Cap 10. En el Baño de Prefectos. Parte I
¿Qué tenía eso de malo? Harry, Ron y Hermione no sabían que era lo que Lucius tenía. Se supone que su padre se acababa de casar, ¿no es así? Y eso suponía que todo iba bien puesto que ellos nacerían, ¿Verdad?
Lucius estaba tan impactado por la noticia que se había puesto más pálido de lo que ya era, a Hermione le asustó su aspecto, y no solo a ella, a Ron y a Harry también. Pero lucius solo pensaba en el titular.
-¿No crees que… deberíamos llevarlo a la enfermería? – preguntó Harry a sus amigos.
Hermione observó a Lucius. Definitivamente le había pasado algo, pero, parecía que Lucius se estaba reponiendo de la impresión luego de unos minutos. Lucius no quería que le llevaran a la enfermería. Además no se sentía mal. No le dolía nada.
-Yo estoy bien, de veras, no tienen que preocuparse por mí.
Hermione asintió, pero Harry, por alguna razón no y, lo convenció de ir a la enfermería.
Bajaron los cuatro. Caminaron por los pasillos y, de repente, una niña de primer año de Slytherin se topó con ellos.
-¡¡Al fin le encontré!! – dijo la niña respirando profundamente a falta de aire por haber corrido. – La señorita… Jen… está… se…
Lucius frunció el ceño. ¿Jen? Que habría pasado. Tranquilizó a la niña y cuando hubo agarrado más aire, le dijo:
-Llevaron a Jen a la enfermería. Se ha desmayado en medio de la sala común. Me pidieron que le avisara porque…
Lucius no lo pensó dos veces. Corrió lo más rápido que pudo. ¿Había ella visto el titular del profeta? El trío le seguía también corriendo. Izquierda, derecha, lo importante era llegar a la enfermería.
Cuando llegaron Lucius abrió la puerta, y comenzó a buscar en las camas con los demás detrás de el. Finalmente la encontró un poco mas allá de lo que él pensaba y, se acerco lentamente.
-¿Jen? – Susurró Lucius - ¿Estas bien?
Jen entreabrió los ojos y observó a su hermano. Seguía enojada con él pero…
-Vaya titular, ¿eh?
Lucius no dijo nada. Seguía parado y su mirada se tornó fría.
-Pues si primero no te hubieras enojado tanto, lo hubieras tomado con más calma.
Jen se quedó pensando. Si. Lo aceptaba. Había sido impulsiva, como siempre. Le había dicho a Lucius que era su culpa el que el libro no estuviera ahí cuando llegaron. Pero ella en el fondo sabía que no había sido su culpa. Sabía que cuando despertaron el libro no estaba ahí, pero sentía la necesidad de culpar a alguien por no poder estar en su casa.
-Bueno, ya… lo acepto – dijo fríamente.
Hermione les hizo la seña a sus amigos de que salieran para dejarlos solos. Ellos aceptaron y la siguieron afuera. Se sentaron.
-No entiendo porqué Lucius palideció cuando leyó el titular. – dijo Ron.
-Parece que había visto un fantasma –dijo harry.
-Pero, aquí en Hogwarts hay fantasmas y…
La cara de desconcierto de ron, ante la frase de harry, hizo que el pelinegro se riera e interrumpiera la frase de su amigo.
Hermione estaba absorta en sus pensamientos. El titular era que Draco se había casado, eso significaba que su madre era Millicent Bulstrode y…
-¿Se casó con Millicent? – dijo Hermione y sus amigos asintieron.
-¿Qué tiene eso de raro? Los dos son unas víboras que…
-Ron… ¿acaso no te das cuenta?
-¿Darme cuenta de qué?
-Millicent no puede ser su madre.
-Pero – interrumpió Harry – ya lo leíste. Se casó con Millicent.
-Si, pero, ellos no tienen los rasgos físicos de Millicent.
-Hermione, por favor – dijo Ron – Ellos son iguales a Malfoy… bueno… a excepción del color de pelo de Lucius que es castaño y los ojos de Jen que son mieles.
-Exacto Ron
-¿Quieres decir que… ellos no son hijos de Millicent?
Harry no había dicho nada.
-Por supuesto que no Ron. Bulstrode es morena y Lucius es castaño.
Ahora que lo decía, era verdad. No se habían fijado en ese detalle.
-¿Entonces quien es la madre de esos dos?
-No lo se… pero… lo averiguaré. Ellos dos tienen mucho que decir.
Millicent despertó con una sonrisa. Estaba de lado y cuando se levantó, no vio a Draco por ninguna parte, haciendo que su sonrisa se desvaneciera.
Se levantó y escuchó como caía el agua en el baño de junto. Se acercó y, trató de abrir la puerta, pero estaba cerrada.
Draco estaba disfrutando de su baño. A él no le agradaba mucho Millicent, pero no podía hacer nada porque su padre era quien había arreglado la boda. ¿Qué estarían pensando sus hijos? Sabía que a ellos, en especial a Jen, no le agradaba en nada la morena, y no los culpaba. Ella para el era insoportable, y, si había tenido sexo con ella la noche anterior, solo era por cumplir con la primera noche, porque eso era lo que había tenido el. Sexo. Aunque Millicent se confundiera.
-¿Draco? – escuchó que hablaban desde la puerta. Era Millicent pero el no contesto.
Esa noche fue la primera que durmió en la Habitación Principal de la Mansión Malfoy. Sus padres se habían mudado de habitación para dejarle esa a su hijo, que, dentro de un año, tomaría las riendas y las decisiones de la familia.
Volvió a escuchar la voz de Millicent que le hablaba. A él le fastidiaba que estuvieran tan pendiente de sus acciones, principalmente porque sus padres nunca se preocuparon tanto y el podía hacer lo que quería.
Cerró el grifo de la bañera y dijo en voz alta que no le molestara, quería bañarse tranquilamente. Sabía que Millicent trataría de entrar con magia, pero, puso un hechizo potente a la puerta para que no la pudiera abrir.
Se puso a meditar.
-Me dijeron que me desmaye – dijo a lucius – pero, yo solo recuerdo haber leído el titular y cuando desperté, ya estaba aquí.
-Jen… perdóname por lo que te dije.
Jen se quedó callada. Ella era la que había provocado la pelea, como siempre, y era Lucius quien se disculpaba, como siempre.
-No has cambiado nada – le dijo a su hermano.
-Y la verdad, tu tampoco has cambiado hermana – le dijo Lucius con una sonrisa.
Y es que siempre que se peleaban, por la terquedad de Jen, era lo mismo. Lucius se disculpaba y a ella le remordía la conciencia puesto que siempre necesitaba a alguien con quien desquitar su enojo y Lucius por ser la persona así, era el que sufría toda la furia de Jen. Y es que Jen se sentía demasiado tensa en la situación en la que estaban. Extrañaba su vida en la mansión y en el Hogwarts que ella conocía. Extrañaba las pláticas con su amiga Rose, que a opinión de Lucius era una víbora, y…
-Perdóname tu a mí – dijo Jen con la cabeza gacha – yo soy siempre la que comienza todo. Soy yo la que desquita su coraje contigo y tú siempre eres el que se disculpa. Déjame disculparme a mí. Es mi turno.
Lucius no estaba sorprendido, pero era la primera vez que Jen le decía esas palabras.
-Jen, he estado pensando mucho después de ver el titular – Jen levantó su cabeza lo observo a los ojos
-Piensas que… ¿en verdad es otra dimensión?
-Si. Mi padre nunca se casará con mi madre. Obsérvalos. Papá se acaba de casar con esa…
-¿Loca? ¿Víbora? ¿Fastidiosa? ¿Hipócrita?
-Bueno… todas esas cosas, a lo que me refiero es que si se siguen tratándose a insultos y...
Lucius se calló. Había escuchado un ruido al otro lado de la cortina que separaba a Jen de la otra cama.
Jen también lo notó. Pero ella no había escuchado nada, ella había visto un ligero movimiento en la cortina.
-El helado de Chocolate – dijo Jen – ese es el que quiero que me traigas.
Lucius miró a su hermana. Siempre sacaba el helado de chocolate cuando pensaba que no debían de hablar más de un tema porque eran espiados.
-Está bien. Pero te lo traeré hasta que te mejores.
Hermione salió de detrás de la cortina, molesta porque la habían descubierto. Ella quería saber más. Si que esos dos habían sacado la astucia de un Slytherin.
-Muy bien. Quiero que me cuenten todo – dijo sin rodeos – y todo significa todo.
Jen sonrió con su risa para cambiar de tema, mientras que Lucius, la observó a los ojos y dijo:
-Le he dicho a Jen que el helado de chocolate solo es para personas bondadosas, pero ella esta terca a que es su favorito y que ella es bondadosa.
Hermione sabía que a esos dos sería más difícil de sacarles la información que quería, y el por qué cambiaban de tema cuando la veían o… la descubrían. Y se sentó en la cama a platicar con, sin saberlo, sus futuros hijos.
Ese día tenían que regresar a Hogwarts, y la verdad que era un alivio, porque, a Draco le había fastidiado mucho compartir esa semana con Millicent. Y pensar que tendría que estar con ella el resto de su vida. ¿Qué acaso sus padres no habían pensado en otra persona? Prefería estar con cualquier otra persona a estar con la odiosa de Millicent. Y es que ella a todas horas le decía "cariño" "bebé" y toda clase de sobrenombres que a Draco le disgustaban.
Empacó sus cosas en el baúl y, observó su mano izquierda. En él, un anillo de Oro con una M de platino. M de Malfoy. El anillo era espectacular y, estaba en su dedo anular. Se lo podía quitar cuando el quería, pero, eso significaba deshonra a la familia puesto que estaba casado y Millicent llevaba un anillo igual al de el.
Su mente estaba divagando guardando sus cosas y, Millicent entró por la puerta.
-¡¡Bebé!! - Le dijo y se lanzó a donde estaba Draco, tumbándolo en la cama, quedando arriba de él – estas son nuestras últimas horas… que tal si… - y comenzó a besar el cuello de Draco.
Pero Draco no sentía nada. Como siempre. En todos los días después de la boda, Millicent había tratado de seducirlo, pero él nunca le hizo caso, era demasiado fastidioso lo que ella trataba de hacer.
La empujó y se levantó de la cama. Se acomodó su traje negro y su túnica, y cerró su baúl que estaba al lado opuesto de Millicent. Ya había recogido todo lo que necesitaba.
-Es hora de irnos – dijo. Solo esperaba que en Hogwarts ella no tuviera que compartir su cama con él.
Pero lo que él no se imaginaba era que, el cuarto en donde él dormía en Hogwarts, cuando, Jen entró, el hechizo que lo protegía solo dejaría entrar a la madre de Jen, puesto que, al dejar entrar la sangre Malfoy, tendría que dejar entrar a la progenitora de ésta puesto que era su deber dejar entrar a la familia malfoy en ella, y, Jen llevaba la Sangre de Hermione Granger.
-¿Estás segura de que te encuentras bien? – preguntó Harry a Jen cuando comían esa mañana
-Si - Jen le sonrió sinceramente.
Jen y Lucius habían comenzado a convivir mucho mas con Harry, Ron y Hermione desde que Jen había estado en el hospital. Habían descubierto que Jen y Lucius eran un poco diferentes a como era Draco Malfoy y, era por eso que se llevaban bien con ellos. Ron pensaba que eran físicamente parecidos a Malfoy, pero eran completamente diferentes a Malfoy, lo cual era un poco cierto, puesto que Jen, a veces era muy Slytherin.
Jen solo se había desmayado de la impresión por el titular, pero aún así, Harry, Ron y Hermione le preguntaba si estaba bien, puesto que a veces se ponía a pensar en otras cosas y ellos pensaban que se sentía mal.
-Bueno… entonces… me dijo que…
La puerta del comedor se abrió. Todos voltearon para ver de quien se trataba y entró Draco Malfoy con una cara de fastidio y detrás de él, Millicent, pues ellos eran los mas esperados ese día.
Jen y Lucius nunca habían pensado en qué harían cuando vieran de nuevo a su padre con su esposa, así que solo se quedaron viendo.
Draco observó la mesa de Slytherin enojado y Millicent aprovechó para ponerse a su lado izquierdo y colgarse de su brazo. Pero Draco no vio a quien esperaba ver en la mesa de Slytherin y dirigió su vista a la mesa de Gryffindor y entonces los vio. Vio a la persona que buscaba con su vista, sentada entre con su hermano y Hermione y enfrente de Harry Potter y Ron Weasley.
Entonces el gran comedor entró en silencio. Un silencio nervioso. Todos sabían que Draco Malfoy era muy estricto con su casa y por eso era llamado "Príncipe de Slytherin".
Jen abrió los ojos cuando vio a su padre con unos ojos furiosos.
-¿Qué pasa cariño? – dijo Millicent, y enseguida dirigió su vista hacia donde Draco observaba. Y lo malentendió perfectamente. Una Slytherin con unos Gryffindor.
Pero a Draco no le molestaba el hecho de que estuviera sentada en la mesa de Gryffindor. Lo que a él le molestaba era que estuviera precisamente con el trío mas famoso de Hogwarts.
Se safó violentamente de Millicent, que no puso ningún pero y todo el gran comedor estuvo en silencio y observando. La mesa de profesores estaba igual. Todos se habían acostumbrado a ver a esa Slytherin en Gryffindor, pero, ahora que llegaba Draco Malfoy, todos querían saber que pasaría. Incluso la directora del colegio estaba así. Porque la verdad ella también quería saber lo mismo que Jen y Lucius, saber como se enamorarían sus dos antiguos alumnos.
-JEN – dijo fuertemente Draco al llegar a la mesa de Gryffindor en donde se encontraba su hija. Todo el gran comedor estaba expectante a la furia del rubio.
Jen abrió la boca para defenderse, pero nada salió de ella
-Pa… padre… - dijo apenas audible para que los que sabían la verdad, sin incluir a la directora, pudieran escuchar.
-¡¡Qué se supone que haces aquí?!
-Estoy… - dijo susurrando, nunca había tenido una regañada como aquella
-Estoy esperando que me lo digas – dijo fuertemente Draco, siguiendo enojado y fulminando con la mirada al trío, con su instinto paterno, que, muchos en el gran comedor notaron
-Estoy comiendo – dijo Jen desafiante. Tenía que guardar apariencias en esa época, y como buena Slytherin, lo haría. Su lado Malfoy salió a flote. - ¿Qué tiene eso de malo?
El comedor se sumió mucho más en el silencio en el que estaba. Todos estaban nerviosos y, concentrados en la plática de los dos Slytherins. Justo en la mesa donde los de túnica con escudo verde estaban, comenzó a escucharse un murmullo. Nunca nadie le había respondido a Draco en esa forma.
-Ya escuchaste Malfoy – dijo Hermione antes de que Draco abriera la boca – ella esta comiendo con NOSOTROS, porque ella está con su hermano y su hermano es nuestro amigo, así que regrésate a tu mesa y déjala en paz.
El comedor estaba impaciente por saber lo que el enemigo de la castaña diría.
-Yo tengo mucho mas derecho que tú, Granger –dijo Draco sorprendiendo al gran comedor entero – y ya sabes por qué lo digo.
Había dado en el blanco. Hermione ya no podía defender a Jen aunque lo intentara. Ella era la hija de Malfoy y era eso a lo que él se refería.
-Ahora, Jen, párate y vámonos a NUESTRA mesa –dijo.
Jen no pudo mas. No podía desobedecer a su padre. No. Ella le tenía respeto y aprecio a pesar de que a esa edad fuera como fuera. Tomó su plato y se levantó, con la cabeza un poco gacha. Parecía que la estaban regañando de nuevo por alguna travesura, pero, esta vez su madre no la regañaba junto con su padre, solo era éste último.
Draco se dio la vuelta y comenzó a caminar, seguido por Jen. Millicent, que aun estaba parada, dirigió una mirada de odio hacia los Gryffindors y se puso al lado de Draco cuando él se había sentado y Jen a su lado izquierdo, poniendo su plato en la mesa.
-Esa si que es autoridad – comentó Ron cuando el comedor volvió a su murmullo de siempre – no me imagino como es que los han criado, Lucius
Lucius no dijo nada, porque, él sabía que su padre no era tan duro con ellos. Hermione había tratado de que Jen no dijera ninguna cosa que les dijera a los demás qué pasaba y eso se lo agradecía infinitamente, y es que el trío, con empezar a tratar a Jen, se habían dado cuenta de que ella era muy impulsiva, terca y, sobre todo, descuidada. Podía meter la pata en cualquier momento.
Había caído la noche, y todo el mundo no dejaba de comentar lo sucedido en el gran comedor. Se escuchaban cosas como "Pobre Dirks, nunca debió de sentarse en Gryffindor" y cosas como esa, afortunadamente nada que pudieran sospechar de la verdad.
Hermione se había subido a su cuarto. Eran las seis de la tarde y estaba cansada. Ese día les habían revisado la poción que les habían dejado en vacaciones y se había puesto muy nerviosa cuando les habían revisado la poción. Como siempre, Hermione había sacado una excelente nota, y, como siempre, Draco también. Para su sorpresa, Lucius y Jen habían sacado una nota igual de buena que ellos dos y se había preguntado como le habían echo, porque, cuando ella estaban en la biblioteca haciendo su poción, Jen y Lucius platicaban de otras cosas mientras que Ron y Harry se esforzaban mucho elaborándola, y, ella, esperando el reposo de la poción.
Había sido un día raro. Cuando estaban en el gran comedor y que Draco estaba regañando a Jen, ella había observado que Jen se estaba aguantando las lágrimas. Pero, ¿es que acaso en el futuro, Draco no la había regañado igual de fuerte?
Quería darse un baño. Estaba tan cansada que necesitaba uno. Pero no quería ser interrumpida por Lavender y Parvati que en ese momento estaban encantadas con lo que sucedió en el Gran comedor y no dejaban de hacerle preguntas. Si se quedaba en el baño de su cuarto, lo mas probable era que ellas le interrumpieran para que les contara el cómo lo vivió ella, así que mejor decidió ir al baño de Prefectos.
Draco se había enojado con Jen y le había dicho el por qué: haber estado sentada comiendo con Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger. Jen se había disculpado y él, aceptó sus disculpas a regañadientes.
Cuando platicaban, lo hacían en el cuarto de Draco, y cuando Jen entraba o salía lo hacía cuidadosamente para que nadie se diera cuenta de que podía entrar a la habitación.
Draco estaba pensando en la sala común, pero había demasiado ruido y no lo soportaba, necesitaba pensar clara y calmadamente, así que se le ocurrió solo una cosa: El baño de prefectos. Se levantó de su sillón y entró a su cuarto y salió. Al salir, se encontró con su esposa. Que le esperaba con una cara de los mil demonios afuera de su puerta.
-Draco, necesito saber porqué no puedo entrar a tu cuarto. La puerta no se abre.
-Estás loca, yo acabo de abrirla.
-Bueno, entonces deja entro para dejar mis cosas – y mientras decía esto, Draco ponía una cara de fastidio, pero la puerta se cerró dejando a Millicent afuera. Draco suspiró aliviado de que no pudiera entrar.
-¿Por qué no puedo entrar? – le preguntó a Draco – Ahora soy tu esposa y soy de la familia Malfoy, ¿Por qué no puedo entrar?
-No lo sé. Yo no hice el hechizo que mi cuarto tiene. – y Draco se alejó dejando a Millicent enojada.
Llegó al baño de los prefectos, dijo la contraseña y entró. Estaba vacío, así que, se dirigió hacia un estante donde dejaba su ropa y comenzó a desvestirse. Puso la ropa en un canasto que desapareció, indicando que la ropa sucia se iría a lavar. Cuando se acercara de nuevo, su ropa limpia le esperaría. Apareció una toalla y él la tomó. Dejándola cerca de donde se iba a meter.
Se relajó cuando su piel hizo contacto con el agua. Se puso en una esquina y, cerró los ojos. Estaba pensando en lo que había pasado en el Gran comedor. La gárgola que estaba detrás de él, arriba en el suelo, en la esquina comenzó a echar agua, su cabeza se mojo y su cabello se hizo rebelde. El agua paró y el apoyó su cabeza en la base de la pequeña piscina que era el baño de prefectos.
Estaba tan sumido en sus pensamientos, que, no notó que la puerta se abrió y, que, unos pasos se acercaban. Hermione Granger había entrado al baño de prefectos.
Ella se acercó a la gárgola que acababa de dejar de funcionar y observó la piscina. No había nadie. Seguramente ahí estaría tranquila y pensaría claramente un rato. Se acercó a donde Draco había dejado su ropa y, de nuevo una canastilla vacía apareció con una toalla blanca doblada. Se desvistió, agarró la toalla y puso la ropa en la canastilla, que desapareció indicando, como hace unos momentos, que cuando acabara de bañarse, su ropa estaría limpia y podría ponérsela. Se acercó a la piscina y vio una toalla, pero como no había visto a nadie, pensó que alguien la había dejado olvidada. Su toalla la dejó junto a esa y se metió. El agua era deliciosa, se sumergió e inmediatamente emergió del agua. Su cabello no tan rebelde, quedó liso. Se dio la vuelta y lo que vio le asustó. Draco Malfoy estaba con los ojos cerrados desnudo en el mismo lugar que ella.
Gritó. Hermione Granger gritó porque ella estaba desnuda con Draco Malfoy también desnudo, y para colmo, Draco abrió los ojos porque, para colmo, su grito lo había asustado y lo había sacado de sus pensamientos.
Nota Aclaratoria para el anillo de casado de Draco: Para quien no sabe, el platino es mucho más valioso que el oro. Solo eso…
¡¡Hola!!
Bien… Otro capítulo listo… me ha costado trabajo escribirlo, y no porque no tuviera inspiración, sino por falta de tiempo. Hoy lo he acabado (hace rato) y comencé el siguiente capitulo. Bien. Aquí creo que todos me tratarán de matar porque lo he dejado en lo más interesante que podría haber en mi fic… U pero… Son 9 hojitas de Word, no me digan que es poquito, porque no lo es tanto… es un capítulo un poco largo.
Bueno… espero Reviews, porque en verdad que entre más reviews tengo, mas ganas me dan de escribir, y por lo tanto, mas pronto tienen el capitulo…
Espero que les haya gustado )
Xochil Malfoy
