CAPITULO 9 UN SUEÑO EXTRAÑO
Cuando vi a Bella salir corriendo un enorme terror lleno mi cuerpo, por mas que la llame ella no paro de correr, sentí su dolor en mi pecho, sabía que estaba sufriendo mucho, pero antes de que pudiera salir tras ella había desaparecido por la puerta y Alice sujetaba uno de mis brazos manteniéndome en mi sitio.
-Alice, hay que ir a buscarla-dije yo mientras me sujetaba el pecho.
-Necesita unos momentos a sola, sin que haya nadie a su alrededor-me respondido ella-te aseguro que regresara.
-¿Como puedes asegurarme eso? Esta sufriendo mucho, lo siento y todo es por mi culpa-dije yo mientras me sentaba de nuevo en la silla jadeando por el dolor que apenas me dejaba hablar.
-No tu no tienes culpa ninguna es mía, tuve que hablar con ella antes de que se enterase de esta manera, deje pasar tanto tiempo sin contárselo que nunca pensé que podría hacerla tanto daño el que ella viviera en la ignorancia-dijo ella.
-¿Por que no se lo contasteis cuando paso?-dijo Jasper a mi lado mientras apoyaba una de sus manos en mi hombro.
-Por que cuando paso era muy pequeña y sufriría tanto por lo que hicieron los nuestros que se echaría la culpa de la muerte de los padres de Edward negándose a volver a verle-dijo Carlisle-quisimos esperar a que madurara lo suficiente para que comprendiera que ella nunca había tenido que ver con esas muertes.
-¿Y no es eso exactamente lo que a ocurrido?- les reprocho Jasper mientras dirigía su mirada hacia ellos-que yo haya visto, Bella seguramente lo esta haciendo en este momento.
-Si, pero es diferente-dijo Alice yo la mire por que no sabía cual sería esa diferencia que ella podía ver y yo no.-Ahora sois más maduros, aunque ella se culpe de la muerte de tus padres estarás tu a su lado para darle tu apoyo y hacerla comprender que ella es inocente.
-Eso no tiene sentido-dije yo-yo nunca hubiera culpado a Bella de lo ocurrido.
-Edward, se sincero por un segundo, ¿no odiaste a los vampiros por un mínimo segundo por la muerte de tus padres?-dijo Carlisle.
-Nunca lo hubiera hecho, ella es diferente, vosotros erais diferentes, jamás la he tratado de otra manera a mi raza, para mi siempre a sido una niña especial con la cual me encontré en un momento donde se que necesitaba a alguien-dije yo-nunca la hubiera echado la culpa a ella por lo que paso, siempre había sido mi apoyo de la misma manera que lo esta siendo ahora.
-Pero inconscientemente si lo hubieras hecho aunque lo niegues y ella aunque te parezca increíble no hubiera entendido el odio que abría en ti hacía los de su raza. Con un simple rechazo hacia alguno de nosotros o una mala mirada ella hubiera pensado que nos culpabas por la muerte de tus padres y hubiera sido más dolorosa la convivencia-dijo Carlisle.
-Por eso tomamos la decisión de separaros, si Bella hubiera estado en el momento del ataque que sufriste en tu casa, ella jamás se hubiera perdonado la muerte de tus padres a manos de los suyos-dijo Alice.
-Pero ella nunca tuvo culpa ninguna, era inocente al igual que vosotros, eso lo comprendí en el minuto cero, jamás tuve un mal pensamiento para tu clan y la gente de tu poblado. Lo que si no voy a negar fue que me enfade y mucho con vosotros por apartarla de mi lado cuando mas la necesitaba a mi lado-volví a frotarme donde hasta hace poco había sentido el fuerte dolor el cual poco a poco iba desapareciendo, quizá Bella estaba empezando a tranquilizarse.
-Siento que las decisiones que tomamos en su día te hicieran tanto daño-dijo Alice.
-No, no sabes hasta que punto me hicieron daño vuestras decisiones-dije yo levantándome, ahora comprendía el egoísmo que tuvieron al separarla de mi en ese momento sin contar con las necesidades de Bella o las mías-durante años sufrí pesadillas por que pasara ella por el mismo dolor que yo estaba pasando en esos momentos sin que pudiera abrazarla como tanto lo necesitaba yo, en el poblado se escuchaban historias de como exterminaban a clanes que vivían como vosotros por el simple hecho de no querer entrar en lucha. A mi me llevaron a otra aldea entre las montañas para enseñarme a defenderme contra los ataques de los vampiros, pero a cada minuto pensaba si ella sería capaz de defenderse, simplemente vivía para poder encontrarla y protegerla sabiendo que estaría bien a mi lado.
"Cuando llegaba la noche era cuando mis fantasmas volvían y sentía la soledad que siempre tuve desde que os fuisteis, No tienes ni idea de que es el terror a la oscuridad cuando ella solamente te trae pesadillas y soledad. Alice cuando os marchasteis, Bella se llevo todo de mi y solo me dejo tristeza, era un niño de 10 años que en un solo día había perdido a sus padres y su mejor amiga que a la vez era el amor de su existencia y no entendía por que me castigaban de esa manera si lo único que había hecho era intentar hacer feliz a todos"
-Fue muy egoísta de nuestra parte-dijo ella bajando su cabeza-y lo sentimos.
-Si por supuesto que lo fue-volví a mirarlos con lagrimas en los ojos-no sabéis cuanto la necesite en ese maldito momento en que supe que me había quedado solo en el mundo y ahora que es cuando ella me necesita, me decís que la deje tranquila que necesita estar sola.
Me di la vuelta dando una última mirada hacía todos y sin dirigir mas palabras me encerré en la que era mi habitación. Necesitaba pensar y relajar el nivel de ira que recorría en este momento mi cuerpo. Sabia que hacía mal el pagar mi mal humor con ellos, pero no podía evitar el sentirme tan impotente en este momento que mi pequeña vampira necesitaba de mi.
Me tumbe a la espera de escuchar la puerta de entrada indicándome de la vuelta de Bella, pero mi mal humor aún persistía. Tenía mi mente dividida en dos partes. Por una entendía por que protegieron a Bella, se que era muy pequeña para que comprendiera el por que algunos de su raza prácticamente se volvieron locos y empezaron a matar a los míos sin motivo alguno, aunque pensándolo fríamente si que tenían motivo para ello, pero no para empezar a matar a hechiceros que siempre se habían negado a seguir esta estupida cacería hacia la raza de Bella. Pero por otro lado estaba muy enfadado con ellos por llevarse a mi pequeña de mi lado dando por echo mis pensamientos, mis sentimientos o mis reacciones antes de tiempo.
¿Cómo ellos podían dar por hecho algo de esto cuando apenas me conocían? ¿Cuando apenas quisieron que me juntara con ella desde el día en que nos encontramos en el prado? Se que habían intentado explicarme el por que no quería que aquello hubiera ocurrido tan pronto pero ahora al parecer había sido bueno ya que gracias a los lazos que habíamos creado desde pequeños muchos de los hechizos que posiblemente esa maldita bruja había lanzado contra mi no habían funcionado.
No se el tiempo que llevaría sumergido en mis pensamientos cuando la luz del atardecer empezó a entrar por la ventana, me parecía extraño que aún Bella no hubiera regresado y sin pensármelo dos veces salí de la habitación. Casi todo estaba igual de cómo lo deje cuando me encerré en la habitación. Los padres de Bella estaban sentados en el sofá que había en el salón y Alice estaba paseándose de un lado a otro. Jasper en cambio estaba sentado en la mesa mientras miraba de una manera concentrada el libro sagrado pasando las hojas con un absoluto cuidado como si tuviera miedo que se desintegraran cada vez que pasaba una hoja.
-¿No ha vuelto Bella aún?-pregunte mientras miraba a Alice la cuál había detenido su andar.
-No y no lo entiendo, no es propio de ella el tardar tanto en hacerlo-dijo mientras fruncía el entrecejo.
-¿No has tenido ninguna visión?-ella volvió a negar.
-No me jodas-dijo de repente Jasper mientras se levantaba de un salto de la silla pasando una hoja hacía delante y hacia detrás.
-¿Qué pasa?-Tanto Carlisle como yo nos acercamos a él.
-Te juro que en esta pagina cuando la he leído ponía una cosa y ahora que he empezado a leerla de nuevo pone otra diferente-dijo mientras volvía a pasar la hoja hacía una vacía y de nuevo la colocaba de nuevo en la que estaba escrita-¿Qué clase de magia es esta?
-Es el poder del libro sagrado-dijo con una sonrisa Carlisle-el libro nunca se queda quieto cada vez que el destino cambia algo él de igual manera cambia lo último que haya escrito en él.
-Es genial-dijo con una alegría que pensaba que no le entraba en el cuerpo-mira Edward- paso casi todo el libro hasta la primera pagina-desde aquí hasta la mitad-paso para enseñarme donde el me quería decir-son hechizos que creo que ningún hechicero haya hecho jamás.
-¿Y?-pregunte yo para intentar saber que era lo que me quería explicar.
-A partir de aquí cuenta la historia desde que tu y Bella habéis nacido-empezó a pasar paginas hasta que me enseño una que me llamo la atención.
-Este…..-dije tragando en seco mientras leía las palabras escritas allí-en esta pagina esta escrito el día que conocí a Bella.
-Si exacto-una sonrisa de Jasper apareció en su cara-lo sé por lo que me contaste una vez aunque te olvidaste del pequeño detalle de decirme que era una vampira, pero bueno eso ya me da igual-volvió a pasar de manera apresurada hasta de nuevo a la pagina que supuestamente había cambiado de nuevo-y esta es la última.
-¿Qué hay de diferente?-pregunte mientras empezaba a leer.
-¿Qué es lo que pone?-pregunto Alice detrás de nosotros.
-La primera prueba llegara sin que ninguno lo sepa, deberán superarla si quieren librar la gran batalla, la confianza es lo más importante en una relación y el sacrificio aún mas. Si logran hacerlo un paso de gigante será superado, en la oscuridad a gran altura la prueba tendrán que superar, una magia negra tendrán que derrotar, tendrá que hacerlo solo sin la compañía de nadie, la buscara a través de sus pensamientos como debería de haberlo hecho antes-mire hacía Jasper que tenía el entrecejo fruncido y después hacía Carlisle-¿entendéis algo? Parece un trabalenguas-Los dos negaron mientras les veía gestos de volver a leer las mismas frases que yo había hecho pero yo me volví a mirar hacía Alice-¿Lo entiendes tu?-ella también negó con la cabeza.
-No le veo sentido ninguno-dijo Carlisle mientras se sentaba en la silla-dice que tenéis que pasar una prueba de confianza y sacrificio hasta ahí he entendido pero ¿Dónde?
Antes de poder contestarle un fuerte dolor en el pecho me hizo doblarme de rodillas en el suelo, apenas llego Esme para que no cayera aplomo. Sabia que no era nada físico si no que ese gran dolor venía por algo que le había pasado a Bella, cuando apenas pude recuperar el aliento me levante con su ayuda y sin esperar a nadie me fue hacía la puerta, por algún motivo sabia exactamente hacía donde tenía que ir. Mientras que imágenes venían como recuerdos a mi mente pero no eran míos eran de Bella los cuales me indicaban donde podía encontrarla.
*O*O*O*
-Bella-canturreo una voz llamándome-Isabella despierta, es hora de despertar dormilona.
Abrí mis ojos con mucho esfuerzo ya que una luz cegadora me hacía cerrarlos de nuevo pero al hacerlo no veía absolutamente quien me llamaba, ya no estaba en el acantilado donde me desmayé, era un sitio diferente una habitación rodeada de grandes paredes de roca, tenía pocos muebles pero en la cama que estaba acostada era enorme con la cabecera de hierro forjado.
-Bella, ven a mi pequeña-dijo de nuevo esa voz.
-¿Quien eres tú?-pregunte a la nada mientras me levantaba de la cama.
-Alguien que te guiara por el pasado para que puedas ver lo que realmente ocurrió con tu madre-dijo.
-No quiero estar aquí, quiero regresar con mis padres y con Edward-se que había sonado como una niña caprichosa pero realmente me daba miedo donde me encontraba, podía oler el hedor de la muerte a mí alrededor.
-Aún no puedes irte pequeña, primero descubre tu pasado.
La puerta de la habitación se abrió, la curiosidad me pudo y poco a poco me asome por el umbral de ella el cual daba a un largo pasillo. Seguí caminando pero al llegar a la siguiente esquina había dos personas hablando en murmullos, no podía apenas escucharlos, por eso me acerque un poco más a ellos intentando pasar desapercibida para que no me vieran.
-No puedo hacerlo-decía la que parecía una mujer mientras se sujetaba el vientre el cuál aún tenia plano-si se entera de lo que estamos planeando no dudara en matarnos.
-No podrás ocultárselo por mucho tiempo, se enterará de todas maneras y correrás más peligro de lo que estas en este momento. Tenemos que marcharnos para que pueda protegeros-decía otra voz de un hombre.
-¿Y si de todas maneras viene a por nosotras? Si me pasará algo ¿Quién la protegería?-decía ella mirando hacia los lados del pasillo, en el momento que miro hacía donde estaba yo pude ver sus ojos y sin que nadie me dijera nada supe que la mujer era mi madre, sin apenas darme cuenta un sollozo sin lagrimas salio de mi garganta el cuál intente detener poniendo mi mano en mi boca, era hermosa, mas de lo que mi imaginación la había creado desde que me enteré de donde provenía yo.
-Tengo aliados, gente que te ayudará a salir de aquí antes de que nada malo os ocurra, pero tienes que salir de aquí de inmediato en cuanto desaparezca, Aro no es el mismo y tú y yo lo sabemos. Es un asesino que es manejado por las garras de la ira. Sabrá que has sido tú quien lo ha hecho.
-Todos me echan la culpa ya, creen que se ha vuelto así por culpa de los celos que yo le estoy creando al coquetear con otros hombres. Pero yo nunca he hecho nada para hacerle pensar en que lo engaño, desde que vivo en este maldito castillo me tiene encerrada, si descubrí lo que descubrí fue gracias a ti pero enseguida supe que fueron ellos quien envenenaron su mente.
-Lo se pequeña- él no se giraba imposibilitando que lo pudiera reconocer, pero por su tono de piel sabía que no era vampiro. En ese momento el hombre se acerco a mi madre y la abrazo con tanto cariño que se podría decir que fueran pareja. ¿A caso mi madre mentía y era verdad que engañaba a mi padre?, quise acercarme aún mas a ellos pero en ese momento un ruido vino por otro lado del pasillo y ellos se separaron casi al instante, yo también me volví a esconder haciendo la imposibilidad de lograr ver quien se había acercado pero cuando volví asomarme ellos habían desaparecido.
Seguí caminando por el pasillo intentando buscarlos pero lo único que conseguir fue llegar a lo que parecía otra habitación, un hombre moreno con el pelo que llegaba hasta los hombros estaba hablando con una mujer pelirroja, la cual supe casi al instante donde estaba yo ya que por algún motivo miro donde estaba escondida, pero al instante volvió a mirar hacía donde estaba el hombre sentado con su cabeza entre sus manos.
-Aro sabes que digo la verdad sobre tu consorte-le decía ella.
-Lo se Victoria, pero no quiero creerte, la necesito a mi lado para conseguir el poder absoluto, solo ella puede leer el libro sagrado y rebelarme lo que esta escrito en él.
-Ya tienes a tu lado a los hechiceros mas poderosos los cuales pueden hacerlo, no necesitas una alianza con el Clan de los hechiceros del norte y menos consentir que ese estupido de Edward entre en tu castillo, tú mujer es una sangre sucia que conociste gracias a él y solo te engañaron para que te casaras con ella pero lo que no quieres ver es que él sigue viniendo a este castillo verla a ella, intentar convencerla que te deje por él y consiga destruirte como lo esta haciendo ahora. Quiere al hijo que crece en su vientre-dijo ella en un susurro-sabe el poder que tiene ese bastardo.
-¿Mi hijo?-dijo el levantándose de un salto de donde estaba sentado.
-Si aún no te lo ha dicho tu mujer piensa por unos segundos ¿por que será? Sabes que ese niño tiene que ser destruido junto con tu mujer, ellos no son como nosotros de sangre pura, nunca lo serán-dijo ella mientras se acercaba más a él –Edward y su clan vendrán a por él y se lo arrancarán de los brazos a su madre para llevárselo, lo que lleva tu consorte en el vientre es el elegido que es si tu no lo matas primero el te destruirá a ti.
-No puedo hacerlo-decía mientras caía de nuevo sentado en la cama y se ocultaba su cabeza entre sus manos-yo la amo y amo todo lo que pueda crear. ¿Quien me dice que el hijo que ella espera no es mío? quizás estés equivocada.
-Tú sabes que nunca me equivocaría en eso-decía ella riéndose- esa maldita hechicera te hechizo para que creyeras que la amabas pero no sabes hacerlo, no somos criaturas hechas para saber lo que es el amor.
-¿Que dices bruja?-grito de repente-ella no tiene ese poder, jamás podría haberlo hecho.
-¿Estas seguro? Viene de familia de hechiceros muy poderosos, perfectamente pudo hacerlo para que creyeras este espejismo y de esa manera meter a su hijo en el seno de tu casa para que te destruya sin siquiera verlo venir, quieren tu reino hermano y no dudaran ni un instante en destruirnos para conseguirlo.
-Mientes-dijo él agarrándola por el cuello-tus malditas palabras solo son eso basura intentando confundirme.
-No lo hago y lo sabes, tienes que matarlos a todos ellos será la única manera que consigas dominar a todas las razas.
Una vez que le dijo ella esas últimas palabras se soltó del agarre de Aro y volvió a colocar la capucha de su capa tapándose la cabeza mientras salía de la habitación, yo me escondí para que no me viera, pero de alguna manera sintió que estaba allí, una sonrisa siniestras apareció en su cara mientras miraba de nuevo hacía donde yo estaba. Una vez que la vi marcharse mire hacia la habitación y fue cuando observe un hombre hundido por las dudas, pero cuando levanto la cabeza sus ojos estaban llenos de odio, era odio hacia mi madre y su bebe, odio por los hechiceros, sus dudas se habían transformado en puro odio hacia todo el mundo, fue algo aterrador ver como mi padre perdía toda la inocencia de sus ojos para transformarse en el monstruo que veía ahora.
Camine de nuevo por el pasillo pero algo había ocurrido, era como si el tiempo hubiera avanzado muy rápido y encontré de nuevo a mi madre en el pasillo pero esta vez su cuerpo había cambiado, se podía notar en la enorme barriguita de embarazada que la hacía moverse de manera torpe, una sonrisa apareció en mi cara al ver como todo ella resplandecía por su embarazo y como se acariciaba su barriguita con mucho cariño mientras iba hablando con la criatura que llevaba en su seno.
Pero a los pocos segundos detrás de ella apareció mi padre, se dirigía hacia ella con esa mirada llena de muerte y destrucción, sus ojos eran pura llamarada de odio, iba determinado a hacerla daño. Quise correr para detenerla, para que escapara de su muerte lo cual intente gritarla pero las palabras no salían de mi garganta algo detenía a mi voz, una mano con largas uñas me tapaba la boca mientras que un brazo me sujetaba de la cintura.
-Solo observa lo que ocurre cuando sabes como envenenar el alma de un ser maligno-susurro una voz que ya había escuchado en otro lado llena de maldad.
-Rene-grito mi padre, ella se giro y pude ver sus ojos llenos de terror aunque cuando le contesto se le pudo notar el intento de parecer serena.
-Aro ¿que es lo que te pasa? ¿Por que gritas de esa manera?-dijo ella mientras ponía sus manos en su vientre para proteger a su pequeño.
-Estoy cansado de esperar ¿De quien es el niño que esperas?-dijo él mientras la sujetaba de mala manera uno de sus brazos.
-Es tuyo -dijo de manera temblorosa-¿a que vienen ahora estas dudas? Estabas feliz cuando te dije lo de mi embarazo.
-Eres una puta mentirosa-dijo golpeadola en la mejilla, lo hizo con tanta fuerza que la tiro al suelo. Yo grite en ese momento por el dolor que estaría sintiendo mi madre pero no conseguí nada ya que la mano de Victoria aún tapaba mi boca y su brazo me sujetaba lo bastante fuerte para conseguir soltarme de su agarre.-te lo volveré a preguntar ¿de quien coño es ese niño?-volvió a gritarla.
-Aro, es tuyo-volvió a decir en el suelo-nunca te he engañado.
-Mentira, eres una mentirosa y lo pagaras caro por seguir mintiéndome y ese niño jamás vera la luz del sol-en ese momento la mordió y le arranco media garganta, sin apenas mirarla se dio la vuelta y la dejo en el suelo tirada mientras se desangraba sin remordimiento ninguno mientras se marchaba.
Volví a luchar contra el agarre de Victoria viendo como mi madre se desangraba delante de mí, aunque fuera verdad y el hijo que llevaba en su vientre no fuera de él no tenía ningún derecho arrebatarla así la vida. Un enorme odio me recorrió todo el cuerpo contra él, juré en matarlo por haberme arrebatado a mi madre de esa manera, sentí como mi cuerpo se iba transformando en estado de combate y mis dientes se alargaban. Cerré mis ojos para atacar a victoria pero cuando volví abrir los ojos estaba de nuevo en el acantilado.
-¿Te ha gustado ver como murió tu madre por ser una infiel?-dijo de nuevo la voz de victoria mientras se reía de manera burlona a lo que yo no respondí-¿quieres saber con quien engaño la puta de tu madre a mi amado rey?-seguí sin contestar pero eso no evito que la voz de esa maldita bruja no siguiera hablando-fue con Edward.
-ESO ES MENTIRA-grite yo mientras seguía en posición de ataque.
-Eso es verdad, nosotros le abrimos los ojos sobre lo zorra que era tu madre-dijo de nuevo riéndose-esa maldita sangre sucia nunca tuvo que haber entrado en nuestros dominios y menos traer con ella a esos malditos hechiceros, pero lo hizo y tuvimos que deshacernos de todos los estorbos que se interponían en nuestros planes empezando por Rene, lo único que dejo un cabo suelto que pronto resolveremos.
-Sois unos asesinos-dije mientras notaba como mis ojos se volvían negros por la ira-os voy a matar a todos y empezando por Aro.
-Eso era lo justo que quería escuchar-dijo de nuevo riéndose-tengo una sorpresa para ti.
Fue cuando note que alguien se acercaba detrás de mi, yo aún seguía buscando la imagen de esa maldita bruja y en mis oídos aun resonaba su risa burlona, sentí como me tocaban el hombro pero en ese momento no quería a nadie a mi lado y solté un gruñido para que entendiera que no quería a nadie a mi alrededor, seguía en posición de combate con mis colmillos fuera y volvieron a rozar mi hombro, me volví para echar al estupido que estuviera interrumpiéndome en mi búsqueda pero mi ira se incremento a niveles insospechados, detrás de mi y con una sonrisa burlona estaba Aro.
Salte hacía el lado contrario de donde estaba él y que agache para atacarlo, esta vez no iba a fallar e iba a vengar la muerte de mi madre y la de tantas y tantas muertes de gente inocente que habían muerto por orden de este mal nacido. Pero justo cuando lo iba a morder en la yugular como había hecho el con mi madre para terminar con su vida una voz se abrió paso en mi mente deteniéndome.
