Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
"Chicas, no separe el POV de Sesshomaru, ni de algunos personajes así que para identificarlo, lo puse en diagonal"
Capítulo 10
Tu Esposa
Rendirse nunca había sido de su personalidad, Haru era un guerrero honorable. ¿Pero qué decirle a Rin cuando con mirada de niña le confesaba sus sentimientos de amor, por otro hombre? Que para colmo, era su amo. Definitivamente tal información lo había destrozado y aunque no lo demostrara en su exterior, por dentro, sentía su corazón maltratado y agrietado, por la hermosa chica que no se cansaba de llamarlo amigo.
No negaba que desde el primer día en que la vio, se impacto completamente de su belleza, con el tiempo de su personalidad y con el trato, de ella. Seria mentir si intentaba convencer así mismo que había sido un error enamorarse de la protegida de su amo, así mismo, como de una humana, pero no se arrepentía en absoluto, pues - Los sentimientos cuando son reales y puros, no deben tomarse como un error – esa era la creencia del general.
Después de acompañar a Rin a su habitación intentando con un esfuerzo monumental no demostrarle su dolor, se dirigió al campó de entrenamiento, ese era el mejor lugar para liberar estrés, y respirar aire fresco.
Mientras caminaba por el lugar, intentando tomar con calma lo sucedido, algo llego a su mente. El momento justo cuando Sesshomaru indicaba a todos, que la joven humana seria su esposa, claro que todos estaban sorprendidos pero más aun, la chica que se supone era su prometida.
Se detuvo un momento a considerar las cosas, era cierto, Rin se había impactado tanto o más que los presentes, era acaso que ¿No estaba enterada de nada? ¿El amo Sesshomaru habría mentido? Las posibilidades le despertaron curiosidad. En ningún momento se había informado sobre su compromiso, de hecho el trato entre los dos no era exactamente como pareja (si bien lo había dicho Narumi) aunque existía la oportunidad de que al dejarlos solos, el amo aprovechara a pedirle su mano de manera formal, pues Rin durante el camino, no había negado estar comprometida con el Yokai.
Haru gruño desesperado… era demasiada información para una sola noche. Decidió permanecer un poco más en el campo y después, se iría a dormir pero sin dejar fuera una sospecha, algo oculto existía entre Sesshomaru y Rin, algo que no era real.
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Como si algo hubiera perturbado mi sueño, abrí los ojos. Voltee a mi alrededor y vi que estaba en mi habitación, sentí que el estomago se me revolvió y una eufórica alegría me recorrió como un rayo, involuntariamente sonreí y después de morderme los labios, me tape el rostro mientras ocultaba los gritos de emociones que soltaba. Las extrañas sensaciones que sentí el día anterior habían desaparecido, trayendo las verdaderas sensaciones de una monumental ilusión.
Me levante de un brinco, me arregle y dispuse a salir, iría a buscar a mi señor, ya no estaría lejos de él, nunca más. Cuando llegue a las escaleras me encontré con Jaken quien al verme, no pudo disimular un desesperado grito.
- ¿Qué… que haces aquí?
- ¿Eh? Voy al comedor, a desayunar señor Jaken – respondí confundida
- No me refiero a eso… no puedes estar sola, si el amo bonito se entera que su prometida anda sin protección por el palacio, nos asesinara a todos
Una deliciosa satisfacción me hizo delinear una fina sonrisita, no por el hecho de que Sesshomaru llegara a matar a todos, sino por la protección que me daba al ser su "prometida" no digo que era diferente cuando era su protegida, pero en ese momento, me sentí mejor que antes.
- Cálmese, no es para tanto, ya casi llego, y si me lo encuentro, basta con que le diga que fue mi decisión
- ¿Qué, que? No, no…
- Entiendo señor Jaken – dije divertida – En ese caso, ¿Podría escoltarme usted, hasta donde este el señor Sesshomaru?
Tartamudeaba indeciso, no sabía si decirme si o no, se bien que nunca fue de su agrado cuidarme y proponerle eso le había causado un conflicto que a mi parecer, era muy divertido. Cuando por fin respondería a mi propuesta, note que el pequeño sapo verde palideció, no supe la razón sino hasta que esa potente y cautivadora voz, se escuchó detrás de mí.
- ¡Jaken!
- A… a… amo Sesshomaru – dijo nervioso
- La próxima vez que Rin te indique algo, deberás hacerlo, no olvides que tan solo en una semana, se convertirá en tu señora – aclaro firme desde los escalones superiores viéndose impresionante
En cuanto lo vi, desee correr a sus brazos y abrazarlo pero no estaba segura si era lo correcto, comportarme así.
- Si… si, lo siento mucho amo Sesshomaru
- Ah, bueno días señor Sesshomaru – añadí incomoda pues, luego de la disculpa de Jaken, nadie mas dijo algo
- Buenos días Rin – respondió él, clavando su mirada en mi – Ven conmigo, hablaremos sobre algo importante
- Ah, claro…
Sin decir más, continúo bajando las escaleras hasta llegar donde yo estaba, me indico que lo siguiera y me fui con él.
Llegamos hasta donde el jardín, entro por el bosque de cerezos y sentí emocionarme, mi señor no había elegido mejor lugar para hablar conmigo, además, de cierta manera sentía que los cerezos me traían buena suerte, pues cada que estábamos bajo sus flores, pasaban cosas inesperadamente hermosas. Cuando por fin se detuvo, volteo y se coloco frente a mí, yo estaba a una par de metros de distancia, no por miedo sino por vergüenza.
Me pidió me acercara un poco y lo hice, aun sintiendo las piernas como gelatina. Ya a una distancia de al menos medio metro, comenzó:
- Rin, debes estar consciente que tu posición en este palacio cambio desde el día de ayer, y cambiara aun mas, después de la presentación
- ¿Mi posición? – pregunte dudosa
- Significa que no pedirás mas permisos para hacer lo que te plaza, si algo deseas, eso mismo se te deberá cumplir en el tiempo que dispongas. Todos y cada uno de los miembros de este palacio, serán tus sirvientes desde ahora
Abrí los ojos cual sorpresa, si me imaginaba un cambio, pero no uno tan grande como el que me decía - A eso se refería Jaken cuando se escandalizo tanto, al encontrarme sola – pensé.
- Así mismo – añadió – Debes conocer y aprender a realizar los labores que tendrás en cuanto seas mi esposa - Enrojecí en seguida que pronuncio la palabra y por lo que me dijo, supe que se había percatado – Deberás acostumbrarte Rin
- Ah, ah, si… lo siento es solo que…
Sesshomaru sin dejarla terminar, tomo sus mejillas, la chica era tan hermosa como torpe, en ocasiones podía ser el humano más parlanchín de la tierra y en otras, se portaba tan dócil y tímida como un conejo, por eso, cuando optaba esa actitud, su deseo de protegerla crecía más. Tenía en mente, dejarle a Narumi el cargo de enseñarle a Rin, todo lo que le tocaría realizar en cuanto se convirtiera en lady del oeste, pero como siempre, involuntariamente, volvía a caer en los encantos de la joven, era algo que no podía negar, siempre que estaba con ella, una inusual paz le llenaba el cuerpo.
No por nada la había elegido a ella para ser su esposa.
- Tranquila – me dijo tomando desprevenidamente mis mejillas – Todo lo que vendrá de ahora en adelante, lo superaras conmigo – mi corazón palpito – Estoy aquí
- ¡Señor Sesshomaru! – suspire – ¿Ya no estaré lejos de usted?
- Nunca he estado alejado de ti…
- Lo sé pero… - No sé que me paso en ese momento, ni de donde saque el valor para pronunciar, lo que dije – Hablo de… usted, estar cerca, de usted. No quiero volver a quedarme sola simplemente esperando a que termine lo que debe hacer, quiero… estar ahí, sin importar lo que pase
Eran palabras que, ya no podía callar, desde mi llegada al palacio, ese era mi deseo, estar junto a mi señor, estar a su lado en todo momento. Nunca me importo permanecer horas sin hablar cuando me visitaba en la aldea, con el simple hecho de estar juntos, con solo estar sentados bajo la sombra de un árbol o viendo a lo lejos un paisaje, con estar con él, eso siempre me llenaba. No quería volver a pasar mis días buscando en que entretenerme, si estar en su despacho todo el día, era lo que tenía que hacer para no permanecer separados, no me importaría, lo único que deseaba era sentirlo cerca de mí.
Se quedo callado por un momento, intentando descubrir el significado que contenían esas palabras, era claro que el también deseaba pasar tiempo con ella pero… existía algo mas ahí, lo suficientemente fuerte como para sorprenderlo como lo hizo. Y aunque por el momento no indago como se debería, acepto el sabor que le había dejado su siempre tan sincera Rin.
- ¿Eso es lo que deseas? – cuestiono firme
- Si… - respondí casi suplicando
- De acuerdo
Nunca antes había hecho algo así, la mayoría de las ocasiones en las que me permitía alguna petición, simplemente me decía "haz lo que quieras" pero en ese momento, aceptaba por sí mismo, por su decisión, no por la mía. Sonreí, impresionada, su respuesta me había llenado de una inmensa alegría. Tuve la intención de volver a abrazarlo pero… mi pudor me lo impidió, además, no quería que pensara mal de mí, ya no era una niñita, como mujer debía cuidar mis actitudes, además, me preocupaba que las sensaciones que sentía al estar cerca de él, me delataran, más que nada porque lo que sentía, no era justamente correspondiente a una dama.
- Vámonos, debes tener hambre – menciono después de escuchar el rugir de mi estomago
Acepte nerviosa, intentando disimular mi hambre y después de sonríele de la mejor manera que pude, nos dirigimos al comedor.
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El desayuno fue como cada mañana, estaban presentes todos, tanto el general Haru, como Narumi y Jaken. Me sentí feliz, aunque si debo agregar que sentía un poco de incomodidad por parte de los presentes, supuse que era la sorpresa de lo sucedido el día anterior, comprendí su actitud, conocer por tanto tiempo a Sesshomaru como un Yokai frio y duro para que de un momento a otro decidiera casarse con lo que decía odiar tanto… fue bastante sorpresivo hasta para mí. Pero aun así, su manera de respetar la decisión de mi señor fue admirable, dándome a comprobar que lo apreciaban mucho.
Después de un largo rato sin hablar, mi señor menciono a Narumi que ella seria quien se encargaría de mí, hasta el día de la presentación. Pero no sería como antes, lo que Narumi debía hacer, era mostrarme la manera de comportarme como una princesa, para que llegado el día, mi comportamiento ante los miembros del palacio fuera correspondiente al cargo que tendría, además, la pelirroja junto a una Yokai modista, conocida de Lady Irasue, me ayudarían a elegir el vestido de novia que usaría. Lo que me recordó ¿la madre de Sesshomaru estaría de acuerdo con esto?
No quise indagar porque sabía que me pondría nerviosa, Sesshomaru no era de los que se dejaban intimidar por nadie, ni siquiera por las opiniones de su madre o hasta de su fallecido padre. Por lo tanto, intente mantener la calma al pensar si algún día, Lady Irasue se enterara del matrimonio.
Una de las cosas que me sorprendió fue que como Yokais, no realizaban una tradicional boda, como los humanos acostumbramos, pues a diferencia de nosotros, si ellos decidían pasar la vida junto al amor de su vida, simplemente lo hacían, sin la necesidad de jurar frente a tantas personas. Por lo tanto y pensando en mis costumbres, Sesshomaru decidió hacer algo que combinara ambas creencias. Al principio me costó entender que no me casaría como yo lo hubiera deseado. Formalizaríamos nuestro matrimonio en la presentación al palacio y yo lo haría con vestido de novia, eso sería todo.
Sesshomaru insistió que no hacía falta una ceremonia pues lo importante era la decisión que habíamos tomado o eso fue lo que entendí. En conclusión, acepte sin objeciones, inocente ante todo lo que se me aproximaba.
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Nadie esperaba que una semana pasara tan rápido, las instrucciones y enseñanzas que se le daban a esa chiquilla las aprendía tan fácil que frustraba la paciencia de Narumi y era mucho peor pues Sesshomaru siempre estaba presente. Al principio le había sorprendido verlo ahí pero al descubrir que solo iba para estar con Rin, le llenaba el corazón de más rabia. Todo estaba pasando de manera tan fugaz que aun no podía entenderlo, ni mucho menos, aceptar lo que sucedía.
No era tan conformista como Haru, no la podían engañar tan fácilmente como a él, desde un principio, la sorpresa en los ojos de la humana, y la reacción durante la junta con el almirante, la habían hecho sospechar y aunque el tiempo no estuvo a su favor, para evitar que el amor de su vida se casara, no se rendiría. Narumi buscaría la verdad de todo, demostrando que ese matrimonio no era del todo real.
Pero no era tan fácil como sonaba, su paciencia estaba llegando al límite, antes soportaba a la chica pero desde ese día, ya no la podía tener ni siquiera cerca. La odiaba con el corazón, la irritaba hasta los huevos y anquen no lo quisiera admitir, la envidiaba por tener lo que ella tanto deseaba.
- Mañana será la presentación – comento Haru – Siento que aun no he superado el primer golpe cuando ya se aproxima otro
- Al principio creí que todo lo que sucedió fue planeado por el amo y esa chiquilla pero… ahora que estamos a tan solo un par de horas de la presentación… ya no se qué pensar, además… el amo, la está tratando diferente – confeso
- Lo sé, y no lo puedo soportar. Si, al principio Rin se sorprendió tanto como nosotros pero tengo la sospecha que el amo, le pidió su mano formalmente cuando los dejamos solos
- Nunca imagine que en sus planes contemplara a una humana… - soltó con voz entre cortada – Pero… no dejo de pensar que hay algo escondido en todo esto
- ¿De qué hablas?
- Siento que… entre ellos existe algo que no cuadra. Pedir su mano hasta ese día, suena extraño
- Bueno… pues sea cual sea tu presentimiento, ya no sirve de nada porque mañana se casan – indico el general lleno de resentimiento
La Yokai no dijo más, el general estaba en lo cierto, aunque no aceptara y sospechara todo lo que quisiera de esa extraña declaración, todo terminaría con la presentación de su nueva señora. Frunció el seño, gruño y apretó los dientes, no podía con tan doloroso momento, por más que se esforzara. Y lo mismo pasaba con Haru, aunque se presentara con el corazón hecho pedazos, debía comprender que en poco tiempo Rin y Sesshomaru serian esposos.
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El último toque fue el color fucsia en mis labios, me vi en un espejo, agradecí a las "meido" que me ayudaron a arreglarme y salí de mi habitación. Afuera ya me esperaban guardias del palacio, eran exactamente cuatro, ellos me escoltarían hasta donde ya se encontrarían todos los habitantes de las tierras del oeste, había llegado el día de la presentación. Mientras caminaba rodeada por los guardias, un pavor comenzó apoderarse de mí, no eran exactamente los nervios que siempre me imagine sentir el día de mi boda, pero si eran una combinación de miedo y alegría.
Llegamos a una especie de balcón, donde Sesshomaru ya me esperaba, pase saliva, aun no salía pero desde adentro ya podía escuchar la multitud que había afuera. De momento el ruido se detuvo y todo quedo en silencio, fue entonces que me indicaron me acercara a donde mi esposo me esperaría. Di un paso y el exceso de luz me encandilo un poco la vista, cuando pude enfocar bien, vi frente a mí a ese imponente Yokai quien con una armadura tan impresionante con su fuerza, esperaba mi llegada.
Mi corazón latió tan rápido que me sofoque, camine con lentos pasos hacia él y cuando por fin llegue, tomando mi mano me acerco a la orilla del balcón. Sentía mi cara tan roja como un tomate, Sesshomaru me veía fijo mientras yo, intentaba sonreírle. Asome la vista hacia abajo y vi el impresionante numero de Yokais que habitaban esas tierras, todos al verme comenzaron a murmurar, eso me provoco aun mas nervios, los suficientes que comencé a asustarme retrocediendo mis pasos.
- Tranquila Rin – susurro Sesshomaru – Estoy aquí
Voltee un poco confundida y al ver el brillante ámbar de sus ojos, me basto para sentirme mejor, mi respiración se tranquilizo y paró lo trémulo de mi cuerpo. Indicando que estaba lista para la presentación, Sesshomaru dio comienzo. No diré exactamente las palabras que pronuncio a todos los presentes, pero era la primera vez que lo veía hablar frente a tantos espectadores, así mismo, la primera vez que anunciaba no importarle la raza humana, pues se trataba de mí.
Cada palabra que decía, cada advertencia que sentenciaba, sobre aquellos que se opusieran, me daban a ver cada vez más, lo que sentía por mí. Me sentía conmovida, protegida y valorada, no es que nunca me hubiera sentido así, cerca de él, sino que conocía bien su desprecio hacia todos los humanos. En ese momento, supe que era la única humana a quien veía con valor.
Después de anunciarme como la nueva señora de esas tierras y de escuchar a todos la aceptación de su amo, supe que ya estaba hecho.
Admito que mientras me encontraba a lado de mi señor, con un hermoso vestido de novia y viendo a un pueblo que se había convertido en mío, me hizo sentir alegría pero… también confieso que aquella presentación, no fue exactamente la boda que había soñado, pues comenzar a llamarle esposo a mi señor, me sonaba bastante extraño, no por lo rápido que había sucedido todo, sino porque ¿Realmente estaba casada?
Sin darme cuenta, el día termino trayendo rápidamente a la hermosa noche. La parte del balcón que daba hacia afuera del castillo, se cerro y nosotros regresamos al salón principal, ahí, ya estaban algunos guardias importantes junto a Haru, Narumi y las meido también de mayor puesto, las encantadoras Yokai de la cocina, de igual forma estaba presentes y algunos más del establo, todos ellos, al parecer nos esperaban. Esa había sido solo una idea, más nunca imagine que fuera realmente real, ya que en efecto, si nos esperaban, pues en cuanto llegamos, todos dando una reverencia, nos recibieron.
Me sonroje un poco por la bienvenida pero al ver ahí al señor Jaken, las cocineras y a mi amigo, el general Haru, me dio un poco mas de confianza para sonreír. En ningún momento nos detuvimos, continuamos caminando entre quienes de apoco nos daban la entrada a las escaleras. Al principio no sospeche porque se apartaban del camino, pero al ver hacia donde nos dirigían, comprendí lo que se aproximaba.
Subiría a la que seria nuestra habitación. En pocas palabras, Sesshomaru y yo, tendríamos nuestra noche de bodas.
Comentarios de la autora:
Bueno… creo que no hubieron muchos reviews en el capítulo anterior, espero que este si les de ganas de comentarme su opinión.
Les mando un fuerte abrazo.
