Capi 10 por fin! Aviso altiro! escenitas subidas de tono! Bueno con el título ya se imaginarán, pero por si se quieren saltar esas escenitas mejor advierto de antes. Enjoy the chap!
Capítulo 10: Sueños
Una vez que Temari había convencido a Gaara de abrirle y dejarla entrar a su habitación, lograron conversar sobre lo ocurrido con Kushina.
-Tú sabes que ella se preocupa mucho por nosotros, discúlpala Gaara.- le pedía gentilmente Temari a su hermano.
-Hm, igual no debería exagerar tanto, ni siquiera somos sus hijos.- Gaara estaba sentado en su cama con los brazos cruzados, en verdad su día había sido una verdadera mierda.
-Aunque no lo seamos, ella nos quiere como si lo fuéramos, no te olvides de eso nunca Gaara.
-Hm..- fue todo lo que dijo el joven, Temari decidió cambiar el tema para no seguir incomodando a su hermano.
- A propósito Gaara, tengo una invitación que hacerte.- dijo divertida la rubia.
-¿Sobre qué?- preguntó curioso el joven.
-Que te parece si vamos juntos a una nueva discoteque que se va a inaugurar, que se llama "Will of Fire".
-¿Qué? ¿"Will of Fire"? ¿hablas en serio?
-Sip. ¿Has oído de ella?
-Pues... hace días que la están anunciando en la tele, dicen que va a ser genial...- decía el chico no muy entusiasmado, pero sí algo curioso.
-Exactamente...- decía la rubia, intentando causar algo de intriga en su hermano, y al parecer lo estaba logrando.
- y... ¿de dónde sacaste invitaciones? Tengo entendido que ya están agotadas.- preguntó curioso Gaara.
-Pues... me las regaló un... tipo que conocí, y que curiosamente... tú también conoces.
-¿En serio?¿Quién?- definitivamente esto último había captado la atención de Gaara.
- Te lo contaré mañana, cuando vayamos a tomar té después del colegio.- dijo Temari astutamente, luego cambió su semblante a uno más serio.- Ahora, quiero que tú también me hagas un favor Gaara.
-¿Cuál?- preguntó confuso el pelirrojo.
-Quiero que me digas todo lo que sabes sobre esa tal Sakura Haruno.- dijo Temari totalmente seria y frunciendo el ceño.
- Ah... se ve que ya la conociste...
-Ajá, y ella también me va a tener que conocer a MÍ.- Temari estaba decidida, no iba a permitir que esa chica se burlara de ella, por lo que tomaría toda la información que Gaara le proporcionara para hacerse una idea de su perfil e idear una estrategia para enfrentarla, si Sakura Haruno creía que Temari se quedaría de brazos cruzados después de su bromita, se equivocaba.
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Ya había pasado una hora desde que Fumiko había llegado al departamento de Shikamaru, éste tuvo que "nuevamente" relatarle lo ocurrido por petición de su novia. Ahora por fin estaba un poco más tranquila, o eso parecía...
-Shikamaru...- decía Fumiko mientras lo miraba fijamente, estaban sentados en el sofá frente a frente. Éste la miraba atento.- Ay es que... no sé...
Fumiko se levantó del sofá y comenzó a caminar en círculos, Shikamaru simplemente observaba sus movimientos, intentaba dilucidar qué rayos le pasaba.
-¿qué pasa Fumiko?- dijo entre preocupado y fastidiado, ya que estaba muerto de cansancio.
-Es que no sé cómo decírtelo...
- Fumiko, dímelo como me has dicho siempre las cosas.- decía el joven mientras tomaba un vaso de jugo.
Fumiko se sentó junto a él y dijo:- Shikamaru... ¿ Tú te casarías conmigo?
PFFFFF! El jugó salió literalmente volando de la boca de Shikamaru, luego comenzó a toser.
-Cof cof coff- el pobrecito no podía respirar.
-¿Mi amor estás bien?- preguntó Fumiko preocupada, mientras le daba palmaditas en la espalda.
Una vez que Shikamaru recuperó el aire dijo:- ¿Qué dijiste?- quería creer que estaba tan cansado que estaba escuchando estupideces, pero al parecer no era así.
-Eso, que si te casarías conmigo amor- dijo Fumiko entre nerviosa y emocionada.
Shikamaru la miraba totalmente desconcertado, no podía creer lo que escuchaba.
-¿Ha-hablas en serio?
-Sí, ¿qué tiene de malo? ya llevamos harto tiempo juntos, no le veo el problema.- Fumiko empezó a ponerse seria, no comprendía la actitud de su novio.
-Fumiko... ni siquiera soy mayor de edad.
-Ay! Shikamaru! no te estoy diciendo que nos casemos mañana, sino que comprometámonos!, y podríamos casarnos perfectamente en dos meses más, total tú cumples los 18 el próximo miércoles.
- Pero Fumiko...- empezó a decir Shikamaru.
-A ver ¿qué pasa Shikamaru? ¿no quieres? ¿es eso? porque si es así simplemente dímelo.- dijo la pelinegra ya molesta.
-*sigh* no es eso Fumiko...
-¿Entonces qué?!
-¿No crees que te estás apresurando? Sí, es verdad que cumplo los 18 la próxima semana, pero ni siquiera he terminado el instituto Fumiko, osea, ¿cómo quieres que te mantenga?- Shikamaru intentaba pensar en las maneras más lógicas de zafarse de esto.- Por qué no esperas a que salga del instituto primero y ahí podríamos... conversarlo más detenidamente.
Fumiko se quedó pensativa por un momento, por lo que finalmente dijo.- Sí, creo que tienes un buen punto, de todas formas yo aún no termino mi carrera, por lo que no tendríamos como mantenernos... hmm, creo que tienes razón, podríamos hablarlo una vez que salgas del instituto y yo termine mi carrera de modelaje.
- Ajá.- Shikamaru dio gracias al cielo por dotarlo de su inteligencia para poder darle razones lógicas a Fumiko sobre las desventajas de su proposición, aunque aún no se le pasaba el susto. ¿Casarse? Bueno, no es que nunca se lo hubiese planteado, de hecho cuando pequeño él siempre decía que quería casarse y formar una familia cuando grande, quería casarse con una mujer ni muy bonita ni muy fea, tener dos hijos, una niña primero y luego un niño, luego jubilarse cuando su hija estuviera casada y su hijo fuese un hombre exitoso, para pasar un retiro jugando Shogi, y finalmente morir de viejo antes que su esposa. Pero, si era sincero, desde que estaba con Fumiko jamás se le pasó por la cabeza casarse con ella, y no entendía el por qué, si él no era como el idiota de Sasuke que le gustaba "probar", al contrario, él siempre quiso conseguir una chica para pasar el resto de su vida con ella, pero por alguna extraña razón en estos minutos no le apetecía para nada casarse con Fumiko.
"*sigh* hay veces en que de verdad ni yo me entiendo...".
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Estaban en el País del Mar, paseando por la bella costa como cualquier pareja feliz, iban abrazados, ella rodeando su cintura y él apretándola por los hombros contra su pecho. Ella iba con un bello vestido corto y amarillo con detalles de flores, lo cual hacía resaltar sus bellas piernas y unos lentes de sol, él por su parte iba con un traje de baño de color azul y su torso estaba completamente desnudo resaltando su delgado, pero buen físico. Ambos iban completamente descalzos caminando a la orilla de la playa, mientras el mar mojaba sus pies.
Se detuvieron a mitad de camino y comenzaron a mirarse, esas típicas miradas hipnotizantes que a ambos los hacían perderse en la mirada del otro y hacía ver como que en el mundo sólo existían ellos y nadie más. Ella se perdía en sus ojos marrones y él, a pesar de que ella tenía lentes de sol, podía ver sus hermosos ojos verdes a través de sus gafas. No pasó mucho tiempo cuando comenzaron a besarse. Fue un beso dulce al principio, pero la ansiedad de ambos empezó a hacer que el beso se profundizara, saboreando la boca del otro. En ese instante una bella chica de pelo color negro y tez blanca se acercaba hacia ellos, iba vestida también con un vestido, pero de color celeste cielo y también con detalles, pero éstos eran de peces. Los miró de forma burlesca y empezó a negar con la cabeza.
Mientras los jóvenes enamorados se besaban, él se fijó en la presencia de la otra chica y cortó el beso. Ella desconcertada por lo ocurrido lo miró a él de primera instancia y luego miró hacia donde estaba la chica también. La pelinegra simplemente llamó a "su hombre" haciéndole señas con el dedo índice de que se acercara a ella.
El joven simplemente miró a su acompañante y acarició su mejilla como en señal de disculpa, luego se apartó de ella y se dirigió hacia la otra chica. Una vez que llegó con su novia, éste se acercó a ella para besarla y ella lo correspondió rodeando su cuello con sus brazos. La chica del vestido amarillo miró la escena totalmente desconcertada y enfadada. Una vez que terminaron de besarse el chico y la pelinegra, ésta última lo abrazó y se lo llevó hacia el otro lado de la playa junto a ella. Mientras se alejaban miró por sobre el hombro a la chica del vestido amarillo y se burló de ella, riéndose y haciéndole un gesto de desprecio con la mano. La chica simplemente dio media vuelta y procedió a correr por la playa alejándose de la situación, completamente enfadada y frustrada porque mientras ELLA estuviera en el camino, no podría ser feliz con el hombre del cual se estaba enamorando...
Temari despertó sobresaltada, su habitación estaba totalmente oscura, no veía absolutamente nada por lo que encendió la luz. Estaba totalmente confundida, el sueño había parecido tan real, su corazón latía a mil por hora.
"Temari... ¿qué te está pasando? ¿por qué estás soñando estupideces?... y lo peor de todo... por qué me siento... triste." Temari no comprendía que le estaba pasando, pero decidió no darle vueltas al asunto, era tarde y necesitaba descansar, ya que tenía colegio al otro día, por lo que decidió apagar la luz y volver a dormirse, o al menos intentarlo.
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Si Temari había tenido problemas para "dormir", con Shikamaru la historia no era muy distinta. Aparte que se había acostado tardísimo gracias a Fumiko, le estaba costando dormir, pero cuando finalmente logró conciliar el sueño su subconsciente no quería dejarlo tranquilo.
En su sueño empezó a recrear la aventura en su auto con Temari, específicamente el instante en que se tuvieron frente a frente, separados por apenas unos milímetros. Shikamaru empezó a mirar cada detalle del rostro de la rubia y finalmente posó su vista en sus labios, empezó a desearlos, pero se contenía, él era ante todo un caballero y jamás se aprovecharía de una dama y menos de Temari. Seguían mirándose fijamente, sus respiraciones ya estaban entremezcladas y Shikamaru ya tenía impregnado en su nariz el olor de Temari, el cual como si fuese una exquisita droga, lo estaba volviendo loco. Ya no aguantaría mucho, si no se separaba de ella rápido haría una locura. Intentó separarse de ella, pero la chica lo agarró de su corbata del colegio y lo atrajo hacia sus labios, atrapándolo en un apasionado beso. El chico gustosamente le correspondió, empezó a saborear cada rincón de la boca de la rubia. Cuando iba a empezar a recorrer con sus manos el delicado cuerpo de la dama, Temari cortó el beso y sensualmente se deslizó hacia la parte de atrás del auto, Shikamaru simplemente la contemplaba, ahí sentada, tan sensual, tan perfecta, mirándolo con esos hermosos ojos que le gritaban a que fuera a por ella. No fue en el instante en que ella con su dedo índice comenzó a hacerle señas de que se acercara, que Shikamaru prácticamente saltó sobre la rubia, dejándola por debajo de él. El joven comenzó a besarla desenfrenadamente, la deseaba, demasiado, y sentía sus delicadas y femeninas manos recorrer el cuerpo de él, lo cual lo excitaba aún más. Él, sin quedarse atrás, comenzó a acariciar esas bellas y sensuales piernas, desde las rodillas hacia sus muslos, cuando iba a pasar por debajo de su falda, Temari lo apartó bruscamente, y en un rápido movimiento que ni él alcanzó a codificar, se colocó encima de él. Sus intimidades se rozaban, Shikamaru sentía que moría de excitación, más cuando comenzó a acariciar las bellas caderas de la rubia.
-Te-Temari- intentó hablar el joven, pero la rubia lo acalló colocando su dedo índice, sobre sus labios, luego comenzó a desabotonarse sensualmente la camisa, Shikamaru simplemente miraba expectante, luego comenzó a desabrocharse el brasier, cuando estaba a punto de sacárselo y revelar lo que Shikamaru estaba esperando ansioso por ver, todo se tornó obscuro.
Shikamaru despertó sorprendido. Jamás en su vida había soñado algo tan real, casi que pensaba que se había desmayado de tanta emoción y ahora estaba soñando que estaba en su pieza a oscuras.
"Por Kami-sama hombre, ¿qué rayos tienes en la cabeza? pareces un asqueroso pervertido" se regañaba mentalmente el pelinegro. Tenía pensado volver a dormirse, por lo que decidió adoptar una posición fetal, pero grande fue su sorpresa que al doblarse, sintió una punzada en cierta zona.
"Pero qué demonios!" su miembro estaba literalmente a punto de explotar. "Mendokusei, esto no me puede estar pasando".
El joven se levantó con cuidado y se dirigió al baño para "descargarse", obviamente fue sigilosamente, casi como un ninja, no podía permitir que alguien lo pillara "así", y menos las chicas. Una vez que entró al baño, puso pestillo y encendió la luz. Empezó a sobar su miembro para ver si salía, pero se había puesto tan nervioso por la situación que simplemente no podía eyacular.
"Maldita sea, ¿ahora que hago? Espera... ya sé!". Shikamaru recordó que detrás del inodoro estaban escondidas las revistas playboy de Naruto. "Al menos tus perversiones me salvarán la vida hoy Naruto". Empezó a mirar una de las revistas para ver si le ayudaba con su problema de descarga, pero lamentablemente ninguna de las chicas que aparecían en la revista le producía algo. "No puede ser, no necesito que seas quisquilloso Shikamaru, necesito que te descargues y ya!". No había caso, simplemente ninguna de esas chicas era lo suficientemente excitante para él, ninguna estaba a la altura de... ella...
"No olvídalo, no pensaré en ella de esa forma, al menos no consciente, no le faltaré el respeto mentalmente". Al parecer lo único que hacía reaccionar a su miembro era el pensar en Temari, pero él no quería utilizar a la bella chica para algo como eso. Ella no era un objeto sexual para él, ella era simplemente alguien especial, el sólo pensar en ella lo ponía de buen genio, lo hacía reír, y sentía que sólo a él le dedicaba esa hermosa sonrisa llena de ternura. No pudo evitar contemplar a Temari mentalmente, su hermoso cabello rubio, sus bellos ojos verdes, sus labios, sus piernas, su cuerpo, su olor a camelias y vainilla, y lo mejor de todo cuando pronunciaba su nombre... "Shikamaru".
Finalmente pudo descargarse, por lo que rápidamente comenzó a limpiarse. Una vez que se deshizo de la evidencia por el inodoro, se sintió un poco mal por pensar en Temari de una forma tan pervertida.
-*Sigh* eres patético Shikamaru.- se decía frente al espejo.
-Sí, ya sabemos qué eres patético, pero por favor desocupa el baño Shikamaru!- Le gritó Karin desde el otro lado de la puerta. Shikamaru se llevó un susto de muerte y al girarse bruscamente pasó a llevar el Shampoo de Karin, el cual cayó al suelo y se desparramó su contenido. "Mierda". Desesperadamente comenzó a limpiar el piso.
-Karin, de seguro está ocupado, no lo molestes.- esta vez era Shiho.
-Oigan ¿qué fue ese ruido?- Lee se les unió a la conversación.- Me dieron ganas de ir al baño y escuché algo.
"Esto tiene que ser una broma... justo ahora a todos se les ocurre orinar?!" Shikamaru no podía creer su mala suerte, definitivamente esto era karma.
- Estoy ocupado!- dijo como pudo, mientras terminaba de limpiar el piso y ahora procedía a esconder la segunda evidencia, las malditas revistas, si las chicas llegaban a pillarlas no solo se metería él en problemas sino que también Naruto.
-¿Por qué tardas tanto?! llevo como 10 minutos! ando con la regla sabes?!- Karin ya se estaba enojando de tanto esperar.
"Eso explica todo..." pensó el pelinegro.
-Karin! Déjalo tranquilo, de seguro está haciendo sus necesidades.- dijo Shiho amablemente.
-Me importa un rábano si te estás masturbando Nara! Pero más te vale que dejes todo impecable!- Esta vez Karin empezó a golpear la puerta con fuerza. Shikamaru se puso rojo como un tomate.
Shiho al imaginarse algo así, también se sonrojó, pero gracias a la oscuridad de la noche ninguno de sus compañeros lo notó.
-Me-me refería a otras necesidades.- dijo nerviosa la rubia.
-Karin! Shikamaru no hace ese tipo de cosas, de seguro está haciendo popo.- dijo Lee.
" Lee eres un genio!" lo alababa Shikamaru mentalmente.
- Sí, eso estoy haciendo! Así que déjenme tranquilo, que si no no me concentro, aparte ando algo estítico.- dijo con voz de sufrimiento. "Por favor, sólo necesito 5 minutos para relajarme!".
- Argh, 5 minutos Nara! no más! iré a tomar agua.- dijo detrás de la puerta Karin y comenzó a alejarse.
-Te acompaño Karin.- dijo la rubia siguiéndola.
- Creo que iré por un refrigerio también, tómate tu tiempo Shikamaru, sé lo que se siente!- dijo Lee mientras se alejaba del baño junto a las chicas.
"No Lee, no creo que comprendas el martirio por el que estoy pasando ahora..." pensaba el joven mientras intentaba calmarse, ya que su miembro aún no recuperaba su tamaño normal.
"Vamos relájate, piensa en algo" cerró los ojos y empezó a visualizar lo primero que se le vino a la cabeza, para su desgracia fue... Temari...
"No, no no! otra cosa" visualizó de nuevo... Temari... No podía pensar en otra cosa, tenía a la rubia literalmente incrustada en sus pensamientos y lamentablemente eso no le ayudaba para nada a "relajarse".
"Maldita sea! bien no tengo otra opción, perdóname Temari", ya que su cabeza no quería abandonar a la rubia, tuvo que modificarla un poco. "Imagínatela con barba y bigote, sí, barba y bigote", que bueno que la rubia no leía la mente porque de seguro la próxima vez que la viera pensaría en eso y ella de seguro lo mandaría a volar. Mientras la visualizaba de esa manera tan jocosa no pudo evitar enfocarse en sus bellos ojos, esos ojos que no miraban a nadie más que a él, esos hipnotizantes y bellos ojos verdes...
"Mendokusei..." de vuelta al principio, esto no estaba funcionando y el tiempo corría, en cualquier minuto volverían Lee y las chicas y él estaba igual o peor.
"Choji en bikini, Choji en bikini, perdóname viejo" ya estaba desesperado... Afortunadamente se estaba relajando, pero muy lento, necesitaba algo mejor que su mejor amigo en bikini.
"*sigh* Bien... ahí vamos... Naruto en bikini" se imaginó a un Naruto versión femenina con su misma cara pero con su cabello rubio más largo recogido en dos coletas y en bikini...
Bien... con esto Shikamaru había logrado su objetivo, pero ahora sentía ganas de vomitar...
"Estoy empezando a creer que de verdad necesito que me revisen la cabeza..."
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Al día siguiente en el canal de noticias, específicamente en su oficina Hiashi había llamado a su secretaria para pedirle un favor, había quedado tan impactado por la noticia de la muerte de Rasa, que una vez que se había desocupado de sus obligaciones se puso a investigar en los archivos del canal para buscar información sobre "esas personas". Una vez que su secretaria llegó Hiashi le pidió el favor.
- Mitsuki, quiero que reúnas información sobre esta nueva discoteque que se va a inaugurar y a la vez necesito que averigües todo lo que puedas sobre Minato Uzumaki, ok?- dijo el hombre mientras miraba unos papeles.
- Pero por qué Hiashi-san? Si ud mismo se opuso en la reunión de pautas a que gastáramos tiempo en este tipo de noticias.- se quejaba la mujer mientras tomaba nota.
-Da igual Mitsuki, la información tiene que estar ok?.
-Ok, ok. Minato... Uzumaki...- decía mientras anotaba el nombre del sujeto.- Hmm... dónde he escuchado ese nombre antes? Minato Uzumaki...
Hiashi miró a su secretaria, pero rápidamente volteó la vista hacia otro lado, solamente le interesaba la información. Por ahora sabía el paradero de uno de esos hombres, pero de Minato había perdido totalmente la pista, hasta que en su búsqueda del día anterior se enteró que Minato había vuelto a Konoha y estaba en boca de todos por la inauguración de su discoteque.
"Primero muere Rasa y luego tú apareces Minato... ¿Por qué rayos volviste? Sólo espero que tu presencia aquí no traiga alguna desgracia" pensaba el hombre mientras revolvía un buen montón de papeles, rezaba porque su vida tranquila, que tanto se había esforzado por mantener estos años, no se viera afligida por la presencia de este hombre, lo menos que quería era volver a involucrarse con él.
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Un hombre de rostro flojo y apariencia medio dormida, se dirigía a la oficina de su jefe, poseía una cicatriz delgada que atravesaba su ojo izquierdo hasta la mejilla, era alto, de cabello plateado y en punta. No llevaba muy buenas noticias, por lo que simplemente se limitó a saludar a su jefe y se dispuso a decirle lo ocurrido.
-El permiso municipal fue rechazado, si quieres inaugurar tu discoteque tienes que esperar por lo menos 4 meses más.- decía apáticamente el hombre de cabello plateado.
Minato no podía creer lo que escuchaba:- ¿Qué?! ¿Qué estás diciendo? ¿Cómo se te ocurre venirme con esa noticia a estas alturas Kakashi?
- Bueno, ¿qué quieres que haga? Si no es culpa mía, yo te lo advertí. Te dije que teníamos que esperar las resoluciones judiciales.
Minato en un ataque de furia y frustración lanzó todos sus papeles al suelo, no podía creer lo que estaba pasando.
-Minato... a una persona con tu pasado, amigo mío, no le van a dar el permiso así como así, no crees?- Intentaba tranquilizarlo Kakashi, pero eso no hizo nada más que aumentar la furia del rubio. Al igual que Hiashi en su momento, fantasmas del pasado comenzaron a torturarlo, no podía entender por qué, si ya había pasado tanto tiempo, era como si el pasado lo persiguiera y no lo dejara en paz, como si quisiera echarle en cara cada uno de sus errores y no dejarlo avanzar, cumplir sus sueños. No, Minato no lo permitiría, conseguiría ese permiso a como dé lugar y no permitiría que su pasado siguiera interponiéndose en su futuro.
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Mientras tanto en el Instituto Senju, nuevamente Lee corría a firmar el libro de asistencia, otra vez se había retrasado. Los alumnos se dirigían hacia sus salones de clases, por lo que Lee tuvo que hacer malabares para esquivarlos.
Kiba mientras tanto iba haciendo de las suyas junto a Yakumo, Matsuri y Yukata molestando a los alumnos más jóvenes, Kyo y Shino los seguían por detrás. Kiba andaba de mal genio por lo ocurrido el día anterior con Gaara y Tamaki, por lo que quería desquitarse con lo que fuera.
-Oye niño! piensa rápido!- dijo Kiba mientras le arrojaba un avión de papel a un chico de primero, el cual chocó en su frente, afortunadamente no le dio en el ojo. Las chicas simplemente reían, mientras que Kyo y Shino negaban con la cabeza por este comportamiento tan infantil...
Al otro lado del patio, Jiraiya le llamaba la atención a Lee.
- Ling-sensei! Lin- pero fue interrumpido por Kiba quién sin querer chocó con él- Inuzuka!
-Disculpe Jiraiya-san!- dijo Kiba mientras se alejaba rápidamente junto a sus compañeros.
Lee ya estaba harto, le había dicho su nombre como unas 20 veces el día de ayer a Jiraiya y aún así no se lo aprendía...
-Jiraiya-san, mi nombre es Lee, Rock Lee, no Ling, señor.- dijo un poco fastidiado el muchacho.
-Está bien, LEE-Sensei.- se corrigió el peliblanco
-Bien, yo debo ir a-
-Momentito!- Interrumpió Jiraiya.- Necesito hablar con usted inmediatamente.
-Sí, pero...
-Por favor, acompáñeme a la oficina.
-Sí, pero déjeme firmar el libro, por favor.- dijo el pelinegro mientras se dirigía al edificio de la dirección.
- De acuerdo, pero luego me acompaña a la oficina, recuerde que Usted es interno y tiene que acotarse a las reglas de este colegio y a lo que dice la autoridad de acuerdo?- Jiraiya se había distraído mirando a las bellas alumnas mientras decía su discurso y no se dio cuenta que Lee ya se había ido. "... bah! como voy a imponer mi autoridad si ni el alumno interno me respeta...*sigh*, bendito sea Kami-sama que Tsunade sigue en el extranjero, sino de seguro me asesina..." pensó el peliblanco mientras entraba a la dirección siguiéndole los pasos a Lee.
Pobre Lee, le quieren poner corbata hahaha. Espero que les haya gustado el cap, yo sinceramente morí de risa al escribirlo, especialmente las escenas de Shikamaru y Fumiko, y la escena del baño, ojala se hayan entretenido tanto como yo. A esperar el próximo capi, besitos.
