Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, tampoco me pertenecen los mitos griegos que aparecen en este fic.
Llegamos al último capítulo de la historia, gracias a todos los seguidores y favoritos, a todos vuestros mensajes que me animan a seguir escribiendo.
Al ser el último voy a mencionar a todas mis chicas por las que escribí este fic. Natalia, mi petita, mi morena, Diana, Amanda (que por cierto ella inspiró el personaje que lleva su nombre en el fic) Melissa y Jess. Os quiero familia.
Sin más os dejo disfrutar del desenlace, nos leemos pronto.
CAPÍTULO 10 TE VOY A DAR EL MUNDO.
Amaneció y para Emma fue el amanecer más hermoso de su vida, había pasado toda la noche embelesada observando la sonrisa de su reina, observando todas las expresiones que nacían en su rostro, tan nuevas, tan perfectas. Pasaron las horas perdidas la una en la mirada de la otra, en silencio o susurrando palabras tiernas llenas de un amor largo tiempo guardado.
Emma sintió que su corazón iba a salir de su pecho cuando Regina le susurró que ella también la amaba, entre lágrimas incontrolables, lágrimas cargadas de amor, de sentimientos profundos.
Amaneció y Apolo las encontró amándose, mirándose, besándose pues no existía más mundo para ellas que esa habitación, no existía nada más que su eterna noche de sentimientos aceptados, sonrisas cómplices y tiernos besos.
Más como toda ilusión es efímera y se rompe a la menor contrariedad, también para ellas se rompió su momento, cuando una furiosa Afrodita se presentó ante ellas fulminándolas con la mirada. La diosa rebosaba ira por todos los poros de su piel, una maldición hecha por un dios jamás se rompe, solo en casos muy excepcionales. ¿Quién era aquella rubia idiota? ¿Cómo demonios se le ocurrió romper su maldición?
La mirada de Regina se ensombreció al ver la causante de su larga desdicha ante ella, el pánico se apoderó de su pecho, no podía permitir que la diosa le quitara su corazón otra vez, no ahora que entendía cuanto amaba a su rubia, no ahora que por fin iba a ser completamente feliz. Mas la mirada de afrodita no se centraba en ella sino en Emma, dominada por la ira y a la vez completamente confusa y muerta de curiosidad. Esa mujer debía ser importante o bastante poderosa para haber podido romper su maldición.
Cuando la diosa, dirigiéndose a Emma habló, temblaron las paredes del palacio hasta los cimientos, sus palabras aterraron a la reina mas no a Emma. La rubia se sentía fuerte y más valiente que nunca en toda su vida, poseer el amor de su reina la hacía capaz de enfrentarse a todo, incluso a la ira de su madre.
-¿Cómo has osado romper mi maldición inquebrantable? ¿Quién te crees que eres para desafiarme de esa manera?
"Os lo dije cuando fui a pediros misericordia para mi reina, soy vuestra hija y al parecer, eso me ha dado el derecho divino de desafiar vuestro poder y devolverle su corazón"
Afrodita, asombrada por el valor de la rubia que no había dudado un segundo en desafiarla, volvió a fijarse en ella, le seguía resultando familiar. Esa mujer aseguraba que era su hija pero era imposible, simplemente se negaba a creer que la niña que tuvo que abandonar por miedo a los celos de su esposo estuviera viva, que fuese esa joven que tenía delante.
-Contesta una simple pregunta muchacha, ¿Cómo le has devuelto su corazón?
"Con amor"
Podía ser cierto, podía ser su hija si solo con amar había destruido una maldición inquebrantable. La diosa ya no rebosaba ira, ya no estaba enfadada sino admirada y a la vez sus ojos se llenaron de esperanza al pensar que podía estar delante de una hija a la que siempre creyó muerta. Solo le quedaba una pregunta y puso todas sus esperanzas en la respuesta de la rubia.
-Dime joven, si yo soy tu madre, debes tener algo que me pertenece. ¿Tienes algo que me pertenezca y demuestre tus palabras?
"Tengo tu manto"
Afrodita la miró, calló y simplemente desapareció. Su silencio expresó sin palabras que podían estar tranquilas pues no volvería a atentar contra la felicidad de ninguna de las dos. Con su silencio reconoció a Emma como su hija y simplemente se fue dejándolas asombradas y felices por haber escapado de la ira de la diosa. Se miraron sonriendo pues ese era el principio, el principio de una vida juntas, una vida feliz.
Pasaron los meses llenos de sorpresas, la primera fue cuando Amanda anunció su enlace con Bela, otra de las doncellas que trabajaban en palacio. Aunque no era nada común tenían el apoyo de la reina y nadie en corinto se atrevió a decir algo en contra. Emma vivía su propio mito idílico, enamorándose cada día más de su reina, aunque en ocasiones la veía melancólica mirando por la ventana, perdida en sus propios pensamientos. Finalmente tras la boda, Emma se atrevió a preguntarle en qué pensaba mientras miraba el horizonte.
"-¿En qué pensáis mi reina? ¿No sois feliz?
-Soy feliz Emma, inmensamente feliz mas algo me falta.
-"¿Qué deseáis amor? Decídmelo y será vuestro.
-Quiero el mundo entero Emma, me ahogo en esta jaula de oro y esplendor.
-"Te voy a dar el mundo, Regina"
Sellando su pacto con un beso dulce, mirando juntas el horizonte que sería su nuevo hogar, pasaron su última noche en palacio amándose con intensidad y pasión. Partieron al salir el Alba, dejando atrás heridas cerradas y años de desilusiones y dolor. Partieron veloces sin rumbo ni destino, su techo el cielo y su hogar el mundo entero. Sin mirar atrás y con tanto por delante partieron, juntas felices y sin saber que tenía preparado el destino para ellas.
5 años más tarde
Emma cabalgaba sin pausa, llevaba una semana lejos de Regina y deseaba con todas sus fuerzas volver a sus brazos. Desde hacía tres años se había vuelto para ella algo indispensable ir al menos una vez al año a Corinto a ver a su madre, al fin y al cabo habían arreglado su situación y pasaron del odio al entendimiento. Mas habían pasado tres años desde su inesperada visita, con un preciado regalo inesperado para su reina. Afrodita quiso resarcir a la joven reina que tenía el corazón de su hija por todo el dolor que le hizo pasar y le regaló lo único que Emma no podía darle y Regina deseaba con todo su corazón. Afrodita les regaló a su pequeña princesita, su hija, una niña creada por el mismísimo Zeus a imagen de ambas mujeres, con los cabellos negros de su reina y los ojos aguamarina de Emma, llamada Cora en honor a su abuela a quién no llegó a conocer.
Llevaba una semana separada de su familia y no podía esperar a estar con ellas una vez más. Ella, la Emma aventurera y sin raíces había encontrado su hogar en brazos de una reina sin reino a la que amaba con toda su alma, Emma la inmadura e irresponsable tenía una hija a la que adoraba y por la que daría su vida si fuese necesario.
Cabalgaba todo lo deprisa que podía, acercándose cada vez más a ese pedacito de bosque que habían hecho suyo, hacia esa casa que habían construido con sus propias manos, hacia el calor de los brazos de su esposa, hacia las risas incesantes de su pequeña princesa.
Ya desde lejos pudo oír a su pequeña gritar de alegría al verla y aceleró, estaba llegando a casa por fin, una sonrisa inmensa en su rostro mientras bajaba del caballo y recibía en sus brazos a su hija, abrazándola y alzándola en el aire para deleitarse con su risa infantil. El parloteo de su pequeña, las mil preguntas que tenía siempre sobre su viaje, si le había traído algo, si la tía Amanda y la tía Bela vendrían pronto a verlas, si algo había heredado de Emma esa pequeña aparte de los ojos era su parloteo incesante y energético lo que derretía el corazón de la rubia, orgullosísima de su princesa.
Por fin dejó a su hija en el suelo y dirigió su mirada hacia la puerta de su casa donde estaba su reina esperándola. Se acercó a ella y la atrapó entre sus brazos también, gritando de alegría la levantó por la cintura y la besó, como si fuese la primera vez que la besaba en su vida, atrapó sus labios con una sed inmensa de ella.
Cuando se separaron pudo ver aquello que hacía latir su corazón, por lo que toda su vida había valido la pena, cuando miró a su reina, estaba sonriendo y su sonrisa era sencillamente la más hermosa del mundo entero.
FIN
Bueno llegó el final, pero no os preocupéis porque nos leeremos muy pronto, tengo varios fics en mente así que tendréis mis historias para mucho tiempo. Mil gracias por vuestro apoyo y por leerme, besitos.
