DÍA 10
Eran sobre las 4 de la madrugada.
Bunny se encontraba en el salón sentada en la mesa que en él había, con su ordenador encendido escribiendo todos los datos que había recogido para que ninguno se le olvidara y así poderlos recopilar después con mayor facilidad.
Como llevaba tantas horas sentada frente a esa pequeña pantalla, decidió hacer una pequeña pausa e ir a la cocina para tomarse un vaso de leche caliente y pasar por la habitación en la cual se encontraba Seiya.
De camino hacia ella, escuchó a alguien murmurar pero no llegó a escuchar bien lo que decía hasta que no estuvo en la puerta de la habitación.
- No... no voy hacer eso Tomoe... ah...! - vio que Seiya se revolvió de dolor con ese grito – no quiero seguir bajo tus órdenes, antes prefiero morir que llevar a cabo tu plan con ella... ah...! - volvió a gritar.
- Seiya... - Bunny se encontraba a su lado intentando despertarlo.
- Bunny... - abrió sus hermosos ojos haciendo que las lágrimas se apoderaran de ellos al verla frente a él.
- Te encuentras bien? - le dijo quitándole el pelo de la cara.
- No... - la abrazó sin pensárselo – he hecho cosas horribles... he matado a muchas personas... - hundió su rostro entre la ropa de Bunny dejando salir esas lágrimas que tenía retenidas – soy... soy un asesino!.
- No lo eres... - sintió los brazos de Bunny a su alrededor – nunca lo has sido... Tomoe solo te utilizó... - intentó ser comprensiva.
- Tengo miedo... - era la primera vez que Bunny oía eso de Seiya – tengo miedo de saber quien soy...
- Eres Seiya Kou, hijo del empresario Chino Misaki Kou y el menor de tres hermanos.
- Y esos asesinatos?, y esas torturas?, por qué las estoy recordando ahora?, son recuerdos de mi memoria borrada? - la miró – en ellos... también estás tú... verdad? - su voz sonó triste y esperó una contestación por parte de Bunny que no llegó – y a pesar de ellos me ayudas... por qué?.
- Ya te lo dije, me salvaste la vida – Seiya se separó de ella – aunque Tomoe te dio la orden de acabar conmigo, tú te opusiste a él, no se por qué, nunca me lo dijiste, solo se que estabas dispuesto a dar tu vida por mí... nada te importaba, excepto acabar con Tomoe aunque eso significara tu... muerte... - no aguantó más sus lágrimas y dejó que cayeran por sus mejillas – una vez me dijiste que habías hecho todo eso por salvar a tu familia, también te aislaste de las demás personas por miedo a que te rechazaran por ser una rata de laboratorio como tú mismo te llamaste y también, dejaste a un lado el poder amar a alguien y dejarte ser amado...
- Por qué no me contaste todo eso la otra noche?.
- Pensé que si no recordabas todas esas cosas de las que tanto te arrepentías, podrías volver a tener esa vida que anhelabas tener y que perdiste para poder ayudar a tu familia.
- Pero... entonces tampoco te recordaría a tí, no?, ya que estás en esos recuerdos perdidos...
- No me importa – sonrió con tristeza – prometí devolverte la vida que perdiste y eso es lo que voy hacer – Seiya la abrazó cayendo con ella sobre la cama.
- No quiero que te alejes de mí, eres en la única en la que puedo confiar, además, necesito tenerte a mi lado...
- Seiya...
Siguieron hablando sin darse cuenta de que los minutos seguían transcurriendo mientras seguían abrazados.
Ambos se sentía bien con el otro estando así a pesar de que cada uno tenía sentimientos distintos hasta que, sin darse cuenta, se quedaron dormidos.
Fueron los primeros rayos de luz del alba los que despertaron a Bunny.
Al hacerlo, se encontró a tan solo unos milímetros de Seiya, se encontraba tan cerca, que incluso podía sentir su cálido aliento sobre su rostro, su expresión era dulce y serena y se alegró al ver que había descansado después de haber recordado cosas que no le habían gustado.
A pesar de ello, los nervios invadían todo el cuerpo de Bunny, tenerlo tan cerca hacía que su adrenalina se disparara a pesar de que no podía hacer nada más que quedarse así, tal cual estaba, inmóvil, observando aquel chico que sin saber por qué, como y cuando, le había robado completamente su corazón.
Fue entonces cuando intentó incorporarse y se dio cuenta de que le iba a ser un poco difícil hacerlo al ver que Seiya la tenía completamente abrazada, lo que hizo que se ruborizara al pensar que Seiya no la había soltado ni un solo instante toda aquella noche.
- Tsuki... - la voz de Seiya la hizo serenarse de nuevo – Tsuki no te marches... - su voz sonaba muy triste – no me dejes... Tsuki... - unas lágrimas resbalaron por sus mejillas.
- Seiya... - le habló y esté despertó.
- Yo... - se avergonzó al verse como estaba tan cerca de Bunny – lo siento...
- Estabas soñando de nuevo – le sonrió – pero esta vez parecía ser con alguien muy especial para tí – le limpió las lágrimas.
- Buenos días! - alguien entró en la habitación haciendo que ambos se levantaran de golpe y ruborizados – oh!, no os preocupéis, solo hemos venido a traeros todas vuestras cosas – Fernando sonrió.
- Así es imposible tener intimidad para otras cosas – Seiya se levantó por completo.
- Lo sentimos, pero es la parte mala de ser un testigo protegido – Patricia entró.
- Bunny, te he traído todas tus cosas – Carola apareció con dos maletas.
- Vaya, vaya hermanita... así que aquí es donde estás? - Singo también se asomó – bonito departamento.
- Singo!, qué... qué haces tú aquí?.
- Me vino a visitar – se oyó decir a Amy – como no contestabas al móvil, me vino a preguntar.
- Y de paso también a verte – pensó Bunny.
- Y como tenía que venir a ver a Seiya, pues también ha venido – terminó de decir Amy – si no os importa, tengo que reconocerlo – todos salieron de la habitación – cómo te encuentras hoy? - le preguntó tras quedarse solos mientras lo ocultaba.
- Bastante bien.
- Y la noche?.
- La... noche...
- Si, qué tal has pasado la noche?.
- Recordando... - Amy le prestó más atención – he estado recordando las primeras cosas que hice estando bajo el mando de Tomoe, cosas horribles... al igual que a mí también me han hecho cosas horribles...
- Siento que tengas que pasar por ésto.
- No importa... también se porqué decidí ser una rata de laboratorio – su voz sonó triste – y también he recordado a Tsuki...
- Has dicho Tsuki...?.
- Si, es... una niña que conocí cuando tenía 15 años – su voz sonó nostálgica.
- Te encuentras bien – terminó de reconocerlo – hoy, tras el progreso obtenido, haremos un ejercicio diferente – sonrió – quiero que Bunny y tú os tiréis todo el día en el parque de atracciones.
- Eso le vendrá bien? - Ray se asomó.
- Le vendrá bien para reorganizar los nuevos recuerdos que ha obtenido – sonrió – vete arreglando que voy a decírselo a Bunny – salió y Seiya se fue a duchar – Bunny...
- Si? - cortó la conversación que tenía con los demás.
- Hoy no hace falta que vayáis al hospital, quiero que vayáis al parque de atracciones, así ambos os distraeréis y así Seiya además, para que estimule su cuerpo organice los recuerdos adquiridos nuevos.
- Como quieras...
- Pero... no será peligroso que salgan a la calle? - preguntó Carola.
- Eso ya lo tenemos solucionado – Fernando sonrió – Patricia los vigilará de cerca pero sin apenas levantar sospechas y yo, intentaré desorientar a todos los demás en la comisaría para que busquen lo más lejos de allí, además – le dio un busca a Bunny – si ocurre algo, presiona este botón, manda la señal directamente al busca de Ray, Patricia o el mío, nadie tiene constancia de él.
- Gracias.
- Disfruta de este día con él, nosotros velamos por vuestra seguridad – Patricia le sonrió.
- Tsuki... - Bunny se quedó parada – sería buena idea que le preguntaras por ello, no crees? - le dijo Amy antes de cerrar la puerta y de marcharse con los demás.
Tras marcharse todos y volverlos a dejar solos, Bunny entró en la habitación donde esa noche había dormido junto a Seiya para prepararse su ropa y se encontró con Seiya sentado en la cama paleándose él solo mientras intentaba amarrarse los cordones de sus zapatillas.
- Lo haces al revés – sus miradas se cruzaron y Bunny se acluquilló – primero haz esta lanzada y luego le das la vuelta... ves? - lo miró y sonrió.
- Gracias...
- No las des, dentro de poco verás como lo haces tu solo – se levantó y le volvió a sonreír – voy a ducharme, enseguidas salgo – le dijo tras revolverle el pelo.
Bunny cogió su ropa y tras entrar en el baño y cerrar la puerta con el pestillo, comenzó a desnudarse para posteriormente darse esa ducha antes de marcharse con Seiya, los dos solos, a pasar el día como dos personas completamente normales.
- Señor Tomoe... - Yuka abrió la puerta tras haber llamado antes.
- Pasa Yuka.
- Siento interrumpirle profesor, pero el Señor Kou ha llegado.
- Hágalo pasar.
- Si señor – se marchó.
- Kou? - Armando preguntó.
- Es el padre de Seiya Kou, ayer noche me llamó diciéndome que estaba en la ciudad y que quería verme.
- Sabes para qué?.
- No, pero nos vamos a enterar enseguidas.
- Toc, toc – llamaron a la puerta.
- Adelante.
- Profesor...
- Hazlo pasar Yuka – la puerta se abrió del todo – Señor Kou – se levantó para estrecharle la mano – es un placer para mí el poder tenerle en mi humilde morada. Le presento a mi socio, el Señor Armando Chiba.
- Un placer y gracias por recibirme.
- Profesor..
- Gracias Yuka, por el momento es todo, si necesitamos algo, te haré llamar – Yuka se marchó – Señor Kou, siéntese por favor.
- Gracias.
- Y bien... a qué se debe su grata visita?.
- Quería saber como se encuentra mi hijo – Tomoe y Armando se miraron – desde hace 6 años no he sabido nada de él y tanto mi esposa, como sus hermanos y yo, nos gustaría saber como ha estado todo este tiempo.
- Por algo en especial?.
- Solo para hablar con él para que vuelva a casa – Armando y Tomoe y volvieron a mirar.
- Lo siento mucho Señor Kou... ya sabe que su hijo entró en mi cuerpo de protección...
- Si... lo sé...
- Pues... hace más de un año que murió... fue alcanzado por una bala en el corazón – el Señor Kou se quedó inexpresivo – ya sabe usted las pocas cualidades que tenía...
- Gracias... - se levantó – siento haberle interrumpido – estaba desconsolado y quería salir de allí cuanto antes.
- No se preocupe, siempre será bienvenido – el Señor Kou se dirigió hacia la puerta – Señor Kou, si quiere y mañana aun sigue estando en la ciudad, pásese por mi conferencia.
- Si puedo, lo haré y... gracias de nuevo... - se marchó y cerró la puerta tras salir.
- Muerto?.
- No podemos permitir que uno de nuestros indigentes se marche, nadie puede saber lo que estamos haciendo.
- Pero ahora Kou también ha desaparecido.
- La policía ya está en ello, antes o después aparecerá y cuando lo haga, yo mismo seré quien lo mate...
Bajo un cálido sol, Bunny y Seiya paseaban tranquilamente por el parque de atracciones decidiendo en qué atracciones subirían y en qué orden lo harían.
Acababan de salir de la casa de los espejos y no paraban de reír, por primera vez en 10 días, Bunny estaba conociendo al chico amable, dulce, tierno y sincero que en verdad era Seiya dejando atrás esa coraza que se había hecho bajo el mando de Tomoe.
Fue al salir de la casa del terror cuando ambos se dieron cuenta lo pegados que habían estado el uno del otro al verse abrazados, sus miradas se cruzaron a tan solo unos centímetros de sus labios, estaban tan cerca que incluso sentían los latidos del corazón del otro, cosa que a Bunny hizo que las piernas le temblaran y el corazón se le acelerara, aunque por desgracia, ese momento fue interrumpido por el rugir del estómago de Bunny haciendo que Seiya volviera a reír.
- Lo siento... - dijo avergonzada.
- No te preocupes, yo también tengo hambre – sonrió – vamos, yo invito.
- Tú?.
- Si... Fernando me ha dejado algo de dinero, me lo he encontrado entre mis cosas junto a una nota y ya que lo tengo, me gustaría invitarte aunque no sea ningún gran manjar...
- No te preocupes... sea lo que sea estará bien – sonrió.
Se fueron hacia un pequeño local donde reinaban las hamburguesas.
Las había de ternera, de pollo y pescado y a las cuales les podías añadir los que quisieras: maíz, cebolla, lechiga, zanahoria, queso, tomate, mayonesa, beicon...
Se encontraban sentados en una mesa comiendo patatas fritas y bebiendo refresco, mientras esperaban las hamburguesas.
- Seiya... - la miró – puedo preguntarte una cosa? - el asintió con la cabeza – se que no es asunto mío, pero... te importaría hablarme de Tsuki?.
- De... Tsuki...? - se sonrojó.
- Si quieres... es que esta mañana en uno de tus sueños la has mencionado y decías su nombre con tanta nostalgia que...
- Desde bien pequeños – comenzó hablar – mis padres nos llevaban a mis hermanos y a mí a un pueblo del norte de Japón que estaba cerca del mar, ya que, además de ser un pueblo tranquilo, podíamos comer shushi...
- Te gusta el shushi?... - asintió.
- Cuando venía a Japón, era lo que más me gustaba comer – sonrió – allí conocí a una niña... por aquel entonces yo tenía 15 años y la relación que tenía con mis padres no era muy buena... me sentía muy solo ya que no mis hermanos me entendían y lo único que hacía era meterme en líos, en tantos, que ese veranos, era tanta la carga la que estaba soportando que decidí irme solo a la playa mas solitaria que pude encontrar para suicidarme... - Bunny se estremeció – no se muy bien que ocurrió, solo sé que entré en el agua, comencé a irme dentro... recuerdo que no hacía pie, que comencé a tragar agua... y que cuando me desperté, me encontré todo empapado sobre la arena y una bonita niña de pelo rubio y de ojos azules como el cielo, estaba arrodillada a mi lado intentando que yo respirara... - Bunny se quedó paralizada – esa niña me salvó la vida y desde aquel día y durante todo ese verano, no nos separemos ni un solo instante... se podía decir que fue mi primer amor, aunque nunca se lo pude decir...
- Por qué?.
- Las vacaciones terminaron y cada uno tuvimos que volver a nuestra ciudad... nunca más supe de ella, ni de donde era, ni siquiera su nombre... solo me dijo que la llamara Tsuki, decía que todos sus amigos la llamaban así, así que yo también lo hacia... sabes? - su voz sonó triste – me gustaría volver a verla, aunque fuera unos minutos para decirle que el verano que pasé junto a ella fue el más bonito de mi vida y que en todos estos años no la he olvidado... aunque seguro que ella si se habrá olvidado de mí, hace ya tanto tiempo... además, era una niña super bonita, seguro que incluso tiene hasta novio... es lo que ocurre con los amores de verano, no? - la miró y sonrió – seguro que tú también tuviste alguno.
- Más o menos... - se ruborizó – no puede ser... después de tanto tiempo... - pensó – te... te lo estás pasando bien? - decidió cambiar de conversación.
- Si – le brindó una hermosa sonrisa – gracias por este día, hacía mucho que no iba a un parque de atracciones.
- A mi no me las des, Amy ha sido la que ha preferido que viniéramos aquí y no al hospital.
- Espero que con la forma de trabajar de la Doctora Mizuno, pueda recuperar pronto mi memoria.
- Por... qué? - apenas le salió la voz.
- Se que voy a recordar cosas peores que las de anoche, pero también quiero recordarte a tí... - Bunny se sonrojó – quiero saber el porqué no pude matarte y el porqué te ayudé en lo que pude a escapar de ese loco... quiero contestarte a esas dudas que tienes...
- No tienes que hacerlo puesto que ya lo has hecho antes – pensó para sí misma pero a Seiya solo le brindó una bonita sonrisa.
Desde la distancia, Carola los andaba espiando.
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah...!, son la pareja perfecta! - gritó emocionada tras hacerle algunas fotos.
- Carola... - se sobresaltó.
- Patricia... - dijo tras volverse.
- Qué demonios haces?.
- Yo... pues... verás...
- A ver esas fotos... se les ve tan bonitos juntos... - Carola se quedó sin palabras.
- Tú no me estabas riñendo por espiarlos?.
- Pero no puedo evitar emocionarme al verlos juntos.
- Ojala todo salga bien para ellos dos.
- Lo intentaremos – Patricia sonrió – y la investigación, cómo va?.
- Cada vez nos estamos acercando más a Tomoe... y eso me da bastante miedo, aunque a Bunny parece no darle – sonó su móvil, era un mensaje – hablando del Rey de Roma...
- Qué ocurre?.
- Mañana Tomoe da una conferencia y Bunny... bueno, "Meiko Miwa" y yo estamos invitadas y también a la fiesta que habrá después.
- Has dicho Meiko Miwa?.
- Si... no preguntes de donde ha sacado Bunny ese nombre, pero es por el que Tomoe y Armando la conocen... ninguno de los dos saben que es Bunny, al menos de momento...
- Vais a ir?.
- Si - dijo mirando el móvil – si Bunny se entera y no hemos ido, me mataría – le mandó un mensaje.
- Pipi...! - sonó el móvil de Bunny, lo cogió y lo abrió – es de Carola – dijo - "mañana conferencia y fiesta con Tomoe. Ve con vestido. Iré a recogerte temprano" - leyó – mañana... - suspiró.
- No te apetece ir?.
- La verdad es que no... últimamente me estoy acercando demasiado a Tomoe, es un tipo demasiado baboso y me da mucho asco, pero...
- Te ha llegado a poner la mano encima?.
- Cómo...? - lo miró.
- Si te ha llegado a tocar... - se puso furioso y estrujó la lata que tenía en una de sus manos.
- No!, no! - se apresuró a decir – todo ha estado bien, de verdad – sonrió.
- Eso espero... no me gustaría saber que se ha sobrepasado contigo solo para que tú obtengas información...
- No lo hará – le sonrió – vamos? - Seiya la miró – aún quedan atracciones a las que subir – le tendió la mano.
- Si... - Seiya se la cogió pero en vez de levantarse él, hizo fuerza y la atrajo hacia él terminando abrazados – ten cuidado mañana – la abrazó mas fuerte – no me gustaría ir a rescatarte...
- Se cuidar de mi misma – lo miró y se quedó pensando en si de verdad era el Seiya que ella conoció ya que esa respuesta era toda de él.
Tras ello, siguieron su camino hacia el resto de atracciones y a eso de las 6 de la tarde, decidieron regresar al apartamento.
- Vamos por aquí, quiero llevarte a un sitio.
- Pero es tarde y tengo que preparar las cosas para mañana y...
- Será solo un momento, te lo prometo – sonrió y le cogió la mano.
Siguieron caminando en par de manzanas más, Seiya en ningún momento la soltó de la mano, se sentía bien al sentir su calidez, le gustaba tener cerca a Bunny, quizás más de lo que él pensaba.
Bunny no dijo nada más durante el camino, le era imposible hacerlo debido a los nervios que tenía por ir cogida de la mano con Seiya, a pesar de que ella misma se había hecho prometerse que si Seiya no la recordaba cuando despertara, tan solo se iba a limitar a ayudarlo a acabar con Tomoe de una vez por todas y separarse de él para siempre sintiera lo que sintiera por él, pero lo cierto era, que también deseaba que esos días no terminaran porque al finalizar, debería de cumplir su propia promesa y separarse de Seiya y era algo que no quería.
- Hemos llegado – la miró con una amplia sonrisa.
- Pero... - miró el escaparate – por qué?... - lo miró.
- Mañana vas a una conferencia y después a la fiesta privada que dará Tomoe, no? - Bunny asintió – quiero que seas la más bonita entre todas – sonrió.
- Pero en casa tengo trajes... yo... éstos no me los puedo permitir, son demasiado caros y tú...
- Confía en mi – y sin darle opción a decir nada más, entraron en la tienda.
- Buenas tar... - el señor de la tienda enmudeció al verlo – Seiya?.
- Buenas tardes Yuun – sonrió.
- Cuánto tiempo sin verte!, dame un abrazo!.
- La verdad es que ha pasado mucho... pero me alegra el saber que no has cambiado.
- Tu en cambio, si – sonrió – y dime, en qué puedo ayudarte?, necesitas alguna cosa de mi humilde tienda?.
- Humilde dice... - pensó Bunny.
- Lo cierto es que me gustaría que me ayudaras a encontrar un vestido para ella – miró a Bunny – mañana va a una conferencia importante y me gustaría que destacara entre todos.
- Mmmm... - se quedó mirando a Bunny – como te gustaría que fuera?, elegante, provocativo, sencillo...
- Quién?, yo? - dijo al ver que la miraba.
- Si, tú. Acaso hay alguien más?.
- Antipático – pensó – Seiya... de verdad, no hace falta... yo... - estaba apurada. Solo quería salir de aquel lugar.
- No te preocupes – sonrió – Yuun y yo somos amigos desde la infancia – le apretó la mano – todo va a estar bien – volvió a sonreírle.
- Has decidido?, no tenemos todo el día... - Yuun insistió.
- Lo dejamos a tu elección – dijo Seiya – por eso hemos venido aquí.
- Muy bien. Por favor, sígueme.
Bunny comenzó andar detrás de Yuun volviendo algunas veces la cabeza hacia donde Seiya se había quedado preguntándose en qué demonios estaba pensando Seiya.
Se paró a un metro de Yuun el cual había detenido su caminar al pararse frente a una larga fila de vestidos y en la cual fue a buscando y cogiendo los que más le gustaban.
Después se dirigió hacia el apartado de complementos, maquillaje y peinado terminando por último en una especie de vestuario donde comenzó la tortura de Bunny.
Primeramente comenzó con los vestidos, se probó todos los que Yuun había elegido pasando con cada uno de ellos por delante de Seiya para que eligiera sobre la modelo, el que más le gustaba. Una vez elegido el vestido vinieron los complementos, el maquillaje y el peinado... tras casi 3 horas, Bunny se presentó delante de Seiya con lo elegido, iba subida en unos zapatos blancos con bastante tacón los cuales estilizaban su figura, la mirada de Seiya fue subiendo por sus piernas hasta que llegó al vestido, era muy sencillo, de talle ajustado arriba con forma de corpiño el cual se juntaba en la cintura dando paso a una amplia falda con vuelo la cual llegaba casi a las rodillas, dejando en todo momento los hombros desnudos de Bunny; en el cuello una hermosa gargantilla de pequeños diamantes rodeaban su cuello terminando en una abstracta flor la cual hacía juego con los pendientes; su largo cabello se lo habían ondulado y recogido a un lado con pequeñas flores dejando el resto del pelo suelto y dejado caer por encima del hombro contrario cayendo sobre su pecho. Un suave maquillaje terminaba con aquel trabajo.
- Qué... te parece? - dijo muy avergonzada.
- Estás maravillosa! - Yuun se metió entre ellos dos – pareces de clase alta vestida así!.
- Yuun – éste se giró – no quiero ser grosero, pero no le hables así, ella no se merece esas palabras. Nos lo llevamos, cárgalo a mi cuenta.
- De acuerdo...
- Te espero fuera – Seiya salió y Bunny fue con Yuun a cambiarse y para que le metiera la ropa en una bolsa.
- Seiya... - dijo una vez de camino a casa.
- Lo siento... siento los modales que ha tenido Yuun contigo, siempre ha juzgado a la gente por su estatus social... como hace la gran mayoría de gente adinerada – dijo triste.
- No importa, por suerte no todos son iguales – sonrió – yo conozco a uno que no le importa compartir con los más pobres... gracias por el vestido – le dio un beso en la mejilla el cual Seiya no se esperaba y siguió caminando como si nada dejando a Seiya sonrojado.
Llegaron a casa y tras darse una buena ducha y cenar, Seiya se sentó en el sillón a ver la tele y Bunny se sentó en el otro con el ordenador portátil en mano para seguir trabajando.
La conversación entre ellos fue nula, a Seiya le gustaba mucho hablar con Bunny, pero también entendía el retraso que debería de llevar en el trabajo por estar solo ayudándolo a él y el cual solo podía adelantarlo un poco por la noche, hasta que el cansancio se apoderaba de ella y terminaba dormida como había sido el caso.
Con cuidado de no despertarla, quitó el ordenador el cual apagó y dejó encima encima de la mesa, después se dirigió a la cama la cual destapó y volvió de nuevo al salón para cogerla en brazos y meterla en la cama tapándola posteriormente para que no pasara frío.
Tras hacerlo se quedó mirándola, esa imagen le era familiar, le sonaba haber estado antes así con ella y le agradó, puesto que al lado de Bunny se sentía a gusto... se sentó en el suelo apoyando sus brazos sobre la cama para mirarla más de cerca, tanto, que incluso notaba su respiración. Estaba tan bonita durmiendo y le debía tantas cosas...
De pronto un escalofrío recorrió su cuerpo poniéndole todo el vello de punta, "¿en qué estaba pensando?", se preguntó y es que se asustó al ver que al estar observándola, sintió ganas de besadla a la misma vez que el corazón se le aceleró.
-Quiero recordarte... - le susurró – necesito recordarte para poder saber porqué me siento así cuando estoy a tu lado... - le dio un suave beso en la mejilla – solo entonces comprenderé por qué tienes que ser tú...
