Sé que no tengo perdón de nadie por haber demorado tanto tiempo en traer este capítulo, pero simplmente, la inspiración no estaba allí. Hoy subí un fic de Shaman King, el primer fic de anime que me nace escribir en mucho tiempo, y me dije: ¿por qué no actualizas de una maldita vez uno de tus fics inconclusos?

Y ¡bam! la bomba estalló y aquí está el final de esta historia. No sé si haré un epílogo, ya ven como me tardo, pero espero no haber quedado tan mal con este final.

Besos.

Me encontraba completamente nerviosa, después de todo, debía estarlo. Sentada fuera de la sala donde el consejo de Suna se reunía, miraba de forma distraída la pared contraria, sin verla en realidad. Mi mente era ocupada por la imagen de mi padre, mi primo –prometido- y el consejo de mi propio Clan.

¿Cómo terminará todo esto?

Pasos por el pasillo me alertan de compañía, pero me siento tan perdida que no presto la mínima atención. Una mano se posa en mi hombro mientras otra figura ocupa el lugar continuo al mío. Cuando levanto la mirada -siguiendo el brazo de quien me toca- mis ojos chocan con los castaños de Kankuro, una sonrisa se extiende por su rostro, mostrándome un poco de consuelo. Giro el rostro hasta toparme con la mirada verde de Temari, ella también sonríe, intentando levantarme el ánimo.

-¿Qué va mal, Hinata-chan?- pregunta un tanto extrañada mi cuñada, sin apartar sus ojos de mi rostro.

-Estoy muy nerviosa, Temari-chan.- no puedo mentirle, no sé hacerlo. Kankuro suelta una leve carcajada al mismo tiempo que se sienta en el suelo a nuestros pies.

-Todo va a estar bien, estamos hablando de la novia de Gaara, después de todo.- un pequeño color escarlata se extiende por mis mejillas, provocando que ardan ante el comentario. –No debes avergonzarte, tu eres la que carga al bebé- dijo con reproche y me puse aún más roja.

Dos golpes bastaron para que Kankuro cerrara la boca, aunque también se encontraba inconsciente ahora. Temari estaba de pie, con el ceño fruncido y el puño cerrado. Del lado contrario estaba Gaara, mirando a su semi-muerto hermano de modo reprobatorio y con la mano cerrada en un puño. Ahora sabía de donde venían los dos golpes.

No pude evitar que un escalofrío me recorriera al ver la escena y pensar que algo parecido me podría ocurrir a mí al llegar a casa y confrontar a mi padre. O podría ser de Neji el castigo, por dejarme marchar sin avisar a nadie. O quizás Hanabi, por no calmar a su hermana cuando tuvo oportunidad. No, definitivamente el castigo iba a ser mío.

Pero varias personas se verían afectadas en el camino. Como mi hermana, mi primo, y posiblemente la Hokage.

-No le hagas caso. Ya sabes como es Kankuro.- dice una nerviosa Temari, quien mira de reojo el rostro molesto de su pequeño hermano. No importa lo aterrador que Gaara intente mostrarse, para mí no lo es. Aunque debo decir que cuando lo conocí, realmente tuve miedo. Aunque tengo la excusa de que era una chiquilla tonta de doce años. Si, eso siempre funciona.

-Temari.- la autoritaria voz de Gaara obliga a Temari a dar un pequeño brinco, al tiempo que sus ojos se clavan en el suelo. –Sácalo de aquí.- rápida como un rayo, Temari y Kankuro –siendo arrastrada por ésta- desaparecen de mi vista. Siento como una gran gota al estilo caricaturesco se instala en mi cabeza, realmente le temen...

-¿Qué han dicho los miembros del consejo?-pregunto un tanto ansiosa. Sus ojos aguamarina no se separan ni un segundo mientras tomo asiento a mi lado y toma mi mano entre las suyas.

-La noticia ha parecido agradarles bastante.- su tono es de inmensa alegría, algo extraño e impropio en él.

-¿De verdad?- pregunto un tanto incrédula. -¿No van a matarnos?- niega con la cabeza al tiempo que me dedica una sonrisa traviesa. Algo va mal aquí...

-El Kazekage tendrá un hijo..- dice y me veo obligada a fruncir el ceño, pero me quedo callada, esperando que continúe. –Y la madre de éste, es la heredera del Clan más poderoso de Konoha, así como la mujer perfecta para el líder de Suna. ¿Por qué habrían de estar inconformes?-

Una sonrisa se extiende por mis labios. Visto de ese modo, ¿a quién no le gustaría verse en este lío? Como heredera del Clan Hyuga –el más poderoso de la aldea oculta entre las hojas- y claro está, ninja de una aldea aleada, el bebé que viene en camino es un tratado irreprochable de la unión y fuerza de ambas aldeas. Como representante de Konoha –dada la flojera de Tsunade al tratarse de asuntos externos- y Gaara, como Kazekage de la aldea de la arena, esto favorece a todos.

-¿Estás lista para partir?- pregunta con algo de preocupación. Aunque creo que es demasiado pronto para eso, ya tendremos tiempo para comprobar mi estado de salud una vez mi padre hable con nosotros. Aunque creo que primero debo llevar a Sakura, por si alguien sufre un ataque, empezando por mí.

-En absoluto. Vamos.- me pongo de pie y comienzo a caminar, siendo consciente de que no me sigue. -¿Qué ocurre?-

-¿Segura que quieres hacer esto ahora?- una pequeña sonrisa burlesca se extiende por su rostro. Adoro cuando es tan espontáneo.

-No deseo prolongar más el momento.- una mueca se forma en mi rostro cuando intento corresponder a su sonrisa.

-Como gustes, Hime.- pasa su brazo por mi cintura y escapamos de ese lugar. Solo espero que mi Clan no esté muy molesto. Ahora nos queda un largo viaje por delante. Dos días, quizás tres...

Espero que todo salga bien.

...

Tres días, eso es lo que hemos tardado en llegar a Konoha, aunque claro que hubo paradas. Los guardias en la entrada nos saludan al vernos pasar y pronto nos encontramos en la oficina de una dormida Tsunade. Una botella de sake yace en el escritorio y hay una más en el suelo, el sensei de Naruto se encuentra dormido en un sofá cercano, lo que me hace pensar que tienen toda la noche bebiendo.

Ya decía yo que tarde o temprano terminarían juntos, igual que Naruto y Sakura.

-Hokage-sama.- la llamo delicadamente al tiempo que muevo su hombro. Perezosamente abre los ojos y pega un grito del susto al ver el rostro de Gaara a escasos centímetros de ella.

-Oh, chicos.- dice bebiendo una copa de sake. –Me han dado un susto..- como si un foco se encendiera sobre su cabeza, nos mira de nuevo. –Pero que falta de educación.- susurra de modo reprobatorio. –Mis más sinceras felicitaciones por la noticia Kazekage-sama, no sabe lo sorprendida que estaba cuando supe que Hinata estaba embaraza y mucho más cuando supe que era suyo y bueno...no fui la única, Hiashi-sama...-

-¿Qué dijo mi padre?- pregunté alarmada. Omitiendo el hecho de que hace un segundo me sentía avergonzada por la chismosa sinceridad de la líder de la aldea.

-Dijo que deseaba hablar contigo apenas regresaras.- eso no era lo que necesitaba escuchar, pero era lo mejor.

Después de algunos comentarios entre Gaara y Tsunade, en los que se hablaba sobre mi embarazo, partimos rumbo a casa. Aunque a mi parecer era caminar por una cuerda floja sobre las llamas del infierno. Tenía el estómago revuelto y la sola mención del apellido Hyuga me producía mareos. Aunque quizás era el bebé el más afectado por mi estado de ansiedad y nerviosismo.

Apenas llegamos a la mansión, fuimos guiados por una emocionada Hanabi a la sala donde el Clan estaba reunido, aunque Gaara decidió permanecer fuera y dejarme hablar con ellos.

-Hinata.- dijo mi padre con sorpresa al verme atravesar la puerta.

-He venido de inmediato apenas me ha dado el mensaje Tsunade-sama, Padre.- hice una pequeña reverencia ante todos ellos y permanecí inmóvil y sin emitir sonido alguno, mientras los murmullos del consejo se apagaban.

-Toma asiento, por favor.- uno de los ancianos me señaló una silla, y sin chistar ni mostrarme desobediente, hice lo pedido. –Hay algo de lo que debemos hablar contigo, Hinata.-

-Estamos enterados de tu estado actual, Hinata.- mencionó mi padre. –También sabemos que Neji no es el padre, por esa razón deseamos saber de quién es.- eso me sacó de lugar, ¿acaso aún no se sabía quien era el padre de mi hijo?

-El padre de mi bebé no es Neji, ni ningún otro ninja de Konoha.- los cotilleos no se hicieron esperar por parte del consejo. –Es de Sabaku no Gaara, el Kazekage de Suna.- en la habitación reinó el silencio. Los ojos de todos mostraban asombro e incluso miedo, ¿por qué la gente solía reaccionar de ese modo ante la mención de su nombre?

-¿Qué harás, hija?- preguntó Hiashi, dirigiéndose por primera vez a mí con respeto. Y eso me hizo sentir alegre y me dio fuerzas para mostrarme firme al responderle.

-Lo que quiero es dar por terminado el compromiso con Neji.- el consejo comenzó a quejarse. -¿Qué pensarán todos cuando se enteren que la heredera del Clan Hyuga está embarazada de un hombre que no es su esposo?- todos me miraron con reproche, cuando amenazas al Clan, obtienes lo que quieres.

-¿Estás dispuesta a renunciar a tu título de heredera?- preguntó un hombre con cierta arrogancia.

-Si ese es el precio que debo pagar para marcharme a Suna con el padre de mi bebé, si. Estoy dispuesta a ceder mi lugar.- mi padre se puso de pie y lo imité.

-El compromiso queda anulado.- me quité la sortija del dedo y la deposité en su mano extendida. –Como líder actual del Clan Hyuga y por sobre todas las cosas, tu padre, te deseo lo mejor, Hinata.- no pude contener el impulso de saltar a su cuello y besar su mejilla sin soltar mi agarre. –Deseo que seas feliz.- susurró antes de apartarme.

-Quisiera que saludaras a Gaara.- le dije en voz baja, el asintió y tomado de mi mano salió de la sala. Gaara caminaba por el pasillo de un lado a otro, dejando en claro que estaba nervioso. Al escuchar la puerta abrirse se detuvo, quedando petrificado al notar la expresión seria de mi padre, pero de inmediato se recompuso.

-Cuida de ella, chico.- le dijo mi padre, al tiempo que depositaba mi mano sobre la de Gaara.

-Lo haré, Hiashi.- respondió con una sonrisa. –Quería pedirle permiso para convertir a su hija en mi esposa.- mi padre sonrió ante mi cara de desconcierto.

-Respetaré la decisión que tome Hinata.- un pequeño sonrojo cubrió mis mejillas, al tiempo que asentía como respuesta y escondía el rostro en el pecho de Gaara.

-Pueden quedarse el tiempo necesario.- dijo mi padre antes de volver con los miembros del consejo.

-Te dije que todo iba a salir bien.- dijo Gaara mientras caminábamos por la aldea.

Llegamos al bosque, y ahí nos encontramos a Neji y a Tenten. Ambos parecían sumergidos en una conversación importante, parecían pelear, pero al final ella se lanzó a los brazos de mi primo, por lo que supuse que le acababa de informar de la ruptura.

-Si, todo está bien.- sus labios y los míos se fundieron en un tierno beso. Definitivamente las cosas estaban en su lugar.