vez; pero el presentimiento se hizo más fuerte conforme se acercaban a Europa y ya no podía seguir conteniendo la verdad—. Johan está vivo. Es él, como tú dirías. Pero no sé dónde está —arqueó una ceja, divertida ante la súbita cara de fascinación que éste había puesto ante su noticia, parecía a punto de pararse y aplaudir de la sola felicidad y la visión la llenaba de calidez por dentro—. Todavía queda un largo camino por recorrer, Juudai —queriendo sonar más severa, relajó su rostro hasta convertirlo en la máscara serena que siempre usaba y desvío la vista de los ojos implorantes de su interlocutor.

—No importa —afirmó Juudai, de nuevo a lo que parecía el vacío—. Lo que importa es que Johan está vivo y cada vez me acerco más a él.