disclamer: los personajes no me pertenecen a mi sino a Masami Kurumada.


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/Mansión Cefeo, Comedor/

-Entonces… - decía Marín mientras servía una taza de café a la curiosa visita – ¿Planea quedarse aquí por un tiempo? – el joven negó suavemente. La pelirroja se paró frente a él observándolo fijamente.

-Sólo una semana, mi padre me necesita para terminar con unos asuntos – comentó para luego darle un sorbo a su café. – espero que mi presencia no cause molestias –

-Para nada, de hecho es un honor tenerte de visita. Aunque tengo que admitir que es extraño que haya venido sólo – confesó con una leve timidez muy extraña en ella.

-Por favor, tome asiento – sugirió el joven – es molesto ver a una dama todo el tiempo parada – Marín obedeció y el muchacho comenzó a explicar – cuento con la suerte de que mi padre reconozca que sé cuidarme muy bien solo, por eso no necesito de nadie más –sonrió amablemente –

-Ya entiendo – ella sonrió de la misma manera.

La amabilidad, humildad y gentileza del muchacho lograron que Marín quedara absolutamente maravillada. Como desearía ella que los demás habitantes de la mansión fueran un poco como él.

Al principio la pelirroja sentía molestia y preocupación con la visita, pero al charlar brevemente con él, se dio cuenta que ese joven era completamente de su agrado. Además el muchacho era bastante guapo, eso no podría negarlo, sin dudas Albiore se lució esta vez encontrando a semejante partido.

-Bien – el muchacho terminó su taza de café y miró a Marín – agradezco mucho el café – la pelirroja asintió – ¿Cuándo podré verla? –

-Eh… bueno… - Marín no sabía que contestar ciertamente, ese joven estaba allí con el único propósito de conocer a June y la pelirroja no tenía la mínima idea de cómo hacer para presentársela en el estado en que la rubia se encontraba – ella ahora misma está descansando, últimamente ha tenido días muy… movidos. Pero le prometo que podrá conocerla en la cena – "¿Por qué rayos dije eso?" pensaba la joven.

-Me parece perfecto, mientras tanto me daré una ducha y descansaré un poco. El viaje fue algo agotador – el muchacho se levantó de la silla y Marín recogió la taza de café que él ya había acabado.

-Bien, entonces sígame por favor. Le acompañaré hasta su recámara – el joven asintió y siguió a Marín hasta lo que sería su temporal habitación en esa mansión, se detuvieron frente a la puerta –Espero que pueda sentirse cómodo aquí y si llega a necesitar algo no dude en avisar –

-Lo haré – sonrió como todo un galán – una vez más, agradezco su hospitalidad – tomó la mano libre de Marín y deposito un beso en esta. La mujer se sonrojó levemente y respondió ese gesto con una simple sonrisa.

-Hasta la cena – dijo la pelirroja y se alejó de allí escuchando como la puerta de la habitación del joven era cerrada.

Luego de eso, Marín se dirigió directamente a la habitación de June, tenía que comentar la situación a su niña y ver si su estado había mejorado. Se paró frente a la puerta de la muchacha y exhaló un poco de aire para luego girar la perilla y entrar a la recámara.

-¿June? – no era necesario buscarla con la mirada, ella se encontraba en la misma posición de siempre.

-¿Quién vino? Oí el timbre – comentó la rubia recostada en su cama sin despegar los ojos de la ventana.

-Justamente de eso vine a hablarte – la pelirroja se acercó a su niña y se sentó frente a ella en la cama – es alguien que debes conocer –

-¿Para qué? –

-Es solo… - no sabía cómo explicárselo – un invitado de tu padre, él quiere que ustedes se conozcan hoy –

-No quiero conocerlo – dijo la rubia sin siquiera mirar a su nana.

-No te pregunte si querías, debes hacerlo – Marín intentaba sonar lo más amable posible pero le estaba costando, aun cuando era su niña con quien hablaba.

-¿Por qué es tan importante? – preguntó June sentándose y mirando fijamente a la pelirroja.

-Porque… - ¿debía decírselo? ¿Tan pronto? ¿Cómo lo tomaría ella? No, aún faltaba tiempo para eso – porque es una visita exclusiva de tu padre y hay que demostrar educación, tú como su hija, debes pasar tiempo con él ya que Albiore no está y mantener el respeto que la familia de este joven tiene con la nuestra ¿Entendido? –

June suspiró, sólo había entendido media palabra de lo que Marín había dicho, pero algo estaba claro, la pelirroja esperaba que ella pasara bastante tiempo con esa desconocida y misteriosa visita.

-Entendido – contestó resignada desviando la mirada.

-Pronto lo entenderás – dijo Marín y se acercó a abrazar a la rubia, esta no se opuso y devolvió el abrazo a su nana. – ¿Aún te duele? – preguntó alejándose lentamente de ella.

-Sólo un poco, tus cuidados ayudaron mucho – la joven sonrió sin muchas ganas mientras observaba las marcas que aún permanecían en su cuerpo.

-Habrá que tapar eso para la cena, sería una vergüenza que nuestra visita te conociera así – comentó la mujer observando igualmente el cuerpo de la rubia.

-No tengo hambre –

-¡Joder June! Llevas tiempo sin comer, te he dicho que eso es malo ¿Acaso quieres enfermarte? – preguntó molesta y preocupada. June sólo se encogió de hombros sin decir palabra alguna – pues no jovencita, ya tienes 17 años, no puedes seguir actuando como una chiquilla. Esta noche vas a cenar quieras o no.

-Pero no tengo hambre – respondió la joven observando seriamente a su nana.

-¿Qué tengo que hacer para que comas algo? – cuestionó casi suplicando.

-Déjame verlo – murmuró la rubia bajando la mirada. Marín hizo una mueca de molestia y se levantó de la cama.

-Esta tarde te ducharas muy bien, yo vendré a las 7:30 pm para intentar tapar esas marcas, conocerás y cenarás con el invitado, no te atrevas a mencionar a Shun – volteó su mirada hacia la puerta y se dispuso a salir de la habitación, sin embargo, se detuvo frente a la puerta, cerró los ojos y suspiró – Mira June, sólo pasa tiempo con el muchacho mientras esté aquí ¿Si? Solo eso, cuando se valla trataremos de encontrarle una solución a tu problema Kido –

June no contestó, sólo volvió a acostarse en su cama y se tapó la cabeza con la almohada. Marín no dijo nada más y se retiró del lugar.

La rubia no tenía ganas de conocer y mucho menos pasar tiempo con ese joven, ¿Por qué insistían tanto? Ese muchacho era un completo desconocido para ella pero sin embargo tenía toda la libertad del mundo para verla, eso le parecía completamente injusto a la muchacha.

Al no sentir la presencia de su nana en la habitación, la joven destapó su cabeza de la almohada y se levantó de la cama, se acercó al enorme espejo que adornaba su habitación y observó atentamente todas y cada una de las marcas que tenía en su cuerpo. Ya no le dolían tanto, es más, solo sentía dolor cuando tocaba las heridas o cuando su nana o Esmeralda la abrazaban.

Entonces sintió el teléfono que tenía en su mesita de noche sonar y se acercó rápidamente a contestar.

-¿Sí? –

-¿June? – escuchó desde la otra línea.

-No, habla Rapunzel – respondió ella y ambas personas rieron – ¿Qué sucede, Esmeralda? –

-Nada, solo llamaba para saber cómo estabas –

-Ah, pues ya me siento mucho mejor que antes gracias ¿Y tú? ¿Has sabido algo de tu padre? –

-Nada, ni un mensaje ni una llamada, estoy preocupada –

-No te angusties amiga, seguramente está muy ocupado para llamar ahora, de seguro lo hará más tarde – June notaba el tono preocupado en la voz de Esmeralda, ella sabía que su amiga estaba acostumbrada a conocer todo acerca de su padre y el que haya desaparecido de la noche a la mañana y que ni siquiera haya llamado o algo hasta el momento, era completamente extraño.

-Eso espero – la rubia mayor suspiró.

-¿A que no adivinas? – dijo June intentando hacer que Esmeralda olvidara por un momento su preocupación.

-¿Qué sucedió? No me digas… te encontraste con Shun ¿Verdad? – intentó adivinar con mucha curiosidad.

-uum, sólo lo vi ayer, pero no era eso –

-¿Entonces? Espera… Saga no habrá vuelto a tocarte ¿Verdad? – el tono de Esmeralda ahora era completamente serio.

-No – June rió levemente – tengo visitas –

-¿Visitas? ¿Quién? –

-Aun no lo sé, se supone que lo conoceré en la cena – la rubia menor suspiró.

-Algo me dice que no te gusta la idea ¿Verdad? – comentó Esme divertida.

-¿Qué comes que adivinas? –

-Muchas frutas y verduras – dijo ella en tono de profesora, ambas rieron. – por favor June, es como si te conociera desde el pre-escolar –

-Nos conocemos desde entonces – respondió dejando salir una leve sonrisa.

-June… -

-¿Sí? –

-Hoy saldré con Ikki – A June se le cayó el teléfono de la impresión ¿Había oído bien? – ¿June? Preguntó Esmeralda desde la otra línea pero no escuchó respuesta alguna. Esa noticia de golpe era demasiado impactante ya que ella creía que esos 2 no volverían a verse pronto.

/Mansión Kido, Habitación de Saori/

-Sí, bueno… entonces nos veremos en una hora – la peli lila sonreía cada vez más con cada palabra que iba diciendo.

Toc Toc

La joven volteó hacia la puerta para asegurarse de que estaban tocando – entendido, hablaremos allá que ahora me están buscando – acercó el teléfono aún más a sus labios y susurró – creo que es él, hasta pronto – y sin decir más, cortó la llamada.

Toc Toc

-Voy voy – se acercó a la puerta y la abrió fingiendo que se acababa de despertar – ¿A qué se debe tanta insistencia Shun? Algunos queremos dormir – se quejó mientras bostezaba y frotaba sus ojos.

-Una muy buena actuación, Saori, pero no suficiente para engañarme a mí – dijo el peli verde divertido mientras observaba la actuación de su hermana.

-Tonto – ella dejó de actuar y se puso seria – ¿Qué sucede? –

-Es que no bajaste a almorzar y me preocupé porque creí que te sentías mal o algo así. Pero ya veo que estás bien – Shun dejó salir una de sus sonrisas al ver que su preocupación era infundada.

-Ups, se me pasó. Igualmente sabes bien que a Ikki no le agradaría verme en la misma mesa que él – contestó la peli lila recitando antiguas palabras de su hermano mayor.

-Pero Ikki no está en la casa –

-¿Ah no? –

-No – contestó el muchacho mientras negaba con la cabeza – salió hace rato, es más, el tampoco almorzó – fijó su mirada en el suelo y sonrió ampliamente.

-¿Por qué tan feliz? – preguntó Saori extrañada, ella sabía perfectamente que Shun se preocupaba demasiado por su hermano mayor y le parecía sumamente raro que el peli verde estuviera tan feliz siendo que Ikki salió tan de repente y que además no había almorzado nada.

-Él estaba muy contento… ¿Sabes? Sonrió todo el día – Subió la mirada hacia su hermana mostrándose aun más sonriente – creo que está enamorado –

-Ikki ¿enamorado? – La peli lila rió con ganas – es más probable que lluevan grillos del cielo y eso tú lo sabes Shun – el nombrado rió al escuchar aquella exageración.

-Nada es imposible hermanita – ahora su sonrisa cambió a un tono más pícaro – recuerda que tú estás loca por ese tal Julián que por cierto, aun no me presentas – Saori se sonrojó completamente.

-Calla – exigió avergonzada – mejor ya voy a cambiarme, tengo que salir –

-¿Puedo saber adónde? – preguntó Shun entrecerrando sus ojos.

-No, no puedes – contestó la joven sacándole la lengua a su hermano a modo de broma-

-No es justo, yo a ti si debo decirte adónde voy y adónde no – reclamó el peli verde cruzando sus brazos.

-Eso es porque yo soy mayor que tú, querido Shuncito – dijo ella divertida dándole un leve golpecito en la nariz. – Te prometo volver temprano – y sin decir más, se encerró nuevamente en su habitación.

Shun suspiró, ¿Acaso estaba destinado a estar todo el día completamente solo en casa? Ikki había salido a quien sabe dónde, Saori también iba a salir, y su padre… bueno, su padre simplemente se encontraba haciendo negocios como siempre fuera de la mansión.

Entonces decidió llamar a su mejor amigo, Hyoga, para que le hiciera compañía. No se iba a salvar de ser regañado por el rubio cuando él comience a hablar acerca de June, pero al menos no pasaría la tarde solo.

Mientras Shun llamaba a Hyoga, Saori ya había terminado de arreglarse, nada formal ni extravagante. Salió de su cuarto y camino por el amplio pasillo que conducía a las escaleras, comenzó a bajar y pudo escuchar la voz de su hermano menor desde la cocina, pudo notar que hablaba con alguien, no le dio mucha importancia a eso y siguió con su camino saliendo rápidamente de la mansión.

Exactamente una hora después, la peli lila había logrado llegar hacia su destino. La persona con la que había hablado hasta hace poco ya la estaba esperando, y no estaba solo.

-Buenas tardes, Afrodita – la joven le sonrió y fijó su mirada en el otro muchacho.

-Un gusto volver a verte Saori – contestó el joven y luego notó la mirada de la muchacha hacia su acompañante – por cierto, el es Deathmask, está aquí para ayudarnos – observó al nombrado y le hizo un ademan con la cabeza señalando a la joven – ella es Saori, hermana de Shun –

-Mucho gusto – dijeron ambos al unísono mientras se observaban detalladamente, Afrodita pudo notar una tensión entre ambos.

-Bien, mientras más rápido comencemos mejor – sonrió intentando evitar una catástrofe, tal vez no fue buena idea juntar a una Kido y a un aliado de Cefeo tan pronto. – Síganme – se adentró en la florería.

Tanto Saori como Deathmask asintieron con pesar y siguieron a su extraño amigo. Al entrar, Afrodita cerró la puerta con llave, el tema que tratarían era de suma importancia y no podían permitir interrupciones. Luego de eso, condujo a ambos hasta su pequeña oficina.

-Tomen asiento por favor – pidió amablemente mientras él lo hacía. Saori tomó asiento frente a él mientras que Deathmask lo hacía en un mueble, alejado de la niña Kido.

-Una vez más, gracias por aceptar a hacer esto, a ambos – dijo Saori susurrando lo último.

-Lo hago porque Shun es un gran amigo y quiero que sea feliz – contestó Afrodita sonriendo – además ya tenía este plan ideado, solo que me faltan algunas cosas para poder completarlo –

-¿Qué tipo de cosas? – preguntó Saori observando atentamente a su amigo. Afrodita sacó de un pequeño cajón de su escritorio un trozo de papel y se lo pasó a la peli lila. Esta abrió sus ojos de par en par al ver la cifra que estaba escrita en aquel pedazo de hoja.

-Yo sé que es mucho – el joven bajo su mirada apenado – pero con lo que gano en la florería y la ayuda de Deathmask solo logramos a cubrir la mitad de lo que hay allí escrito.

Deathmask no decía absolutamente nada, solo se dedicaba a fijar su mirada en algún punto del techo y escuchar la conversación entre su mejor amigo y la hija de Mitsumasa Kido, rió por dentro, jamás imaginó encontrarse en aquella situación. Aunque con alguien como Afrodita de amigo, cualquier cosa podía esperarse.

-No se preocupen – dijo Saori sonriendo de par en par – yo cubriré todos y cada uno de los gastos. Deathmask giró a verla sorprendido, aunque intentaba no demostrarlo.

-¡Yo no puedo aceptar que hagas eso Saori! – Exclamó Afrodita – ¡es mucho dinero! –

-Calma, calma. Yo pondré el dinero y no hay pero que valga – Afrodita sabia que la pequeña Kido era muy persistente y que él no podría hacer nada para que ella cambie de opinión.

-Pero… - suspiró hondamente – no quiero aprovecharme de tu amabilidad –

-Y no lo harás – contestó ella sonriendo mientras que ambos muchachos la observaban: Afrodita confundido y Deathmask sólo la observaba de reojo. – Tú y tu amigo se encargaran de organizarlo todo –

A Deathmask le dio un tic en el ojo, él no soportaría que una Kido le diese órdenes, estaba a punto de hacer un comentario pero vió la mirada de desaprobación que Afrodita le hizo y decidió permanecer callado. Ese era un momento en el que Deathmask maldecía que su amigo lo conociera a la perfección, a él le hubiera encantado poner a esa chiquilla insolente en su lugar.

-Ahora ya es un trato más razonable – dijo sonriendo plenamente y le hizo una seña a su amigo para que se acercara a ellos, este suspiró y obedeció tomando asiento junto a Saori.

Los tres cómplices pasaron toda la siesta planeando todos y cada uno de los detalles para ayudar a Shun y June. Deathmask era el que menos cooperaba pero sólo una mirada de Afrodita bastaba para que el pobre Death cambiara inmediatamente de opinión.

-Bueno, es un buen plan después de todo – comentó el dueño de la florería sonriendo orgulloso y luego miró a su amigo – Death – el nombrado volteó a ver a Afrodita e hizo un sonido para que este prosiguiera – tú podrías convencer a Marín para que nos ayude también ¿Verdad? –

-¿A Marín? – Rió a carcajadas –esa mujer no se prestaría para este tipo de cosas, es más, no creo que deje que June participe –

-¿Por qué no? – cuestionó la peli lila curiosamente. Deathmask se volteó hacia ella y la observó esbozando una media sonrisa.

-Porque ella protege mucho a June y cree que los Kido solo le harán daño a su niña –

-¿Cómo lo sabes? – ahora era Afrodita quien preguntaba, su amigo nunca le había mencionado lo que él acababa de decir.

-La escuché hablando con June hace poco, la niña esa sí que es caprichosa ¿Saben? Sus gritos se oían a varios kilómetros a la redonda – él no pudo evitar que una risa saliera de su boca al recordar aquello.

-Entonces no contaremos con la ayuda de Marín – dijo Afrodita demostrando tristeza, la ayuda de esa mujer aseguraría por completo el éxito de sus planes. Su amigo se recostó en la silla subiendo los pies al escritorio de Afrodita y tomó aire.

-Esa mujer sería capaz de matar al mismísimo Albiore con tal de mantener a June a salvo – los otros dos presentes intercambiaron miradas incrédulas lentamente.

-Creo que exageras – comentó Saori bajando la mirada.

-Yo nunca exagero niña – giró su rostro para ver a la peli lila – además yo creo que Marín hace bien al proteger a la hija de Albiore de los Kido – Saori hizo una mueca de molestia – ¿Qué? – El joven entrecerró los ojos – ¿O acaso me dirás que tu no odias a Albiore y toma su familia? Incluyendo a la enamorada de tu hermanito, claro. – Afrodita estaba a punto de interrumpir en la conversación, pero Saori fue más rápida.

-Yo no te lo niego, odiaba a June en épocas pasadas y admito que esa muchacha aun me desagrada – tomó un poco de aire y prosiguió – pero desgraciadamente mi hermanito se enamoró de ella y no hay nada que yo o nadie podamos hacer para cambiarlo –

-Y si ella te desagrada ¿Por qué sigues a mi tonto amigo con su tonto plan? –

-¡Hey! – exclamó Afrodita fingiendo molestia por ese comentario.

-Calla – contestó Death haciendo un ademán con la mano sin despegar su mirada de Saori, esperaba con ansias su respuesta y la joven parecía estar meditando como responderle.

-Porque quiero que Shun sea feliz – observó a ambos muchachos seriamente – no me interesa si ella es una Cefeo, mi hermano la ama y eso es lo único que importa aquí – desvió la mirada hacia una pared – lo que me molesta es que no sé si ella también lo ama como él, no soportaría que le rompieran el corazón a mi hermano favorito –

Afrodita se sentía conmovido por las palabras de Saori, con ella, ya eran tres Kido, incluyéndolo a él claro, quienes ignoraban el hecho de que los Kido y los Cefeo tuvieran tan mala relación desde hace años.

-Entonces lo que voy a decirte será de tu agrado – comentó Death alargando su sonrisa y miró a su amigo esperando que este aprobara la información que iba a contarle a Saori, Afrodita asintió levemente mientras que la peli lila volteó a observarlos esperando que continuara hablando – la niña también lo ama, es más – soltó una risa divertida – creo que todos en la mansión escuchamos cuando ella se lo confesó a Marín la noche que les comenté anteriormente –

"Ella también lo ama" pensaba Saori sin poder evitar que una sonrisa inundara su rostro, se sentía plenamente feliz al saber aquello. Ahora podía decir que June le agradaba un poco más.

/Mansión Cefeo, Habitación de June/

La joven Cefeo aún daba vueltas y vueltas en la cama, no quería levantarse por nada del mundo. Sabía que dentro de poco debería bajar a conocer a esa famosa visita y rogaba que el tiempo se congelara para no tener que hacerlo, presentía algo malo con él.

Giró una última vez y fijo su mirada en el reloj: 19:02, suspiró, Marín llegaría en unos minutos y si ella no estaba ya duchada se metería en más problemas. Muy a su pesar, se levantó de la cama y se dispuso a tomar su ducha.

Dejó que la fría y refrescante agua recorriera cada centímetro de su piel, le era agradable esa sensación. Estando bajo el agua, ella encontraba paz, un momento para pensar o para meditar y eso era lo que más necesitaba en esos momentos.

Pasados los minutos, la joven se resistía a salirse de aquel lugar, hacer eso la devolvería a la realidad, a su cruel e incontrolable mundo en el que le prohibían tener contacto alguno con la persona que más amaba, un mundo en el que la persona que debía cuidarla se aprovechaba de ella a tal punto de dejarla completamente herida.

De repente oyó la voz de su nana llamándola desde su habitación, la rubia, ya resignada, hizo un esfuerzo sobre humano y envuelta en una toalla, salió del baño.

-Aquí estoy – se anunció la joven sin expresar emoción alguna.

-Vamos niña, cambia esa cara y sonríe un poco – reclamó Marín.

-Dejemos las actuaciones para el momento de la cena – contestó June, su nana la observó sorprendida, su niña jamás se había comportado de manera tan fría como en ese momento.

-Como prefieras – dijo con un tono de molestia mientras se acercaba al guardarropas de la muchacha – termina de secarte, yo buscaré lo que vas a ponerte – June no contestó y solo se dispuso a obedecer a su nana mientras observaba de reojo como esta buscaba y rebuscaba entre su ropa algo decente que ponerle a su niña. – Este es perfecto – la pelirroja sonrió complacida mientras sacaba del guardarropas un hermoso vestido azul, acorde con los ojos de la muchacha.

-¿Ese? – preguntó June observando a la pelirroja, que había colocado cuidadosamente el vestido en la cama.

-Sí, ese es perfecto – respondió ella sin dejar de sonreír – te aseguro que te verás precioso con él –

La joven observaba el vestido que su nana había elegido con un poco de nostalgia. Ella lo había comprado porque sabía que su madre había tenido uno igual antes de fallecer, una tristeza profunda la invadió, tal vez no haya conocido mucho a su madre pero sin embargo ella la extrañaba demasiado. Tal vez ella habría sido más comprensiva acerca de Shun.

Sin decir palabra alguna, la rubia se colocó el vestido, era muy bonito, eso nadie podía negarlo. Seguido de esto, se colocó unas bellas sandalias negras que combinaban maravillosamente con el vestido y dejó su cabello suelto.

Se paró frente al espejo y se observó a si misma sin muchas ansias. ¿Por qué era necesaria tanta formalidad? Ni que la visita se tratara del presidente de Japón o algo similar.

-Te dije que te verías preciosa – comentó Marín apareciendo detrás de la muchacha

-¿Tú crees? – preguntó June volteando su mirada para observarla mejor. La pelirroja asintió.

-Te pareces mucho a tu madre – confesó ella mientras arreglaba los dorados cabellos de la joven. June no pudo evitar sonreír al escuchar esas palabras – listo, ahora quédate quieta que te taparé esas horrendas marcas con un poco de maquillaje – La rubia asintió y obedeció a su nana.

|||Pov June|||

¿Quién iba a creer que un poco de simple maquillaje lograría tapar todas las marcas de mi sufrimiento? Pues así fue. Marín no tardó mucho en hacerlo, ella tenía bastante experiencia con estas cosas. Me observé fijamente en el espejo, parecía una persona completamente nueva, mi nana no se cansaba de decir que me veía igual que mi madre a mi edad, yo sabía que ella y Marín fueron tan amigas como Esmeralda y yo, y también sabía que mi nana extrañaba a mi madre aún mas que mi propio padre.

-Ya esta lista – dijo ella mientras observaba cuidadosamente todo mi cuerpo – vamos que es tarde – observé el reloj: 20:15, sonreí lo más que pude y asentí. Marín se dirigió a la puerta y la abrió esperando que fuese yo la primera en salir.

Luego de eso, ambas nos dirigimos apresuradamente al comedor, me sentía completamente nerviosa, de seguro la famosa visita ya estaría esperando y según mi nana hay que causar una buena impresión. Seguía creyendo que esto era una pérdida de tiempo y una completa injusticia, pero tampoco quería ser mal educada con nuestra visita.

Llegamos al comedor, observé en un extremo de la mesa a aquel joven por el que Marín había hecho tanto alboroto. Al verme entrar, él se levantó de su asiento y se dirigió a hacia mi elegantemente.

|||Fin Pov June|||

-Es un placer conocerla finalmente, señorita Cefeo – el muchacho tomó una mano de June y depositó suavemente un beso en esta.

La joven observaba atentamente los movimientos y apariencia del muchacho, seguramente su edad rondaba entre los 19 o 20, poseía un cuerpo atlético y bien formado, piel levemente bronceada, caballera azul un poco rebelde y ojos turquesa. "Nada mal" pensaba ella, pero sin dudas, Shun era muchísimo más apuesto que él.

-El placer es todo mío señor – contestó ella regalándole una amable sonrisa.

-Milo, llámame Milo – pidió él mientras guiaba a la dama hasta su asiento y la depositó caballerosamente en él.

Marín observaba felizmente aquella escena, tal vez ese muchacho que ya se había ganado su aprobación lograría sacar a Shun de la mente y corazón de June.

Milo volvió a su asiento original y dirigió su mirada hacia la pelirroja, ella entendió la señal, era hora de retirarse y dejar que ambos jóvenes se conocieran mejor.

-Con permiso – dijo la pelirroja y se retiró de la habitación.

June estaba demasiado nerviosa, aunque intentaba no demostrarlo, miraba a un punto fijo en la mesa sin saber acerca de que conversar con ese curioso muchacho.

Por otra parte, el joven de cabellera azul se encontraba sumamente maravillado con la belleza de la hija de Albiore, no dejaba de observarla ni un solo segundo. Agradecía una y mil veces la generosidad del jefe Cefeo al invitarlo a hospedarse en su casa para conocer de cerca a su… futura prometida.

-Tiene usted una hermosa mansión –el peli azul comenzó a hablar atrayendo la atención de June – ¿Hace mucho tiempo que vive aquí? –

-Desde que tengo memoria – contestó ella sonriendo levemente – y por favor, no es necesario que sea tan formal conmigo –

-Yo no lo seré si tú tampoco lo haces – puntualizó el joven amablemente.

-Entonces es un trato – dijo ella recibiendo un asentimiento por parte de su visitante.

-¿Vives aquí solamente con tu padre y tu nana o con alguien más? – preguntó Milo curiosamente.

-Pues, como habrás podido notar, esta mansión contiene muchas habitaciones, así que de vez en cuando los amigos o custodios míos o de mi padre se quedan a vivir aquí también –

-Entiendo – contestó el joven asintiendo levemente – lástima que los vecinos sean tan desagradables –

-¿A qué te refieres? – preguntó June arqueando una ceja.

-A los Kido, ¿A quién más sino? – respondió el peli azul dejando salir una leve carcajada. La rubia hizo una mueca de disgusto. ¿Acaso siempre debería soportar que hablaran mal de ellos?

Milo no lo dijo con mala intención, es más, él no tenía absolutamente nada en contra de los Kido, solamente había hecho ese comentario porque su padre le relató acerca de la enemistad de aquellas familias y él creyó, ingenuamente, que si fingía detestarles de la misma manera, le caería mucho mejor a June. Pero estaba equivocado, y mucho.

-¿Acaso he dicho algo malo? – preguntó el joven al ver el rostro disgustado de la rubia.

June no quería ser grosera, pero tampoco soportaría que siguieran hablando mal de Shun o de su familia. Estaba a punto de decirle una y mil cosas al pobre Milo pero una voz muy familiar la interrumpió.

-La cena está servida – dijo Marín y seguidamente entraron dos personas a servir la comida para ambos jóvenes, la pelirroja notó el ánimo de la muchacha pero decidió no decir nada, no quería causar un alboroto en plena cena.

Una vez que terminaron de servir, tanto Marín como las otras dos personas se retiraron del comedor dejando nuevamente a Milo y June completamente solos.

-June – dijo el peli azul atrayendo una mirada seria de la rubia – disculpa por favor si he dicho algo que te haya disgustado, no era mi intención – la joven cambio su tono serio a uno sorprendido, nunca nadie se había disculpado luego de ofender a un Kido frente a ella, ni siquiera Marín.

-No… no importa – suspiró – lamento haberme comportado de esa manera tan infantil – decidió hacer caso omiso al comentario del muchacho, al fin y al cabo, él sólo se quedaría una semana y ya no tendría que volver a verlo. Pero que equivocada estaba.

-Bien, entonces cuéntame algo acerca de ti June – pidió el peli azul para luego llevarse un bocado de comida a la boca.

-¿Acerca de mi? Bueno…

/Mansión Kido, Sala de estar/

Shun, Hyoga y Seiya se encontraban recostados en los sofás, viendo una película de terror mientras comían comida chatarra. Este último no había sido formalmente invitado, pero su presencia no incomodó al peli verde, es más, él se sintió aun más feliz al verlos a ambos.

-Seiya pasa las papas – pidió el rubio sin despegar su mirada de la tv. – ¡Seiya! – exclamó molesto al notar que su amigo no obedecía, entonces, al no recibir respuesta nuevamente, giró su cabeza buscando al inocente muchacho pero no lo vio en el lugar en que se supone debería estar – Eh, Shun – el nombrado sintió el llamado de su amigo y volteó a verlo lentamente.

-¿Qué sucede? – preguntó mientras se llevaba un par de palomitas a la boca.

-Seiya no está – señaló hacia donde debería estar el castaño.

-Qué extraño – comentó Shun confundido – ¿En qué momento se fue? No avisó –

Ambos jóvenes intercambiaban miradas pensativas, tal vez la película lo había asustado bastante y decidió esconderse, tal vez solamente fue a hacer una escala al baño, tal vez estaba husmeando en el cuarto de Saori o Ikki, o tal vez…

-Ya lo sé – dijo el peli verde sonriendo. Hyoga lo observó confundido – ven, sígueme – ordenó mientras se levantaba del sofá y emprendía camino hacia algún lugar, el rubio lo siguió por detrás.

Ambos llegaron hacia donde Shun presintió que se encontraba su amigo, y no estaba para nada equivocado. Tanto Shun como Hyoga tuvieron que reprimir sus ganas de estallar en risas al ver la escena del crimen.

-¡Te atrapamos! – exclamó el rubio de manera acusante.

-Esta vez has ido muy lejos Seiya – secundó el peli verde con molestia fingida.

-Eh ¡Chicos! – el castaño se sonrojó completamente, no esperaba ser atrapado.

-Ikki va a abrirte… -

-A disecarte como a una rana – dijo Shun completando la frase de su amigo.

-Va a sacarte el corazón –

-Y eso solo para empezar –

Con cada palabra, Seiya se sentía cada vez más y más asustado. Esto era mucho peor que las películas de miedo que ellos se habían pasado viendo toda la tarde.

-¡Maldición! Chicos, tienen que ayudarme ¡No quiero morir tan joven! – exclamó el castaño al notar la gravedad de la situación.

Shun e Hyoga intercambiaron miradas cómplices para luego ver a su condenado amigo y cruzar sus brazos mientras negaban repetidamente.

-Tú solito te metiste en este lio y tu solito lo arreglaras – dijo el rubio reprimiendo sus ganas de reír.

-Por favor – Seiya se arrodilló ante los muchachos mientras juntaba sus manos a modo de súplica, casi llorando – no me di cuenta de lo que había hecho, tienen que ayudarme por favor, por favor –

El peli verde ya no soportaba ver a su amigo en ese estado, su corazón le decía que el castaño ya había aprendido la lección y que él debería ayudarle a arreglar el problema.

-Está bien – dijo el muchacho mientras ayudaba a Seiya a levantarse, Hyoga los observó negando, su amigo menor era demasiado amable – vamos a ayudarte – volteó a ver al rubio – ¿Verdad Hyoga? –

-Qué más da – contestó de mala gana, a él le hubiese gustado ver a Seiya sufrir un poco más.

-Gracias, gracias, gracias – repetía una y mil veces el castaño casi llorando de alegría – me salvaran la vida muchachos –

¿Exagerado? Para nada, Seiya había osado meterse con la cosa que Ikki más adoraba en el mundo, luego de Shun claro, nada más y nada menos que sus pastelillos de chocolate.

-¡Pero qué bestia! – exclamó Hyoga al notar el desastre en el que el castaño había dejado la cocina. Restos de los pastelillos de Ikki y sus respectivas envolturas regados por todo el suelo.

-Es que se veían tan deliciosos que no pude evitar la tentación de probarlos y luego no pude parar – explicó el joven mientras se rascaba la cabeza.

Los otros dos suspiraron, esto no les parecía para nada extraño, al fin y al cabo, cualquier cosa puede esperarse de Seiya.

-Bueno, hay que apurarnos, mi hermano llegará en cualquier momento – dijo Shun atrayendo la atención de sus amigos – Hyoga, ve con Seiya a la tienda y compra pastelillos para reponer los perdidos – el rubio asintió – yo me quedaré aquí a limpiar este desastre –

Y dicho eso, Hyoga y Seiya salieron apresurados de la cocina y se dirigieron a la puerta principal. Un frío helado recorrió el cuerpo de ambos jóvenes cuando notaron que la puerta se abría lentamente. Inmediatamente, el castaño comenzó a encomendar su alma a todos los dioses habidos y por haber mientras que el rubio no sabía por dónde comenzar a correr.

-¿Hyoga? ¿Seiya? ¿Se encuentran bien? – preguntó una voz familiar acercándose a los muchachos, se preocupó un poco al notar la palidez que los rostros de ambos demostraban.

-¡Saori! – exclamaron ambos al unísono mientras sentían que el alma les volvía al cuerpo.

-Sí, ya sé quien soy – dijo ella divertida – Pero díganme, ¿Por qué se pusieron así? ¿Sucedió algo malo? –

-Seiya se comió los pastelillos de Ikki – explicó Hyoga apresuradamente recibiendo una mirada asesina por parte del castaño.

-¡Seiya! – exclamó la peli lila con un tono molesto – ¿Acaso no sabes que hacer eso es como firmar tu sentencia de muerte? –

-Lo sé, y muy bien – contestó el reprendido – por eso mismo Hyoga y yo vamos a comprar otros nuevos –

-Bueno, será mejor que se apresuren entonces – ambos jóvenes se dispusieron a salir – ¡Esperen! – inmediatamente voltearon a ver a quien los llamaba - ¿Dónde está Shun? –

-En la cocina, Saori, volvemos pronto ¿Vale? – la muchacha asintió y vió como los amigos de su hermano se iban corriendo lo más rápido que podían.

"Estos muchachos, jamás cambiaran" pensaba la peli lila mientras llegaba a la cocina, su rostro se quedó sorprendido al ver el estado en el que Seiya había dejado el lugar. ¿Es posible que un solo muchacho pudiera ocasionar algo así? Pues, quien sabe porque, pero Seiya puede.

-¿Una noche movida? – preguntó Saori divertida mientras observaba como Shun intentaba limpiar el lugar sin dejar rastros del crimen.

-Y que lo digas – comentó el peli verde riendo sin dejar de limpiar.

-Déjame ayudarte – dijo la muchacha observando a su hermanito.

-No es necesario hermana, ya casi termino –

-¿Seguro? –

-Muy seguro – respondió sonriendo mientras terminaba de limpiar el suelo.

-Valla que eres rápido para limpiar –

-Es que no quiero que maten a Seiya esta noche – contestó el peli verde consiguiendo una risa por parte de su hermana.

-Shun… - el nombrado volteó a verla, ella no sabía si decírselo, lo que si sabía, era que su hermano favorito se pondría muy feliz si ella le confesaba lo que había descubierto mientras ideaba planes con Afrodita y Deathmask.

-¿Si, Saori? – preguntó el muchacho parpadeando varias veces.

-No, no es nada, lo siento – dijo Saori desviando la mirada, decidió no decírselo, sería mejor que la mismísima June se lo confesara en persona. Así, Shun se pondría más feliz.

-No te preocupes – contestó mientras limpiaba algunos detalles – entonces… ¿No me dirás donde estuviste? –

-No –

-Eres una mala hermana – reprochó el peli verde situándose frente a Saori mientras que hacia un leve puchero. La peli lila rió.

-Me lo agradecerás más adelante – afirmó ella sonriendo – pero por ahora no hagas preguntas –

-Vale – dijo Shun bajando la mirada.

-Ven hermanito, vamos a la sala, dejaste el DVD prendido –

-¿Cómo lo sabes? –

-Porque tuve que pasar por allá para llegar hasta aquí. ¿Acaso ya no reconoces el lugar en que vives Shuncito? – preguntó la joven divertida mientras se alejaba del lugar. El peli verde se sonrojó levemente y fue tras su hermana.

Ambos jóvenes llegaron a la sala de estar y se dejaron caer en los cómodos sofás, Saori tomó el control del DVD y rebobinó la película hasta el comienzo.

/Mansión Cefeo, Comedor/

Luego de unas tres horas, Milo y June ya habían terminado de cenar y se encontraban platicando amenamente acerca de sus intereses. Nadie había interrumpido aún y, aunque ella jamás lo admitiese, June disfrutaba mucho de la compañía de ese joven.

-Permiso – Marín entró a la habitación y observó a June – disculpen la interrupción pero ya es algo tarde y June debe levantarse temprano – era sólo una excusa, de ser por ella dejaría que su niña pasara todo el tiempo del mundo con el joven Milo, pero el maquillaje no era eterno, y era mejor prevenir que lamentar.

-Entiendo – dijo el joven de cabellera azul mientras se levantaba de su asiento, seguidamente, se acercó a la rubia y le ofreció su mano para ayudarla a levantarse, ella accedió sonriente y se levantó quedando frente a él – fue una velada maravillosa, June. Espero que pueda repetirse pronto – La muchacha solo asintió levemente sin dejar que su sonrisa se esfumara.

-Buenas noches Milo – y sin decir más, se retiró del lugar con su nana.

Milo dejó salir una enorme sonrisa, esa muchacha era hermosa, divertida, inteligente y humilde, en pocas palabras, una esposa perfecta. Subió rápidamente a su habitación y se cambió la ropa, ahora llevaba algo más casual. Solo quedaba esperar que tanto June como Marín se quedaran dormidas.

/Mansión Kido, Sala de estar/

Completamente en silencio, ambos hermanos observaban la espantosa película, que ya faltaba poco para que terminara.

"Esto es horrible, pobre hombre" pensaba Shun aterrado mientras observaba como un hombre era cruelmente descuartizado por un asesino. De vez en cuando, tenía que desviar la mirada o taparse los ojos ya que él creía que esa película era demasiado violenta para su gusto.

"Bah, se nota muchísimo que esa sangre es falsa, además, ese pie no se parece en nada a ese otro, se nota que es utilería" pensaba Saori, mucho más que unas simples matanzas era necesario para lograr que esa muchacha se asustara, cosa que esa película no estaba logrando.

De repente, el sonido de la puerta principal abriéndose y cerrándose fuertemente sacó a los hermanos Kido de sus pensamientos. Eso sí que hizo asustar a Saori, se notaba demasiado ya que la joven se puso sumamente pálida.

-Shun, ve a ver quien está ahí – ordenó la peli lila intentando sonar lo más serena posible. El Kido menor asintió y armándose de un increíble valor, se levantó y se encaminó hacia la puerta principal, pero no pudo llegar muy lejos, ya que sintió como cierta persona se abalanzaba sobre él y no demostraba señal alguna de querer soltarlo.

-¡¿Pero que te sucede?! – Preguntó el peli verde molesto – Me vas a sacar el aire – al escuchar esto, Saori se dispuso rápidamente a ayudar a su hermano.

-haber, haber ¿Qué sucede aquí? – preguntó la joven observando la extraña escena.

-Es que no encontramos los pastelillos – explicó Seiya sin soltar a Shun.

-Recorrimos todas las tiendas de alrededor y nada, están agotados hasta mañana – dijo Hyoga agitado por haber corrido tanto.

-¿Y por eso tanto alboroto? –

-Es que tú no lo entiendes – contestó el castaño al borde del llanto mientras se despegaba lentamente de su amigo.

-¿Entender qué? – cuestionó Saori.

-Ikki ya está llegando, lo vimos doblar la esquina cuando entrabamos aquí – explicó el rubio con un tono casi desesperado - ¡Estamos perdidos! –

-Vamos chicos, Ikki no es tan malo – dijo Shun.

-Shun, sé que quieres mucho, mucho a tu hermanito mayor pero debes aceptar que no pastelillos, no Ikki feliz. No Ikki feliz, masacre fatal – contestó Hyoga exagerando demasiado.

-Soy muy joven y bonito como para morir – se lamentó Seiya arrepintiéndose por los 15 pastelillos de Ikki que yacían en su estomago.

-¡Rápido! ¡Tenemos que escondernos! – exclamó Saori temiendo por su vida, a su hermano mayor no le importaría que ella no haya participado en el crimen, conociendo al peli azul, atacaría primero y preguntaría después.

De repente, los sonidos de Ikki entrando en la mansión se hicieron presentes en los oídos de todos, la habitación se quedó en completo silencio, los cuatro jóvenes ya se habían vuelto más blancos que un papel y ninguno de ellos se atrevía a decir palabra alguna ya que el terror los invadía.

-¡Buenas noches, buenas noches! – dijo Ikki llegando hacia donde se encontraban los cómplices – oh, visitas – comentó observando a Seiya e Hyoga sin preocuparse porque estos le miraban aterrados – que bien, al menos sé que mi hermanito no estuvo solo en todo el día – sonrió ampliamente dejando sorprendidos a todos – ¡Ah! Saori… - la nombrada sintió un escalofrío terrible recorrerle todo el cuerpo – me alegra que también estés aquí – y dicho esto, se abrió paso hacia donde se encontraba la peli lila y le obsequio un corto, pero tierno, abrazo.

Todos los espectadores se quedaron con la mandíbula al suelo al presenciar aquella escena, Ikki odiaba a Saori, eso todo el mundo lo sabía. Así que ¿A qué se debía ese repentino cambio en el comportamiento del Kido mayor? Pues yo no lo sé, pregúntenle a Esmeralda.

La habitación quedó en silencio nuevamente, cosa que al peli azul no pareció importarle mucho, entonces se alejó de los muchachos y se dirigió directamente a la cocina.

Al instante en el que Ikki desapareció de la vista, los cuatro jóvenes salieron del Shock lentamente y recuperaron sus colores originales.

-Ese no era Ikki – afirmó el rubio.

-sin dudas, de seguro que lo cambiaron por otro cuando se fue de esta mansión – secundó Seiya.

-No me dijo bruja ni mal criada o niña mimada – dijo la peli lila sin poder creérselo.

-Oigan, chicos… - Saori, Hyoga y Seiya volearon a ver a Shun. – Ikki está en la cocina – inmediatamente, el cuarteto se dirigió lentamente hacia el lugar, no querían que Ikki se percatara de su presencia. Llegaron y vieron como el peli azul inspeccionaba el refrigerador y luego las despensas.

-Shun, sal de ahí. No, mejor dicho, salgan todos de ahí, no es bueno espiar – ordenó Ikki, los jóvenes tragaron saliva, de seguro el Kido mayor ya no estaría de tan buen humor.

-Lo siento, hermano – dijo el peli verde mientras salía de su escondite, seguido de Hyoga, Saori y finalmente, Seiya.

-¿Dónde están mis pastelillos? – cuestionó el peli azul mientras observaba como los chicos y Saori se ponían pálidos nuevamente.

-¡Fue Seiya! – exclamaron el rubio y la peli lila al unísono. Shun volteó a verlos e hizo una mirada de desaprobación a ambos.

El castaño estaba que casi se orinaba encima del susto, así que hizo lo más razonable que su cabecita pudo pensar.

-¡Perdóname Ikki no quise hacerlo! ¡Fue un error! – Comenzó a disculparse mientras se tiraba a las piernas del peli azul, sujetándose con mucha fuerza – te prometo que no lo vuelvo a hacer pero no me mates, aun soy muy joven, bonito y necesario para este mundo –

Los demás cerraron fuertemente los ojos, no querían presenciar como el pobre castaño era cruelmente asesinado por Ikki. Pasaron los minutos pero no se oía sonido alguno, hasta que escucharon como Ikki comenzaba a reír a carcajadas. Entonces abrieron los ojos nuevamente y clavaron sus miradas en el peli azul.

-¿Tanto escándalo por eso? ¡Son sólo pastelillos! – Exclamó riendo mientras se quitaba a un asustado Seiya de encima – son unos exagerados – y sin dejar de reír, se marchó a su habitación.

Shun no pudo evitar que varias lágrimas cayeran de sus ojos al notar ese comportamiento en su hermano mayor, él sabía muy bien de que se trataba ya que él pasaba por la misma situación, eso afirmaba lo que el peli verde había dicho a Saori en la mañana, Ikki estaba enamorado, ya no había duda alguna.

-Ya, ya, pequeño Shun, no llores –Hyoga intentaba consolar a su amigo – te aseguro que pronto volverá a ser el Ikki de siempre – lo que el rubio no sabía, era que el joven no lloraba de tristeza, sino de alegría.

-Bueno, ya es un poco tarde y los que casi morimos de un infarto hoy debemos descansar – dijo Seiya dejando salir un bostezo. – Hyoga – el nombrado volteó a verlo sin separase de Shun.

-¿Qué? –

-¿Me puedo quedar en tu casa esta noche? Me da pereza caminar hasta la mía – el rubio suspiró separándose lentamente del peli verde.

-Si prometes no saquear mi refrigerador en la madrugada, eres bienvenido –

-Te lo prometo – respondió el castaño haciendo señas de juramento.

-Bien, entonces vamos – observó a los hermanos que aun estaban allí – buenas noches Saori, Shun, gracias por soportarnos – dejó salir una risa y se encaminó hacia la puerta principal junto a Seiya y por detrás, Shun.

Saori aun estaba muy sorprendida así que sin siquiera despedirse de nadie, subió a su habitación y se encerró en ella.

-Fue una noche muy divertida – comentó Seiya ya en la puerta.

-Sí, seguro que lo fue – secundó Hyoga riendo levemente – pero que no vuelva a suceder – lanzó una mirada asesina a su amigo. Shun sólo los observaba divertidamente. – Bien, tú también tienes que descansar hermano así que ya no te sacamos más tiempo –

-Mañana los llamaré a la tarde ¿Vale? –

-Vale – dijeron ambos al unísono y se dieron media vuelta para seguir su camino pero algo los detuvo.

En la mansión de enfrente, una figura varonil se movía sigilosamente saliendo del lugar. Los jóvenes observaban con detenimiento los movimientos de aquel muchacho.

Shun no sabía porque, pero ese joven de cabello azul le causaba una muy mala impresión, lo que tampoco sabía, era que aquel muchacho tenía el mismo presentimiento con el peli verde.

Sus miradas se cruzaron y tanto Hyoga como Seiya notaron una increíble tensión inundar las oscuras y solitarias calles.

Finalmente, el desconocido muchacho rodó los ojos y se alejó lentamente de la mansión sin importarle que los demás espectadores le siguieran con la mirada.

-¿Quién es él? – preguntó Hyoga seriamente.

-No lo sé, pero no me da buena espina – contestó Seiya – ¿Tú ya lo habías visto antes Shun? – Ambos voltearon a ver a su amigo, que aún tenía su mirada en el lugar en que el extraño joven había desaparecido – ¿Shun? – el peli verde negó, sabía por dentro que la presencia de aquel nuevo muchacho traería solamente más problemas.

End Chapter:

quiero agradecer a todos los que se toman su tiempo para seguir leyendo este fic y espero que el capítulo haya sido de vuestro agrado.

también agradezco a darkacuario, Mel-Gothic de Cancer, Guest y Adele Melody por vuestros reviews.

¡Hasta la próxima!