EL PACTO I TEMPORADA

Por Claudia Medina

Capítulo 10

Reencuentro

Esteban se recargó hacia atrás estirando sus piernas hacia delante, levantó los brazos y después se quitó los lentes para limpiarlos, la espera era larga, ¿Quién sería su esposa? Ya quería salir de esto, bostezó y suspiró lento

-Esteban, no te duermas- replicó Armando al darle un codazo.

-Es que anoche Sandy se fue muy tarde, estuvimos estudiando algebra. Yo no sé como le hace ella, en su otra vida seguro fue lechuza por que mírala fresca.

-Ya sacó su papel, ¿Quién será su esposo?- preguntó inquieto Armando al volverse a peinar el pelo hacia atrás con los dedos.

-Con que no me toqué Elisa me doy por bien servido- aseveró su gemelo.- Mira hasta que se dignó en venir el duque… tu amigo, hermano.

-El tuyo-contestó rápido Armando- no lo pasó ni con una coca-cola, se cree el dueño del colegio y es un sangrón.

Ricky se sentó en la silla próxima a la entrada, era su lugar favorito, ya que era el primero en salir sin tener que hablar con nadie. Un día que Armando ocupó ese lugar, tuvieron un altercado, desde entonces su antipatía mutua iba en ascenso.

Ricardo tenía tres días de faltar a clases con la excusa de tener una fuerte infección en la garganta, la enfermera le aplicaba las medicinas y le dictaminaron reposo. Su ausencia en el salón de clases no era novedad, era inherente a él, cuando "visitaba" algunas de las clases, se mantenía callado, observando, al menos que le preguntaran algo directamente, así como un resultado de alguna operación o fórmula de física, respuestas chicas y rápidas, siempre correctas, eso si. Presentaba exámenes y rara vez sacaba menos de 9, por lo general 10. Eso le molestaba un poco a Esteban, ya que él era aplicado, disciplinado con los deberes y también participativo, no en exceso como su hermano que quería todo perfecto. Y ese "rebelde sin causa" como le decía Sandra con la mano en la cintura llegaba a emparejarse con ellos en el primer lugar.

Sandra no se quedaba atrás, se había propuesto que el Tío Luis no tuviera alguna queja de su desempeño escolar, quería llevar las mejores calificaciones para ser aceptada sin ningún pero en la Facultad de Medicina y tal vez por propios méritos obtener su título de médico.

-Sandy te lo cambio, por favor – le suplicó Ana al darse cuenta que a ella le había tocado Armando.-Quedaste en ayudarme con él a ti no te interesa- dijo en voz baja para que la hna Margot no se diera cuenta.

-Es un experimento Anita, no te vas a casar con él de verdad- contestó también en tono bajo sin que nadie lo notara- ¿ya viste quien te tocó?

-No, no sé, no he abierto el papel, es garantizado-dijo al tratar de ponerlo como una oferta.

Sandra aceptó con tal de darle gusto a su hermana, en lo oculto, ya que Ana seguía las indicaciones de Joanna, de no rebelar su origen, la única que compartía su secreto era Paty, pero no estaba de acuerdo, no se puede ser amiga así a escondidas. Ella también fue presionada para no acercarse a Sandy, pero al darse cuenta la clase de persona que era, no dudó en aceptar su amistad delante de todos, aún sabiendo que también iba a ser relegada, cosa que le levantó puntos con Esteban para empezar una amistad.

Cuando Sandy abrió el papel de quien iba a ser su esposo por 15 días se quiso desmayar. Se quedó hasta el último de la fila para tratar de hablar con la Hna Margot, negociar, tal vez ser madre soltera, con ese esposo no iba a llegar ni siquiera al lunes.

-Bien Zambrano- dijo la hna ya sabiendo la respuesta, pues eran los últimos nombres- dame tu papel.

-Hna, por favor déjeme ser madre soltera, por favor. Yo si quiero hacer la actividad, no, por favor, voy a reprobar- dijo casi llorando.

-Sandra, no hice ninguna acepción- dijo pacientemente pero con autoridad. Pensó que sería un buen experimento.

Sandra se dio la media vuelta y regresó- Ya sé hna, yo voy a ser monja…- dijo con una sonrisa esperando la aprobación de la hna. Margot.

-Lo único que puedo hacer por ti, es que no tengan hijos, pero van a ser pobres.- dándole una pequeña concesión a su alumna favorita.- Vaya a su lugar Zambrano- dijo aparentando dureza. Y salió del salón por un minuto.

Armando esperaba que se sentara junto a él, el corazón le palpitó rápido, pero ella siguió de largo hasta llegar a acomodar su silla junto a Salvatierra, su cara denotaba su preocupación de una mala nota. Junto a él se sentó Ana Landeros, al menos la conocía y sabía que iban a formar un buen equipo. Paty se sentó junto a Esteban y lo saludó de mano en prueba de compañerismo.

Ricky, no tenía ni idea de la actividad, había llegado tarde y como siempre estaba haciendo la tarea en clase, solo sintió que Sandy se sentó junto a él, pero siguió con los audífonos puestos y escribiendo.

-Te lo cambió- escuchó a lo lejos, levantó la cabeza y vio a Armando frente a su silla.- ¿Qué quieres mexicano?- dijo con tono molesto.

Armando agarró aire tratando de ignorar el comentario

-Que te cambio tu lugar, español

-Ya te he dicho que este es mi asiento- dijo al levantarse

Sandra vio venir una tempestad

-Déjalo, Armando está bien, te tocó una buena esposa

-¿De que hablan?- dijo Ricardo

-Como siempre en la luna- agregó Armando

Ricky volteó a ver el pizarrón "Matrimonios por 15 días" y la serie de reglas para la actividad.-Ahh, ya entendí, ¿tu eres mi esposa?- se dirigió a Sandra, alargando los ojos como gato complacido. Una nueva forma de tortura para Tarzán.

Sandy asentó con la cabeza seriamente.

-Y tú- indicó a Armando con su dedo- ¿me quieres cambiar el lugar? ¿No sería incesto?- dijo cínico.

-Idiota- contestó Armando

- ¿A quién le dices idiota? Idiota- dijo al empujarlo con la mano en el hombro

Sandy sabía como peleaba Armando, se adelantó y le detuvo el golpe que iba directo al costado herido de Ricky.

-No te metas Sandra- dijeron los dos al mismo tiempo.

-Si me meto- dijo insistente

-¿Lo defiendes?- preguntó Armando indignado

Sandra vio a los ojos de Ricky- No, te defiendo a ti, necesito que tengas libre el domingo, por una tontería no quiero que lo pierdas. Déjalo, haz tu trabajo con Ana, la hna Margot no quiso hacer ningún cambio-dijo al tratar de calmarlo.

Margot se hizo la desentendida, observó todo pero fingió llegar después del altercado, sabía que Ricardo y Sandra traían algo entre manos, las sábanas sucias de Sandy, con el pretexto de que no era regular, no se lo tragó, la repentina infección de Ricky tampoco, él estaba muy tranquilo, quieto, vio en sus miradas algo de complicidad.

-No tenías porque meterte Tarzán, no necesito que me defiendas, estoy bien- dijo Ricardo entre dientes y sentarse de nuevo.

-No lo hice por ti, sino por mí, si te descubren, me descubren a mí también y necesito salir el domingo.

-Yo también- aseveró.

El domingo en la mañana Paty le entregaba su "hijo" a Esteban junto con la lista de indicaciones para que el bebé no se les muriera. Armando se ponía de acuerdo con Anita para verse a las cuatro en el supermercado para "comprar" el mandado para su familia de cuatro "hijos". Sandy salió con una gran sonrisa, era la primer vez que salía, su "esposo", brillaba por su ausencia, respiró resignada, esto no iba a funcionar bien, pero en ese momento era lo que menos importaba quería ver a Alberto.

El taxi llegó a un viejo edificio de apartamentos, el de Alberto era el del segundo piso, tenía una entradita con una bardilla de hierro, un pequeño jardín y una entrada donde estaba el interfon, los mosaicos rojos de los tres escaloncitos estaban pulidos por el tiempo. Alberto la vio llegar desde la ventana y salió a recibirla en la puerta, así a plena luz, ella brillaba más.

Sandy se quedó parada a un paso de la verja, traía una mochila y su bolsa, lo vio largamente a los ojos y empezó a llorar en silencio, batallaba para respirar, todo se agolpó en su pecho, quería decirle tantas cosas y su vista se nubló, Alberto corrió a sostenerla antes de que cayera al suelo; la cargó y su amigo salió a ver que sucedía, pero no vio la cara de la chica, lo ayudó con las cosa de Sandy y el Gato la puso en el único sofá que había.

-Por favor trae el alcohol- dijo a su amigo- el muchacho obedeció y corrió al baño.

Sandra despertó de su desmayo y se abrazó fuerte a Alberto, ambos lloraron solo ellos entendían su dolor, desde la perspectiva de Ricky las cabezas de Alberto y la chica estaba demasiado juntas, parecía que estaban en un largo beso en la boca.

-¿Dónde diablos tienes el alcohol?, Ay perdón ¿Interrumpo?, mejor, me voy-dijo al acercarse a la puerta.

-No,- dijo Alberto- quiero presentarte a alguien- al limpiarse las lágrimas para que no lo viera llorar.-ella es Sandra.- dijo al ayudar a Sandy a incorporarse.- el es Ricardo.

La mirada de los chicos se cruzó y se sorprendieron

-Tarzán- dijo Ricardo asombrado y molesto de verla tan íntimamente con Alberto.

- Pelos- dijo Sandra al acomodarse para ponerse de pie.

- ¿Se conocen?- preguntó el Gato todavía en cuclillas.

- Bueno nada más y nada menos, estabas besando a mi esposa- agregó con un dejo de molestia.

Después de aclarar que no se estaban besando y que no eran marido y mujer sino esposos por 15 días en un experimento de clase Sandra decidió dar un paseo `por departamento, se dio cuenta que le faltaba mucho para terminar de acomodarse, ese tiempo que Alberto iba a estar para prepararse a su alternativa, solo lo iba a lograr hasta que tuviera que viajar de nuevo.

Entró en la cocina y se escuchó un grito

-¿Qué pasó le tienes miedo a los ratones?- preguntó Ricardo.

-¿Son frijoles? En lata, pero frijoles…-se dirigió a Alberto-No seas malo, porfis, porfis, compadécete de esta compatriota en desgracia. Si quieres, tú amasas y yo las cocino.

-No,- la interrumpió antes de que ella entrara a la cocina- mejor, yo hago todo, pero estoy lavando y acomodando lo que me falta- respingó Alberto

-Yo me encargo de todo lo demás… va quedar que no te imaginas, solo hazlas.

Con las instrucciones precisas del orden en que estaba acostumbrado Alberto, lavar, colgar y doblar su ropa como si fuera rito de te chino y el orden en como debía estar el depa Sandra empezó su trabajo. Todo valía la pena por unas tortillas de harina con frijoles. Ricardo empezó a sacar los cassettes de las cajas y estaba dispuesto a escucharlos cuando Sandy le quitó los audífonos y a cambio le dio una escoba.

-¿Y eso?-

-Vas a ayudarme a poner en orden todo esto

-Tú le dijiste a Alberto que te ibas a encargar de todo

- Si encargar, no a hacer, ¿te la vas a pasar de vaquetón? , eres duque, no rey.

-Estoy convaleciente- dijo a su favor

-La manga, puedes barrer.

Desde la cocina se escuchó la voz de Alberto

-Bienvenido al club.

El departamento era otro, podía ser fotografiado para una revista.

-Odio a Luis Miguel, me cae mal, es un engreído, con ese pelo y sus dientes grandes ¿de donde? ¿Qué les gusta de ese? - dijo Ricardo al empezar a poner la mesa- Lo voy a quitar Tarzán- gritó para que lo escuchara, ya que Sandra se había metido bañar.

El Gato había terminado de cocinar y fue a checar la tubería antes de que Sandra se bañara sin querer cerró la llave de paso del agua caliente.

-Ricardo,-gritó Sandra al sentir solo el agua fría- jijo de la madrugada, me las vas a pagar-salió del baño y buscó una camiseta de Alberto en el closet, la primera que vio, una blanca que la tapaba lo suficiente. Estaba demasiado enojada para fijarse como lucía. Corrió a buscar a su torturador, dispuesta a hacerlo pagar por dejarla solo con el agua fría. Ricardo estaba precisamente en el fregadero llenando la tetera para el café y no se percató de la presencia de Sandra, ella abrió el refrigerador y sacó una jarra con agua que había puesto al mediodía para que se enfriara.

Tomo al Pelos desprevenido, le vació la jarra hasta donde pudo alcanzarlo. Por inercia Ricardo le echó lo que traía en la mano. Alberto llegó corriendo para decirle a Sandra que fue él, sin querer. Pero era tarde, ya los chicos estaban mojados, al quitarse el agua de los ojos se dieron cuenta, la camiseta de Alberto se pegó al cuerpo mojado de Sandra, los dos hombres enmudecieron y sus ojos estaban como platos

-No fue Ricky, fui yo… dijo Alberto al tenderle una toalla desde lejos.

Ella se percató de su implícita desnudez, se tapó,

-Si no quitan esa sonrisita estúpida de sus caras y esta imagen la borran inmediatamente y para siempre de su mente cochambrosa, les juro que les quemo los ojos.- se dio la media vuelta y Ricardo la siguió con la cabeza al ver que su espalda no estaba cubierta por la toalla.

-Odio ser vieja, odio esas miradas estúpidas de los hombres- gritó camino al baño.

-Los dos se quedaron viendo uno al otro- no podían creer que Sandra fuera la dueña de ese cuerpo tan bien formado, con ropa parecía tan delgada, tan niña, pero ya se estaba convirtiendo en una hermosa mujer.

-Esa ¿era Tarzán?- dijo Ricardo asombrado.

-Vaya que si ha crecido esta niña- agregó el Gato.-No,- cerró los ojos tratando de borrar esa imagen,- yo prefiero cuidar mis ojos.- dijo asustado.

-Yo también- dijo al secarse con otra toalla.- Pero no exageró, la verdad, tiene algo de razón, yo sé que esto me va acostar muy caro con ella, ya que no quería que su padre se enterara por su salud. Pero creo que debo decírtelo…-dijo serio.

-¿Que pasó Ricardo? dilo, confía en mí, todo lo de la chaparra me importa.

-Su pariente ese, Linares, no recuerdo su nombre, trató de abusar de ella, yo la ayudé…

-Desgraciado, ese Néstor… un día me las va pagar todas juntas.-interrumpió Alberto, estaba rojo del coraje y la impotencia.

-Mientras esté yo en el colegio, no te preocupes, no se va a volver a acercar a ella.

-Que no sepa que me dijiste, yo voy a arreglar por mi cuenta.

Con todo eso no se dieron cuenta que Chava estaba en la puerta.

Ya seca y vestida Sandy salió despavorida solo quería salir de ahí.

-¿Dónde está mi novia?- gritó Chava

_Chavita,- ¿Tú también estás aquí?

-No podía dejar al Gato, ahora yo soy de su cuadrilla.

-Bueno ya me voy, después nos vemos.

-Mija, espérese, yo le quiero decir algo, usté ya se está convirtiendo en una mujer muy chula de bonita, y por algo el creador hizo a las mujeres al último por que son lo más hermoso que hay, no culpes a este par de

güe..nas personas ¿podrías culparlos por ver el amanecer allá en el rancho?

-No- dijo tímidamente

-Eso fue lo que pasó, no reniege mi niña de ser mujer porque son lo más sagrado, hermoso, capaces de después de ser amadas, dar vida, no nos envidie a los hombres, somos feos y atarantados, por eso yo no enamoré ni me casé con un hombre.- terminó sonriendo- Eso si m'ja, una cosa es admirar y otra cosa es ser un bestia y propasarse, cuando un güey, se quiera propasar con usté, nomás dígamelo…- la vio a los ojos serio- y lo mato.

-No digas eso Chavita-dijo asustada y acariciándole la mejilla.

Sandra vio a los ojos a Ricky, por un momento dudó, les habría dicho o Chava lo dijo en general. Se quedó callada, nadie le había hablado así, siempre había renegado de no ser hombre y con lo pasado con Néstor más… pero las palabras de Chava le hicieron verse desde otra perspectiva.

-Ya, chaparrita, perdónanos, no lo hicimos con intención de molestarte- dijo Alberto.

-Ay Tarzán, no exageres, pusiste al pobre Gato a cocinar y ahora te quieres ir… ya hombre. Yo fui el que terminé mojado sin deberla… he visto mujeres verdaderamente bellas, tú… eres Tarzán el rey de los monos y punto. Ya, uno más de nosotros.- dijo para hacerle creer que no quedó impresionado con su belleza.

-Bueno, está bien, discúlpenme ustedes, perdón Pelos, te eché la culpa sin preguntar- dijo algo tímida.

Fue algo raro para Ricardo ya que siempre era el culpable de todo y nadie le había ofrecido una disculpa por responsabilizarlo de lo que no hizo.

Era la comida más sencilla que Ricky había probado. Pero le supo a gloria acompañado de sus nuevos amigos, presentía que ese lugar iba a ser importante, un refugio para todos incluso para el viejo Chava. El timbre sonó y Alberto abrió, los Cantú llegaron y Salvatierra salió inmediatamente, no soportaba a Armando, veía en sus ojos un interés diferente por Sandra y le molestaba mucho, no podía soportar que la viera así frente a él. Solo se despidió de Alberto y le dijo a su "esposa" que en una hora se verían para adelantar su proyecto.

Chava, leyó perfectamente como en una carta abierta lo que se estaba gestando, tanto el duquecito como el Gato, jamás borrarían esa escena de su mente, la mujer que prometía en convertirse esa chiquilla, por dentro y por fuera iba a ser una parte esencial de sus vidas.

Alberto, se dio cuenta que su niña crecía y por primera vez la vio como una mujer en toda la extensión de la palabra. Le dio ternura su actitud al sentirse vista de esa forma, su alma era pura, todavía infantil, le inundó un dejo de nostalgia, ahora tendría que cuidarla más, como ella dijo, hay que cuidar a las pollitas, pero no descifró si su celos iban a ser de un hermano mayor o el de un admirador.

Ricardo, quedó deslumbrado de su belleza, un sentimiento extraño empezaba a surgir, esa chica lo perturbaba, le daba golpes bajos a su "seguridad", lo hacía sentir vulnerable, por más que se defendía. Ella iba ganando terreno en su vida.

Continuará…

Cuatro lectoras, gracias por leerme espero que les haya gustado este capítulo. Por fin los tres mosqueteros ya están juntos…

Van a pasar muchas cosas.