Meliodas tocó la puerta con entusiasmo pues estaba feliz, no solo por el cumpleaños de su mejor amigo sino porque también lo celebrarían junto a sus dos hermanos, eso quería decir, que sería la primera fiesta que irían como "adultos". Elizabeth cargaba una bolsa de regalo con el estampado de un zorro. Los demás estaban atrás de la pareja, Gelda seguía curiosa por el lugar tan familiar, Estarossa sonreía con ánimo de conocer las amigas de Meliodas y Zeldris se mantenía neutro.

La puerta se abrió dejando ver a un chico de cabellos naranjas y de ojos violetas, éste sonrió con entusiasmo al ver a Meliodas. – ¡Pensé que no iban a llegar, Meliodas y Elizabeth!

– ¡Arthur! – Exclamaron la pareja con ánimo mientras lo saludaban. El mencionado notó la presencia de los demás y los miró algo confundido. Meliodas captó su confusión y dijo sonriendo. – Ellos son mis dos hermanos menores, Estarossa y Zeldris. – Señaló a cada uno respectivamente. – Y ella es Gelda, la prometida de Zeldris.

– Es un gusto conocerlos. Soy Arthur. – Dijo el chico amablemente. Zeldris y Estarossa asintieron con complacencia y Gelda sonrió como saludo. – Pasen, los estábamos esperando.

– ¿Ya llegaron todos? – Preguntó Elizabeth con curiosidad, mientras todos se adentraban a la cálida casa. Siguieron a Arthur por el lugar hasta que salieron al jardín.

El jardín era muy amplio y estaba decorado llamativamente con luces blancas. Había una mesa llena de aperitivos y otra de puras bebidas alcohólicas. Había como unas 10 personas platicando animadamente.

– Sí, incluso el cumpleañero ya está tomando. – Dijo Arthur señalando a un chico de cabellos plateados tomar con ánimo un tarro de cerveza, quien se encontraba desparramado en una silla hasta que vio a Meliodas.

– ¡Capitán! – Gritó Ban, quien caminó hasta Meliodas. Zeldris alejó a Gelda del par, confundiéndola un poco. Arthur, Estarossa y Elizabeth dieron un par de pasos lejos de ellos.

Meliodas recibió un golpe en el estómago por parte de Ban pero éste le regresó una patada en los glúteos, tirándolo en el suelo. Y así comenzaron a "jugar". Estarossa rió y Zeldris simplemente suspiró con alegría. Gelda miró con inquietud la situación tan inusual para ella y Elizabeth observaba preocupada.

– ¡Elizabeth! – Un par de chicas de cabellos castaños y rubios se acercaron a la novia de Meliodas, quien sonrió con entusiasmo y corrió a abrazarlas.

– ¡Diane! ¡Elaine! – Las tres chicas se abrazaron con cariño y comenzaron a platicar animadamente. Diane comenzó a levantarlas con burla de sus alturas, pues ella era más alta. Detrás de ellas, se acercaron todos los demás invitados a recibir con entusiasmo a los recién llegados.

– Pero que tenemos aquí… – Una chica de cabellos cortos y negros se acercó a Estarossa y Zeldris, quienes la miraron con precaución pues la conocían muy bien. –… Si son los hermanos menores del capitán, Estarossa, Zeldris.

– Merlín… – Fue lo único que dijo Zeldris ante su presencia. El par de hermanos podían sentir una mirada llena de burla sobre ellos de parte de la chica y también varias de asombro por parte de los invitados. – Veo que solo hay tres caras desconocidas… Los demás los reconozco. King, Gowther, Ban, la hermana de King y Diane…

– Ellos son Gilthunder y Howzer. – Dijo Gowther con una pequeña sonrisa, pues reencontrarse con los hermanos del capitán era muy emocionante, mientras señalaba a los muchachos de cabellos rosados y rubios, respectivamente. – El nuevo miembro de los siete pecados capitales: Escanor, el pecado del orgullo.

– Un placer conocerlos…. – Murmuró Escanor con timidez, a pesar de la fuerte musculatura que poseía lo que le daba un aire de superioridad.

– Rayos, no hay una linda chica soltera… – Susurró Estarossa con decepción, pues él conocía a todas las presentes aquí y todas ya tenían pareja.

– Creo que ya los conocen… – Dijo Meliodas un poco desaliñado, dejando a Ban estampado contra el suelo. – Pero déjame presentarles a mis hermanos nuevamente. El más alto es Estarossa y el otro es Zeldris. La chica que está a un lado de Zeldris, es su prometida, Ge…

– ¡Gelda! – Exclamó Escanor con alegría, sorprendiendo a los demás pero en especial a Merlín y Zeldris. La chica observó con curiosidad al grandulón antes de soltar un pequeño grito de ánimo.

– ¡Escanor! – Gelda se acercó al bigotudo, quien la abrazó con fraternidad, cosa que no le agradó a Merlín y a Zeldris. Meliodas se acercó al par de celosos y les dedicó una mirada llena de malicia. – ¡Con razón se me hacía familiar esta casa!

– ¡¿Ustedes se conocen?! – Dijeron Elizabeth y King con curiosidad mientras todos se mantenían callados para oír sus respuestas.

– Sí, él solía jugar conmigo de pequeños. Éramos amigos hasta que un día se enfrentó a mi padre. – Dijo Gelda soltándose del abrazo de Escanor, quien se avergonzó ante el viejo recuerdo. – Le dijo un montón de cosas ese día y pues mi padre me prohibió verlo más…

– Me imagino que fue de día y fueron palabras muy orgullosas… – Comentó Diane con burla, cosa que avergonzó aún más a Escanor. La castaña rió al haber acertado. – Ese es Escanor…

– Ha pasado mucho desde que nos vimos, Zeldris, Estarossa. – Comentó Ban, quien se había recuperado de los golpes de Meliodas. Ambos hermanos sonrieron al alto. – Me alegro que se ya se lleven mejor, el capitán siempre que tomaba se ponía melancólico al pensar en us…

Ban no pudo terminar su frase pues Meliodas lo golpeó en el estómago, pero no se salvó de las miradas de burla de Zeldris y Estarossa. Todos comenzaron a reír.

– Así que llorabas por mí… Me siento muy halagado. – Comentó Estarossa antes de esquivar un golpe de Meliodas. Y así los tres hermanos y Ban comenzaron a jugar de manera brusca entre ellos, siendo animados por Gilthunder y Howzer. Merlín se encontraba platicando con Arthur y Gowther, mientras que Elizabeth se encontraba platicando con Diane y Elaine. Escanor practicaba un par de poemas con la ayuda de Gelda.

Poco a poco la fiesta comenzó a tomar ambiente. Las chicas comenzaron a bailar al ritmo de la música, Escanor se encontraba preparando unas bebidas muy altas de alcohol para los perdedores, pues en estos momentos Ban y Estarossa comenzaron a jugar vencidas. Cerca de ellos se encontraba un King completamente ebrio, había perdido el combate y ante el alcohol de la bebida que le preparó Escanor. Un perro de colores verdosos se acercó a lamerlo.

– Muy bien Estarossa, no debes perder. Tienes que emborrachar primero a Zeldris… –Murmuró Estarossa para sí mismo pues sabía que si perdía, tendría que tomar esa rara bebida que estaba preparando Escanor, el "Cruel sun".

– Esto será divertido… – Murmuró Ban acomodándose para iniciar las vencidas. Arthur, quien era el referí, observó con emoción para dar la señal.

– Es obvio que ganará Estarossa, debido a su complexión podemos decir que el posee más fuerza. – Dijo Gowther mientras se acomodaba los lentes.

– Es pariente de Meliodas, eso también es un punto a favor para Estarossa. – Comentó Gilthunder con orgullo del capitán de los siete pecados capitales. Howzer simplemente asintió mientras socorría al pobre de King.

– Si gana Estarossa, estará de pie una ronda más sino caerá como King. – Dijo Meliodas con cierta gracia, pues sabía que su hermano no era muy bueno para el alcohol.

– Listos... ¡Empiecen! – Exclamó Arthur, dando inició a las vencidas pero duraron muy poco pues Estarossa ganó fácilmente. Escanor dejó un tarro con su especialidad, por lo que Ban lo tomó sin dudarlo.

– ¿Cómo te sientes, Ban? – Preguntó Zeldris con cierta burla al ver la cara roja del pecado de la avaricia. Éste se levantó y cayó al suelo pero se mantenía consciente.

– ¿Quién eres pequeñín? – Dijo Ban de manera cantarina. Meliodas supo que su amigo había caído. El de cabellos puntiagudos sonrió y levantó un tarro de cerveza, que nadie sabía de dónde lo había conseguido. Dirigiéndose a Zeldris, habló con ánimo. – ¡Véngame, pequeño discípulo!

Zeldris rió ligeramente antes de tomar asiento frente a su hermano y ser su siguiente ronda. Estarossa sonrió con malicia. – Esto va a ser divertido. Zeldris ya lleva 3 tarros de cerveza y más el Cruel Sun de Escanor lo dejaran borracho a no más poder...

Meliodas veía a Estarossa pensar con soberbia, el rubio negó con decepción. Zeldris no era lo que aparentaba y lo aprendió el día que llegó a su casa. Gowther dudó en decir quien ganaría mientras que Gilthunder y Howzer animaban a Estarossa.

– Escanor, por favor... Haz la mejor bebida que puedas hacer. – Dijo Zeldris con arrogancia, él iba a ganar y aprovecharía la oportunidad de ver a su hermano mayor perder y ebrio. Estarossa se mantuvo tranquilo ante la mirada del pelinegro. El bigotudo comenzó a preparar la bebida.

– ¿Esto no es un poco injusto…? – Comentó Arthur ante la próxima ronda de vencidas. Pues Zeldris se veía pequeño a comparación de Estarossa, que le ganó como si nada a Ban. Su duda desapareció al ver a Meliodas reír.

– Tú tranquilo, Arthur. Solo observa. – Dijo Meliodas con tranquilidad. Pensó unos segundos antes de sacar la cámara y comenzar a grabar a sus hermanos. – Ya puedes dar inicio.

Todos observaron con atención al par, incluso las chicas se habían detenido para ver el siguiente combate. Arthur esperó a que ambos chicos estuvieran cómodos y dio inició al juego de vencidas. Estarossa gruñó al sentir a Zeldris ganarle poco a poco pero cambió de papeles, ahora Zeldris comenzaba a perder.

Todos comenzaron a murmurar con emoción ante la pelea, ninguno de los dos cedía. Fue cuando Gelda se arrimó un poco más al par y soltó emocionada. – ¡Vamos, Zeldris!

Estarossa se sorprendió al verse tirado en el suelo mientras era observado con burla por Zeldris. Él había ganado. Gilthunder se sorprendió por tal fuerza de alguien pequeño pero luego recordó a Meliodas, al parecer no solo se parecían físicamente.

Meliodas se acercó a Estarossa, quien se levantaba del suelo humillado. Éste le sonrió con burla, cosa que molestó al de cabellos plateados. – Tengo el momento exacto en el que Zeldris te humilla.

– ¡Cállate! – Exclamó Estarossa con vergüenza mientras alejaba a Meliodas, quien intentaba enseñarle la imagen de la cámara.

Ban gritó con emoción a Zeldris, levantando otro tarro de cerveza. – ¡Salud, por mi nuevo amigo!

– Aquí está mi especial. – Dijo tímidamente Escanor, entregándole a Estarossa un tarro. – Su nombre es The One. Es tan fuerte que Meliodas solo puede tomar tres de estos antes de caer al suelo.

Estarossa tragó en seco, eso no era bueno. Si Meliodas caía por ebriedad por esa cosa, él moriría intoxicado. Zeldris era abrazado por Gelda, quien lo mimaba con alegría por haber ganado, pero no le quitaba la mirada. Su pequeño hermano le había ganado y ahora intentaba matarlo con alcohol.

Por favor... – Suplicó Estarossa en silencio mientras tomaba en sus manos el tarro. Todos esperaron a que se lo tomara, y así lo hizo. Bebió todo el líquido antes de dejar el tarro tranquilamente y caer al suelo rojo por la ebriedad.

Meliodas comenzó a reír mientras le sacaba fotos a Estarossa, Zeldris fue por un tarro de cerveza para él y para Ban, quien estaba en el suelo; Arthur intentaba no reír ante la cara de Estarossa ebrio, Gilthunder y Howzer comenzaron a retar a Meliodas a otro concurso de vencidas, Gowther y las chicas comenzaron a bailar animadamente, excepto por dos.

Diane había corrido a socorrer a King quien seguía ebrio, tan mal era su estado que comenzó a decirle a la castaña que él era el rey de las hadas y ella su reina de los gigantes, ganándose un par de golpes por decirle eso. Gelda caminó junto a Escanor hacia la casa, no aguantaba más.

– ¿Segura que no quieres que les diga a los demás que te sientes mal? – Dijo Escanor con preocupación, pero Gelda negó con la cabeza manteniendo una sonrisa cansada.

– ¿Y arruinarles la diversión? No lo creo. Solo dormiré unos 15 minutos y estaré como nueva. – Comentó Gelda mientras seguía a Escanor al segundo piso para adentrarse a una habitación.

– Bien, esta habitación está limpia y nadie duerme aquí. Descansa el tiempo que quieras. Iré con los demás, cualquier cosa solo llama a quién sea. – Comentó Escanor amablemente antes de salir de la habitación y dejar a Gelda sola. La chica tomó asiento en la cama y se quitó sus zapatillas.

Levantó su mirada y observó el reloj. – Son las 11:30, no creo que pase nada malo si duermo un poco. – Y se acostó en la cama para cerrar por completo sus ojos por unos momentos hasta que los abrió nuevamente. Gelda gruñó mientras tomaba asiento en la cama, se sentía mal. Observó nuevamente el reloj. – ¡Rayos! ¡Son las 3! Zeldris estará preocupado…

Se colocó sus zapatillas y salió de la habitación en busca de su prometido, quien posiblemente esté preocupado, pero al salir al jardín notó varias cosas. El lugar era un caos. Todos estaban ebrios.

King y Diane se encontraban tirados en el suelo completamente ebrios, utilizando a Howzer como almohada. Ban reía melódicamente al ser regañado por Elaine, quien tenía la cara colorada. Escanor se encontraba en una silla y en sus piernas se encontraba Merlín y esta a su vez cargaba a Arthur. Gilthunder se encontraba sin camisa, platicando como podía con Gowther, quien vestía un traje de sirvienta.

Un poco más lejos de todos, se encontraba Elizabeth con el rostro rojo junto a Meliodas, quienes usaban a Estarossa como un caballo. Gelda estaba asustada, que demonios había pasado. – ¿Dónde está…? ¡Ah! – Gritó al sentir un par de brazos abrazarla. – ¡¿Zeldris?!

El usual chico Demon serio había cambiado a uno de mirada preocupada y llena de temor. Gelda sonrió con ternura al ver el rostro de niño inocente en su amado prometido. – ¡Gelda! ¡Estaba tan preocupado! ¡Pensé que te habías ido sin mí!

– Claro que no me iría sin ti... Te amo… – Dijo Gelda tranquilamente antes de besar la frente de Zeldris, quien había comenzado a llorar de la alegría. El joven Demon tenía el carácter de un niño llorón cuando llegaba a un alto grado de ebriedad.

Si mal no recordaba por las historias de Zeldris, Estarossa tomaba una actitud infantil pero alegre y Meliodas de exigente. Gelda, con su prometido abrazándola, caminó hasta llegar con sus cuñados, en el trayecto notó dos barriles de alcohol vacíos.

– ¡Es Gelda! – Exclamó Elizabeth con alegría, apuntando a la mencionada o al menos eso intentaba, pues no lograba señalar bien a su cuñada. Gelda vio como Meliodas abrazaba a Elizabeth con celos, causándole algo de gracia.

– Creo que es hora de irnos. – Comentó Gelda pero Elizabeth y Meliodas bufaron con molestia. Escuchó Estarossa reír y sonrió ante la idea que se le vino a la mente. – Estarossa… – Él levantó su mirada con una sonrisa boba. – Si llevas a Meliodas y Elizabeth al carro te daré un premio.

– ¡Un premio! – Exclamó Estarossa cargando con ánimo a Meliodas y a Elizabeth, quienes gruñían y reían ante dicha acción, respectivamente. Gelda avanzó aun con Zeldris abrazándola hasta dentro de la casa, dudando en dejar a los demás en ese estado.

Zeldris notó la preocupación de su amada y la estrechó entre sus brazos con más fuerza. – No te preocupes… Han quedado en peores situaciones…

Sin nada más que decir, Gelda y compañía se retiraron del jardín para salir de la casa y entrar al auto. Ahora ella manejaría el auto, sólo esperaba no chocar debido a su cansancio.

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Llegar a casa no fue tan difícil, lo complicado era mantener a Meliodas y Estarossa en paz. Ellos dos no dejaban de jugar bruscamente en el camino, Elizabeth reía ante cualquier acción que veía y Zeldris había caído dormido. Se había estacionado un poco chueco, pero esperaba que mañana Zeldris lo acomodara.

– Ya llegamos, debemos de bajar con cuidado. – Dijo Gelda mientras quitaba el seguro del carro. Observó con tranquilidad a Estarossa bajar a Meliodas y a Elizabeth con facilidad, al parecer al rubio le gustaba ser tratado como un comandante en estos momentos.

Gelda salió del auto y cerró todas las puertas del vehículo antes de abrirle la puerta de la casa a Estarossa y regresarse por Zeldris con rapidez. Mientras tanto, el de cabellos plateados se adentraba al hogar de su hermano, dejó con cuidado a Meliodas en el suelo y a Elizabeth en el sillón, pues ella había caído dormida durante el trayecto del carro a la casa.

– Hawk, que bueno verte. – Dijo Meliodas con ánimo a la vez que el cerdo se acercaba a su dueño. Estarossa rió mientras se acostaba en el suelo y caía profundamente dormido.

– ¡Que estuviste haciendo esta vez! – Chilló Hawk con molestia, pero a Meliodas le dio igual y le apretó la oreja. – ¡¿Qué te pasa?! ¡Suelta mi oreja o le diré a Elizabeth que fuiste malo conmigo!

– Eres un chismoso, Hawk. – Le reprendió Meliodas con ligera molestia al cerdo, quien le mordió la mano para que le soltara. – Por eso prefiero a Wandle, él al menos no me acusa con Elizabeth

Gelda llegó a la sala cargando a Zeldris, quien dormía profundamente. Observó con curiosidad a Meliodas platicar con Hawk. El cerdo chillaba y el rubio le hablaba como si le comprendiera. Ignorándolo, dejó a Zeldris junto a Estarossa en el suelo.

– Oye, Meliodas. Deja a Hawk dormir sino él comenzará golpearte. – Murmuró Gelda suavemente al rubio, quien la miró medio adormilado. Ella sonrió tranquilamente y éste le regresó el gesto. – ¿Te divertiste?

– ¡Claro! No sabía que las fiestas podrían ser tan divertidas con Zeldris y Estarossa… – Comenzó Meliodas a hablar soñoliento, Gelda lo tomó de la mano y lo llevó a hasta sus hermanos. Sin decir nada más, el rubio tomó su lugar al lado de Estarossa.

Estarossa quedó en el medio de sus dos hermanos, Zeldris y Meliodas se apoyaban en él como una almohada. Gelda sonrió y con la cámara que le había quitado a Meliodas, tomó un par de fotos al trio de hermanos. Caminó a uno de los sillones donde habían dejado las cobijas dobladas de la noche anterior y tomó dos de éstas. Dejó una en Elizabeth, y Hawk quien se acostó en los pies de su ama, y otra para los chicos.

Gelda suspiró de cansancio y se adentró a la cocina, después de unos 15 minutos salió de ésta y apagó todas las luces antes de subir a su cuarto con cuidado de no caerse, dando fin esta noche de fiesta.

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N/A: Hola a todos, gracias por leer. Este capítulo estuvo muy entretenido de hacer, pues me recuerda un poco a mis fiestas. Puse algunas referencias, a ver si las logran entender. Espero que les haya encantado este capítulo como a mí. Lamento los errores ortográficos y gramaticales.

¡Muchas gracias por leer y que tengan un buen día!