Disfruten la lectura
Capítulo diez
*"""*
Los meses pasaron con cierta rapidez para el adolescente, no sólo porque Dumbledore y él se habían encontrado casi todos los días, sino también porque Sirius y Remus parecían querer acaparar todo el tiempo que el adolescente tuviera libre, así que poco pudo hacer más que seguir el rápido paso y asegurarse de aprender todo lo que pudiera, había comenzado a leer viejos volúmenes de la biblioteca y continuamente se le veía recitando hechizos, a pesar de que no parecían serle muy difíciles. Sabía controlarlos y también utilizarlos.
Sin embargo, a pesar de estar tan ocupado con sus propios asuntos, se había dado cuenta que en aquel lugar todos parecían casi al borde del colapso, miembros de la orden iban y venían, algunos terriblemente heridos; Voldemort había comenzado otra serie de ataques que apenas podían ser escondidos por los muggles pero que terminaban de una manera horrible, espías se sumaban cada día a sus filas y los principales puntos del mundo de la magia ya se encontraban terriblemente vigilados, nadie estaba a salvo y Dumbledore temía terriblemente por la seguridad de Harry.
Sabía que aunque la casa Black se encontraba fehaciente mediante el encanto Fidelio y tenía fuertes barreras, nada parecía seguro cuando el objetivo era tan valioso, muchas personas conocían ya la ubicación de la casa y casi las mismas sabían que el chico Potter se estaba alojando allí.
Las cosas comenzaban a acelerarse, la muerte poco a poco la cubría con su velo y los intentos de Draco Mlafoy ya habían parado, sabía que algo terrible saldría de aquello y no podía permitir que Harry fuese alcanzado, así que tomó una decisión incluso sin cuestionar al azabache.
—Tienes que irte de aquí—Harry, que observaba curioso un mapa de constelaciones alzó la vista para encarar al viejo mago, quiso reírse pero cuando vio su cara seria, frunció el ceño.
—¿Hablas en serio?
—Totalmente, pero no quiero que pienses que estoy corriéndote, no falta mucho para que el castillo de naipes que he construido colapse, y necesito estar seguro que mientras eso sucede tú estarás seguro.
—Vaya, gracias por preocuparse por mi seguridad, pero no lo necesito, soy totalmente capaz de defenderme—dijo en tono sarcástico, Dumbledore se levantó en el acto y su mirada se volvió profunda.
—Esto no está a discusión, serás trasladado a un lugar más seguro, no hay peros que valgan—el azabache gruñó al instante, lo peor que podría hacer el anciano sería imponerle sus demandas.
—No soy un juguete que se pueda guardar y sacar en el momento indicado, ¿sabe? Me importa un carajo lo que opine o no, yo no me voy de aquí—Dumbledore suspiró con fuerza.
—Harry… no hagas esto más difícil, es por tu seguridad y no será por tanto tiempo, mi muerte pronto sucederá—ante aquella revelación el azabache se estremeció, era cierto que se había tomado aquel secreto del anciano con excelente reacción, pero aun así no podía evitar estremecerse ante el tono carece de importancia que Dumbledore había utilizador, como si morir fuera para él ir a tomar el té.
Meditó sus opciones al instante, podía seguir peleando con el viejo, sabía que si quería, podía hacer que todo fuese más difícil para él, pero también sabía que ante la seriedad del hombre, poco podía hacer si él decidía que se haría; en su naturaleza no estaba el rendirse, pero se había dado cuenta que pelear sería una pérdida de tiempo.
—¿A dónde?—cuestionó, Dumbledore sonrió de cierta manera.
—Bien, para eso necesitaré que me prometas controlar tu temperamento, te mandaré a un lugar donde no serás muy bien aceptado, pero es donde podrás estar más seguro hasta que vuelva a por ti, es de suma importancia, pues, que mantengas un perfil bajo y recuerdes que todo esto pronto terminara.
Harry gimió internamente, aquello no auguraba nada bueno.
*"""""*
Dudley Dursey dejo caer su gordo trasero en el sillón que su madre acaba de desinfectar y soltando un gran bostezo, tomó el control de la mesita ratona, pronto prendió la tele y comenzó a cambiar los canales hasta que pudo encontrar algunos dibujos animados que había visto en su infancia y que aún lo hacían reír como idiota.
Su madre, que en ese momento fregaba el piso, brincó sobre su lugar cuando un ruido parecido a una explosión sucedió en su caricatura, y tras cerciorarse que sólo se trataba de la televisión, volvió a su faena, últimamente había estado terriblemente nerviosa, cualquier ruido la alteraba considerablemente e incluso había dejado de observar por la ventana a sus vecinos.
Dudley no sabía porque sucedía aquello, pero para su horror estaba seguro que algo grande pasaría. No por nada su madre se había pasado el último par de noches arreglando su segundo dormitorio, que hasta el momento había servido para guardar toda su basura y que ahora contaba con un diminuto catre, un ropero de segunda mano y una mesa que se tambaleaba tanto que nada podía durar allí mucho tiempo.
Muchas veces le había preguntado a su madre que si tendrían visitas, pero ella sólo apretaba sus labios y cambiaba de tema como si en realidad jamás hubiesen preguntado nada; Dudley estaba seguro que su padre también sabía algo, los últimos días había estado de horrible mal humor y para aumentar la sospecha del chico, se había ido una noche atrás a un viaje de pesca con uno de sus compañeros de trabajo, no planeaba volver en tres días, tiempo suficiente para que cualquier cosa pasara.
Sin embargo, Dudley jamás se había considerado especialmente curioso, así que aunque el tema parecía interesante, lo había dejado atrás para concentrarse en sus propios quehaceres, y es que, desde que había sido expulsado de la escuela tenía mucho tiempo libre para molestar a los chicos pequeños y divertirse con sus amigos de los alrededores.
Su madre eligió justo ese momento para encender la aspiradora y Dudley, tras fulminarla con la mirada, subió casi todo el volumen de la tele hasta el punto que no pudo escuchar ni siquiera sus propios pensamientos, tanto fue el ruido que se hizo que por un momento madre e hijo no se dieron cuenta que alguien tocaba con verdadera insistencia la puerta, y tal vez no se hubieran dado cuenta en un buen rato de no ser porque los comerciales empezaron y Dudley terminó por bajarle en la urgencia que tenía por ir al baño.
Obviamente no llegó siquiera a la puerta, aun con el ruido de la aspiradora los ruidos en la puerta fueron claramente audibles y Petunia soltó un grito antes de apagar aparato y caminar sigilosamente hacia la ventana que deba a la calle.
Dudley sintió curiosidad ante su comportamiento, y ésta creció cuando su madre se separó de la ventana terriblemente pálida y caminó con pasos temblosos hacia la puerta sin saber muy bien qué hacer, sin embargo, cuando la puerta volvió a ser tocada con bastante fuerza, Petunia se apresuró a acercase a ella y tomando una respiración profunda, abrió la puerta. Su delgada figura se acomodó de tal manera que la luz que entraba no le permitía ver a Dudley de quién se trataba.
—¿Eres él?—escuchó que preguntaba con cierto disgusto que al instante había adquirido.
—¿Quién él? llevo tocando su puerta por lo que parecieron horas, estoy cansado y con poca paciencia como para cuestionar preguntas sin sentido—Dudley no pudo evitar soltar un gruñido ante la voz cansada que parecía masculina y joven, entendía muy poco pero parecía que su madre lo había estado esperando.
—Harry Potter, quiero decir, tienes los ojos de ella, pero no conozco ningún otro rasgo en ti, muchacho— dijo su madre sin perder ahora el tono molesto, el adolescente suspiró cansino.
—Sí, soy Harry Potter—contestó luciendo algo aburrido, no parecía sorprendido por la comparación de su madre con alguna ella, pero aquello hizo que Petunia se pusiera rígida y apretara con fuerza la puerta.
—Él no me dijo que llegarías solo y mucho menos que traerías compañía, yo no soporto a los perros—Dudley escuchó claramente los ladridos de algún animal y aún más curioso se acercó unos pasos a la puerta.
—Escuche, si se refiere a todos como él y ella me será imposible comunicarme, ¿entiende eso? por algo las cosas y las personas tienen un hombre, y Canuto es mi perro, se queda conmigo.
—¡No te permito que me hables así! Aquí no eres más que caridad, si acepté esto fue porque a pesar de todo Lily fue mi hermana, pero no creas que estoy feliz de tenerte aquí muchacho, tu presencia me agrada poco.
—Bueno, ya somos dos. Yo tampoco estoy feliz de estar aquí—dijo el adolescente sin bajar su tono de voz insolente—. Pero ni tú ni yo podemos hacer mucho para cambiarlo, ahora, me dejaras aquí fuera todo el día o en algún momento podré entrar—por inercia Petunia apretó con más fuerza la puerta.
—¿Qué pasa con el animal?
—Ya dije que se queda conmigo—su madre no dijo nada y por un momento Dudley imagino que estaba observando al extraño con verdadera molestia, pero al final pareció rendiste y la puerta se abrió totalmente.
—Entra antes de que más vecinos te vean y cuidadito de que tu animal ensucie algo.
Cuando el adolescente estuvo totalmente dentro de la casa, Dudley no pudo evitar observarlo interesado. No lo reconocía del ningún lado, pero era mucho más alto que él, también más delgado, mucho muy delgado si se le comparaba con alguien como Dudley, tenía el cabello negro azabache y alborotado y ojos verde esmeralda que lo observaron con cierta curiosidad, a su lado un perro grande y negro también lo observaba con una mirada escalofriantemente humana.
Petunia en seguida se puso como barrera entre su hijo y el delincuente y lo fulminó con la mirada.
—Hay un par de reglas que me gustaría que siguieras a rajatabla. Quiero suponer que el anciano te las dijo, pero sólo para que te quede, claro, no puedes hacer nada que tenga la palabra M de por medio en esta casa.
—¿La palabra M?—susurró el adolescente—, ¿te refieres a la magia?—Petunia se estremeció antes de observar preocupada a su hijo.
—Sólo mi esposo y yo conocemos tu anormalidad y queremos que se quede así, no tienes permitido decir siquiera la palabra—el perro gruñó con tal salvajismo que Petunia dio un paso atrás—, esa cosa no debe salir del cuarto y tú te encargaras de su comida, no pienso darle nada a él, ese no fue el trato. Además, tiene terminantemente prohibido hablar con cualquiera de los vecinos y dejarte ver si es el caso, no eres aquí un invitado así que bajaras cuando sea la hora del almuerzo, comida y cena, un minuto antes o un minuto después y pierdes el derecho a tu comida.
Harry respiró hondo antes de asentir.
—Me parece bien, así será más fácil mantener mis distancias con todos ustedes, ahora ¿podrías decirme dónde dormiré?—Petunia asintió al mismo tiempo que su postura rígida se relajaba, entonces pasó por un lado de su hijo, y caminó hacia la planta alta.
—Espera mamá—llamó Dudley cuando vio que el tal Harry había comenzado a seguir a la mujer, por fin había podido unir piezas y se había dado cuenta de a dónde su madre lo llevaría—, él no puede quedarse en mi segunda habitación, me niego.
Harry alzó una ceja cuando Petunia corrió hacia su pequeño gigante y trató de dialogar con él, el trabajo duró más o menos veinte minutos y terminó en un trato muy justo, Harry podía obtener su habitación y a Dudley se le compraría un nuevo saco de boxeo.
Cuando Harry por fin pudo llegar a la habitación ni siquiera le importo lo sucia y abandonada que estaba, se dejó caer sobre el catre tapándose con ambas manos la cara, sabía que aquel lugar sería una tortura, Canuto no pudo hacer más que acomodarse frente a la cama y observarlo con ojos tristes, ambos habían acordado que mientras no fuese estrictamente necesario, Sirius tenía prohibido volver a su forma humana.
*""""¨*
Los primeros días en la casa Dursey fueron una verdadera tortura, los familiares biológicos de su madre parecían salidos de algún cuento de terror, porque todos ellos eran horribles.
Desde Petunia, con su cuello alto y delgado que utilizaba para ver por la ventana y chismorrear después por teléfono, hasta Vernon que había llegado poco después sólo para insultar a Harry y lanzar comentarios nada ingeniosos sobre los inteligentes que eran los muggles y lo anormal y estúpido que era él, poco le importo, Harry rara vez salía de su habitación por gusto y cuando lo hacía no podía más que sorprenderse por todo lo que Dudley era capaz de meter a su enorme estómago, parecía un hoyo negro.
Se pasaba el día aprendiendo los hechizos que leía en los pocos libros que había logrado traer, o platicando con Canuto, con quien había desarrollado su propio sistema para comunicarse en su forma canina.
—¿Y a qué escuela estas asistiendo chico?—cuestionó Vernon observando con malicia a Harry, quien soltó un suspiró y dejó con cierto recelo la cuchara sobre el plato, había prometido a Dumbledore portarse bien, pero los Dursey eran capaces de terminar con su poca paciencia en segundos.
—A ninguna—la risa condescendiente de Vernon no hizo esperar.
—No me sorprende, tienes toda la pinta de ser un delincuente juvenil sin estudios ni trabajo—Harry rechinó los dientes.
—¿Y cuál se supone que es esa pinta?—cuestionó en un tono seco, Vernon no pareció darse cuenta del peligro.
—Bueno, ese cabello tuyo parece que jamás a conocido un peine en su vida y ya no hablemos de tu ropa…—no pudo continuar, Harry había dado un fuerte golpe a la mesa y ahora fulminaba a Vernon, quien tuvo la decencia de lucir aterrorizado.
—Escúchame bien Vernon Dursey, yo no soy ninguna diversión, ¿entendiste? No vine aquí para que canalices todo tu enojo en mí, no sé qué problemas tienes; mira, sí eres impotente estoy seguro que alguna clínica podrá ayudarte; también estoy seguro que un buen peluquín será suficiente como para tapar esas horribles entradas, y qué decir de tu ropa…—sonrió con diversión cuando Vernon se puso rojo de furia y por el rabillo del ojo observó a Dudley Dursey lanzarle una mirada sorprendida.
—Tú… pequeño delincuente—susurró levantándose en todo su tamaño y caminando hasta donde estaba Harry, sin embargo, este no pareció preocupado, se levantó en un fluido movimiento e hizo señas a Vernon para que se acercara a su chaqueta, lo que sea que vio el hombre fue suficiente como para que diera un paso atrás.
—Ahora, ahora, no hay necesidad de convertir nuestra convivencia en un campo minado, créeme, terminarías perdiendo. Así que te doy una sola oportunidad más Vernon, si vuelves a insultarme, insultar a mis padres o arruinarme una de mis comidas no respondo.
—¡No te atrevas a amenazarnos, Harry! parece que se te olvida que estas aquí por caridad, nosotros podríamos correr cuando quisiéramos y tú terminarías solo y desprotegido, este es el lugar más seguro para ti, él me lo dijo.
Harry fulminó con la mirada a su tía y levantó el mentón con orgullo.
—No sé cuánto sea verdad respecto a ti, tía Petunia. No creo que tu lealtad hacia mi madre sea especialmente fuerte, de hecho, algo me hace suponer que la detestabas. Pero si de algo estoy seguro es que Dumbledore les está pagando muy bien para mantenerme aquí—la aludida dio un paso atrás casi al instante, Dudley incluso lucio sorprendido.
—¿Cómo… cómo lo sabes? Él me aseguro que nadie se enteraría—Harry rió con ganas.
—Cosas así no son tan difíciles de suponer y además, yo tengo mis fuentes. Así que si ustedes quieren seguir recibiendo lo que sea que les den, más les vale comenzar a respetarme, porque si no yo me voy y adiós dinero.
Dicho eso Harry se dio la vuelta dejando a su paso a un sorprendido Dudley.
*"""""*
Harry se dejó caer sobre el pasto y llevo un dulce a su boca, hacía tres días se había escapado con ayuda de Canuto hasta la tienda más cercana y habían comprado una cuantiosa cantidad de dulces que se habían convertido en la única cosa no amarga en aquella casa.
—¿Qué crees que estará haciendo Remus ahora?—Canuto, que estaba acostado a su lado, lo observó y su cola golpeó dos veces el pasto—. Yo pienso que esta con Tonks, tal vez ahora por fin ha aceptado que le gusta, ¿No crees?—el perro movió las orejas de un lado a otro y Harry no pudo evitar reír, había veces que incluso olvidaba que Canuto era su padrino Sirius. Se había acostumbrado a tenerle sólo como mascota y su sola presencia era un alivio para la profunda soledad que el muchacho sentía casi siempre.
Estar en aquella casa sin posibilidad para ocupar su mente en otras cosas, había significado que la confusa mente volvía a ocupar cada uno de sus pensamientos. Los recuerdos que a veces se sentían tan extraños se aferraban a los bordes de su conciencia.
Sabía que algo estaba terriblemente mal con él, no era normal que los recuerdos extraños ocuparan su mente, que la imagen de aquella mujer fueran real pero no recordara de donde había salido y ni siquiera la reconociera. Todo era tan confuso, todo eran tan doloroso, que a veces Harry se pregunta lo que sus padres habían hecho a él.
Ni una sola vez había visitado de nuevo su casa, no se creía capaz, una parte de él temía con colapsar por fin y llorarles todo lo que no había sido capaz, pero otra parte, más real y dolorosa, le recordaba una y otra vez que visitar aquellas tumbas no cambiaría nada, y aquello le aterraba aún más.
—Eres extraño, Potter—el aludido detuvo sus pensamientos para observar a Dudley, quien había tapado toda la vista con su enorme cuerpo y ahora le observaba esperando cualquier razón, Harry sólo gimió, lo último que necesitaba era pelear con su primo.
—¿Puedes quitarte? me tapas el sol—Dudley no pareció escucharlo.
—¿Qué acaso trabajas haciendo trucos de magia en la calle?—cuestionó completamente curioso, Harry no pudo evitar soltar una buena carcajada.
—¿Qué te hace pensar eso?
—Mamá te prohibió hacer magia el primer día que llegaste, así que sólo deduje que eras un mago callejero—Canuto movió su cola y soltó un ladrido que sonó casi como una risa, Harry le sonrió divertido.
—Se supone que no debes decir la palabra con M, pequeño Duddy, tu madre se enojara mucho—el aludido frunció el ceño ante el estúpido apodo, pero no pareció querer irse.
—Yo no sabía que tenía un primo, ni siquiera sabía que mamá tenía una hermana.
—Yo tampoco, pero créeme, ustedes no me hicieron ninguna falta.
—¿Tú sabes por qué mamá detesta tanto a la tuya?—cuestionó volviendo a pasar por alto el insulto, el azabache cerró los ojos unos segundos.
—No, no sé—murmuró, mintiendo concienzudamente, algo sospechaba respecto a la magia, pero ya que Dudley parecía no saber nada de esta, era mejor mantener las cosas así—a veces sucede con los hermanos, ¿sabes?
—¿Cómo murieron tus padres?
—Ellos fueron asesinados—Dudley dio un paso atrás al instante, Harry desvió la vista. Lo menos que quería era compartir aquella información con su primo que parecía tener sólo una neurona en el cerebro, pero hasta ahora el chico no había hecho nada para ganarse un buen insulto.
—¿Alguien mató a la tía Lily?—Harry asintió sin interesarse en corregir a su primo, no sólo había sido su madre pelirroja, también su padre y después los otros dos que había tenido. No pudo evitar estremecerse, viéndolo objetivamente parecía que Harry tenía alguna maldición horrible—. Eso es horrible, ¿por eso te quedas aquí con nosotros? ¿No tienes a dónde ir?
—Oh, créeme. Tengo muchos otros lugares a los que escapar, pero aquí puedo mantener un perfil bajo hasta que llegue el momento de irme—Dudley asintió y sin pedir permiso, se sentó junto a Harry.
—Cuando llegaste aquí pensé que eras un imbécil—Harry alzó una ceja y un insulto jugo con salir de sus labios, que Dudley llamara a alguien más imbécil, parecía cosa de risa—. Pero no tienes miedo a mis padres, o a decir lo que quieres, ¿es eso lo que les enseñas a los vándalos cómo tú?
—Bueno, que tú llames a alguien un vándalo es un poco tonto, quiero decir, ¿no tendrías que estar en la escuela ahora?—Dudley se removió incómodo.
—Tuve algunos problemas…
—¿Cómo cuáles?
—Bueno, yo… puede que accidentalmente mandara a un chico a urgencias, pero sólo porque el muy estúpido no se hizo a un lado cuando lo amenace con un lápiz—Harry no pudo evitar soltar una carcajada.
—¿Te expulsaron por amenazar a un chico con un lápiz?
—Bueno, tal vez el lápiz quedo incrustado en su nariz, o eso es lo que dicen.
—¿En serio? Eso debe ser doloroso.
—Al menos no fue el ojo, me dijeron que tuve suerte, de haber sido algo más grave podría estar en la cárcel ahora—Canuto soltó un ladrido y Harry le acarició la cabeza.
—No entiendo, ¿Por qué viniste hasta aquí? Pensé que odiabas mi presencia en esta casa.
—Antes lo hacía, ya te dije que creía que eras un idiota. Pero también eres un vándalo que creció en la calle, dime, ¿puedes doblar cucharas?
Harry negó con la cabeza; sorprendido por aquello.
—Ya te dije que no soy mago callejero—Dudley lucio seriamente incrédulo.
—Lo que tú digas, de todos modos, estoy ansioso de una aventura y estoy seguro que la puedo obtener con alguien de tu calaña—Harry frunció levemente los labios.
—Qué bueno que pienses así…—Dudley asintió mientras se levantaba.
—Papá me prestó las llaves del auto, vámonos ya—Harry lo observó incrédulo.
—¿Lo dices en serio? ¿Tus padres de verdad te van a dejar salir conmigo?—Dudley se alzó distraídamente de hombros.
—Tal vez no te diste cuenta pero papá hace ya rato que se encerró en su dormitorio y mamá que se fue con una de sus amigas, nadie se dará cuenta, pensaran que te encuentras encerrado en tu cuarto—ante aquello Harry se levantó lentamente.
— ¿Y a dónde vamos?
—No lo sé, pero será mejor que vayas a encerrar a tu perro al cuarto—al escuchar aquello, Canuto, que también se había levantado, se pegó a Harry y ladró a Dudley.
—Él viene con nosotros.
—Estás loco.
—Puede irse en el asiento trasero, tiene modales, te aseguro que no hará ninguna gracia en el sillón; de todos modos, si quieres que yo vaya, él también viene—Dudley suspiró antes de asentir, entonces ambos caminaron hacia el auto. —¿Dursey? Si esto resulta ser alguna estúpida broma por parte tuya, considérate muerto—el aludido asintió con los ojos bien abiertos.
—Ya te dije que te considero un vago interesante, no voy a hacerte nada.
*""""*
El primer viaje con Dudley no resulto del todo pésimo, de hecho, fue hasta divertido, anduvieron en auto por las calles más pobladas y terminaron en un bar ruidoso en donde Harry pronto comenzó a emborracharse, tenía incluso mejor resistencia que Dudley, y aquello era sorprendente, tomando en cuenta lo grande que resulta su primo.
Después ambos caminaron sin rumbo, riendo por tonterías y asustando a algunos incautos, al final Dudley lo convenció para visitar algún club de strippers en donde se colaron con una identificación falsa del muchacho, era un lugar bastante corriente, lleno de humo y olor a sudor, que sólo causo que a Harry se le revolviera el estómago y observara divertido como su primo trataba de ligar con una rubia operada lanzándole billetes de un dólar que no hacían que enojar a la mujer.
Incluso Canuto parecía estar divirtiéndose mientras era acariciado con cariño por una de esas mujeres, a quien no parecía importarle dejar su trabajo a un lado. Harry al contrario de su primo, no presto atención a ninguna mujer, no podía, por alguna razón el recuerdo de Ginny se había pegado a su cráneo con fuerza y los besos robados que habían compartido volvían a todo su alrededor irreal.
Al final Harry tuvo que conducir sin saber apenas nada, pero siguiendo las pobres instrucciones de su regordete primo, quien ya había sacado la cabeza para vomitar ruidosamente en la acera.
Y como había previsto, nadie pareció darse cuenta de que se habían escapado, cuando llegaron a la casa Harry y Canuto se escabulleron hasta su habitación mientras que Dudley era interceptado por su preocupada madre. Después de esa primera vez vinieron muchas otras, Dudley incluso había tratado de presentarle a sus amigos, pero Harry había encontrado que tamaño nivel de estupidez era imposible de soportar, con Dudley tenía más que suficiente.
No se quejaba, habían pensado que su estancia sería una pesadilla. Pero su tregua con su primo hacia todo más fácil, ver la televisión, platicar de cosas sin importancia y salir en la noche para disfrutar de un poco de locura adolescente.
Dudley por otro lado, había encontrado la presencia de su primo como algo refrescante, porque si bien, pocas veces entendía sus respuestas ingeniosas, no parecía temer de nada y tampoco seguía sus órdenes como si se tratara de una especie de Dios, lo trataba muchas veces como alguien inferior, pero para una persona que toda su vida ha sido el centro de atención, encontrar a alguien capaz de plantarle cara sin temer, resultaba refrescante.
A sus padres seguía sin gustarle, de hecho, con frecuencia hablaban con Dudley sobre mantener su distancia, pero al chico poco le importaba, una nueva aventura siempre estaba a la vuelta de la esquina y a Harry no parecía importarle nada de lo que dijeran sus padres.
—¿Piensas volver alguna vez a la escuela?—Dudley dejó de tronar su chicle para observar con una ceja alzada a su primo, era la primera vez que el tema de la escuela salía a flote, por lo general a ninguno de los dos le importaba.
Era una noche estrellada y por sorprendente que pareciese, Dudley había encontrado especial gusto en observar el cielo, Harry solía hacerlo mucho y siempre parecía perderse en su propios recuerdos, por lo que su primo se había acostumbrado a hacer lo mismo.
—No me gusta estudiar—murmuró sólo para recibir un fuerte bufido, decidió ignorarlo—pero extraño las temporadas de lucha, en la escuela gané muchos campeonatos, era el mejor.
Harry observó a su primo con una ceja alzada, hasta ahora había pensado que Dudley era un bueno para nada, descubrir que parecía ser bueno en una cosa era sorprendente.
—Vamos, ¿de verdad piensas que voy a creerte?
—¡Es cierto! Puedo mostrártelo si quieres, pero después no quiero que me reproches nada si tu cara de niño bonito queda desfigurada—Harry soltó una carcajada, dudaba seriamente que Dudley fuera a tocar un cabello de su cabeza.
—No me gustaría tener problemas con tus padres cuando tú seas el que termine muy lastimado, así que mejor voy a optar por creerte.— Canuto en ese momento soltó un ladrido y Harry lo observó antes de asentir, Dudley de haber sido alguien más inteligente, podía haberse dado cuenta, con todo el tiempo que había pasado con aquel par, que el perro no era normal.
—Bueno pues… me gustaría regresar para seguir luchando, pero mamá ya no quiere que vuelva a mi antigua escuela y papá no está de acuerdo en que yo asista a otra, así que por ahora no sé muy bien, ¿Qué hay de ti, alguna vez volverás a la escuela?
Harry tragó en seco, era difícil a veces mantener aquel secreto a Dudley, pero tampoco resultaba imposible.
—Por ahora no, hay muchas cosas que tengo que hacer antes.
—¿Cómo cuáles?
—¿De verdad crees que voy a decirte a ti eso?
—Bueno, somos primos y hasta ahora no he hecho nada para hacerte daño.
—Tú lo has dicho, hasta ahora. Pero por si te interesa saber, planeó conquistar el mundo—Dudley soltó una carcajada que rápido fue acompañada por la de primo, cuando ambos dejaron de reír, Harry se pudo serio —, escucha Dudley, a veces eres bastante estúpido, de hecho, en muchas ocasiones he pensado que en tu cabeza no ronda más que una pobre neurona; pero eres una buena persona muy en el fondo, sé que piensas que no hay mucho futuro para alguien como tú, pero no debes olvidar jamás que el tuyo está libre de trabas, aún es tiempo de que hagas con él lo que quieras, no has perdido.
Su primo no dijo nada por unos minutos, absorbiendo aquellas palabras.
—¿Por qué me dices eso?
—Mi futuro es bastante oscuro, hay cosas que tengo que hacer antes de vivirlo completamente y tú fuiste el único medianamente coherente en esta casa, así que sólo estoy dándote un consejo.
—Yo no necesito de tus consejos.
—Ya lo sé, eres el Gran D y toda esa basura, pero no podrás ser un adolescente por siempre—Dudley bufó enojado.
—Creo que esas palabras son demasiado grandes para un maleante como tú—Harry sonrió.
—Ya te dije que no deberías utilizar palabras como "grande" en tu vocabulario, la gente en seguida lo relacionaría con tu gran gordura —Dudley le dio un puñetazo que hizo que Harry se riera.
—Y yo ya te dije que dejes de burlarte de mí peso.
—Pensé que nunca serías capaz de entender un insulto…—susurró antes de observar el cielo estrellado—. Sólo piénsalo, ¿está bien? No necesitas tomar una decisión ahora, pero tampoco dejes que pase bastante tiempo, ya te lo dije Dudley, eres un buen tipo.
—¿A qué te refieres con eso? ¡Yo no soy bueno!
—Sí lo eres, créeme, no conoces la maldad pura, estas limpio—susurró soltando un suspiro—, aprovecha eso, te aseguro que no quisieras estar del otro lado, a veces es difícil no saber cuánta bondad queda en tu alma—por algún motivo Dudley se estremeció, las palabras de Harry habían sido claras y concisas hasta el punto en donde las había sentido reales.
—¡Harry!—el grito histérico de Petunia sacó a ambos chicos de su plática y ambos observaron a la mujer haciendo movimientos histéricos para que ambos entraran a la casa.
—Bueno, parece que ha llegado la hora—susurró el azabache levantándose casi al instante, Dudley lo siguió sin entender mucho —. ¿Puedes ir por mi mochila Canuto? Nos vemos en la sala ¿sí?
El perro pareció entenderle porque corrió dentro de la casa pasando por un lado de la histérica mujer, Harry acomodó sus ropas con cierta parsimonia y lanzó otro suspiro antes de observar el cielo nocturno.
Después comenzó a caminar hacia Petunia, Dudley le siguió aún más curioso, cuando su madre vio que ambos se acercaban, corrió hacia el interior de la casa y Harry la siguió sin parecer preocupado, pronto llegaron a la sala, sólo para descubrir que había alguien sentado plácidamente en uno de sus sillones.
Traía ropas extrañas que parecían un enorme vestido, de hecho, era la persona más estrafalaria que Dduley había visto jamás, tenía más arrugas de las que podía contar y una larga barba blanca que llegaba hasta el piso. Parecía un loco o un vagabundo, de aquellos que a veces se paraban en los lugares concurridos y gritaban a pleno pulmón que el mundo terminaría en cualquier momento; sin embargo, lo que más sorpresa le dio es que Harry pareció conocerlo en seguida.
—¿Qué le tomó tanto tiempo para venir por mí?
—Aún tenía cosas que hacer Harry, y tú no podías volver hasta que fuese capaz de arreglarlo todo—susurró tomando después de su tasa—, dime, ¿Cómo fue tu estancia aquí? Tu tía es una mujer encantadora—la aludida chilló antes de pegarse más a la pared, Harry rodó los ojos.
—Sí, por supuesto, gente encantadora—susurró lleno de coraje, pero en ese momento Canutó bajó trotando las escaleras, en su hocico se sostenía con fuerza una vieja mochila que dio a Harry.
—Parece ser que el ultimo ha llegado, ¿Cómo está todo, Canuto?—el perro ladró dos veces.
—Confió en que estén listos para volver, hay mucho que tenemos que hacer. Mañana salimos a primera hora Harry, es un hecho—el aludido perdió un poco el color, sabía que Dumbledore había encontrado otro Horrocrux y aquellos sólo podía significar una cosa: el final estaba cerca.
—Lo estamos—susurró casi al instante y se acomodó la mochila sobre los hombros, después se volteó para observar a los tres Dursey, pero no encontró nada bueno que decir de los dos padres.
—Bueno, adiós—.Petunia apretó fuertemente los labios, Vernon bufó y Dudley pareció completamente confundido.
—¿Te vas?—Harry asintió a su primo—, ¿con él?—susurró ahora apuntando al anciano, el azabache volvió a asentir—, ¿Y a dónde?
—Creo que son muchas preguntas Duddy, sólo déjalo ir. Harry no ha traído más que problemas, deberías estar feliz de tener tu habitación de nuevo para ti solo—el adolescente pareció no escuchar a su madre, observó a Harry con atención.
Las últimas semanas habían sido buenas, ambos habían encontrado una buena compañía en el otro, parecía ahora imposible que Harry se fuera porque hasta el momento Dudley no se había dado cuenta de lo solo que había estado en aquella casa, aunque sus padres no lo quisieran, era bueno saber que tenía a más familia que a su tia Marge, y que de hecho, esa familia resultaba ser tan divertida y sarcástica como su primo.
Se había acostumbrado a escapar con él y a convivir todos los días, incluso creía que su nivel de compresión había mejorado ahora que Harry lo había insultado tanto.
—Supongo que entonces te veré en algún momento, tal vez en la calle, cuando vaya a ver algún truco ambulante—Harry no pudo evitar rodar los ojos, era claro que Dudley no quería demostrar lo que sentía respecto a la partida de Harry, pero aún seguía creyendo que el chico era alguna especie de mago ambulante.
—Sólo piensa en lo que hablamos, ¿está bien? ¿Lo harás?—Dudley asintió y Harry se dio la vuelta para encarar a Dumbledore, ambos asintieron y caminaron la salida, al abrir la puerta observaron el cielo estrellado antes de que Dumbledore comenzara a caminar por la acera.
—buena suerte, Gran D.
—Lo mismo digo, cara de niño bonito—Harry rodó los ojos.
—Es hora de irnos Canuto—el perro ladró antes de que ambos comenzaron a caminar detrás de Dumbledore, Dudley los observó irse sin saber muy bien qué hacer.
—Por fin—susurró su madre con cierto resentimiento—, ya era hora, la cena estará lista en unos minutos.
—He estado viendo casas de playa, hay unas buenas ofertas que podemos pagar con el dinero extra—susurró Vernon quien también sonreía y ahora seguía a su esposa adentro de la casa, Dudley los observó entrar con cierta sorpresa.
¿Cómo podría ser que les importara tan poco Harry? y observando por última vez el cielo estrellado, se prometió investigar algunas escuelas cerca de casa a las que pudiera entrar, al menos haría el esfuerzo, aunque no prometía nada.
Debo confesar que este fue el capítulo que me pareció más divertido, amé que Harry insultara tanto a Dudley y que él creyera que su primo era un mago ambulante.
Para los que siguen ¿Eres tú? Actualizo más tardar para el viernes… :D
Y para los que comentaron, pusieron en favoritos y en alerta está historia… ¡Muchas gracias! soy pésima en las actualizaciones, pero es bueno saber que aún hay lectores por aquí.
Antes de irme, acabo de subir una nueva historia, (si otra) no será larga, puede que tres capítulos. Es tan UA como este fic, sólo que allí los protagonistas son James y Harry. Si buscan algo que leer, pásense por allá, tiene un aire bastante deprimente pero me gustó como quedo.
Ahora sí, contestó reviews:
Novaporsiempre: ¡Hola! Muchas gracias por comentar, Harry es muy anti cannon así que fue capaz de hacerle frente a Snape sin problemas. Ahora, respecto a su reacción con los mortifagos en Hogwarts, sucederá en el próximo capítulo, así que ya no falta mucho… ¡gracias por comentar!
Anycullen93: ¡Muchas gracias! duré en actualizar, pero bueno, espero no ausentarme ya tanto tiempo… ¡me alegra que el capítulo te gustara! Y espero que este haya sido también de tu agrado, cuídate mucho.
Fénix de Plata: Oh… bien, gracias por no abandonar después de tanto tiempo :D. Me alegra mucho que te gusten mis historias, pronto actualizare ¿Eres tú?, así que a poco estoy agarrando de nuevo el gusto por todo esto. Y sí… estoy feliz de que te gustara y también me alegró mucho ver tu comentario. ¡Saludos para ti también!
