Summary: Alice, Bella y Rosalie son tres jóvenes universitarias dispuestas a comerse el mundo sin perder nada en el camino en el cual se cruzaran nuevas personas y no siempre para ayudarlas. ¿Podrán conseguir todo lo que se proponen permaneciendo unidas?

Nota: Esta historia nació de un regalo de cumpleaños a la maravillosa Isabella Anna Cullen y ahora ella se une a la historia para adaptarla a la también increíble saga crepúsculo. Esperamos que os guste. Y por favor si os gusta tanto la historia que la queréis compartir con el mundo, por favor, pedidnos permiso primero. Esperemos que disfrutéis de las aventuras de unas universitarias tratando de alcanzar sus sueños sin perder nada en el camino. Gracias

Reaching Our Dreams

Capitulo X: Amarga realidad.

Alice

Las clases habían vuelto a la normalidad tras la parada navideña, y con normalidad me refiero a explotarnos de nuevo como si no hubiera un mañana, por lo menos Jazz me ayudaba en todo lo que yo necesitaba y yo a él de la misma forma. Ya llevábamos más de un mes de relación y, bueno, como mis amigas me decían estaba: "en una luna de miel de lo mas dulce". Aunque no todo era perfecto, la uniceja seguía rondando a Jazz y no de manera sutil. Me ponía de los nervios, pero por lo menos Jazz se la quitaba de encima de manera rápida pero ella insistía una y otra vez. No me fiaba de ella, no tenía la certeza pero estaba convencida de que tramaba algo, y no algo bueno, tal vez fuese mi carácter pesimista que no se había ido del todo o tal vez fuesen las indirectas que le lanzaba a Jazz intentando hacerme sentir mal, pero tendría que ir con cuidado, al menos hasta que la sensación de inestabilidad se me pasara. Mis dudas hacía Maria se desvanecieron un día que sin previo aviso me abordó en la universidad y tuve la certeza de que quería a mi novio y no iba a parar hasta conseguirlo.

- Escúchame bien enana- me soltó en medio del pasillo desierto - Jasper fue mío y lo volverá a ser.

- Sigue soñando matorral con patas - le dije segura - hace falta algo más que una enorme ceja y maldad para separarnos - le espeté convencida de mi relación con Jasper, puede que llevásemos poco tiempo pero no pensaba dejar que esa cosa con pelo arruinara algo que me hacía tremendamente feliz.

- Avisada quedas - dijo mirándome con superioridad.

- Avisada quedas tú - le contesté segura y pasó por mi lado subida en sus enormes tacones que retumbaban en el pasillo - y por cierto, si te bajas de esos tacones eres enana - y era cierto.

Así que desde ese encuentro la primera semana de Enero, fui más cuidadosa respecto a cuando el matorral estuviera cerca. Era viernes y nos habían invitado a una fiesta de cumpleaños de un compañero de carrera, Jazz me tuvo que dejar un momento ya que tenía que hablar con un compañero de su grupo para concretar como hacer uno de los trabajos necesarios para aprobar el semestre, así que me quedé esperándolo en la barra del local.

- Mira a quien tenemos aquí ¿te ha dejado tu novio solita? - dijo la voz de Maria a mi lado y solo eso me puso de muy mal humor.

- ¿Qué demonios quieres?- le pregunté dándome la vuelta y viendo que estaba con un chico que últimamente le acompañaba a todos los sitios, no podía ser buena persona si se juntaba con ella.

- A tu novio y lo voy a tener - dijo segura - ya fue mío una vez.

- Eso ya lo he oído en otra ocasión. En tus sueños quizás, nunca estaría con alguien como tú.

- Pues estuvo, y fue increíble, hasta que yo le dejé - dijo segura.

- ¿Y si le dejaste por qué lo quieres de vuelta? No me hagas reír enana uniceja.

- Si lo dejaras sería lo mejor para todos: para ti, para tus amigas…en fin, todos saldríamos ganando, pero parece que prefieres los riesgos - me espetó con una sonrisa mientras pronunciaba esas palabras envenenadas.

- ¿Me estás amenazando? - le pregunté acercándome. - Ni se te ocurra volver hacerlo camorrista de tres al cuarto porque puedo acabar contigo si quiero.

- ¿Qué está pasando? - dijo la voz de Jazz apareciendo a mi espalda.

- Tu novia me está amenazando porque le he dicho que éramos amigos hace tiempo, yo no le he dicho nada ofensivo - dijo poniendo voz lastimera, en ese momento me recorrieron unas ganas enormes de estamparla contra la pared, pero no iba a darle esa satisfacción.

- Eso no es verdad - me giré para mirar a Jazz con mi mayor cara de calma.

- Es verdad - contestó el amigo del matorral, así que para eso lo llevaba a todas partes.

- ¿En serio has hecho eso? ¿Es cierto? Contéstame Alice - me preguntó Jasper.

- No lo es - dije un poco alterada. - No me encuentro bien, me voy a casa - cogí mi bolso y me dirigí a la salida seguida por Jasper.

- ¿Por qué te pones así? - me preguntó él cuando salimos al frío aire de la calle.

- Porque prefieres creer a ese matorral que a mí - le grité – ¿en serio me ves capaz de hacer algo así?

- Lo estás haciendo ahora.

- ¡Claro que sí! Porque me tachan de mentirosa, dicen algo que no es cierto y tú les crees antes a ellos que a mí que soy tu novia.

- Por que seas mi novia no te voy a dar siempre la razón - me contestó él en el mismo tono elevado en el que yo estaba hablando.

-¡No, claro que no! Pero tú sabes tan bien como yo que ella quiere algo contigo - le espeté elevando aún más la voz.

- Pero eso no quiere decir nada - me contestó en un grito - no es razón para que le dijeses esas cosas que he oído.

- Le sigues gustando y mira lo que ha conseguido - dije señalándonos. – Ha conseguido que nos peleemos y aún dudas de mí, claro, has oído lo que yo he dicho pero no cómo ella me provocaba.

- ¿Te ha provocado ella? - siguió él bajando el tono de voz.

- Sí, pero para qué me voy a molestarme en explicártelo si no me vas a creer - conseguí decir en un susurró, mientras notaba que una lágrima rodaba por mi mejilla y la aparté de un manotazo.

- Perdóname - oí la voz de Jasper cerca hablándome dulcemente - no desconfío de ti.

- Pues no lo parece - no podía mirarlo así que me dediqué a mirar las farolas de la calle mientras evitaba que más lágrimas saliesen de mis ojos.

- La situación era extraña y no sabía que pensar - noté como ponía sus manos en mi cintura y tuve el impulso de apartarme pero lo redimí.

- Y lo más fácil era pensar que yo era la mala - susurré mientras me temblaba la voz.

- No, yo, lo siento ¿vale? No quiero que esto nos aleje, yo confío en ti, ha sido una confusión, ya esta. ¿Me perdonas? - yo asentí débilmente.- No pareces muy segura agarró mi barbilla y me obligó a mirarlo y algunas lágrimas que no había podido ocultar cayeron libremente y él las aparto con dulzura. - ¿Me perdonas? He sido un tonto, sabes que te quiero ¿verdad? - me preguntó mirándome a los ojos y sus últimas palabras consiguieron que una pequeña sonrisa asomara en mis labios.

- Pero eres mi tonto - dije en un susurro sonriendo.

- Todo tuyo - rió y me besó dulcemente. - ¿Te llevo a casa?

- Sí por favor, demasiadas emociones.

- Vamos - me cogió de la mano y nos encaminamos hasta su coche y nos dirigimos a casa. Cuando estábamos en la puerta de mi apartamento Jazz se volvió a disculpar.

- Estás perdonado - le aseguré sonriente - olvidemos lo de hoy por favor, no quiero volver a hablar de Maria ni de nada que nos haga pelearnos.

- Nada de nada - me contestó sonriente antes de volver a besarme - nos vemos mañana - un corto beso - te quiero - un beso dulce.

- Yo más.

- Que descanses - y por fin conseguimos deshacernos el uno del otro aunque ya lo echaba de menos.

Entré en la casa a oscuras y me fui a dormir ya que estaba agotada. Había sido un día muy largo pero al final, después de todo, había acabado bien.

Bella

Me dirigía hacia casa embutida en mi abrigo más calentito. Estábamos a mediados de enero y el frío era exagerado. De pronto me llegó un mensaje al móvil.

"Mi vida, ¿qué te parece si nos vemos hoy a las seis y media en El Retiro? Donde la última vez. He pensado que podríamos ir a dar una vuelta. Te mando un beso. Edward."

Contesté rápidamente. Tenía muchas ganas de verle. Eran las tres y media por lo que apresuré el paso para llegar a casa y poder arreglarme un poco.

Llegué al lugar acordado un cuarto de hora antes, tenía tantas ganas de llegar que no había podido aguantar más tiempo en casa. Miré el reloj y me puse a dar vueltas de un lado para otro nerviosa.

- ¡Buh! – intentó asustarme alguien a mi espalda. - ¡Cuánto tiempo!

- Jake – dije al principio sorprendida. - ¿Qué haces por aquí?

- Daba una vuelta y te he visto. Llevo unos días queriendo hablar contigo. ¿Estás libre esta tarde?

- La verdad es que no, he quedado aquí con alguien.

- Entonces no te robaré mucho tiempo. Pero lo que te tengo que decir es importante – me miró fijamente. – Verás…- se llevó una mano al pelo y me dedicó una tímida sonrisa de lado, cogió aire – me gustas. Me gustas y mucho. Al principio no me animaba a decírtelo pero callándomelo no voy a llegar a ningún lado.

¿Qué? ¿Cómo? Era broma, ¿no? Me quedé atónita, con los ojos muy abiertos.

Seguramente había escuchado mal. Jacob era uno de mis mejores amigos desde hacía años y yo le quería mucho, pero exactamente como eso, como amigos. Me llevé una mano al pecho, no sabía cómo rechazarle sin hacerle daño, y eso a su vez me hacía daño a mí.

Era un buen chico y no se merecía pasarlo mal. Jake malinterpretó mi reacción pues me besó. Intenté separarme pero él era más fuerte que yo. Cuando terminó me alejé y negué con la cabeza con los ojos llenos de lágrimas.

- ¿No podrías haber buscado otra manera mejor para decirme que habíamos terminado? – escuché la voz de Edward a unos pocos metros de distancia. Giré la cara rápidamente hacia él.

- ¡Edward! No es lo que parece… yo… él…- Edward me miró con una expresión que se me quedaría para siempre en mi memoria. Una mezcla de dolor, odio e incredulidad.

Me acerqué corriendo. Mis lágrimas brotaron sin yo poder controlarlas. – Escúchame por favor.

- ¡¿Qué quieres que te escuche?! Si querías estar con él desde el principio solo tenías que habérmelo dicho, ¿pero humillarme así? Te has equivocado conmigo – él también tenía los ojos llenos de lágrimas. Le cogí de un brazo para que no se alejara. Tenía que explicarle toda la situación pero no me salían las palabras. Todo estaba sucediendo como si fuera una pesadilla, ¿cómo había comenzado? – Olvídate de… - comenzó, pero su voz se quebró. Se libró de mi agarre, se dio la vuelta y se fue. No pude moverme, como en muchas pesadillas, mis piernas no respondían. Vi como se alejaba, sin darse la vuelta y finalmente le perdí de vista.

- Yo… - dijo Jake confundido. – Lo siento…

Me alejé de aquel lugar sin decir ni una palabra. Corrí lejos. Notaba una presión que no me dejaba respirar. Tenía que hablar con Edward pero este no quería ni verme. Me adentré entre los árboles y una vez lejos, me apoyé en uno, me dejé caer hasta el suelo y lloré hasta que no me salieron más lágrimas.

Rosalie

Me tomé el café rápidamente ya que, como era habitual en mí, salía con el tiempo justo. Revisé que no me faltase ningún material indispensable para la presentación de hoy y esperé a que llamasen al timbre ya que había vuelto a la rutina de que mi mejor amigo Jones fuese el encargado de llevarme a la Universidad pues desde que habíamos empezado las clases, yo había empezado a salir con Emmett y él tenía algo que no se acababa de concretar casi no podíamos vernos, y aunque a Emmett no le gustaba para nada la idea sabía que le echaba mucho de menos. Salí de casa a la vez que uno de nuestros vecinos y no pude evitar sonreír.

- Pensé que hoy entrabas más tarde - le dije a Emmett que se acercó para darme un beso breve de buenos días.

- Yo también, pero no hemos acabado el trabajo y he quedado en la biblioteca para acabarlo.

Ambos nos subimos en el ascensor.

- ¿Te lleva Jones? - me preguntó, mientras presionaba el botón.

- Ya sabes que él siempre me lleva, algún día se cansara.

- A ver si es verdad - dijo serio y yo le lancé una mirada asesina. - ¿Qué? Te pasas el día con él y yo soy tu novio.

- Supéralo McCarty - dije divertida.

- Si me cae bien y eso desde que me amenazó con romperme las piernas si te hacía daño.

- Iba en serio - dije mientras las puertas se abrían.

- Lo sé, por eso me cae bien.

Cuando salimos del edificio Jones estaba en su coche esperándome, me despedí de Emmett con un escueto beso y me fui con mi amigo hasta la universidad. El día pasó con tranquilidad hasta que la "¿Decana?" me mandó llamar, no tenía muy buenos recuerdos de la última vez que estuve en su despacho, y me maldije a mí misma por olvidarme por completo de buscar al falso testigo, pero ya era tarde. De todas formas ya era imposible irme todo el año próximo a Londres tal y como había pedido ya que mi puesto se lo habían dado a otra persona.

- Buenos días - anuncié al entrar en el despacho, la decana hablaba por teléfono por lo que me hizo un gesto para que me sentara y esperé.

- Bueno días Rosalie - me dijo mientras se acomodaba en su gran sillón. – Me imagino que no sabes por qué estás aquí - yo negué con la cabeza - la última vez que nos vimos era porque te habían acusado, y ya puedo decir injustamente, por robar algo que tú no habías robado – la miré con atención. - La persona que te acusó se ha arrepentido de sus actos, o eso ha dicho, y ha decidido confesar que mintió y que tuvo como cómplice a un falso testigo.

- ¿Co-Cómo? - logré decir.

- Que Nati Persello ha aceptado que mintió y que su testigo también lo hizo.

- ¡Eso es fantástico! - no pude contenerme y vi como ella sonreía ante mi efusividad y entonces me acordé del viaje. - ¿Eso significa que el "incidente" - remarqué con los dedos - se va a borrar de mi expediente?- ella asintió. - Y ¿el año que viene podré volver a tener las actividades que me fueron prohibidas?

- Es más, si te atreves, puedes reincorporarte mañana mismo y presentarte a los exámenes de recuperación.

- Sí, me reincorporo mañana mismo, sin problema, lo estoy deseando.

- El viaje a Londres va a ser un poco más complicado pero no imposible - y su semblante cambió - el problema es que el falso testigo es a quien se le ha adjudicado esa plaza, aún no he podido hablar con él pero tiene todos los papeles ordenados para irse y eso es muy difícil deshacerlo, como mucho, podremos conseguir que vaya esta persona solo seis meses y tú otros seis o bien cambiar todo y que os vayáis los dos seis meses cambiándoselo a otra persona - la miré confundida porque no me había quedado muy claro. - De cualquier modo vas a poder viajar, solo hay que mirar el cómo y para eso aún tenemos un poco de tiempo.

- Muchas gracias por todo - le dije rebosante de felicidad - gracias por creerme.

- Era muy poco creíble, había testimonios a tu favor pero no demasiado fuertes.

- ¿Puedo saber cómo ha sido eso de que Nati haya cambiado de opinión? ¿Le dijo algo? - pregunté.

- Según ella, su novio y ella decidieron hacer esto para salir beneficiados, pero según ella esto le estaba carcomiendo la conciencia - hizo una mueca demostrando que no confiaba en la palabra de Nati. - Pero esto ya es pasado, puedes irte - me ordenó con una sonrisa.

Recogí mis cosas y me dispuse a irme cuando me di cuenta de que no sabía quien era el "falso testigo" que, según la decana, era el novio de Nati.

- Discúlpeme. ¿Quién fue el que mintió?

- ¿No te lo he dicho? – negué. - Se me habrá pasado ya que me sorprendió mucho, un segundo - miró unos papeles con atención. - Aquí está, su nombre es Emmett McCarty.

- ¿Está segura?

- Completamente.

No fui capaz de decir nada más, cerré la puerta tras de mí y noté como la garganta se me cerraba de golpe y las lagrimas pugnaban por salir de mis ojos, respiré hondo y me dirigí hasta donde me esperaba mi mejor amigo, al verme entendió todo y me abrazó. No sabía lo que me pasaba pero no hacía falta, en eso consiste la amistad.

Bella

Los siguientes días estuve llamando a Edward cada cinco minutos. Necesitaba explicarle lo que había sucedido pero él no contestaba a mis llamadas. Me acerqué a su casa pero era como si allí no viviese nadie. Le escribí notas pidiéndole por favor que me dejara explicarme, pero no recibí respuestas. Mi ansiedad aumentaba cada minuto que pasaba. No podía creer que hacía unos días todo estuviese bien entre nosotros pero que en ese momento ni nos veíamos.

Una tarde llamaron a la puerta. Era Jacob.

- Hola, ¿puedo pasar?

- ¿Qué quieres?

- Pedirte disculpas. Por favor… - me lo pensé un momento, al final le dejé pasar.

- Te doy cinco minutos.

- Por favor, perdona mi comportamiento de hace unos días – empezó a decir cuando entró. – Yo no sabía que estabas saliendo con Edward, yo solo me dejé llevar por mis sentimientos, pensé que tú los correspondías…

- Jacob, yo te quiero mucho – comencé – pero solo como amigo. Como un gran amigo. Pero estoy enamorada de Edward. Lo siento.

- Lo sé. No tienes que disculparte. No quería causar todo el jaleo que he causado. Me siento fatal y quiero arreglarlo.

- Lo siento, pero no creo que puedas. Edward no quiere escuchar nada acerca de mí. Está dolido y he intentado por todas las maneras contactar con él pero es imposible. Se ha terminado todo – dije con una sonrisa triste y con los ojos llenos de lágrimas al escuchar en voz alta lo que me había negado a aceptar estos últimos días.

- No está todo acabado, no mientras yo pueda hacer algo. Estás así por mi culpa – dijo acariciándome la mejilla. – Y aunque me duela verte con otro chico, quiero que seas feliz – podía notar la pena en su voz, se me partió el corazón. Ojalá pudiera encontrar a una chica que le quisiera tanto como él se merecía. Acaricié su mano que aún descansaba sobre mi mejilla.

- Gracias Jake pero no hace falta…

- Tú no te preocupes – me cortó él. – Yo me encargo de todo – se levantó y se dirigió decidido hacia la puerta.

- Jacob…

- Hasta luego. Y sonríe, pronto se arreglará todo – dicho esto salió y yo me quedé sola en casa.

Alice

Desde nuestra primera discusión no habíamos vuelto a tener ninguna, Maria se acercaba cada vez más a Jazz y eso era inevitable. Estaba absolutamente convencida de que le estaba llenando la cabeza con Dios sabe qué. Yo solo intentaba evitar sus provocaciones porque sabía qué era lo que ese matorral nauseabundo buscaba y no lo iba a lograr así que, cuando me atacaba, le contestaba con la misma maldad pero con una sonrisa, aunque creía que Jazz me había oído alguna vez pero nunca hizo ningún comentario al respecto aunque pude notar alguna de sus miradas reprobatorias o algunas preguntas que no venían al caso que venían a preguntarme indirectamente si yo había empezado alguna discusión y si odiaba a Maria por alguna razón. Lo que me molestaba de las preguntas es que no se atreviera a hacerlas directamente, por lo que Maria estaba consiguiendo separarnos poco a poco, muy lentamente, pero distanciándonos al fin y al cabo.

Estaba en un bar cercano a la universidad celebrando la nota que habíamos obtenido en un trabajo que contaba el veinte por ciento de la nota cuando noté que me llegaba un mensaje al móvil, era de mi madre y decía que ese día le apetecía verme y como llevábamos mucho tiempo y me apetecía desahogarme con ella y que me aconsejara acepté la invitación. Me despedí de mis compañeras y me encaminé fuera del bar pero al salir me choqué con alguien no deseado ya en el exterior del bar.

- Vaya, vaya, la mosquita muerta volando por aquí - dijo Maria con una voz estridente.

- Lo siento, no tengo tiempo ni ganas de perder mi tiempo contigo - me coloqué bien el bolso y me dispuse a seguir con la cabeza bien alta cuando tropecé y casi me caigo al suelo.

- Vaya perdón - me dijo Maria con una sonrisa. - Seguro que ibas a reunirte con alguna de tus estúpidas amigas - dijo acercándose a mí.

- Lo que tienes se llama envidia, bonita - contraataqué segura - de que ellas tienen a alguien que las quieran, de que sean felices y de que no las confundan con animales de compañía ya que a ti es fácil confundirte con una zorra y no solo por la cantidad de pelo en tu cara.

- No estoy sola – dijo segura pero pude ver como se enfadaba - y pronto tendré a tu novio.

- Ni lo sueñes saco de pelo - me acerqué a ella igual de desafiante que ella a mí.

- Voy a acabar contigo – y me dio un pequeño empujón que no tuvo efecto. - ¿Cómo iba alguien como Jasper a estar con alguien como tú estando yo? Te lo repito, tuvimos algo y lo voy a recuperar - continuó segura - y la amenaza sigue en pie pedazo de cardo borriquero, puedo acabar con tus amigas o con tu hermana si quiero.

- Con mis amigas y mi familia no te metas - le espeté dándole un empujón con el quíntuple de fuerza de lo que ella me lo había dado a mí por lo que cayó al suelo me sentí mal por hacerlo, así que lo mejor que pude hacer fue abandonar la escena en dirección a mi coche. Estuve toda la tarde con mi madre hablando, desahogándome.

Más tarde se sumó mi tía y también me aconsejó. Les conté el último incidente en el cual Maria había acabado en el suelo y lo que me dijeron fue que esperaban que se hubiera dado un buen golpe y se le hubieran aclarado las ideas, cosa que me hizo sonreír. Después de mi pequeño monologo, no hicimos más que hablar un poco más de lo que cada una había estado haciendo mientras mirábamos algunas tiendas. Cuando ya fueron las ocho de la tarde me fui a casa con alguna que otra cosa que me había comprado. Estaba a punto de entrar en mi casa cuando Jazz salió de la suya hecho una furia y vino directo hacia mí.

- ¿En serio has hecho eso? - me preguntó pasándose una mano por el pelo.

- Hola a ti también - le refuté molesta.

- ¿Lo has hecho? - me volvió a espetar de malos modos.

- ¿Si he hecho qué? ¿Podrías darme más información si eres tan amable? – le contesté molesta por como me estaba tratando.

- ¿Has pegado a Maria? Te vi empujarla y no pude ver más.

- ¿Qué? No, solo la empujé pero fue porque…

- ¿Solo empujarla? Ha venido a verme llorando y con un maratón enorme en el brazo y en el cuello.

- ¿Y piensas que yo le he hecho eso?- la pregunta salió unas octavas más altas de lo que yo esperaba denotando mi histeria.

- Es lo que ella me ha dicho y sí la creo - esas palabras fueron como una bofetada.

- ¿Me ves capaz de pegar a alguien? ¿En serio Jasper?

- Llevas días en los que siempre que os encontráis le hablas mal…-empezó a enumerar con los dedos pero no le dejé.

- ¡Porque ella me busca! ¡Me provoca! - le grité.

- ¡Siempre su culpa! ¿Por qué no reconoces que no la puedes ni ver?

- Eso no es ningún secreto - ahora ya no hablábamos, se había tornado en nuestra peor discusión, solo nos gritamos uno por encima del otro.- Sabes que no la puedo ni ver pero eso no me convierte en una maldita mafiosa que se dedica a masacrar a gente.

- ¡Me dice que la has amenazado!

- ¿Que yo qué? ¿Y también la crees verdad?

- No sé qué pensar - dijo bajando el tono de golpe.

- "¿No sé qué pensar?" – repetí sus palabras. - Sí lo sabes, y muy bien, sino no me hubieras montado esta escena acusándome de esas cosas.

- ¿Me vas a decir que no tienes celos de ella como ella dice? ¿Que no le hablas mal? Tú misma reconoces que no la aguantas y que la has empujado - volvió a gritar.

- Sí, la he empujado y sí, no la aguanto pero ¿celos? No he tenido nunca celos de ella, pero por tu reacción parece ser que sí debería haberlos tenido.

- No seas ridícula, yo con ella no tengo nada - dijo con desdén.

- Pues no actúas así ahora mismo - le grité y noté las lágrimas en mis ojos - llevábamos días raros desde mi discusión con ella en la fiesta y…

- Ataque, según ella, ataque - dijo demasiado calmado.

- ¡Según ella! Claro, porque mi punto de vista no importa lo más mínimo ¿verdad? Sabes que está enamorada de ti y que esto es lo que ella quiere - grité histérica mientras mis lágrimas rodaban sin control por mis mejillas - la primera vez me dijiste que me creías a mí pero me mentiste.

- Pensé lo mismo que ahora, que nosotros podemos con todo pero siendo sinceros, y tú no lo estás siendo Alice.

- ¿Así que miento? Te basas en lo que Maria te dice y la crees.

- Te vi empujarla - afirmó. - Además… - hizo una pausa mientras buscaba algo en su bolsillo, cuando lo encontró me lo enseñó. – Me ha dicho que el otro día fuiste a su casa y no con intención de hablar tranquilamente. ¿Reconoces esta pulsera? Se te cayó cuando fuiste. ¿O me equivoco?

Me quedé callada, sí la reconocía. Era mía, era la pulsera de plata que llevaba buscando desde hacía unos días y no aparecía. ¿Pero cómo había llegado hasta casa de Maria? Yo no había ido nunca.

- La empujé pero no le he pegado. Nunca he ido a su casa, no sé cómo ha llegado la pulsera hasta ahí.

- No puedo estar seguro de eso.

- Muy bien - dije buscando en mi bolso las llaves - haz lo que quieras pero lejos de mí - afirmé segura.

- ¿Qué quieres decir? - me preguntó acercándose.

- ¿No está claro? ¿Pretendes que después de esto sigamos juntos? - y una risa amarga salió de mis labios. - Me acusas de que he pegado a alguien, desconfías de mi, de mis intenciones, me llamas mentirosa ¿y esperaras que sigamos juntos?

- ¿Me estás dejando? - preguntó confundido - ¿estás acabando con lo nuestro?

- No, con lo nuestro has acabado tú, yo te quiero, pero eso no es suficiente, una relación es algo más que amor, es confianza, y parece ser que por tu parte no hay nada para que esto funcione.

- Y eso lo dices porque tú lo crees ¿no?

- Igual que tú lo de Maria - abrí la puerta y le miré por última vez - ahora si me haces el favor, olvídate de que existo, así que olvídate de todo esto que hemos tenido y vete con Maria. Felicítala por haber ganado - y cerré la puerta, me encantaría haber dado un portazo pero no tenía fuerzas y las pocas que me quedaban se consumieron con mis lágrimas mientras me abría paso hasta la cama donde me desplome y lloré todo lo que tenia que llorar hasta que me quedé dormida.

Bella

Me quedé un poco inquieta ante las palabras de Jake. No sabía que era lo que tenía en mente. Respiré hondo y decidí que haría la última llamada a Edward. Si no contestaba asumiría que lo nuestro había terminado, o al menos lo intentaría. Marqué el número de su casa que ya me lo sabía de memoria de tantas veces que lo había intentado y esperé sin apenas respirar.

Piiip… piiip… piiip

- ¿Hola Edward? – era una voz femenina. – Me acabo de despertar y he visto la cama vacía. ¿Has ido a comprar café? No tardes en llegar que ya te estoy echando de menos – se rió. Reconocí la voz al instante. Pertenecía a una de las hermanas gemelas. - Gracias por la maravillosa y salvaje noche que me has hecho pasar. Da gusto saber que aún existen hombres de verdad. Creo que no voy a poder olvidar lo que ha pasado entre nosotros en una larga temporada – volvió a reírse. Yo me había quedado sin palabras. Escuchaba todo lo que decía congelada. ¿De verdad había pasado lo que me estaba imaginando? – ¿Edward? ¿Edward estás ahí? – continuó hablando Pili (o Mili). – Nos vemos en un rato. Te espero en tu cuarto – y colgó.

Pipipiii… pipipiiii…

Mis ojos, aunque creí que ya era imposible, volvieron a llenarse de lágrimas. Dejé el teléfono y salí corriendo de casa. Fui en busca de Edward que, por las conclusiones a las que había llegado, debía estar en el Starbucks que había cerca de su casa. Cogí un taxi y en diez minutos estaba allí. Vi a Edward con un café en una mano. Jake estaba en frente de él. Estaban muy serios. Cuando entré Jake se estaba marchando, me dedicó una sonrisa y me deseó suerte. Luego se marchó. Me acerqué a Edward con paso decidido.

- ¡Bella! Jacob me ha explicado todo… - le pegué un tortazo con todas mis fuerzas. Él se quedó quieto, confundido, atónito.

- ¿No has podido ni aguantar una semana para acostarte con otra?

- ¿Qué?

- Olvídate de mí, de que existo. Esto no te lo voy a perdonar en la vida. Ahora soy yo la que no quiere verte – me di la vuelta y me alejé, con lágrimas en los ojos y el corazón roto en mil pedazos.

Rosalie

- ¿Estás mejor? - me preguntó Jones mientras esperábamos a nuestro pedido del Starbucks. - No me gusta verte mal - dijo serio.

- Lo superare - intenté mostrar una sonrisa pero estoy segura que con los ojos rojos de llorar y las pocas energías salió un gesto lastimero.

- Lo sé - afirmó abrazándome de nuevo, cosa que me reconfortaba mucho. Estuvimos como dos horas en el Starbucks donde él solo intentaba hacerme sonreír o aligerar un poco mi tristeza y en algunos momentos lo lograba, aunque no me preguntó por qué estaba así, me conocía demasiado bien y sabía cuando tenía que preguntar. Insistió en acompañarme a casa así que le dejé que me llevara hasta la puerta donde me despedí de él y me quedé con sus gafas de sol puestas, las cuales me había dado a la vuelta, aunque estar con gafas era extraño teniendo en cuenta que el cielo ya estaba totalmente oscuro, pero no me apetecía preocupar a mis amigas. Me dirigí al portal cuando alguien me tomó de la cintura por detrás y enseguida supe que era Emmett y las lágrimas se agolparon otra vez en mis ojos, pero no iba a darle esa satisfacción porque después de darle vueltas y vueltas la única explicación racional era que realmente él era el novio de Nati, que seguramente lo seguiría siendo y que se estaban riendo de mí. Ella me odiaba porque el año pasado estaba "enamorada" de Jones y el la ignoró, además de que era mucho mejor que ella en clase. Así que el plan sería arruinarme las clases todo lo que pudiera y hacer que me enamorara para que me dejaran y que me sintiera destrozada. La última parte la consiguió con éxito.

- Hola - me saludó él con su alegre sonrisa, seguramente su novia todavía no le habría hablado de su confesión y él seguía con la farsa.

- No me habías dicho que te ibas a Londres el año que viene - dije seria.

- Porque aún falta para eso - mientras dijo eso me deshice de su agarre y me aparté de él. - ¿Qué pasa? -preguntó serio.

- Nada - intenté simular una sonrisa - yo también pedí ir, nada más.

- ¿Y no te aceptaron?

- En realidad lo hicieron - y aumenté mi sonrisa - pero me acusaron de robar y me cancelaron el viaje.

- ¿Robar? - preguntó rígido.

- Sí, Emmett - y no pude aguantar más la falsa sonrisa - esa cámara que me viste robando - y vi como se ponía ahora más rígido que antes. - Nati ha confesado que mentía y me han dicho que tú eras el testigo - y entonces llegó a mí un flash back de ese día - y es verdad que robaron una cámara pero no fui yo, recuerdo que había ruido y tú, espontáneamente, me besaste, pero eso seguro que ya lo tenías pensado - y unas lágrimas cayeron por mis mejillas pero las aparté rápidamente.

- Escucha… - dijo en un susurro.

- No quiero escucharte, no te hagas el que te importa esto - le espeté en un grito por lo que gente que pasaba por ahí se giró a mirarnos - te lo tienes que haber pasado en grande riéndote de mí de esa manera. Me arruinasteis el curso, casi me expulsan, me quitaste el viaje, ella el corto y encima decidiste que podías divertirte un poco más. Me das asco - le espeté.

- No todo es lo que parece, puedo explicarlo - dijo mirándome con tristeza.

- Seguro, pero no quiero oír nada de un mentiroso como tú. Cuando empezamos esto que para mí era una relación y para ti un juego te dije que sin mentiras y ¡todo era una mentira! Espero que te lo hayas pasado bien al menos riéndote de mí - lo último lo dije en un susurro mientras entraba al edificio, al menos tuvo la decencia de quedarse fuera y no seguirme. Y yo llegué a pensar que lo que teníamos era real. Al final mi primera impresión era la buena.

Entre en casa con pasos torpes cuando vi a Bella y a Alice hablando, Alice no paraba de llorar y Bella también parecía haber llorado pero se hacía la fuerte.

- ¿Qué pasa?- pregunté preocupada intentándome olvidar de mi propio dolor que ahora era lo menos importante.

- Ha dejado a Jasper- dijo Bells.

- ¿Cuándo?

- Discutimos y me he despertado hace un rato y he vuelto a ser consciente de todo- y más lágrimas se escaparon por sus ojos claros.

- ¿Por qué?- pregunté.

- Porque el cree que Alice ha pegado a Maria y le ha dejado por no confiar en ella.

- Y has hecho bien - dije sentándome a su lado - es un buen chico pero si es tan idiota como para creer antes a una persona que no se le puede catalogar como tal antes que a ti, es que es demasiado idiota para ti- dije acariciándole la espalda.

- Pero aún así, sé que está mal, pero me siento tan impotente porque no me cree.

- Ese es el verdadero problema – me dijo Bells.

- Todo se va a solucionar ya verás - dije siguiendo con mi masaje.- Vamos a hacer una cosa, Bells y yo te preparamos un chocolate y después te vas a descansar. Ha sido un viernes movidito - dije triste. Necesitaba ayudar a mi amiga y tenía un plan, ayudarla sería una excusa para no pensar en todo lo que había pasado con el robo y demás.

- Eso, tú quédate aquí viendo el tiempo o cualquier cosa apasionante que pongan - le sugirió Bells dándole el mando mientras se ponía de pie.

- Tengo un plan - le susurré - pero necesitamos a Jasper.

- Él seguro que nos ayuda - dijo segura.

- ¿A ti qué te ha pasado?

- Nada, déjalo, ahora centrémonos en Alice.

- ¿Segura? - y ella asintió triste.

- ¿Y tú? - dijo quitándome las gafas de sol.

- Mal, muy mal día, necesito hacer algo para no pensar y ayudar a Alice es la mejor opción. ¿Quieres oír mi plan?

Le conté mi plan de la forma más detallada que pude y ella se dedicó a hacer su parte mientras yo hablaba con Alice y veíamos un concurso de preguntas de televisión haciendo que competíamos entre nosotras, me encantaría decir que me dejé ganar pero realmente me dio una paliza. Vi a Bells entrar de nuevo en salón después de haber ido a su habitación y asintió con la cabeza de manera sutil, cosa que hizo que me sintiera como si fuese James Bond.

- ¿Por qué no te echas un rato y así te olvidas de todo? - le preguntó Bells - Va a ser lo mejor.

-Chicas, hacéis que me sienta débil.

- No seas estúpida, son mas débiles los que ocultan su dolor- dije triste sintiéndome realmente vulnerable - tú tienes que dejarte ayudar, así va esto, mañana se deprime Bells y al siguiente yo, vamos por turnos- y esbozó una pequeña sonrisa.- ¡A dormir ya!

- Está bien - dijo poniéndose en pie y yéndose a la cama.

- ¿Dónde? - le pregunté a Bells.

- En un bar de aquí cerca ¿vamos?

- Sí - dije poniéndome en pie- contrólame porque sino sí que va acabar con heridas de verdad.

- Tienes que controlar esa agresividad - me dijo Bells seria mientras salíamos al rellano.

- Puede ser, pero a quien tengo ganas de pegar no es a Maria, ¿va a venir? – y Bella asintió. - Pues que empiece el espectáculo.

Fuimos al bar donde sabíamos que Maria estaba y en cuanto la vimos fuimos hacia ella, que estaba acompañada de Nati y de un chico que no reconocí. Nos acercamos a ellos, mientras me guardé el teléfono en el bolso y me coloqué los cascos alrededor del cuello mientras Bella esperaba en la puerta para que no se nos escaparan, poniendo en marcha el plan, era sencillo, pero esperábamos que tuviera resultado.

- Matorral, Perra y desconocido que poco me importa – enumeré. - ¿Qué tal malvadas?

- La engañada… ¿qué tal con tu novio? - preguntó divertida Nati.

- De fábula - le contesté notando el enfado en mi interior, pero era el momento de atacar al bicho uniceja. - ¡Qué rápido te has recuperado de tu dura batalla con Alice! – le espeté cruzándome de brazos.

- Pega flojo - y entonces empezaron a reír.

- Pero yo no - dije segura viendo como mi comentario no le hizo gracia. – Sé que ella no te pegó ¿o lo vas a negar?

-No, no lo voy a negar, soy buena con el maquillaje - dijo haciendo que sus dos amiguitos se rieran - pero he conseguido lo que quería separarlos - y una sonrisa ladina apareció en sus labios.

- ¿Y te ha resultado fácil?- le pregunté.

- Bastante, Jazz el pobre no tiene muchas luces y no me conoce para nada y Alice, bueno a ella es fácil provocarla.

- Así que provocarla un poco, mentir a Jazz y maquillarte… solo eso y adiós a una relación. Buena puesta en escena - me giré un momento y vi a Bella acercándose a mí para cerrar el plan - un consejo de futura directora artística: la función no acaba cuando el telón se cierra. Y por ser tú, otro consejo, me has pillado de buen humor: mucha preparación para una obra y un solo mal movimiento hace que sea un desastre.

- No te entiendo.

- No esperaba que lo hicieras, si me disculpas yo me encargo de cerrar el telón - me miraron extrañados - actor principal por favor… - y Jasper apareció al lado de Bella

Maria cambió su expresión para hacerse la víctima mientras Nati la consolaba y su amigo se había dado la vuelta para hablar con la camarera.

- Jazz han venido a amenazarme - y me señaló - me ha dicho que iba a acabar el trabajo de su amiga.

- En todo caso empezar - rectifiqué yo- hay matices.

- ¿Te han amenazado?- le preguntó Jazz y Maria asintió simulando que lloraba. - ¿Antes o después de decir que con provocar a Alice, mentirme y un poco de maquillaje acabarías con mi relación con mi novia? - Maria se quedó blanca como la leche, buscando ayuda en sus amigos, los cuales la ignoraron.

- Yo no…no yo….a ver Jazzy - empezó Maria- lo has entendido mal, además tú no has podido oír bien nada de… quiero decir - seguía farfullando.

- Nuevas tecnologías querida - y le enseñé el móvil con los cascos que tenían micro. - ¡Ups pillada!

- Jazz no la creas no…- seguía murmurando acercándose a él.

- No te me acerques - dijo Jazz con los dientes apretados.- Pensé que no podía haber gente tan mala en el mundo, pero desde luego sí que la hay. Tienes suerte de ser una mujer y que no pueda hacerte nada por eso.

- ¿Cómo pudiste pensar que Alice haría algo así? - le preguntó mi amiga Bella.

- No lo sé, me llenó la cabeza - dijo mirando despectivamente a Maria.

- Tiene su carácter y eso pero aquí la que se encarga de pegar es Rose - dijo Bella.

- Eh…yo no pego, solo hablo mal…aunque llegada la situación… sí, soy yo la macarra - dije segura.

- ¿Ves? - mientras lo decía me señalaba. - Ve a hablar con Alice e intenta aclarar las cosas. Te va a costar y mucho, te lo tienes merecido por tonto.

- Ya es tarde, me odia - afirmó triste.

- Nunca es tarde supongo - le consolé, en el fondo no quería verlos sufrir a ninguno de los dos.- Compra algo bonito, hay tiendas 24 horas muy buenas por esta zona - y le dediqué una pequeña sonrisa. Él entendió todo y salió corriendo del local en busca de Alice. Que bonito es el amor. Cuando es verdadero claro.

- Nos vamos - y noté como mi amiga se aferraba a mi brazo con fuerza mientras miraba fijamente al amigo de Maria que se había dado la vuelta y quitado la bufanda y tenía unas marcas en el cuello.

- Es él - me susurró Bells.

- ¿Qué? ¿Quién?

- El que entró en casa en Halloween. Y ya sé cómo llegó la pulsera de Ali a las manos de Maria.

No tuvo que explicar más. Até cabos y todo tuvo sentido.

- Tenemos que hablar – le dijimos al unísono a aquel ladrón de guante negro.


Aquí tenéis un nuevo capítulo de este experimento :) Esperamos que os haya gustado. En cuanto podamos colgaremos el siguiente capítulo. Aun así, nos gustaría mucho que comentarais para hacernos saber que os esta gustando y tener un incentivo para seguir con ello. Creedme que para una autora hasta un simple 'Me gusta' es un mundo. Por eso os pedimos que nos comentéis, nos sentiremos mucho mejor :)

Gracias a todas y ¡Nos vemos en el siguiente!