Otro capítulo más para mis amables lectores. Debido a fuerzas poderosas (entiéndase los estudios y bla, bla, bla…) lo hago hasta el día de hoy.
Muchas gracias por sus reviews y el que continúen agregando esta historia a sus Favoritos y Alertas.
Y por la escena de la "ducha" no se preocupen -la autora se ríe siniestramente- ya casi se acerca ese momento (y otras cosas más debo decir). Sin más que hablar… ¡A leer!
No olviden que cuando habla Ichigo, la letra va en negrita, mientras que cuando lo hace Rukia, va en cursiva. Mientras que cuando hablan ambos, el texto va en ambos formatos.
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En La Noche
Nuestra querida y adorable pareja terminó de cenar ya casi al filo de las 8:30 de la noche, ya que comieron lo más despaciosamente pues, en su interior, lo que más deseaban era prolongar el tiempo en la habitación evitando así otro encuentro bochornoso con el patriarca de la familia.
Comieron -cosa extraña- en completo silencio. Rukia al tiempo que cenaba lo hacía entreteniéndose con sus habituales mangas (aunque estando en el cuerpo de Ichigo, realmente se veía muy gracioso el que leyera mangas shojo). Mientras que el Pelinaranja se limitó a devorar mientras escuchaba música en su MP4.
Cuando los platos quedaron limpios, los hicieron a un lado y continuaron en sus entretenciones, hasta que, una hora después, el sueño los fue haciendo presa. Y al mismo tiempo hablaron.
-Yo…
-…
-Tu primero.
-Yo…
-Adelante, Ichigo.
-Tengo sueño, ¿y tú?
-También. Lo de ahora me ha dejado cansada.
-Entonces, antes de hacerlo, vayamos juntos a dejar la vajilla.
-Bien. Pero… -Preguntó dudosa. -¿Crees que ya no haya nadie allá abajo?
-Uhm… Mejor déjame ver primero…
Y el chico lenta y cautelosamente miró hacia la planta baja. Al parecer sus parientes ya habían entrado a sus respectivas habitaciones, porque no se veía ni escuchaba a alguien. Sin embargo, algunas luces (como la de la sala, la entrada a la casa y el comedor seguían encendidas).
-No hay nadie. Es momento de bajar.
-Muy bien. -Y la chica tomó ambos vasos y los colocó sobre los platos. Ichigo mientras tanto, iba en su tarea de "vigilante".
Ya en la cocina decidieron comer algo más, así que buscando en el refrigerador, se encontraron con un pequeño pastel de fresas. Se sirvieron dos porciones cada uno y lo complementaron con café. Y en medio de ese momento, volvieron a hablar, solo que a baja voz.
-Ichigo, ¿a qué hora iremos a ver a Urahara?
-Uhm… No lo sé. A mí me gustaría ir lo más temprano posible, pero me imagino que él no llegará de su viaje a las 6 de la mañana.
-Eso es cierto. Pero, ¿y entonces?, ¿a qué hora vamos?
-Dejémoslo a las 9.
-Uhm… Está bien.
-…
-…
-Y ahora, ¿qué pasa?, ¿por qué te quedas callada?
-Es que estaba pensando… ¿Vamos a dormir en nuestras respectivas habitaciones?
-¡Eres una tonta! ¿Cómo se te ocurre?, ¿qué pensará mi familia si ve que estás en tu cuarto con mí cuerpo y viceversa?
-Es que… Bueno, desde que tu padre me dio una habitación propia, le he cogido cariño al lugar. Así que yo…
-Nada de eso, Enana. Tú dormirás en mi cuarto y yo en el tuyo. Entendido.
-Entendido. -Dijo a regañadientes aquella.
Terminaron de comer ese postre y a las 10:30 de la noche subieron de nueva cuenta. Se cepillaron los dientes y luego, cada quien fue a su dormitorio.
-Buenas noches, Ichigo.
-Buenas noches, Rukia.
Estando ya en la soledad de sus "nuevos" cuartos, cada quien se preparó para dormir… De muy delirante manera.
Cuarto de Ichigo
-Uhm… No podré dormir con mi pijama de Chappy el día de hoy, ¿qué me pongo entonces?
-…
-Chappy, me harás falta.
Así que, incómoda por ello, fue a revisar el armario de su amigo. Y, sinceramente, nada que encontraba le gustaba.
-Esta camisa no me gusta…
-…
-Este color es horrendo…
-…
-Ésta es muy ajustada… ¿Qué Ichigo no puede usar ropa un poco más holgada?
-…
-Grrr… No hay algo que me guste. -Y de repente se encontró con una camiseta desmangada de color blanco. Era de algodón y el único adorno que tenía era una inscripción que decía I love Japan en la parte del frente. Luego, se puso unos pants de color azul que el chico solía mantener en su cama.
Desvió la vista hacia el techo del cuarto para no ver al "pequeño Ichigo", aunque no era tan necesario, ya que "su nueva adquisición" estaba cubierta con los bóxers. Se colocó los pants y luego, delicadamente, fue a acomodarse a la cama del chico.
-Uhm… Qué bien huele… -Decía Rukia al tiempo que se cubría con la sábana blanca.
-Ichigo, eres realmente todo un hombr…
-…
-Mejor cierra los ojos de una vez, Rukia. -Verdaderamente, el varonil aroma de su amigo la había extasiado (¿y a quién no?).
Por otro lado…
Cuarto de Rukia
-¡Demonios! Y ahora, ¿con qué ropa voy a dormir? ¡Estúpida sea la hora en que me involucré con ese maldito entrenamiento!
-…
-Me supongo que tendré que usar una de las miles de pijamas de Chappy…
Así que, suspiró resignadamente ante esa -nueva- derrota y buscó entre las cosas de Rukia, algo que le "deslumbrara".
-Ésta pijama es rosada. No.
-…
-Ésta es muy… Descartada.
-…
-¿Y ésta? Nunca se la había vist… Descartada. -Y es que solo se había fijado en la parte del frente, pero atrás, estaba estampado el rostro gigante de un Chappy con un corazón. Definitivamente NO.
-…
-Uhm… ¿Y ésta? Me parece que ya le he visto…
-…
-¡Ya sé cuál es! Es la primera pijama que le tomó a Yuzu. -Y sí, se refería a aquella de color amarillo pastel con franjas delgadas.
Como fue la única ropa para dormir medio-decente que encontró, decidió ponérsela, aunque para ello se encontrara con otros problemas.
-Bueno, primero que todo, debo quitarme este vestido.
-…
-¡NO! Si lo hago así como así, la veré desnu…
-…
-Cálmate Ichigo. Piensa, piensa. Debe haber alguna forma para que no permanezcas en este vestido. Piensa, piensa… ¡PIENSA!
Su cerebro -a pesar de todos los procesos que tuvo que canalizar- hizo otro gran esfuerzo, y una idea vino a su mente.
-El pantalón de la pijama me lo pondré mientras aún tengo el vestido puesto. Así no le veré sus bragas de Chappy.
Y así lo hizo, satisfecho de no pervertir -un poco más- su mente. Ahora tocaba ponerse la parte de arriba.
-Ya está. Ahora vamos con la cami…
-…
-¡NO! ¡¿Cómo rayos se supone qué haré eso?
-…
-Piensa, piensa, piensa…
-…
-¡Ya sé! Pondré una venda en mis ojos y la amarraré muy fuertemente para NO VER NADA, y así me sacaré fácilmente este vestido.
Y así lo hizo. Para ello, se ubicó frente a la cama y colocó la blusa de la pijama en ella. Solo era cuestión entonces de quitarse una prenda y ponerse la otra velozmente (según él).
-A la cuenta de 3, 2, 1… -Y con poca delicadeza se fue desprendiendo del vestido, como si se estuviera quitando una camisa cualquiera (o sea que se lo sacó por el cuello, bobo nervioso). Aunque antes de ello, se soltó el broche de la parte de atrás de la prenda.
-…
-¡AUCH! Algo me lastimó el pec… -Y se sonrojó. Había recordado que hoy tenía "senos", aunque fueran pequeños.
-…
-Maldito Kurotsuchi. Lo mataré por crear estúpidos Kidoh…
Ya sin el vestido y con la venda un poco floja (a causa de su arrebato), lo tiró a un punto cualquiera de la habitación y, tomando la blusa, se la colocó. Pero mientras se la abotonaba, tuvo otro "desajuste".
-¿Cuántos botones tiene esto?
-…
-¡Maldición! -Otra vez había tenido un acercamiento con el pecho de la chica. -Calma, calma… No pasa nada, no pasa nada…
-…
-Uhm… Bien, creo que ya terminé.
Se quitó la venda y suspiró con alivio. Y, para su sorpresa, los botones estaban bien puestos a pesar del nerviosismo que lo invadió.
Recordando que había aventado el vestido, lo buscó y vió que yacía en un rincón. Fue a levantarlo y lo puso en el cesto de ropa sucia que se había colocado en el cuarto de la Shinigami.
-Bien, creo que hoy si ya puedo ir a dormir.
-…
-No está nada mal la cama de Rukia.
Y mientras se acomodaba y se arropaba con la sábana rosa pastel de la chica, sintió algo que lo hizo sonreír… Y suspirar otra vez.
-¿Qué es…?
-…
-Es el aroma de una chica. De Rukia… Mi Ruk…
-…
-Mejor duérmete ya, Ichigo. Mañana será otro día.
Poco a poco, el sueño lo fue venciendo. Y un momento de alivio se hizo presente en la vida de ambos chicos.
