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Capitulo X No te vayas
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Año 850, Arco de la insurrección
Cuartel general de investigaciones, entre los distritos de Ehrmich y Trost.
Cuando Levi la vio, sintió que el alma se le venía al piso, montando a su caballo, con el cabello ondeando a sus espaldas, sosteniendo a un Erwin inconsciente, y la mirada perturbada. Y sin embargo, cuando sus soldados bajaron a su amigo del caballo para llevarlo al laboratorio, sus ojos amenazaron con salirse de las orbitas. Mikasa no traía, túnica, su blusa estaba partida por la mitad, dejando al descubierto el sostén negro que resguardaba sus senos, unas extensas marcas moradas, decoraban la piel nívea de su cuello, los trozos de su blusa estaban manchados con sangre.
Esa imagen a más de uno le robo el aliento, ¿Qué le habría sucedido a Mikasa para terminar en ese estado?
De tan solo suponer, que alguien se había atrevido a ponerle una mano encima, enfureció, camino hacia ella para ayudarla a bajar y evaluarla, a cambio recibió una esquiva de ella al bajar por el otro lado del caballo y echar a correr dentro del cuartel.
― ¡Akerman! ― la llamo, pero ella no detuvo su paso.
Mikasa corrió lo más aprisa que sus piernas se lo permitieron, ahora que ya había puesto a salvo a su comandante, todo el dolor, miedo y preocupación que había bloqueado, comenzó a consumirla. Había estado a punto de ser violada, aun podía sentir la mano de ese ser despreciable hurgando en su parte intima, su fétido aliento sobre su cara. Inconscientemente llego hasta el viejo armario donde la vez pasada se había escondido con Armin, al ingresar se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar de coraje.
La impotencia de ser tan débil ante ese ser, la desquiciaba, si ella no fuera tan sosa no habría estado a la merced de él. Las horas comenzaron a pasar lentamente, y ella no podía controlar su llanto y su miedo. Alguna que otra vez, escuchaba pasos apresurados del otro lado de la puerta.
― Es aquí ― dijo Armin al pararse frente a una vieja puerta.
― ¿Crees que estará aquí? ― pregunto incrédulo Levi, analizando la puerta. Tenían horas buscando a Mikasa por todo el cuartel, y ni rastro de ella.
― Ya no quedan más lugares donde buscar, la otra vez ella me metió aquí ― razono preocupado Armin.
Levi se extrañó por ese comentario, pero no había tiempo para indagar a que se refería, dio un paso adelante y giro el pomo, este no se abrió, aplico fuerza hasta que logro abrir la puerta de un tirón.
Ambos hombres se congelaron, Mikasa ya hacía en el piso, hecha un ovilló, su cabello estaba esparcido en su cara y hombros, atreves de unas hebras podían ver sus ojos rojos, a causa de tantas horas de llanto. Sus ojos transmitían miedo.
― Mikasa… ― Armin entro y se inclinó sobre ella para levantarla.
― ¡No, suéltame, no me toques! ― grito ella mientras lanzaba patadas y manotazos hacia su amigo.
No lo había reconocido, en cuanto él la toco, las imágenes de Kenny intentando ahogarla y ultrajándola, la invadieron por completo.
― Mikasa ― Armin intentó acercarse nuevamente, la mano del capitán sobre su mano se lo impidió.
― Akerman ― Levi se colocó en cuclillas frente a ella, a una distancia razonable. Sabia por lo que estaba pasando, lo había visto cientos de veces en varios camaradas. Mikasa estaba siendo presa de pánico en un recuerdo.
― ¡Akerman! ― le grito, pero ella no reacciono, seguía con la mirada perdida.
Detestaba verla de esa forma, indefensa y presa de ella misma, tenía que ayudarla a salir de su terror y debía hacerlo pronto o la situación podía empeorar. Tenía dos opciones, la golpeaba para que reaccionara o la noqueaba, ninguna le gustaba más que la otra, se maldijo, porque si fuera cualquier otra persona, ya la hubiera abofeteado para sacarla del shock, pero lo cierto era, que él era incapaz de atentar contra ella. Así que recorrió a lo impensable.
Miro molesto el armario mugroso e ingreso evadiendo los golpes de ella, la levanto como si de una muñeca se tratara y la puso de pie, la toma de ambos lados de la cara y lo obligo a verlo.
― Tranquila Akerman ― le ordeno sin darle importancia a las uñas que ella le enterraba en las manos para que la soltara.
― Akerman… ― ella comenzó a patearlo, él no se inmuto.
― Mikasa mirame ― le rogo ante la incredulidad de Armin ― soy yo ― sus ojos se encontraron con los de él, pudo ver la tormenta en ellos extinguirse.
― Levi… ― se lanzó a sus brazos y oculto su rostro en su hombro, al sentir su calor, su miedo se evaporo.
― Necesito que me digas si estas herida ― le pregunto mientras la acomodaba y la cargaba en brazos.
Ella negó con la cabeza y se adhirió a él lo más que pudo. Armin noto muy extraño esa interacción, algo se le estaba escapando, pero no sabía qué.
― Vamos al laboratorio ― ordeno Levi.
― No por favor ― suplico ella, sabía que ahí estaban Hanji y Erwin, no se sentía lista para decirles lo ocurrido.
― Armin, yo me hago cargo de ella, avisale a Erwin que está conmigo ― le ordeno al rubio y tomo el camino que los llevaba a su dormitorio.
Cuando llegaron, la depósito sentada sobre su cama, fue a su armario y saco una camisa limpia, al regresar a su lado, la noto desconcertada, a pesar de estar bajo control, había algo en su actitud raro. Le tendió la camisa, ella la tomo sin mirarlo, se quitó frente a él los restos de la otra y se puso la limpia. Levi tomo la camisa rota y la tiro en el cesto de basura.
No sabía cómo actuar, ella estaba sentada con la cabeza gacha y las palmas de sus manos sobre sus rodillas, entendía que debía haber pasado por una situación difícil para estar de ese modo. Pero él no sabía intimar, consolar o aconsejar, vaya, tal vez ni escuchar, se sintió impotente por no saber cómo proceder. Dio un paso hacia ella.
― ¿Tienes papel y tinta? Tengo un reporte que hacer ― levanto su rostro y lo miro a los ojos ― un par de reportes ― se corrigió.
Con ambas manos, se hecho su cabello hacia atrás, y exhaló ruidosamente, ya estaba harta de esa situación, de jugar el estúpido papel de cordero. Tenía que retomar el control de su vida, no podía seguir permitiéndose intimidar por ellos. Se sentía su presa, primero Eren, había destrozado todas sus esperanzas y sueños, luego estaba Levi, que la hacía sentir demasiada confusión, le arrebataba su cordura. Y por último, ese tal Kenny, la hacía sentir indefensa y temerosa, como hacía años que no se había sentido, como desde aquella tarde en que sus padres habían sido asesinados frente a sus ojos.
Ya era suficiente, era momento de hacer ese maldito reporte que había estado evitando, no quería recordar los sucesos, pero era necesario. Kenny ya había demostrado ser enemigo de la legión y su enemigo personal. Erwin necesitaba esos reportes para analizarlo.
Levi señalo su escritorio, se sintió orgulloso de ella, la determinación que reflejaban sus ojos, era demoledora. Le concedió privacidad y se marchó a tomar una ducha. Sabía que ese armario donde había entrado, debía estar lleno de gérmenes.
Levi demoro cerca de una hora, cuando regreso, ya había oscurecido. Ingreso a la habitación vistiendo solamente un pantalón flojo, se le atoraba en las caderas, del torso hacia riba, iba desnudo, mostrando su perfecto cuerpo trabajado, algunas gotas aun recorrían su piel, con una toalla secaba su cabello.
Mikasa se lo comió con la mirada, se preguntaba cómo se sentiría recorrer su cuerpo, de inmediato desecho el pensamiento, había tomado una decisión y necesitaba que él la ayudara. Se puso de pie y camino hacia él, ambos detuvieron su andar en medio de la habitación, dejando una distancia prudente entre ambos.
― Necesito tu ayuda ― demando ella.
― Dime ― su curiosidad hizo que pasara por alto su tonito.
― Debes enseñarme a usar armas de fuego ― le explico.
Levi la contemplo molesto, no daba crédito a la barbaridad que le pedía, acorto un poco la distancia.
― Yo puedo enseñarte a defenderte, a matar titanes ― apretó los puños ― pero no voy enseñarte a matar otro humano ― recuerdos de un pasado doloroso, lo asaltaron.
― Que haga con lo que me enseñes, no es tu problema ― se molestó.
― No sabes las estupideces que estás diciendo… ― le hastiaba su actitud. Estaba por girarse, cuando ella lo detuvo sujetándolo de un brazo.
― ¿Te parece una estupidez defender mi vida? ― la ira ya era palpable en sus palabras. Tal vez ella no significaba tanto para él como había estado creyendo.
Sin embargo, para Levi, la discusión ya había terminado. Él ya había tomado una decisión, y nada de lo que ella dijera, le haría cambiar de opinión. Mikasa, pudo notar la resolución en su mirada, lo soltó. Tenía que salir, ya no tenía nada que hacer ahí.
Pudo percibir la decepción de ella, pero no sabía lo que le estaba pidiendo, no sería él, quien le ayudara a fragmentar su alma. No, él no quería ese infierno para ella. No pudo evitar sentir pesadez cuando noto que desidia marcharse.
― No te vayas ― le ordeno impulsivo.
Los ojos de Mikasa, lanzaron llamas, ¿hasta cuándo seguiría disparando ordenes?, suspiro vencida y siguió su paso hasta la puerta.
― No tienes que irte ― las palabras le salieron roncas, como si le hubiera dolido pronunciarlas, pero la petición, era más que explicita ― camino hasta su escritorio, tomo asiento y comenzó a revisar los papeles pendientes que tenía.
Sostuvo por algún tiempo el pomo de la puerta, sabía que no podía obtener más de él, no amenos por el momento. Y sería una gran mentirosa, si digiera que no quería pasar ahí la noche. Ahí en la seguridad que él irradiaba.
― ¿Puedo usar tu baño? ― solicito.
Él solo asintió, no se dio cuenta la cantidad de aire que había contenido, hasta soltó todo cuando escucho la puerta del baño cerrarse. Haber hecho aquella petición, lo hacía sentirse, desnudo, descubierto, débil, expuesto. Después de todo, él era un pobre humano, sometido ante sus deseos y anhelos. Y no solo físicos, Levi, deseaba todo lo que Mikasa era, su alma increbrantable, su carácter irreverente, su espíritu guerrero, su cuerpo de diosa, todo, Levi quería absolutamente todo, desde lo que podía tocar, hasta lo que no era posible palpar, pero que los titanes lo devorarán primero, antes de que él lo aceptara ante sí mismo.
Malhumorado se sumergió en la pila de papeles que tenía que revisar, no paso mucho tiempo, hasta que escucho a Mikasa salir del baño, se negó a mirarla, ya esa noche le había dado demasiado de él. La escucho levantar la cobija y meterse bajo ella, podía sentir su mirada sobre él. Necesito todo su autocontrol para no girarse a verla. Sus músculos no se destensaron hasta que escucho el ritmo armonioso de su respiración, anunciando, que finalmente se había quedado dormida.
Suspiro rendido, una vez más, se permitió ser débil. Se giró lentamente y quedo totalmente de frente a ella. Era una necedad mirarla, y sin embargo, ahí estaba, una vez más, comiéndosela con los ojos.
"No voy a enredarme contigo, me niego" ― resoplo furioso.
Eran demasiado diferentes, tenían conceptos de la vida muy distintos, él tenía un camino ya andado, no había arrepentimiento por sus atroces acciones en el pasado, resignación era todo lo que le quedaba. Ella apenas se abría a la vida, había muchas cosas que tenía que aprender. No había forma de que se llevaran bien, ella era contestona y obstinada hasta la medula, él no conocía el significado de la palabra paciencia.
Convivir con ella tan estrechamente le resultaba asfixiante, enloquecedor, turbador. Constantemente quería tenerla pegada a él, bebiendo de su boca y al mismo tiempo lo más lejos posible, del otro lado del mundo. Reconocía que él no era una persona fácil de tratar, pero ella no hacía más fácil la situación ¿Por qué demonios siempre tenía que ser tan prepotente? Si tan solo supiera mantener la boca cerrada…
Ella no hacía nada por agradarle a la gente, era obstinada, terca, malhumorada, valiente, fuerte, rebelde y altanera, vaya que era altanera, ha, y hermosa, esa era su carta de presentación. Y cuando la conocías, todo te llegaba de jalón, sin disimulo ni disfraces. Eso era lo primero que le había atraído de ella, que demolía todo a su paso, una vez que alguien conocía a Mikasa Akerman, era imposible olvidarla. Porque era real.
Tenía actitudes y acciones completamente viscerales, pero valiosamente inteligente, sabía tomar las mejores decisiones cuando la situación lo requería. Claro, siempre y cuando, Eren no estuviera en la misma ecuación.
Simplemente, lo desubicaba, y si había algo que Levi odiara más que la suciedad, era no tener el pleno control sobre él mismo. Apoyo los codos sobre sus rodillas y se tomó la cabeza con las manos. "Estoy jodido" razono. Sabía que había sido un soberano idiota al pedirle que no se fuera. Pero el hecho de que últimamente ella estuviera jugando con la muerte, lo hacía sentir impotente.
¿Por qué carajos se la había llevado Erwin? Su amigo le debía una muy buena explicación. No supo en qué momento se quedó dormido, pero fue mientras la contemplaba, la paz que irradiaba cuando dormía, era atrayente, adictiva, mañana se arrepentiría de haberla retenido, pero como una vez le había dicho Hanji "Solo existe el ahora".
Cuando Mikasa abrió los ojos, se dio cuenta que la luz del alba ingresaba por la ventana, iluminaba toda la habitación, se tallo los ojos para hacer desaparecer la pesadez, se giró hacia el frente, el lugar que había dejado para Levi, seguía vacío y sin destender, lo busco con la mirada, no había rastro de él, Supuso que por lo tarde que era, ya debía estar entrenando al escuadrón.
Se puso de pie, tendió la cama, solo usaba la camisa larga de Levi, que le llegaba a la mitad de los muslos, no tenía ánimos de ponerse su pantalón sucio, camino hacia el ropero y busco en el cajón donde había visto que Levi, sacaba pantalones. No encontró mucho de donde escoger, había cuatro que eran del uniforme, pero sabía que le quedarían cortos y muy ajustados, había otros dos, eran de tela de algodón, los que usaba para entrenar, no le gustaron, los descarto. También encontró, tres de vestir, un azul marino, un negro y un gris, se decidió por el negro.
Le quedaba bien, algo ajustado en el trasero y piernas, pero amenos le serviría para ir a ver a Erwin y después pasar a su cuarto a cambiarse. Se fajo la camisa, esta le quedaba un poco apretada a la altura de los senos. Era una suerte que el cuartel fuera tan cálido, no sentía frio. Tomo sus reportes y salió de la habitación, directo al laboratorio.
No demoro en llegar, aunque habría apreciado haber tenido más tiempo para prepararse, se sentía inquieta, no estaba segura de querer ser interrogada, pero sabía que debía hacerlo, la información que ella poseía, era crucial. Estaba por llamar a la puerta…
― ¡Mikasa! Adelante, estaba por ir a buscarte ― Hanji la jalo de un brazo y la ingreso a la habitación.
De momento no reconoció el lugar, estaba su habitual cama, y sobre esta, sentado el comandante, podía notar las vendas bajo su sueter, lucia bien, si no fuera porque ella había visto las heridas y toda la sangre derramada, podría haber jurado, que solo estaba holgazaneando. Frente a él había una mesa rectangular, alrededor de ella estaban sentados, Armin, Historia y Levi, había dos sillas vacías. Evito el contacto visual con todos y se sentó lo más lejos, en una de las cabeceras vacía.
― ¿Cómo se encuentra? ― pregunto Erwin, realmente estaba preocupado por ella.
Por un momento, Mikasa, se sintió incomoda bajo la mirada impasible del comandante ― Bien ― se limitó a contestar. Tampoco ayudaba la forma en que Levi la observaba, sus preciosos ojos verdes, estaban clavados sobre ella, removiendo todo en su interior… como siempre ― He traído mis reportes.
Erwin asintió y estiro la mano para que se los entregara, tuvo que ponerse de pie y pasar cerca de Levi, pero se negó a cruzar miradas con él, sin embargo, no pudo evitar mirar a su amigo Armin, la miraba de una forma rara, como si la estuviera analizando o investigando. Para cuando regreso a su lugar, Hanji le paso una taza de té.
Se tensó cuando escucho a Erwin leer en voz alta el informe, las miradas del resto, se posaron sobre ella, solo Hanji que estaba a un lado de ella, encontraba más interesante mirar a Erwin que a Mikasa. Obviamente, por vergüenza, ella omitió ciertos detalles, como la forma vulgar en que Kenny la manoseo, o el hecho de que quería embarazarla.
Mantuvo el mentón arriba, y su rostro inexpresivo, sus manos estaban entrelazadas bajo la mesa. Su mirada sobre su comandante, no necesitaba ver a Levi, para darse cuenta de su tensión, le era palpable hasta su lugar.
― Esto es… ― Erwin buscaba las palabras exactas para expresarse.
― Turbador ― concluyo Historia, miraba con aprensión a Mikasa.
― Mikasa… ― Armin no podía desprender sus ojos de encima de su amiga, ¿Cómo rayos había sobrevivido a esas dos situaciones? Y ¿Por qué ella?
― Sabes quién es Kenny Akerman ― afirmo Hanji.
Mikasa estaba por negarlo, a pesar de que el proclamaba que ya se conocían, ella no lograba saber de dónde o cuando, pero mayor fue su sorpresa, cuando se dio cuenta que Hanji no le hablaba a ella.
― Si ― fue la respuesta corta y mordaz de Levi.
Mikasa lo miro por impulso, Levi se veía molesto, su ceño estaba fruncido, tenía los brazos cruzados sobre su pecho y miraba a Erwin. Era notable que estaba hastiado, su mirada era arrolladora.
― Kenny Akerman, es un famoso matón de soldados de la policía militar, durante años, la corona a pedido su cabeza. ¿A qué viene que ahora este trabajando con ellos? ― Hanji expuso su duda. Se había puesto de pie y caminaba de un lado a otro.
― Debe ser, porque la monarquía no quiere que el pueblo sepa, que quieren disolver a la legión, por eso han contratado a alguien para hacer el trabajo sucio ― explico Armin.
― ¿Y cuál es ese? ― pregunto temerosa Hanji.
― Matar al comandante y a Historia, de esa forma evitaran una insurrección ― concluyo Armin.
― Vez, te digo que estos jóvenes, son el futuro ― Erwin le hablo a Levi.
― Pero yo no entiendo, qué papel juega en todo esto Mikasa ― Historia había entendido claramente, que Kenny tenía un asunto personal con la joven.
― Esa, es una buena pregunta Historia ― puntualizo Erwin, aun no quitaba su vista de encima de Levi.
― ¿Dot Pixis, que ha decidido? ― pregunto Armin.
― Nada ― sabía que aún era pronto para exigirla una respuesta, pero sabía que les hubiera dado a todos un poco de alivio, saber que contaban con el comandante. ― Hanji, dame el sobre que estaba en mi chaqueta ― le pidió.
Cuando Hanji lo hizo, saco de este, un papel negro, con letras plateadas, a simple vista se veía elegante. Lo aventó sobre la mesa para que el resto lo viera.
― Es una invitación, para la fiesta de año nuevo, que da la familia real cada año, yo recibo una siempre, pero es más que evidente, que este año, no soy bienvenido. Ese evento es la ocasión perfecta, para llevar acabo nuestro plan, es de suma importancia, que Historia tome el poder, pero para obtener acceso al lugar, necesitamos que alguien nos ayude desde adentro esa noche. Armin, Mikasa, ustedes dos, entraran con esa invitación y se desharán de la seguridad de una de las puertas, para que el resto ingresemos.
― Sí, señor ― ambos jóvenes contestaron.
― Ha estas alturas, ya todos deben darse cuenta de lo que está ocurriendo, más sin embargo, necesito que esta información la guarden con ustedes, por el momento, no es conveniente hacer a los demás participe. ― Su voz, era clara, era una orden, que no estaba a discusión. Su última esperanza, radicaba en esas cinco personas.
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Continuara...
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Aqui vengo, publicando a las carreras, tento tanto trabajo que estoy segura sere sepultada bajo el... espero les agradara el cap, comienza la acción...
Dannyfantom, Primero que nada, gracias por animarte a dejarme un comentario, es bueno saber que no estoy haciendo un desastre con sus personalidades, segudio veo el anime, para no perder el hilo de sus actitudes. Nos seguimos leyendo linda, y nuevamente, gracias por tus palabras.
Joa25, te amo y lo sabes, no se que are el día que no me dejes un comentario, seguro y me muero. No te preocupes, no descuidare a nuestro primogenito, de hecho ya tengo hasta el capitulo 12 escrito, el cual, por cierto amaras. Es solo que el trabajo me esta consumiendo demasiado tiempo.
Me ha pasado algo similar, el otro día estaba leyendo "Pecados capitales" estaba en medio de una reunion y mas tarde con mi hijo, definitivamente, no debo leer lemon con gente a mi alrededor.
Gracias por tus hermosas palabras, me supern encantan tus comentarios. nos seguimos leyendo nena.
Lanux, Quisiera calmar tus ansias de sed, y decir que Kenny ya no causara mas daño, pero... prepara las trincheras, falta lo pero. Mil gracias por comentar preciosa. Nos seguimos leyendo.
Carisier, GisherLamp, he extrañado su comentario.
En espera de mas review, me despido muñecas XD.
XOXOX DLM
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