Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?

Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.


Voluntad sobre Hielo

10

"Respira. Respira. Ahí estás, en el hielo como siempre. Puedes hacerlo. Puedes hacerlo. Si fallas allí recuerda que no será por no tener valor, sino por no tener el talento que se necesita." Elsa mantenía los ojos cerrados. "Ahí solo importas tú y tu pasión. Nada más. Las demás personas no existen."

– ¡Señorita Winter! –

Elsa abrió los ojos de golpe encontrándose con la mirada molesta de su profesor de ingles. Se encogió en su asiento lentamente mientras una mueca de vergüenza aparecía en su rostro. No muy lejos de ella, Anna sonreía tranquila. Olaf, que estaba sentado detrás de Elsa, le dio unas palmaditas a la chica como muestra de apoyo.

Al cabo de las clases Elsa tardo un poco en guardar las cosas mientras el grupo de Anna se acercaba con una sonrisa. En las pocas semanas se había hecho muy amiga de Anna, sin embargo a pesar de eso, logro entablar una pequeña amistad con sus amigos.

– ¿Qué sucedió allí? – Preguntó Kristoff riendo.

– Nada realmente – Elsa dijo tranquila. Tomo sus cosas y se dispuso a salir rápidamente. No había llegado muy lejos en el pasillo seguida de Anna y el grupo cuando se encontraron con Mérida, la cual se encontraba en una disputa con una chica de cabello negro corto. Elsa miro a la chica y luego a Mérida.

– ¿Qué sucede? – Anna interrumpió.

– Nada – Mérida dijo molesta. Dejo a la chica y luego se fue. El grupo de siete se acerco a una mesa en el almuerzo para poder comer tranquilos. Entre ellos hablaban como si nada estuviera sucediendo, sin embargo…

"No te alteres."

– Yo digo que ya lo estás – Eugene rió.

– ¿Qué? – Elsa se sorprendió de haberlo dicho en voz alta. Sacudió la cabeza. Miro el reloj en su muñeca y luego se puso en pie excusándose. Faltaban por lo menos dos horas para el final de las clases y la chica ya estaba retirándose.

Anna intento hablar con ella antes de que se fuera, pero le fue imposible pues la rubia parecía no tener tiempo para ella.

Una vez que Elsa ya se había ido, el grupo se quedo allí conversando tranquilamente. Kristoff regalo una sonrisa dentada y luego hablo.

– ¿Todo listo para esta noche? –

– Listo. Mi casa es su casa, amigos – Eugene asintió.

– Chicos no sé si sea buena idea – Mérida dijo – Ya la vieron. Está muy tensa

Anna rió ligeramente. Sus amigos habían planeado una fiesta sorpresa en casa de Eugene para Elsa. Ganará o perdiera lo iban a celebrar, pues sabían que daría todo de sí. Ella iba a ganar.


Al fin había llegado el día más esperado. Era viernes. El día de la competencia de Elsa y los nervios en la chica eran más que de costumbre. Por fuerzas llamadas padres, Elsa había asistido a clases esa mañana a pesar de que ella misma quería quedarse a seguir entrenando. Por suerte logro irse dos horas antes.

Jennifer estaba esperándola en la pista de hielo para seguir con la rutina especial que tenían para competencia. La rubia no tardo en cambiar sus zapatillas por los patines y subirse al hielo. Los pensamientos iniciales siempre la invadían en una competencia. Eran las once del día y la competencia sería apenas a las seis de la tarde, aún tenía mucho tiempo para prepararse. Tenía todo: traje, rutina, melodía, incluso nervios. Nada le hacía falta.

– Dritt – Soltó Elsa sacudiendo su mano, pues se había golpeado por accidente con uno de los muros que rodeaban el hielo.

– Necesitas nervios de acero – Jennifer sonrió – Y mejorar tu vocabulario

– No suelo decir esas palabras – La chica asintió riendo.

Respiro hondo y miro a su entrenadora.

– ¿Estás lista? Practicaremos hasta que tu madre venga con el traje y luego lo harás con el traje. Ya hemos hecho esto siento de veces por lo tanto no debe ser mucho problema – La castaña sonrió. Elsa asintió – Adelante, Majestad. Enséñame que puedes hacer

Tras haber terminado con la coreografía su madre apareció con una sonrisa. En una funda de color gris guardaba un hermoso traje diseñado para el regreso de su hija al hielo. La joven asintió con las manos en las caderas y luego volvió la mirada a su entrenadora.

– Lo harás genial – Alago.


La hora había llegado. El estadio nacional constaba con tres canchas increíbles, césped, tierra y hielo. Sorprendente, ¿verdad? La fila para poder entrar era inmensa, tres cuadras probablemente.

Anna estaba allí en la fila, a solo cuatro personas de poder entrar. Sujetaba con fuerza un colgante que Jennifer le había dado a ella y a sus amigos: pases para camerino. No esperaba poder ver a Elsa aún, pero ella sabía que la rubia había llegado hace horas allí. Observo a todas las personas que estaban allí, listas para ver las grandiosas rutinas. El evento sería televisado por la mejor cadena de televisión y además sería mostrado en algunos pocos países aparate de Estados Unidos.

Al fin llego su turno. Anna entregó su boleto y luego le pregunto a la joven en donde podía encontrar los camerinos. Al ver el pase de Anna ella le indico y lo mismo con los chicos que venían detrás de ella.

Los pies de Anna la llevaron lentamente hasta el camerino de Elsa. Apenas llego, junto con los demás, pudo encontrar a los padres de la chica hablando afuera con Jennifer. Ella sonrió, pero ellos parecían preocupados.

– Oh Dios, Anna – La madre de Elsa respiro profundo. Estaban a solo media hora de iniciar – Dime que has visto a Elsa por allí

– ¿Qué? – El corazón de Anna se perdió. La chica no estaba. ¡Elsa no estaba! ¡Su Elsa había desaparecido! Entendió el por qué de los nervios que parecían tener. Anna se mordió el labio enviándole un mensaje a la chica y a los minutos ella apareció de la nada. Una sonrisa había en su rostro.

– ¿Dónde te has metido? – Jenn la regaño – ¿Sabes el susto que me estás haciendo pasar?

– Lo lamento. Granny me ha llamado – Elsa sonrió – Ella y Lady van a ver la presentación

– Eso es grandioso, sí, quiero que entres allí a cambiarte – La entrenadora la empujo al camerino. Elsa rió ligeramente al ser empujada y Anna suspiro. Faltaban solo diez minutos para comenzar el patinaje cuando los padres de Elsa se llevaron al grupo para sentarse en las bancas delanteras.

Mientras tanto, Elsa se encontraba en su camerino terminando de maquillarse. El vestido para la presentación ya se lo había puesto, pero lo ocultaba con una sudadera. Su cabello como de costumbre estaba atado en esa hermosa trenza que tanto la caracterizaba.

Apenas habían terminado, salieron del camerino hacia la zona en donde los padres de la chica estaban esperando.

– ¿Estás lista? – Pregunto su padre sonriendo – Serás la última

– Eso creo. Puedo hacerlo – Elsa sonrió con nervios.

Giro hacia la pista de hielo en donde vio a una chica de cabello largo color rubio y ojos castaños. Ella vestía con un sencillo vestido de lentejuelas color arena. Realizaba movimientos gráciles, sin embargo, hubo una ocasión en la que se cayó.

– Seguro – Su tono de voz chilló.

– Lo harás bien – Anna se acercó – Has practicado para esto

Y así fueron pasando las concursantes una a una. En el momento en que la penúltima concursante salió, Jen se acerco a Elsa con un par de tapones par a oídos. La rubia los tomo nerviosa.

– Recuerda, si se cae te confiaras y si le aplauden temerás. No te conviene saber que va a suceder así que si puedes mira hacia otro lado – La entrenadora aconsejo. La chica asintió lentamente dispuesta a ponerse los tapones.

Se dio la vuelta para no ver a la participante y se quedo sorprendida de ver a cierta pelinegra de ojos grises allí cruzada de brazos. Elsa miro a su entrenadora que parecía observar con detalle a la participante en acción que no notó cuando ella se acerco a la pelinegra.

– Katrina – Respiro sorprendida.

– Qué hay, Majestad – Sonrió la chica con malicia – ¿Está lista para patinar?

– ¿Qué haces aquí? – Elsa ignoró lo que pregunto ella.

– Por favor. Hoy se sabrá si la Reina del Hielo clasificará a las finales o no. ¿Crees que me lo iba a perder solo por verlo por televisión? Llegue está mañana para verte en vivo y en directo –

– Esto no me hace sentir mejor – Se puso un tapón.

– ¿No? – La muchacha sonrió divertida. Su acento canadiense era enfatizado en una risa maliciosa, ladeo la cabeza y luego observo a la patinadora por el hombro de la rubia – No pienses que te apoyo. Por mí, da igual lo que hagas en el hielo, pero espero que ganes. Después de todo, tú y yo tenemos cuentas que saldar

– En la última competencia que estuvimos juntas yo tuve el accidente – Elsa dijo sorprendida – Nunca supimos quien gano ya que las cancelaron

– Cierto y yo participe en las que hicieron a las tres semanas después. Allí clasifique –

Elsa asintió lentamente.

– Si gano aquí, vamos a competir en el mundial – La rubia sonrió levemente – Allí saldaremos cuentas

– Por supuesto – La pelinegra sonrió antes de marcharse – Buena suerte, Queen

Elsa termino de ponerse los tapones y cerró los ojos. Se alejo de la zona para poder respirar lentamente. Anna sonrió acercándose a ella.

– Lo harás bien – Dijo, pero la rubia la había escuchado. Ella dudo un poco, miro hacia el publico y finalmente decidió aceptar. Se quito los tapones y miro a Anna – He dicho que lo harás genial. Sé que vas a lograrlo

– Estoy tan nerviosa. Hace mucho que no estoy allí en el hielo –

– Estuviste esta mañana –

– Me refiero a una competencia, sobre todo en una tan importante – Elsa suspiro.

Anna sonrió tomando los hombros de la chica, acerco su rostro lentamente y sonrió.

– Elsa, esto es lo que eres. Una patinadora. Puedes hacerlo y sé que lo harás. Si ganas entonces clasificaras al mundial, será estupendo, pero si no lo logras entonces sonríe, porque habrás dado lo mejor de ti en ese momento. Yo confío en ti, tengo toda mi fe –

– Gracias Anna – Elsa sonrió – Por haber venido

– No me lo perdería por nada – Anna sonrió.

El tiempo termino. La chica que había participado termino su rutina y procedió a salir del hielo. Anna le guiño el ojo a la rubia y luego se dirigió hacia los demás.

– ¿Lista Majestad? – Pregunto Jennifer sonriendo. Coloco ambas manos en los hombros de la chica – Escucha, no importa el resultado de hoy solo quiero una cosa, ve allí y demuéstrales que la Reina del Hielo no solo vino a ganar, sino que vino a demostrarles a todos que no ha perdido su pasión y ni un solo accidente podrá quitársela. Naciste para esto, te criaste por esto y morirás por esto. Eres mi patinadora estrella, majestad

La rubia sonrió y asintió. Se quito la sudadera y en medio de la oscuridad se aproximo al centro del hielo. Anna ya se encontraba sentada esperando a que encendieran las luces. Lista para ver a su Elsa competir.

Y ahora, lo que todos han estado esperando, ¡LA PRESENTACIÓN DE LA REINA DEL HIELO! – Escuchó la voz de uno de los locutores.

Así es Glenn, es ella, o como se le conoce en su país natal, la Reina de las Nieves. La chica que hará congelar a cada uno, la chica de la bella sonrisa, de los perfectos movimientos y sobre todo, la chica nacida para patinar. La vieron por última vez hace casi seis meses en un feo accidente que casi acaba con ella y con su carrera, pero hoy está de regreso para reclamar su titulo de reina y hacerle saber a todos que nadie es competencia para ella

Bien dicho, Tanya, bien dicho. Ahora, sin más que esperar, será mejor ver la perfecta rutina de una de las mejores patinadoras de hielo. La envidia de las chicas, la rival de una canadiense, la estrella de una entrenadora, una patinadora nata. ¡Aquí está Elsa Winter!

Y los reflectores se encendieron. Anna contuvo el aliento al encontrar a la rubia en medio de la pista con las piernas cruzadas y los brazos de igual forma. Una sonrisa se dibujaba en sus labios mientras mantenía la frente en alto.

La boca se le seco por un instante. El corazón le latió con fuerza. Sus pupilas se dilataron. Era ella. Allí estaba ella. Elsa Winter, la misma estudiante que había llegado hace no más de cuatro semanas a Arendelle School vistiendo unos jeans y un suéter, la misma chica que siempre usaba un gorro de lana, ahora vestía elegantemente.

El aliento de Anna se cortaba de solo verla.

Elsa vestía con un vestido color celeste. Los bordes inferiores de este eran de color negro como si estuviesen quemados y tenían algunas piedras de color blancas para simular diamantes. Era ajustado y dejaba ver a la perfección la figura de la rubia. En la zona superior, a la altura del busto había una ondulación negra hecha con piedritas brillantes mezcladas también con escasos tonos de verde, azules y blancos. Ésta ondulación llegaba hasta un poco más abajo del hombro y seguía como una sola franja hasta abajo trazando toda la manga. Solo tenía una manga, de color celeste con aquella franja negra hecha que contenía las piedras de colores. Al llegar a la mano cubría el dorso en forma de rombo y se ataba en el dedo del medio para sujetarse. Mientras, en su brazo derecho y demás partes del cuerpo desde el busto hacia arriba, la tela era del mismo color que su piel con algunas pocas piedras blancas y al igual que la otra manga, la derecha se atacaba en el dedo del medio de la mano, sin embargo, en la forma del dorso habían algunas piedras color celestes para adornar. En la zona del torso aún habían miles y millones de piedras creando varias veces la misma figura, parecían ondulaciones, pero con una forma de rama que de un extremo era ancha y cuando llegaba a la punta era delgada. Las piedras que lo conformaban eran blancas, celestes, negras (pocas) y quizás algo de rojo. Esa figura iba de derecha a izquierda y llegaba hasta la mitad del torso.

Anna no podía notar las cuchillas de los patines de Elsa, pero podía asegurar que eran las mismas que siempre ocupaba, aquellas botas blancas bien cuidadas, aunque algo gastadas, que en las cuchillas ponía "Winter" como grabado.

La rubia mantenía su típica trenza, pero esta tenía unos adornos de copos de nieve al final de ella. Su maquillaje celeste contrastaba perfectamente con su vestuario.

Anna trago saliva completamente excitada de ver a la rubia allí. Estaba a punto de perder la cordura solo con verla. Nuevamente el sentimiento de querer envolver sus finas piernas alrededor de su cintura, acorralarla en una pared y besarla hasta que le duela la invadió. Quería a esa rubia. Quería a esa patinadora. Por Dios. Quería a Elsa Winter para ella. Egoístamente, la chica era suya. Sin duda que Anna la quería para ella y la consideraba suya aún si solo eran amigas.

Entonces la canción sonó. Anna tardo en identificarla. No la conocía en lo absoluto, pero vio a Elsa moverse lentamente por el hielo conforme la canción avanzaba. Seguía pensando en la belleza que deslumbraba con cada giro que daba. Cada sonrisa que regalaba. Y entonces, la canción aceleró.

If our love is tragedy why are you my remedy
If our love is insanity why are you my clarity

Reconoció la canción en segundos apenas escucho el coro. Conocía la canción vagamente, pero lo hacía. Recordaba que su nombre era Clarity y lo que no esperaba era que Elsa estuviera usándola en su representación.

Los movimientos de Elsa, perfectos, coordinados, sutiles y elegantes daban a la chica un aspecto perfecto. Anna sabía que Elsa estaba segura de lo que hacía. Las vueltas que daba en el aire abrazándose a sí misma. Los pequeños saltos que daba. Cuando patinaba de espaldas con una sonrisa y de la nada daba un salto. En los momentos en que giraba invertida. Cuando formaba una l. Cuando se abría de piernas. Dios todo era sorprendentemente hermoso ante los ojos de Anna.

La canción seguía sonando. Elsa mantenía una sonrisa perfecta y ni siquiera había indicios de que estuviera cansada, no respiraba agitada y mucho menos jadeaba. Estaba emocionada con solo ver a la chica. Elsa sonrió y por un momento sus ojos brillaron intensamente cuando se cruzaron con Anna, quien de por sí ya tenía un brillo maravillado en sus ojos.

Todo iba bien. Elsa no se caería y si lo hacía entonces Anna sabía que ella se recuperaría pronto. Los jueces miraban intensamente a la chica, perfectamente interesados en la rutina que estaba haciendo. La forma como tocaba el hielo con una mano y mantenía el brazo estirado mientras giraba alrededor sin mover la mano del suelo era completamente elegante y perfecto. De pronto se soltó de golpe elevando la pierna hacia atrás mientras patinaba sobre una sola, al bajar la pierna lo hizo con fuerza de modo que la punta de la cuchilla se estrellara contra el hielo para darle un impulso y saltar. Hizo un giro en el aire extendiendo una pierna hacia al lado y luego cayó perfectamente.

Justo cuando la canción estaba por terminar, Elsa dio una vuelta más y termino al tiempo de la canción con ambas piernas cruzadas y los brazos extendidos hacia los lados.

Los aplausos llenaron el estadio y las personas gritaban. Los jueces asintieron complacidos mientras verificaban sus propios apuntes y los animadores del show hablaban sobre la increíble rutina.

La respiración de Elsa se volvió agitada de pronto y con una mano en la cadera saludo hacia algunas persona mientras se alejaba del hielo para salir.

Allí se encontraba Jennifer que en el momento en que la vio abrazo a la joven con fuerza. Elsa le había agradecido por haberla ayudado en todo y la mujer asintió emocionada. Anna, sin pensarlo dos veces, se había lanzado sobre Elsa sorprendiendo a la chica.

No esperaba tal acto de afectividad, sin embargo de a poco sonrió y correspondió el abrazo.

– Lo hiciste grandioso – Anna dijo emocionada.

Elsa asintió sorprendida aún. Al poco de separarse Anna la miro a los ojos. Sus brillantes orbes azules le sonreían con emoción por el acto recién ejecutado. Su respiración ya se había calmado, pero eso no impedía que aún su corazón latiera tanto que sintiera que iba a estar. Estaba nerviosa.

– Bien hecho, majestad – Jennifer rió tomando a la rubia de los hombros y arrastrándola lejos.

Al verla irse, Anna sintió una pequeña decepción.

– Ya darán los resultados – Rapunzel anunció emocionada.

Anna asintió y se movió para quedar mirando hacia la pantalla. La imagen de Elsa salía a un costado y una tabla con al menos cuatro nombres aparecía allí. Comenzó el conteo. Mientras los números giraban hasta posicionarse en un 7.0 perfecto Anna volteó a ver a Elsa que se encontraba en otro lugar, sentada en un sillón negro cuadrado junto a Jenn observando la pantalla nerviosa.

Habían tres 7,0 perfectos y el último número estaba por definirse. Giraba y giraba el número, el conteo parecía ser demasiado lento. Anna sentía la ansiedad. Apenas era a primera etapa de la competencia y Elsa tenía que pasar. Ella tenía que ir a la segunda etapa. Y se detuvo el conteo.

Los ojos de Anna se abrieron como plato al ver el número plantado en la pantalla. Eso no podía ser así, tenía que haber un error.

6,5.

Un 6,5. Algo debía estar mal. Elsa no podía tener un 6.5 si había tenido un perfecto puntaje de 7,0. Rápidamente entre el abucheo de la multitud Anna busco la mirada de Elsa que parecía completamente descolocada. Ni siquiera ella misma podía creerlo.

La rubia aturdida miraba la pantalla sin poder creerlo. Ella se había esforzado tanto y solo a uno de los jueces no le gusto lo que hizo. ¿Cómo es posible? No era por ser egocéntrica, vanidosa o lo quesea, pero ella jamás había tenido un puntaje inferior al perfecto que existía. Cuatro 7,0.

– No… – Elsa sacudió la cabeza.

Jennifer camino por los alrededores acercándose a los jueces mientras la chica estaba allí sentada aún, sorprendida. Anna se acerco.

– Siento que no hayas tenido perfectos – Se disculpo tímidamente. La rubia aún parecía fuera de sí y cuando Jen se acerco la miro esperando una explicación.

– Flaqueaste un momento en un giro – Dijo simplemente.

Elsa cerró los ojos y pensó. Sí. Recordaba haber flaqueado un momento debido a que el recuerdo de lo sucedido la última vez en la pista de hielo la había invadido; sin embargo ella estaba completamente segura de que nadie lo había notado, de hecho era así, nadie lo noto… con excepción de ese juez.

– Aún así, hice cuentas antes de que las dieran y te da un 27,5 como resultado final lo que no está mal debido a que necesitas tener al menos 20 puntos para pasar a la siguiente ronda – La castaña explico. Anna tomo asiento al lado de Elsa con una sonrisa.

– Eso es genial. Estás en la segunda ronda –

– Tengo que quedar primera o no clasificare – Elsa dijo mirando a su entrenadora – Y para eso debo conseguir 56 puntos

– Es decir, sietes perfectos – Asintió la castaña – De ahora en adelante son ocho jueces. Si logras impresionar a los ocho estamos del otro lado, trata de no darte por vencida, aún podemos contra ellos

Elsa miro hacia la pantalla. Había una lista de diez personas en ésta y ella aún era la primera en la tabla, sin embargo, en segundo lugar había una chica llamada Cloe de la cual nunca había escuchado hablar, pero solo había sido por unos pocos puntos, cinco quizás, que había terminado en segundo lugar.

– Los primeros cinco lugares pasaran a la segunda ronda – La madre de Elsa se acerco a ellos tranquilamente – Y de esos cinco solo tres clasificara en las regionales así que debes mantenerte en esos tres lugres

– Pero si logro quedarme en el primer lugar estaré al nivel de Katrina – Elsa dijo con una mirada seria. No iba a dejarse vencer.

– Escucha, las siguiente rondas son más difíciles. Los jueces te evaluaran de todo y luego te darán tus puntajes: destreza, belleza, sonrisa, movimientos, rutina. Cinco cosas que evaluaran, cuando te den sus puntajes se sumaran todos en uno solo y ese debe ser un 56 – Jen coloco una mano en el hombro de la rubia – Puedes hacerlo. Quieres mantenerte al nivel de Katrina, entonces saca ocho 7,0 perfectos

– Ese es un gran consejo – Una voz se escucho detrás. Al voltear, Elsa pudo ver a la pelinegra sonreír tranquilamente – Lastima lo de tu 6,5

La rubia apenas le dedico una mirada fría y luego miro hacia el hielo. Un zamboni estaba dándole unos detalles al hielo debido a que no querían un accidente, además, hubo un momento en que una patinadora cayo por accidente y casi rompe el hielo. No estaba lastimada, lo que era bueno, pero no había clasificado para segunda etapa debido al golpe que se dio.

La rubia se puso en pie para poder ir a su camerino e ignoro los llamados de su entrenadora. Apenas entro en la pequeña habitación se dejo caer en una silla con un suspiro que se había aguantado. La rutina no había salido mal, pero no podía arriesgarse a bajar de nivel. Tenía que ganar en primer lugar para así quedar al nivel de Katrina en las regionales.

Un suave golpe en la puerta de entrada llamó la atención de la rubia y apenas le pidió a la persona entrar.

Anna sonrió abriéndola puerta, sacando primeramente la cabeza y luego entrando. Elsa estaba sentada frente al espejo aplicando algo de maquillaje, nada realmente fuerte. La pelirroja le sonrió.

– Es bueno ver que estás bien. Por la forma en como te fuiste pensamos que estabas frustrada o enojada o tal vez, no sé, decepcionada. Lo que sería entendible ya que has hecho un gran entrenamiento y lo que sucedió allí, bueno, sin duda fue un golpe bajo. Yo realmente pienso que ese hombre se equivoca si piensa que un 6,5 es la mejor nota para ti. Todos están en contra, por cierto. Pero creo que no importa realmente lo que la multitud diga porque tú… tú estuviste fantástica y si él no puede verlo entonces es un tonto –

– Gracias Anna – La chica se giro para verla con una pequeña sonrisa – Pero realmente la culpa la tengo por haberme desconcentrado aunque sea por medio segundo

Anna negó con la cabeza y luego miro a la rubia. Usaba el mismo traje que había usado en su primera rutina, el instinto de Anna le decía que no se cambiaría de traje. Observo su maquillaje, delicado y hermoso. Sus labios finamente pintados con un rosado claro.

Dios. Como quería saborear esos labios. ¿Sabrían al brillo labial que estaba usando o algo más? Seguramente a gloria.

La rubia se puso en pie al escuchar un llamado para la segunda etapa, se notaba nerviosa. Ella tomó a Anna de los hombros y le sonrió. La pelirroja no pudo evitar sonrojarse al verla tan cerca.

Ella la abrazó.

Anna hubiera esperado un beso o lo que fuera, pero no un abrazo. La voz de Elsa resonó con suavidad cerca de su oído enviando no solo un estremecimiento a todo su cuerpo sino una descarga eléctrica.

– Enserio gracias por venir. Estoy segura de que no estaría aquí sin ti –

Básicamente, siendo técnicos, Anna no había hecho nada, apenas si había visto los entrenamientos de la rubia por lo que no entendía a que se refería con que sin ella no estaría allí. Sin embargo, no quiso decirle nada. Bastaba con saber que la rubia estaba feliz. Al separar el abrazo ambas salieron para poder encontrarse con los cinco participantes.

Anna las miraba de reojo. Todas se veían hermosas, pero nadie superaba a su Elsa. Tampoco es como si Elsa fuera a besarla. La chica que había quedado segunda en la tabla de posiciones se acercó a Elsa con una sonrisa en los labios. Extendió la mano.

Elsa no le sonrió, al menos no con sinceridad pues le sonrió falsamente. Tras desearse buena suerte, la rubia salió al hielo, pues era la primera que debía patinar.

El sonido de la canción que se tocaba en ese momento Anna lo desconocía por completo. Era una mezcla de piano y un instrumento de cuerda. Le pareció vagamente haberla escuchado resonar por un audífono de Elsa en una de sus más recientes entrenamientos. La melodía sonaba y los movimientos de Elsa tenían gracia. Finamente la rubia se deslizaba por el hielo.

Si la coreografía anterior había sido buena, esta quitaba el aliento. Anna no podía despegar la mirada de la rubia al hacer un salto axel, tampoco podía evitar sonreír cuando ella hacía un ángel. No. Todos esos movimientos eran hermosos y dulces. La gente aplaudía cuando caía perfectamente, la gente se emocionaba y ella, Anna, perdía el aliento.

Al final de la rutina Elsa se detuvo en medio del hielo, apenas hizo unos cuantos salidos y luego salió. Se encontró nuevamente con su entrenadora y Anna se apresuro siendo seguida por Olaf a ver a la rubia.

Ambos le dieron un abrazo y le sonrieron. La chica acepto con gusto y fijo su mirada, seria, en el hielo a las demás patinadoras. Al termino de todo esto, comenzó nuevamente el conteo.

Los números al lado del rostro de Elsa giraban y giraban. Buscaban su destino. La chica se mordió el labio. Había tanta tensión en el aire que básicamente se podía cortar o agarrar con la mano.

Anna sintió la mano de Elsa aferrarse a su brazo. La chica bajo la mirada a la temblorosa mano pálida de Elsa y luego la miro a ella. Tenía vista pegada en la pantalla así que no estaba realmente pensando en lo que hacía.

Ocho notas tenía. El primer número giro y giro, se detuvo, el segundo hizo lo mismo, después el tercero y así sucesivamente hasta el final.

7,0 7,0 7,0 7,0 7,0 7,0 7,0

Siete números ya habían salido y el último estaba haciendo su conteo. El agarre de Elsa se volvió más fuerte mientras el número giraba y giraba hasta que se detuvo. Elsa cerró los ojos y Anna observó el puntaje.

7,0

– ¡Elsa! – Anna dio un salto de emoción. La abrazo con fuerza y fue entonces que Elsa abrió los ojos para ver que tal había sido su puntaje. Sus ojos no podían engañarla en ese momento. Había ocho 7,0 perfectos. Puntaje máximo. Elsa tenía el puntaje más alto de todo el conteo que había sido hasta el momento. Estaba más que emocionada. Había clasificado.

La chica pelinegra que recibía el nombre de Cloe había terminado en segundo lugar y en tercer lugar había una chica de unos quince años, bastante joven que había hecho su debut no hace mucho tiempo. Elsa conocía su nombre; Emily.

Esas iban a ser las tres chicas que podían participar, al menos Elsa podía porque lo que sabía a la quinceañera le faltaban unos cuantos puntos para clasificar a las regionales a pesar de haber quedado entre los tres primeros y en cuanto a Cloe, claro que ella había clasificado.

Al salir del estadio los nervios de Elsa no habían podido seguir siendo ocultos. La chica respiro ferozmente mientras de la nada su padre le entrega su gorro de lana. Una sonrisa se dibujo y salió del estadio. Un centenar de cámaras estaba allí esperándola. Intento abrirse paso entre la multitud, pero no lo pudo evitar.

Cuando vio que de enfrente la multitud se abría paso por si sola se sorprendió. Allí enfrente se encontraba la única competidora con la cual no podía evitar debatirse en duelo sobre el hielo: Katrina Keith.

La pelinegra se rió ligeramente. Su sonrisa maliciosa estaba plantada en sus labios. Elsa no le dijo nada realmente, ambas se miraron y la pelinegra asintió. Bastaba una mirada para ambas saber que se volverían a ver en las regionales en Noruega.

– ¡FIESTA EN CASA DE EUGENE! – Kristoff grito emocionado.

– ¿Qué? – Elsa parpadeó confundida.

Anna rió nerviosa y rasco su nuca – Ellos quieren hacer una fiesta, bueno, era sorpresa pero Kristoff arruino la sorpresa

Olaf, al lado de Kristoff, le dio un golpe en la cabeza y el chico se disculpo. Elsa asintió lentamente, pero en cuanto vio a su entrenadora metida en los medios de prensa sonrió. Estaban por subir a la camioneta cuando la rubia se acerco a la mayor.

– Nos vamos – Murmuró en su oído. La prensa la tomo enseguida, le hicieron preguntas, hicieron comentarios, le tomaron fotos. La chica asintió tranquila y respondió con dulzura.

Tras una pequeña y corta entrevista la rubia subió a la furgoneta que la estaba esperando. El grupo se ve rápidamente seguido de algunos reporteros. Elsa sonrió divertida.

Iba algo metida en sus propios pensamientos cuando la camioneta freno de pronto. La chica alzó la mirada por el espejo retrovisor. Una SUV negra los venía siguiendo.

– ¿Son reporteros? – Pregunto mirando hacia atrás.

– No lo sé, pero nos vienen siguiendo desde varias cuadras – El señor Winters frunció el ceño. Apenas la luz verde se encendió acelero un poco para alejarse. La camioneta los seguía aún.

– Entonces, ¿qué haremos hoy? – Rapunzel dijo mirando a Elsa – ¿Quieres esa fiesta o no?

– Uhm, eso creo – Elsa asintió distraída – Papá dobla ahora

El hombre miro el retrovisor y luego hizo lo que su hija le había pedido. Al meterse por una calle transitada lograron perder al SUV. Una sonrisa se dibujo en los labios de la chica y al fin pudo relajarse aún más.


La fiesta apenas había iniciado. Bastaba con decir que de todo el gentío que había metido en la casa, Elsa no conocía a casi nadie. Los habrá visto alguna vez en el colegio, pero no sabía nada de ellos.

Apenas tenía un vaso en la mano. El aroma que se desprendía de el no era nada menos que licor. La chica lo miro con una mueca en su rostro y luego lo dejo en una mesa cualquiera para dirigirse a la salida.

Muchos la saludaban y la felicitaban, pero no parecía del todo importarle. Sin duda las fiestas no eran para ella. Se acercaba a la salida para disponerse a ir a su casa cuando Anna apareció de pronto. Su mirada completamente sonrojada y el olor que se desprendía de su boca era una señal de que si había estado bebiendo, pero no parecía embriagada. Al menos aún no.

– Hey, ¿a dónde vas? – Pregunto la pelirroja.

Elsa la miro de reojo y no pudo evitar arrugar la nariz a causa del aroma. Abrió la boca para poder explicarle que planeaba ir a su casa, pero Anna le puso la mano en la boca. El aroma se había intensificado al apoyar la mano de Anna en su boca. Parecía que debió de habérsele derramado la bebida en ella o de lo contrario Anna pudo haber metido la mano en la bebida, sea como sea, estaba llena de alcohol, pero no pegajosa porque había un ligero aroma a manzanilla que era opacado por el licor lo que significaba que ella había limpiado su mano pero no todo el aroma se había desprendido de su mano.

Rápidamente Anna la tomó de los hombros y la arrastro hacia la cocina con una sonrisa. Pasando entre la gente, Elsa seguía siendo felicitada por la victoria y por clasificar. La chica aceptaba las felicitaciones con una falsa sonrisa.

– No puedes irte aún – Anna dijo entrando en la cocina. Un vaso completamente vacío estaba sobre la mesa y la chica lo tomo para poder entregárselo a la rubia – Aún ni siquiera has probado la bebida

– Yo no bebo, Anna – Elsa lo rechazo. Anna miro el vaso y luego se encogió de hombros lanzándolo por su hombro. Miro a Elsa fijo por unos segundos sin parpadear.

Observaba a la rubia con una visión algo nublada, pronto se hizo doble. ¡GENIAL, DOS ELSAS! No, eso no era bueno porque si no se sentaba sentía que vomitaría. Elsa la tomo del brazo cuando vio a la chica encorvarse.

– Anna, ¿estás bien? – Pregunto preocupada. La chica alzó un dedo y tomo asiento en la mesa. Miro a Elsa sorprendida. La rubia estaba completamente preocupada, algo que Anna ignoraba porque en ese momento todo lo que podía pensar era en besar esos labios por los que tanto lloraba. Saborearlos hasta que comenzara a doler. Morderlos hasta sangrar. Hacerlos suyos y de nadie más.

Elsa notó la mirada hambrienta de Anna y no pudo evitar sentirse incomoda. Cuando se alejó un poco, Anna la tomo de la mano. La rubia la miro sorprendida y sin pensar más se zafó de golpe para retroceder.

– Debo irme, Anna – Dijo tratando de sonar seria y no nerviosa, que es como se sentía realmente.

La pelirroja se bajo de la mesa siguiendo a la rubia a la entrada de la casa. Parecía sonreír tranquilamente por lo que no era consciente de mucho de lo que estaba sucediendo. Una vez que Elsa salió de la casa de Eugene se acerco más a la acera con Anna siguiéndola.

– Vamos, Els, no puedes irte. Estamos celebrando – La chica dijo con ansias.

– Ya debo de irme, Anna – Elsa dijo tranquila. Se giro a la chica y notó que se encontraba más cerca de ella. Anna sonrió tomándola del brazo. Elsa frunció el ceño.

– Anna basta, debo irme –

– Pero… –

– Hablaremos mañana, ahora me voy –

La pelirroja se mordió el labio inferior. Sea lo que sea que tenía en mente debía de hacerlo ahora porque si la rubia se iba en ese instante entonces habría perdido su oportunidad.

Una parte de ella estaba excitada de pensar en que algo podría hacer y la otra tenía miedo. El alcohol estaba influyendo en su valor. Elsa se dio la vuelta para poder irse nuevamente, pero Anna la volvió a detener y sin pensarlo lo hizo. Se acerco a Elsa con la intención de saborear de una buena vez por todas esos labios. Quería y anhelaba esos labios. Su sabor. Su textura. Quería conocerlos. Y cuando estaba acercándose, cuando estaba a escasos centímetros de ellos, cuando podía sentir su aliento sobre el suyo, sobre todo cuando podía sentir que los labios de la rubia temblaban de sorpresa y miedo se detuvo… no, si la iba a besar entonces sería cuando estuviera completamente consciente y en sus cinco sentidos. No influenciada por el alcohol. Desvió su curso y la besó en la mejilla suavemente.

El tacto cálido y húmedo hizo que Elsa se sorprendiera un poco. Con una mirada de soslayo se separo confundida. Anna sonrió.

– Que tengas una buena noche – Dijo sonriendo.

Se dio la vuelta para irse rápidamente antes de que Elsa pudiera llamarla. Ella se alejó. Entro en la casa para ver a Olaf riendo cruzado de brazos.

– Así que, ¿se besaron? – Rió.

– No – Anna rodó los ojos.

Se alejó Olaf rápidamente.

Es cierto, estaba completamente decepcionada de que no había podido besar a la chica que tanto quería, pero parte de ella sabía que lo correcta era no hacerlo en este momento. Todo lo que necesitaba, era el momento perfecto.

Continuara…