Volvemos a los dos revs por capitulo!! No me extraña, estando en la época que estamos. Precisamente por eso agradezco aun mas que gastarais en leer esto los minutitos que han sido necesarios y también los necesarios para dejarme un rev, los que lo habéis hecho. Muchas gracias.
Huntress-616 ¿tengo que recordarte que fuiste tu misma la que me pediste que no te contara nada? XDD Si cambias de idea, ya sabes como localizarme: el msn!!!
Kairi Minamoto, me saltare la primera frase XDD. Y bueno… sobre lo demás… ¿para que decirte nada si lo vas a leer ahora mismo?
Espero que os guste.
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Randy casi tira la puerta abajo al entrar en casa de los hermanos Hardy. No controlaba del todo su nueva fuerza. De todos modos cerro los ojos y trato de localizar a John como si fuera un vampiro. Pero no era capaz, había demasiada gente. Así que, aun a riesgo de terminar atacando a alguien, salió al jardín, corriendo entre la gente y buscando a su amigo. Apunto estuvo de subir al piso de arriba de un salto, pero pensó que entrar por una ventana seria poco prudente y decidió utilizar las escaleras.
Olía a sangre.
Rezo por que solo fuera la sangre de su madre que el estúpido de Jeff había mezclado con algunas bebidas.
Se agacho al ver unas gotas de aquel líquido vital en el suelo. Apretó los dientes y trato de seguir el rastro. No fue difícil, solo tenia que seguir el olor de la sangre. Era cierto que solo había una gota o dos cada varios centenares de metros, pero era más que suficiente. Al menos de momento.
Si James se atrevía a tocar a John... si le había hecho daño, le mataría. Ahora podía hacerlo con sus propias manos, sin ayuda de la plata ni de estacas. Sabía que podía arrancarle la cabeza a ese vampiro con sus propias manos. Literalmente. Y si John no estaba bien, por supuesto que lo haría. El sentimiento de angustia le atenazaba la garganta y le instigaba a correr más deprisa. Se sorprendió de la velocidad que alcanzo. No era tan rápido como James, Scott o su madre, pero si era lo suficientemente veloz para que los humanos apenas le vieran. Y no se cansaba, aunque ya llevaba un par de decenas de kilómetros recorridos.
Se detuvo tras unos minutos, frente a un caserón de aspecto antiguo. El rastro terminaba allí. Abrió la puerta de una patada, y esta naturalmente se desencajo de sus bisagras.
-¡James! – vocifero.
En la primera habitación en la que entro se encontró con Scott, que estaba con un portátil y los cascos puestos. Alzo la mirada, le saludo y le hizo un gesto de disculpa antes de volver a centrar su atención en la pantalla. Salió al pasillo de nuevo y cerró los ojos, intentando calmarse. Había muchos vampiros en aquella mansión. Era un nido en toda regla. Pero no oía ningún latido. No sentía a su amigo. Empezó a asustarse y a enfurecerse a partes iguales ¿Le habría matado?
-Estamos aquí.
La voz del sire de aquel clan le llego como el aleteo de una mariposa, con su acento transilvano incluido. Venia del piso superior. Subió los tres pisos como una exhalación y entro en la habitación donde estaba James. Aquello era como una especie de salón del trono. El fuego ardía en una gigantesca chimenea, y el transilvano estaba sentado en una enorme butaca, casi mas bien un trono. Y en su regazo, estaba John.
Randy sintió el miedo apoderarse de el. Estaba muy pálido, y seguía sin poder oír sus latidos. Ni si quiera podía saber si respiraba.
-Creo que bebí demasiado de el. – comento el vampiro como si solo fuera un hombre que ha comido demasiado en navidad. – Pero esta muy dulce. – añadió acariciándole la frente a "El Marine"
-Suéltale – exigió Orton entre angustiado y enfurecido.
-Si, en un momento... pero primero déjame reavivar los latidos de su corazón. Porque quieres que viva ¿verdad? – había algo en la forma en la que James hablo que al luchador no le gusto nada, pero no impidió que el transilvano se mordiera la muñeca y pegara la herida a los labios entreabiertos de su amigo.
Pocos segundos después pudo oír un tenue murmullo proveniente del pecho de John. Randy casi soltó un suspiro de alivio. Ya podía oír su corazón, su respiración. Seguía con vida, aunque apenas. Cuando su pulso empezaba a normalizarse, James se levanto y le lanzo a John como si fuera un muñeco. Randy tuvo que ser rápido para cogerlo antes de que se golpeara contra algo.
-¿por qué le has secuestrado? – pregunto "El asesino de leyendas" hincando una rodilla en el suelo y atrayendo la cabeza de John hasta el hueco de su cuello. Pero no le quitaba los ojos de encima al vampiro.
-Porque sabría que tú vendrías detrás. Aunque no me esperaba que llegaras tan pronto.
-¿Y que demonios quieres James? – el tono de Randy era agresivo, y atrajo un poco mas a John hacia si, protegiéndole – Tu nunca has dado tu sangre a un humano.
El transilvano casi sonrió y volvió a sentarse, observándoles con soberbia. Y el luchador comprendió. Miro a su amigo, cuyo corazón empezaba a dispararse.
-Eso es. Quería saber que ibas a elegir. – se burlo el vampiro - ¿Qué va a ser pequeño milagro? ¿Salvaras a tu amigo y le descubrirás lo que eres en realidad o dejaras que mi sangre le mate? Deberías darte prisa, le he dado mas sangre de la que tome, así que no tardara mucho en morir.
Randy apretó los dientes y miro a James con odio. No podía dejar morir a John, no podía. Pero salvarle implicaba tener que contárselo todo mas tarde. Tal vez fuera mejor dejar que muriera, antes de que le odiara. No podría soportar eso. Ya le odiaba su ex-mujer, si también lo hiciese su mejor amigo, no le quedaría nada. Pero dejarle morir... Volvió a mirar a John, que entreabría los ojos en ese momento y se llevaba la mano al pecho.
-R-Randy... ¿qué...? – intento preguntar sorprendido.
Pero su amigo solo cerró los ojos con fuerza, intentando pensar. Tenia que hacer algo... tenia que tomar una decisión.
¿Qué hacia? ¿Qué salida había a aquel dilema?
Ninguna. Pero algo tenía claro, no podía dejarle morir. Aunque le odiara el resto de su existencia. Era su amigo. Alzo la mirada para volver a mirar al transilvano, que parecía un rey medieval allí sentado.
-James, eres un carbón. – sentencio.
-Solo te ayudo a cumplir con tu destino – contesto este con altanería.
Randy volvió a mirar a su amigo, que le observaba sin entender nada, intentando respirar.
-Lo siento... – susurro acariciándole el rostro un instante – No tengo otra opción.
