Chasing Perfection

Autora: SweetMercy

Traductora: Alisevv

Parejas SS/HP y SB/RL

Disclaimer: Todo esto es de Rowling.

Advertencias: Esta historia contiene Slash, es decir, relación hombre/hombre, y tiene también Mpreg. Si no te agrada el tema, éste es el momento de retroceder. Si te gusta, bienvenid

Chasing Perfection

Persiguiendo la perfección

Capítulo 10/18

Conociendote

—Eso es, golpea tu cabeza contra la mesa; daña las células del cerebro que te quedan.

Harry dejó de golpear su cabeza contra la superficie de madera y le lanzó su mirada más feroz a Severus. Sin inmutarse en absoluto, el hombre sonrió y se sentó frente a él.

—¿Qué te pasa ahora?— le preguntó, aburrido.

—Como si te importara— murmuró mordazmente.

Severus mordió el interior de sus mejillas para evitar otra sonrisa y se entretuvo con la prensa matutina. Conocía el humor de Harry demasiado bien; no pasaría mucho tiempo antes que dejara la charada y dijera lo que le estaba molestando.

Mientras esperaba que el momento llegara, se tomó el tiempo para revisar las primeras páginas del periódico. La noticia del embarazo de Harry todavía producía titulares, aunque el de esta vez estaba reseñado en la página cuatro. La página cinco estaba llena de cartas enviadas por el público, expresando su opinión sobre el hecho de que el héroe estuviera gestando un niño y especulando sobre quién podría ser el otro padre. Para su horror, alguien había sugerido el nombre de Ronald Weasley. Se estremeció ante el solo pensamiento de Harry en la cama con ese odioso imbécil.

Giró a la página seis y acababa de empezar a escudriñar un artículo sobre la Orden del Fénix cuando, frente a él, Harry aclaró su garganta. Tomó eso como una señal de que debía doblar y apartar el periódico y así lo hizo, mirando a Harry, expectante.

—Extraño a Sirius— dijo el chico con desaliento.

Los rasgos de Severus se endurecieron repentinamente.

—Oh.

—Sé que no debería estar pensando en él después de lo que hizo, pero no puedo evitarlo— continuó—. De verdad lo extraño. Pensé que siempre lo tendría en mi vida, sin importar qué pasara. Supongo que soy el tipo de persona que tiene problemas en seguir adelante… sabiendo que él está ahí… y que ni siquiera le importa…

El buen humor de Severus desapareció tan rápido que no podía recordar cómo era sentirse feliz. ¿Había estado tan inmerso en todo lo demás que no se había dado cuenta que Harry se sentía cada vez más afligido? En lugar de tratar de encontrar casas o preocuparse por visitar a su madre, debería haber prestado mayor atención al dolor de su pareja.

Personalmente, no veía qué era lo que extrañaba de Sirius Black; ahora que había sido declarado un hombre libre, era más inútil que cualquier otra cosa. Y sus comentarios sarcásticos y miserable temperamento, tampoco eran precisamente cosas para extrañar. Pero por otro lado, él no era Harry, y por lo tanto, no podía ver lo bueno que había en Black, si es que había algo.

Sabía que en los últimos años el hombre se había convertido en algo así como una figura paterna para Harry y, a pesar de que su pareja se quejaba de que era sobre protector, ambos parecían manejarse muy bien juntos. Y si de cierta forma Harry se había encariñado con la presencia de Black, era comprensible que se sintiera incompleto sin él.

Pero después de todo lo que Black había dicho, también era entendible que Harry no quisiera volver a hablar con él de nuevo.

Analizó atentamente a su pareja, sabiendo que debería decir algo que consolara al pobre, pero todo lo que podía pensar era en comentarios cortantes sobre el padrino en cuestión.

Decidió forzar sus palabras.

—Estoy seguro que recuperara la sensatez eventualmente.

Harry bufó.

—¡Y un demonio! Él me odia.

—No te odia— se obligó a decir—. Sólo tiene problemas en aceptar la idea de que estamos juntos.

—Si yo le importara, ya lo hubiera aceptado.

Severus no podía argumentar contra esto, pero necesitaba consolarlo en ese momento.

—Dale tiempo— aconsejó.

—¡Ya tuvo suficiente tiempo!— exclamó Harry en tono alto—. Simplemente, no puedo entender por qué sigue comportándose así. ¡Y todo por una estúpida rivalidad de escuela! ¡Ya tiene treinta y nueve años, por Dios!

—¿Por qué no intentas hablar de nuevo con él?— sugirió.

—No quiero hablarle— replicó, molesto—. No quiero verlo de nuevo.

—Pero dijiste…

—¡Olvida lo que dije!— empujó su silla hacia atrás y se levantó—. Voy a ver a Ron. Nos vemos más tarde.

Sentado ante la mesa, Severus observó como Harry salía furioso de la cocina. No tenía idea de lo que acababa de pasar, pero sabía que sólo había una manera de resolverlo. Odiaba a Sirius Black con pasión, pero el amor que sentía por Harry era mucho más fuerte, y fue por esa razón que decidió aventurarse a ir a Londres y hacer al malvado padrino una visita.

ººººººººº

Para el momento en que Lupin le había conducido a la salita de estar, Severus se lo estaba reconsiderando todo el asunto. El plan había sido confrontar a Black de una forma firme pero sin imponerse; no iba a levantar la voz ni a sacar su varita… simplemente iba a imbuir algo de sentido común en el hombre. Pero cuando entró en la salita y vio a Black, tan desgreñado como siempre, su temperamento había empezado a bullir nuevamente. Ahí estaba, sentado junto a la ventana, regodeándose en lo que sólo podía ser descrito como una depresión auto impuesta, incluso melodramática.

Esto le molestaba por dos razones. La primera, que Harry era el único al que le permitía ser melodramático… ¡ya se había acostumbrado! Pero la segunda, y más importante, ¿acaso no se le había ocurrido a Black que era Harry la parte lastimada en todo este asunto?

Habían pasado dos semanas desde que habían peleado y él había asumido que Harry estaba bien sin Black. Pero mientras más tiempo pasaba, más sentía el chico su ausencia; probablemente, era mejor que todo se solucionara ahora y no después .

Aclaró su garganta en un esfuerzo por atraer la atención de Black. Detrás de él, Lupin esperaba con cautela cerca de la puerta, sin atreverse a dejarlos a solas.

Lentamente, animago se levantó.

—Deseo hablar contigo sobre Harry— dijo Severus serenamente.

Sirius resopló con desdén.

—¿Deseas hablar sobre Harry? Eres un bastardo, ¿lo sabías?

"Ya empezamos con los insultos", pensó Severus con cansancio. Cuanto antes comenzara, antes podría marcharse.

—Mira, Black— espetó, molesto—. Tú no me gustas y yo no te gusto, creo que eso ya ha sido establecido. ¿Pero tienes que ser tan gilipollas con la gente a la que le gustas?

Un relámpago atravesó los ojos de Black y saltó de su silla.

—¿Quién demonios te crees que eres?— preguntó fieramente—. Viniendo aquí, actuando como un pequeño buen samaritano. ¡Nadie te lo compra, Snape!

—Bueno, alguien tiene que actuar como un adulto responsable aquí— replicó—. ¡Y, claramente, tú no estás por la labor!

—¡Harry fue confiado a mí! ¡Yo cuido de él!

—¡No le has hablado durante una quincena! ¿Qué clase de impresión crees que das?

Severus debió golpear un punto doloroso, pues Black sacudió la cabeza y rió secamente, incapaz de responder.

Desde la puerta, Lupin comenzó a mover sus manos nerviosamente y Severus no pudo evitar preguntarse cuanta tensión habría puesto el mal humor de Black en su relación. Por mucho que los odiara, era innegable que ambos estaban bien juntos, uno compensaba las carencias del otro. El moreno era seguro de si mismo y testarudo, y Lupin era la sensible voz de la razón. Pero Black no era el tipo de persona que dejaba las cosas pasar, y con sólo una mirada a Lupin, Severus podía decir que también había sufrido.

—¿Cómo está Harry?— preguntó Remus, notando la mirada de Severus.

—Los extraña— contestó simplemente—. Pero es fuerte, así que no lo demuestra. Al menos, hasta esta mañana— se giró hacia Black—. Él sólo quiere una familia. ¿Por qué no puedes estar ahí para él?

—Está contigo. Cuanto antes se de cuenta que no eres bueno, antes podremos regresar todos a la normalidad.

Esta vez, fue el turno de reír para Severus.

—Realmente necesitas comenzar a enfrentar los hechos. ¡Harry está embarazado, y lo más cercano que tiene a un padre, es un loco que ni siquiera quiere estar involucrado! ¿No puedes ver lo que estás haciéndole?

—¡Harry es libre de regresar cuando quiera!— gritó—. ¡Si supieras qué es lo mejor para él, Snape, lo dejarías ir!

—¡Y si tú supieras lo que es mejor para él, aceptarías el hecho de que nos amamos y lo apoyarías!— gritó también—. El estrés no es bueno para el bebé. ¿Deseas que vuelva a tener una pérdida?

—¿Oh, y de quién fue la culpa que perdiera el primero?— bramó Sirius—. ¡Tú fuiste quien durmió con él! ¡Tú fuiste quien construyó sus esperanzas y lo defraudaste cuando las cosas fueron demasiado para ti! Tú rompiste su corazón, Snape. ¡Sólo me estoy asegurando que no lo hagas de nuevo!

Bien. Ciertamente, eso era una cachetada en el rostro, y Black pareció saberlo, ya que se cruzó de brazos y le sonrió. Severus replicó con desprecio:

—¿Realmente crees que Harry estaría conmigo si tuviera algo en mi contra?— se obligó a preguntar—. Ese bebé es tanto mío como suyo, así que no te atrevas a pararte ahí, actuando completamente altanero, como si te importara. Porque si te importara, no estaríamos teniendo esta conversación. ¡Si él te preocupara, te importaría una mierda quien fuera el otro padre del bebé! ¡Si te preocupara, madurarías y actuarías como el padre que Harry necesita!

Sintiendo que estaba definitivamente a punto de sacar su varita y maldecir a Black hasta el próximo siglo, dio vuelta sobre sus talones y salió abruptamente de la habitación y de la casa, asegurándose de golpear con todas sus fuerzas la puerta detrás de él.

ººººººººº

Severus no fue directo a su hogar, prefiriendo tomar un desvío hacia el Callejón Diagon en un intento por tranquilizarse. Echaba humo, al punto de querer destrozar a todo el que se le cruzara en medio. La gente se apartaba de su ruta, mientras marchaba airadamente por el sinuoso camino de adoquines y podía sentir la magia tambaleándose en el borde, esperando por ser liberada.

No podía recordar por qué había pensado que hablar con Black sería una buena idea, cuando era evidente que el hombre estaba, simplemente, completamente lleno de mierda. ¡No se preocupaba en absoluto por Harry, sólo quería que las cosas se hicieran a su modo! Y cuando eso no sucedía, se enfurruñaba como el demonio.

La vitrina de una tienda captó su atención; hizo una pausa en sus reflexiones y levantó la vista. Borgin y Burkes. Sus pies lo habían conducido al callejón Knockturn de manera automática. Frunció el ceño y continuó bajando por la sórdida calle, antes de lanzarse sobre un banco.

Estaba comenzando a preguntarse si valía la pena estar con Harry si eso significaba haber entrado en una familia tan extensamente sicótica. Por supuesto, supo la respuesta a eso de inmediato, pero no significaba que tuviera que gustarle la parentela.

Sirius Black era absolutamente detestable, y no estaba encariñado con Lupin tampoco, era un pusilánime, demasiado débil para su gusto. Y luego había que considerar a todo el clan Weasley. Arthur, obsesionado con los muggles; Molly, quien parecía pensar que Harry tenía cinco años y necesitaba cuidados contantes; Bill, lo suficientemente estúpido como para casarse con esa chica Delacour; Charlie, fanfarroneando con los dragones; Percy, que probablemente era el imbécil más pomposo que hubieran visto sus ojos, ¡y habiendo conocido a James Potter eso era mucho decir! Luego venían los gemelos diabólicos, seguidos por el compinche de Harry y la 'pequeña damisela en apuros'. Y por último, por supuesto, estaba la chica Granger, quien parecía ser una versión no tímida de Lupin.

¿Quién habría pensado que él terminaría asociado a tales personas? Una suave ráfaga de viento alcanzó el lugar donde estaba sentado y miró su reloj. Suponía que era mejor que se dirigiera a casa. Harry podría haber dejado a los Weasley temprano, y de ser así, se estaría preguntando adónde había ido. Con un suspiró, pensó en su casa y se apareció con un pequeño estallido.

Entró en su hogar y se dirigió a la cocina, con la intención de comenzar a preparar la cena. Aunque cuando vio quien estaba sentado a la mesa, todo pensamiento de comida fue olvidado.

—Severus, ya llegaste— Harry sonrió como saludo.

—Sí, Severus— dijo Black con una risita—. ¿Qué te tomó tanto tiempo?

Apretó los dientes. Su primer impulso fue gritar y ordenar al hombre que saliera de su casa; no era para nada bienvenido allí y no tenía derecho a sentarse en esa silla ante esa mesa. Pero antes que pudiera reaccionar, lentamente comenzó a internalizar lo que podría significar la presencia de Sirius Black en su casa.

Harry estaba sonriendo. Se encontraba en la misma habitación que Black y estaba sonriendo.

¿Sería posible que el hombre realmente hubiera escuchado lo que le había dicho?

—Sí— dijo Harry, radiante, era evidente que no había notado nada—. Él simplemente se pasó por aquí y comenzamos a hablar, y ahora ya todo está bien de nuevo. Es genial, ¿verdad?

—Fantástico.

ººººººººº

Después que Black se marchó, todo de lo que Harry podía hablar era de su padrino. Estaba complacido de que hubiera visto su error y hubiera rectificado. Le contó a Severus todas las cosas lindas que Sirius le había dicho y como le había prometido que nunca lo dejaría en el futuro. Severus había deseado decirle sobre la pequeña visita que había hecho, pero al final decidió que era preferible que creyera que su padrino no había necesitado ser empujado y había venido por su propia iniciativa. Sabía que Black se había propuesto evitar contarle a su ahijado sobre su visita, de manera qué, si Severus llegaba a decir algo contra él, Harry saltaría en su defensa. Había sido una jugada inteligente de parte de Black, pero estaba en un lamentable error si pensaba que iba a interponerse entre ellos. Pero de momento, estaba simplemente aliviado de que se hubiera marchado.

—¿Qué edad tenías cuando perdiste tu virginidad?

Severus, que había estado anotando la lista de compras para los siguientes días, bajó su pluma.

—¿Por qué?— preguntó, mirando a Harry.

—Sólo me lo preguntaba— replicó, rodando sobre la cama—. Tú sabes cuándo perdí la mía; es apenas justo que yo sepa cuándo perdiste la tuya.

—Que maravilloso razonamiento tiene ahí, Señor Potter.

—En serio, quiero saber— pidió—. Estoy interesado.

Con un profundo suspiro, Severus apartó el pergamino y la pluma.

—Tenía veintiuno, si debes saber.

—¿Con quién fue?

—Nadie que tú conozcas.

—Oh… ¿Fue bueno?

Severus lo miró desconcertado de que quisiera saber tal cosa.

—Estuvo bien, sí— contestó, encogiéndose de hombros—. ¿Por qué el interés?

—No sé— dijo mirando al techo—. La gente siempre dice que uno recuerda su primera vez. Sólo me estaba preguntando si tú recordabas la tuya.

El hombre gruñó.

—Por supuesto que recuerdo mi primera vez. No soy senil, que sepas.

—¡No quise decir eso!— aclaró el chico—. Me refería a si lo recordabas con alguna clase de cariño— hizo una pausa antes de hablar de nuevo. Giró la cabeza para enfrentar a su pareja y sonrió—. Yo recuerdo mi primera vez tiernamente. No los eventos que vinieron después— aclaró—, pero sí el sexo y todo lo que condujo a eso. Fue lindo— descaradamente, le dio un codazo en el brazo—. ¿No fue linda la tuya?— lo azuzó.

—Fue… normal— declaró.

—¿Normal? Severus, no tienes que preocuparte por herir mis sentimientos— le aseguró—. Eso pasó mucho tiempo antes que nosotros.

El hombre consideró sus palabras.

—Vale. Fue agradable.

—¿Con quién dijiste que lo hiciste?

—No lo dije.

Harry lo miró expectante y, si se lo hubiera preguntado cualquier otra persona, jamás hubiera cedido. Rodó hacia un lado y puso los ojos en blanco.

-Fue con mi novia— declaró—. Bueno, yo le decía novia. Era más bien una amiga con quien me reunía de vez en cuando.

—Suena como una prostituta— bromeó Harry.

—Era una prostituta.

—Oh.

Severus rió y miró al joven.

—Era mi amiga antes que se convirtiera en prostituta— explicó—. Nos reuníamos, tomábamos algunos tragos y dormíamos juntos. Gratuitamente— agregó.

—¿Qué sucedió?— indagó Harry.

Severus se encogió de hombros.

—Me di cuenta que era gay. Ella ahora está viviendo en el extranjero y yo estoy aquí, contigo.

Harry permaneció quieto mientras reflexionaba en lo que Severus acababa de decir, y el hombre tomó su silencio como una oportunidad para abrazarlo. Jalando al joven hacia si, de forma que su espalda presionara cálidamente contra su pecho, rodeó con sus brazos la figura más pequeña y entrelazó sus piernas con las de él.

—Wow— exclamó el Gryffindor, asombrado.

—¿Qué?— murmuró Severus, besando su nuca.

—Te acostaste con una mujer— giró la cabeza para observarlo—. ¿Cómo es?

—¿Cómo es qué?

—Dormir con una mujer.

El hombre gruñó con frustración y buscó la palabra correcta para describirlo.

—Fácil— decidió.

—¿Fácil?

—Sí. Las mujeres son de la clase de… auto-lubricación.

—¡Puagg! ¡Eso fue asqueroso!

El otro rió ante la expresión de Harry. A veces, le asombraba cuan dulcemente ingenuo podía ser su amado.

Sintiendo que el chico podría empezar a preguntar sobre el mecanismo del cuerpo femenino, decidió que era mejor buscar una forma de distraerlo. El brazo con que lo rodeaba comenzó a vagar, descendiendo por el tonificado cuerpo, deteniéndose aquí y allá para acariciar áreas sensibles. Cuando alcanzó el estómago de Harry, frotó sus dedos suavemente sobre los vellos que encontró y el joven siseó.

—Humm— gimió Severus—. Por mucho, prefiero a los hombres.

—Me alegra que así sea— gimió Harry.

ººººººººº

El día siguiente, era el que habían elegido para visitar a la madre de Severus y Harry nunca había visto a su pareja tan nervioso como ahora. Había pasado la mayor parte de la mañana intentando convencerlo de que todo estaría bien pero no había conseguido nada. Para el momento en que salieron de su casa, el Maestro de Pociones le había tomado gusto a rasguñar las mangas de su túnica.

—Severus, relájate— musitó por quinta vez, mientras bajaban por la calle adoquinada—. Va a ser peor para ti si te sigues preocupando así.

—¡No la he visto en veintiún años, Harry!— espetó—. ¿Y si está decepcionada de mí?

—Decepcionarse de ti no es posible— contestó firmemente—. Ahora, vamos, no queremos llegar tarde.

—De todas formas, no veo por qué tenemos que llevarle flores— murmuró el mago mayor—. No es como si fuera a facilitar las cosas.

—Sólo deja de quejarte y camina más rápido.

Estaba determinado a causar una buena impresión en la Señora Snape y había insistido en que pasaran por el callejón Diagon a conseguir unas flores lindas. Hermione la había dicho que Ron había hecho eso cuando se había reunido con sus padres durante el verano y ellos habían estado encantados con ese gesto tan cortés. Con suerte, la Señora Snape también lo estaría.

Mientras bajaba por la calle, llevando a Severus a rastras, la gente que había escuchado sobre su embarazo le felicitaba y él les agradecía sus amables palabras. Como era previsible, algunos le preguntaban por el otro padre, sus ojos mirando a Severus por breves instantes, pero Harry sólo sonreía y movía la cabeza, sin decir nada.

Para cuando llegaron a la florería, había recibido tantos consejos de madres con niños pequeños que no sabía qué hacer con todos ellos. Se sentía tocado por el cariño con que le habían hablado, e incluso Severus había olvidado que se suponía que estaba nervioso.

—No puedo esperar a que se me empiece a notar— comentó Harry, echando un vistazo a los diversos ramos de flores que estaban exhibidos en el exterior de la tienda—. Ya sabes, sólo entonces sentiré que estoy correctamente embarazado. Es muy excitante, ¿verdad?

—Lo que tú digas, Harry— murmuró—. ¿Pero puedes apurarte y elegir el ramo ya? Odio que todos te estén mirando fijamente.

El chico levantó la vista de las flores púrpura y rosa que había estado examinando y miró alrededor de la calle. Varios de los tenderos cercanos le observaban por el rabillo del ojo y una bruja había sacado su cámara fotográfica.

-Todos te miran como si fueras una clase de celebridad— se quejó Severus en voz baja.

Soy una celebridad— le recordó. Luego, una idea lo impactó. Miró una vez más alrededor de la calle y luego a Severus, descaradamente.

—Bien, ¿por qué no les damos algo qué mirar?— sonrió.

El hombre se giró hacia él.

—¿Estás sugiriendo lo que creo que estás sugiriendo?

—Quizás— rió entre dientes—. Pero eso depende de lo que estés pensando.

A juzgar por la expresión que cruzó el rostro de Severus, ambos estaban pensando exactamente lo mismo.

—¡Harry, no!— dijo—. Es una estúpida, estúpida idea. ¡No podemos!

—No veo por qué no— presionó—. No es algo de lo que tengamos que avergonzarnos.

—No— aceptó—. ¡Pero es algo de lo que todo el mundo hablará!

—¿Y? Tenemos el mismo derecho que los demás a caminar juntos por la calle. Y no me importa lo que piensen— se detuvo y, mordiendo su labio, miró de nuevo a la gente en la calle soleada. Respiró profundamente y enfrentó a Severus—. Bésame.

—Harry…

—Bésame— repitió con fuerza. Sus ojos se reunieron con los del hombre y sonrió una vez más—. Te amo.

Severus sacudió la cabeza, asombrado, y rió suavemente para si mismo. Luego, enseriándose, se adelantó un paso hacia Harry, llevando una mano hasta su nuca y presionando sus labios contra los de su pareja con firmeza. Se apartó apenas el tiempo suficiente como para mirar los ojos del joven, quien sintió que la excitación corría a través de él cuando vio la pasión que bullía en los ojos negros. ¡Acababan de besarse en público!

-¿Podemos hacerlo de nuevo?— jadeó Harry.

El Profesor sonrió e inclinó la cabeza, Al principio, sus labios se unieron de forma lenta y dulce, y Harry pensó, feliz, que aquello podía durar por siempre. Pudo sentir la creciente dureza de Severus contra su cadera y gimió en su boca, abriendo los labios de inmediato y permitiendo que esa exquisita lengua lo dominara. El Slytherin corrió sus dedos por el cabello de Harry y lo acercó aún más contra su cuerpo, besándolo ansiosamente, sin desear que la sensación terminara.

Irónicamente, el beso más íntimo que habían compartido, había sido presenciado por docenas de personas.

Continuará…

Próximo capítulo: Eileen Snape.

Holitas

Me inmenso agradecimiento a todos los que leen la traducción y en especial a:

rlucy, Lupita Snape, Olimka

por sus lindos comentarios

Y como me va a ser imposible actualizar de nuevo antes del 25, deseo a todos que pasen una nochebuena estupenda y un Día de Navidad sin demasiada resaca jiji.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Besitos

Alisevv