VS. Ariados
El viento circulaba por encima de la marea, levantando las olas que intentaban conquistar la playa de arena blanca. En primera línea de aquella playa, justo en la cima de un pequeño acantilado que ejercía de límite de la playa, con las olas del mar rompiendose contra sus paredes. Ahí se encontraba una pequeña mansión vacacional.
En el segundo piso de aquella mansión yacía un hombre placidamente dormido en su extensa cama matrimonial XXL V2.
Flashback
Después de terminar su jornada de trabajo ayudando a los capataces y arquitectos en el reconocimiento del terreno edificable, Steven Stone observó que todavía era temprano. Decidió dedicar el resto del día a practicar su hobby favprito: buscar rocas extrañas.
En aquella isla, del conjunto de las Islas Sevii, se solían encontrar fósiles y diversas aglomeraciones de minerales. De entre los diferentes pokemon que tenía sacó a Lairon, ya que este pokemon en esa fase de la evolución era más eficaz en la búsqueda de minerales.
Los rayos del sol empezaron a volverse cada vez más dorados lo que indicaba que la tarde estaba llegando.
- Ahí estás, Steven san-
Steven volteó a ver a aquél niño de abello blanco y ojos azules verdosos corriendo hacia él.
- Hola, Skygger- Saludó como de costumbre- ¿Ya has terminado las clases?- El chico asintió- ¿Y qué te ha traído hasta aquí?-
- Steven san, quiero que me enseñes más sobre pokemon y batallas- En sus ojos se podía ver el deseo y la ilusión de un niño de su edad por descubrir algo nuevo.
- ¿No te enseñan ya en el colegio?- Preguntó mientras volvía al trabajo- Disculpa, pero estoy ocupado ahora mismo-
- Si claro, encontrar piedras raras, que hobby más útil e interesante, tu familia debe de estar encantada de la manera en que desperdicias tu tiempo- Expresó con sarcasmo recibiendo un golpe en la cabeza por cortesía del excampeón- Duele-
Steven suspiró y echó una ojeada al chico descubriendo que traía consigo varios miratones que intentaba disimular. Se inclinó hacia él y le partó su cabello para asombrarse de algo que ocurría a menudo.
- Otra vez te metistes en una pelea- El chico se apartó bruscamente y cubrió sus moratones con sus manos- ¿Por qué siempre tienes que pelearte con todo el mundo? con ese comportamiento no me extraña que no tengas amigos- El chico le dirigió una mirada molesta- ... Está bien me he pasado, lo siento. Mira voy enseñarte algo sobre batallas- Steven formó una sonrisa internamente al ver como Skygger cambiaba su gesto.
Unas horas despues de la lección, Steven aprovechó todavía las horas de luz para seguir buscando piedras, mientras que Skygger jugaba con Lairon.
- Mira Lairon, te he traído un regalo- Sacó una gruesa barra de acero y dejó que lairon la empezase a devorar poco a poco, de punta a punta- Vaya, sí que te gusta comer metales. También te he traído esto un pulidor y un abrillantador- Los ojos azules del pokemon se iluminaron.
Steven se detuvo para ver a los dos divertirse.
- Oye Skygger, me habías dicho que antes vivías en Pueblo Lavanda pero ¿qué pasó con tus padres?-
- ...-
- ¿Skygger?-
- ...-
Fin del flashback.
Steven abrió los ojos poco a poco, despertandose. Sentía algo demasiado suave como para que fuese una almohada. Al aclarar la vista pudo ver que se encontraba recostado sobre el pecho de la campeona de Sinnoh.
- Cynthia- Susurró encontrandose con aquellos orbes grises que le miraban con ternura y cariño.
- Buenos días- Dijo con una voz muy suave. Steven intentó levantarse, pero los delicados brazos de su mujer se lo impidieron al envolverse sobre su cabeza plateada- No te levantes, quedate un poco más-
- Cynthia- Se abrió camino hasta llegar a los labios de su amada, los cuales degustó con los suyos.
- Te has levantado hoy muy energético- Dijo rompiendo el beso.
- Es demasiado linda, no puedo resistirme- Bajó hasta el cuello de la rubia para besarlo y succionarlo mientras que sus manos recorría el cuerpo de la mujer haciendo que muchos dulces gemidos saliesen de su boca, los cuales exitaron más al ex campeón de Hoenn.
- Steven ¿qué estabas soñando?- Preguntó Cynthia entre suspiros y jadeos.
Steven la miró misteriosamente mientras que ella recorría con sus manos su espalda y terminaba sujetando sus mejillas, acercando su cara a la suya lo suficiente como para que ambos sintiesen el haliento del otro.
- Te lo contaré luego- De un rápido movimiento la jaló hasta quedar completamente por encima de ella- Lo primero es lo más importante-
- Haz lo que quieras conmigo, soy tuya- Expresó Cynthia sonrojada atrayendolo hacia ella.
Cabalgando sobre su Zangoose, Skygger llegó finalmente a Ciudad Fucsia, una ciudad que atraía a los turistas gracias a su brillante playa y su mejorado Safari. Había pasado una semana desde el incidente de Pueblo Lavanda y desde entonces el chico extremó las precauciones para evitar que la gente le relacionase con todo ello.
Comprobó la hora en su pokedex sonrió al ver que todavía tenía tiempo de sobra. Lo primero que hizo fue buscar el gimnasio de la ciudad, lo cual no le costó mucho encrontrar gracias a su mapa holográfico.
Dentro estaba todo tenuemente iluminado. La escasa vegetación combianada con la niebla hacía que caminar fuese dificil y ver algún objetivo todavía más.
- ¡Hola, buenos días, vengo a retar al lider del gimnasio!- Gritó Skygger- ¡¿Eh...?!- Un trozo de metal pasó a escasos centímetos de su mejilla, levantando su cabello dejando contemplar momentaneamente su cicatriz en forma de X que pasaba atraves de su ojo sin dañarlo.
- Un nuevo entrenador. Quiere un desafío. Podrás enfrentarte a nuestra maestra ninjas después de que nos hayas encontrado. Por no decir que tienes que derrotarnos a todos. Eso si no te destruímos nosotros antes- Se oyeron voces por todo el lugar.
- Perfekt. ¡Zangoose!- El pokemon balnco cargó a toda velocidad encontrando su objetivo al instante.
Corrió a una velocidad sobrenatural quedando en frente del ninja en pocos segundo, para luego atravesarlo con sus garras.
La sangre salpicó por doquier manchando todo a su paso. El pokemon gatuno abrió su boca creando una esfera energética que causó una explosión en el lugar.
Mientras tanto, lejos de Ciudad Fucsia, en Ciudad Azulona, una chica de cabello claro parecía esperar a alguien. Ella estaba sentada en un banco con las piernas y brazos cruzados. Su gesto no era precísamente amigable, estaba bastante enojada.
Divisó a Taiyou caminando hacia ella despreocupadamente. tan solo verlo se abalanzó sobre él como un cazador sobre una presa, agarrandole de las solapas de su chaqueta.
- Taiyou ¿como te atreves a dejarme aquí sola?- Gritó enfadada, logrando asustar al castaño.
- Lo siento mucho Tsukiko chan, pero estaba ocupado- Se excusó juntando sus manos.
Ella le soltó y volvió a cruzarse de brazos.
- A ver ¿qué era eso tan importante?-
- Encontré el gimansio de esta ciudad y mira esto- Le enseñó la medalla arcoiris a una asombrada Tsukiko- He conseguido derrotar a Erika-
- Ya veo, te has vuelto mucho más fuerte- Susurró la chica- Pero me has hecho esperar demasiado-
- Ya te he pedido disculpas, ¿qué mas puedo hacer para que me perdones?- Preguntó poniendo una cara preocupada que hizo que la chica se sonrojase.
- Bueno. Invitame a comer- Dijo formando una sonrisa- Y luego iremos de compras.
Ciudad Azulona no solo era famosa por sus grandes centros comerciales y su casino. Había también muchos restaurantes que hacían sudar frío a Taiyou, puesto que había oído que los precios en esa ciudad eran bastante altos y temía perder todo su dinero de golpe.
- Oye Tsukiko chan- La llamó- Ya que estamos ¿esto no es algo así como una cita?-
La chica se detuvo de golpe haciendo que él también se detuviera. Los colores se le iban subiendo a las mejillas y su corazón empezaba a latir bastante fuerte.
- N..no. Esto no es una cita- Susurró tímidamente mientras jugaba con sus dedos- ¡Esto es solo un castigo por mantenerme esperandote preocupada!-
- De acuerdo, pero no hace falta gritar- Dijo Taiyou sintiendo una gora de sudor recorriendole la nuca- ¿De verdád que estabas preocupada?-
Tsukiko abrió sus ojos completamente. Lo había dicho en voz alta y sin pensar. Ya no podía mirar al chico a la cara.
- Moouhh como sea vamos a comer- Se situó detrás del castaño y le empujó hacia un restaurante.
De regreso al gimnasio de Ciudad Fucsia, casi todos los entrenadores ninjas habían sido debiliados por Zanggose, quien usando el poder de su habilidad especial había terminado con los pocos que quedaban de un golpe.
- Muy bien, ahora... Cofh cofh- Tosió sintiendo como sus pulmones empezaba a arder y su fuerza estaba desvaneciendose lentamente. Miró a su pokemon que estaba inconsciente en el suelo antes de terminar con el último ninja que quedaba en pie- Zangoose cofh... Esta niebla ¿qué es es? Cofh-
- Ya te has dado cuenta del efecto de nuestro gimnasio, Nieblaclara. Esta niebla debilita a los entrenadores que vienen a desafiarnos y a sus pokemon. Nosotros llevamos máscaras especiales y nuestros pokemon venenosos no se ven afeactados- Dijo el ninja pateando a su pokemon gatuno hacia su entrenador- Has matado a todos mis compañeros, pero has caído en nuestra trampa-
Skygger perdió la fuerza de sus piernas y cayó al suelo tosiendo sin parar mientras luchaba por mantener la conciencia.
- Es una lástima, pero hasta aquí has llegado. Ve Swalot-
- Mierda- Maldijo el albino al darse cuenta de que no podía moverse debido al entumecimiento.
- ¡Onda toxica!-
Swalot lanzó una ráfaga viscosa de color negro y morado hacia el albino, quien no podía tan siquiera moverse.
Aquel ataque venenoso le impactaría al chico de golpe y como una fragil aguja se disolvería.
Es verdad… Ese debería ser el caso.
De pronto, la masa viscosa que debía haber derretido al chico fue devuelta. Ésta viajó hacia atrás bellamente como un video en retroceso, entrando en la boca del pokemon, haciendo que este estallase y contaminase a su entrenador que empezó a fundirse lentamente en un mar de dolor y sufrimiento que desenbocó en una muerte agonizante.
- Mew- El pokemon que refejó el ataque con su "psiquico" permanecía flotando delante de él como si nada. Los ojos del pokemon se iluminaron y la Nieblaclara se dispersó con el efecto de un tornado.
Skygger se levantó e instintívamente sa tiró hacia un lado esquivando varios trozos de metal que cayeron del techo.
Levantando la mirada vió a una ninja colgada boca abajo de un Ariados que estaba clavado en el techo.
- Te felicito por sobrevivir a esta prueba. Soy Sachiko, la lider actual del gimansio. Con gusto acepto tu desafío- Se descolgó del techo y lanzó sus pokeball shurikens hacia el albino. Las pokeshurikens se abrieron revelando a Crobat, quien usando el poder de su velocidad se abrió paso hacia el albino, pero nada más estar cerca una corriente eléctica lo fulminó al instante- !¿Qué?!- Exclamó la chica asombrada- Ese pokemon se esta moviendo sin que su entrenador haya hecho nada-
- Eso es, Mew y todos mis pokemon saben cuando hay que hacer las cosas- Dijo Skygger levantandose- Interesante. ¡Muy interesante Sachiko san!- Soltó una carcajada sonora.
- ¿Qué le pasa a ese chico, no está bien de la cabeza o qué?- Se preguntó mentalmente mientras sacaba a Grimer.
En el momento en que lo sacó lanzando su pokeshuriken, el pokemon venenoso se recubiró de un aura azul y explotó al instante manchando ala ninja con sus restos.
Skygger volvió a soltar una carcajada al ver la cara de asombro de la chica, quien había perdido ya a sus dos pokemon.
- Ha estado bien Mew, ese ataque psíquico ha sido genial. Pero vamos a usar algo más caliente ¿no tienes frío Sachiko san, entonces por qué estás temblando?-
- Bastardo. ¡Forretress! Electrocañon-
El pokemon acumuló la elctricidad estática de su cuerpo condensandola para lanzarla frente a su objetivo, pero fue demasiado tarde. Mew apareció encima suya descargando su puño fuego sin darle tiempo tan siquiera de gritar.
Las llamas cubrieron a Forretress quemandolo poco a poco. Lo único que pudo ver Sachiko fueron los ojos de su pokemon mirandola de entre las llamas.
- Ouuyy que lastima, no le dió tiempo a cargar- Sachiko le lanzó una mirada furiosa llena de lágrimas que se derramaban por sus mejillas- Disculpa, no te lo había dicho. ¿Conoces a este pokemon? se llama Mew-
- ...- Se quejó la chica mientras apretaba sus puños.
- Ya veo, no es de extrañar que no lo conozcas. Porque es el pokemon más raro y fuerte de todos que incluso puede aprender cualquier técnica sin excepción. Eso es Mew es un pokemon legendario e incluso entre los legendarios ninguno le sería rival. ¿Qué opinas Sachiko san, te vas a rendir ya?-
- Yo no... ¡No me rendiré!- Gritó con determinación mandando a su Ariados.
- ¡Eso es no te rindas! Mew velocidad extrema- Gritó Skygger.
Mew esquivó todos los ataques lanzados por Ariados al tiempo en que le golpeaba en todas las direcciones. Finalmente el pokemon fue mandando a volar.
Sachiko cayó de rodillas al ver a su mejor pokemon acabado. Sus pokemon, sus artes ninjas, todo lo que tenía no sirvió para nada. Bastaba con un pokemon rosa que podría aparentar ser un peluche para arruinar todo su mundo en tan solo unos minutos. Ese entrenador que había aparecido frente a ella, era en verdad un monstruo.
- Vaya, sí que en verdad eres muy fuerte. ¡Pero yo todavía no he dicho mi última palabra. ¡No pienso entregarte mi medalla alma! ¡Púdrete! ¡Arte ninja definitivo explosión!-
De su última pokeshuriken sacó a Weezing, quien al instante de salir emitió una luz destellante que amenazó convertirse en una gran explosión que acabaría destrozando el lugar.
- Ni creas que voy a dejarte hacerlo-
El poder de Mew dispersó la energía acumulada.
- Imposible ¿qué es ese pokemon?-
- Mew, tritutar-
El pokemon formó una gran sonrisa mostrado una siniestra hilera de dientes. En un movimiento de abir y cerrar la boca partió al pokemon y el suelo, como si lo hubiese devorado todo de un bocado.
- ...-
- Bien, ahora ya no te queda nada. Que lástima- Cogió la medalla Alma- ¿A qué vino todo ese melodrama? Ninja del Team rocket. Si ya sabía quien eras, pero no esperaba menos de alguien que trabaja para esa escoria- Sachiko miró con miendo mientras temblaba como la sombra de ese chico la cubría cada vez más.
Skygger salió de aquel gimnasio. Su dirección era el centro pokemon, donde esperaba curar a sus dos pokemon cansados. Una vez ahí dejó a cuidado de la enfermera del lugar su Zangoose y su Mew.
Se sentó en una de las sillas que habían pegadas a la pared y suspiró. Despues de acostumbrarse a montar a su pokemon, los largos paseos de le hicieron bastante agotadores. Dirigió la mirada hacia unas enfermeras que hablaban de algo que le llamó poderosamente la atención.
- ¿Has oído eso, es increíble verdad?-
- Si, lo he oído, han ingresado a Sachiko en un hospital. Por lo visto tenía heridas físicas y mentales-
- También he oído que todos sus discípulos fueron masacrados brutalmente-
- Y encima de todo parece que ese gimnasio estaba siendo de tapadera para los planes del Team Rocket-
Otra enfermera se unió a la conversación.
- Chicas, mirad, la policía me devolvió mi Sunflora. Al parecer ellos me lo robaron y lo ocultaron en el gimnasio-
- Pero aun así no se si eso es algo bueno- Dijo la primera enfermera dubitativa- Si que es cierto que muchas personas recuperaron a sus pokemon, sin embargo... Fue algo demasiado atróz, no creo que ellos debían de haber tenído un final tan horrible. Quien hizo todo eso debe de ser un monstruo peor que el Team Rocket-
- Si, tienes toda la razón, ese tipo no debió ser un humano. Siento lástima de los pokemon que tienen que estar obedeciendolo-
- Si, pobrecitos-
Skygger se molestó al oírlas, pero el anuncio del centro le hizo acercarse a la mesa de recepción donde recibió sus pokemon en plena forma.
Nada más recoger las pokeballs donde estaban encerrados, obdervó una revista de moda que le llamó mucho la atención, tanto que salió de golpe sin tan siquiera despedirse.
- ¿Qué le pasa a ese chico?- Se preguntó la enfermera.
Su compañera miró la revista que había sobre la mesa, la cual le fascinó de tal manera que llamó a sus amigas.
- Chicas mirad esto, hoy es la cesión de fotografía en la playa de las celebridades-
- Ya veo, ese chico tiene que se fan de esas dos-
Entre tanto, lejos de aquella ciudad turística, en una cierta isla remota que antaño fue conocida como Isla Canela. Cyan llegó volando en su Charizard. Había sido llamado por su tío, Green, para tratar de algún asunto importante.
- Tío Green ¿qué ocurre?- Preguntó Cyan anda más encontrarse con el castaño lider del gimnasio de Ciudad verde.
- Me alegra que hayas venido tan rápido- Dijo Green- Y también que hayas podido evolucionar a tu pokemon. Necesito que me heches una mano en una investigación que el abuelo me pidió que realizara-
- ¿Y tengo que ser yo precisamente? te recuerdo que estaba de viaje de entrenamiento. Quiero vencer la liga-
Dió la espalda intentando marcharse, pero su tío le detuvo sujetandole del hombro.
- Espera, Cyan. Piensa que esto también forma parte de tu entrenamiento- El chico de cabello de color café se detuvo y volteó para ver a su tío.
- Está bien, ¿de qué trata todo esto?-
Green sonrió y le condujo hacia aquella cavidad de la tierra que originó la erupción del volcán. Ahí sacó a su Rhyperior, ordenandole que excave con sus taladros.
- Como sabrás, el Team Rocket ha vuelto y está causando estragos en toda la región-
- Si, eso ya lo tenía bastante visto ¿y qué?-
- Pues que es demasiado extraño- Cyan miró a su tío confundido, sin saber exáctamente hacia donde quería llegar- El Team Rocket que conocí en mi juventud no tiene ni media de comparación con el de ahora-
Cyan suspiró y se llevó las manos a la cintura.
- Tío, las organizaciones evolucionan, cambian...-
- ¿Pero lo hacen teniendo al mismo lider y los mismos objetivos? No porque por mucho que un lider cambie, la organización solo avanzaría en paralelo teniendo los mismos ideales pero siendo ejecutados de una forma diferente, no cambiando radicalmente de un día para otro. El Team Rocket que conocí de dedicaba a robar pokemon y venderlos con una forma de negocio, pero estos de ahora se dedican a asaltar a los entrenadores-
- Ya veo, pero sigo sin entender que hacemos aquí-
- Todavía no te das cuenta. Ellos intentan ocultar sus verdaderos objetivos actuando radicalmente. Hace poco el abuelo recibió un mensaje de Silver. Decía que ellos estaban manteniendo muchas actividades cerca de grandes cuevas y grutas-
- Distraer con actos vandalicos para ponerse a cavar en agujeros. No tiene sentido... A menos que...-
- Si, a menos que alguien se beneficie de ello y esté usando al Team Rocket para ocultar sus verdaderos objetivos-
Rhyperior hizo que una pared se derrumbara gracias al agujero que hizo en la tierra. Green entró en aquella cavidad e hizo una seña para que su sobrino le siguiese.
- Tío Green ¿si tenemos ese agujero enorme por qué entramos por ese conducto?-
- No quiero que nos descubran, por ahora- Contestó jalando del chico.
Avanzando en el interior de aquella gruta, llegaron a un pasillo subterráneo natural, hecho por el enfriamiento del magma. Estaba siendo iluminado por unas hileras de farolas y en el suelo estaban instalados una serie de raíles de tren. Parecía que estaban tratando de desarrollar alguna actividad minera.
Cuanto más profundo avanzaban, con más trabajadores y soldados Rocket se encontraban. Los soldados estaban obligando a los obreos a extraer las rocas, mientras que unos geólogos y científicos que manejaban una serie de extraña máquinas buscaban algo.
- Tío Green, tenías razón- Sacó una pokeball- Venga, liberemos a los obreros y acabemos con esos Rocket- Sin embargo fue detenido antes de lanzarse al combate.
- Espera un momento- Dijo Green entre susurros- Antes de eso quiero ver qué es lo que intentan encontrar-
A regañadientes, Cyan tuvo que contenerse en iniciar una pelea con los soldados que vigilaban a los obreros.
Un soldado entró a toda prisa en las minas. Inspeccionó por todos lados buscando a alguien en concreto y le encontró. Con sus últimas fuerzas se acercó corriendo hacia una persona sentada sobre una roca.
- ¡Teniente, teniente! Hemos logrado secuestrar al pofesor Oak con éxito-
El teniente suspiró mientras enrrollaba su tabaco en la lámina blanca.
- Muy bien. Os felicito por vuestra exitosa labor ¿pero no podrías haberlo gritado un poco más fuerte?- Dijo encendiendo su tabaco- Esos dos que estás escondidos ahí no parecen haberte oído-
Detrás de las rocas los entrenadores de pueblo paleta se mostraron impactados por la noticia del secuestro del profesor y su estado no mejoró debido a que los descubrieron.
- Tío, voy a luchar- Dijo Cyan sacando una pokeball- Ya nos han descubierto, no tenemos otra...-
- Espera, yo lo haré- Le interrumpió levantadose- Tu ve a rescatar al abuelo. De seguro le han llevado hacia su base en alguna gran ciudad. Encuentrale, te daré tiempo para salir de aquí-
Green salió de su escondite y encaró a los soldados que habían abandonado su deberes para hacerle frente. Pura prioridad.
- ... Heh- Le dió otra calada a su tabaco- ¿Y el segundo. No va salir a jugar?-
- No hace falta. Yo soy suficiente- Sacó a su Golduck y Charizard- Pero me gustaría hacerte una pregunta ¿si ya te habías que estabamos espiando por qué no hiciste nada?
- Porque pensaba que saldríais y os presentaríais educadamente. Bueno, no estaba esperando nada- El teniente se levantó de la roca en la cual se encontraba sentado- Es una lástima, pero tengo otro asunto que atender, lo que quiere decir que tendrás que arreglartelas con estos de aquí-
Los soldados sacaron varios pokemon de tipo roca, veneno y siniestro. Todos esos pokemon estaban en fases avanzadas, lo cual sorprendió a Green, pues no esperaba que soldados rasos tuviesen pokemon tan avanzados.
Corriendo por aquella cueva iluminada por las linternas, Cyan esquivó a los rocket y a los obreros que se interpusieron en su camino con la ayuda de Scyther.
Aquél pokemon insecto cuya velocidad propia de un ninja y la fuerza ganada por un arduo entrenamiento, le permitieron mandar por los aires a todos los obstaculos que se interpusieron.
Tras varios apuros, por fín logró salir de aquella cueva, pero varios guardianes se interpusieron en su camino. Sacó a su Charizard, el cual enfrentó a los pokemon que sacaron los guardianes.
Un Lickitung y un Nidorina.
Nidorina procedió a usar sus garras envenenadas, pero Charizard la esquivó alzando el vuelo para descargar una llamarada contra Lickitung antes de que pudiese hacer algún movimiento, pero ese pokemon evadió las llamas con protección.
Nidorina volvió a la carga. Sin embargo Charizard la agarró usando su característico movimiento sísmico para lanzarla contra Lickitung.
Lickitung saltó esquivando a Nidorina, quien se estrello contra el suelo abriendo un crater. Con su larga y pegajosa lengua envolvió al pokemon alado estrujandole en el proceso, mientras cargaba su hidropulso.
Todo estaba perdido para Charizard. Un ataque acuatico era lo peor que podía sucederle en esa situación, pero por fortuna Scyther cortó la lengua de Lickitung en dos con su tijera X.
Ya libre, el pokemon de fuego desplegó sus alas y lanzó una lengua de fuego que incineró a Lickitung y despejó la entrada al quemar a los entrenadores rivales.
Cyan se subió al lomo de su Charizard para salir volando de aquél lugar. No quería irse y abandonar a su tío, pero confiaba en él. No por nada Green llegó a ser campeón de la liga, por un corto tiempo, y luego ser el lider del gimansio de Ciudad Verde.
Ya en el aire, Cyan recibió una llamada por medio de videotransmisión de su madre, Daisy Oak.
- Cyan, hijo ha ocurrido una desgracia. Unas personas vestidas de negro aparecieron de pronto y se llevaron al abuelo-
- Si, lo se-
- ¿Eh? ¿Como que sabes eso, si acaba de ocurrir?- Preguntó la madre confundida.
- Porque yo fuí quien lo secuestró- Un fuerte "¡Queeee!" se oyó al otro lado del teléfono- No, era broma. Me acabo de enterar junto con Green- De la pokedex salieron los gritos de repoche de Daisy, que obligaron al chico a alejarse un poco- ¿Ya, tienes alguna idea de hacia donde se lo han llevado?- Preguntó una vez que su madre se había quedado sin voz.
- No lo se con certeza, pero tomaron rumbo noreste-
- Ya veo, lo investigaré inmediatamente, gracias mama- Colgó antes de que su madre pudiese decirle algo más- Vamos Charizard, creo que tengo una idea hacia donde se lo han llevado.
Mientras tanto, en la playa de Ciudad Fuscia se estaba celebrando una discreta sesión de fotografía. Pero aun así esta atrajo a unos curiosos que formaron multitud.
La razón eran dos nuevas top model que ganaron fama de una manera muy rápida debido a su belleza y su sentido de la moda.
Ellas eran las hermanas: Annie y Oakley. Aquellas agentes del Team Rocket que buscaban raros y legendarios.
En medio de aquella tranquila sesión de fotografía una persona se abría camino entre la multitud rápidamente.
- ¡Detente, no puedes pasar!- Dijo un hombre vestido con un traje negro que hacía de guardaespaldas- Estamos en medio de una sesión. Si quieres algo tendrás que...-
No llegó a completar su advertencia y fue lanzado contra el equipo de fotografía.
El mánager de las modelos lanzó una serie de preguntas.
- ¿Qué ha ocurrido, que sucede?-
Las modelos se giraron hacia Skygger, quien se acercó hacia ellas.
Alzó su brazo y una descarga de energía cayó sobre ellas.
De un ágil y fluído movimiento, las hermanas modelos esquivaron el ataque.
- Hey. Han pasado seis años. Miembros del Team Rocket Annie, Oakley.
Las modelos le miraron con confusión, con intriga, pero también con miedo. Debido a que esa persona parecía saber mucho de ellas.
- ¿Quién eres tu?-
El albino formó una sonrisa disimulada mientras suspiraba.
- Lo suponía. ¿No os acordáis de esto?- Apartó el mechón de su cabello que revelaba la cicatriz de su mejilla.
Annie y Oakley abrieron muchos sus ojos al recordarle.
- Ah, eres esa chica- Dijo Oakley.
- ¡Soy un hombre! Pero da igual no es algo que entre en tu cabeza. ¿No Oakley kun?-
La chica de cabello claro frunció su ceño.
- Supongo que quieres un combate ¿verdad?-
Ambas sacaron a sus mejores pokemon: Espeon y Ariados.
- Ve por ellas Zangoose-
El combate tipo "Battle Royale" había comenzado.
Zangoose avanzó a grandes zancadas contra Espeon y Ariados. Era un pokemon contra dos.
-¡Espeon derribalo!- Ordenó Annie.
El pokemon morado embistió contra su rival, pero Zangoose saltó esquivando el ataque. Ariados parecía haber estado esperando ese momento.
- ¡Ahora Ariados, disparo demora!- Esta vez fue Oakley la que le dió la orden.
El pokemon insecto lanzó una gruesa y pegajosa telaraña que envolvió por completo a Zangoose.
Sin que Skygger dijese nada, su pokemon se liberó de las ataduras con el movimiento cuchillada.
Las hermanas vieron la situación con asombro. No se esperaban que un pokemon realizase un movimiento sin permiso de su entrenador.
- ¿Que es esa mirada? Se puede criar a un pokemon de cualquie forma. Yo entrené a mi Zangoose de esta misma-
- ¡Ve Espeon!- Gritó Annie.
El pokemon psíquico embistió de nuevo contra Zangoose con un fuerte placaje. Un golpe bastante crítico.
Aprovechando la situación, Ariados lanzó un ataque de tipo bicho que impulsó al pokemon morado y dejó a su rival herido.
El pokemon blanco parecía estar cada vez más en desventaja.
Apenas podía atacar y solo recibía un golpe tras otro.
Finalmente Espeon usó un ataque psíquico que dejó al pokemon bastante confundido.
Oakley miró con satisfacción como la estrategia que estaban realizando ella y su hermana daban sus frutos.
- No debístes confiarte usando solo un pokemon inutil. ¡Lamentarás habernos subestimado. Ariados pin misil!-
El pokemon araña alzó sus patas. Estas se iluminaron y como un cristal fragmentado salieron destellos brillantes hacia Skygger.
Aquellos destellos que iluminaban tenuemente el cielo del atardecer, descendieron contra el albino a una velocidad vertiginosa.
Sin moverse, sin inmutarse, con una tranquilidad que no encajaba de ninguna manera en esa atmosfera. Skygger susurró algo que ellas no atinaron a escuchar.
Y su sombra se volvió en sí misma. Desde ella salieron una serie de corrientes oscuras que se interpusieron recibiendo el impacto del ataque de tipo insecto.
Una vez más ellas quedaron sorprendidas. No sabían qué estaba pasando.
- En ningún momento estaba luchando solo con mi Zangoose. Mi Gengar también está dando su mejor esfuerzo- Reveló el chico.
- Ah, maldita sea. Annie, ese crío se está burlando de nosotras-
- Si, Oakley. Me está comenzando a fastidiar. Acabemos con él-
Las dos hermanas, agentes encubiertas del Team Rocket se miraron y asintieron con la cabeza. Era una especie de señal que solo ellas podían entender.
Miraron de nuevo hacia aquél chico de cabellos blancos y pronunciaron las siguientes órdenes a sus respectivos pokemon.
- Espeon. Usa psíquico-
El pokemon morado obedeció y sus ojos brillaron con una pálida luz azulada. Al instante Zangoose se encontraba apresado por una misteriosa aura.
Oakley aprovechó aquella oportubidad.
- Ariados. Tijera X-
El otro pokemon avanzó contra su rival y le asestó un golpe cargado de mucha energía.
- Gengar. Toxico-
A la orden de su entrenador. Gengar salió de aquella sombra en la cual se escondía y soltó una sustancia desde su boca.
Aquella sustancia negra llenó el campo sin discriminación. Atacando a los tres pokemon por igual.
Ariados logró resistir el ataque debido a su tipo: bicho/veneno.
Espeon fue envenenado, pero no sufrió un daño considerble gracias también a que era del tipo psíquico.
Y Zangoose por pura lógica, no debería haber sufrido ningún tipo de daño gracias a su habilidad: Inmunidad.
¿Entonces de qué sirvió lanzar ese ataque si no afectó a nadie? Pensaron ambas hermanas.
¿Acaso era un error de un entrenador novato que ignoraba el efecto que tendría aquel inutil ataque?
No. Por supuesto que lo sabía. Ese ataque tenía como objetivo dos metas.
La primera fue desactivar el movimiento psíquico que retenía a Zangoose. Y la segunda fue activar esa habilidad oculta que tenía Zangoose, la clave de esa estrategia.
Sin poder creerselo, Zangoose había sido envenenado por nada más ni nada menos que por su propio entrenador.
Una verdadera locura. Pero eficaz.
Zangoose empezó a desplegar un aura fuera de lo común. Su habilidad: Ímpetu veneno se había activado y su poder ofensivo comenzó a elevarse.
Tanto Annie como Oakley estaban al tanto de aquella habilidad, solo que no se esperaban que ese pokemon en concreto la tuviese.
- Ve Zangoose, usa Imagen-
Con ese movimiento. El pokemon gatuno recobró la ventaja inicial robada, dañando seriamente a ambos pokemon rivales.
- Se acabó. He gando- Sentenció el chico albino antes de tiempo.
Sin embargo las hermanas no estaban de acuerdo en tirar la toalla y rendirse solo porque su enemigo usó una elaborada estrategia exitosa. Sus dos pokemon estaban muy debilitados por el ataque recibido y por el envenenamiento, pero todavía no estaban derrotados.
- ¿Qué has dicho. Mocoso? Nosotras no estamos dispuestas a perder ¡Ariados lanza mugre!-
- Oakley. Si, tienes razón ¡Espeon ataque rápido!-
Ambos pokemon atacaron a Zangoose, que en ese momento estaba sufriendo las consecuencias del envenenamiento. Esos ataques le debilitarían.
- Os equivocais. Ya habéis perdido ¡porque Zangoose no está luchando solo. Gengar también. Usa golpe bajo!-
El pokemon sombras apareció en frente de los agresores mientras defendía a su compañero de equipo.
Su movimiento era uno que tenía prioridad incluso ante velocidad extrema. Por esa razón tenía derecho a atacar primero. Sin importar todo lo demás.
En dos casi imperceptibles movimientos. Tanto Espeon como Ariados cayeron facilmente y sus entrenadoras ni tuvieron otra opción que devolverlos a sus pokeballs.
Annie y Oakley cayeron al suelo arrodilladas, sin poder creer que hayan perdido. Skygger se acercó hacia ellas.
- Se acabó- Dijo el albino guardando a su Zangoose en su pokeball mietras que Gengar volvía a tomar su lugar a la sombra de su entrenador.
En Ciudad Azulona estaba pasando algo extraño.
- Quieto Arcanine- Dijo un entrenador delante de su pokemon. Trataba de calmarle, pero parecía inutil.
- Tanquilizate Pinsir- Dijo otro entrenador sujetando a su pokemon insecto.
Ambos intentaban evitar que sus pokemon luchasen entre ellos, pero estos se engaban a obedecerles.
Ese no era un caso aislado. Muchos pokemon se estaban enfrentando entre ellos y sus entrenadores hacían lo que podían para detenerles.
En un momento dado uno de ellos se volvió contra su entrenador y le hirió gravemente en el torso.
De alguna manera, los demás empezaron a seguir el ejemplo de ese pokemon y se volvieron contra sus propios entrenadores.
Taiyou llegó hacia la escena de la masacre y observó con horror la tragedia que se estaba sucediendo.
- ¿Qué está pasando aquí?... Pikachu ¿que ocurre?-
El entrenador ojirrojo vió como su pokemon empezaba a comportarse de una extraña manera.
De pronto su Pikachu se volvió en su contra.
- Pikachu, ¿qué sucede?- Como respuesta obtuvo una fuerte descarga eléctrica.
Taiyou estaba desconcertado. Su pokemon nunca antes le había atacado. Ese comportamiento no era normal.
Saltó hacia atrás esquivando otro rayo. Planteó la posibilidad de sacar a otro pokemon, pero al ver a su alrededor algo le dijo que si sacaba a otro, también se rebelaría.
Una idea le recorrió la cabeza. Si los pokemon de su equipo todavía no se habían rebelado eso quería decir que las pokeballs eran seguras, por lo que trató de devolver a Pikachu a la suya.
Sin embargo algo extraño pasó de nuevo. Su pokeball no reaccionó como debería y trató a Pikachu como si fuese un pokemon salvaje otra vez.
Finalmente Pikachu se escapó. Nada más salir dirigió su furia contra su entrenador, quien no tuvo má remedio que salir corriendo.
La calle comenzó a llenarse poco a poco de cadáveres, tanto de humanos como de pokemon. Se estaba repitiendo un proceso similar al que sucedió en aquella ruta.
Corriendo de un callejón a otro, el entrenador ojirrojo se encontró en un callejón sin salida. Estaba asustado, confuso, pero todavía estaba más preocupado por su pokemon.
- Pikachu. No tienes que hacer eso, soy yo ¿no me reconoces?- El ratón eléctrico se acercó amenazantemente- Mierda Pikachu, somos amigos ¿qué te ocurre?- Pikachu saltó hacia él con intención de morderle y electrocutarle- ¡Pikachuuuuuu!-
Taiyou reaccionó instintívamente y conectó un puñetazo en la mejilla de su pokemon.
Aquel golpe instintivo, cargado de sentimientos logró llegar a Pikachu mientras lo mandaba por los aires hasta estamparlo contra el poste de un anuncio cercano.
- ¿Pika?- Preguntó el pokemon confuso y aturdido, como si no recordase lo que había hecho.
- Pikachu, has vuelto a la normalidad- El pokemon asintió- Realmente eso fue extraño. Me pregunto si los demas estarán bien-
Sacó sus pokeballs para explorarlas, pero en ese momento un voz familiar le llamó.
- ¡Taiyou no lo hagas!- Gritó Tsukiko.
La entrenadora se acercó hacia él.
- ¿Tsukiko?-
- No los saques de la pokeball. Si lo haces se rebelarán como ellos- Señaló a los pokemon que atacaban a sus entrenadores- Tu Pikachu se encuentra bien ¿como es posible?-
- Si, bueno fue el poder de la amistad- Ella le miró sin entender nada-
- No tienes remedio- Suspiró la chica negando con la cabeza- Lo dejaré pasar esta vez. Ahora hay que encontrar a los culpables de todo esto-
- Entendido-
Casi todos los pokemon de la ciudad se habían vuelto locos y esteban atacando a los entrenadores. Ellos intentaban defenderse sacando a otro pokemon pero este sufría las mismas consecuencias y se rebelaba atacando tanto al pokemon como a su entenador.
- Esto es horrible- Dijo Tsukiko apretando los puños con impotencia al ver ese espectaculo y no poder hacer nada.
- No puedo soportarlo. ¡Pikachu cuento contigo!- Exclamó Taiyou. Su pokemon saltó al aire y cargó la suficiente energía como para lanzar una poderosa descarga de electricidad que dejó temporalmente paralizados a todos los pokemon.
- Onda trueno. Los detuvistes sin dañarlos- Dijo Tsukiko impresionada a lo que el chico sonrió haciendo que ella se sonrojase.
Detrás de ellos estaba una persona sospechosa vestida con el uniforme del Team Rocket. Había presenciado toda esa escena.
- ¿Como es que tu Pikachu no está bajo los efectos de la Máquina D?- Preguntó el soldado rocket sin darse cuenta de que lo había dicho en voz alta. Lo que llamó la atención de los dos entrenadores.
- ¿Máquina D? Ya veo entonces el Nuevo Team Rocket está tras esto, debí imaginarlo- Dijo Taiyou.
- Aun así solo puedes usar a ese Pikachu, si saca a otro se corrompirá con la energía oscura. Bien dime entrenador ¿puede tu único pokemon contra todos nosotros?- La pregunta sonó a una amenaza y el soldado de apresuró a sacar a un Golbat, quien antes de poder lanzar un ataque ya había sido electrocutado con una descarga- ¿Como puede Golbat perder de esa manera?-
- Golbat es un pokemon volador, es normal que la electricidad le afecte- Explicó Taiyou tranquílmente.
El segundo pokemon que sacó el soldado rocket era un Raticate. Parecía ser bastante fuerte, pero fue derrotado con facilidad por el ataque de Pikachu.
- Mierda, eres demasiado fuerte. Pero hasta ahora todo va según lo planeado. He dejado que derrotases a mis pokemon solo para ver de qué era capaz tu pokemon. Los ataques que tienes son: Onda trueno, Rayo y Portazo. A ver como te las apañas ahora contra mi Donphan- Su último pokemon era un Donphan un pokemon parecido a un elefante de tipo tierra.
La situación dió la vuelta completamente. Donphan cargó contra Pikachu en una poderosa embestida que el pokemon esquivó saltando al aire. Pikachu contraatacó inmediatamente con una descarga, pero fue inutil, ya que el atributo de Donphan le inmunizaba contra ataques eléctricos.
- La electricidad no sirve. ¡Usa portazo!-
- Será inutil Donphan ataca con Derribo-
Ambos pokemon chocaron sus ataques y como resultado Pikachu fue enviado por los aires.
- No, Pikachu no te rindas- Su pokemon se puso de pie con dificultad- Se que parece que está todo perdido, pero todavía podemos ganar. Incluso sin usar ataques eléctricos.
El rocket empezó a reirse a grandes y molestas carcajadas mientras que su pokemon rascaba el suelo con su pata preparandose para cargar de nuevo.
- ¿Lo dices en serio? quién te has creído que eres. Donphan acabemos con esto usa Doble filo-
El pokemon soltó un grito de guerra y cargó contra ellos rodeado de un fuerte aura.
- ¡No perderemos, Pikachu usa Azote!- Gritó Taiyou jugandose todo a una carta.
Pikachu corrió también hacia el pokemon rival chocando los ataques una vez más. La confrontación dió lugar a una nube de humo por el choque de ambas técnicas.
Desde aquella humareda de polvo Donphan salió rodando hacia el rocket deteniendose a sus pies aparentemente inconsciente, dejando a todo el mundo sorprendido.
- ¿Como...?-
- Azote es el último movimiento que sabe Pikcahu y este se hace más fuerte cuando más daño reciba. Además de que tu Donphan ya estaba bastante débil por los movimientos que le has obligado a usar- Explicó Taiyou dando un paso a delante.
- Espera un momento- Dijo Tsukiko metiendose en la conversación- ¿No te parece extraño Taiyou? Sus pokemon no se habían rebelado tras salir de sus pokeballs-
- Si es extraño, me había dado cuenta pero...- Dijo Taiyou.
- No puedo creer que haya sido derrotado. El jefe debe de enterarse de esto, no puedo permitir que encuentra nuestra guarida- El soldado se escapó.
- ¡No lo dejes huir!- Gritó Tsukiko.
- ¡Entendido!- Contestó Taiyou.
Ambos salieron corriendo tras él. El sujeto cruzó una calle y pasó a través de un puente intentando despistarles, pero los entrenadores lograron superar el obstaculo. Chasqueando la legua de metió entre varios callejones a toda velocidad.
Taiyou y Tsukiko se separaron para tenderle una emboscada; Tsukiko se dirigió hacia la derecha, donde estaban las terrazas en las cuales las parejas disfrutaban bebiendo y comiendo, mientras Taiyou siguió directamente al sujeto metiendose entre los callejones.
Ganandole terreno poco a poco el castaño entrenador estaba a punto de atrapar al sujeto, pero este giró hacia una esquina saliendo de su campo de visión. Taiyou hizo lo mismo y al cruzar la misma esquina.
¡Pam!
Chocó contra alguien cayendo los dos al suelo uno encima de otro. El ojirrojo abrió los ojos con sorpresa al ver quién estaba encima de él.
- ¿Tsukiko?- Preguntó el chico.
- Ughh eso ha dolido- Se quejó la chica.
Tsukiko sintió como sus mejillas comenzaban a arder. Se encontraba encima del entrenador castaño y esa sensación le agradaba, demasiado, pero en ese momento era mucho más importante el soldado rocket que estaban persiguiendo.
- ¿Qué estás haciendo, pervertido?- Preguntó la chica sonrojada.
- Tu eres la que está encima de mí- Se quejó el entrenador, pero a cambió recibió un montón de golpes provenientes de la chica.
- Como sea le hemos perdido- Dijo mirando todos los callejones- ¿Por qué tenías que chocarte conmigo en ese momento?-
- Está bien- Dijo Taiyou levantandose- Podemos encontrarle. Pikachu es muy bueno siguiendo olores-
El pokemon amarillo se puso a cuatro patasy comenzó a oler el suelo como si de un perro se tratase. Al encontrar un rastro alertó a los entrenadores y echó a correr con ellos siguiendole.
Su camino les llevó afuera de aquel laberinto de casas, directamente hacia un edificio lleno de luces de colores con un gingantesco cartel que ponía "Casino".
Ambos entrenadores se quedaron viendo la fachada del edificio sin saber si realmente entrar o no.
- Un casino. Había oído rumores de que estaba siendo financiado por el Team Rocket, de seguro dentro está su escondite secreto y esa máquina que vuelve locos a los pokemon- Dijo Taiyou completamente convencido.
- ¿Estás seguro de eso?- Preguntó Tsukiko.
- Completamente-
Entró el chico con gran determinación, dispuesto a descubrir la verdad de aquel sitio y liberar a la ciudad de las garras de aquella malvada organizaciñon. Dentro pudo observar que había una infinidad de máquinas tragaperras, ruletas y otro tipo de juegos basados en cartas.
- Taiyou mira- Señaló Tsukiko al soldado que había escapado anteriormente- Es él, tenías razón. Esta debe de ser su base-
Sigilósamente se acercaron y con asombro vieron como aquel soldado abría una puerta secreta. Él entró dentro, mientras que otro hombre uniformado monto guardia disimuladamente.
Taiyou se acercó corriendo hacia el sujeto y con ayuda de su pokemon logró dejarle inconsiciente usando uno de sus ataques eléctricos. Su emboscada fue cautelosa, aun así aquella gente no separaría su atención de la máquina que tenían en frente.
- Vamos- Dió una señal para que su compañera le acompañase.
Tras guarecer al sujeto inconsciente, abrieron aquella entrada que conectaba con miles de escalones que se perdían en la oscuridad.
Bajando por ellas el ambiente estaba cambiando rápidamente.
Se encontraron con una sala extraña, llena de muchos tubos de cristal rotos, varias pizarras con innumerables ecuaciones y diversas máquinas rotas y desconectadas.
Pikachu empezó a quejarse debido al extraño ambiente. En ese momento Taiyou entendió que todo ahora dependía únicamente de su pokemon, y que si trataba de sacar otro se rebelaría al instante.
- ¡Intrusos!-
Se oyó el grito de uno de los científicos y rápidamente varios soldados de la organización hicieron acto de presencia.
- No tenemos tiempo para enfrentarnos a todos- Dijo Taiyou- ¡Pikachu usa Onda trueno!
Una descarga conectada corriente eléctrica inmobilizó a los soldados antes de que ellos pudiesen sacar a sus pokemon.
Antes de que la parisis desaparezca, los dos entrenadores los pasaron y cerraron las puertas para que no pudiesen seguirles.
Al fondo de esa misma guarida, se podía escuchar el sonido de una especie de máquina activa, quizás la única activada en ese lugar.
- Esto debe de ser...- Dijo el entrenador ojirrojo admirando el tamaño de la máquina.
- ¿Pero qué es eso?- Preguntó Tsukiko.
- La "Máquina D" es una máquina que amplifica la energía oscura con la que podemos alterar a los pokemon y controlarlos sin importar que ellos estén o no capturados- Dijo una voz a espaldas de los entrenadores. Cuando se giraron se encontraron con una mujer de cabello negro vestida con una ropa negra característica del Team Rocket con una bata blanca indicando que era de la división de inteligencia y con unas extrañas gafas que ocultaban sus ojos. Ella debía ser quien mandaba en ese lugar- La llamamos "Generator of Darkness", ah y por cierto soy Reivailley, te felicito por haber encontrado este escondite pero hasta aquí llegastes.
Lanzó una pokeball negra de la cual salió un Houndoom. Un pokemon semejante a un perro con una apriencia tenebrosa, y por el tamaño de sus cuernos se podría adivinar que es una hembra.
- Acabemos con esto Pikachu- Ordenó Taiyou.
Pikachu saltó al aire y soltó una descarga eléctica que impactó en Houndoom directamente, pero para su sorpresa no tuvo efecto alguno. El ratón eléctico lo intentó otra vez y sucedió el mismo resultado. Al tercer ataque Houndoom atacó esquivando las descargas y propinando un mordisco rápido.
Pikachu cayó al suelo e inmediatamente se desplomó, pero sin debilitarse para sorpresa del entrenador.
- ¿Qué ha ocurrido? esa mordida fue extraño, pero ¿de verdad fue un Mordisco?- Pensó el entrenador.
La científica comenzó a reir.
- Supongo que ya lo has descubierto, el movimiento que Houndoom acabó de usar no fue Mordisco sino Superdiente- Aclaró Reivailley.
- ¡¿Superdiente?! eso es imposible, es una habilidad característica de Rattata y Raticate ¿como puede Houndoom tenerla?- Preguntó Tsukiko alarmada.
- ¿Qué es Superdiente?- Preguntó Taiyou ingenuamente haciendo que las dos mujeres caigan al suelo de la impresión.
- Moouh- Se quejó Tsukiko- ¿De verdad vales para ser entrenador? Superdiente es un movimiento que reduce a la mitad la salud de un pokemon que tenga independientemente si había sido herido con anterioridad o no- Explicó.
Al parecer a la científica del Team Rocket le había gustado la forma en que Tsukiko lo había explicado.
- Ya veo- Dijo Taiyou- Es un movimiento peligroso, te cuidado Pikachu-
- Pikaa-
Houndoom lanzó un Aullido, haciendo que su ataque se potenciase. Pikachu aprovechó su condición para realizar el movimiento Azote, pero Houndoom le mordió con Colmillo ígneo generando una explosión desde la cual salió Pikachu lleno de quemaduras. Con sus últimas fuerzas Pikachu logró lanzarle un último rayo. Houndoom usó Venganza tal y como ordenó la científica morocha. Resistió el ataque y devolvió el impacó con el dobe de fuerza.
- ¡Pikachu!- Gritó Taiyou lanzando a atrapar a su pokemon malherido.
- Acabemos con esto- Dijo Reivailley lanzando un Voltorb contra el entrenador antes de que pudiese alcanzar a tocar a Pikachu.
Voltorb estalló en el acto usando su movimiento Explosión, dañando tanto a Taiyou como a su pokemon y enviandoles a partes opuestas de la sala.
- ¡Taiyou!- Gritó Tsukiko corrió hasta donde estaba su compañero, pero Houndoom se interpuso delante de ella y lanzó un aullido que hizo que Tsukiko perdiese el equilibrio.
Reivailley empezó a reirse con fuerza como si le hibiese dado un brote psicótico.
- ¿Qué ocurre, acaso no puedes defenderte? al claro tus pokemon no están inmunizados contra la energía oscura- Volvió a reirse, pero se detuvo al ver que Taiyou continuaba con vida.
El entrenador castaño de ojos rojos se estaba arrastrando malherido por el suelo hasta acercarse a su pokemon, el cual estaba insconsciente.
- Lo siento Pikachu, te hice esforzarte demasiado y no tuve en cuenta tu estado. Realmente lo siento mucho- Susurró derramando unas lagrimas que no intentaba ocultar. Pikachu abrió un poco los ojos y trató también de acercarse a él- Se que todavía estamos muy lejos de acercarnos a su nivel- La imagen de Skygger y Cyan apareció en su mente- Pero aun así, no nos rendiremos- Agarró la pata de sus pokemon con su mano mientras sujetaba una extraña piedra verde.
Una luz iluminó el lugar por completo cegando a los que se encontraban dentro de aquella sala.
- ¿Qué está sucediendo?- Preguntó Reivailley enfadada por no entender lo que ocurría.
- Pikachu está evolucionando ¿pero como?- Se preguntó Tsukiko- ¡Claro! esa es una piedra trueno-
La luz comenzó a reducirse poco a poco revelando a Taiyou de pie con ahora su recién evolucionado Raichu.
- ¡Desgraciado!- Gritó la científica al ver que sus planes habían sido frustrados.
En ese momento la puerta se abrió y todos los soldados rocket entraron en la sala abruptamente.
- Vamos Raichu acabemos con toda esta locura. ¡Rayo!- Ordenó el entrenador castaño.
Raichu saltó con energía y liberó una desproporcional descarga eléctrica que atacó a Houndoom, a los soldados y a la "Máquina D" provocando una gran explosión en todo el escondite del Team Rocket.
Sin embargo cuando el humo se disipó ellos pudieron contemplar con asombro que la "Máquina D" seguía intacta, aun después de haber recibido semejante ataque.
- ¿Por qué, como pudo resistirlo?- Preguntó Tsukiko.
- No lo se, pero volveremos a intentarlo Raichu- Dijo Taiyou con ánimos.
- Kukuku- Se rió la científica morocha desde el suelo- No puedes destruírlo con ese poder que tienes, solo se puede apagar desde la sede en Ciudad Azafrán, pero no creas que esta es la única "Máquina D" que hay en todo Kanto- Explicó la científica.
- ¿Es que hay más?- Preguntó Taiyou.
- Kukuku- Volvió a reirse- En todos los lugares colocamos una y en estos momentos esta región se verá envuelta en oscuridad, terror y sangre kukuku- Se quedó inconsiente.
No eran buenas noticias. La situación estaba mucho peor de lo que esos dos entrenadores podrían haber imaginado. Todo el caos que estaba ocurriendo en Ciudad Azulona pronto se expandería por todo Kanto.
- ¿Taiyou?- Tsukiko se acercó al ojirrojo.
- Voy a ir, iré a ciudad Azafán y detendré esto- Prometió el entrenador con una determianción que rápidamente fue contagiada por su compañera.
- Entiendo. Pero yo me quedaré aquí, me aseguraré de que ellos llegan a ser detenidos y trataré de ayudar en lo que pueda aunque no pueda usar a mis pokemon- Anunció Tsukiko, lo que hizo que el ojirrojo esbozase una sonrisa.
- Cuento contigo Tsukiko chan- Dijo Taiyou saliendo del lugar a toda prisa con rumbo a Ciudad Azafrán.
Mientras tanto, en Ciudad Fuscia, más concretamente en una cafetería con vistas privilegiadas a la playa, se encontraba Skygger sentado a una mesa junto con Annie y Oakley mientras que su mánager no paraba de observar al albino desde diversos puntos de vista, lo cual le ponía muy nerviosos. De algún modo el chico se encontró en ese ambiente tras aquella batalla en la playa que supuestamente agradó tanto al público como a los representantes artístico.
- Entonces... ¡Como es que he acabado de esta manera!- Gritó el albino levantandose de golpe. No llegaba a aceptar todavía esa situación- ¡Tu estate quieto de una vez!- Pero sus gritos cayeron en saco roto.
El mánager ni se inmutó y continuó captando y encuadrando con sus dedos los gestos del abino.
- Oh, que magnífico gesto, que naturalidad de expresión, que color de ojos más interesante: Azul y verde unidos espectacularmente y que cabello más inusual: Blanco pastel, sedoso y delicado- Decía el mánager entre muchas cosas, y con cada una de ellas las venas del entrenador se hinchaban cada vez más- Eres como una nube de algodón flotando en un intenso océano luminoso.
Annie y Oakley se rieron disimuladamente.
- Parece que le has gustado a nuestro mánager- Dijo Annie entre risas- Pero no te preocupes, solo quiere tomar unas cuantas fotos.
- Me niego- Dijo Skygger secamente cortando de raíz la emoción del hombre- ¿Qué es eso de que ya no formáis parte del Team Rocket? Explicadme-
Oakley suspiró molesta por el tema sacado y volvió a cruzarse de piernas otra vez, mientra que su hermana tomó un poco de su café preferido con elegancia.
Skygger volvió a tomar asiento. A su alrededor el mánager segía admirando su fisiología. De vez en cuando le acariciaba el pelo, le tiraba de las mejillas, comparaba su tono de piel con una paleta de diferentes colores, etc...
Todo ello seguía molestado al chico, quien ya dudaba entre electrocutarle hasta la muerte con su Elektabuzz o quemarle hasta las cenizas con su Magmar.
- Pues- Empezó Oakley- Nosotras solíamos ser agentes especiales del Team Rocket, como bien sabrás. Servíamos fielmente a Giovanni sama y cumplíamos todas sus misiones, pero desde hace tiempo nuestro jefe empezó a actuar de manera extraña-
- ¿A qué te refieres?- Preguntó Skygger interesado en el tema.
- De pronto se volvió una persona extraña, empezó a hacer experimentos raros con un grupo de científicos peculiares que nunca habíamos visto- Continuó Oakley- Después comenzó a despedir a varios miembros con buenas habilidades para contratar a otras personas y antes de darnos cuenta la organización cambió por completo. Ya ni sabíamos que metas teníamos, ni qué estabamos investigando-
- Entonces cuando fuímos a pedirle explicaciones a Giovanni sama, nos despidió- Contó Annie al ver que su hermana comenzaba a andarse por las ramas- Después de eso conocimos a nuestro mánager y nos convertímos en ídols-
El entrenador albino se sentía extraño. Por una parte se sentía vacío, pero aliviado. Aun si todos sus esfuerzos hubiesen sido en vano por vengarse de esas mujeres, había podido luchar con ellas y ahora no ocupaban ningún lugar en su mente.
- Entonces, si ya no formais parte del Team Rocket no tengo nada contra vosotras- Dijo el chico desanimado.
- Pero aun así me alegro ve haber luchado contra tí- Dijo Annie levantandose de la silla solo para observar mejor al chico de la misma forma que hacía el manager- Has cambiado mucho en este tiempo, estás mucho más guapo y la cicatriz te favorece-
- ¿Verdad que sí? Le hace mucho más varonil, pero adorable. Ya le veo futuro en esta empresa- Dijo el mánager muy emocionado.
- ¡Dejadme en paz!- Se quejó el chico haciendo un puchero, que surtió el efecto contrario en ellos.
- Oh que adorable- Dijeron Annie y su mánager al mismo tiempo.
En ese momento Skygger recordó algo todavçia más importante al tocar su cicatriz mientras intentaba taparse la cara con su pelo.
- ... ¿Y Domino?- Preguntó generando que los dos se detuviesen- Puede que ya no tenga nada contra vosotras, pero sí contra ella ¿donde está?- Cambió su sembante por uno más serio.
Annie y Oakley se miraron entre ellas y dudaron por un momento el decirlo, pero ante el nuevo ambiente generado por el chico no parecía que tenían otra opción.
- Ella sigue trabajando para el Team Rocket- Dijo Annie.
Al entrenador blanco le brillaron los ojos.
- Ya veo, entonces es así jejeje- El semblante volvió a cambiar- Creo que me tengo que ir-
- ¡¿Qué?! ¿no te quedas a la sesión de fotos y a la toma de medidas?- Preguntó el mánager histérico llorando mientras abrazaba al chico por la cintura impidiendo que se fuera.
- ¿A donde vas?- Preguntó Oakley.
- ¿A donde va a ser? - Se liberó del mánager y sacó a su Zangoose montandose sobre él para sorpresa de los presentes- A ciudad Azafrán ¿no es ahí donde está su sede? pues vamos a hacerles una visita-
Las ahora modelos no sabían si ese chico era un idiota, un temerario o es que se había vuelto completamente loco en estos años. Pero no pudieron hacer nada más que ver como Skygger desaparecía por el horizonte corriendo hacia aquella ciudad controlada por la organización más malvada del mundo.
