Disclaimer:¡Nada me pertenece. Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a MaverikFlame! (Esta es una traducción).


De compras

El aire estaba cargado de hostilidad. Tony trataba de sonreír encantadoramente a sus amigos, pero su sonrisa lucía un tanto avergonzada. Miró a Loki, quien parecía demasiado preocupado limpiándose la suciedad en sus uñas como para notar las miradas dirigidas hacia él. El dios captó la mirada de Tony y sonrió, y de alguna manera, Tony no pudo sentirse enojado o molesto con él.

Los Vengadores, Pepper y Loki estaban reunidos en la acera mientras S.H.I.E.L.D. se encargaba de fumigar la mansión. Al parecer, era necesario exterminar un enjambre de pulgas que se había apoderado del lugar incluso aunque estas pudieran cantar y bailar en miniatura ¡Mama mía! perfectamente. Naturalmente, a Loki toda la situación le había parecido graciosa.

—Bueno —dijo Steve una vez el silencio se hubo tornado demasiado incómodo—. No vamos a poder entrar por un buen tiempo, así que podríamos hacer algunas compras.

Los demás ofrecieron desganados murmullos de aprobación.

Pepper se encontraba escribiendo algo en su teléfono.

—No puedo —dijo—. Tengo una reunión, pero ¿creen que podrían encargarse de comprar algunos comestibles?

—¡Claro que sí! —Steve graciosamente accedió.

A Thor pareció de igual forma animarle la idea.

—¡Oh, sí! —exclamó—. ¡Volveremos con tanta comida como para hacer un festín!

—No vamos a hacer un festín, Thor —suspiró Tony. Ante el sonido de su voz, los Vengadores y Pepper le perforaron con idénticas miradas, recordándole que todo esto era parcialmente su culpa. Tony quería recordarles que era su mansión la que estaban fumigando, pero dudaba que si lo pronunciaba las cosas terminaran bien—. O... ¿quizá sí? —corrigió, y las miradas cambiaron de dirección.

—Eso no fue divertido —dijo Tony, dirigiendo una austera mirada hacia Loki—. Eso no fue nada divertido.

Sin siquiera parpadear, Loki sonrió y dijo:

—Fue un poco gracioso.

Tony pensó en el incidente por un momento y después suspiró, resignándose.

—Tienes razón —dijo, conteniendo una carcajada—. Sí, sí que lo fue.

Observando como otra vez los Vengadores lo atravesaban con miradas fulminantes, se esforzó por esconder su carcajada con lo que parecía una extraña tos.

Loki lo miró, su expresión era reservada aunque parecía un poco... cálida. Remilgadamente, extendió una de sus manos de largos y delgados dedos y le dio unas cuantas palmaditas en la cabeza. Tony estaba seguro de que aquel gesto se suponía era condescendiente, incluso burlón, pero estaba demasiado sorprendido al ver que Loki estuviera invadiendo el espacio personal de otra persona —sin intenciones asesinas, desde luego—, después el dios le sonrió y continuó examinando sus uñas.

A veces, Tony olvidaba cuán alto Loki en realidad era. Junto a Thor, siempre parecía desgarbado, pero ahí, de cerca, tuvo que inclinar su cabeza hacia atrás solo para mirar su rostro. ¡Dios! ni siquiera quería saber cómo se veía al lado de Thor.

—No fue gracioso —repitió otra vez, y en esta ocasión Loki ni siquiera se molestó en contestarle.


Los Vengadores y Loki estaban apiñados en una dolorosamente desaliñada van de S.H.I.E.L.D., repleta de vidrios polarizados y con paneles en los costados, ¿no era eso maravillosamente extraño? Tras un corto e incómodo paseo, y una aún más incómoda parada en Stop & Shop —«¡No, Loki, el que el letrero diga que necesitas una camisa y zapatos para entrar no significa que puedes entrar sin pantalones!»— la expedición de compras de los Vengadores había comenzado.

Como la única voz de la razón, Steve fue quien quedó al mando, sacando una lista de compras de su bolsillo. A los demás la misión no les importó lo suficiente como para molestarse en discutir el liderazgo del rubio.

A excepción de Loki, por supuesto; aunque Tony sospechaba que era simplemente por llamar la atención.

—Haremos esto mucho más rápido si nos separamos —dijo Loki en un autoritario —aunque un tanto esnob— tono de voz. Tony le miró nuevamente y notó que Loki, apoyado sobre un carrito de compras, estaba leyendo una réplica exacta de la lista que segundos antes no tenía en sus manos. Decidió simplemente pasarlo por alto—. Tony y yo nos encargaremos de las frutas y las verduras, Thor y Clint pueden encargarse de buscar los dulces — por cierto, ¿cuánta azúcar necesitarán los mortales?— y Steve y Natasha pueden...!

—Espera un segundo —gruñó Clint, arrebatándole la lista. Los ojos de Loki se clavaron en el arquero intensamente. Tony juró sentir en ese momento que la temperatura había bajado unos veinte grados—. ¡No hay manera de que te dejemos a ti y a Tony solos, especialmente juntos!

Tony sabía que debía sentirse ofendido por aquello, pero —bueno— aún tenía aquellas pequeñas vocecillas cantando ¡Mama mía! en su cabeza, así que...

—Estoy de acuerdo —murmuró Natasha. Thor asintió ligeramente, ignorando el intenso resplandor en los ojos de su hermano.

Steve suspiró pesadamente y pasó una de sus manos por su cabello.

—¿Qué tal si tratamos de hacer esto como un equipo y vemos como nos va?

Loki rodó los ojos e intercambió miradas con Tony, pero no discutió.


Las pequeñas ruedas chirriaron bajo el carrito mientras Steve trataba de dirigirlo en la dirección correcta. Originalmente, Thor había estado a cargo de llevarlo, pero tras verlo chocar contra el pasillo de los cereales y accidentalmente enterrar a una anciana en una avalancha de Froot Loops, Steve había asumido la molesta tarea.

Se preguntaba si se trataba de alguna clase de ley universal el que tuviera que terminar con un carrito que aunque no quisiera siempre se desviara hacia la izquierda.

Thor le seguía hoscamente mientras los demás caminaban a través del pasillo de la fruta. Steve se detuvo —el carrito chirrió en señal de protesta— y Thor se paró a su lado. A unos cuantos metros de distancia, vieron como Loki y Tony hurgaban en los productos y discutían como si fueran una pareja que llevaba varios años de casados.

—Loki es una mala influencia para Tony —dijo Steve.

Thor sonrió.

—Al contrario, creo que Tony es una buena influencia para Loki —contestó.

Steve se encogió de hombros.

—Tú conoces mejor a tu hermano que yo así que dime, ¿es esto genuino o crees que solo está usando a Tony... y a nosotros?

Thor frunció el ceño y observó a su hermano por un buen momento.

—Con Loki uno nunca puede estar seguro —murmuró—, pero esta amistad... parece legítima. Asgard es un reino de guerreros. Tal vez simplemente está feliz de estar junto a alguien que comparte su inteligencia.

Vieron como Tony balanceaba en cada mano un par de melones.

—¡Ey! —Loki le miró por encima de una cesta de manzanas que estaba inspeccionando—. ¡Mira mis melones! —Sonrió y levantó los melones a la altura de su pecho. Una anciana a su izquierda le lanzó una mirada asqueada.

Steve observó a Thor.

—¿Qué decías sobre alguien que compartiera su inteligencia?

Thor dejó escapar un suspiro cansado y frotó su frente.

—Olvídalo.

Vieron como Loki simplemente suspiraba y movía ligeramente la cabeza en señal de infinito cansancio.

—Solo asegúrate de que sean del tamaño y la firmeza correcta, Tony —gritó—. Imagino que ya debes ser un experto en el tema —dijo examinando una manzana gala y metiéndola en una bolsa plástica.

Tony hizo una mueca.

—¿En serio? Yo que creía que eras el experto en frutas, no yo.

Una manzana roja y dorada golpeó la frente de Tony, y Steve decidió que ya era tiempo de pasar al siguiente pasillo.


—¿Puedo llevar el carrito?

—No, Tony

—¿Y ahora?

—No, Tony. Todavía no.

Transcurrió un breve lapsus de bendito silencio y después:

—¿Y ahora?

Steve cerró los ojos, suspiró e hizo una nota mental para recordar pasar por un poco de paracetamol de camino a la salida.


—¡Voy a llevarme tu preciada chuleta! —anunció Thor al otro lado del mostrador de carnes para sándwich, mientras observaba el suculento trozo de ternera.

Loki presionó su pulgar y su dedo del medio en sus sienes y dejó escapar un suspiro de cansancio ante el comportamiento de su hermano mayor. Al desconcertado —y perturbado— humano al otro lado del mostrador, le ofreció simplemente una sonrisa servil.

—No le haga caso —le dijo, haciendo un gesto en dirección a Thor, cubriendo sus labios con el dorso de su mano, después susurró—: Es un poco...«especial».

La frente del humano se suavizó al comprenderlo mientras sonreía con alivio.

—Entiendo —dijo, en voz baja.

Al notar la interacción de Loki con el desconocido, Thor frunció el ceño y miró a su hermano.

—Loki —bramó—, estoy tratando de conseguir víveres para nuestro festín de esta noche y tú...

—Sshh Thor. ¡Los adultos están hablando!


—¡Ooh! ¿Podríamos buscar unas galletas y malvaviscos para preparar unos s'mores*? Quiero ver si puedo usar mi traje para...

—No, Tony

—¡Pero...!

No.

—De verdad Steve, no eres nada divertido.

De pie, al lado del Capitán, Natasha suspiró y se frotó la frente. Steve la miró y vio que sus ojos estaban cansados.

—Si alguien no lo calla, voy a patearlo hasta el próximo martes.

Después, Steve casi saltó de su piel al sentir como Loki posaba uno de sus brazos sobre su hombro.

—Tengo una idea —dijo con una voz dulce, cálida. A Steve aquello no le pareció nada tranquilizador.


Minutos más tarde, Tony estaba comiendo alegremente un puñado de galletas de animales, mientras Thor le empujaba en otro carrito. Loki caminaba junto a ellos con una mano en el costado del coche de metal, señalándoles comida y entregándoles cosas como si fuera una madre que estuviera de compras con sus hijos. Por primera vez en su vida, Tony mantuvo su bocota cerrada y Thor no estaba destruyendo cosas accidentalmente. El método que Loki había sugerido en realidad estaba funcionando y eso era lo peor de todo.

—¿Cómo? —farfulló Clint—. ¿Qué hiciste?

Loki sonrió.

—Cómo se nota que nunca has tenido hijos —respondió alegremente.

Intercambiando miradas con Clint y Natasha, Steve simplemente murmuró:

—Creo que Loki ha adoptado Tony.


N/T: Smore's: es un postre que se consume habitualmente en fogatas nocturnas como las de los exploradores y que consiste en un malvavisco tostado y una capa de chocolate entre dos trozos de galletas.