Hermione se sentó en la cama con la respiración agitada.
Sintió un fuerte dolor en el pecho que la obligó a volver a recostarse en la cama.
Miró hacia la ventana, estaba amaneciendo, y sus compañeras todavía dormían.
Se sintió inquieta, extraña.
Su cabeza daba vueltas confundida. No podía describir la sensación, nunca la había sentido. El corazón acelerado y dolorido, las ganas terribles de llorar como si algo horrible hubiera sucedido.
-Harry -susurró.
Recordó todo lo sucedido, como había besado a Ron, y como habían pasado tiempo como pareja. ¿Qué le había pasado? ¿Por qué besar a Ron se había sentido tan bien?
Lo recordaba como una sensación gloriosa, había sentido ese cosquilleo extraño, como si todavía siguiera enamorada de el.
¿Lo estaba?
Hermione no supo responderse a eso. Intentó recordar como había surgido la idea de besarlo. Ella lo había deseado y simplemente lo hizo, había sido una necesidad tan fuerte que no había podido controlarse.
Ron le había dicho que la amaba y eso se había sentido tan bien... ¿pero por qué? Hermione se sentía tan confusa... siempre había creído amar a Harry... ¿cómo eso podía pasar? Nunca creyó que se podía amar a dos personas al mismo tiempo, y todavía seguía pensándolo.
Se levantó de la cama y se vistió distraída.
Se detuvo en el espejo y se miró en el. Sus manos se dirigieron a sus labios hinchados, ¿cuánto se había besado con Ron?
La idea la asustó. ¿Harry lo sabía? ¿los había visto?
Sus compañeras terminaron por despertarse.
-¿Estás bien Hermione?
-Si... si, estoy bien... -dijo distraída -, ¿ya es hora de desayunar, verdad?
Hermione salió de la habitación y bajó a la Sala Común. Ron estaba allí esperándola con una sonrisa. Se abalanzó hacia ella antes de que pueda escaparse y le dio un largo beso.
-Hola linda -le dijo con una sonrisa.
Hermione se quedó inmóvil intentando procesar todo.
No había sentido absolutamente nada con ese beso.
Harry pasó por su lado, Ron lo tomó del brazo y lo atrajo en un abrazo.
-No puedo creer que fingieran ser novios -dijo con una gran sonrisa -Es de locos, seguramente fue difícil besarse -suspiró y se rio.
Harry ni siquiera la miró. Hermione se sintió terrible. El rostro de su amigo se veía pálido y con ojeras, como cuando tenía pesadillas sobre Voldelmort.
-Fue difícil es verdad -dijo Harry fingiendo una sonrisa -, pero valió la pena... por fin están juntos...
Ron sonrió.
-Eres un gran amigo Harry, te debo mucho amigo -dijo dándole palmaditas en la espalda -¿Irás a la fiesta de Slughorn? ¿Ya tienes pareja? Podrías decirle a Ginny. A mí Hermione ya me invitó.
Hermione miró sorprendida a Ron. Era verdad. Lo había invitado.
¿Pero cómo?
Harry sonrió.
-Ya veré a quién llevaré a la fiesta...
Ginny apareció en ese momento y tomó la mano de Harry.
-¿Me llevarás? -preguntó con una sonrisa -Yo todavía no tengo pareja...
Los ojos de Ginny se clavaron en los de Hermione.
-Te ves extraña hoy Herm -dijo Ginny con una ceja levantada.
-¿Qué?
Hermione estaba tan inmersa en sus pensamientos que ni siquiera escuchó.
-Que te ves extraña...
Hermione miró a Harry otra vez. ¿Era una pesadilla?
-Nada que no solucionen unos besos... -dijo Ron acercándola e intentando darle un beso, pero Hermione colocó una mano entre sus bocas antes del contacto.
-¿Estás tímida? ¿qué sucede? Ayer aprovechabas cada beso...
La bruja hubiera deseado que fuera mentira, pero sabía perfectamente que lo que Ron decía era verdad. Había disfrutado aquellos besos como si nunca se hubiera enamorado de Harry.
-Necesito ir al baño -dijo con lágrimas en los ojos. Ron se sorprendió y aflojó el agarre.
Hermione salió de allí sintiendo como las lágrimas se derramaban por sus mejillas.
Corrió hacia el baño y allí se encerró casi toda la mañana. Las lágrimas no dejaban de fluir, se sentía tan culpable... Harry se veía tan mal...
¿Qué había hecho? ¿Qué había ocurrido?
Nunca apoyó las infidelidades, y nunca pensó que ella sería causante de una. ¿Pero cómo podía ser?
Ella amaba a Harry, entonces ¿cómo pudo hacer una cosa así?
Ella misma le había propuesto ir a la fiesta juntos, habían planeado tantas cosas, salidas y hasta navidad...
Esos momentos que habían planeado cosas juntos se veían tan lejanos, pero solo habían pasado horas.
.
Cuando Hermione logró salir del baño, y miró la hora se dio cuenta de que solo quedaba una clase.
Decidió ir a pesar de su estado, pensó que tal vez un poco de Pociones le aclararía la cabeza.
Hermione entró en la clase y notó que el único asiento libre era junto a Harry, dio la vuelta arrepentida para marcharse pero se chocó con el profesor Slughorn.
-Srta. Granger -dijo el profesor con una sonrisa -, siéntese la clase va a empezar.
Hermione no tuvo opción que sentarse junto a su amigo.
-Saquen sus libros, página 579, lean la receta de la Poción Oculus y prepárenla con su compañero.
Hermione se mordió el labio inferior. Tenía unas ganas terribles de llorar y miró la puerta mas de una vez.
-Granger está distraída hoy... -dijo el profesor asombrado.
-N-no, solo...
-Continúe leyendo Granger -dijo el profesor suspirando.
Hermione terminó de leer la poción igual que Harry.
Ambos comenzaron a preparar la poción, Harry sin siquiera mirarla, parecía tan incómodo con la situación tanto como ella.
-¿Puedes picar esto? -preguntó Harry con la voz apagada tendiéndole un trozo de cuerno de unicornio.
-S-si -dijo la chica tomando rápidamente el trozo. Comenzó a picarlo con un elemento de madera mientras Harry revolvía el cuenco con los materiales ya dentro.
-Harry... -su voz sonó temblorosa.
-¿Qué?
-No sé que sucedió.
Harry se detuvo.
-Aquel día te lo pregunté si me querías y cuando me dijiste que sentías lo mismo te creí -murmuró con la mirada fija en el cuenco.
-Es porque es cierto.
-No -dijo con una pequeña sonrisa -, fui tonto, nunca te pregunté que harías si Ron también se te confesara... siempre lo amaste y yo me metí en el medio.
-Harry no, yo...
-¿Cómo va la poción? -preguntó el profesor con una sonrisa. Se notaba que adoraba a Harry.
-Bien profesor -contestó el chico.
Slughorn aspiró el aroma de la poción y sonrió.
-Va por buen camino Potter, continúe así.
Harry tomó lo que Hermione había picado y lo lanzó al cuenco. Siguió revolviendo hasta que sintió que la poción estaba perfecta.
-Harry...
-Basta.
La severidad de sus palabras hizo que Hermione se mordiera el labio tragándose las lágrimas.
-Profesor Slughorn la poción ya está lista.
Slughorn felicitó a Harry por su poción perfecta y dejó que este se marchara del salón antes de que terminara la hora.
Hermione se quedó allí sintiéndose mas confundida que nunca.
