¡Lumos!
¡Hola!
Free!
Volar significa libertad
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Capítulo Décimo
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Su primera noche en Hogwarts fue difícil de sobrellevar. Al igual que el año pasado, le costó conciliar el sueño, el duelo por el aniversario de la muerte de su abuela y el desconocimiento de lo que significaban aquellos caballos esqueléticos. Dio vueltas en la cama, las criaturas aladas lo atormentaban.
¿Por qué Makoto no podía verlas?
Le costaba creer que existiera algún aspecto de la magia que estuviera literalmente delante de los ojos de Makoto, pero que no pudiera determinarlo. Era lo más anormal que había sucedido en su vida: algo relacionado con la magia que estaba vedado para Makoto.
Y no le gustaba.
La magia era algo que Makoto había compartido con él. ¿Por qué había algo tan aterrador solo visible para él?
El cansancio venció el miedo, y el último pensamiento, no tan coherente, fue que la respuesta quizá la tendría el águila que custodiaba la entrada, lo cual no tenía sentido, pues la piedra hacía preguntas, no daba respuestas.
Como casi todas las mañanas, se encontró atrapado entre los brazos de Kisumi, quien lo zarandeó para que bajaran al Gran Comedor. Ikuya fue con ellos.
En el Gran Comedor lo esperaban sus amigos, quienes comentaban sus horarios. La mayoría de los cursos los compartiría con Makoto, y al igual que el año pasado junto con Nagisa compartirían Defensa contra las Artes Oscuras.
Haruka se excusó de ir con Nagisa a su primera clase de Encantamientos, pues primero debía recuperar su escoba. En el Despacho de la Subdirectora, la cual se mostró levemente impresionada, de que a primera hora un estudiante le exigiese la entrega de su escoba, Haruka se debatió si debía consultarle sobre las carrozas sin caballos.
Si Haruka no podía acudir a Makoto para resolver sus dudas, le costaba idear alguna otra persona que pudiera ayudarlo. El nuevo sol le había hecho recapacitar que no debería parecer alterado, que era algo que estaba bajo el conocimiento y control de Hogwarts; sin embargo, no había descartado su primera impresión de que tenía algo que ver con su particular condición como mago, y no quería que su identidad, sus particularidades, fueran discutidas o de conocimiento de sus profesores o de cualquier otra persona. No quería que sus profesores supieran que él podía ver esas criaturas.
Llegó a la conclusión de que fueran lo que fueran aquellas criaturas no volverías a verlas hasta que terminara el año, por lo que no les dedicaría más tiempo del necesario. Si tenía la oportunidad de averiguar algo, de manera discreta y que no requiriera mucho esfuerzo, lo haría.
—¿Makoto, sabes algo de criaturas que sean invisibles solo para algunas personas?—preguntó Haruka a penas vio a su amigo, en su asiento usual en la clase de Transformaciones.
—Eh—murmuró Makoto, tardó un par de segundos para aceptar el repentino interés de su amigo en un tema tan específico—. ¿El demiguise? Encontrar uno es muy difícil… solo un mago con mucha habilidad para rastrearlo puede hacerlo.
Haruka negó.
—Algo como un caballo—dijo por lo bajo, y Makoto solo le entendió porque tenía muchos años de escucharlo.
—Un caballo invisible… solo para algunas personas—murmuró Makoto pensativo.
—¿Por qué quieres saber eso?—preguntó Zaki, interesada.
Sin embargo, no hubo respuesta, y Makoto debió inventarla.
—A Haru le gusta dibujar. Cuando estábamos en casa, teníamos nuestro propio bestiario, yo inventaba los nombres y las habilidades de los animales, y Haruka los dibujaba.
—¿En serio? Suena fantástico…
Haru dejó la conversación en manos de Makoto, quien entretuvo a Zaki. Sin embargo, los dos sabían que el tema no había terminado ahí. Un interés tan repentino por parte de Haruka en algún tema que no fuera el Quidditch, la natación o la macarela era algo que encendía todas las alarmas en Makoto.
El acercamiento de Makoto al tema fue casual. Primero, apenas tuvo oportunidad se reunió con Nao Serizawa, quien le prestó un libro: "Criaturas fantásticos y dónde encontrarlas".
—Es del curso de Cuidado de las Criaturas Mágicas de Cuarto Año. Se supone que están la mayoría de criaturas, espero que encuentres la que estás buscando.
Haruka aceptó el libro.
—¿Cuándo debo devolverlo?
—Mañana—sonrió Makoto—. Pero estoy seguro de que hay una copia en la Biblioteca.
La lectura del Libro resultó más interesante de lo que esperaba. Sin embargo, incómodo de tener en sus manos la pertenencia de otra persona y de causar molestias por eso, devolvió el libro a Makoto y fue a buscarlo a la Biblioteca.
Haruka no era asiduo a la Biblioteca, en ese aspecto se parecía a Nagisa, sin embargo, estaba seguro de que el primer día de clases no encontraría a nadie ahí. Y se sorprendió pues ni siquiera encontró a la bibliotecaria. Dado que su urgencia no podía esperar, buscó él mismo el libro.
Al final de uno de los pasillos, encontró a la bibliotecaria revisando la lista de libros que un estudiante de primer año había hecho.
—Ah, señor Nanase—Le dijo la mujer—, ¿Necesita algo en particular?
—Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas.
—Me temo que el señor Ryugazaki ya tomó el único ejemplar que no está dañado.
Haruka centró su atención en el estudiante, quien carraspeó:
—Él lo puede tener, si lo necesita.
—No para sus clases. No es lectura de Segundo Año—repuso la mujer, sin embargo, con un movimiento de varita, lo apuntó a nombre de Haruka—. Es tarde, mañana tendré listos los libros solicitados. Les pediré que se marchen.
Ryugazaki era un estudiante de Primer Ingreso de Ravenclaw, y a esa hora de la noche, no había ningún lugar al cual dirigirse, así que de manera incómoda los dos caminaron hacia su Sala Común.
En la escalinata, el águila los saludó:
—Si llego tarde, te alegras.
—La muerte—respondió Ryugazaki, y el águila les permitió el paso.
—Señor Nanase—Lo llamó de pronto Ryugazaki, antes de que cada uno se desviara hacia sus respectivos dormitorios—. ¿Tardará mucho con ese libro? Realmente, estoy interesado en leerlo.
Haruka pestañeó y asintió. El niño quedó algo confundido, pero se permitió creer que lo devolvería pronto.
.o.O.O.
—¿Quidditch? ¿Qué es eso?
La pregunta de Gou, la hermana de Rin, sorprendió a todos. Después de la cena, Nagisa la había llevado con Haru y Makoto para que fuera presentada oficialmente, y después de las preguntas de rigor sobre sus primeros dos días en Hogwarts, el tema de conversación inmediatamente cambió a Quidditch.
La expresión confundida de la niña parecía sincera, su desconocimiento era real, pero para ellos no tenía sentido. Era la hermana de Rin, un gran fanático del Quidditch, el mismo que descubrió que su padre además de ser mago era un jugador de Quidditch. ¿A caso no le comentó nada sobre la vida de su padre a su hermana? ¿A caso Gou seguía creyendo que su padre había sido solo un pescador?
Makoto fue el primer en reponerse y, con su manera fácil de hablar, le explicó lo necesario para disfrutar un juego.
—¿Vuelan con escobas?—inquirió realmente sorprendida.
Nagisa alabó la sensación de volar y la describió con lujo de detalles. Haru condimentó diciendo que al volar se sentía libre, y ella se ilusionó como toda una niña pequeña.
—¿Yo también puedo volar? ¿Con mi hermano?
A pesar de ser jóvenes, ya habían conocido la decepción. Por más que quisieran volar todos juntos, ya sabían que no podían. Sin embargo, no podían imprimirle esa dosis de realidad a ella.
—Claro que sí—Le sonrió Makoto—. Todos pueden volar.
Y, lo habían estado ignorando, durante todas las vacaciones: un tema que no había sido mencionado, pero que era un elefante blanco entre ellos. Makoto y Nagisa se habían estado preparando para sus pruebas de ingreso al equipo de Quidditch, y la pregunta que les hizo Gou, los llevó a ese tema, que se habían preocupado por ignorar deliberadamente.
—¿Qué debo hacer?
Nagisa le habló sobre las clases de vuelo que iniciarían la próxima semana, de la prohibición de los estudiantes de primer año para volar y de la Copa de las Casas, también le explicó el cronograma de partidos y las pruebas de ingreso que cada Casa organizaba.
Se cuidaron de no mencionarle que su padre era jugador de Quidditch, pues sabían que eso debía hablarlo con su hermano.
—No puedo esperar por las clases de vuelo—exclamó Gou, y los tres amigos sonrieron emocionados.
.O.o.O.
La respuesta que Haruka esperaba llegó pronto, justo en el lugar donde se congregaban la mayoría de las respuestas del colegio: delante del águila de piedra.
—Si tu alma has de vender, ¿qué debes hacer?
—Verle la cara—respondió Ryugazaki, apresurado, como si le interesa dar la respuesta primero que Haruka.
El águila les permitió la entrada, y antes de tomar cada uno su propio camino, Ryugazaki le preguntó a Haruka por el libro y, después de asentir, Haru le pidió que lo acompañara a su habitación para entregarle el libro.
—No ha terminado de leerlo—murmuró Ryugazaki.
—Está bien, probablemente no sea útil.
—¿Necesita alguna información en particular? Podría ayudarlo. Tengo un amplio conocimiento en literatura mágica de todo tipo.
Como no encontró nada que pudiera perder, le preguntó:
—¿Algún tipo de criatura que sea invisible solo para algunas personas? Y no es un Demiguise.
El niño abrió la boca y se detuvo en seco. Sin duda, su primera respuesta sería un Demiguise. Se acomodó las gafas rojas y dijo:
—Un Threstal. Un tipo de caballo alado, incomprendido y misterioso, solo visible para aquellos que han visto a la muerte.
—¿Threstal?
—Sí. Se les conoce también como los enviados de la muerte—El niño abrió el libro de Newton Scamander y pasó hojas hasta encontrar lo que buscaba: un dibujo del caballo alado que Haruka había visto—. Mire, asegura que hay una manada en el Bosque Prohibido.
Haruka leyó la explicación de la criatura y su teoría de que se trataba de una particularidad suya que pudiera verlos se concretó. Él había visto a su abuela morir, él había visto a la muerte, por lo tanto el misterio de los Threstals ahora estaba a su alcance. Mientras le agradecía a Rei, aceptó que no tenía el valor para contarle a Makoto que la muerte de su abuela había cambiado eso. En todo caso, Makoto descubrió que su curiosidad ya había sido satisfecha y no lo presionó con una respuesta.
.O.o.O.
La tarde en la que los cuatro amigos coincidían la pasaron en los alrededores del lago y, para ser precisos, Haru en el lago, jugaba con Nagisa de arrojarse una pequeña pelota, mientras Rin y Makoto hablaban, entre ellos, cerca de la orilla.
Si Makoto y Haruka tuvieran una relación de amistad normal, Haruka no tendría forma de saber de lo que hablaba Makoto con Rin, pues él estaba jugando y ellos estaban lejos; sin embargo, Haruka conocía a Makoto mejor que nadie, y solo necesitó verle el movimiento de sus labios y la preocupación en sus ojos para saber lo que estaba preguntando.
¿Por qué Gou no sabía quién era su padre, realmente?
Haruka imaginó las reacciones de Rin: un empujón, no te metas en lo que no te importa, es mi familia, un alejamiento… Pero nada de eso ocurrió. Cuando Haruka sacó la cabeza, vio que Rin hablaba y Makoto escuchaba atento. Volvió a sumergirse, y al salir: la escena fue la misma. Makoto solo escuchaba y Rin hablaba, sus ojos brillando.
Entonces, se preguntó qué podría contestarle Makoto, que solo era un niño, comparado con ellos. ¿Qué sabía Makoto de padres ausentes y hombres desconocidos que decían llamarse padres? ¿Qué podría entender de la necesidad de buscar la propia identidad al compararla con la vida de una figura paterna?
Lo que sea que Makoto dijo tranquilizó a Rin, quien asintió con una sonrisa serena. Y a Haru le pareció que su sonrisa era muy diferente a las que le dirigía a él. Entonces, definitivamente, Rin lo trataba diferente... al menos su trato no era el mismo con Makoto. Aun no precisaba qué clase de relación había entre Rin y Sousuke.
Makoto tenía hermanos pequeños y era demasiado pronto para ser considerado como un hermano mayor; sin embargo, como un ser empático, se convirtió en el mejor confidente para Rin sobre su hermana.
Gou Matsouka no sabía que su padre fue estudiante de Hogwarts. Sobre la magia, lo poco que sabía era lo que Rin y Sousuke le habían dicho. Pensaba que sus habilidades mágicas eran por ser hermana de Rin, no por ser la hija de un mago.
—Un mago es un mago—murmuró Makoto y Haruka que se había acercado fue capaz de escucharlo. Pero eso no significaba mucho para personas como Rin o Haruka, quienes sentían la imperiosa necesidad de demostrar que realmente eran magos, que merecían tener su magia y usar las varitas. Ellos debían demostrar constantemente su naturaleza mágica.
Entonces, Makoto concentró su atención en Haruka, a quien le insistió para que saliera del agua y se secara.
Haruka apretó la mano que Makoto le extendió y salió. Contento consigo mismo, pues era la primera vez que Makoto se había acercado tanto al lago, después de la primera zambullida que hicieron juntos.
Nagisa les ofreció algunos dulces y preguntó sobre sus planes para las pruebas de Quidditch.
—¿Rin, podrías prestarme tu escoba el próximo viernes?—preguntó Nagisa, inusualmente tímido.
—¿Por qué? ¿A caso no tienes tu propia escoba?
—No la pude traer.
—Pero sabías que tendrías tu prueba…
—¡Rinrin! Por favor, la escoba de un Guardián es la segunda mejor opción para un Golpeador.
—El viernes—murmuró Rin, analizando la propuesta—. Está bien.
—Gracias, Rinrin.
—¿Pelearás por tu campo en el equipo este año, Haru?—preguntó Rin, después de quitarse de encima a Nagisa.
Haru, cuyas mejillas enrojecieron levemente, asintió, sin mirar a ninguno.
—¡Yo también! Con la escoba de Rin. Las pruebas de Gryffindor serán el viernes, y daré lo mejor de mí. Estuve practicando todo el verano.
—¿Has practicando estirando tus brazos al final del golpe?—preguntó Rin, mirándolo inquisitivamente.
—Justo como me explicaste que lo hiciera.
Nagisa les contó sobre sus sesiones de entrenamiento y Makoto comentó que no era posible haber practicado todas las horas que estaba diciendo, y Nagisa solo se rio.
—¿Makoto? ¿Irás a las pruebas de Hufflepuff?
Makoto asintió.
—Zaki y yo nos presentaremos.
—¿Quién es Zaki?—preguntó Rin.
—Aki Yazaki, es mi compañera de Casa.
—¿Harán la prueba juntos? ¿Y cuándo lo decidieron?
Las mejillas de Makoto se enrojecieron terriblemente y Nagisa estalló en carcajadas.
A Haruka no le gustó el tema de conversación, le irritó bastante, así que se levantó y dijo que iría a cenar. Esos comentarios tontos de Rin y Nagisa, y los intentos de Makoto de explicar su amistad con Zaki los desconcentró de lo principal: si Rin participaría en las pruebas. Hablaron de Quidditch y no pudo saber si volvería a volar con Rin.
Su malhumor nada tenía que ver con que Rin y Nagisa estuvieran haciendo implicaciones románticas sobre la vida de Makoto.
.O.o.o.
La clase de Defensa contras las Artes Oscuras estuvo fatal, en la segunda semana. Nagisa no dejó en paz a Makoto, pidiéndole que le ayudara a comprar un bate en el Callejón Diagon.
—Mi mamá sabe que ni Haru ni yo jugamos como Golpeadores. Si se da cuenta que es para ti, le dirá a tus padres.
Esos eran los argumentos de Makoto para negarse al pedido de Nagisa.
—Makoto tiene razón—intervino Haru, después de que les restaran 2 puntos a Gryffindor y a Hufflepuff por hablar en clases—. La señora Tachibana le contará a todo el mundo que compró un bate para su hijo, si Makoto le pide que lo haga, y todos sabemos que ni yo ni Makoto seremos Golpeadores, así que será sospechoso. Tus padres se terminarán dando cuenta, Nagisa.
Nagisa estuvo a punto de darle la razón, rendido, pero el profesor intervino.
—No se atreva a abrir la boca, señor Hazuki. No quiero estudiantes desconcentrados en clases… y dos puntos para Ravenclaw porque el señor Nanase habló, por primera vez desde que lo conozco.
Haruka hizo un gesto de refunfuño. Defensa contras las Artes Oscuras nunca había sido su curso favorito, demasiado enérgico para él, exagerados movimientos de varita, gritos extraños, y el profesor recordándoles que su vida podría depender de un Expelliarmus bien ejecutado, lo cual francamente lo hacía dudar de la cordura del hombre. Defensa contra las Artes Oscuras no era lo de él y, normalmente, solo le prestaba la mitad de su atención y menos de la mitad de sus palabras.
Ante la imposibilidad de Makoto y Haruka para ofrecerle una opción segura, la última esperanza de Nagisa era Rin. Ya había acudido a Rin para la escoba, pero esperaba que le ayudara para conseguir el bate, también. La ayuda le llegó de un Matsouka.
Esa tarde fue la primera clase de Vuelo para los estudiantes de Primer Año y, entre el barullo y la emoción que provocaba, encontraron a Gou, celebrando su primer vuelo exitosos.
—¡Nunca había hecho algo así! ¡Jamás habría creído que volar fuera posible! —Les dijo la niña, casi llorando, y su voz enterneció a los tres amigos.
Podían entender su emoción, sus ansias, su deseo.
Makoto le contó de sus experiencias en la escoba, ignorando la historia de cuando volaron por las copas del Bosque Prohibido, pues no quería preocuparla con los castigos que habían recibido.
—¿Mi hermana también vuela?—preguntó ella emocionada.
—El único que ha volado formalmente es Haru, es el Buscador del Ravenclaw. Nosotros nos presentaremos este año en nuestros equipos.
—¿Mi hermano también?
Nagisa y Makoto no supieron cómo contestarle, preocupados de que se tratara de un tema sensible entre ellos, así que fue Haruka quien tomó la iniciativa y respondió afirmativamente.
—¡Yo quiero volar con mi hermano!—exclamó ella.
—El próximo año, podrías intentar entrar en el equipo de Gryffindor—Le dijo Haruka. La niña asintió emocionada.
—O… podrías—empezó Nagisa y se ganó una mirada alertada de parte de Makoto—, solo digo que si quieres entrar al equipo de Gryffindor, deberías practicar desde ya para que el próximo año puedas dominar el bate. Una Golpeadora necesita dominar el bate, antes que la escoba.
La niña abrió la boca sorprendida. No recordaba que, en el Quidditch, además de las escobas y las pelotas, había que tener un bate. Era más complicado de lo que le pareció inicialmente.
—¿Qué tengo que hacer para conseguir un bate?—murmuró.
—Déjamelo todo a mí. Primero, le escribiremos a tu madre que necesitas comprar uno en la Tienda del Mundo del Quidditch en el Callejón Diagon... y yo me encargaré de enseñarte todo lo que sé, por un módico precio.
Gou asintió.
Makoto terminó riéndose fuertemente al descubrir el plan de Nagisa, solo le pidió que tuviera cuidado cuando Rin se diera cuenta de que su hermana pequeña entrenaría para ser la Golpeadora del Equipo de Gryffindor.
.O.o.O.
Rin le pidió a Haruka que se vieran en el Salón de Trofeos, después de la cena. Haruka se planteó qué hacer. Por un lado, sentía un agujero en su estómago, desde las vacaciones de Fin de Año pasadas, no habían tenido un verdadero momento a solas; y si se veían, sería fácil pedirle que lo acompañara a su Sala Común.
Sin embargo, las circunstancias de la reunión le incomodaban: estaban a un día de la Prueba de Slytherin y el Salón de Trofeos era el punto de reunión. De antemano, sabía que no estaría preparado para lidiar con Rin.
Dejar a Makoto no sería difícil para él, a pesar de que siempre se quedaban juntos después de la cena; Makoto atraía fácilmente la atención de Kisumi, y si Haruka los dejaba inmiscuidos en una conversación, él tendría toda libertad para reunirse solo con Rin. Kisumi no permitiría que Makoto se alejara de él.
Conforme terminaba su filete de macarela, se daba cuenta de que no quería dejar a Makoto solo con Kisumi ni quería ir solo con Rin. Si bien su plan ya estaba medio armado, bastaba levantarse y llamar a su amigo para que corriera a él, dejando a Kisumi solo con una disculpa con forma de sonrisa.
—¿Qué quieres hacer, Haru-chan? —Le preguntó Makoto, cuando Haruka no tomó el camino hacia las escaleras que se movían.
La respuesta fue un camino silencioso hasta el Salón de Trofeos. Si a Rin le sorprendió ver a Makoto, no lo mostró. Y si Makoto se extrañó de que Haruka y Rin hubiesen pactado una reunión que él desconocía hasta ese momento, tampoco lo mostró.
Al contrario, los dos aceptaron el plan de Haruka y Rin reveló la urgencia de su reunión.
—El Capitán Mikoshiba me ofreció un trato. Si logro derrotarlo, estaré en el Equipo. En la posición que quiera.
—Eso es fantástico, Rin—exclamó Makoto, pues conocía de las excentricidades de Mikoshiba—. ¿En qué debes derrotarlo?
Rin apretó los puños.
—En un partido de Quidditch.
—¡Lo lograrás!
—No… no es una prueba individual.
—¿A qué te refieres?
—Tengo tiempo hasta mañana en la tarde para formar un equipo, mi equipo, que se enfrentará a los jugadores que Mikoshiba elija—dijo, sin ninguna esperanza de triunfar.
—Cielos—murmuró Makoto, preocupado.
—Tres—dijo Haruka, sus ojos brillando.
—¿De qué hablas, Haru? Acabo de decir algo importante… No entiendes que no podré jugar.
—Solo necesitas tres jugadores. Makoto, Nagisa y yo volaremos.
Makoto asintió, emocionado.
—¿Deben ser jugadores de Slytherin?
—Asumí que debían ser de Slytherin. Pero no lo dijo exactamente.
—Entonces, Haru tiene razón. Solo necesitamos tres jugadores más. Y mañana, Haru, Nagisa y yo volaremos a tu lado.
Rin no lo aguantó más. Desde que Mikoshiba le propuso que consiguiera un equipo y lo derrotara, puso todas sus esperanzas en Sousuke. Sabía que ningún compañero se jugaría el chance de insultar a su capitán al aceptar hacer equipo con él, quien ya había perdido una vez su oportunidad de ser parte del equipo. Así que esperaba que un jugador como Sousuke pudiera acarrearle importantes alianzas; sin embargo, Sousuke se negó.
Lo abandonó.
Y, Rin, también lloraba por eso.
.O.o.O.
Rin siempre desayunaba temprano, un hábito de atleta, y como si Nagisa sospechara que algo se cocinaba, apareció a una hora también temprana en el Gran Comedor. Cuando Makoto y Haruka, se unieron Nagisa estaba encima de Rin, armando un feliz escándalo.
—No me extrañaría que estén tratando de ocultar otro Vociferador—Escucharon a un estudiante de Hufflepuff murmurar ante la escena.
Makoto ignoró el comentario, pero Haru le dirigió una mirada amenazadora que lo hizo, al menos, bajar el tono de voz.
Al reunirse, Rin se limpió algunas lágrimas, y les contó los últimos detalles. Mikoshiba estaba muy emocionado por el reto y estaba ansioso por conocer al equipo.
—¡Por supuesto le dije que ya estábamos los siete! Así que antes de medio día, tenemos que estar todos. Las pruebas son a las cuatro.
—Necesitamos un milagro. He escuchado que hay un hechizo con el que puedes controlar a las personas…
—No es un hechizo, Nagisa—lo reprimió Makoto—. Es una maldición imperdonable.
—Pero necesitamos algo tan grande como eso para lograrlo.
—Solo necesitamos tres personas—intervino Haru—. Cualquiera querría volar con nosotros—dijo un poco más alto, y los pocos estudiantes de Slytherin que estaban cerca, espiándolos, pues ya sabían del reto, se encogieron y trataron de pasar desapercibidos.
Makoto y Rin suspiraron.
—Tenemos que resolver esto.
—Hay muchas otras cosas que resolver—murmuró por lo bajo Rin—. Mikoshiba tendrá a los mejores jugando con él.
—¿Y Yamazaki?
—¿Qué con él?
—¿No le has dicho?
—Él no. Sousuke y yo no podemos estar en el mismo equipo—murmuró Rin.
—¿Qué haremos, Rin, Makoto?—insistió Nagisa, y Rin estuvo a punto de perder la paciencia pero Makoto intervino.
—Nosotros conseguiremos a los otros tres. No tenemos que convencer a todo el colegio, si cada uno logra que una persona se interese, seremos siete jugadores. Así que Rin no te preocupes por el equipo.
—Pero… Makoto, podrían ser desconocidos. ¿Cómo vamos a ganarle a Slytherin así?
—Piensa que conseguiremos a los mejores jugadores.
—¡Los mejores ya están en el equipo de Slytherin! Además, Makoto, estoy seguro de que Haru traerá a una armadura—gimió Rin, cuando Haru ya atravesaba medio comedor.
—Nos reuniremos en el almuerzo—Le prometió Makoto—. Haru, espérame.
—Conseguiré al Bateador más rudo y haremos el mejor equipo: el bateador ágil y rápido y el Bateador duro y fuerte.
—Eso no tiene mucho sentido, Nagisa—murmuró Rin con una sonrisa.
No tenía palabras para agradecerle a sus amigos el gesto valiente de querer volar con él.
.O.o.O.
Confiar ciegamente en su equipo fue uno de los tantos reclamos que Sousuke le había hecho, y Rin empezaba a lamentarse de su inocencia cuando en el Gran Comedor a la hora convenida, solo vio a Makoto, de lo más tranquilo, sirviéndose una gran porción de queque de chocolate: como si en unas horas, no se jugara el partido más decisivo en la vida de Rin.
—Makoto—Lo llamó.
El niño dio un salto y con una sonrisa, le dijo:
—Te presento a Aki Yazaki—Le señaló a una chica de cabello largo que estaba sentada junto a él, y que de pronto se ruborizó hasta la coronilla—. Ella será nuestra Cazadora.
La niña asintió, torpemente, y le tendió una mano, demasiado recta. Antes de aceptarla, Rin la observó de pies a cabeza. Confiaba en Makoto, pero ¿podría confiar en ella?
—Rin Matosuka.
—Sí, lo sé—Sonrió ella, soltando un suspiro de alivio—. Estoy muy emocionada. Nunca he volado en un juego, pero daré lo mejor de mí.
Rin asintió.
—¿Y los demás?
Makoto se mordió levemente los labios.
—No te preocupes. Estarán listos para el partido.
—Si no estamos los siete, no hay partido. No puedo presentarme con un equipo incompleto. Sería el hazmerreír.
La expresión de Makoto se volvió seria, pero no debió decir nada.
—Nanase vive por el Quidditch, si esta es su oportunidad para volar antes, logrará conseguir una persona que quiera volar con nosotros—dijo Zaki, dejando a la niña tímida de lado—. Nagisa-kun realmente se ha empeñado en conseguir un Golpeador. Ha interrogado a casi todo el colegio y hay personas interesadas, él solo está preocupado en conseguir al mejor. Tendrás a tu equipo, Matsouka.
Rin sonrió levemente.
—Llámame Rin.
Ella sonrió.
—Zaki.
.O.o.o.
Al entrar a su Sala Común, en las mazmorras del castillo, a la primera persona que Rin se encontró fue a Sousuke. No sabía qué esperar, pero sin duda, una disculpa no sucedería. Estaba a punto de retarlo a que volara en el equipo de Mikoshiba, pero un estudiante de primer año le salió al paso.
—¡Sempai! Rin-sempai—exclamó Nitori—. Lo estaré apoyando desde la gradería.
El Capitán Mikoshiba lo felicitó por mostrar su preferencia y el niño, en vez de amedrentarse, infló más las mejillas y expresó con mayor ahínco su deseo de que Matsouka Rin fuera parte del equipo.
Emocionado por la jornada de trabajo y ejercicio que les esperaba, Mikoshiba lo apremió a que caminaran juntos hacia el Campo de Quidditch. La presencia del Capitán reconfortaba a Rin: pues podía ver que era respetado como rival y que tendrían un juego justo.
Ciertamente, ninguno de los dos esperaba una gran afluencia. Caminaron rodeados de otros estudiantes, desde lejos podían ver que ya había espectadores en las graderías y que dos figuras surcaban el cielo con sus escobas en el campo.
La búsqueda de un Golpeador por parte de Nagisa, despertó la curiosidad de muchos, quienes fueron a apoyar… a Slytherin.
Una vez en el campo de juego, Rin, más nervioso que nunca, sintió un tremendo alivio cuando divisó a Makoto y a Zaki, junto a la profesora de Vuelo, inspeccionando las pelotas que se usarían.
—Ve a cambiarte—Lo apremió Makoto con una sonrisa.
Rin asintió. Vio que Haruka y otra persona ya estaban volando, y lo hacían bastante bien, con mucha fluidez y buena técnica. Fuera quien fuera la persona que Haruka había encontrado sería un excelente Cazador.
No sabía qué esperar de su equipo, pero estaba contento. Se vistió un segundo más rápido que Mikoshiba, y le sorprendió levemente encontrarse a Sousuke en el campo con su traje de buscador.
Apretó los labios y caminó hacia su equipo, ignorando a sus compañeros de Slytherin.
—¡Gou! ¿Qué haces aquí? Tienes que estar en las graderías.
—Hermano—Lo saludó ella—. Soy tu Bateadora.
—¿Qué?—Vio el uniforme, mágicamente modificado y se preguntó quién le habría prestado un uniforme de golpeador a su hermana—. ¡Nagisa!
—Gou-kun y yo…
—Que me llamo Kou.
—… somos el mejor equipo de Golpeadores. Ninguna Bludger se acercará a ustedes…
—¡Y todas terminarán en los dientes de Slytherin! Ya Nagisa me explicó cómo jugar, así que no te preocupes, hermano.
Rin le contestó con un abrazo, que la hizo soltar algunas lágrimas, y mientras ella no veía, le juró a Nagisa que dejaría de ayudarle con sus tareas si algo malo le pasaba a su hermana.
La profesora, quien sería la árbitro, los llamó al centro de la cancha. El equipo de Slytherin estaba alineado y Mikoshiba les recordaba que esa tarde sus plazas en el equipo estarían en juego.
—Estudiantes de primer año y que nunca han estado en un partido. No entiendo por qué hacemos este circo—dijo una de las jugadores de Slytherin—. Esto será pan comido.
—¿De primer año?—se interrumpió preocupado Mikoshiba, y por la estatura de dos de los jugadores se dio cuenta de que su Cazadora no mentía: la chica era de primer año.
—Los estudiantes de primer año tienen prohibido estar en equipos.
—Y ella no está tratando de estar en un equipo—intervino Zaki—. Tus reglas fueron claras: un equipo de Quidditch que jugara hoy. Aquí estamos.
Mikoshiba frunció levemente las cejas y observó a los siete jugadores.
Haruka Nanase, Ravenclaw, Segundo año, Buscador.
Rin Matsouka, Slytherin, Tercer año.
Ikuya Kirishima, Ravenclaw, Tercer año.
Makoto Tachibana, Hufflepuff, Segundo año.
Aki Yazaki, Hufflepuff, Segundo año.
Nagisa Hazuki, Gryffindor, Segundo año.
Y… alguien que no conocía, pero que le parecía conocida.
—Qué linda—murmuró.
Ante el primer silbato de la profesora, volvió a concentrarse en su juego. Mientras se elevaban y esperaban que la Quaffle fuera lanzada, analizó a sus contrincantes.
A quienes conocía…
Nanase era un jugador valioso: rápido, intuitivo, pero fácilmente manipulable. Confiaba en Sousuke para hacerle frente y evitar que capturara a la Snitch, aunque no descartaba la fiereza de su vuelo para conseguir su revancha contra Sousuke. Por un momento, se lamentó haber escogido a Sousuke, pues intuía la importancia emocional de sus enfrentamientos.
Había visto volar a Rin: le gustaba su habilidad, su estrategia y su energía. Rin era lo que Slytherin necesitaba para dejar de ser excelentes jugadores y convertirse en un excelente equipo: jugadores que dejaran de lado sus habilidades individuales y buscarán la emoción de volar juntos; sin embargo, para que Rin lograra ser ese pegamento, debía superar algunas pruebas: y esta era decisiva. Rin debía demostrarle su garra y su poder, así podría estar tranquilo de que cuando él se fuera el equipo quedaría en buenas manos.
A Kirishima nunca lo había visto cerca de una escoba, pero sí era lo mitad de bueno que su hermano, sería un contrincante de temer. De Tachibana y Yazaki podía ver que a pesar de su inexperiencia se conocían lo suficiente para idear estrategias que les permitieran anotar. Yazaki parecía intrépida, capaz de acercársele peligrosamente a un Guardián, y la espalda de Tachibana sin duda le permitiría tiros largos.
Nagisa podría engañar a cualquiera con su cuerpo delicado y su rostro angelical, pero Mikoshiba sabía que no debía darle la espalda: donde pusiera el ojo, pondría la bludger…
Y la sonrisa enorme de la niña de cabello rojo que volaba tan alto y tan libre por primera vez, le robó el aliento.
—¡Capitán!—Le gritó Sousuke, alertándolo de la estrategia de los Cazadores del equipo de Rin.
Pero fue demasiado tarde. Efectivamente, la coordinación Tachibana-Yazaki ya había conseguido marcar los primeros diez puntos.
...
Gracias por leer.
Espero lo hayan disfrutado y me puedan dar su opinión.
nox!
