"Te he amado durante muchos años, quizás simplemente no soy suficiente, me has hecho darme cuenta de mi miedo más profundo, mintiendo y haciéndonos pedazos"
Al principio ni si quiera de dio cuenta. Todo seguía como siempre, besos de buenos días y caricias marcando sus pieles. Sonrisas estúpidas y sueños por alcanzar, siempre juntos.
Esa luz que desaparecía toda su oscuridad en un simple segundo o minuto.
Una familia, los niños jugando y ellos riendo, lo veía tan cerca de sólo pensarlo una sensación de felicidad le recorría desde la punta de los dedos hasta su marca. Dónde trataba de transmitirle todo su amor y alegría.
Su lazo era especial pero Yuuri podía sentir las sensaciones del otro de manera aún más aguda, cada cambio.
Y se maldecia por aquello.
Una mañana sintió que todo estaba cambiando de manera radical. Lo sentía, en su pecho y marca , como el frío recorría todo su interior. Sólo pudo sentarse de manera rápida en la gran cama que compartía con Viktor, los rayos del sol traspasando las blancas cortinas, el aroma del alfa en todo el lugar pero sólo eso estaba en la habitación. Su aroma.
Desvío sus orbes chocolate al lado izquierdo de la cama totalmente vacío, las sábanas azules frías indicando que perdieron calor hace bastante tiempo. Tomó sus lentes de la mesita color caoba para poder observar un pequeño papel en la almohada. Reconoció de inmediato la elegante letra de su esposo.
"Te veías tan hermoso durmiendo. Lo siento por no despedirme, Iyubov"
-Viktor.
No sintió el peso de ese papel en ese momento ni el del anillo en su delgado dedo anular pero cada día leyendo la misma nota, los mismos mensajes que le enviaba a su celular.
El café de la mañana y las conversaciones sin sentido desapareciendo.
Todo comenzaba a sentirse tan vacío, la soledad recorriendo cada pulgada. Los días pasando desde que vio esa sonrisa o sintió sus labios compartir los suyos. Esperando que llegará, sintiendo la ligera indiferencia a través de su lazo.
Pero todo se arruinó esa noche.
La tenue luz de la lámpara iluminando la gran habitación. Esperando que volviera, mordiendo la uña de su dedo pulgar. Tenía un mal presentimiento, nunca desde que se conocieron desconfío de él, después de todo sabía cuando mentía.
Su cuello comenzó arder.
Fue tan repentino el calor presionando dónde se encontraba su marca, desesperación instalándose en su pecho tan doloroso que su respiración se volvía dolorosa.
Conocía esa sensación, sabía de que se trataba, era la misma corriente que recorría su cuerpo cuando estaban juntos.
Cuando hacían el amor.
Por eso el dolor lo estaba quebrantando, esa persona no era el. Sus ojos convertidos en oscuras lagunas por las amargas lágrimas, su mano presionando los delicados labios donde sollozos querían escapar. Un nudo en la garganta dificultando su respiración
Sentía el deseo de Viktor poseyendo otro cuerpo, ensuciando su juntos para siempre, derribando lo que construyeron. Palabras dichas alimentando el dolor, toda la confianza que le entregó siendo destruida en su cara.
"Te amo, Yuuri"
"¿Me aceptas como tu Alfa?"
"En esta casa vivirán nuestros hijos"
"Prometo cuidar tú corazón"
Palabras que se convertían en heridas que no podía sanar, cada recuerdo apuñalando su alma. Enterró sus uñas en esa marca tan especial tratando de calmar su tortura, esperando que todo aquello terminará.
Que ingenuo fue.
Todo se volvía a repetir casi todas las noches la misma sensación, las lágrimas saliendo de sus ojos como si fuera común. Todas sus inseguridades apareciendo, sintiendo que no valía nada, solo tenía su corazón para dar pero no fue suficiente.
Pero todo tenía un límite.
Aquel viernes por la mañana Yuuri despertó más temprano de lo normal. Aún recostado miró a la persona a su lado, era demasiado extraño verlo dormir, olvido que se sentia aquel sedoso cabello plateado entre sus dedos y esos cristales azules mirándolo como si fuera el único.
Sonrió de manera amarga, su corazón doliendo por lo que iba hacer. Nunca más volvería a ver ese rostro ni sentir sus manos. Aquella voz susurrandole en el oído.
El azul profundo abriendo sus ojos, somnoliento. Los orbes conectándose, la suave mano del alfa levantándose para acariciar su sonrojada mejilla. Yuuri podría estar todo el día asi, como si nada sucediera pero no podían seguir mintiendo, destruyendo lo poco que quedaba de ellos.
Sonrisas sutiles es sus rostros.
Sin preguntar ni pensarlo se acercaban cada vez más, las respiraciones mezclándose suave y cálida. Los labios tocándose levemente pero eso fue todo, el alfa desvío el rostro como si le costará mirarlo, Yuuri solo sonrió de manera amarga por la culpa que salía como olas del más alto y ese aroma que no le pertenecía, el aroma de un invasor.
Sólo se convirtió en un pequeño bulto en la cama, respirando su aroma por última vez, respirando su hogar. La puerta principal siendo cerrada fue la señal que necesitaba para dejar todo.
Maletas preparadas y el listo para partir, solo faltaba dejar el sello de su historia, el anillo quemando. Lo retiro de manera temblorosa de su delgado dedo. Aquel círculo de oro que los unió, promesas encerradas en esa unión.
"Te amaré para bien o para mal"
"Siempre te seré fiel"
Dejó el anillo sobre la cama perfectamente hecha, el dorado contrastando con lo blanco. Dejando sus sueños y felicidad atrás, dejando a Viktor.
"Londres nos esta esperando, Yuuri"
Sonrío mientras miraba por la ventana del avión, se sentia incapaz de llorar o gritar, sabía que nadie iba ser capaz de amarlo.
Después de todo nadie quería un omega defectuoso.
Bueno que decir :c
Paso tiempo no se que decir este cap como que me llegó no se a pesar que llegué y lo escribí recién.
Y sus comentarios muchas gracias (Es lo único que les puedo decir pero el próximo cap los responderé) :(
Las personas que siguen esta historia también muchas gracias
Gracias, belles personnes.
Ciao, ciao.
